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Books » Harry Potter » In the End It doesn't even matters font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: Nyaar
Fiction Rated: M - Spanish - Adventure/Angst - Severus S. - Reviews: 80 - Published: 10-11-02 - Updated: 04-25-03 - Complete - id:1009448

You could be my someone
You could be my savior
You know that I'll protect you
fom all of the obscene
I wonder what your doing
imagine where you are
there's oceans in between us
but that's not very far

Blurry, Puddle of Mud

Era sábado por la mañana, y el Callejón Diagon bullía con vida propia dos semanas después de que Azkaban hubiera sido asaltado por Voldemort y sus partidarios.

En todo ese tiempo y desde que saltara la noticia no se había vuelto a saber nada del Lord. Había gente que pensaba que todo aquello sobre su regreso eran supercherías, un nuevo bulo para vender más periódicos y para que los protagonistas de la fantástica historia se hicieran famosos.

Pero quien realmente se estaba haciendo famoso por momentos era Sirius, que no dejaba de aparecer en casi todos los diarios y revistas.

Todo el mundo le hacía preguntas y más preguntas y le sacaba fotos aquí y allá, fuera donde fuera y estuviera con quien estuviera. El hecho de que se hubiera probado que era inocente al poder certificar que el cuerpo de aquella rata era Pettigrew, el asesino y traidor de los Potter, había levantado mucho revuelo. Tanto, que el Ministerio de Magia tendría que pagarle más de lo normal para intentar indemnizarle los años de penurias y su mala reputación o la gente se les echaría encima.

En esos momentos su figura y la injusticia cometida contra él casi eclipsaban la importancia del regreso de Voldemort.

Black estaba aguantando todo aquello intentando tomárselo lo mejor posible, con paciencia, mucha paciencia, e iba sonriendo a la gente que se le quedaba mirando cuando pasaba por la calle.

Hacía años que no paseaba por el Callejón Diagon sin ser perro y a plena luz del día. Todo había cambiado tanto allí que se giraba curioso a ver muchos de los escaparates, y el dueño con frecuencia salía a recibirle y a preguntarle si podía ayudarle.

En realidad, toda esta banda de admiradores repentinos incomodaba al animago porque no le dejaban tranquilo, pero sabía que sería cuestión de unos días y que luego le dejarían mayormente tranquilo que siguiera su vida como un ciudadano más

Aunque eso de 'seguir su vida' era muy relativo y cada vez se le estaba haciendo más cuesta arriba

Sirius iba andando entre la gente que le miraba, señalaba e incluso hablaba, con las manos en los bolsillos de unos pantalones oscuros y algo anchos. La medio trenca que le cubría era de un color azulado más claro con las botas a juego; Moony se lo había comprado para que fuera medianamente arreglado cuando tuviera que comparecer frente al juez.

Estaba bastante bien, aunque le parecía poco colorido... claro que tampoco era cuestión de parecer un payaso de feria. Suspiró mientras intentaba alejarse de la gente para poder andar con un poco de libertad. Debería estar feliz por ser de nuevo un ciudadano respetable, pero más bien estaba amargado, y eso repercutía en todo lo que hacía. Sólo cuando pasaba tiempo con Harry se le pasaba el mal humor...

Por fin llegó a su destino, un edificio alto y bien construido, casi demasiado moderno para ser del Londres Mágico, pero allí estaba. Tenía grandes ventanas de cristal y una arquitectura un tanto peculiar pues era piramidal pero sin aristas, porque todo allí estaba redondeado menos la punta del edificio que se alzaba al cielo picuda. Desde luego era uno de los últimos edificios construidos allí, inspirado seguramente en la modernez del nuevo siglo que estaba comenzando a nacer.

La puerta por la que entró era también de cristal pero no se abría, sino que se pasaba a través de ella como si no estuviera allí. Curiosamente servía para aislar el edificio del ruido y del polvo, como cualquier otra puerta, y el animago se preguntó qué clase de conjuros conocían los albañiles para hacer semejantes maravillas

Se acercó a una secretaria que esperaba tras un mostrador y le preguntó por la doctora Dujardin. La bruja, una muchacha joven de sonrisa encantadora le indicó el piso veinticuatro, con lo cual Sirius se quedó atónito. Ella se rió suavemente y le señaló otra puertecilla. Era un ascensor parecido al de los muggles pero que sin duda no funcionaba como ellos. Suspiró aliviado; no le hubiera gustado nada tener que subir veinticuatro pisos andando...

Otra persona, un mago de aspecto serio y muy arreglado subió con él en el ascensor, lo cual fue otro nuevo alivio

"A qué piso va?"

"El veinticuatro, por favor"

"Diecinueve, veinticuatro" Dijo el mago, y comenzaron a ascender suavemente al empezar el suelo a flotar en el hueco vertical que comunicaba las plantas del edificio. Era curioso, nunca había visitado un edificio con oficinas...

Cuando por fin llegó a su piso, la plataforma mágica se detuvo y Padfoot anduvo por un pasillo blanco y embaldosado hasta otra recepción, esta vez presidida por una bruja de edad avanzada y moño sujetando sus cabellos grises

"Sí? Ah...! --dijo dando un respingo, aunque al momento sonrió-- La doctora Dujardin estará encantada de recibirle ahora mismo, mr Black"

Sirius asintió vagamente y se dispuso a esperar, pero sólo estuvo allí de pie unos pocos minutos porque la doctora apareció de pronto abriendo una puerta de madera clara que resaltaba en el conjunto de la blanca habitación, pequeña y sin aristas pero con grandes ventanas. Debían estar en lo más alto del edificio...

La doctora Dujardin era una mujer muy rubia y elegantemente vestida con una túnica --seguramente de diseño-- confeccionada en varios tonos granates y algunos bordados en hilo plateado. Sobre los hombros, en vez de llevar la típica capa o manto llevaba un chal de rejilla de suave hilo color crema.

Cómo se nota el dinero... hasta las modas son distintas en ciertas clases sociales... Pensó el hombre alargándole el brazo. Estrecharon cordialmente las manos y ella le pidió que la acompañara a su despacho tras la puerta de madera

El despacho de la doctora era también pequeño, pero acogedor y con toque femenino; un jarrón de flores sobre la mesa del despacho, una gran planta junto a la ventana para que le diera la luz y todo impecable y ordenado hasta lo más nimio.

Ella le pidió por favor que se tumbara en el divan y Sirius accedió, viendo cómo la mujer se sentaba a su lado en una butaca de cuero marrón

"Bienvenido a mi consulta, Sirius. Estás cómodo?" Le preguntó tranquila y cordial. El animago la miraba con curiosidad. Sus rasgos no eran duros, pero era evidente por sus gestos que pertenecía a la aristocracia. Llevaba el pelo rubio y rizado suelto sobre los hombros y los ojos azules eran muy llamativos tras unas pequeñas gafas cuadradas que la hacían parecer más profesional.

