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Books » Harry Potter » Todo por ti
Momo Cicerone
Author of 9 Stories
Rated: K+ - Spanish - Romance/Mystery - Remus L. & Remus L. - Reviews: 117 - Updated: 09-13-03 - Published: 12-21-02 - id:1134704

Simplemente, no hay excusas. Por lo tanto, no gastare tu tiempo intentando convencerte de lo acertadas que serian las mil y unas frases que me podría inventar –o confesar – Resumen: Lo siento. Advertencia: Romanticismo/Palabrería: 8.5% Acción: 1.5% Advertidos ya!

Un poco tarde, pero lo diré, Esta historia toma lugar en el 6to, pero como fue creada antes de que HPOTP saliera al mercado, así que la mayoría de los sucesos no encajan en nada con el ya mencionado libro. La realidad de OTP no esta enlazada en nada con esta que ha salido salvajemente de mi cabecilla y plasmo aquí, a no ser porque pueda que en el futuro aparezcan personajes como Nyphadora Tonks, etc. En todo lo demás, como que el difunto personaje que la mayoría sabemos está vivito y coleando en algún lado :p , y más etcs por aquí.

Y más vale tarde nunca, Lynx Madelaine Blair (O Eveling Beryl Snape, como lo prefieran) es una bizarra y completamente imperfecta creación mía y así la reclamo, así que nada de desagradables casualidades en otros fics, ¿eh? ;p

Capítulo Dieciseis

Caminos Separados

¿Me amas?

Me has dicho que me amas ¿Es acaso eso cierto o sólo un sueño del cual no quiero despertar?

¡Me amas!, a mí, que soy un ser maldito... He intentado no quererte, convencerme de toda clase de argumentos para no hacerlo, hecho todo lo humanamente posible para evitarlo, pero llegas tú un día con toda esa increible forma de ser que es tan tuya y me dices que me amas, tal cual sin pretenciones, sin motivos, sin razones... simplemente porque soy yo, de esta manera, de esta maravillosa y a la vez horrible manera, y no te importa... porque me amas. Y yo sólo puedo mirarte a los ojos y enamorarme un poco más de tí cada eterno segundo, te amo, no porque seas tú la que me comprenda, la que me acepte tal cual como soy y se quede a mi lado. Te amo porque eres tú, porque me sacas de quicio y haces que en cada maravilloso segundo en que te veo nazca este deseo de abalanzarme sobre tí y abrazarte toda para no dejarte ir, sin lugar a treguas . Te amo, porque estás empezando a hacer que me enamore otra vez de la vida, y mi vida, por consecuente, eres tú. Estamos metidos en una corriente sin principio ni fin, sólo esto que sentimos. ¡Dios, cómo quisiera tomarte en brazos y escapar de todo este infierno! No he cambiado nada ¿Sabes? Siempre quisiera tomar el camino más facil, huir... olvidar todo y ser simplemente tú y yo... escapar de estos días oscuros y olvidar todo lazo que nos une a esta realidad, pretender que no existen magos tenebrosos, ni obligaciones que cumplir, mucho menos maldiciones colgando sobre mi cuello o hermanos que me odian hasta la muerte. ¿Sería maravilloso, cierto? Sería todo como un sueño en Nunca Jamás... todo tan increiblemente maravilloso.

Pero la vida no es un sueño.

Más allá de la magia o del amor, existe un mundo real. Existe la maldad, las verdades, las obligaciones, las maldiciones que no se rompen y un hombre que me odia, y ese hombre comparte tu misma sangre.

La vida, es una broma jodida.

Por lo menos, así es mi vida.

¿Y que demonios? Yo quiero que formes parte de ella.

Quiero que compartas conmigo, que seas parte de mi vida.

Porque te amo.

Yo, Remus Lupin, te amo.

¿Te lo he dicho alguna vez?

