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Notas de la autora: Ortografía editada a 23 de marzo de 2008.
Taiyoukai
Capitulo 12: Amor prefabricado
Los días pasaron con una relativa rapidez, ahora que las cosas entre Kagome e Inuyasha parecían haber mejorado.
No es que del día a la mañana las cosas volvieran a ser como antaño; simplemente se trataban con una educada frialdad el uno al otro.
Kagome por su parte empezaba a estar nerviosa, a pesar de presentar candidatas y más candidatas a Inuyasha, este simplemente la miraba con el ceño fruncido y no decía nada.
- ¿Se puede saber qué es lo que le pasa a ese perro?- gimió Kagome agotada, tanto física como mentalmente.
Shippo alzo la vista de su lista de candidatas pero no dijo nada, el también se empezaba a cansar de todo el lío de las prometidas, y a pesar de tener confianza en Kagome, el que la chica no le explicase sus motivos le molestaba bastante.
- Kagome-chan... quizá Inuyasha simplemente no quiera compromisos...- murmuro el joven Youkai moviendo la cola rápidamente, como cada vez que se ponía nervioso.
Kagome lo fulmino con la mirada antes de levantarse y asomarse por la ventana, donde se podía ver al Taiyoukai practicando nuevos movimientos de lucha.
- Pero él tiene que comprometerse...- Kagome nerviosa miro a Shippo- Tiene que haber alguna forma... ¡alguna manera de conseguir que se enamore!
- ¡Feh! Como no le hagas beber una poción amorosa no veo manera alg...- Shippo dejo de hablar al ver la mirada extática de Kagome. ¿No se lo habría tomado en serio? ¿O sí?
- ¡Fantástica idea!- exclamo ella- Como no se me había ocurrido antes... claro... ¿Dónde podemos conseguir el brebaje ese?- pregunto ansiosa.
- Pero Kagome-chan...- se quejo Shippo- Solo era una broma... no creo que sea una buena idea...
- Tonterías.- gruño Kagome- Cuéntame... ¿dónde se pueden conseguir un hechizo o pócima amorosa?
Shippo titubeo antes de responder cansadamente.
- Bueno... hay una leyenda... pero no creo que sea verdad. Mi padre me la contó cuando era pequeño... resulta que en el Sengoku hay 7 pozos mágicos, uno seria por el que tu llegaste... supuestamente los otros llevan a diferentes lugares, unos buenos otros peores.
Uno de ellos lleva a un lugar de gran magia, donde podrías conseguir cualquier cosa que pidieses...
- ¿Dónde está ese pozo?- pregunto Kagome sintiendo la sangre circulando cada vez más rápido por sus venas.
- Esta en... bueno... pero Kagome déjame terminar, no es tan fácil como parece... siempre hay que pagar un precio, tu sabes y no se cual puede ser, pero seguramente algo malo- El Youkai sonó realmente preocupado, pero Kagome decidió no haberle caso. De todas maneras... nada podía ser peor que la muerte. ¿No?
- Me da igual. Tu solo dímelo- Kagome miro implorante, y Shippo simplemente no pudo negarle nada.
- En el bosque de Shern, a unas millas de aquí... ahí se supone que está situado el 7 pozo y más poderoso de todos.
Kagome se deslizo de la cama intentando hacer el menos ruido posible para no despertar a nadie en el castillo.
Había pasado una semana, en la que habían intentado por todos los medios escaparse. Cada vez que se le había ocurrido decirle a Inuyasha que quería ir a dar un paseo él insistía en acompañarla alegando que era peligroso para ella ir sola en zonas infestadas de Youkais peligrosos.
Esto sin duda era inaceptable para sus planes, así que ahí estaba, vestida con los despojos de su ropa, que eran más o menos cómodos y dispuesta a salir en medio de la noche, en dirección a un bosque perdido con la compañía de un Youkai adolescente, que por cierto estaba hiperactivo saltando de un lado a otro y mordiéndose las uñas.
- Oye Shippo, estate quieto o despertaras a todo el mundo- le susurro Kagome algo molesta porque no quería que su plan saliese mal.
Shippo algo ofendido empezó a moverse silenciosamente y ambos salieron a la calle.
Una vez lejos del perímetro del castillo, ambos respiraron aliviados.