Tendría unos años menos que él, decidió, y era guapa y a todas luces, adinerada. No quería ni pensar lo que podría costar el estar instalada en un edificio semejante, ni cómo sería su casa...

Lo más desconcertante era que tenía la sensación de haberla visto antes en algún lugar, lo cual era posible porque a pesar de su apellido francés se la notaba que era inglesa

"Sí, gracias. Espero que no haya tenido que cancelar ninguna cita por mi culpa"

"No hay cuidado. El Ministerio es un cliente importante y no es ningún inconveniente para mí el hacerme cargo de sus pacientes. Además será un placer ayudarte, Sirius" La mujer sonrió y él suspiró suavemente y cerró los ojos

No quería estar allí, pero era una de las condiciones por las que volvía a ser un ciudadano libre. Tenía que visitar a una doctora elegida por el Ministerio para que comprobara que era una persona normal e inofensiva para el público puesto que, después de tantos años en Azkaban podría estar desequilibrado mentalmente

En circunstancias normales hubiera ido a la consulta de aquella mujer como quien va a un paseo. Hubiera ido a convencerla de que estaba sano como una manzana contándole cuatro cosas de su vida y nada más. Pero lo que sucedió en el ataque a la prisión le había asustado. El haberse lanzado sobre Remus con total intención de matarle como hizo con Peter hacía que se le pusieran los pelos de punta. Aquello mismo podría hacérselo a Harry o a cualquier otro de los alumnos!!

Por eso había accedido a ir. Quizás la doctora pudiera ayudarle, aunque sabía que tendría que contarle más de lo que querría contar a nadie. A Merlin gracias, parecía una mujer agradable y comprensiva...

Remus estaba en esos momentos recorriendo tiendas del Callejón Diagon en busca de una mascota y, además, haciendo tiempo para ir luego a encontrarse con Sirius en el Caldero Chorreante.

Iba solo, bien envuelto en una túnica marrón sin remiendos puesto que ya tenía más dinero ahorrado, pegándose a todos los escaparates de las tiendas de animales cuando la gente le dejaba. Había visto ya de todo; perros, gatos, serpientes, conejos, sapos, lechuzas, ratas, cobayas, hamsters... pero no se había decidido por ninguno y eso que apenas le quedaban ya tiendas por visitar

Decidió que pasaría por la tienda de aves que hacía esquina junto a la entrada del callejón Knocturn y más les valía a todos aquellos magos y brujas de malvivir que deambulaban por allí que no le dijeran nada...

La tienda en cuestión era pequeña y cuadrada, con dos grandes escaparates con jaulas que mostraban la mercancía del exterior, y desde luego el licántropo no esperaba encontrar a mucha gente dentro pero había alguien a quien conocía bien. Enseguida se dibujó el ceño en su rostro y quedó plantado en la puerta, como si decidiera si entraba o no.

Lucius se dio la vuelta de pronto y le vio; en su brazo se sujetaba un halcón joven y oscuro, de cabecita moteada y ojos aviesos

"Olvídalo --le dijo con una mueca-- Ni en esta ni en ninguna tienda te comprarían aunque valieras un knut. Nadie querría a una bestia como tú"

El licántropo apretó los puños totalmente indignado y herido por sus palabras. De hecho estaba tan enfadado que no sabía ni qué responderle. En los ojos de Malfoy brillaba una maldad fría y un odio fiero a su persona, e incluso su mueca arrogante se veía empañada por la fuerza de esos otros sentimientos

Intentando ignorarle, Remus se acercó pidiéndole al dueño que le enseñara alguna lechuza y Malfoy dio un fuerte golpe al mostrador con la empuñadura de su bastón, justo al lado de su mano

"Pensaba que como los perros, los lobos comían ratas y no aves. Acaso te has vuelto exquisito viviendo junto a Dumbledore... Oh. Quizá haya sido descortés mentar a los muertos..." Señaló al ver su expresión contraída de rabia enfatizando la última palabra

"Siempre mueren los que no lo merecen y las cucarachas siempre sobreviven" Le respondió haciendo acopio de todo su autocontrol para no caer en su juego más de lo necesario. Lucius tan sólo medio sonrió y volvió su atención al halcón en su brazo, inspeccionándolo

"Qué, comprobando que podrá serte útil en la próxima misión de espionaje?" Le preguntó ácido el licántropo sin siquiera mirarle. Al diablo con no caer en su juego; no podía resistir la tentación

"Comprobando que volará lo suficientemente deprisa para sacarte los ojos y volver sin que hayas tenido tiempo de defenderte" Le devolvió el rubio con una mueca sarcástica

La expresión del tendero era toda un poema. Pasaba los ojos de uno a otro, frotándose las manos nervioso y sudando a chorros "Por favor, señores, este no es el lugar más indicado para--"

"Cállate! --Malfoy le miró de mala forma, y el mago se acobardó y se alejó del mostrador. Unos minutos después, le llamó-- Cóbrate al animal, deprisa. Tengo otros asuntos que atender todavía"

"Algún asesinato? O sólo el plan y tu coartada?" Remus estaba incluso sorprendido de sí mismo. No solía ser tan mordaz con nadie, aquello era más propio de Sirius... aunque quizás era culpa del rubio. Sí, seguramente sería por ser quien era... Y en su fuero interno algo le decía que lo mismo le sucedía a él

"A palabras necias oídos sordos, dicen. En tu caso directamente ignoraré al necio" Dijo arqueando una ceja y encapuchando al ave. Tendría que pasar algún tiempo para que le fuera totalmente fiel, y hasta entonces lo mejor era mantenerla desvalida

Lupin le miró con rencor y decidió no decirle nada más para que se marchara pronto de la tienda. Así sucedió, y el tendero respiró aliviado

"No debería encararse con él -- le dijo-- es un tipo muy peligroso e influyente"

"Lo sé, le conozco bien. Por eso lo hago" Murmuró mirando todas las lechuzas que el hombre había dispuesto para él en un gran perchero de madera. Aunque le gustaban los halcones, de ninguna manera compraría uno

"Acérqueme esa lechuza, la marrón y negra de la segunda percha"

"Ésta? Es hembra... es muy inteligente aunque más pequeña que la mayoría de su especie así que no le servirá para cargar grandes cosas... --le explicó tendiéndosela-- Por eso mismo le haré un precio especial, le parece?" El ave saltó obediente de un brazo a otro y se le quedó mirando con la cabeza ladeada

"Si vuela bien me sirve..." Contestó acariciando su cabecita moteada. De hecho, le encantaba. Si era tan inteligente podría encontrar a Snape donde estuviera sin mucho contratiempo y llevarle correspondencia. No mucha, pero la suficiente para que supiera cómo iban las cosas en Hogwarts... Quizá pudiera contestarle, decirle que todo va bien o, al menos, quedarse la carta. Cualquier cosa que le dijera que estaba 'bien' le valdría...

Lucius no solía ir por la amplia, aunque siempre atestada, calle que era el Callejón Diagon porque le fastidiaba de sobremanera que la gente le estuviera empujando e incordiando. Que le miraran con respeto, miedo o curiosidad le era indiferente, pero aborrecía que alguien le detuviera en mitad del paso para decirle algo.

