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Anime/Manga » Card Captor Sakura » Aquellas vacaciones contigo
Manami-chan
Author of 7 Stories
Rated: M - Spanish - Romance/Humor - Sakura K. & Syaoran L. - Reviews: 274 - Updated: 10-10-10 - Published: 01-24-03 - Complete - id:1197370

Tanto los personajes de Card Captor Sakura como los de Kimagure Orange Road no me pertenecen. Pertenecen a sus autores: CLAMP e Izumi Matsumoto, respectivamente, por lo que yo no me beneficio con esto en absoluto. Aunque el guión de esta historia sí es mio!.

Advertencia de Manami_chan: La categoría de este fic cambia debido a escenas que puedan herir la sensibilidad de algunos lectores. No es que vaya a ser muy subido de tono (no escribo lemons ojo!) pero los personajes son más maduros y la historia no es tan inocente. El que avisa no es traidor.

Aquellas vacaciones contigo.

Epilogo Quinto

"Vivir"

La oscura noche se difuminaba con los primeros rayos del alba. El leve color naranja empezaba a teñir el horizonte que se vislumbraba por los cristales del gran salón. El chico de ojos azules estaba guapísimo con esos vaqueros y una camisa blanca...¿por qué hoy lo encontraría tan atractivo…?

Sin embargo, aún de espaldas, pudo distinguir como el chico parecía suspirar levemente.

¿Parecía… nervioso?.

O se debía a caso a la excitación de hacía unos minutos?.

Tomoyo se sonrojó ante sus propios pensamientos. Pero es que todo en esa noche le resultaba sumamente desconcertante, ya que, a pesar de su cariño y ternura en su íntimo baño bajo la Luna, Eriol no había ido más allá…

¿Qué le había pasado a su apasionado chico en su viaje Hubei?

Parecía más sosegado de lo habitual…

Y ella… dios santo… ¿Por qué se sentía tan… febril?

Seguro que era fruto de esa nueva actitud por parte de él, insinuante, seductor, cálido pero sin quemar… la estaba volviendo loca, como un león que ronda a su presa sin que se pueda adivinar cuando saltará.

Miró al anaranjado horizonte.

¿O tal vez estaba preocupado por aquello tan importante que le iba a contar al amanecer…?

Fuera como fuera, no sabía qué la ponía más… ansiosa. Si el Eriol arrebatador y apasionado de siempre, o el misterioso e impredecible actual…

La chica de ojos azules se acercó a su chico por la espalda y recostó su mejilla en él.

Deseaba tanto conocer qué pasaba por su mente en esos momentos…

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Eriol sonrió al sentir su pequeña mano en su espalda, para luego sentir como recostaba su cabeza en él. Cada vez que ella le había tocado en esa noche eterna, había tenido que poner toda su voluntad para no sucumbir como siempre a sus encantos.

Y resultaba que aquello era lo más difícil que había hecho en su vida.

Porque después de tres semanas, su cuerpo estaba a punto de gritar: basta.

Pero debía tener paciencia, se lo había prometido a sí mismo.

Era parte del plan…

Se giró y le pasó el brazo por el hombro mientras los dos contemplaban el horizonte a través de la ventana.

Rayos, su pelo olía a rosas tras su pequeña ducha.

Como si no fuera suficiente con desviar la vista de su cuerpo en el agua, ahora resultaba que también tenía que luchar contra sus otros cuatro sentidos.

Resopló profundamente… paciencia Eriol, solo serán unos días más…

El leve rubor de las mejillas de Tomoyo era adorable y perfecto a la tenue luz del amanecer. Eriol acarició su mejilla con el dorso de la mano. Parecía tan desconcertada…

-… solo ha sido un baño…- dijo con ternura.-….¿todavía te avergüenzas…?...-

Tomoyo lo miró y el rubor se intensificó en sus mejillas.-… es que… no sé…-

-… esperabas algo más…- terminó el chico la frase por ella.

Tomoyo se sonrojó como una manzana ante esas palabras. Era evidente que la respuesta era: sí.

Él mismo hubiera deseado algo más.

"Paciencia". Se recordó el de ojos azules.

-… no… esto… es que me siento incómoda…- dijo la chica con una sonrisa.-… ya sabes, me siento como si estuviéramos espiando a Sakura y Shaoran…-

-… lo siento...- susurró el chico.-… pero no podía permitir que cogieras un resfriado si no te dabas una ducha caliente…- sonrió.

Ciertamente, que Tomoyo enfermara sería todo un percance para sus planes.

Pero fue una gran sorpresa descubrir que Shaoran y Sakura estaban… recuperando el tiempo perdido…

Era cierto, él también se sentía como un intruso en medio de una película de amor.

-…está amaneciendo…- dijo el chico con una sonrisa.-… ¿paseamos…?.- dijo tendiéndole la mano.

Tomoyo asintió y le cogió de la mano y juntos se encaminaron hacia la playa.

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Nothing's gonna change the way

(Nada cambiará la manera)

Era increíble como Tomoyo acertaba siempre con su vestuario. No era de extrañar, sobre todo para una futura diseñadora de gran talento como ella. Pero es que ese cortito vestido azul cielo combinaba a la perfección con sus ojos y el mar. Su pelo largo y ondulado caía a ambos lados de sus hombros y ella sonreía con dulzura mientras recogía los últimos volantes de su vestido para que no se mojara con la espuma del mar.

El mar, el amanecer y Tomoyo paseando sobre la orilla de una playa desértica. Una imagen digna de recordar, tal y como había planeado.

I feel when you call my name

(de lo que siento cuando pronuncias mi nombre)

The stars, they shine for me

(Las estrellas, brillan por mi)

Un momento inolvidable para ambos.

-…bueno…- susurró ella.- … espero que merezca la pena tanta espera….-

El corazón empezó a latirle desbocado en el pecho al oír esas palabras. Ya no podía retrasar más ese momento. Cielos, y él que se creía tan valiente, se encontró de repente tan abrumado como la primera vez que le abrió su corazón.

Porque, en esta ocasión, no sólo le estaba abriendo su corazón, se lo estaba entregando por completo.

Wanting all you'll ever need

(Querer todo lo que alguna vez necesitarás)

-…Tomoyo…- dijo en un suspiro mientras se detenía y se colocaba frente a ella.

Las olas se rompían en sus pies y el sonido era una suave música para aquél especial momento.

Needing all you'll ever want

(Necesitar lo que alguna vez querrás)

My love, I give to you.

(Mi amor, te lo doy a ti)

-…dime…- dijo ella con una sonrisa.

-… antes… anoche… te dije que te quería…- dijo él mirándola a los ojos.-… y créeme, no lo dije para que me perdonases… es lo que siento de verdad…-

Tomoyo puso los ojos en blanco.-…tonto…eso ya lo sé…. No hace falta que…- pero no pudo continuar porque Eriol puso uno de sus dedos sobre sus labios para callarla.

-… una vez dijiste… insinuaste que… algún día podía no querer estar contigo…-

And at times I know it's hard to stay together.

(y a veces sé que es duro estar juntos)

Los asombrados ojos de Tomoyo delataron su repentino temor. El chico agitó su cabeza. Vaya, le estaba resultando tan difícil, que ella creía que la estaba recriminando por eso.

-…quiero decir que… eso me hizo pensar y…- tomó una de sus manos entre las suyas.-… me he dado cuenta que no podría vivir sin ti…-

When I'm in your arms there's nowhere I feel better

(Cuando estoy entre sus brazos, no hay lugar en que me sienta mejor)

Tomoyo sonrió ante aquellas palabras.

-… Te amo, más que a nada en este mundo….- dijo con una media sonrisa.-…. Te amaré siempre Tomoyo Daidouji… por eso…-

Los ojos azules de Tomoyo comenzaron a brillar de manera vidriosa. Casi se queda sin respiración cuando vio como el chico sacaba una pequeña cajita de su bolsillo y la ponía entre sus pequeñas manos.

'Cause baby it's not a dream, it's reality

(Ya que, cariño, esto no es un sueño, es realidad)

Las manos de la chica temblaron al recibirla, y una ola de emociones cruzó su espalda cuando pudo leer en los ojos del chico que quería que la abriera.

Casi fue un milagro que pudiera abrir la caja con tanto temblor. En el interior de la caja había un precioso anillo dorado con una pequeña piedra brillante que reflejaba todos los colores de la luz del amanecer.

You are my soul, you're my sanity

(Eres mi alma , eres mi cordura)

Tomoyo miró a Eriol mientras ahogaba un suspiro de puro asombro entre sus labios.

-…Tomoyo Daidouji… ¿quieres casarte conmigo?...- dijo el chico seriamente mirándola a los ojos.

I can't explain but I know it's for ever

(No puedo explicarlo, pero sé que esto es para siempre)

Una finísimas lágrimas cayeron de sus blanquecinas mejillas. A Tomoyo le resonaron esas palabras en la cabeza como repiques de campanas. Todo era como un sueño: el mar, el color naranja del cielo, las olas blanquecinas, la camisa blanca a medio abrochar de Eriol, su pelo alborotado con el viento, su media sonrisa, sus amorosos ojos mirándola, el brillo de aquel anillo…

And if you feel the same way

(Y si tú te sientes de la misma manera)

-… Oh, Eriol…- susurró la chica sin poder reprimir su llanto.-… sí, quiero…-

Aquellas palabras insuflaron una bocanada de aire en el pecho encogido de Eriol.

Ella había dicho sí, ella había dicho sí…

Just let me hear you say

(Tan sólo déjame escucharte decir)

Con una gran sonrisa cogió el anillo de la caja y lo colocó lentamente en el fino dedo de Tomoyo. Seguidamente tomó el rostro de la chica entre sus manos, secando con sus dedos las lágrimas que no paraban de caerle por el rostro.

You feel it too

(Que también lo sientes)

-… acabas de hacerme el hombre más feliz de la Tierra….- y dicho eso, acortó la distancia que separaban sus labios.

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El aeropuerto era un ir y venir de gente a esas horas de las mañana. Hong Kong era una ciudad cosmopolita, llena de gente bien vestida que corría de un lado para otro para firmar y proponer negocios.

No era de extrañar que no importara que fueran las siete de la mañana, para que el aeropuerto estuviera casi abarrotado de viajeros apremiantes que caminaban rápidos para embarcar, o coger un taxi hacia la oficina.

No había sido fácil conseguir un billete barato a esas horas por internet. Pero es que no podía aguantar más tiempo en la casa de Shaoran Li. Se sentía muy nervioso con respecto al Consejo, y no tenía ni pizca de ganas de volver a ver a Liang-Chew.

Más le valía entonces poner pies en polvorosa…

Kazuya se acercó al mostrador y entregó su billete a la azafata. Pronto regresaría a casa y todo volvería a la normalidad.

Aunque él no se sintiera igual que antes…

Era curioso como un viaje así podía hacer cambiar a una persona en tan poco tiempo. Pero es que habían sucedido tantas cosas con tanta intensidad. La aventura de su viaje con Eriol, conocer el sufrimiento de Shaoran, escapar de una especie de cárcel, estar próximo a la muerte…

Pero no era eso sólo lo que le había cambiado.

Conocer a Yi-Jie era casi lo mejor que le había pasado durante esos días. Le dolió un poco haberse marchado así de repente, sin ni siquiera despedirse de su nuevo amigo. El sabio anciano sería el único al que echaría de menos de la mansión Li.

Porque gracias a él, había conseguido guiarse un poco en ese difícil camino que era la vida.

Kazuya tomó las escaleras mecánicas rumbo a la terminal en la que tomaría su vuelo. A través de los inmensos ventanales, se podía distinguir el tenue amanecer.

Su mente viajó unas horas antes, cuando recordaba el rato que pasó junto a Yi-Jie…

Kazuya caminaba por el jardín de la mansión Li vestido con un cómodo kimono azul. La noche se reflejaba en el lago de carpas como si de un espejo se tratara. Yi-Jie se encontraba sentado sobre una roca contemplando la Luna.

-…acércate… mi joven amigo…- dijo el anciano con su voz temblorosa.

Kazuya sonrió y se sentó a su lado.

-…¿ te encuentras mejor?...- dijo mirándolo con su dulce sonrisa de anciano.

-…sí señor… de hecho… podía haberme marchado esta mañana con Eriol y Shaoran… pero su bisnieto es muy cabezota…-

El anciano rompió a carcajadas.-… eso es propio de los Li…-

Kazuya estaba preocupado por el anciano ya que podía vislumbrar en su mente retazos de varias conversaciones con los miembros del Consejo, algunas un poco subidas de tono.

-… espero que todo esté bien con lo que respecta a usted…- dijo el chico respetuosamente.

Yi-Jie sonrió.-… el Consejo tiene que aceptar mis órdenes mientras me encuentre aquí… aunque no entienden cómo Liang-Chew ha permitido marchar a XiaoLang… tampoco entienden por qué no ha regresado con nosotros… creo que se huelen algo raro y se están poniendo nerviosos..-

-... ¿algo raro?...- pero la pregunta de Kazuya fue respondida en su mente.-… Oh, es cierto… entonces, eso quiere decir que Shaoran regresará otra vez…-

El anciano lo miró con tristeza.-… mi bisnieto sabe que es la única forma de acabar con el liderazgo Liang-Chew…-

Kazuya se quedó pensativo. Al final todo lo que había hecho tan sólo había servido como una medida provisional, un pequeño parche para una gran descosido… el problema prevalecía en el fondo, como una fea mancha que no se quiere dejar limpiar.

Y de repente, todos sus pensamientos se volvieron a volcar en ella.

-…pobre Sakura…- murmuró el chico.

Yi-Jie lo miró por unos segundos.-… ¿no quieres que Ying-Fa sufra verdad?...-

Kazuya negó con la cabeza.

-… Vaya… debes de apreciarla mucho…- dijo el anciano con una media sonrisa.

Era curioso como al anciano no parecían molestarle aquellos sentimientos. Era el más directo rival de su bisnieto, y sin embargo estaba allí conversando con él sobre sus sentimientos hacia ella.

-… eres un buen chico…- dijo el anciano mirando a las estrellas.-… encontrarás a tu persona especial…-

De repente, algo extraño ocurrió en su cabeza, porque al escuchar esas palabras, en su mente se cruzó la sonrisa de Mei Ling. Sus verdes ojos se abrieron sorprendidos ante lo que su mente le mostraba.

¿Qué quería decir eso?

¿Tenía que ver con su extraño sueño mientras casi agonizaba?.

