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CAPITULO 1: " Las pociones siempre son un problema".
Era uno de esos días pésimos para los Gryffindor´s de 6to. Curso, tenían doble clase de pociones con los siempre detestables Slytherin´s además de la sofocante vigilancia por las andanzas de Voldemort. Estaban ya todos los alumnos frente a las mazmorras de Snape esperándolo y por rarísimo que parezca llevaba más de 10 minutos de retraso.
- ¡Es el colmo, el tiempo no va alcanzarnos para terminar la práctica con calidad! - bufó Hermione.
- ¡Ay, por favor! Como le duele a mi intelecto no ver la asquerosa cara de Snape - dijo Ron con expresión de dolor falso mientras Harry y los de su casa se reían con ganas. Los otros Slytherin´s los observaban con rencor (ya saben que son los niños predilectos de Snape).
- Como siempre el trío Cabeza Hueca queriendo ser el centro de atención - arrastró una conocidísima voz.
- Mira Malfoy- dijo Harry tratándose de poner serio en vano - lo que nos digas no puede arruinarnos el momento porque no habrá quién te otorgue puntos hoy ¡sólo por mover el caldero! - (sin y/o con doble sentido).
- ¡JA JA JA JA! - todos los Gryffindor´s.
- #&$/)=%"#& - todos los Slytherin´s.
- Trágate tus palabras Potter porque tus pésimos chistes no harán limpia a Granger, ni rico a Weasley ni a ti... No, tú ya no tienes nada que perder - Terminó Malfoy con toda la ponzoña que su lengua viborezna tenía.
Eso dolió a Harry, lo que el rubio escupiera siempre era con un fin: lastimar. Pero no le daría la satisfacción de una respuesta violenta. Tomó aire y tranquilamente le dijo:
- No se porqué tratas de humillar a los demás, parece que eso fuera un reflejo de tu vida, una forma de desahogarte... Lo siento por ti...
Harry lo dijo honestamente y parece que la verdad no peca pero incomoda porque Draco cambió su expresión triunfante por perplejidad y finalmente mucho, muchísimo rencor... El aire se hizo tenso y pesado como si de un momento a otro fuera a explotar una bomba... Afortunadamente la aparición de Dumbledore hizo que volviera todo a aparente normalidad y todos desviaron la atención hacia él, en busca de una explicación al retraso de Snape. Los chicos alzaron mucho la voz, pero ¡oh! no sonaban a quejas sino mas bien a agradecimientos (sobre todo por parte de Neville y Ron). El director alzó la mano y callaron al instante:
- Ya se que es un gran pesar para todos ustedes no tener pociones hoy - dijo irónico - pero Severus tuvo que salir urgentemente a cumplir órdenes mías, así que tendrán el resto de la clase libre.
Los chicos estallaron de emoción. Hasta Harry gritó aunque por un momento se había preocupado pues el motivo de esas "órdenes" no debía ser otro que Voldemort. Pero que mas daba ¡por fin había llegado el día en que pasaría una clase de pociones (sin Snape por supuesto) en la que no le bajarían puntos a Gryffindor injustamente! Sólo Hermione no se unió ala celebración ( ¿que raro no?) ni (curiosamente) Malfoy.
- Pero será sólo por esta única ocasión - habló sonriente Dumbledore.
Todos iban a marcharse cuando éste los volvió a llamar:
- Sin embargo, quien deseé quedarse a realizar la actividad de hoy con absoluto orden y cuidado, puede hacerlo - (qué a Dumbledore nunca le dijo su madre que los niños no deben jugar con sustancias extrañas sin supervisión).
Nadie le hizo caso, solo (Vaya, que novedad) Hermione. Ron y Harry la acompañaron de vuelta a la mazmorra aunque ya había alguien ahí... Draco Malfoy. Los chicos dudaron en dejarla sola con el, pero ella los corrió para que se fueran a jugar por ahí (así tengan 20 años, los varones siempre juegan), después de jurarles que no era necesario que se quedaran pues sabía cuidarse sola. Aunque tuvo que chutarse el chorro de advertencias que el pelirrojo le hizo:
- ¡No lo mires! , ¡Si se pasa de la raya aviéntale el caldero a su carota! y ¡si no escarmienta métele un escarabajo en su bocota! - (advertencias así de útiles).
Al final se fueron más tranquilos no sin antes echarle una mirada matadora al rubio. Hermione sacó los ingredientes y su libro de pociones abriéndolo en la página que estudiarían ese día:
- Poción rejuvenecedora - pensó - parece fácil - cuando de pronto sintió una mirada fría y penetrante, miró de reojo y Draco apartó la vista insofacto. Durante un rato cada quien trabajó en su poción ajeno al otro, hasta que Hermione olvidada del Slytherin, chasqueó la lengua y se quejó en voz alta:
- ¡Aquí no dice como y cuanto se toma de esta cosa!, ¡No raíces de belladona, Snape no las pidió y el no tiene en este cuchitril!, vaya y este estorbo - dijo quitándose los guantes de dragón - ¿Para que los habrá pedido? ASH, ASH, ASH, ¡ESTO NO SIRVE! - dijo golpeando el piso repetidamente con su zapato como niña chiquita. Una risita burlona la hizo salir del trance.