Se detuvo detrás de una aglomeración de gente. También odiaba a las personas cuando se quedaban atarugadas frente al escaparate de una tienda...

El ave pió y se revolvió inquieta. El mago sopló y le subió a su hombro para que la gente no le moviera demasiado y le asustara. Vio la marca de las garras del halcón en su manga, pero no le importó en exceso; era fácil de arreglar, pero en el peor de los casos siempre podría mandar que le hicieran uno o dos abrigos como ese. Peor sería que le clavase a él las uñas... pero confiaba en la inteligencia del ave. Más le valía ser lista si no quería aprender modales de mala forma

Perdiendo la paciencia comenzó a apartar a la gente de su camino primero con la mano, al final con el bastón, hasta que pudo continuar andando. Si no fuera porque aquél era el camino más corto a su destino, jamás hubiera ido por la calle principal...

Unos minutos de empujones y maldiciones murmuradas después entró en un gran edificio que ni siquiera se molestó en contemplar. No iba mucho por allí, pero ciertamente no era la primera vez que entraba, de modo que no le impresionaron las puertas de cristal líquido.

La recepcionista le miró aunque él no la hizo caso alguno, sino que se dirigió directamente al ascensor

"Planta veinticuatro" Dijo, y se dispuso a esperar a que llegara. Por fortuna nadie detuvo el ascensor en la subida, por lo que en pocos segundos llegó a lo más alto del edificio piramidal

Lucius anduvo con pasos largos hacia la recepcionista del moño, que arqueó las cejas al verle

"Mr Malfoy..."

"Está ocupada la doctora Dujardin?"

"Sí, señor, y no sé cuánto tiempo tardará con este paciente. Si quiere puede dejarle un recado o sentarse a esperar..."

"Ni lo uno ni lo otro" Con unas cuantas zancadas se plantó frente a la puerta de madera y llamó con el bastón, con fuerza

"Estoy ocupada ahora, espere un momento" Dijo la mujer desde dentro, pero el rubio abrió la puerta y se plantó en el despacho. Arqueó las cejas sorprendido al ver allí a Sirius, y el animago se sentó en el diván de golpe, fruncendo el ceño

"Pero si es el famoso Sirius Black..."

"Lucius, ahora no puedo hablar contigo. Estoy con un paciente, por favor espera fuera a que terminemos" Le dijo la doctora con las mejores maneras que pudo

"Calla y escucha, Ellen. Mi padre no se distingue precisamente por ser paciente de modo que dile a tu hermana que le conviene aceptar su destino y volver" El mago parecía muy serio al respecto, y Sirius sabía que en Malfoy esa seriedad solemne era casi sinónimo de amenaza

"No sé a qué viene esto, pero no voy a quedarme cruzado de brazos"

"Por lo que veo, tú y y tu amigo licántropo sois la muestra perfecta de que en Griffindor sólo se crían estúpidos --le dijo con saña-- Nadie te ha dado vela en este entierro que ni siquiera sabes dónde se celebra, Black"

"Está bien, Sirius, no pasa nada --suspiró-- Se lo diré, Lucius, aunque creo que ya lo sabe"

"No, yo creo que no. Dile que recuerde de qué es capaz mi padre"

"No lo entiendo"

"Sólo díselo, maldita sea!" Dijo comenzando a perder la paciencia. Había pasado demasiado tiempo aquella mañana entre gente incordiante en exceso y si no se marchaba pronto de allí acabaría sacando la varita para desfogarse

"De acuerdo! No hay por qué enojarse, se lo diré y punto. Ya estás contento?" Ellen puso las manos en sus caderas y sopló disgustada

"Por el momento. Por cierto --se giró a Sirius, que le miraba con cara de pocos amigos-- Creo que tu amigo ya no le gustan los perros porque le ví muy dispuesto a comprarse una lechuza. Yo que tú se lo tendría en cuenta" Sonrió maligno y se volvió bruscamente, haciendo ondear su capa y cerrando la puerta tras marcharse

Padfoot se quedó mirando la puerta cerrada con los puños apretados. Ese bastardo insolente y arrogante... Cómo se habrá enterado de que Remus es un hombre lobo y que yo soy animago...? Claro...! Maldita RATA!

"Sirius? Estás bien?" Le preguntó la doctora Dujardin tomándole de los brazos y agitándole suavemente para sacarle de sus pensamientos, pues parecía crispado

"Me hierve la sangre cada vez que veo el daño que ha hecho Peter..." Murmuró agitando la cabeza y sentándose bruscamente en el diván

"Recuerdas lo que hemos hablado antes sobre Remus...? Creo que deberías seguir ese mismo plan de acción con Peter. Tienes que conseguir sacártelo de la cabeza, no obsesionarte con el odio hacia él. Está muerto, tarde o temprano sólo será un recuerdo que no podrá hacerte daño..."

Ya pasaba mediodía, y Remus estaba sentado en una mesa en el Caldero Chorreante haciéndole cariñitos a la lechuza, que ululaba contenta acercando la cabeza a los barrotes para que su amo pudiera acariciarla. La había puesto de nombre Galad, y al ave parecía haberle gustado

El mago sonrió y suspiró, recostándose en la silla y tomando un largo trago de cerveza de mantequilla. Aquél sitio estaba lleno de recuerdos de su juventud, y se entretuvo soñando despierto, rememorándolos, hasta que una mano se posó en su hombro

"No sé que le ves de interesante a la unión de las vigas con la pared..." Se burló Sirius mientras tomaba asiento. Pronto la camarera le trajo una jarra de cerveza de mantequilla que había pedido nada mas entrar. El animago la sonrió agradecido y volvió la vista hacia la jaula que estaba a sus pies

"Tenía razón, te has comprado una lechuza..."

"Quién tenía razón?"

"Malfoy. Llegó de pronto mientras estaba con la doctora" Gruñó

"Yo me le encontré en la tienda de animales. Estaba comprándose un halcón nuevo... -frunció el ceño y agitó la cabeza- Qué tal te fue con la doctora?"

Sirius suspiró y arqueó las cejas "Bien. Me dijo que estoy algo trastornado y que tengo manías obsesivas. Por el resto estoy sano como una manzana"

"Me alegro... Le comentaste lo que pasó?"

"Sí... pero me dijo que todo iría mejor ahora que está muerto. Dijo que con el tiempo lo olvidaré y no tendré más problemas"

"Por si acaso recuerdame que te vacune contra la rabia" Dijo a modo de broma, y el moreno esbozó una sonrisa aunque en el fondo se sintió mal. Aunque Remus hacía chanzas al respecto y por mucho que dijera que le había perdonado, que no era consciente de lo que hacía, sentía que entre ellos había cada vez más distancia.

Tomó la jarra y se escondió tras ella, bebiendo a tragos cortos. Cada vez era más consciente de que el licántropo nunca le querría como le quería él y eso le estaba matando. Recordó las palabras de la doctora y al hacerlo estuvo a punto de atragantarse

"Estás bien?"