Si es que aquello era un sueño…

.-…Yi-Jie-san… mientras estaba… enfermo… tuve un sueño… muy extraño… y no sé a qué se debía…- Y sin saber por qué se encontró hablando de su experiencia con el abuelo Li

Y le explicó los detalles del mismo con sumo cuidado.

El hombre lo miró con una sonrisa.-… veo que encontraste el "Tao"*…-

Kazuya lo miró extrañado.-…¿Tao?...-

-…"El camino a la felicidad"… nuestra alma nos lo muestra a veces, cuando estamos angustiados por algo, a pesar de que muchos se empeñen en seguir aferrados a su angustia. En ese momento estabas perdido entre la vida y la muerte. Tu alma te mostró el "Tao" para que eligieras si querías vivir o por el contrario… dejarte llevar por la muerte…-

-… el camino a la felicidad…- murmuró para sí.

-…por suerte… parece que lo que viste te agradó… porque luchaste para volver con nosotros, para nuestro gran alivio…-

Entonces todos esos acontecimientos que vio, eran su forma de obtener a la felicidad, pero…

-…¿qué significaba todo lo que vi…?- preguntó el chico.

Yi-Jie sonrió y se puso de pie.-… solo uno mismo puede llegar a saber qué significa… debes de aprenderlo por ti mismo…conociendo tu interior…-

Kazuya rió para sí. Vaya, ya sabía él que aquello tenía truco. Si necesitaba conocerse a sí mismo para poder alcanzar la felicidad, seguramente no sería feliz en la vida porque ni él mismo sabía quién era….

El anciano Li lo miró con ternura. El hombre pensaba que el chico estaba hecho un lio, pero que si ponía en orden su mente y su corazón, encontraría fácilmente el camino.

"Eso parece fácil para usted…"

Ji-Yie rió con ganas.-… eres muy joven y obvias lo más evidente…-

Kazuya lo miró sin entender, a lo que el otro respondió:

La gran mayoría de las personas

qué vacía y mal se siente, porque usa
las cosas para deleitar su corazón,
en lugar de usar su corazón para

disfrutar de las cosas.

Seguidamente Yi-Jie cruzó sus brazos a la espalda y lo miró con ternura.

-… gracias por todo Kazuya-kun… y….una última cosa más por favor…-

Kazuya salió de sus pensamientos cuando la azafata indicaba a los pasajeros que se abrocharan los cinturones porque el vuelo iba a despegar. Informaba de las normas básicas de seguridad y de que, si el tiempo seguía igual de espléndido, dentro de cuatro horas y media se encontrarían disfrutando del sol en Tokio.

Cuatro horas y media en las que podría pensar y aclarar un poco sus ideas.

O descifrar algo de lo que quería decirle su dichoso "Tao".

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El agua caía tibia por su espalda y sus hombros. El leve vapor que desprendía olía a ella todavía. Su cuerpo entero se había impregnado de toda su esencia y suavidad. Le daba hasta pena que aquella parte de ella se perdiera con aquella vespertina ducha…

Shaoran dibujó una media sonrisa mientras cerraba el grifo.

Por lo menos en aquella ocasión todo no había sido un sueño… ni tan siquiera una fantasía subida de tono de la mente de un joven enamorado.

La dulce flor dueña de esa adobarle esencia se llamaba Sakura…

Y para su inmensa felicidad… ella yacía dormida a unos pocos metros de donde él se encontraba.

Rápidamente salió de la ducha, envolviéndose por la cintura con una toalla, mientras que rápidamente cogía otra y la colocaba sobre su cabeza, mesándolo para escurrir el agua.

Pero es que aún no estaba seguro de que aquello no fuera un sueño, tenía que volver a verla para comprobarlo, como había hecho unas cincuenta veces desde que despertó.

El chico de ojos marrones salió del baño y se detuvo en el umbral de la puerta. Su pecho ahogó un leve suspiro al comprobar por enésima vez que Sakura se encontraba allí, dormida, en la misma habitación que él, respirando el mismo aire que él respiraba.

Take me in your arms again

(Tómame en tus brazos otra vez)

El sol comenzaba a salir por el horizonte y la tenue luz de la mañana iluminaba la estancia. Sakura dormía plácidamente bocabajo, con su pelo dorado enmarañado en la almohada. Su espalda clara, infinitamente suave, se vislumbraba hermosa, eterna, hasta justo donde la blanca sábana no le dejaba contemplar más.

Love me like the world will end

(Ámame como si el mundo fuera a terminar)

The way you used to do

(De la manera en que solías hacerlo)

Sí, aquello no era un sueño, ella era real, su esencia que aún embriagaba su propia piel, su cuerpo perfecto, suave y delicado. Podía verla allí con sus propios ojos y aquello era una prueba irrefutable.

Pero su propio cuerpo también tenía pruebas. Pruebas de que no era un sueño o una fantasía… de que todo aquello de verdad había ocurrido entre los dos.

No había duda ninguna…

Porque sus labios aún le quemaban de todos los besos que había derrochado en esa noche, porque aún tenía el sabor en su lengua de cada centímetro de piel que había recorrido con su boca, porque sus manos aún recordaban la suavidad y sutileza de sus curvas… porque aún la podía casi escuchar suspirar y gemir su nombre…porque su cuerpo aún sentía esa sensación tan plena y placentera…

Good times they will come and go

(Los buenos momentos vendrán y se marcharán)

Se habían reencontrado de la forma más perfecta que jamás hubiese soñado…

El chico de ojos marrones dibujó una tenue sonrisa y se recostó en la cama junto a ella. Se quedó contemplándola unos segundos, lleno de felicidad y de gozo. Un pequeño flash le recordó que aquella situación no era nueva, que ya una vez la contempló dormida tendido con ella en una cama.

Hard times we will surely know

(Muchas veces nosotros seguramente lo sabremos)

But our love will pull us through

(Pero nuestro amor nos sacará adelante)

Pero que diferente era todo ahora…

Porque él no sentía vergüenza, todo lo contrario, se sentía más fuerte y seguro de sí mismo que nunca. Y porque ella era aún más bella, si es que aquello era posible…

Había ido coleccionando cada una de las fotos que Sakura le enviaba, y en su cabeza, podía hacerse una idea de cómo había crecido y cambiado su chica. Pero verla allí tan de cerca, tan perfecta en su desnudez… podía decir que Sakura era una mujer bellísima.

And if at times you feel you're sailing stormy weather

(y si algunas veces sientes que estás navegando en tiempos tempestuosos)

Levemente, los ojos de Sakura comenzaron a moverse bajo sus párpados y con suavidad, sus dos esmeraldas dejaron verse entre sus pestañas.

With your hand in mine we'll face this world together

(Con tu mano en la mía, enfrentaremos el mundo juntos)

Sakura abrió los ojos y miró a Shaoran con extrañeza por un segundo, para que al segundo siguiente, sus labios de fresa se curvaran en una leve sonrisa, y sus mejillas se tiñeran de color rosa.

'Cause baby it's not a dream, it's reality

(Ya que, cariño, esto no es un sueño, es realidad)

-… estás aquí…- susurró ella.

Shaoran alzó la mano y acarició su pelo, lo que hizo estremecer a la chica.

You are my soul, you're my sanity

(Eres mi alma , eres mi cordura)

-…¿dónde iba a estar si no…?...- susurró el chico a escasos centímetros de su rostro.-…ahora te pertenezco… me has hecho tuyo…-

Sakura amplió su sonrisa y se giró para acurrucarse junto a él.- … tú también me has hecho tuya…- susurró mientras recostaba su frente en la de él.

I can't explain but I know it's for ever

(No puedo explicarlo, pero sé que esto es para siempre)

Shaoran la miró a los ojos y por un segundo, la sombra de la duda le invadió. Porque todo había sido tan rápido y repentino, casi no pensaron en su momento en lo que estaba a punto de suceder.

-…espero que no… todo fue tan rápido… -

Sakura puso un dedo sobre sus labios.-… fue lo más bonito que hemos hecho en nuestra vida… ¿verdad?...-

Shaoran sonrió. .-…tienes razón…-Sus miedos eran inútiles, porque sabía que, a pesar de ese mínimo e incómodo detalle, Sakura lo había disfrutado.

Ella recostó la cabeza en el pecho de Shaoran y él la abrazó con ternura. Ambos contemplaron en silencio como la habitación se iluminaba poco a poco. El tiempo pasaba lento mientras ellos disfrutaban de su remanso de paz.

And if you feel the same way

(Y si tú te sientes de la misma manera)

La paz para tanta melancolía que ambos habían sentido.

Just let me hear you say

(Tan sólo déjame escucharte decir)

Al cabo de un rato, Shaoran ayudó a Sakura ya que parecía que ella quería levantarse. La chica se tapó sonrojada la parte superior de su cuerpo, a lo que Shaoran sonrió graciosamente. En el momento en que ella se movió para coger la sábana y taparse, un leve mohín de dolor apareció en su bello rostro.

You feel it too

(Que también lo sientes)

-…¿estás segura de que estás bien…?- dijo al ver a la chica palidecer un poco.

Sakura rió por lo bajo.-… no es que… me duele un poco la cabeza… creo que tengo un poco de resaca… Tomoyo y sus margaritas…- murmuró para si divertida.

El chico dibujó una leve sonrisa, al tiempo que la rodeaba con los brazos.-…¿quieres decir que me he aprovechado de una pobre chica borracha?...- le dijo con una sonrisa.

Sakura rió ante el comentario.-… hey… no estaba tan borracha… te aseguro que lo recuerdo todo…-

Shaoran la miró con malicia y se inclinó sobre ella.-…¿en serio?...- susurró en su oído.-… porque si quieres puedo hacer que recuerdes algo… -

Sakura se sonrojó como una manzana y Shaoran rió divertido. Se sentía tan feliz. Había recuperado su libertad perdida en todos los sentidos: en la de vivir, en la de amar y en la de sentir.

Y sobre todo esa, su libertad para sentir, no estaba dispuesto a volver a perderla jamás.

Estaba a punto de besarla cuando la chica se zafó de su abrazo.

-…Shaoran…-susurró la chica con una sonrisa.-… recuerda que Eriol y Tomoyo están aquí… no les demos más motivos para burlarse…-dijo mientras se ajustaba la sábana alrededor del cuerpo y se levantaba de la cama.

El chico de ojos marrones la miró mientras iba hacia la ducha, envuelta como una diosa con la blanca sábana. Tenía razón, no quería ni pensar en la cara de Eriol cuando se reencontraran en el piso de abajo, porque el chico de ojos azules no iba a desperdiciar su ocasión para fastidiarle.

Ahora que lo pensaba. Durante toda su noche de desenfreno, no había reparado ni un segundo en la pareja vecina. Evidentemente, su concentración estaba en otra cosa, pero ahora se daba cuenta de que seguro lo habían escuchado todo, porque ellos no se habían ocupado en moderarse ni un ápice.

El nerviosismo ausente empezó a crecer en su pecho mientras escuchaba el agua de la ducha caer de nuevo.

¿Qué iba a hacer con Eriol Hiragizawa, el rey del sarcasmo?

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Sakura y Shaoran se detuvieron en lo alto de la escalera. Ambos se miraron por un segundo con cara de resignación. El chico de ojos marrones le tendió la mano y ambos se agarraron fuertemente.

-…vamos allá…- dijo el chico mientras ambos comenzaban a bajar las escaleras.

Al llegar al piso de abajo, se encontraron que no había nadie en el salón y que una mochila estaba en el suelo junto a la puerta.

Sakura lo miró extrañada y se encogió de hombros.-…a lo mejor aún están dormidos…- dijo ella, a lo que el chico se encogió de hombros.-… ¿quieres desayunar?…-

Y dicho esto, Sakura se fue hacia la cocina. Mientras la escuchaba coger cosas y mover cacharros, se asomó a la terraza. No, parecía que no estaban, tan sólo se veía un par de toallas tiradas sobre las hamacas de la piscina.

El chico de ojos marrones volvió a la puerta principal y reconoció la mochila como suya. Al cogerla, una carta se cayó de uno de sus bolsillos. La cogió y la abrió extrañado.

Querido amigo:

Espero que hayas disfrutado al máximo de esta noche.

¡!Créeme, sé que la has disfrutado muuucho!

Tomoyo y yo volvemos a Tokio a ultimar los detalles de la ceremonia.

Sí, ella dijo sí. ¿Lo dudabas?

En la puerta tenéis mi todoterreno para volver cuando queráis,

aunque recuerda que el sábado es el gran día y no podéis faltar.

En la casa tenéis de todo para hacer vuestra estancia

sumamente PLACENTERA!

Un saludo

Eriol X Tomoyo.

Shaoran se sonrojó todo lo que pudo al terminar de leer la carta. ¿Qué querría decir con eso de "de todo"?. Su rostro se sonrojó aún más al caer en la cuenta…. Ah… era… eso…

Vaya, ¿hasta qué punto se habían enterado de todo esos dos?.

Por otro lado, se sintió feliz por su amigo, ya que iba a unir su vida a la mujer a la que amaba. Durante el viaje de camino a la casa de Tomoyo, Eriol le comentó lo de su plan, algo que Kazuya al parecer, conocía gracias a sus poderes. En principio le pareció precipitado, algo demasiado importante como para tomarlo a la ligera. Pero Eriol estaba tan seguro e ilusionado… nunca antes lo había visto tan feliz, y eso que aún no se lo había propuesto a Tomoyo. Pero él dijo que pondría la mano en el fuego porque ella diría sí.

"Porque sé que no podemos vivir el uno sin el otro…" aseguró el de ojos azules.

Su mirada en esos momentos era seria y decidida. No aparentaba ser un chico de tan solo dieciocho años, asustado e indeciso. No para nada, era un hombre adulto que sabía lo que quería.

Y en ese momento sintió un poco de envidia por Eriol. Porque Eriol tenía el valor para ser adulto y marcar los pasos que quería dar en la vida. Porque a pesar de todo lo que había entrenado y aprendido, de lo valiente y fuerte que se había convertido, a él aún le faltaba ese valor.

El de dirigir su vida y no dejar que otros dominaran su destino.

Miró hacia la puerta de la cocina. Su destino estaba junto a Sakura, ya lo sabía con anterioridad pero tras la noche que había pasado juntos… Sabía que su destino sería unirse a ella todos los días de su vida. Eso lo tenía más que claro pero…

¿Tendría el valor para llegar a ese destino?. ¿Sería capaz de evitar que nadie se entrometiera en conseguir su meta?

Sí, estaba seguro que por ella sería capaz de cualquier cosa.

Shaoran contempló a su sueño hecho realidad.

Sakura preparaba café y tostadas sumamente feliz, tatareando una canción. Estaba radiante con su vestido amarillo y su pelo suelto.