- ¿Y con qué pagaras el precio de los servicios que se te ofrezcan?- pregunto Shippo al que todo este asunto, a pesar de emocionante le parecía que iba a acabar mal.
- No lo sé - respondió sincera Kagome- Supongo que depende de lo que pidan. Si es dinero... bien he tomado esto prestado- murmuro señalando una bolsa llena de monedas de oro.
- ¿¡De donde lo has sacado!?- pregunto Shippo con los ojos saliéndosele de las órbitas.
- Lo tome prestado de la habitación de Inuyasha- dijo Kagome sonrojándose un poco.
Ambos siguieron caminando sin decir nada, cada cual ensimismado en sus propios pensamientos.
FLASHBACK
Estaba buscando algo de dinero, o simplemente algo valioso que poder usar como pago cuando su búsqueda le llevo a la habitación de Inuyasha.
Entro pensando que no había nadie, y se sorprendió al verle tumbado encima de la cama. Sin nada más que una sabana cubriéndole.
Así, con los ojos cerrados y una expresión apacible, era una hermosa visión. El pelo largo y plateado estaba algo alborotado y abrazaba una almohada clavándole las garras y murmurando incoherencias.
Kagome no pudo suprimir una risita y se acerco olvidando sus motivos principales. Inuyasha seguía siendo adorable a pesar de todo, pensó sentándose en el borde de la cama.
No pudo evitar querer tocarlo. Solo un roce, pensó y dejo que sus dedos rozasen el contorno de su cara.
Su piel era cálida, y misteriosamente suave. Acaricio sus orejas, suprimiendo la risa, cuando el Youkai empezó a ronronear y a estirarse.
Ese fue el momento que eligió nuestro querido ex-hanyou para despertarse. Y sus dorados y perplejos ojos se encontraron con una sonrojada Kagome, pillada infraganti.
- ¿Kagome?- susurro con la voz ronca - No es buena idea acariciar así a un hombre, a menos que pretendas...- Kagome emitió una exclamación al sentir como era abrazada súbitamente por el hanyou, y se quedo aun mas alarmada al notar el creciente bulto presionando contra su vientre cuando el Youkai la abrazo estrechamente y hundió su cara entre sus cabellos aspirando su aroma.
Mientras Kagome intentaba liberarse del medio dormido, medio excitado, medio lo que sea Youkai, se recordó a sí misma, nunca jamás volver a acariciarle las orejas. Ciertamente tenía un efecto fatal en el.
- Inuyasha- dijo Kagome firmemente- como no me sueltes en este mismo instante, te juro por lo más sagrado, que jamás tendrás la oportunidad de tener descendientes.
Carcajadas.
FIN DEL FLASHBACK
Kagome intento dejar de pensar en el, de esa forma, y continuó caminando al lado de un callado Shippo.
- ¿Puedes cantar algo?- pregunto Kagome tomando al joven Youkai por sorpresa. Ante su asombrada reacción añadió- Me disgusta estar en silencio.
Shippo asintió con la cabeza comprendiendo.
- Es normal, pero no creo que sea buena idea empezar a armar jaleo por aquí. A no ser que pretendas que sea una invitación abierta a que nos ataquen...
- Supongo que tienes razón- murmuro Kagome- ¡Pero me da igual!
A pesar de no ponerse a cantar, empezó a silbar. Shippo se encogió de hombros pero no dejo de pensar en lo cambiada que estaba Kagome.
Una vez dentro del bosque, Kagome noto como de este emanaba una extraña sensación de serenidad. No había un solo ruido, y esto era muy extraño, ya que habitualmente los bosques, hasta de noche están plagados de sonidos. El ulular de los búhos, el silbido del viento, el crujir de las hojas de los arboles...
Sin embargo no se oía nada. Era irreal.
- ¿No te parece extraño?- susurro Kagome rompiendo el intenso silencio.
Shippo sintió un escalofrío y señalo hacia delante, donde claramente iluminado por la luz de la luna, como si esta señalase el lugar exacto, se halla el pozo.
Este parecía viejo y algo ruinoso, con enredaderas cubriéndolo parcialmente y aspecto sombrío.
- Kagome...- Shippo se paró en seco.- No sé si esto es buena idea...
Kagome ya se había acercado hasta el pozo y se asomaba por el borde intentando avistar algo entre las sombras.