"S-sí... se me fue por otro lado... --dejó la jarra en la mesa con algo más de fuerza de lo que le hubiera gustado y suspiró profundamente-- Remus, tengo que decirte algo"

Moony ladeó un poco la cabeza "Ya estabas tardando... Dime, qué te preocupa?"

"Sabes... Sabes que... --se trabó, nunca le había sido sencillo abrirse a otras personas. Remus asintió, comprendiendo lo que quería decirle y animándole a que continuara aunque sabía que no le iba a gustar-- Bueno... hablé con la doctora de esto y..."

El licántropo estaba intrigado y desconcertado a partes iguales, y apoyó la cabeza en una mano y se le quedó mirando fijamente, intentando adivinar qué pasaba por la cabeza de su amigo "Y...?"

Padfoot miraba a la mesa, incapaz de sostener su mirada por la vergüenza "Quiero hacer una última intentona. Si después decides que no... entonces te dejaré tranquilo para siempre... Si es que sí podríamos vivir en mi casa en verano, con Harry... podríamos ser felices..."

El profesor de pociones de Hogwarts miró al animago sin saber muy bien qué contestarle. Sirius le estaba poniendo en un compromiso. Si aceptaba le estaría dando esperanzas, y Remus no quería eso. Pero tampoco quería que el animago se alejase de él.

De pronto se dio cuenta de lo cómodo que había estado viviendo aquellos últimos meses. Había estado adorando a Snape sabiéndose siempre protegido por el cariño de Sirius. Pero Severus se había ido...

Sirius en cambio, le daba su amor sin condiciones. Cuando fuera, donde fuera, siempre que lo necesitara allí estaría. Y no podía negarlo, le quería. Siempre le había querido...

"No puedo aceptar, Padfoot... --Remus suspiró-- Ya he sido demasiado egoista todo este tiempo. Aunque te quiero, no mereces ser segundo plato de nadie... Lo mejor será que me olvides" Dijo agitando lentamente la cabeza

"Dame esta oportunidad, por favor, déjame intentarlo. Sé que puedo hacerte feliz..."

"No puedo... No puedo, lo siento" El licántropo se levantó de la mesa bruscamente, cogió la jaula de Galad y echó a andar hacia la puerta, sin mirar atrás, sin poder hacerlo

Sirius apoyó la cabeza en las manos y le vio salir del local antes de bajar la mirada a la mesa y escurrirse hasta que sus manos agarraron pelo, y no frente

"Lun!! Qué clase de comida basura es esta?! Maldito bueno para nada...!!" Le gritó Lucius al pobre elfo doméstico, que se cubría las orejas con las manos asustado

"Lo siento amo, lo siento... Le prepararé lo que quiera enseguida, amo..." Dijo temblando

Cuando estaba pidiéndole un menú a su gusto la puerta del comedor se abrió, dando paso a Maximus Malfoy, su bastón de calavera y su ondeante capa oscura

"Padre? Qué haces aquí?" Le preguntó sorprendido y a la vez molesto por su inesperada compañía. Desde que se fuera Severus de la mansión se había vuelto menos tolerante aún con la gente a su alrededor. Por suerte en Hogwarts accedieron a que Draco pasara unos días en casa para reponerse mejor. Narcissa iba y venía a su antojo para estar con su hijo, pero siempre teniendo mucho cuidado de no cruzarse con su marido.

"Vine esta mañana, pero no estabas, así que vi a Draco y le dejé el recado a ese pequeño diablo orejudo que tienes por criado" Dijo con desprecio, y Lucius se levantó de golpe de la mesa

"Lun!! Ven aquí AHORA!"

El elfo se apareció frente a ellos con los ojos dilatados de miedo "Sí, a-amo?"

El rubio se acercó a él con dos zancadas y el tomó de una oreja, levantándole a pulso "Por qué no me diste el recado?!"

"Se me olvidó, amo...!" Dijo entre sollozos de dolor

"Se te olvidó?? Se me olvida a mí darte de comer?? Pues a partir de ahora se me va a olvidar, rata insolente!" Le sacudió bruscamente haciéndole chillar antes de lanzarle contra una de las paredes. Con un quejido, Lun se deslizó por el muro hasta el suelo y pasados unos segundos se desapareció a la cocina, lejos de su brutal amo. Maximus se sintió complacido con lo que había visto, pero se cuidó mucho de exteriorizarlo. Tomó una silla cerca de su hijo y se sentó

"Has comido, padre?"

"Sí. He venido a hablarte de Narcissa" Dijo yendo al grano, como era su costumbre siempre que tenía que abordar algún tema que le desagradaba

"Estuve con su hermana Ellen por la mañana..."

El moreno le hizo caso omiso "Me ha jurado por sus muertos que no va a volver, Lucius. Sabes lo que eso significa?"

Hubo un corto silencio que rompió el rubio

"Yo no puedo hacerlo. Draco no me lo perdonaría"

"El qué, padre?" Preguntó una voz desde la puerta. El adolescente estaba agarrado al marco, apoyando todo el peso en él. Estaba debil todavía, pero el que a veces diera cortos paseos era síntoma de mejoría. Claro que hasta entonces sólo había paseado sujeto por su madre...

"Qué haces fuera de la cama? Vuelve a tu cuarto ahora mismo" Le espetó su padre, y Draco frunció el ceño, mirándoles con sus ojos claros. Quería saber de qué hablaban. Qué es lo que no le perdonaría, si había sido capaz de perdonarle de todo?

"Tengo hambre... Déjame sentarme con vosotros a comer" Le pidió, aunque su voz sonaba demandante y autoritaria como era costumbre en él

"No me has oído, Draco?"

"Déjale, Lucius. Después de todo, es de su madre de quien hablamos"

Así que era eso... Pensó el muchacho andando a trompicones y tambaleándose hasta la mesa. Ninguno de los adultos movió un dedo para ayudarle, tampoco él lo solicitó. Así eran los Malfoy...

Lucius miró a su padre con el ceño más fruncido que de costumbre, una mezcla de sopresa e ira pintadas en sus ojos grises. No pensaría decirle delante de Draco que tenía que asesinar a Narcissa, verdad?

En su fuero interno sabía que así iba a ser, y maldijo a su progenitor por ello. Escuchó en su mente las palabras que le dijera Severus antes de marcharse. Cuida de Draco, le dijo, es lo único que tienes. Cómo iba a cuidar de su hijo si su padre era casi peor que el maldito Voldemort...?

Se llevó una mano al antebrazo izquierdo, dolorido, y sintió que se le pegaba la camisa a la piel al empaparse de sangre. El heredero de los Malfoy le miró curioso pero se abstuvo de preguntar. Maximus sólo esbozó una sonrisa

La noche que Lord Voldemort supo que Lucius había dejado escapar a Severus le obligó a presentarse frente a él. El Innombrable estaba aún convaleciente de sus heridas, y el rubio estaba seguro sólo con verlas de que le quedarían espantosas cicatrices que sólo conseguirían hacerle más feo y desagradable de lo que ya era.