Una cosa debía agradecer a sus amigos, porque disfrutar a solas de Sakura unos días era un gran regalo.

Lentamente, se acercó a ella por detrás.

Rozó su nuca con la nariz, cerrando los ojos mientras aspiraba el olor de su pelo aún húmedo. Notó como Sakura dejaba escapar una leve risita de felicidad.

La chica se giró hacia él y lo miró sonriente, con las mejillas rojas de rubor.

-…¿quieres que te prepare algo…?- dijo sonriente.

Shaoran ladeó la cabeza, sin poder dejar de mirar esos dos ojos verdes que lo embriagaban.

-…Un café estará bien…gracias…-sonrió levemente ante su atento gesto. Se quedó mirándola con un poco de pena. No era justo que ella le preparara el desayuno…

-…¿Quieres que te prepare mi especialidad…?- dijo el chico colocándose a su lado frente a la hornilla.-… tortitas con chocolate…-

Sakura sonrió.-… de acuerdo… me encantan…-

Y entre risas y mucho cariño, disfrutaron de su primer desayuno romántico a solas.

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Kazuya se levantó apresurado nada más que el avión tocó tierra. Las azafatas le indicaron que debía permanecer con el cinturón abrochado hasta que el avión se detuviera por completo. Pero el chico hizo caso omiso a sus indicaciones, dándose prisa en coger su equipaje de mano del portamaletas.

-… señor… tranquilícese…- le indicaba la apurada azafata.

-… lo siento señorita…- dijo mientras cogía su mochila y corría hacia la puerta.-… pero tengo que bajar lo antes posible…-

Un gran revuelo se formó en el avión cuando Kazuya avanzó por el pasillo dando tumbos y cayendo sobre los demás pasajeros ya que el avión estaba deteniéndose lentamente.

-… Señor, las puertas no se abrirán hasta que el avión no se detenga…- le dijo la mujer con el ceño fruncido.-… así que no sirve de nada que tenga tanta prisa…-

"Niño de papá consentido…"pensó la azafata a lo que Kazuya rió divertido.

Decidió hacerle caso a la mujer por unos segundos, ya que si le detenían en la terminal no lograría salir de allí con mayor rapidez.

Era asombroso como cuatro horas de vuelo le habían servido para caer en lo que Ji-Yie le había dicho… en lo evidente.

Qué estúpido había sido…

Las puertas del avión se abrieron y Kazuya salió corriendo escaleras abajo.

-…espere señor…- dijo la azafata desde el avión.-… un autobús le llevará a la terminal… es peligroso andar por la pista…-

Pero Kazuya hizo caso omiso a sus palabras y corrió todo lo que pudo por la pista de aterrizaje en dirección a la terminal. Los empleados del aeropuerto se quedaban mirándolo conforme pasaba e incluso pudo oír como llamaban a seguridad por radio.

¡Rayos, qué pesados!.

Si tan sólo quería regresar cuanto antes a casa…

Porque se había dado cuenta de todo…

Y tenía que darse prisa en comprobar si sus sospechas eran ciertas.

Si su Tao le mostraba todo aquello, quería decir que en realidad Sakura no era tan especial para él como él pensaba.

Sí, era su amiga y la amaba… pero tal vez ese amor no era suficiente…

Porque nunca, jamás en esos cinco años se había sentido enamorado.

Sí era cierto que tuvo una especie de enamoramiento cuando la conoció. Prácticamente fue un capricho lo que sintió hacia ella.

Pero su amor en esos años había evolucionado hacia un sentimiento de suma protección. Hacia el deseo de cuidarla y evitarle sufrimiento. Se había convertido en su mejor amiga, y él, en el pilar fundamental de sus sentimientos para ella. Esa relación, en otras circunstancias, tal vez sí hubiese desembocado en una bonita historia de amor.

Pero aquello no era para ellos.

Recordó las palabras de Manami cuando, siendo un niño de apenas trece años, llegaron a la ciudad de Tomoeda: "Es tu destino que conozcas a Sakura…".

Y él interpretó aquello como que ella era su destino… ¡Qué equivocado había estado!. Las palabras de Manami lo habían predispuesto en sus sentimientos hacia ella, y lo habían confundido del todo. Pero, ahora que lo tenía claro… ¿Por qué Manami dijo aquello?... ¿quería decir que estaba en su destino equivocarse para reconducir el camino de su vida…?

Aquello era todo un lio…

Y él se equivocó también al pensar que el origen del sufrimiento de Sakura era Shaoran. Su gran error fue intentar apartarla del amor de su novio… ahí todo lo que ella sentía se truncó, y él no podía ser feliz con algo que hiciera sufrir tanto a Sakura…

Por eso en su Tao, veía a Sakura llorar, era la forma en que su conciencia le estaba avisando de que una relación con Sakura no hubieses funcionado, porque ella siempre sería infeliz… y, como consecuencia, él también.

Y después vio aquella hermosa visión de Sakura y Shaoran corriendo por el bosque felices…

Sí, era eso. Él era feliz si la veía feliz a ella, estaba claro. Porque Sakura era especial, pero, definitivamente, no era su persona especial, no era su destino.

El destino de ella estaba junto a Shaoran y no había nada que pudiera hacer contra eso.

Pero aún no entendía la otra parte de su Tao.

¿Quién era su persona especial entonces… quién era su destino…?

¿Por qué aparecía Mei Ling en su Tao?.

¿Por qué le dolía verla llorar…?

¿Quería decir que ella sufría por su culpa…?.

¿Tanto le afectaba a la chica el trato que él le daba…?

Estaba seguro de que era porque no quería que sufriera pero…

¿Por qué aquella imagen suya en el espejo la tenía tan grabada en la mente?

No quería hacer infeliz a Mei Ling. Después de lo experimentado con Sakura, no quería llevar a la chica de ojos marrones a tal extremo. Y si para ello debía ser más amable con ella, lo haría, pero… Ni él sabía porque le costaba tanto ser amable con ella.

No sabía si era el carácter gritón y quisquilloso de la chica el que fomentaba esa parte tan arisca en él. O a lo mejor era que no quería… correr el riesgo de que otra chica se enamorara de nuevo de él.

Era mucha responsabilidad, y no quería pasar por lo mismo que pasó con Naoko. Desde que conoció a Mei Ling quiso poner tierra de por medio. Ya conoció los pensamientos de Mei Ling nada más verle por primera vez: a la chica le había parecido muy guapo. Sólo fue un pensamiento, que se hizo más grande conforme los días pasaban.

A él le horrorizaba esa idea: otra vez una chica enamorada, y otra vez él rompiéndole el corazón a una gran amiga. No podía permitir que se volviera a repetir esa horrible parte de su vida.

Y empezó a ser desagradable, a fastidiarla… a intentar sacarle ese sentimiento del corazón que, para su asombro, aún en la chica se hacía más grande.

Y aquello… sin poder evitarlo… lo llenaba de ternura hacia ella…

Ya cada vez desistía más en su empeño de alejarla de él. Era inútil luchar contra los sentimientos. Mei Ling estaba enamorada de él, y él ya no podía hacer nada para evitar ese sentimiento.

Y durante ese viaje a Wudang, su interior había cambiado, estaba seguro.

Porque ya estaba cansado de luchar, cuando el amor de esas chicas lo llamaban.

Tal vez si se dejaba llevar…

Ciertamente, tal como había dicho Yi-Jie, estaba hecho todo un lio. No sabía que sentía respecto a Mei Ling, no sabía si ella era especial para él, si era una amiga o una simple compañera de piso, si ella era su destino o simplemente alguien que se había cruzado en su vida tan sólo para desaparecer…

Pero una cosa tenía clara, se había dado cuenta de lo evidente.

Sakura no era su destino.

Por todo eso se apresuraba tanto en su carrera por la terminal. Pasó con nerviosismo por el detector de metales y vio como los empleados de seguridad venían hacia él a lo lejos.

No, no le iban a impedir volver cuanto antes.

Tenía muchas dudas que resolver.

Rápidamente, corrió hacia una esquina y se perdió tras la puerta de los servicios. Cuando estuvo seguro de que nadie lo veía. Se tele transportó al apartamento Li.

El baño del aeropuerto dio vueltas, y el salón del apartamento se entremezcló con el baño.

Cuando sintió sus pies sobre suelo firme, la cabeza le dio vueltas y casi sintió que los pies no le sostenían.

Rayos, olvidaba que aún estaba débil.

-….AAAAAHHHHHHH…- se escuchó una voz de chica al tiempo que él intentaba sostener su cuerpo en el filo de la mesa.

-…!Kazuya!... ¡!me has dado un susto de muerte!... ¿qué te pasa…?- la voz de Mei Ling sonó preocupada de repente.

Kazuya pudo enfocar su borroso rostro, y le dibujó una pequeña sonrisa tranquilizadora.

Sintió la pequeña y cálida mano de Mei Ling sobre su pecho, mientras intentaba sostenerle. Fue como si una corriente eléctrica pasara por todo sus cuerpo. Sí, no sabía qué era aquello, pero debía ser especial después de todo…

Con cuidado, atrajo su pequeño cuerpo contra él y la abrazó. Mei Ling adquirió la tonalidad de una manzana madura.

-… que ganas… tenía de volver…- susurró el chico mientras sentía el corazón de Mei Ling repicar contra el suyo.

Y sin decir más, permaneció unos momentos así, abrazado a la que sentía que era ahora su persona especial y sobre la que tenía que averiguar un montón de cosas.

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Mei Ling entró en el salón con una bandeja en las manos. Había preparado un delicioso Okonomiyaki sólo para el hambriento viajero. Sus mejillas todavía estaban rosadas por el rubor de hacía unos momentos.

Sabía que Kazuya podía oír sus pensamientos, pero ya no le importaba. No podía evitar sentirse feliz esa tarde.

La verdad es que no sabía muy bien lo que había pasado. En un principio creyó que se debía al repentino mareo del chico o a su debilidad momentánea. Pero es que Kazuya la había abrazado con fuerza y, ahora que hacía unos minutos que estaban a solas, podía sentir como parecía que el chico le hablaba con más cariño que antes.

O era que ella lo había echado mucho de menos…

Pero no podía evitar sentirse un poco preocupada por la salud del chico. Porque parecía más delgado que cuando se fue y más pálido.

-… espero que tu abuela te hiciera bien de comer…- sonrió ella mientras le servía el guiso en un plato.

Kazuya la miró seriamente a los ojos, lo que hizo que se pusiera nerviosa. "…. Qué pasa, ¿es que tengo algo raro en la cara…?", le apuntó ella mentalmente.

Pero Kazuya dijo.-… He de empezar a ser sincero contigo…. No estuve en Narita… Eriol y yo fuimos a Wudang…-

-….!QUEEE!...-Mei Ling se quedó asombradísima de que los dos chicos hubieran ido tan lejos.

Y mientras comía, Kazuya le relato una extraña aventura en tierra Chinas.

Increíble, y ella que creía que estaba de visita a sus abuelos…

-… podíais habérmelo dicho… me hubiese gustado ver a Shaoran y al abuelo…- repuso un poco molesta.

-… tenía asuntos que aclarar con tu primo…- dijo el chico con una media sonrisa.

Mei Ling desvió la mirada. Ya sabía ella a que se refería. "Asuntos que arreglar" era sinónimo de Sakura para él.

-… en parte sí… pero había otros asuntos…- dijo el chico mientras rebañaba el plato.- … oye, esto está muy bueno… qué hambre tenía…-

Mei Ling lo miró con el cejo fruncido.-… y me vas a explicar a que vino eso de antes…-

Kazuya la miró con picardía.-… ¿a qué te refieres al abrazo o al mareo?..-

Mei Ling se puso roja.-… ummm… pues… umm es que… estás muy raro hoy…-

Kazuya bebió un poco de agua.-…vaya, para un día que no me meto contigo va y te quejas… pues el mareo… se debe a que usé mucho poder para salir de esa maldita montaña …- dijo con desdén restándole importancia. -… y aún no estoy recuperado…-

Mei Ling lo miró con preocupación. Vaya y ella que le estaba regañando….

-…y el abrazo…- dijo él mientras la miraba a los ojos intensamente.

Mei ling se puso muy nerviosa, mientras notaba como el chico no paraba de mirarla … ¿a qué jugaba?...

Kazuya dibujó una sonrisa. Seguidamente, cogió el pudin de chocolate de postre.-…. No sé, aquello… me dio por ahí…- dijo con desdén.

Aquello irritó a Mei Ling. Y ella que creía que estaba siendo cariñoso… estaba tan estúpido como siempre. Ni viajes, ni nada podían hacer madurar a ese chico… Estaba a punto de levantarse del sofá cuando él la agarró por la muñeca, y Mei Ling sintió ese cosquilleo que había sentido antes... durante el abrazo.

Al mirarlo, Kazuya soltó una leve risa. Otra vez había escuchado todos sus pensamientos... Pero no sabía por qué pero ese día, el chico parecía tener un brillo especial en la mirada. Era extraño ver eso reflejado en sus ojos verdes…

Los hacían aún más bellos…

-…gracias, me alegra que te gusten mis ojos...- dijo con sorna.

Mei Ling intentó zafarse de su mano. Otra vez la estaba fastidiando… Idiota… ¿Por qué no dejaría de molestarla…?

Pero Kazuya hizo algo que la sacó de sus pensamientos y la descolocó por completo.

El chico, acercó el dorso de la mano de ella a su mejilla. Mei Ling se puso roja de rubor al darse cuenta de lo suave que era su piel…

-… siento mucho molestarte…- dijo el chico sin dejar de mirarla con esa intensidad.-… pero… a veces no sé cómo comportarme contigo… tienes razón, soy un idiota…-

Mei Ling estaba viviendo el día más extraño y desconcertante de su vida. O le habían cambiado al compañero de piso en ese viaje… o Kazuya se estaba volviendo el chico más adorable sobre la faz de la Tierra.

-… ¿qué te parece si te compenso por todos mis malos modos?... - dijo soltándole la mano y dejándola allí parada, mirándolo con infinito asombro.

-… ¿a qué te refieres?...-dijo no muy segura de ser ella la que había pronunciado esas palabras. Porque estaba muy, pero que muy nerviosa.

Kazuya dibujó una media sonrisa.-… sabes que el sábado vamos de boda... y necesito un traje…-

Mei Ling sonrió ante el comentario. Aquella mañana había recibido la invitación de Tomoyo y Eriol. Vaya, solo se la estaba camelando para que lo acompañara a ir de compras. Astuto embriagador…

-… también pensaba invitarte a almorzar…- dijo el chico con desdén mientras se ponía de pie y cruzaba los brazos detrás de la cabeza.