- Puedes esperarme aquí si quieres- dijo sonriendo suavemente- No soy nadie para pedirte que me acompañes. Ya has hecho bastante por mí.
- ¡No!- gruño Shippo medio indignado- Si tú vas, yo iré. Pero si pasa algo...- Shippo hizo una mueca- Inuyasha me matara...
Kagome asintió y salto dentro del pozo. El joven Youkai hizo lo mismo leves instantes después.
Mientras tanto...
Inuyasha observaba las estrellas en silencio, casi melancólicamente.
Las cosas parecen mejorar, pensó. Kagome casi parece la de antes... ¿Recordara todavía a ese...? Molesto intento quitarse el recuerdo de Aoshi de la cabeza. Ese humano, no se merecía a Kagome.
- Ella no es tuya...- susurro. La cuestión es... ¿De quien es Kagome?
Mía, decía su corazón. ¿Pero cómo qué? ¿Para qué? Una amiga... bueno, Kagome siempre había sido su amiga, durante todas sus aventuras en busca de la Shikon no Tama. ¿Pero uno desea arrastrar a la cama a sus amigos?
Arrastrarla lejos de todo, y hundirse una y otra vez dentro de ella, hasta hacerla olvidar todo lo demás y gritar su nombre como una súplica constante.
Inuyasha gimió ante el pensamiento. Kagome desnuda, con su piel aterciopelada acariciándole, susurrándole, deseándolo... gritando su nombre. Pidiendo más. Retorciéndose debajo de él en éxtasis de placer.
Los ojos de Inuyasha nublados de lujuria, habían encontrado su respuesta.
El, Inuyasha deseaba a Kagome, y la iba a poseer.
- Tarde o temprano...- susurro roncamente volviendo a sus ensoñaciones y notando que el bulto entre sus piernas no le dejaría dormir, empezó a acariciarse lenta pero fuertemente, siendo el nombre de ella lo último de gimió antes de acabar y quedarse dormido.
Dentro de pozo:
Sensación de vacío.
Kagome sintió como la oscuridad del pozo parecía adherirse a su cuerpo, haciéndola sentir aturdida. Un olor intenso a incienso, empezó a calentar sus pulmones, hasta que estos parecían arder.
Sintiéndose caer en algún lugar, Kagome perdió el sentido.
Koh, rey supremo de los Fae, estaba tranquilamente sentado en su trono cuando la chica y el Youkai cayeron de la nada al centro de su sala del trono.
- Extraño- murmuró. Hacía siglos que nadie osaba entrar por el pozo.
Ni humanos, ni youkai. Ambas razas parecían temerosas, del poder y la magia de los Fae. Sin embargo... aquí caían dos de la nada.
Koh chasqueo los dedos haciendo llamar a un par de sirvientes.
- Llevarles a la sala de invitados- ordeno- Cuando se despierten, traérmelos.
- Si su alteza- dijo una de sus Hadas inclinándose en respeto y desapareciendo con ambos... invitados.
En otro lugar...
- ¡Lord Sesshoumaru!- Un búho Youkai entro en el palacio de Sesshoumaru, como alma que lleva al diablo.
Sesshoumaru volvió a enfundar sus dos espadas suspirando molesto. Uno no podía ya ni entrenar por las noches...
- ¿Qué es lo que pasa? Este Sesshoumaru, no tolerara ser molestado por tonterías.- amenazo al aterrorizado Youkai.
- Discúlpeme señor- dijo este humildemente- Es que... la joven. La chica sacerdotisa y el crío y Youkai de Lord Inuyasha... han entrado en el bosque de Shern.- El Youkai trago saliva atemorizado antes de continuar- Ambos... saltaron dentro del pozo prohibido.
Sesshoumaru frunció el ceño.
- Rin- llamo secamente.
La jovencita apareció desde detrás de un muro, con la cabeza gacha y avergonzada.
- ¿Hai, Sesshoumaru-sama?
- Vete a tu cuarto y no vuelvas a escuchar conversaciones ajenas.
Rin asintió nerviosa y triste y salió corriendo hacia su cuarto.
- Normalmente este Sesshoumaru no se metería en esto...- dijo - Pero ese bosque es limitante de mis tierras, y no me gustaría una guerra con... con esas criaturas por culpa de esa chica. Le llevaras un mensaje a mi herman... hermanastro Inuyasha.
El Youkai búho asintió.