Ahora duermes, tan confiada y apacible entre mis brazos que, por más confortable que esté en estos momentos, no podría, ni con la mejor intención del mundo cerrar los ojos y entrar en tus sueños. Y es que tengo que obligarme a mí mismo a parpadear, porque a más no me atrevo, por miedo a que te vaya cuando cierre los ojos o que, con todo y mis alucinaciones, no resultes ser más que sólo un bonito sueño o una engañosa fantasía que mis instintos, ya cansados de tanta soledad, hayan creado sólo para mí. Y en todo caso, bonita, no podría hacer más que felicitarme a mí mismo, porque, hey, ¡te lo juro: serías toda una obra de arte! Un mosaico confuso lleno de tonos desiguales y complementarios, con tus mil un defectos incompletando este cuadro que me muero por acabar.

Y aquí sigo yo, tratando de atrapar el tiempo con una red de mariposas. Como un adolescente, empiezo a imaginarme cientos de historias increíbles donde siempre reina el final felíz, y por ende, pequeña, tú eres la protagonista de todos y cada uno de ellos. Sonrío como un estúpido ante la visón de nosotros dos, siempre juntos, tanto que esta sonrisa que me hace ver como un verdadero idiota no quiere borrarse de mi rostro, ni siquiera cuando me asalta por lo bajo el pensamiento de que –ríete de mí, pequeña- me estoy volviendo viejo y sentimental. Y ¡oh, preciosa! Júralo que me traes todo loco, insensato, wow, lunático. Simplemente mírame a los ojos y te darás cuenta de cómo está mi corazón, tan completa y deliberadamente idiotizado por tí. ¡Cielos, bonita! Podría repetirtelo mil veces bien bajito al oido: ¡Me traes de cabeza!

Se está haciendo claro afuera, muy a mi pesar, que podría pasarme todo el resto de mi existencia siendo el vigila de tus sueños ¡Y seguro que me bastaría, pequeña! Así, tan cerca de tí, sentír cómo, inconcientemente, tu cuerpo se amolda tan bien a mi abrazo, y poder, como en este momento, alargar una mano y apartar un mechón de tu cabello negro, para evitar que nada perturbe tus sueños, mi linda. Quizás en cualquier momento me venza el deseo de hacerte cosquillas hasta que te despiertes, sólo para caer de nuevo en ese abismo de profunda inmensidad que son tus ojos, y decirte que sin más remedios, he descubierto que definitivamente no podría, ni con toda la voluntad, esperanza o buena intención del mundo, siquiera tratar de vivir sin tí. De acuerdo, de acuerdo. Seamos sinceros, no es que no pudiese hacerlo. Lo admito, es que no tengo la más mínima intención ni está en mis planes el siquiera intentarlo. Bah, no son más que pamplinas. ¿Cómo esperas que sea ahora capaz de hacer algo más que velar tus sueños?

Te mueves un poco y murmuras algo entre sueños, y yo, con el cerebro completamente anestesiado y las neuronas de vacaciones, no puedo hacer más que preguntarme si de casualidad, no habrás dicho, aunque sea por equivocación, mi nombre. El sólo recorrido a la velocidad de la luz de ese sonido hasta los nervios de mi cerebro, hacen que –nuevamente- mi rostro se alumbre un poco más en la tenue luz que se filtra por las cortinas, y, ¡demonios, no sabes cuánto me duele ya la quijada de tanto sonreir como retardado mental!

Sí, definitivamente, no hay nada peor que un viejo tonto y enamorado.

Pero es que, eh, ¿Quién ha sido el gracioso que me ha mandado a ir y enamorarme –como un verdadero crío- de tí? Bueno, bueno, a esto sí que puedo echarte toda la culpa ángel de mi guarda... ¡Pero vamos! Si no es una queja... es –de ahora en adelante- lo que he consagrado como mi credo y mi religión.