Mei Ling sonrió al más no poder. Aquello era un sueño. Kazuya la estaba invitando a…

-… sí, te estoy invitando a salir… pero si no quieres….-

La chica se sonrojo ante su comentario.-… vale…-

-… estupendo…- dijo el chico con una sonrisa.-…entonces nos vemos mañana... me voy a dormir…-

Mei Ling lo miró sin entender.-… ¡!pero si son las cuatro de la tarde!...-

Kazuya torció el gesto.-… mejor más horas para disfrutar de mi mullida cama… hasta mañana Godzilla…- dijo con una sonrisa, y dicho esto se encerró en su habitación.

A Mei Ling no le molestó ese "Godzilla" porque juraría que lo había dicho hasta con … cariño. Aquello era maravilloso, Kazuya había cambiado durante su ausencia y ella se sentía feliz con ese cambio.

Pero debía ser realista. Kazuya no sentía nada especial por ella, al menos no hasta entonces pero…

Tal vez podían ser amigos después de todo…

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El día había pasado rápido como la pólvora. Era maravilloso sentir que el tiempo no importaba, que tan solo tenía que pensar en vivir el momento.

Y es que, aquellas pocas horas que llevaba junto a Shaoran, se le antojaban como si hubieran sido años. Y sin embargo, tenía la sensación encontrada de que aún no era suficiente, que podía experimentar y vivir muchas más cosas juntos.

Era curioso como el Shaoran que tenía en frente era mucho más desinhibido y alegre que el pequeño Shaoran que recordaba. O tal vez se debía a que su chico parecía sentirse inmensamente feliz.

Al igual que ella.

Por eso, escuchar a Shaoran reír a carcajadas mientras corría tras ella por la orilla de la playa, era como un sueño del que jamás quería despertar. Era como si la casa de su amiga se hubiese convertido de la noche a la mañana en su pequeño paraíso.

Por eso, tenía un poco de miedo de volver a la realidad…

Pero debía ser valiente y enfrentar los problemas de frente…

-…¿ entonces… quieres volver mañana…?- dijo el chico un poco serio mientras miraba a las estrellas.

Ambos estaban tendidos en una hamaca de la piscina, abrazados buscando sus estrellas preferidas.

-… es que… papá esperaba que volviera pronto…- dijo ella un poco triste.-… no quiero aprovecharme de su confianza…-

Sakura alzó la vista para encontrarse con sus brillantes ojos marrones. A él tampoco le apetecía salir de aquella nube privada.

-…te comprendo…- dijo el chico con una sonrisa.-…además tenemos asuntos que arreglar…-

-…¿… te refieres a lo del Consejo…?- dijo un poco seria.

Y es que durante toda la jornada, Shaoran la había puesto al día de todos sus problemas con el Clan.

Y caray, qué problemas…

-… a mi me gustaría ponerme en contacto con Kazuya y saber qué ha pasado en Hong Kong…-

Sakura torció el gesto al escuchar el nombre del chico. No podía evitar sentir un poco de resquemor al pensar en el que había sido su mejor amigo. Y pensar que él casi la priva de la felicidad que sentía en esos momentos…

Pero había una duda en su interior.

-…Shaoran… ¿cómo te sientes respecto a Kazuya…?-El chico de ojos marrones la miró con extrañeza.-… quiero decir… se interpuso entre nosotros…-

-… por mi parte está perdonado…- dijo él seriamente.-… no sabes lo que se sacrificó por mi…-

Shaoran le relató toda su experiencia en su huida de Wudang. Sakura se sintió muy triste y preocupada por Kazuya, no sabía que había llegado a tanto por ella… por los dos…

-…podría haber muerto en el intento…- dijo el chico mirándola con dulzura.-… para mí ya es como parte de mi familia… y que sienta algo por ti… es algo que nadie puede evitar… es fácil quedarse prendado de ti…-

Sakura se incorporó y se sentó en el filo de la hamaca. Se quedó un poco pensativa mientras Shaoran la contemplaba con tristeza.

Ella se sintió contrariada. Se había mantenido en sus trece, enfadada con Kazuya, en el fondo como excusa para cortar la relación con el chico. Porque en el fondo, y si su soledad continuaba…

-…sé que hubieses acabado a su lado…- terminó Shaoran sus pensamientos.-… no te debes sentir mal por eso… en cierto modo, creo que te hubiera convenido más que yo….-

Sakura lo miró con fiereza.-… ¡No digas eso!... jamás te hubiese cambiado por él… yo te quiero a ti… sólo a ti….-

Shaoran se incorporó y acarició su mejilla levemente.-… perdóname, no dudo de tus sentimientos… pero creo que Kazuya se merece nuestra amistad después de todo…- dijo con una media sonrisa.-… no digo que lo perdones, pero por lo menos, piensa en ello…-

Sakura asintió tristemente. Shaoran tenía razón, pero le daba miedo saber que lo que él decía era cierto, que de ser las cosas diferentes, tal vez hubiese elegido a Kazuya… Porque, después de Shaoran, el chico de ojos verdes era quien más se había acercado a su corazón.

Sí, ciertamente quería a Kazuya, pero no con tanta intensidad como lo quería a él… Y aquel pensamiento la llenó de angustia, que se reflejó en sus ojos verdes. Nunca pensó que llegaría a querer tanto a otro chico que no fuera Shaoran. Se sentía como si estuviera traicionando al amor de su vida.

Shaoran la abrazó con ternura.-… los sentimientos son algo complicados a veces… sé lo que sientes por mi…- le dijo abrazándola con más fuerza.-… algo tan fuerte que te hizo esperarme tantos años… yo estoy aquí y te aseguro que te amo mucho más que entonces… y Kazuya… lo comprenderá… y seguirá siendo tu amigo, estoy seguro…-

La chica sonrió entre sus brazos. Era maravilloso poder hablar así con Shaoran de sus sentimientos, y que todo pareciera tan fácil saliendo de su boca. Se sentía feliz. Porque Shaoran la amaba muchísimo y porque comprendía sus sentimientos hacia Kazuya.

Sin duda, Shaoran era el ser más especial en su vida.

Porque nadie podría leer su corazón tan fácilmente como lo hacía él.

Sin saber cómo, permanecieron un largo rato abrazados, mirándose con ternura a los ojos, mientras Shaoran acariciaba su espalda con muchísimo cariño.

Ambos conversaron tranquilamente sobre su larga separación, y sobre todo lo que habían sentido durante esos años. Shaoran le había dicho que había sobrevivido gracias a los recuerdos que había vivido con ella, y la ilusión de poder construir más recuerdos juntos algún día. También le dijo que, últimamente, todo eso no era suficiente, y que todo en su vida se había vuelto más complicado debido a ello.

-…un recuerdo no es lo mismo que esto…- dijo mientras pasaban sutilmente su mano por su espalda, acariciándola de la manera más dulce que sabía.

Sakura sonrió entre sus brazos.-… dime… ¿cuál es tu mejor recuerdo…?.-

Shaoran frunció el entrecejo con una sonrisa, lo que Sakura interpretó como que el chico no quería responder.-… oh vamos, tiene que haber alguno especial…-

Shaoran dibujó una media sonrisa.-… ¿uno que… me haya dado fuerzas para continuar…?- dijo él graciosamente ante la insistencia de la chica.

-..ajam…- asintió Sakura.

El chico la miró de una manera muy seductora y acarició su mejilla una y otra vez con su dedo.-… ¿recuerdas aquel campamento de tenis…?... ¿recuerdas aquél día en el que paseamos juntos por el lago…?...-

Sakura se sonrojó un poco al recordar flashes fugaces de aquello: Shaoran acariciando sus labios con los dedos, Sakura y él besándose una y otra vez, la humedad y el calor de la boca de Shaoran sobre la suya, él haciendo más intimo y profundo ese beso…

Sakura notó cómo Shaoran sonreía más ampliamente. Desde luego, Shaoran conocía todas sus emociones, porque juraría que se había dado cuenta de lo que estaba pensando.

-… me prometí…- dijo el chico en un susurro.-… que algún día volvería… y entonces te besaría de esa manera una y otra vez… hasta caer rendido…-

Los susurros de Shaoran la estaban transportando a un maravilloso país de emociones y sentimientos. Sintió su cara arder cuando le dijo.-… ¿por eso me besaste así cuando nos vimos anoche?… ¿ o acaso ya estás cansado de hacer eso…?.-

Notó como Shaoran sonreía más ampliamente e inclinaba su rostro sobre el de ella. Susurró gentilmente.-… eso sólo fue una… pequeña muestra…- y dicho esto la besó.

Los labios de Shaoran se movían con destreza y sutileza sobre los suyos. Su sabor la extasiaba, al igual que cuando se reencontraron hacía unas horas, aunque en esta ocasión, el chico estaba más pausado, ralentizando el ritmo y torturándola con cada palpitación de su corazón.

Ciertamente, Shaoran había soñado muchas veces con besarla de esa manera durante esos cinco años, porque era todo un maestro para ella, ya que parecía que cada sutil movimiento estaba debidamente meditado y estudiado para volverla loca.

Lentamente separó los labios de los de ella, sellando aquel momento con dulce beso en su frente. Sakura enterró su rostro entre sus brazos.

Era un autentico sueño que hubiese regresado por fin.

Mientras que trataba de calmarse, Sakura meditó sobre el regreso de su chico. Ella sabía que aquello era temporal y que dados los problemas que había dejado atrás, sería casi una obligación que tuviera que volver a su país natal.

Pero esta vez, Sakura estaría preparada. Porque había decidido dirigir su vida. Y su vida estaba al lado de Shaoran Li.

Por eso deseaba quemar esa última noche a solas en su intimidad. Porque después de tantas emociones y confesiones, Sakura se sentía más unida a él que nunca. Tanto en el plano sentimental como en el físico.

-…será mejor que vayamos a dormir…- dijo mirándolo intensamente a los ojos, mientras acariciaba su cálida mejilla.

No sabía por qué pero durante todo el día que habían pasado jugando y riendo en la playa, no había dejado de pensar ni un segundo en cuando se hiciera de noche de nuevo. En que de nuevo sus cuerpos se encontrarían y sus almas se tocarían de nuevo.

'Cause baby it's not a dream, it's reality

(Ya que, cariño, esto no es un sueño, es realidad)

Ciertamente, deseaba repetir esa experiencia.

Pero… ¿cómo expresar un deseo tan grande sin sentir vergüenza…?

You are my soul, you're my sanity

(Eres mi alma , eres mi cordura)

Shaoran no dijo nada y ambos se levantaron de la hamaca. Sakura sentía su corazón latir con fuerza y la sangre agolpársele en la garganta. Se sentía muy nerviosa, casi con temor de que Shaoran pudiera saber lo que estaba pensando

I can't explain but I know it's for ever

(No puedo explicarlo, pero sé que esto es para siempre)

Pero no hizo falta porque, acababa de atravesar el umbral de salón, cuando el chico la abrazó por la espalda.

-… no sabes las veces que he soñado con tenerte entre mis brazos…- le susurró él mientras deslizaba sus labios suavemente por su cuello.-… y hacerte mía… Sakura….-

Los labios y los susurros de Shaoran erizaron su piel, como si de una corriente eléctrica se tratara. Aquella sensación era mágica y cautivadora. Notó como el corazón se le aceleraba aún más, y el rubor se sus mejillas se elevaba ante la cercanía de su aliento. Sin saber cómo, Shaoran la alzó en brazos y subió las escaleras mientras que no paraba de besarla por el camino. Era asombroso lo fácilmente que la llevaba en sus brazos, como si no pesara nada.

And if you feel the same way

(Y si tú te sientes de la misma manera)

Shaoran se había hecho muy fuerte, cosa que había podido comprobar la noche anterior al recorrer su fibroso cuerpo con sus manos.

Just let me hear you say

(Tan sólo déjame escucharte decir)

Aquel pensamiento no ayudó nada a Sakura, que sintió como el rubor de sus mejillas se intensificaba y casi la mareaba.

But baby it's not a dream it's reality

(Pero cariño, esto no es un sueño es realidad)

Al llegar al pasillo de arriba, la dejó en el suelo, mientras prologaba un largo y profundo beso que ella correspondía con todo su ser. Sakura sintió como su espada daba contra la pared y el cuerpo de su chico se pegaba al más no poder al de ella, apoyando sus brazos en la pared a ambos lados de su rostro.

You are my soul, you're my sanity

(Eres mi alma , eres mi cordura)

No podía creer que aquello estuviera pasando de nuevo.

I can't explain but I know it's for ever

(No puedo explicarlo, pero sé que esto es para siempre)

Casi podía sentir ambos corazones repicando con fuerza juntos. El chico se separó unos milímetros de su labio y la miró con profundo deseo.

-…lo siento…-susurró en sus labios.-… pero me niego a…sólo dormir contigo…-Parecía que Shaoran deseaba tanto aquello como ella, pero no estaba dispuesto a dar un paso más sin su consentimiento.-….quiero hacerlo… otra vez…-

And if you feel the same way

(Y si tú te sientes de la misma manera)

Aquellas palabras derritieron a Sakura que sintió como sus rodillas flaqueaban por el deseo.

Just let me hear you say

(Tan sólo déjame escucharte decir)

-…Oh, Shaoran… por favor…- susurró ella, mientras fundía su boca en la de él. Shaoran la abrazó con fuerza besándola de nuevo ardientemente.

You feel it too

(Que también lo sientes)

Sakura tanteó la pared con su mano hasta que encontró el pomo de la puerta. Ambos entraron en la habitación besándose y acariciándose. Sus labios solo se separaban para emitir leves suspiros y gemidos.

El vestido de Sakura salió volando por los aires, mientras la camisa de Shaoran caía al suelo.

Lo siguiente que se dio cuenta es que en unos segundos, Shaoran la tumbaba sobre su cuerpo en la cama, mientras la llenaba de caricias y ternura.

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Mei Ling reía sin parar mientras abría la puerta con la llave. Entró en el piso muy feliz, seguida de un Kazuya muy parlanchín, que no paraba de hablar…

-… en serio te lo digo…- decía el de ojos verdes.-… tu primo no podía ni verme cuando era más joven… siempre estaba pensando en fulminarme con uno de sus rayos…-

Mei Ling soltó las bolsas en el suelo mientras reía.-… pues es difícil sacar de quicio a Shaoran hasta tal punto de querer utilizar su magia…-

-… creo que hubiese hecho cualquier cosa con tal de que no me acercara más a Sakura…-

Kazuya vio como el rostro de Mei Ling se ponía serio por primera vez en todo el día.