- ¿Qué te pasa sabelotodo? ya ves que sucede por ser sangre sucia y no tener noción nata para la magia - espetó Malfoy con desprecio.
- Cierra tu boca de serpiente, ¡ay no, perdón!, quise decir de HURÓN - contestó ella ácidamente - ya se que te duele no estar a mi nivel intelectual - dijo imitando el tono típico del rubio.
- Mmm, y ¿por eso te quedaste Granger? si es para demostrarme que no eres nada brillante como presumes ser, te diré que lo hiciste estupendamente. Tu poción lo dice a gritos - replicó arrogante.
- ¿Así y que dice? ¡Estúpido hurón saltarín con pretensiones de basilisco! - vociferó muy molesta de que el muy cretino le hablara de esa forma, aunque le dolía reconocer que en pociones él era tan bueno como ella.
Malfoy habló lentamente como dirigiéndose a una retrasada mental:
- D i c e * q u e * n o * e r e s * m a s * q u e *u n a * t o r p e * y * t e s t a r u d a * n i ñ a * p r e s u m i d a * d e * a l g o * q u e * r e s u l t ó * s e r * p o r * e r r o r * d e * l a * n a t u r a l e z a.
Hermione estalló colérica, tomó lo primero que vio y se lo arrojó con furia....
Afuera en el campo Harry , Ron y otros de su casa, jugaron al Quidditch. Corrieron, saltaron, gritaron y sudaron; ya cansados al mediodía, decidieron regresar al castillo en busca de Herminio. En el camino Ginny se ofreció a acompañarlos (bueno la oferta fue más bien para Harry); se acercaban a la puerta de la mazmorra cuando oyeron ruidos extraños, entraron y se acercaron a ellos rápidamente y Plaff... un cucharón con poción dio de lleno en la cara del pecoso pelirrojo.
- ¡Perdón, perdón! ¡ay ay! por culpa de este estúpido (señalando a Draco) y tus consejos inútiles, no sé que te va a pasar Ron... - dijo suplicante Hermione.
- ¿QUE QUÉ ME VA A PASAR? ¿QUE ES ESTA COSA ASQUEROSA QUE ME TIRASTE? - gritó Ron entre furioso y temeroso.
- Es poción rejuvenecedora MAL hecha, no tiene efecto inmediato porque le faltan raíces de belladona, pero con la cantidad que te lanzó tu "noviecita" podrías volverte un embrión - dijo con aire de superioridad Malfoy. Ron se estaba asustando de verdad - Los guantes Granger, eran para proteger la piel ya que sólo basta el contacto de esta con la poción para que reaccione, deberías saberlo si te la pasas comiendo libros - se burló.
- Arrogante - respondió Hermione.
- ¡Déjamelo a mi! ES MIIIOOO - gruñó Ron, estaba a punto de lanzarse sobre Draco pero éste viéndoselas negras (eso no... mal pensados) se ocultó tras su escritorio no sin antes lanzar su cucharón con poción al aire.
- ¡AAHH! - se quejó una vocecita aguda. Ginny recibió esta vez el golpe.
- Pero si serás bruto Malfoy - dijo Harry y a zancadas se dirigió al escondite del culpable, cuando sintió que unas manos lo sujetaban:
- No busquemos más problemas - se quejó Hermione. Y Ron ignorándola olímpicamente caminó furioso hacia Malfoy y lo tomó por los cabellos.
- ¡NOO! Ron suéltalo, la violencia no es forma... - (mira quien lo dice).
- Se puede saber ¿por qué defienden al mequetrefe éste?, ¡tiene que pagar! - Dijo Ron y con fuerza golpeó con su mano libre el caldero de Malfoy, volcándolo sin querer sobre Harry y Hermione. Estos se quedaron mudos y tiesos en sus lugares, observando con sorpresa como Ron iba hacia la mesa de su amiga llevando a rastras a Draco quien inútilmente trató de zafarse:
- ¡SUÉLTAME POBRETÓN, QUE ME ENSUCIAS! - palabras que alentaron a el pecoso a jalarlo con más fuerza, hasta que consiguió alcanzar el caldero de Hermione y le sumergió la cabeza en el. Malfoy estaba aturdido, sólo atinó a limpiarse el rostro con el dorso de la túnica y emprendió la huida (eran demasiados adolescentes locos Gryffindorianos para el solo).
- A donde crees que vas ¿eh?, tenemos que buscar un antídoto y tu fuiste el que armó todo el barullo - lo acusó Hermione.