A pesar de que no había recuperado sus fuerzas después del combate, le sobraban para maldecir al mortífago. Pero no lo hizo

"Quería aquí a Snape y te has atrevido a desafiarme. Eres increíblemente necio al preferir complacerle a él antes que a mí --le dijo-- Tendrás que ir a buscarle de nuevo y esta vez me aseguraré de que no lo dejas escapar. Enseñame la Marca, mortífago"

Lucius fue hasta él e hizo lo que le había indicado, temiendo por momentos un castigo espantoso fruto de una mente retorcida. El mago oscuro le agarró del brazo para que no pudiera irse

"Estate quieto o desearás no haber nacido nunca"

De pronto sintió un dolor lacerante en el brazo, y al mirar vio horrorizado que Nagini le había mordido. Tragó saliva e intentó pensar en cualquier cosa que no fuera en que le había envenenado y que moriría entre espasmos espantosos dentro de cinco minutos. El dolor fue en aumento y comenzó a sentirse mareado. El veneno estaba comenzando a hacerle efecto ayudado sin duda por la rapidez con que latía su corazón.

Voldemort puso la mano fría y algo resbaladiza sobre la Marca y al ver que escurría sangre entre los dedos largos del Lord pensó que alucinaba. De pronto sintió como si le estuvieran marcando con un hierro al rojo y apretó las mandíbulas con fuerza. Recordaba esa sensación; así le tatuó la primera vez... Pero la sangre seguía manando y el brazo seguía doliéndole a rabiar

Sintió que las fuerzas empezaban a flaquearle y tuvo que hacer un gran esfuerzo por mantenerse en pie. En el suelo había ya un pequeño charco rojo en el que goteaba sin cesar su savia

"Desafíame de nuevo, Lucius, y morirás desangrado y retorciéndote en el suelo de dolor -- levantó la mano teñida de rojo y el mortífago vio que ya no tenía un tatuaje, sino una herida dolorosamente fresca en forma de calavera y serpiente-- Busca al traidor y tráemele. Voy a hacerle ver por qué no debió jugar con mi generoso ofrecimiento... "

Después de eso Lucius pasó un par de días tumbado en la cama, fiebroso y débil hasta que su cuerpo combatió el veneno. La herida ya no sangraba; aparecía ahora como una cicatriz sonrosada que dolía noche y día en recordatorio a su misión.

"Dejará de dolerte cuando le tenga aquí a mis pies" Le había dicho el Lord, pero lo que no le había comentado era la dolorosa reacción de la herida mágica cuando pensaba o hablaba mal de su hacedor...

Así puede castigarme sin siquiera estar presente... Qué cabrón Pensó a pesar de que lo único que consiguió fuera que el dolor fuera en aumento

"Bien, estaba diciéndole a tu padre que--"

"No lo hagas"

Maximus miró a su hijo con ojos asesinos por haberle interrumpido y dio un golpe en la mesa con la palma de la mano que hizo a Draco dar un respingo

"Tu madre, Draco, no quiere volver a casa. Ha decidido que no quiere saber nada más de tu padre a raíz de su estupidez y su ineptitud"

Si había algo que enfurecía a Lucius de sobremanera era que su padre hablara así de él frente a Draco, pero el chico no estaba pendiente de las reacciones de su padre porque tenía los ojos clavados en su abuelo

"Como sabes, el divorcio es una cosa muy seria que da mucho que hablar en todos los círculos de la sociedad mágica, y por eso no se puede permitir --el joven frunció el ceño desconcertado. Sabía que había algo más...-- En el caso de tus padres aún hay más trabas de por medio. Narcissa no puede abandonar la familia Malfoy... viva"

Draco se le quedó mirando con los ojos muy abiertos, sin moverse y sin decir nada, sin escuchar apenas a su padre maldecir en voz baja, sin darse cuenta que Lun traía la comida para ellos

"El asunto debe resolverse entre vosotros dos --dijo el abuelo sacándose el pelo por encima de la silla para no pillárselo con ademán despreocupado-- Quieres hacerlo tú, Draco?"

Lucius, que había dejado de apretar la herida y se limpiaba la sangre de la mano con una servilleta, se detuvo y miró a su hijo petrificado unos momentos, como sopesando algo. Por fin dijo que él lo llevaría a cabo

"Padre..." El adolescente reaccionó entonces y miró al rostro serio y grave de su progenitor. Ni un asomo de amor ni de piedad brillaba en sus ojos pálidos, pero sí una férrea determinación. Haría lo que había que hacerse y no tendría compasión, como siempre que mataba a alguien. Pero esta vez no era un alguien, no era un sangresucia ni un muggle. Era su madre...

"Pero no... no podéis hacer eso! Padre...! --le miró, pero Lucius no dijo nada. Luego miró a su abuelo, quien arqueó las cejas con gesto indiferente-- No puedes matar a mi madre..."

"Vete a tu cuarto, Draco. Lun te llevará allí la comida"

"No puedes matarla...!" El muchacho se puso en pie, las manos apoyadas en la mesa, mirando fijamente a su padre desesperado por saber cómo hacerle cambiar de idea

Maximus Malfoy se levantó también y se estiró la ropa cuidadosamente antes de tomar su bastón de encima de la mesa "Dentro de una semana, Lucius. Y no falles..."

Unos días después Harry estaba cansado de ver a Sirius que no parecía él, o mejor dicho, de no verle, porque el animago pasaba solo la mayor parte del tiempo vagando de un lado a otro de los terrenos de Hogwarts.

Los Griffindor también estaban extrañados, porque sabían que era bastante bromista y activo, y además les extrañaba que no estuviera feliz después de haber sido declarado libre de cargos.

Ciertamente todos se quedaron impresionados cuando la directora McGonagall les dijo que habían estado conviviendo con Sirius Black durante un año, pero se habituaron fácilmente. Rutículus era bastante popular tanto como persona como por su habilidad para la magia, y habiendo protagonizado aquella espeluznante historia de cuento de terror le habían cogido cariño, incluso los mismos alumnos de otras Casas

Harry, Ron y Hermione estuvieron comentando la noche anterior un rumor; Remus dormía en las mazmorras, en su despacho tal y como antes hacía Snape... o eso habían asegurado los Slytherin...

Pero por muy mentirosos que pudieran ser, aquello parecía ser cierto. Se habrían peleado de nuevo Padfoot y Moony? Hermione lo dudaba, pues el licántropo estaba de un humor medianamente normal y nada agresivo, lo mismo que Sirius...

Mundungus y Arabella resultaron no saber nada de la historia y estaban tan confundidos como ellos, así que apoyaron la iniciativa de Harry a hablar con su padrino

Montado en su Firebolt, Harry escudriñó los terrenos del castillo en un abrir y cerrar de ojos y pronto le encontró junto al lago, tumbado boca arriba bajo uno de los pocos árboles que crecían allí. Supuso que debía haber encantado la capa que llevaba para que no dejara traspasar la humedad, porque la tierra aún estaba mojada de las lluvias y la nieve...