Rayos, era un desastre…

¿Es que no podía dejar de recordar a Sakura ni un segundo?

Se suponía que ya tenía claros sus sentimientos, pero…

El cariño que sentía por su amiga de ojos verdes era muy fuerte y difícil de olvidar. No era algo que iba a lograr en un día. Pero debía tener cuidado…

Porque también estaba en sus manos el que Mei Ling fuera feliz. Según lo que había entendido de su Tao, él podía evitar su sufrimiento.

Aunque todavía no sabía muy bien cómo…

Había salido con ella, y intentado hacerla feliz, aunque fuese por un solo día pero…

Él no podía hacer más por ahora.

Porque, que él supiera, Mei Ling era su amiga, una amiga especial a la que debería cuidar.

Pero una persona de la que no estaba enamorado.

La chica de ojos marrones intentó disimular su pequeña molestia al escuchar el nombre de Sakura. Estaba desilusionada, porque tal vez había visto algo más en esa cita.

Una cita que él quería utilizar como el comienzo de una bonita amistad.

Tal como había sido amigo de Naoko.

Aunque esta vez, deseaba no meter tanto la pata como con su amiga de la infancia.

No cometería el mismo error. La historia de su vida cambiaría al fin.

Estaba seguro.

-… ¿te lo has pasado bien?...- le dijo con dulzura intentando que la chica cambiara su serio semblante.

Mei Ling asintió un poco sonrojada.-… ha sido genial…-

Kazuya ladeo la cabeza hacia las bolsas del suelo.-… el traje es bonito… creo que te pediré consejo más veces… a mí se me da fatal eso de ir de compras…-

Mei Ling rió divertida con la ilusión de nuevo en sus ojos. La chica entendía por fin que había ganado un amigo y con eso, por ahora era feliz.

Por ahora.

Mei Ling se giró para entrar en el salón cuando de repente se dio cuenta de que había una persona sentada en el sofá.

-… hola...-

La voz de Shaoran sacó a los chicos de su pequeña nube. El chico de ojos marrones estaba sentado con ropa de casa en el sofá del apartamento.

-…hey, colega, ¿dónde te habías metido…?...- dijo Kazuya sonriente.

Vaya, se le olvidaba que a partir de ahora serían uno más… aunque se preguntaba dónde había dormido la noche anterior.

-… ¡!Shaoran!...- sonrió Mei Ling al tiempo que se sentaba junto a su primo y le daba una abrazo que casi lo estrangula.-… ¿por qué no has venido a dormir a casa estos días?...-

-… me quedé con Eriol…- dijo nervioso

Kazuya pudo ver en su mente algunos recuerdos que no le cuadraban nada: Shaoran metiendo maletas en un todoterreno negro, Shaoran conduciendo por la autopista con una sonriente Sakura a su lado, que no paraba de hablar y sonreír…

¿De qué iba todo eso?

Shaoran miró a Kazuya fijamente a los ojos. El chico pareció darse cuenta de que Kazuya se entrometía en su mente y los recuerdos, se desvanecieron de repente y fueron sustituidos por imágenes banales como la decoración del apartamento.

"… por favor, te recomiendo que no leas mi mente… puede que no te guste lo que veas…".

Kazuya no entendió muy bien ese pensamiento.

Pero, a pesar de que el chico de ojos marrones se esforzaba por pensar en otras cosas, recuerdos como flashes, al parecer muy intensos para el chico, saltaban en su mente: Sakura y él besándose en la noche, la Luna, las estrellas, el vestido amarillo de Sakura volando por la habitación, las manos de Shaoran acariciando la cintura y la espalda desnuda de Sakura…

"!STOP!... Mensaje recibido…" le dijo Kazuya a su amigo mentalmente.

Kazuya miró nerviosamente a Shaoran. No sabía qué pensar ni qué decir. Al parecer, ya sabía donde había estado Shaoran todo ese tiempo. Así que "eso" había ocurrido entre él y Sakura.

Le importaba un bledo la vida sexual de Shaoran Li, pero…

No pudo evitar sentirse incómodo.

Shaoran lo miraba con cara de pena mientras negaba con la cabeza. "… márchate… no tienes por qué sufrir esto…".

Su amigo Shaoran quería evitarle el mal trago de leer su mente mientras estaban en la misma habitación. Se sentía conmovido por cómo Shaoran tenía en consideración sus sentimientos hacia su chica.

Sentimientos que ya no eran tan fuertes e importantes.

Sin embargo, tenía toda la razón. Porque Shaoran había vivido experiencias muy fuertes y su mente no podía evitar recordarlas.

Se supone que eso pasa cuando estás enamorado. El hecho de que tu mente no pare de recordarte ciertas cosas…

Un dato que tenía que aprender para el futuro.

"… tío, perdiste toda la vergüenza en China…" pensó sonriéndole pícaramente.

Aquello hizo que Shaoran se pusiera como una manzana madura, para la sorpresa de Mei Ling y la risa de Kazuya.

-… ¿oye de qué habláis?...- dijo Mei Ling que los miraba sin entender.-… yo también quiero reírme…-

-… nada, cosas de tíos…- reía Kazuya.-… bueno, os dejo que tengo que hablar con mi jefe. Le tengo que pedir el sábado libre…-

-… es cierto, la boda de Eriol…- dijo Shaoran mirándolo con media sonrisa.

-… sí, ese tío está loco…bueno, halla él…- dijo con desdén ante la risa de sus amigos.

Iba a marcharse cuando dirigió una última mirada a Shaoran.

"… no te preocupes por mi …" le dijo mentalmente seguidamente se tele transportó.

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Shaoran se detuvo frente a la casa de Sakura. La noche caía ya cerrada y en el interior de la vivienda las luces estaban encendidas. Apoyó la mano sobre la cancela, acariciando su forma y recordando viejos tiempos.

Rió para sí resignado.

Allí estaba él, aparentando haber llegado hoy mismo a la ciudad ante el padre de Sakura.

No sabía si iba a ser capaz de disimular todo. Porque en el fondo se sentía como un caradura. Porque en realidad hacía dos noches que se había reencontrado con Sakura.

Dos noches en las que la había hecho suya.

¿De qué color se pondría al saludar a Fujitaka Kinomoto?.

Lentamente, entró en la propiedad y suspiró antes de tocar el timbre. Rayos, no había notado que le temblaba tanto la mano…

Su pétalo de cerezo le abrió la puerta sonriente. Sakura estaba perfecta como siempre, preciosa con su pantalón vaquero y una camiseta roja de tirantes. Pudo notar que estaba un poco sonrojada. De seguro que a ella también le costaba disimular todo aquello.

-…hola…- susurró el chico con dulzura.

-…hola… pasa…- dijo ella dejándole entrar.-… papá se está duchando…-

Al escuchar eso, un gran alivio recorrió su espalda. Unos minutos de paz aún. Y sin poder evitarlo, dio un par de pasos hacia ella, abrazándola por la cintura y saludándola con un lento y apasionado beso.

¿Cuánto iba a durar esa situación…?

Porque Shaoran sentía como si cada hora que pasaba deseaba besar más y más a Sakura.

De repente una voz conocida lo sacó de sus pensamientos.

-… ejem…ejem…-

La voz de Touya Kinomoto resonó a su espalda como un rayo.

Vaya, aquello no se lo esperaba.

Lentamente separó su boca de la de ella, para ver como Touya lo mataba con la mirada.

-… quita las manos de encima a mi hermana…- dijo el otro con una voz que daba miedo.

Shaoran dio un respingo y pudo ver por el rabillo del ojo como Sakura estaba tan roja como una fresa. Que fallo técnico más grande…. Porque Touya Kinomoto casi lo odiaba y ahora, tras presenciar su apasionado arrebato… de seguro que lo asesinaba.

-…Vamos Touya…. Deja a los chicos a solas…-

Por suerte, Yukito apareció detrás de Touya con su amable sonrisa.-… bienvenido a casa…- dijo el joven con una sonrisa. Yukito, su salvador….qué bien la había caído siempre…

Shaoran hizo una reverencia.-… gracias por… invitarme…-

Yukito sonrió, mientras que Touya echaba humo.

-… necesito que me ayudes en la cocina… cariño…- dijo Yukito con cara divertida, intentando remarcar esa última palabra mientras se llevaba a Touya de la mano.

Un escalofrío subió por la espalda de Shaoran mientras veía como Touya se sonrojaba un poco y se dejaba llevar de mala gana por… su pareja… Sakura le había contado en sus cartas la historia de esos dos pero, resultaba tan extraño verlo en vivo y en directo…

-… ¿por qué no me has avisado…?- susurró el chico a su bella novia.

Sakura lo miró sonrojada.-…¿cómo quieres que te diga nada?…- susurró divertida mientras se tocaba los labios.

Shaoran captó el mensaje. Era difícil hablar si se tenían los labios ocupados en otra cosa…

El chico sonrió con ternura, mientras se dejaba llevar de la mano de ella hasta el comedor.

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La cena fue de lo más… extraña.

Fujitaka Kinomoto estaba feliz porque según él "Toda la familia estaba reunida por fin". Aquello hizo que se sintiera inmensamente feliz. Porque el hombre, a pesar de toda la distancia, el tiempo y el dolor que le había causado a Sakura, lo había recibido con los brazos abiertos.

Fujitaka era una persona extraordinaria.

Todo hubiese sido perfecto de no ser porque Touya lo miraba fijamente con cara de pocos amigos, sin que los nervios por su constante vigilancia apenas le dejaran comer.

Parecía como si en el momento menos pensado, se fuese abalanzar sobre él y lo fuera a coger por el cuello.

Por suerte, Sakura y Yukito apaciguaban el tenso ambiente entre los dos, riendo y haciendo bromas y llenando de dulzura la casa.

Era increíble como Yukito podía hacer que el serio semblante de Touya se tornara tierno con tan solo dirigirle la palabra. Se veían más enamorados que nunca. Por lo que le había contado Sakura, ambos vivían juntos en el centro de Tokio desde hacía un año y la convivencia les iba muy bien. Hasta tal punto, que ya no ocultaban su amor a nadie.

¿Qué rayos importa el mundo cuando uno ama de verdad?

Por eso, porque se sentía feliz por ellos a pesar de todo, decidió relajarse un poco y no seguirle el juego a Touya. Yukito seguro que se pondría muy triste si le rompía un brazo a Touya.

A saber cómo le abrazaría entonces...

Un escalofrío subió por su espalda al imaginarse a esos dos en la intimidad. Le llevó un segundo decidir que no quería volver a tener esa visión.

Sakura se sentó a su lado en el sofá mientras todos se disponían a tomar el té después de la cena.

-… y dime hijo…- dijo Fujitaka.-… ¿todo te ha ido bien?... ¿has estudiado mucho estos años…?-

-…. Pues… sí…. He aprovechado para estudiar en una escuela privada y… la verdad que todo me ha ido bien..- dijo con el labio inferior medio temblando. Que mal se le daba mentir…

Touya soltó un resoplido.-… me alegro que te haya ido tan bien mientras mi hermana sufría…-

Un golpe bajo.

Todos se quedaron callados ante ese comentario.

-…vamos Touya… no seas así con el chico…- dijo Yukito mirándolo con tristeza.

Touya lo miró con rabia por primera vez en la noche.-… ¿y qué quieres que diga? ¿Qué me hace muy feliz verle cuando mi hermana casi enferma por su culpa?...-

-…!Hermanito…no digas eso!...- dijo Sakura en un sollozo.-… ¡!no fue culpa suya!..-

-…Mira Sakura, esto ya lo he discutido mucho…- dijo Touya poniéndose de pie y señalando a Shaoran.-…este… Gaki*… ¡!es lo peor que te ha pasado en la vida!...-

-…!Hermanito!...- Sakura rompió a llorar y su padre la abrazó para consolarla.

-…vamos hijo, no seas mal educado…- dijo Fujitaka.-… todo eso ha pasado, lo importante es que Shaoran ha vuelto… y Sakura es feliz...-

Touya hizo un espaviento con las manos por la desesperación.

El cuadro era dantesco. Touya enfadado, Sakura llorando y Fujitaka y Yukito preocupados.

Y lo peor de todo, era que Touya tenía razón…

Entonces sintió que hacía mucho tiempo tenía que haber dejado muy claro todo.

Hace cinco años su madre, le dijo lo qué tenía que hacer para dejar la situación clara y que no hubiera malentendidos. Pero entonces se sintió demasiado niño para tal cosa, pero ahora, ahora era un hombre.

Y deseaba con todas sus fuerzas llevar a cabo esa idea. Como comprendía a Eriol en ese instante…

-…Yukito, por favor… ¿te importaría acompañar a Sakura a su habitación?...- dijo el de ojos marrones con su voz más amable.-… me gustaría hablar a solas con Touya y el señor Kinomoto…-

Sakura lo miró sin entender y con cierto temor en los ojos.

-… no te preocupes… hay cosas de las que tenemos que hablar a solas…- dijo con una sonrisa.

Yukito tomó a Sakura por los hombros, la cual, aunque algo recelosa, aceptó a marcharse con él.

Una vez estuvieron solos en el salón. Shaoran miró seriamente a Touya.

Fujitaka lo miraba con algo de preocupación, temiéndose un enfrentamiento entre los jóvenes. Touya lo miraba con fiereza.

Para lo que seguro no estaba preparado el mayor de los Kinomoto, fue para la que escuchó…

-… tienes toda la razón, Touya…- dijo el chico con tristeza.-… no merezco a Sakura, siento mucho todo el daño que le he hecho…-

Fujitaka dibujó una media sonrisa, mientras que Touya parecía impasible.-… pero…- continúo el chico.-… Sakura ha sido mi mundo desde el primer día que la vi… y te aseguro, que no he dejado de pensar en ella ni un segundo mientras hemos estado separados…-

Fujitaka pareció captar la sinceridad de sus palabras, porque dijo.-… sabemos que tú también lo has pasado mal con todo esto… no te culpes tanto…-

Shaoran lo miró con ojos vidriosos. Ese hombre siempre tan comprensivo y compasivo…

- …. Perdóneme señor, por todo el daño que le ha causado a su familia…- dijo haciendo una solemne reverencia ante Fujitaka.

El hombre se levantó y tomó por lo hombros al chico, mirándolo con ternura.-… sé que la quieres muchísimo, que no querías hacerla sufrir…-

Pero Shaoran no se sentía a gusto. Su corazón iba a estallar si no se desahogaba por completo.

-… la amo con toda mi alma...- le dijo mirándolo a los ojos, a lo que Fujitaka sonrió.