Esa noche, Lynx tuvo un sueño diferente. Soñó que se encontraba corriendo descalza una noche de luna llena en la espesura de un bosque de lirios. Vestía una túnica color marfil que destellaba eventualmente y con la cual el viento jugaba entretenidamente, revolviendolo junto con las fibras de su cabello suelto. Sus pies, que no hacían ningún ruido al pisar las hojas secas y ramillas caidas en el suelo, parecían flotar en el aire, dándole una apariencia fantasmal. Ella corría, corría, sin ninguna prisa o miedo, sólo se dejaba llevar como el viento, o como una partícula de luz, siempre en movimiento. De pronto, la maleza de árboles acabó a las orillas de una pequeña laguna, donde sus aguas reflejando el cielo completamente obscuro se mecían plácidamente, en movimientos lánguidos y adormecedores. Ella se encaminó lentamente hacia ese reflejo, con el agua empapando los bordes de su túnica y mojando sus pies descalzos,cuando por arte de magia, sin que hiciece el menor hechizo, las aguas se calmaron y ella pudo desplazarse por esa superficie lisa como un espejo, hasta el centro, donde brillaba el reflejo de luna intacto, como si fuera la verdadera y ella caminara en el cielo cubierto de estrellas. Justo en ese punto, cuando llegó al borde del reflejo de luna y se agachó para poder tocarlo con sus pálidos dedos, oyó el aullido de un lobo a distancia. Era un aullido lastimero que le partió el corazón. De pronto, una conocida melodía empezó a sonar alrededor y, sin razón alguna, se encontró llorando. Una lágrima que cayó de sus ojos partió el reflejo de la luna llena en mil pedazos desiguales. Las aguas retomaron su consistencia líquida y ella cayó en el fondo de la misma. No tenía fuerzas para nadar, se estaba ahogando...

-¿Hasta cuanto tiempo piensas quedarte mirandoome? –le preguntó suavemente.

Remus suspiró fuertemente y empleó una voz de verdadero infortunio que le hizo reir.

-Tenía pensado dormir otro rato, pero me fué imposible...

-¿Porqué? –preguntó Lynx al tiempo que se incorporba.

-¡En el nombre de Merlín, cómo roncas! –dijo Remus aparentando indignación.

-¡Eso no es cierto! –se defendió Lynx acaloradamente.

-¡Sí que lo es! –reiteró él con una amplia sonrisa burlona en el rostro.

-¡Claro que no! –repitió Lynx enojada, aunque sin poder evitar contagiarse de su sonrisa. Eso no hizo más que hacer que Remus encontrase más divertida la situación. -¡Gárgolas! Eres nunca pensé que fueses un ser tan perverso –le reprendió entornado los ojos acusadoramente.

-No es mi culpa que hagas toda clase de sonidos extraños cuando duermas, o que hables sin parar...

-Yo no... ¡Oh,cállate!–Lynx dió un bufido y giró los ojos en blanco, a lo que Lupin se rió no muy disimuladamente -¿Y qué es lo que se supone que dije, si se puede saber? –masculló entre dientes, para evitar que Remus viese que a pesar de todo se estaba divirtiendo con la broma.

-No lo recuerdo muy bien –Remus se colocó una mano en la barbilla, como si le costase recordar –a ver... ah, sí... Te amo desesperadamente... no puedo vivir sin tí...

-¡Eso es absurdo! –le cortó ella roja de indignación (Nota: Seeee... como si de eso se tratara ^_^ ) y al borde de la desesperación. Sin afectar, de hecho, que aún estaba sonriendo. –¡Eres un mentiroso! No creeré media palabra de lo que digas!

¿Ven lo que les digo? Estos son otros de los memorables momentos en que con todas las ganas del mundo, lo hubiese golpeado.

Remus, por su parte, estaba al borde de un ataque de risa, o besarla de nuevo y decirle lo graciosa que era la forma en que sus labios se fruncían en ese gesto de reproche y diversión.

-¡Deja de reirte! –le exigió ella

-Vale, lo siento. Lo siento. Tienes razón. Era yo. –dijo de pronto.

-¿Qué? –preguntó ella sin entender.

-Era yo quien ayer estaba diciendote que te...

-¡No lo digas! –le cortó ella tapandole la boca, por lo que sus palabras quedaron en el vacío.