El muchacho aterrizó cerca con una pulida acrobacia que había estado practicando con Fletchet y se le acercó despacio llevando la escoba en la mano

"Podemos hablar?" Le preguntó agachándose a su lado

"Hola, Harry... Claro... Dime, que ocurre?" Sirius se sentó y con un movimiento de varita alargó su capa impermeable para que Harry pudiera sentarse en ella también

El muchacho suspiró "Eso me gustaría saber a mí"

El animago le miró un poco sorprendido, pues no esperaba que su ahijado hubiera ido hasta allí para preguntarle por él. Le pasó el brazo por los hombros y sonrió ligeramente "No es nada, no te preocupes... Estoy un poco tonto estos días... He recordado muchas cosas que no quería en los interrogatorios y eso... Pero ya se me pasará"

Harry se armó de valor al ver que tenía que ir directo al grano para que no se andara con rodeos "Ron, Hermione y yo pensamos que ha ocurrido algo con Remus"

Sirius quedó en silencio por un rato y lentamente fue apartando su brazo. El joven mago se sentía incómodo por la situación, pero estaba decidido a intentar ayudarle

"Si quieres contármelo no se lo diré a ellos... Y no vayas a decirme algo del estilo a que no lo voy a entender porque ya no soy un crío..."

"No, no lo eres... --suspiró-- Remus y yo hemos acordado establecer una distancia prudencial entre nosotros. Necesitamos espacio... Las cosas no son como me hubiera gustado que fueran"

"Tiene que ver con lo que pasó aquella noche...?"

En parte sí es por algo que pasó aquella noche, pero no es lo que tú sabes así que lo omitiré... no quiero que sepas eso. Quiero que sigáis tratando a Remus como siempre... "No, no es por eso... Me ha perdonado más veces incluso de las que yo le he pedido perdón... No. Es otra cosa..."

Estuvieron en silencio un rato, Sirius pensando y Harry esperando a que se decidiera a hablar. El animago no estaba seguro de si quería contárselo todo o no... pero supo que más tarde o más temprano se enteraría... y quería ser él quien se lo dijera. Así que llegada a esa resolución, tomó aire y empezó a balbucear la confesión

"Alguna vez te... mmm... Alguna vez has sentido... Quiero decir que si te has enamorado alguna vez"

Harry asintió, y Sirius le preguntó intentando sonar curioso que de quién

"No, no es eso, bueno sí, me gustaba una chica... Pero asentía porque... bueno, teníamos nuestras sospechas pero no estábamos seguros..."

"Sospechas? De qué...? Ah... No imaginaba que fuera tan obvio... " Sirius bajó la cabeza un poco avergonzado

"Bueno, nosotros os conocemos algo más que el resto..." Casi se disculpó Harry

Otro pequeño silencio, y Black siguió "Él quiere a otra persona"

"Le conozco? --Sirius frunció el ceño, y Harry se retractó corriendo-- Lo siento, no quería ser indiscreto..."

"Acaso importa quien sea...?" Murmuró, pero él mismo sabía la respuesta. Sí importaba. A él le importaba de quién se hubiera enamorado. Si hubiera sido cualquier otro seguramente no lo llevara tan mal, maldita sea...

Harry, al verle tan abatido no supo qué decirle. No sabía cómo podía consolar a su padrino ante algo así... de modo que se limitó a abrazarle en silencio mientras miraban el aire mover el agua del lago

"Y tú, Harry? Estás bien?" Le preguntó al rato

El chico suspiró y miró unos momentos al árbol sobre ellos "Ojalá no tuviera que ver esas cosas en mis sueños... --Sirius le apretó contra sí-- Qué va a pasar ahora, Sirius? La verdad es que estamos asustados... todos"

"Somos fuertes, Harry... les venceremos. Tú puedes derrotar a Voldemort, lo sé. Además, no te preocupes demasiado aún, tiene que reponerse de sus heridas y del combate contra Dumbledore..."

"Pero y si no puedo derrotarle? Todos creen que sí puedo...! Pero soy normal, como todos los demás! Sólo tengo una cicatriz en la frente y hablo parsel...! No tengo más poder que el resto..." Dijo el muchacho bajando la cabeza. El animago le frotó el pelo y se lo revolvió aún más

"Eres muy fuerte, Harry --le dijo muy seguro de sí-- Y aún más, tienes un poder que Voldemort no tiene. Nos tienes a nosotros, a tus amigos, que haremos lo que sea por ti. Él no tiene amigos... sólo colmillos y mucho poder. No vencerá, Harry, porque está solo..."

Tiempo más tarde y un buen rato de charla amistosa después, Sirius le obligó a levantarse. Estaba anocheciendo y por ende, refrescando, y no llevaban apenas ropa de abrigo

"Me llevas?"

"Claro...! Pero tendrás que agarrarte fuerte..." Le advirtió, y pronto estuvieron haciendo rizos por el aires hasta llegar a la puerta principal

Al entrar notaron más murmullos y cuchicheos de lo normal. Intrigados, se dirigieron a la Torre Griffindor, pero Ron y Hermione les asaltaron en el hall con un periódico en la mano

"Mira Harry... Tienes que leer esto!"

Harry tomó de las manos de su amigo una edición especial de El Profeta. En la primera página se leía "Nuevo y pavoroso ataque". Bajo el título estaba la foto en movimiento de rigor y mostraba un pedazo de calle destrozado y un edificio grande del cual había volado un ala

Sus ojos esmeralda se abrieron de par en par al leer que aquél edificio no era otro que la Mansión Malfoy. El diario decía que había sido atacada por miembros del movimiento Riddlysta y que la esposa del conocido Lucius Malfoy había perecido al desplomarse el edificio sobre ella

"Malfoy volvió ayer de su casa..."

"Sí, es una lástima --se quejó Ron haciendo casi un puchero --Podríamos habernos librado de él para siempre. A saber qué clase de conjuro o de instrumento oscuro habrá causado eso... Seguramente su padre estaba tramando algo espantoso y salió por los aires, aunque dice el diario que él no estaba en casa..."

Hermione miró a Ron horrorizada por su brutalidad. Una cosa era que les cayera mal, y otra muy distinta era que le quisieran ver muerto...

Un extremo del hall se silenció de pronto, y el resto lo hizo pocos segundos después. Malfoy acababa de bajar del despacho de la directora y se dirigía a la sala común Slytherin.

Antes de bajar las escaleras, se detuvo, dejando a todos expectantes. Cuando se dio la vuelta vieron que estaba furioso "Dejad de mirarme así!!" Dijo, y les amenazó con la varita. Todo quedó en silencio y un poco después bajó de malas maneras. Si había algo que no soportara un Malfoy era la piedad...