Pudo oír un bufido por parte de Touya.

Shaoran miró al hermano de Sakura.-…. Me marché por asuntos que más bien deseo olvidar, no por mi gusto… dime Touya, ¿qué harías si no pudieras estar al lado de Yukito a pesar de lo que lo amas?...-

Touya soltó una risa floja.-…. Me alejaría de él para que fuera feliz…- repuso el otro con desdén.

Shaoran se puso en frente de Touya.-… te juro que lo intenté pero… ¿crees que Yukito te hubiese dejado marchar?...-

Touya se quedó pensativo unos instantes, para luego sonreír levemente con la mirada perdida.-… supongo que no… es muy cabezota…-

Shaoran dibujó una media sonrisa.-… tu hermana también lo es…-

Touya lo miró con algo de más amabilidad. Parecía que el joven iba captando su idea.

Shaoran continuo.-… tan sólo me quedaba resistir esta maldita separación y luego, si ella lo deseaba, cumplir mi promesa… volver… y aquí estoy….-

Touya dibujó una media sonrisa, la cual fue suficiente para Shaoran. Fujitaka, sonrió ante la expresión de su hijo.

Pero Shaoran estaba decidido a zanjar su asunto. No habría cabida para más dudas por parte de Touya Kinomoto después de su determinación.

-… quiero que me tomen en serio todo lo que les digo…- Shaoran se sintió de repente más nervioso que nunca. Las piernas le temblaban y casi no podía controlar sus labios mientras decía.-… señor Kinomoto, Touya-san… por favor… quiero pedirles la mano de Sakura…-

Aquellas palabras pillaron por desprevenidos a los interlocutores. Porque Shaoran pudo ver sus ojos abrirse por la sorpresa. Fujitaka fue el que reaccionó primero, porque dibujó una gran sonrisa, mientras pasaba el brazo por encima del hombro de Shaoran.

-… hijo … ya eres parte de la familia…-

Shaoran sonrió al hombre un poco sonrojado por lo que acababa de hacer. -…gra..gracias señor…-

Pero Touya seguía allí pensativo, con el ceño fruncido. Shaoran sentía como el corazón se le iba a salir del pecho cuando se dirigió a Touya le dijo.-… es muy… importante para Sakura que… me aceptes…-

Touya lo miró con fijeza y Shaoran le sostuvo la mirada. No, no se iba a acobardar por Touya Kinomoto. Sería feliz con o sin su consentimiento.

Pero el chico lo dejó descolocado cuando dijo.-… te mataré como no la hagas feliz…-

Shaoran tendió la mano a su futuro cuñado y lo miró fijamente.-… es un trato…-

Touya dibujó una media sonrisa y estrechó con fuerza la mano de Shaoran

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Por suerte la mayoría de los invitados no habían llegado aún a la mansión de Clow, por lo que nadie pudo ver a Kazuya aparecerse como un fantasma en el hueco de la escalera.

La mansión estaba preciosa, galardonada para el maravilloso evento.

Al pasar por la entrada, se vio reflejado en un espejo. Vaya, el traje de corbata le sentaba muy bien. Mei Ling tenía buen gusto para combinar camisas.

Con cuidado, entró en el gran salón. Allí todo estaba preparado para la recepción, con una decena de mesas redondas vestidas con una fina mantelería de hilo, cristalería y vajilla exquisitas, y cubertería de plata.

Por el gran ventanal se podía ver el jardín. Unas cincuenta sillas blancas se agrupaban a ambos lados de una alfombra de color rojo. El altar, colocado en frente de una gran fuente de mármol, estaba decorado con lazos organza beis y rosas hermosísimas.

Eriol había tirado la casa por la ventana y todo estaba perfecto.

-… loco…- murmuró para sí mientras miraba por el ventanal.

-… estoy loco de amor si es a eso a lo que te refieres…-

La voz de Eriol resonó a su espalda. El chico de ojos azules estaba elegantemente vestido con un chaqué de color negro y una rosa blanca en la solapa. Kazuya ladeó la cabeza.

-…Guau… que nivel…- dijo con sorna.

Eriol se ajustó las gafas y miró para otro lado. A pesar de la seguridad en sí mismo que siempre demostraba, el chico parecía fuera de sí. A Kazuya le dio la risa floja ante sus pensamientos.

-… no me puedo creer que estés tan nervioso…- dijo Kazuya con sorna.-… si todo esto lo has montado tú…-

Eriol dibujó una media sonrisa.-…en parte… Tomoyo ultimó los detalles… estoy nervioso, creo que es normal…-

Kazuya sonrió. Vaya, no sabía por qué tenía que estar nervioso. Había cosas que aún no entendía. Porque querer casarse con tan solo dieciocho años…

¿Para qué tanta prisa?.

Si estaban comenzando a vivir la vida.

Pero Eriol y Tomoyo eran especiales, mucho más adultos que el resto y su vida era aún más acelerada. Tal vez aquello les llevara a ralentizar el ritmo.

¿O no?

Un pensamiento le cruzó la mente como un rayo…

-…oye, no habréis montado todo esto para… - e hizo un gesto como si acunara un bebé.

Eriol estalló en risas ante su comentario.-…. ¡!No, nada de eso!... sólo quiero hacer oficial mi amor por Tomoyo… que el mundo entero lo sepa…-

-… pues para eso no hace falta casarse…- murmuró para sí Kazuya.

En ese momento, vieron como al jardín llegaban unos cuantos invitados.

-… ¿me acompañas a recibir a los invitados?...- y dicho esto ambos salieron al jardín.

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Tomoyo se miraba sonriente al espejo. Movió un poco la falda de su sencillo vestido en color blanco roto. Al tocar la suave tela de seda se dio cuenta de que las manos le temblaban como si fueran de gelatina.

Aquello no podía estar pasando. Hacía unos días creía que todo se había terminado entre ella y Eriol y ahora… allí estaba, vestida de novia esperando a convertirse en su esposa para toda la eternidad.

La emoción se le agolpaba en el pecho, pero intentaba disimularla.

Sakura se acercó a ella. Su amiga tenía los ojos vidriosos y una gran sonrisa en la cara. Le colocó con cuidado una preciosa estrella de plata con una piedra azul en el centro a un lado de su pelo semirecogido, y le arregló algunos tirabuzones para que cayeran a un lado de su hombro.

-…. ¡!Estás preciosa Tomoyo!... dijo su emocionada amiga.

-…!sí, Tomoyo, estás muy bonita!...- decía Kero revoloteando alrededor de la cabeza de Tomoyo.

-…Eriol se quedará de piedra al verte…- decía Spinel

De repente, algo la descolocó en aquel mágico momento. Mei Ling las enfocaba a ambas con su propia cámara de vídeo.

-…¿qué se siente al ser tú la protagonista de la película…?...- decía sonriente la de ojos marrones.

Tomoyo se ajustó su traje palabra de honor mirándose al espejo y dijo.-…. Muuuchos nerviossss…-

Sakura y Mei Ling rieron ante el comentario de su amiga, a las que se unieron los dos guardianes.

En esos momentos, Sonomi Daidouji entró en la habitación vestida con un elegante vestido rojo. Kero y Spinel se escondieron con el tiempo justo en el bolso de Sakura.

-…!AAAHHH…. Mi Pequeña!...- decía la emocionadísima mujer.-… no me puedo creer que vayas a casarte…-

Tomoyo sonrió a su madre.-… mamá…- se emocionó la chica.

-… parece que fue ayer cuando os sacaba fotos a Sakura y a ti vestidas con vuestros kimonos nuevos y… tuvo que aparecer ese….-

No, aquello no lo iba a permitir. No en el día de su boda.-… mamá, recuerda la que prometiste…-

Y es que a Sonomi no le gustaba nada que su hija se casara con Eriol pero, al final el chico de ojos azules la había convencido y, al parecer y según le habían prometido los dos, habían acordado una tregua.

"Por tu felicidad", habían repetido ambos las mismas palabras aunque en ocasiones diferentes.

Las palabras de la paz al fin.

Paz, por lo menos mientras durara la ceremonia.

Sakura le pasó el ramo de peonias y freesias a Tomoyo.-… es la hora…- le dijo su sonriente amiga.

Tomoyo respiró hondo, puesto que se encaminaba al día más importante de toda su vida.

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Sakura se sentó junto a Shaoran en el jardín. El chico la ayudó a colocar bien su precioso y largo vestido color fucsia.

-… ¿cómo está Tomoyo?...- le preguntó el chico con una sonrisa.

-…. Preciosa y feliz…- le dijo ella.-… ¿Y Eriol?...-

Shaoran señaló con la cabeza al altar mientras se veía a Eriol dar vueltas de un lado para otro, con los brazos cruzados a su espalda. Sakura sonrió al ver lo nervioso que parecía el chico.

Al echar un vistazo entre los invitados, pudo distinguir a Sonomi y su padre sentados en la parte delantera, a Mei Ling que se sentaba apresurada junto a Chiharu y Yamazaki, Touya y Yukito, Nakuru y su esposo, las guardaespaldas de Tomoyo y algunos compañeros de instituto y amigos más.

Sakura miró hacia la casa y vio a Spinel y Kero asomados en una esquinita de una ventana del primer piso. Al mirar hacia atrás, pudo ver cómo Kazuya estaba de pie al final de todos los invitados.

El chico la miraba fijamente con una sonrisa.

Sakura se sintió un poco confusa ya que era la primera vez que se veían después de su horrible discusión. Un flash muy doloroso volvió a su mente: Kazuya arrodillado y abrazado a su cintura rogándole que no le negara su amistad…

No había tenido la ocasión de hablar con él y… bueno, aclarar las cosas.

"Lo siento Kazuya yo…"

"… luego hablamos preciosa…" le apuntó el chico mentalmente al tiempo que su sonrisa se hacía más grande.

Sakura sintió una ola de alegría al escuchar sus palabras. Era su forma de hablar, la que siempre había utilizado con ella.

Y no sabía muy bien por qué, pero sintió que seguían siendo los mejores amigos del mundo.

Como si nada hubiera estropeado esa amistad.

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Los invitados hablaban tranquilamente todo sentados en sus asientos. A todo el mundo le parecía que la mansión estaba preciosa aquella tarde y que la boda sería hermosa.

Ciertamente, la mansión Clow era el escenario perfecto para aquel acontecimiento. El broche de oro para su historia de amor. Después de eso, Tomoyo y él vivirían en su moderno piso su nueva vida juntos.

Una vida en la que Tomoyo sería Tomoyo Hiragizawa, su esposa.

Aquella idea hacía que una corriente eléctrica de alegría subiera por su espalda.

Nunca creyó que aquella simple idea lo fuera hacer tan feliz.

De repente, todos los invitados se callaron y la música de violines invadió el lugar. Eriol se sintió transportado a un paraíso de rosas, violines y felicidad.

Tomoyo avanzaba por la alfombra sonriente y preciosa. Su vestido palabra de honor dejaba al descubierto sus perfectos hombros, tan sólo adornados con algunos tirabuzones que caían a un lado de su recogido. Le encantaba, que llevara el pelo así, tan natural y con tan solo unas cuantas estrellas plateadas.

Sus labios se fresa parecían temblorosos conforme se acercaba a su lado y sus mejillas estaban teñidas de un suave color rosa.

-… estas preciosa…- le dijo el chico con una sonrisa cuando ella llegó a su lado.

Al cogerla de la mano, pudo notar como su pequeña mano también temblaba al igual que la suya.

Prácticamente, le fue casi imposible seguir lo que decía el maestro de ceremonias, porque para él, el resto del mundo había desaparecido y él estaba perdido en sus profundos ojos azules.

Cuando llegó el momento de intercambiarse los anillos, el maestro de ceremonias tuvo que llamar su atención, ya que él estaba allí sonriente, mirándola como hipnotizado. Pudo oír las leves risas de los invitados.

Pero casi le da un ataque cuando le tocó el turno de hablar. Nunca se había sentido así por tener que hablar en público. ¿Qué le pasaba?. Cogió aire para intentar sosegarse. Tenía el discurso bien aprendido, ya que ambos habían decidido redactar cada uno sus votos, pero sentía que los nervios le iban a traicionar. Eran tantas las cosas que había pensado decir…

- Yo, Eriol,…- continuó mirando sólo sus preciosos y vidriosos ojos azules.-… prometo amarte, honrarte y apreciarte siempre. Prometo permanecer junto a ti en lo bueno y en lo malo. Prometo ser un esposo fiel y amante devoto. Prometo ser el más comprensivo en la enfermedad y en la tristeza. Prometo entregarte mi alma cada día. Prometo ser tu compañero y tu mejor amigo. Y prometo amarte con toda mi alma y mi corazón por toda la eternidad. Por favor, acepta este anillo como símbolo de nuestro amor. ..- dijo mientras le colocaba el anillo en el dedo.- …Te quiero Tomoyo…-

A Tomoyo le tembló la voz cuando comenzó a hablar, claramente emocionada por sus palabras. Las palabras de ella también fueron hermosas, llenas de sinceridad y sentimiento.

- Eriol, ante estos testigos prometo amarte y cuidarte durante el resto de nuestras vidas. Te tomo con todas tus virtudes y tus defectos, del mismo modo en que me ofrezco a ti con todas mis virtudes y mis defectos. Prometo ser una esposa y amante cariñosa y fiel. Te ayudaré cuando necesites ayuda, y te pediré ayuda cuando la necesite. Te daré mi amor y mi vida en cada segundo que compartamos juntos. Te elijo como la persona con la que compartir mi vida.Por favor, acepta este anillo como símbolo de nuestro amor…- y le colocó el anillo con sumo cuidado.-… te quiero Eriol…-

Cuando el maestro de ceremonias los declaró marido y mujer, Eriol se sintió el hombre más feliz de la tierra. Nunca se había sentido tan vulnerable por nada, ya que le parecía sorprendente que dos pequeñas lágrimas asomaran de sus ojos azules. Sin previo aviso, besó con anhelo a Tomoyo mientras la abrazaba por la cintura ante el aplauso y los vítores de los invitados.

La felicidad más grande del mundo sin duda era esa.

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Sakura no podía parar las lágrimas que caían por su rostro. Había sido la boda más hermosa que había visto en su vida. Tomoyo y Eriol estaban radiantes y felices.

Notó cómo Shaoran le pasaba el brazo por encima del hombro. Ella no pudo evitar acurrucarse contra su hombro y dejarse consolar. Su chico siempre tan amable y cariñoso.

Un leve halo rosa cruzó sus mejillas.

Shaoran la miró a los ojos. Él parecía feliz.

Tal vez estaba pensando lo mismo que ella.