Malfoy no se dignó a responder, pero Ginny que rara vez tiene participación en algo lo tomó del brazo, lo giró hacia ella, le agarró el cuello de la túnica y se paró de puntitas para sentirse a su altura:
- Óyeme bien, tendrás que cooperar con nosotros si quieres salir vivo de aquí - Ginny temblaba con violencia cuando hablaba asustando a Draco quien pensaba que si a la pelirrojita le daba un ataque por el coraje, le atribuirían a el mismo el chistecito.
- Esta bien - dijo en tono de fastidio - déjenme pensar... haciendo cuentas de la cantidad de poción que recibimos cada uno , talvez nos convirtamos en bebés de 8 o 9 meses de edad, el efecto dura al menos hora y media pero tarda en surtir efecto alrededor de 10 horas sin la belladona y... no hay antídoto.
- ¿Cómo que no?. Podríamos envejecernos... - dedujo esperanzado Harry.
- Eso sólo haría que tuviéramos 2 pociones distintas latentes en el cuerpo, seríamos bebés viejos y arrugados. Ya les dije algo que les será útil, me marcho cabezas huecas, arréglenselas sin mi - dijo altanero.
- ¿Y tu que harás?, aunque tu habitación sea privada, llorarás, tendrás hambre y mojarás tu cama; todos se darán cuenta - dijo Harry.
- E iremos con Dumbledore a quejarnos y a culparte de todo, podrían expulsarte; lo sabes - inquirió Hermione.
- ¡Pues culpa de el es, viejo chiflado!- pero viéndose atrapado entre 4 Gryffindors de armas tomar desistió - ash, bien, otra cosa, no vamos a convertirnos todos simultáneamente sino en el orden en que tocamos la poción, es decir cada quien experimentará la transformación en el ciclo completo, ósea que habremos 1 bebé y 4 normales cada hora y media, ¿cuál es tu plan?, piensa Granger que haremos.
- ¡BIEN! - dijo satisfecha como si ver derrotado a Malfoy le diera cuerda - iremos a la torre sur. El último piso está en desuso, ni Filch se para por ahí, a las 9:45 después de cenar cada uno llevará algo útil, yo llevaré libros de cuentos y leeré algunas cosas sobre bebés, sólo espero que haya algo en la biblioteca (mmm... ¬¬).
- Yo llevare la comida - dijo Ginny.
- ¡Yo juguetes! - alzó la voz emocionado Harry.
- Yo veré la forma de conseguir un porta bebé o cunero, mantas. Escribiré a mi madre, ella sabrá que hacer; le daré cualquier excusa y no sospechará - dijo Malfoy.
- Pues tú traerás pañales - dijo en tono imperativo la chica de pelo alborotado.
- ¿Qué?, no, que los traiga Ginny, yo traeré la comida... y no se diga más.
- Tu no sabes lo que necesita y puede comer un bebé, eres algo inútil en eso - espetó Ginny.
- ¡Claro que se que comen!: galletas, dulces, pastelillos, golosinas, creo que la cerveza de mantequilla les gusta mucho... - pero viendo la cara de desaprobación de todos se decidió por los pañales.
- Pero yo no tengo dinero... - recriminó de nuevo el pelirrojo.
- Yo te prestaré, irás conmigo a Hogsmeade. Utilizaremos ya sabes que (la capa invisible) - Ron miró a Harry con complicidad, Malfoy los observaba curioso pero no entendió de que hablaban.
- Vámonos, claro está después de limpiar este desorden - dijo Ginny.
- Espera que estoy pensando (¡aleluya!) - dijo Ron - primero me transformaré yo (el burro por delante), luego tu, Harry, Hermione y finalmente... Malfoy... - al decir el último nombre a Ron se le retorció el rostro en un gesto malévolo.
- ¡Si dejan que el pobret... Weasley me haga algo cuando me transforme, juro que me las pagan! - gimió asustado Malfoy.
- Y ¿Cómo lo evitarás?, podrías atragantarte con tu comidita o ahogarte accidentalmente con tu almohadita...¡ jajajajaja! - Ron parecía poseído.
- ¡NO HAY TRATO!.
- ¡EXPULSIÓN, EXPULSIÓN, EXPULSIÓN! - le gritaron los demás. Viendo que no le quedaba otra opción no tuvo mas remedio que aceptar ayudarlos, bajo el riesgo de morir en las garras del pecoso.
- "Gryffindors maniáticos" - pensó para si el Slytherin.
- Ahora si, Vámonos.
Todos salieron de la mazmorra. Ginny se dirigió con los elfos domésticos a las cocinas, Harry y Ron a Hogsmeade bajo la capa invisible, Hermione a la biblioteca y Draco a su habitación a escribirle a su madre... Faltaba poco para la hora marcada.