Draco acababa de marcharse y Remus, el jefe de la Casa Slytherin, se hacía cruces sentado frente a la directora. Acababan de darle la noticia, pues ellos mismos se habían enterado no mucho antes, y el chico ni había parpadeado.

"Es como si ya supiera lo que tenía que pasar..." Comentó, y Minerva suspiró lentamente. Apenas llevaba dos semanas en su cargo y ya tenía esa mirada ausente que solía tener Dumbledore a veces.

Serán las preocupaciones, la responasiblidad del cargo? se preguntó el mago

"Y si lo sabía, por qué no hizo por impedirlo?"

Remus agitó la cabeza y se encogió de hombros lentamente "No lo sé. Apenas sí hemos hablado un par de veces..."

McGonagall golpeó la mesa con sus uñas unas cuantas veces y volvió a suspirar "Tienes que hacer por conocer a tu Casa, Remus. Los Slytherin necesitan a alguien que les guíe como el resto de los alumnos, si no más"

"Pero yo no me creo adecuado para ser el jefe de Slytherin...! De verdad, no hay nadie más...?"

"Lo has hecho muy bien en estos meses... Además, ya te has mudado a las mazmorras y todo... Pero permíteme preguntarte, por qué lo hiciste tan repentinamente?" La bruja le miraba con curiosidad, aunque su expresión era, como siempre seria. El licántropo sopló y arqueó las cejas

"Bueno... pensé que si estaba cerca de mi despacho los alumnos podrían encontrarme con más facilidad, como al resto de vosotros..."

Ella tosió suavemente y Remus suspiró mirándo al techo

"En realidad llevo unos meses muy complicados. Necesitaba más espacio... Pero si encontraras a otro para enseñar Pociones me movería de allí con gusto. No me gusta la asignatura... No podría volver a dar DAO?"

Minerva se ajustó las gafas como solía hacer antes de decir algo importante "Ya que sale el tema, me gustaría que me ayudaras. Con la muerte de Albus tengo que reorganizar la escuela. Ahora soy directora y no puedo ser jefa de Griffindor, ni profesora de Transfiguraciones. Además necesitamos un profesor de DAO estable y solucionar tu situación como jefe de Slytherin y profesor de Pociones. Ah, y un subdirector...

Tenemos que devolver a la escuela a la normalidad lo más pronto posible y protegernos de Voldemort; es lo que habría querido Albus..."

"No te molestes pero, por qué yo? Hay profesores que podrían ayudarte mejor..."

"Conoces bien a tus compañeros, y ellos serán los nuevos profesores porque estoy plenamente de acuerdo con vuestra propuesta de no dejar entrar extraños en Hogwarts" Le respondió entrecruzando las manos sobre la mesa

Lupin suspiró quedamente y se acomodó mejor en la silla, frotándose suavemente el pelo "De acuerdo... qué necesitas saber?"

"Quién podría ser el jefe de Griffindor?"

El licántropo sonrió casi divertido y a la vez, algo nostálgico "Sirius. Si encuentras a alguien capaz de meterle en cintura a él, claro --Minerva arqueó una ceja-- Ya sé que es bastante alocado, pero es responsable de la gente que tiene que cuidar. Los chicos estarán muy bien con él, aunque me temo que no será nada imparcial dando y quitando puntos..."

"Eso no es demasiado malo... Todos los jefes tienden a ser poco imparciales... Además tú estarás para equilibrar la balanza con los Slytherin"

"No quiero ser su jefe, Minerva..."

"No hay nadie más, tú eres el más moderado de los cuatro. Los otros profesores simplemente están demasiado ocupados con otras cosas, necesito a alguien que resida en Hogwarts, no que venga a dar clase..."

El mago se hundió más en su asiento, pero se descorazonó más aún cuando le dijo la directora que seguiría dando Pociones. No tenía bastante con ser jefe de la Casa contraria a la suya, sino que tendría que seguir dando las clases de Severus..

"Sé que no te gusta, pero a Sirius le quiero como profesor de Transfiguración. A Mundungus no le gusta nada dar clase, y Pociones necesita mucha paciencia... cosa que Arabella no tiene. Además, es una auror, dará bien DAO"

"Aww... Pero no estoy cualificado para dar clases de Pociones..."

"Pues me temo que tendrás que estudiar..." Dijo ella inflexible

Remus sopló de nuevo. Pociones era la asignatura que más odiaba cuando era estudiante, y necesitaba mucha experiencia, practica y conocimientos para que todo resultara bien. Si había de ser profesor por tiempo indefinido, la directora tenía razón, tendría que estudiar...

Dentro de unos años me saldrá la Wolfsbane y todo... Pensó tristón recordando su miserable intentona de hacía unos días Pero nunca llegaré a ser ni la mitad de bueno que es él... Ojalá tuviera que estudiar Pociones en cualquier otra circunstancia que no fuera para cubrir su vacante...

"Y cuando no pueda dar clase?"

"Mundungus te sustituirá aunque no le guste, así que tendrás que trabajar con él para preparar esas clases. Te parece bien lo que he pensado para ellos? Mundungus podría seguir ayudando como hasta ahora y vigilando desde su escoba mientras no te haga falta..."

"Creo que Sirius será buen profesor de Transfiguración... y Arabella... bueno, quizás necesites mantenerla un poco a raya. Sabes que cuando se pone es bastante violenta..."

"Después de haber convivido años con Snape, no creo que ni Sirius ni Arabella vayan a resultar un serio problema" Dijo, sus ojillos brillando con ira contenida. Remus sabía que le culpaba de la muerte de Dumbledore, aunque él sólo hubiera venido de mensajero, y no atendía a razones al respecto

Quizás la pérdida sea demasiado reciente. Con el tiempo quizá sea capaz de que me escuche y me crea...

"Y sobre subdirector tienes alguna idea?" La preguntó, y ella comenzó a enumerar con los dedos

"Rose suele tener demasiado trabajo siempre con el invernadero, con Poppy no podemos contar para esto, a Sibyll ni la cuento para el puesto, Vector es demasiado conservador --aunque Binns es aún peor-- Hagrid tampoco puede ayudarnos en esto..."

"Sinistra...?" Minerva le escuchó, pero el hecho de que pareciera lo contrario le dio al licántropo qué pensar sobre la relación entre las dos

"Creo Filius será el más adecuado, después de todo... aunque espero poder contar contigo, Remus"

Aquél derroche de confianza hizo que Remus se turbara "Siempre que te haga falta, Minerva, aunque pudes confiar en mis amigos también"

"De hecho, esta noche quiero hablar con los cuatro. Tenemos que discutir sobre la seguridad del castillo..."

"Muy bien... Si no necesitas nada más, iré a contarles las noticias y después de la cena vendremos a verte" Ella asintió y Remus se levantó y se marchó del despacho en dirección a la tercera planta donde tenían los otros fénixes su residencia

Tendría que echar un ojo sobre Malfoy... Como tengo que pedirle a Moonwater que le ayude a ponerse al día con sus clases quizá pueda ayudarme con esto también... Espero que acceda, así mataría dos pájaros de un tiro y quizá no sea mala idea que se hagan amigos...