Que algún día podrían ser así de felices.

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La cena fue de lo más exquisita, llena de grandes platos dignos de cualquier restaurante de alta cocina. Un equipo de cocineros y camareros se afanaban por hacer que todo fuera perfecto. Entre los platos, había mucha comida occidental como marisco y faisán con setas. A Shaoran le pareció asombroso que Eriol hubiera organizado todo aquello en tan poco tiempo.

Si tenía en cuenta de que además el chico había ido a Wudang a buscarle. Rayos, con lo ocupado que debía estar con todo esto…

Porque desde luego, organizar una boda tan perfecta, debía llevar mucho trabajo.

Lo sorprendente fue cuando la cena terminó y los camareros retiraron hacia un lado las mesas, para dejar un espacio en medio del salón. Al cabo de unos minutos, la música empezó a sonar y luces de colores iluminaban todo el salón. Los camareros servían champán y cócteles a los invitados, los cuáles conversaban animadamente.

De repente, la música cambió. Shaoran pudo distinguir las notas del vals de las flores de Tchaikovsky. Eriol tomó a Tomoyo de la mano y la condujo al centro de la pista, la miró por unos segundos, para luego besarle la mano y hacer una reverencia. Seguidamente, comenzaron a deslizarse graciosamente por la pista.

Shaoran se puso un poco tenso al ver a su amigo bailar. Por lo visto, los novios habían abierto el momento de los bailes. No pretendería que él también bailara….

El chico de ojos marrones echó un vistazo a sus compañeros de mesa. Chiharu, Yamazaki, Sakura, Mei Ling y Kazuya. Todos sonreían ante el espectáculo.

-…parece un cuento de hadas…- dijo Chiharu mientras miraba a la feliz pareja bailar con ojos maravillados.

-… ¡!Tomoyo parece tan feliz!...- dijo Sakura sonriente.

-….Eriol ha organizado una gran boda…- dijo Mei Ling.

-… ¿Te imaginas que alguno de los dos tropezara y se cayera?...- dijo Yamazaki sonriente.

Chiharu le dio un codazo.-… ¡!no seas gafe, Idiota!...-

Shaoran dibujó una media sonrisa. Aquellos dos seguían igual que siempre. Cómo se alegraba de volverlos a ver de nuevo y que fueran tan felices.

Tan feliz como lo sería él con Sakura de ahora en adelante.

Se sonrojó un poco al recordar lo que había hecho la noche anterior. ¡!Había pedido la mano de Sakura!. ¿En qué estaba pensando cuando dijo eso?. Bueno, en parte era su idea principal, algo que le rondaba la cabeza desde hacía mucho tiempo y que lo llenaba de felicidad e ilusión. Pero se sentía tan joven e inexperto…

Miró con dulzura a Sakura. Su precioso pétalo de cerezo aún no sabía nada. No es que se fueran a casar la semana que viene ni mucho menos. Primero debía arreglar todos los problemas que había dejado en Hong Kong, pero debía de darse prisa en proponérselo, antes de que Touya le soltara alguna de sus bromitas.

De repente, una idea se le cruzó como un rayo.

Alzó la vista y se encontró los ojos verdes de Kazuya mirándolo fijamente. Su amigo lo había escuchado todo. Rayos, ¿por qué no se había dado cuenta de ese detalle?. Shaoran esperó algún comentario por parte de Kazuya, un enfado, algo…

Pero nada, Kazuya le sostuvo la mirada por unos segundos sin decir nada, para luego volver a mirar a Eriol y Tomoyo y aplaudir. El baile había concluido

Shaoran se sintió muy mal. Kazuya no se merecía enterarse así de las cosas. Era su amigo, se había convertido en alguien muy importante para él… y no le gustaba hacerle sufrir.

Pero el chico de ojos verdes, tan sólo lo miró de reojo seriamente, con los brazos cruzados. Seguidamente se levantó.

-…hey, Yamazaki colega…- le dijo a su amigo.-…¿qué te parece si le decimos a ese camarero que nos dé un par de whiskies?...-

Los demás acompañantes se quedaron sorprendidos ante el comentario de Kazuya. Nunca habían visto a Kazuya y Yamazaki beber algo tan fuerte. Yamazaki sonrió.-… ¡!venga, vale!...- y se levantó y se puso junto con el de ojos verdes.

-… Ta… Takashi… si tu no bebes… whisky…- le dijo Chiharu, pero sus sorprendidas palabras se ahogaron con el sonido de la fuerte música de discoteca que sonaba en ese momento.

Shaoran vio como ambos chicos se iban a marchar, pero en ese momento, Kazuya se dirigió a él. -… vamos colega…- le dijo sonriente.-… estamos de celebración…-

Decidió acompañar a sus amigos, aunque no tenía pensamiento de beber nada. Nunca le había gustado el alcohol. Kazuya le dio una palmada en la espalda.

"… me alegro por vosotros…" fue lo que añadió mentalmente el de ojos verdes.

Aquel comentario alegró a Shaoran. Al parecer Kazuya le daba el visto bueno a todo eso.

Eso era un gran alivio.

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La noche estaba muy avanzada. Sakura había dicho a su padre que se quedaría un poco más en la fiesta. Touya y Yukito lo llevarían a casa. El pequeño Kero decidió seguir la fiesta con Spinel en casa de Nakuru…

Ella se lo estaba pasando genial con sus amigas. Chiharu estaba muy interesada en cómo le iban las cosas con Shaoran ahora que había regresado. Las preguntas de Chiharu estaban rozando ya el interrogatorio, cuando la feliz novia apareció para sentarse un rato con sus amigas, mientras tomaban unos cócteles.

Todas la elogiaron por lo guapísima que estaba y lo maravilloso que había sido todo. Tomoyo estaba radiante y muy emocionada.

-…!Todo ha sido tan repentino!...- dijo la chica muy sonriente.-… estoy en una nube…-

-… No es de extrañar…- decía Mei Ling sonriente.-… todo ha sido tan precioso… ¡!Qué cosas tan bonitas os habéis dicho!...- decía Mei Ling con cara de ensoñación.

Tomoyo no pudo evitar sonrojarse al máximo.- … ¿y por qué no dejáis de hablar de mi?...- decía la chica avergonzada.-… Sakura también tiene mucho que contar…-

Sakura se sobresaltó ante su comentario.-… ¿yo… por qué?...-

Tomoyo sonrió.-… siento tanto haberme marchado… ¿cómo fue tu reencuentro con Shaoran?... veo que todo ha ido muy bien…-

Sakura no pudo evitar sonrojarse al recordar su reencuentro. Todo había sido tan mágico. Pero sintió las miradas sonrientes de sus tres amigas clavadas en su cara. ¿Qué contarles?. Evidentemente no podía contarles… eso… ¡!se moriría de vergüenza!.

-… ummm… ehh… todo fue… genial…-

Tomoyo dibujó una sonrisa de condescendencia. Sabía que para ella, pocas palabras bastaban. Pero Chiharu estaba muy inquisidora esa noche y Mei Ling, parecía conocer parte de la historia, aunque seguro que se moría de ganas por saber los detalles…

-… pero… ¿cómo fue…?- decía Chiharu.

Pero por suerte no tuvo que responder, porque Yamazaki apareció sonriente detrás de ella. - … qué te parece si bailamos…- le dijo el sonriente chico.

-… me parece que has bebido mucho…- dijo Chiharu con desdén.

-… hey… estoy fresco como una rosa…- dijo el chico abriendo los brazos.-… tienes miedo de que baile mejor que tú…-

La chica lo miró desafiante.-… eso lo veremos…-y dicho esto, se fue con él hasta la pista.

Sakura respiró aliviada. Por fin no tendría que explicar nada. Pero se dio cuenta de que Mei Ling, aún esperaba una respuesta.

-… ¿Y bien…?-

Sakura no sabía qué hacer ni qué decir, cuando un chico de ojos verdes se acercó a ella con una sonrisa.-… ¿podemos hablar un momento preciosa?...-

Sakura sonrió feliz por librarse de las preguntas comprometidas y porque Kazuya parecía tan amable y cariñoso con ella como siempre.

Kazuya la tomó de la mano y la condujo por el salón. Sakura rió al pasar por en medio de la pista de baile, ya que los invitados hacían un círculo y vitoreaban a Yamazaki que bailaba al estilo break dance por el suelo.

-…!Muy bien Takashi!...- lo animaba Chiharu.

Kazuya rió al ver a su amigo, para después acompañar a Sakura hacia el jardín.

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Las estrellas brillaban en una noche clara y limpia. La luna llena era de color nacarado y se reflejaba levemente en el agua de la fuente del jardín. Sakura se sentó en el filo de la fuente y miró a su acompañante.

El chico de ojos verdes la miró por unos segundos. Estaba tan preciosa esa noche. Ciertamente, independientemente de lo que sintiera por ella, jamás dejaría de pensar que Sakura era una de las chicas más bellas que había conocido.

Las palabras de ella le sacaron de sus pensamientos.

-…¿Cómo te encuentras Kazuya…?... Shaoran me contó lo de Wudang y….-

El chico sonrió y se acercó para arrodillarse frente de ella.-… estoy fuerte como un roble… no te preocupes….-

Seguidamente se quedaron mirándose unos instantes, para, de repente, decir al unísono.

-… Lo siento…-

Ambos rieron por su sincronización, pero fue el chico quién tomó la iniciativa.

-…siento tanto todo por lo que te he hecho pasar… todo fue tan estúpido de mi parte…- dijo el chico con melancolía.-… pero he comprendido que le perteneces a él… que siempre fue él….-

Sakura negó con la cabeza.-… yo siento mucho haberte dado esperanzas… sé que no fue muy acertado por mi parte… pero estaba tan…-

-… perdida…- dijo el chico con una sonrisa. La chica asintió mirándolo con cariño.

-… me alegro que hayas encontrado por fin tu camino…- le dijo el chico acariciándole la mejilla.

Sakura lo miró con alegría y tristeza mezclados.-… ojalá encuentres pronto el tuyo…-

El chico sonrió con sorna.-… eso parece ser más complicado…- Sakura lo miró sin entender.-… pero todo será más fácil si te tengo a ti como amiga…-

Sakura sonrió y acarició la mano del chico que estaba sobre su mejilla.-… siempre seremos los mejores amigos…-

Kazuya sonrió feliz. En ese momento notó como alguien los observaba desde un árbol.

"… toda tuya…" le apuntó mentalmente.

Kazuya se puso de pie y se giró, para ver cómo Shaoran se acercaba a ellos con una sonrisa. El de ojos marrones se paró frente al chico de ojos verdes y le puso la mano en el hombro.

-… nunca te he dado las gracias por haberla cuidado… Gracias Kazuya…-

Sakura los miró emocionada. Los dos hombres más importantes de su vida juntos al fin.

Kazuya puso su mano sobre la del chico y lo miró sonriente.

"… ahora es tu turno de cuidarla…"

Y dicho esto se encaminó a la fiesta dejando solos a la feliz pareja.

"… creo que necesitaré otro whisky…"

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-… ¿Ha ido todo bien…?- le dijo el chico de ojos marrones sentándose junto a ella. Sakura recostó su cabeza sobre su hombro y asintió levemente.

-… Kazuya es un chico estupendo…- dijo la chica con un susurro.

Shaoran pasó el brazo por encima del hombro de Sakura. Ambos permanecieron en silencio un buen rato, sumidos cada uno en sus pensamientos.

-… Shaoran… ¿Qué pasará ahora…?...- dijo ella con melancolía.

El chico de ojos marrones suspiró levemente.-… no quiero ocultarte nada Sakura…. Ya sabes que tendré que volver a Hong Kong y arreglarlo todo…-

El chico giró su rostro al no escuchar ningún sonido de la boca de Sakura tras sus palabras.-… pero no será como antes…- dijo el chico con urgencia.-… volveré lo antes posible y….-

-….No…-

Shaoran se sorprendió de lo que dijo la chica.-…¿Cómo…?..-

Sakura lo miró con seriedad y determinación.-… que no… no permitiré que te alejes de mi otra vez…-

Shaoran lo miró asombrado. No se esperaba en absoluto esa reacción.-… pe.. pero Sakura… debo volver, no puedo dejar todo este lio en manos de mi bisabuelo y mi madre…- dijo con urgencia.-… soy el responsable de todo y…-

-… ya lo sé…- dijo ella poniéndose de pie y colocándose frente a él.-… por eso…. Yo….-

Sakura lo miraba recelosa y nerviosa. El chico no sabía por qué se comportaba así.

-… solo serán unos meses y después…- dijo él con paciencia para que lo comprendiera.

-… No…- volvió a repetir ella seriamente.-… Shaoran… yo… quiero irme contigo a Hong Kong …-

Aquellas palabras lo pillaron desprevenido. Una ola de calor invadió su pecho y su corazón se llenó de gozo. Sakura lo miraba un poco sonrojada.

-… esto… podría estudiar algo allí y… tú podrías arreglar tus asuntos… así no tendríamos estar separados y …-

-… pero…¿ y tu familia?... ¿qué dirán tu padre y Touya?...- dijo él con preocupación.

-Será como si tuviese que ir a una Universidad lejana, aunque esté un poquito más lejos… lo comprenderán…-dijo la chica con ilusión reflejada en sus ojos. Se veía que Sakura había meditado bastante esa idea.

Shaoran se puso de pie como un resorte y se abrazó a su cintura mirándola con infinito cariño.-… ¿estarías dispuesta a hacer eso por mi…?-

Sakura asintió sonriente.-… no podría volver a estar separada de ti ni un día más…-

Shaoran la abrazó con más fuerza tras pronunciar esas palabras. Era muy feliz. Sakura y él jamás se volverían a separar y con eso le bastaba. Pero Sakura no iría a Hong Kong de esa manera. Allí, los miembros del Clan deberían de tratarla como se merecía…

El chico hizo caso a su determinación y apretó con fuerza las manos de Sakura. Debía de hacerlo, aunque fuera precipitado y repentino…

-…Sakura…- y mirándola a los ojos se puso de rodillas ante ella. Los ojos de Sakura se abrieron como platos cuando escuchó.

-…. ¿Vendrás conmigo a Hong Kong siendo mi… prometida?...-

Los ojos de Shaoran brillaban con el fulgor de la Luna. Su rostro estaba ilusionado, en una expresión que jamás había visto en él. Shaoran no sólo estaba aceptando su proposición, sino que le estaba pidiendo que fuera su prometida. Es decir, que algún día ellos dos… se unirían para siempre.

-… sí, Shaoran, sí…- dijo ella emocionada.