-¿Mmmqé? –preguntó la voz ahogada de Remus. (*porqué*)

Ella bajó la cabeza y soltó una bocanada de aire, cansada. Cuando habló, tenía una mirada severa y empleaba la voz propia de una profesora explicando una clase.

-Lupin –dijo seriamente –no confundas gratitud con amor.

Remus se libró de la mano que tapaba su boca y la sostuvo entre las suyas, pese a que ella no mostraba demasiaso entusiasmo hacia el hecho.

-Explícate –le pidió, con la voz trémula.

-¿De verdad crees que me amas? –preguntó mirándolo a los ojos, a lo que él asintió –Yo no creo que no es así. Creo que, lo que estás haciendo no es más que luchar por sacar adelante este cariño que sientes por mí y convertirlo en amor, aunque no veo que hayas hecho más que convertirlo en dependencia. Dependes de mí porque te das cuenta que necesitas tener a alguien que te quiera y te comprenda, que esté ahí por tí para siempre.

Remus sintió cómo una mano imaginaria le clavaba las uñas dentro del pecho, arrancaba su corazón y lo tiraba al inodoro más cercano. Él, que nunca decía lo que sentía, se encontraba frente a esa mujer, estaba a punto de decirle que la quería, y ella rechazaba oirlo con la peor excusa que él hubiese oido jamás. Si esto era un chiste, Remus no le encontró ni pizca de gracia.

-¿Ése es tu punto? –preguntó Remus de un modo despectivo que denotaba su toque de enojo, que ella aparentó no notar, y le sostuvo la mirada –En este momento, creo que mereces que te diga un par de cosas de las que, me temo, más tarde me arrepentiré sinceramente de haberte dicho –Sonrió vagamente- Así que asumiré que estás confundida, que son demasiadas emociones últimamente y que, definitivamente, sigues siendo tan complicada contigo misma que te ha dado por desquitarte conmigo. –La miró mordazmente –Pero cuando tengas ganas de oirlo, no te arrepientas de haberme mandado a callar.

-Deja tus alardes de autosuficiencia –Le reprendió Lynx frunciendo el ceño mientras volvía a sonreirle.

-Oh, ¿ahora soy yo quien fanfarronea? –preguntó en tono burlón. –De acuerdo, al menos no ronco...

-¡Oh! ¡Cierra el pico! –dijo mientras le ahogaba el rostro con un cojín.

Lynx empezó a rehuirle a Snape durante el resto de la semana. En el desafortunado caso en que ambos se toparan casual o planeadamente por los pasillos, siempre lograba sacar la excusa de una jaqueca crónica que parecía dispuesta a dejarla tumbada en cama hasta la proxima clase o hasta que el mago desapareciera por la esquina de su despacho. Remus, por su parte, parecía inmune a las miradas de odio acentuadas que le mandaba Snape de cuando en cuando (Nota: Hum... digamos especialmente cuando se encontraba cerca de cierto alguien que no voy a mencionar :p) y había tomado con buen talante la ingrata tarea de soportar los acalorados discursos de Lynx acerca del porqué deberían cambiar todas las camas de San Mungo o en broma, hacer una rebelión contra el director del mismo lugar. Prefería quedarse callado observandola desahogar en palabras toda esa tensión que llevaba dentro que analizar el argumento de la serie de locuras que pasaban por su cabeza y salían sin sentido ni orden por sus labios. Las monosílabas respuestas de parte de él tampoco parecían molestarle en lo absoluto a ella, quizás porque eso impedía la necesidad de meditar su respuesta y ordenar sus pensamientos. Así, en una extraña mezcla de palabras vacías y mentes volando hacia distintos puntos del espacio, se dieron cuenta que el silencio a veces era el mejor medio de comunicación entre los dos. No ocultarse sentimientos o guardarse los problemas para sí mismos, sino simplemente ser ellos sin necesidad de aparentear, pretención, el sólo poder mirar en los ojos del otro y darse cuenta que, sin necesidad de decir más, se sentían más seguros cada uno al lado del otro que en ningúna otra parte .Y de momento, sólo eso parecía bastar. Pero la razón por la que mucha gente teme al silencio es porque ahí es donde las cosas salen a la luz, y se llaman por su mismo nombre, sin engaños. Y la razón por la que Lynx evadía ese silencio era porque no quería dejar a flote esa misma verdad.