NdlA: Wepa! Bonus terminado ;) Pos nada, eran unas cosillas que había por aquí pendientes de solución y de encauzamiento, pero vamos Bueno, no es que pase gran cosa, ne?? XDD Sí, lo sé... Pero había que contar estas cosas en alguna parte, y no colaban en el cap 8.

D'ohh lo siento por Remus y Sirius Pero de ninguna manera podrían acabar juntos, snifi, snifi, lo cual no implica que en la siguiente historia no sean amigos! Al contrario... seguirán siendo amigos, palabra!

Y Maximus es un mal bicho, hummm! Tendré que pensar una muerte horrible para él XDDDDD

Pos nada, que se os de bien todo hasta que volvamos a vernos en la siguiente historia, o en la continuación de alguna de las que tengo a medias

Ah! Y GRACIAS por leer ;)

Ny

Reviews:

Angie: Muy triste? U Estaba pensada para acabar triste, hum U Lucius con Sev? En serio? Vaya... Ya me gustaría escribir algo sobre ellos alguna vez ;)

Silverstar: Wee, es muy gracioso ver lo que piensas mientras lees Si, entraron al gran comedor, entre todos los alumnos Sep ;) Sabes por qué Voldie no quería un ataque a dos bandas? Porque ellos son demasiados pocos, en primer lugar, y en segundo lugar, porque lo que él quería era acabar con Albus ;) Woo lloraste en serio? Qué majos Sev y Remus, verdad? Qué dulce es el licántropo

Sii una bola de pelusa chamuscada. Ese es mi Lucius ;) Síii bien! Claro, Sev no podía quedarse siendo un mortífago!!

Proscritos? Los habrá. Romances imposibles? Los habrá también. Muerte? La habrá, te lo prometo

NSnape: Haré la secuela, aunque no sé muy bien cuándo la empezaré...! Os tendré informadas, eso sí ;) Bueno, sobre eso, en Hogwarts no se quedaron tan panchos XDD Los alumnos estaban asustados y en sus Casas y el resto... Albus les dijo explicitamente que le trajeran a su presencia, pero no que le hicieran nada más. Además, son los buenos... No iban a matar a un mortífago a sangre fría...

Jos! Pero que bruta, pobre Albus xDDDD Sep. Pero el pobre hizo lo que creyó conveniente!! Jos... Y Minerva, sí, le dice asesino, porque es lo que cree que és. No olvides que, aunque ella sabe que Albus mintió para incriminarle, luego le fueron a salvar los mortífagos. Todos creen que les había engañado, ella la primera...

xDD Pobre Lucius. La verdad es que mm... ya desde el principio me había planteado que no fuera totalmente malo, y en los reviews de la gente lo puedes ver ;) Es un perro, sí, pero no es del todo tan malo... y eso ya lo intenté explicar en el cap... 3? XD Lo que pasa es que a los ojos de Sev todos le veíais como malo maloso...

Ahh! Claro que salvo a Draco, pobre chico! Y lo mejor es que de lo q ha pasado no podría decir mucho porque fue él quien colaboró con su padre en el secuestro y podrían expulsarle de Hogwarts! XDD

Gracias xD De todas maneras estaba planeado que acabara así. Como la Rowling, me inventé primero el final y luego la forma de llegar hasta allí. No se escribir de otra manera... :P

Es cruel...? Por qué? XDD Porque no te interesa leer el funeral de Dumbledore? Pobre hombre XDD Lo de Draco y Remus lo ubiqué mejor antes, aunque estuve tentada de dejarlo para final pensé que se veía mejor al revés XDDD

Por cierto, cómo que Harry x Sev?? Hum ¬¬ Bueno, lo espero shica ;) Y lo pondré en la web, no lo dudes

Martix: Pues... de hecho eres de las pocas que quería a Albus con vida, al menos de la gente que me ha escrito xDD Aunque no te apures, yo ya sabía que le iba a matar antes de que todas quisieran su muerte XD Y bueno, sí, le he matado... porque esto es una guerra, y no siempre mueren los malos ;)

Elyana Black: Pues tendrás más ;) Buen final? Te gustó? Me alegro Síi tranquila, en unos diitas lo subo pa que lo leáis ;) Ahaha! Ideas? No me vendrían mal... ya sabes, puedes escribirme contándome lo que gustes

Ohh sí, de eso se trataba, de dejar por los suelos a los magos Qué va a hacer Harry? Seguir adelante, imagino... Hermi? Con Harry?? Oo Sirius? Ya ves que sí, libre como una perdiz... pero la rata muerta y re-mordida no podía declarar xDD Digamos que lo dejé en manos de un forense mágico, los del Magic Criminal Scene Investigation - Londres (M CSI - Londres XD)

Uhh tenía ganas de que Sirius matara a Peter!! Bueno, verás estaba un poco afectado por casi comerse a Remus... U

Síi y el patronus era un Lobito XDD Y el de Remus? Eh? Eh? algún día lo sabréeeis Claro. Una vez comenté por ahí que Remus sabía lo que era la sed de sangre y todo eso (en el 1 o 2 cap, creo) y era por ello... Pobrecito. La verdad es que me paso mucho con él XDDd

Sev matando a Lucey?? Oo No creo que pudiera... bueno quizá si podría, pero se arrepentiría después, lo cual sería casi peor XDD No, si muere, no será a manos de Sev ;)

Sobre Draquito no te preocupes Habrá más en el siguiente fic ;) Y lo de Elisabeth... dejaré la pregunta en suspenso... ;)

Y como le decía a NSnape, lo de Sev y Voldie... Los mortífagos no le hubieran dejado, mujer... y Voldemort no está tan malherido como para que no le viera venir... Por eso ni siquiera lo intentó XD

Sí! Un futuro tenebroso... No lo sabes bien ;) Y sí, el destino recae sobre Harry más que nunca... más que nunca. Harry y Draco amigos? Más bien compañeros de fatigas... pero amigos no creo XD

Tam Alor: XDD Sí, yo les tengo casi como que pavor a los finales felices XDDD Sí! Tendrás segunda parte ;) Jaja! Otra fan de Foxy!! No, no soy tan cruel como ella... aunque debo decir que la considero mi profe en esos temas XDD

Woo! Pero si me sigues desde hace mucho...!! Emoción grande Jeje, bueno, de HP es de lo único que escribo slash XDDDD Y todo es culpa de todo el mundo! Todo lo que leo de ellos acaba siendo slash... y claro, ya me parece hasta normal XDD

Sí? Estuvo bien su muerte 'bola de pelusa chamuscada?' Jeje, es que Luce... Lucius y Sev te gustan tb? Debéis ser tres o cuatro de la gente que me escribe... pero a mi tb me gustan!! ;)

Lantra Lupin: Ohh lo siento...siento lo de Sirius y Remus... Uy! Pensabas que iba a matar a alguno? El tiempo de mis maldades aún no ha llegado... ;) Pobre Albus, verda? Snifi



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