La chica vio como Shaoran sonreía como nunca antes lo había hecho, para un segundo después cambiar su expresión a una graciosa mueca. El chico parecía preocupado o avergonzado por algo.

-… ¿qué pasa…?.-dijo ella divertida, haciendo que se levantara del suelo.

-… perdóname…- dijo el chico rebuscando en su bolsillo.-… no me ha dado tiempo a comprarte un anillo…-

Sakura rió nerviosa.-… no…no importa….- pero Shaoran tomó su mano y puso sobre ella una preciosa esfera de color rojo oscuro, con una cinta roja de seda colgando.

-… es tu… tu espada…- dijo ella sorprendida.-… no, no puedo aceptar esto…- dijo ella nerviosa, intentando devolvérsela.

Pero él le cerró la mano para que la aceptara.-… te mereces el diamante más grande del mundo, pero hasta que te lo de… por favor… cuida de esto por mi… con él va mi corazón…-

Sakura asintió sonriente y ambos se abrazaron fuertemente, como si nada en el mundo importara nada más que ellos dos.

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-… cuidado Shaoran..- decía apurada Sakura.

-… espera, tengo las llaves aquí…- decía Mei Ling mientras buscaba en su bolso.

-… noch… me achen falta chaves…- farfullaba Kazuya mientras Shaoran lo sostenía por el brazo.-… puedop entrarch con mich poderech…-

-…!NOOO!...- gritaron Shaoran, Sakura y Mei Ling al unísono.

Los cuatro entraron en el apartamento intentado que Kazuya no se cayera al andar.

-… será mejor que lo dejes en su habitación…- decía Mei Ling.

Shaoran resopló resignado.-… parece que mi destino sea llevarte a cuestas…- dijo el chico con sorna mientras andaba por el pasillo con el chico recostado sobre él.-… ¿por qué has bebido tanto…?-

-… porch que erach una fiechta…-

Sakura y Mei Ling rieron divertidas por el comentario. Shaoran dejó caer al chico de ojos verdes sobre la cama. Lo miró sonriendo.

-… veo que Yamazaki y tu continuáis como siempre… haciendo cosas sin pies ni cabeza…- dijo divertido.-… ahora me toca acompañar a tu colega a casa también…-

-… puech dilech que bailach fatalch…-

Mei Ling y Sakura no podían más con la risa.- anda vamos...- dijo Sakura divertida.-… que Chiharu se ha quedado en el coche con Yamazaki y, a estas alturas, no sabemos de qué humor estará…-

-… echando chispas seguramente…- sonrió el chico de ojos marrones.-… al parecer a Yamazaki le ha dado por contarle chistes malos…-

Sakura rió divertida.-… adiós Kazuya…- le dijo con una sonrisa melancólica.

-… adioch prechiocha…- decía el de ojos verdes desde su cama.

Mei Ling los acompañó a la puerta.

-… no te preocupes por él prima…- dijo el chico al ver como Mei Ling no dejaba de echar miradas a la puerta de la habitación de Kazuya.-… sólo necesita dormir…-

Mei Ling asintió.-… tened cuidado con el tarado número dos…- Sakura rió ante su comentario.

-… volveré cuando haya dejado a Sakura en casa…- dijo el chico con una sonrisa.

Mei Ling los despidió en la puerta y volvió a la habitación de Kazuya. Parecía que el chico estaba dormido porque se había quedado inmóvil, tendido bocarriba en la cama y con los ojos cerrados. La chica vio cómo aún llevaba los zapatos y la corbata anudada.

Lentamente y con cuidado, decidió quitarle los zapatos. Seguidamente se inclinó sobre él y empezó a deshacerle el nudo de la corbata. Se sonrojó un poco cuando le desabrochó los primeros botones de la camisa.

En ese momento, los ojos de Kazuya se volvieron a abrir y la miraron fijamente. La chica se puso nerviosa ante su mirada.

-… esto… pensé que estarías más cómodo …- dijo nerviosamente, apartando sus manos del chico como si pinchara.

Pero sus palabras se vieron acalladas de repente, porque Kazuya la había cogido por la parte de atrás de la cabeza y la había acercado a él para unir sus labios en un beso.

Mei Ling se sonrojó todo lo que la sangre le dio de sí, mientras que, con el corazón palpitándole a mil por hora, empezaba a disfrutar del beso que Kazuya le estaba dando.

Unos segundos después, notó como el chico se alejaba y destensaba la fuerza que hacía en su cuello para atraerla. Mei Ling abrió los ojos para ver que el chico de ojos verdes estaba…

¿Dormido?.

Tras unos segundos de silencio, mirándolo atónita, se inclinó sobre el pecho del chico para oír sus ronquidos.

"!Idiota!, ¿cómo puedes quedarte dormido en un momento así?."

Y dicho esto, salió de la habitación malhumorada para dejar dormir al tarado número uno.

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Tomoyo notaba como Eriol acariciaba con sutileza sus hombros y sus brazos, deleitándose en el roce como si fuera la primera vez que la acariciaba. Sus labios ansiosos y pasionales la besaban con devoción y dulzura, sin dejarla apenas pensar y transportándola al mundo de deseo descontrolado que era habitual en él.

Casi no se acordaba que se encontraban en la parte trasera del elegante coche negro que los llevaría a casa.

A su casa, el hogar donde vivirían a partir de ahora como marido y mujer.

¡!Qué extraño y a la vez hermoso sonaba eso!.

Casi fue un milagro que se diera cuenta que el coche se había detenido por fin. Pero el chico de ojos azules permanecía ahí besándola una y otra vez como si la vida se le fuera en ello. Casi le costó separar sus labios de los del chico para poder murmurar.

-… Eriol… mi amor… hemos llegado….- dijo acariciándole el rostro para que saliera de su mundo.

Eriol se separó de ella sonriente. Estaba arrebatadoramente guapo, con la corbata del traje desabrochada y el chaleco sin abrochar. ¿Había sido ella quién le había intentado desabrochar la camisa?

Ciertamente no podía negar que ella se sentía del mismo... humor… que su esposo, porque no recordaba nada de lo que sus manos habían hecho mientras se besaban.

-… estupendo…- dijo el chico en un susurro.-… porque creo que no puedo esperar ni un minuto más…-

Tomoyo se sonrojó ante su comentario y su mirada pícara. De repente, la puerta del coche se abrió y Eriol salió del coche, ayudándola gentilmente a salir a ella también y a su voluminoso vestido de novia. Al quedarse de pie cogidos de la mano, se encontraron con las guardaespaldas de su madre haciendo una fila en frente de ellos.

La asistente personal de Tomoyo, vestida con un precioso vestido verde, se adelantó a sus compañeras e hizo una reverencia.

-… señorita…- dijo la mujer.-… en nombre de todas le quiero dar la enhorabuena por este maravilloso enlace…- la mujer la miró con lagrimillas en los ojos.-… es usted la novia más hermosa que hemos visto y deseamos que ambos sean muy felices…-

Tomoyo sintió como un nudo se le formaba en la garganta. Miró a Eriol que estaba sonriente y éste le asintió con la cabeza, como si le leyera los pensamientos.

Por qué él sabía que había muchas personas que la querían.

-… muchas gracias Yuuko…- dijo mientras estrechaba las manos de la mujer.-… y muchas gracias a todas…- y una por una estrechó las manos de sus emocionadas asistentes.

Cuando terminó de saludar a la última, sintió como alguien tiraba de su mano.

-… muchas gracias por todo…- dijo el chico sonriente.-… pero… ya saben… tenemos una luna de miel pendiente…-

Las palabras de Eriol hicieron reír a las mujeres y Tomoyo bajó la cabeza sonrojada al pasar por delante de ellas. Escuchó cómo rápidamente los coches se marchaban, mientras ambos se adentraban en el moderno edificio.

Eriol volvió a besarla en el portal, mientras sacaba las llaves, en el ascensor y en el rellano de la puerta de entrada, deleitándose en sus movimientos y provocándole un sinfín de sensaciones. Sin apenas darse cuenta, el chico la cogió en brazos y traspasó el umbral con ella.

Durante unos momentos, Eriol se detuvo con ella en brazos en mitad de la gran sala. El apartamento parecía enorme, con grandes ventanales como paredes, suelo de tarima oscura y muebles de diseño en tonos blancos y crudos.

-… Guau.., ¡qué bonito!...- dijo ella mirándolo sonriente.

Para su sorpresa, el chico siguió hacia adentro de la casa con ella en sus brazos.-… lo siento princesa, pero te aseguro que el apartamento es aún más bonito con la luz del sol… ahora tenemos asuntos más urgentes que atender…-

Tomoyo rió divertida-… pero… ¿vas a dejarme caminar?...-

-… no hasta que te lleve a mi habitación favorita…- dijo él pícaramente.

En ese momento y sin saber cómo, Eriol abrió una puerta y la dejó en el suelo en una habitación. El dormitorio era inmenso, con el suelo de madera oscura y dos grandes ventanales a través de los cuáles se veía las miles de luces de la ciudad de Tokio.

El suelo estaba iluminado por decenas de velas blancas encendidas, de todos los tamaños y formas. En medio de la habitación había una gran cama con una colcha blanca de un exquisito bordado. Sobre la cama y por el suelo, había cientos de pétalos de rosas de color rosa claro.

-… ¡!esto es precioso!...- dijo emocionada acercándose a la cama.-…. ¿Todo lo has hecho tú?.-

Eriol la miró sonriente.-… bueno… Nakuru me ayudó con las velas…-

Tomoyo se sentía muy feliz. Aquello era como un cuento de hadas. Eriol se sentó junto a ella en los pies de la cama y le entregó un sobre plateado.

-… ¿y esto…?- dijo ella extrañada.

Pero Eriol sólo sonrió y, mientras ella abría el sobre, comenzó a deshacerle el peinado y a quitarle las estrellas plateadas del pelo con sumo cuidado.

-… ¡!son billetes de avión… para Paris!...- dijo ella sorprendida.

-… tres semanas en la ciudad del amor y… de la moda…- dijo él sonriente mientras besaba su hombro.-… salimos mañana mismo…-

Tomoyo lo miró emocionada. Era increíble y maravilloso que Eriol se hubiese molestado tanto en hacer todo tan perfecto.

-… Oh, Eriol… mi amor…- dijo ella con pequeñas lágrimas saliéndole de sus ojos azules.-… ¿como puedo agradecerte todo esto?...-

Eriol sonrió.-… pues en primer lugar me podrías besar…- dijo él con picardía.

Tomoyo sonrió y se abrazó a su cuello para besarlo con todo el amor que tenía dentro. Luego Eriol la miró graciosamente.-… y en segundo lugar… no te ofendas princesa… pero estoy… ansioso por… ya sábes…-

Tomoyo se sonrojó un poco y se puso de pie. Se dirigió hacia el baño que estaba en la habitación contigua. Se paró en la puerta para mirarle con una sonrisa traviesa en sus labios.

-… pero creo que me tendrás que ayudar… a quitarme este vestido…- dijo ella sonriente.

-… a eso me presto encantado…- dijo el chico mientras ambos entraban en el baño entre risas, caricias y ternura.

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Querida Tomoyo:

Espero que estés disfrutando de tu Luna de Miel. La boda fue preciosa y todos lo pasamos realmente bien. Te mando esta carta para decirte que me marcho a Hong Kong con Shaoran.

¿Sabes una cosa?. Shaoran me ha pedido que sea su prometida. Al parecer le pidió permiso a papá y a mi hermanito la otra noche… Pero no, no nos vamos a casar aún, me siento demasiado joven para eso…

He decidió marcharme porque no estoy dispuesta a separarme de él otra vez. He decidido crear mi propio destino, y mi vida la quiero vivir junto a él. Papá se ha puesto un poco triste al saberlo, pero lo ha comprendido. Le hizo mucha ilusión saber que estudiaré arqueología en Hong Kong. Kero también está triste, pero se repondrá. Touya y Yukito se lo llevarán a vivir con ellos. Por favor, visítalo cuando vuelvas, creo que nos echará de menos a las dos…

Por favor, dile a Eriol que cuide de Kazuya. Se merece ser feliz y necesita que alguien esté a su lado para apoyarle. Decidle que no he tenido valor para despedirme de él, pero que seremos siempre los mejores amigos, que es una promesa.

Despedidme también de nuestros amigos Chiharu, Yamazaki y Mei Ling. Los echaré de menos a todos.

Amiga, espero que seas muy feliz en tu nueva vida. Yo trataré de serlo también. Esto no es un adiós, tan sólo es un hasta luego, porque deseo con todas mis fuerzas que Shaoran arregle pronto sus asuntos y podamos volver pronto a Japón.

Te escribiré todas las semanas.

Tu amiga por siempre.

Sakura.

"Aquellas vacaciones contigo"

Fin

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Notas de Manami_chan: T_T snif! Se acabó. Han pasado exactamente 7 años, 8 meses y 25 días desde que publiqué el primer capitulo de este fic y no me puedo creer que ya se halla acabado…

Espero queos halla gustado este epílogo final, porque me lo he currado bastante. La petición de mano y la boda E+T debía ser perfecta y estoy muy orgullosa de cómo ha quedado. La parte S+s es también perfecta, llena de amor y sentimiento.

Sakura por fin ha perdonado a Kazuya y Kazuya… el chico tiene aún muchas dudas que resolver. Espero que os halláis divertido de lo lindo con algunos gags que he incluido. También la relación Y+T me parecía importante aclararla, además de que ya está bien de que Touya y Shaoran siempre estén discutiendo. Un poco de tregua entre ellos no estaría mal.

He sido muy feliz pensando, leyendo y escribiendo esta historia. Y más feliz aún cuando leía vuestros Reviews. Nunca me cansaré de decirlo: Gracias y mil veces gracias!

La canción es:

" It isn´t a dream" de Sharon Corr. Es su nuevo single y lleva apenas días en la red. Es preciosa y os la recomiendo.

*El gran taoísta Lin An define así "el camino de la felicidad": "La gran mayoría de las personas, qué vacía y mal se siente, porque usa las cosas para deleitar su corazón, en lugar de usar su corazón para disfrutar de las cosas".

*Gaki: Mocoso en japonés

Y diréis vosotros… Manami así se queda todo? Que ahí del asunto del Clan?... y Yi-Jie..? y Liang-Chew?... y que pasa con el Tao de Kazuya? Y con Mei Ling? Y con el beso que se dieron?... y qué pasara con Sakura y Shaoran?...

Tranquilos, las respuestas en la continuación de este fic en mi nuevo fic:

"El tesoro oculto de Clow".

Manami no se iba a marchar así como así!^^

Que disfrutéis!

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