La última semana de invierno trajo consigo algo aún más caluroso que el comienzo de la primavera: Rubeus Hagrid. El Profesor de Cuidado de las Criatúras Mágicas y guardabosques del castillo no entró triunfalmente por la puerta del Gran Salón dando grandes surcos como esperaban verlo regresar un día, sino que entró sigilosamente en su cabaña y después de varias lechuzas hacia el castillo e inevitables visitas furtivas de sus amigos, su regreso fué finalmente confirmado. Menos de veinticuatro horas después, Lynx presentó su dimisión al director.

-¿Tienes que hacerlo? –Le preguntó Remus desanimado, entrelaznado ambas manos con las suyas mientras buscaba sus ojos.

-Sabes bién que sí. –contestó Lynx

-Pero... no sé... Dumbledore debe...

-Remus –Le cortó ella desenlazando su mano derecha y poniendo un dedo en sus labios para acallarlo –Estaré bien. Puede cuidarme a mi misma –Le sonrió burlonamente –Al menos creo poder hacerlo mejor que tú.

Remus sonrió vagamente y la abrazó con fuerza, mientras los dedos de ella jugaban con el cabello sobre su nuca.

-Lo sé –dijo en voz baja –Es sólo que será muy extraño el no poder verte todos los días. Te echaré de menos.

-Vamos Lupin –Trató, sin mucho éxito de animarlo un poco –No me voy a la guerra. Sólo a mi casa, en Southcliffle –Le sonrió.

-Ése es otro asunto –dijo Remus mirándola fijamente –¿Nunca has pensado en unirte a la orden?

Hablaba, por supuesto, de la Orden del Fénix. La mirada de Lynx se apagó un poco.

-Sí, lo he pensado –le mintió a medias –Pero no creo que sea lo mío.

-El que lo sea o no no viene al caso –Inquirió Remus un poco indignado –Lynx, estamos hablando de entrar en esta guerra y ayudar para contra Voldemort –Ella tomó aire y soltó una pequeña bocanada de aire al oir el nombre (Nota: quiero hacer alardes de pretención con que Lynx, crecida entre magos, le sea indiferente el nombre de Lord Voldemort)–Y un miembro en San Mugo podría ser de increíble ayuda. (Nota: 2. Sí, claro, como si lo que le interesase al lobito no fuese una excusa para verla a deshoras ^/^)

-Lo sé –dijo ella sosteniendole la mirada –Pero lo siento, entiende: Yo no sirvo para esto. Odio tomar bandos de cualquier tipo o salirme de la línea intermedia. No me gustan las guerras y no me gustan para nada, nunca se puede vencer del todo. Siempre se pierde de ambos lados, y esas vidas, inocentes o no, al final deja de importar, sólo fueron eso: vidas. –Le miró con una expresión muy seria –No me juzges sin saber lo que yo he tenido que ver todos los días en San Mugo.

–Lo siento –le dijo al cabo de un rato.

-No tienes porqué –le animó ella –Pero Dumbledore puede contar conmigo para lo que quiera. Eso tenlo por hecho.

Remus asintió, pensativo.

-Conecta nuestras chimeneas –Le pidió, conciente de lo inútil que sería el hacerlo ante los cientos de millas que los separaban, el horario de locura que tenía Lynx y el escaso tiempo que se la pasaba en su apartamento.

-Lo haré –le prometió –Escríbeme, ¿ok?

-Por supuesto –dijo con cierta pesadumbre.

-Quizás podamos quedar un fin de semana –dijo Lynx al notar el tono amargo de su voz. Pero él se limitó a asentir vagamente. –O a lo mejor hacemos algo para Semana Santa... –Lynx observó por el rabillo del ojo la expresión de Remus –O intentar...

-Lynx, por favor, cállate –Le pidió Remus cansado.

Ella se sintió sumamente ofendida por sus palabras. En otra ocasión lo hubiese dejado que se aburriera sólo ahí mismo, pero sólo le bastó mirarlo y entender que no se encontraba lo que se dice precisamente contento, por lo que se limitó a frucir los labios.

-Algún día, cuando eches de menos mi voz, no te arrepientas de haberme mandado a callar –bromeó altaneramente con él.

Remus sonrió abatido. El caso era, que ya la estaba extrañando de anticipado.

Reviews

Gracias a toda esta maravillosa gente que me ha mandado reviews, despues de todo lo basura que he sido con ustedes T-T I know, merezco un crucio bien pronunciado aqui justo directo al estomago. Sin su ayuda, este fic nunca hubiese llegado hasta donde está hoy, Gracias, Gracias, un millón de gracias. Si tenemos suerte, este sera el penúltimo capitulo (Sí, ya sé que llevo diciendo lo mismo desde el chap 6 ¬¬U) y no crean ningún spoiler que les haya dicho acerca de este fic, cambio de planes, lo tenía todo escrito pero ya se fué todo a la basura, o mejor dicho, a los documentos incompletos que algún día utilizaré si vuelvo a escribir fics v_vU Anyway, mis gracias de todo corazón a:

Pau!: Paulita! Manis ^0^ espero que no me odies por lo que soy T.T ... aqui esta otro chap donde aplico la ley de Murphy: si algo te sale mal hoy, mañana estará aún peor ñaca ñaca!

Lorien Lupin: Gracias por el review y los comentarios! ^_^ me alegro que te haya gustado y espero que este chap no te haya decepcionado ^_^U kampaté con los reviews!

Ana Black: Lo que se merece Remus son unas vitaminas para la valentía que bién le hacen falta v_v ya que el cobarde es él, no yo :p

Mari: Thanx ^_^ no sabes de cuánta ayuda me és tu apoyo y ayuda! ^0^ Mucho tiempo? Seeeee… bueno…. A Remus le costó una vida olvidar a Grace, no? ;p

Ceywen: xD si, ya le vemos la verdadera personalidad al lobito ^_^U mira qué maloso és! Haciendose el inocente y luego…. :p

Moony Lover: Awh! Te adoro! *_* Gracias por tus reviews! Wow! Hiciste que me pasara lo mismo que a Remus: (Sonrisa de idiota a la vista ====è)^_^ ahora, contestando tus reviews: Lynx está loca _ . Shawjells, encuentralos en las granjas de cría especializadas en criaturas magicas domesticadas ^_^ (Ojo: contiene spoiler de mi fic :p) .Si, me dí cuenta de lo de los gemelos demasiado tarde T_T . Dracooo! Drakin, tan bello *_* . Sirius… solía quererle tanto T_T hasta que leí el 5to y ví lo que le hizo a mi hermanito L . Nooooo! Porqué nadie lo lee? T_T era una poción para dormir sin soñar T_T, Arg! Nooo! Sirius no sale con ella, es su novio y no lo es, me refiero, es una bonita relación parecida a la hermandad que tienen, Sirius siente cariño hacia la niña callada y de mirada penetrante que fué, y le nace un deseo fraternal de protegerla como una hermana o.. ¿hija? O.o ... xD has acertado con las edades, bueno... al menos es una aproximación, es que no me gustan los datos explícitos, como ya te habrás dado cuenta ^_^

Amanda: Síííííííí! ^_^ ése es Sirius! ¿Mala yo? Pero si soy un ángel _ .! (seee... uno con cachos bien filosos y una cola ondeando tras la capa ;p) jeje! Te prometo un buen final... aunque... no deberías confiar mucho en mi concepto de bueno, ya que suelen ser ... ¿confuso? ;p Gracias por la review y no olvides postear otro ^_^

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