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Remus comía y comía alegremente chocolate, disfrutando y hasta meciéndose de la felicidad. Y es que el Chocolate era lo mas delicioso de este mundo.
Y como no estar feliz si tenia una barra del tamaño de la cabeza de James Potter entre sus manos. Cortesía claro esta, de los elfos domésticos.
A su lado, un aburridísimo Sirius Black se encontraba tirado en el pasto, frente al lago, tratando de contar las hebras de pasto que estaban a su alrededor.
Y es que nuestro queridísimo can no es el ser mas tranquilo de la tierra, y estar alli, en medio de la nada, sin hacer nada, no es lo que el doctor le había recomendado ese verano.
Remus sin embargo, le impulsaba a cuidarlo. Había algo en el que le pedía agritos lo apapachara y mimara cada instante de su vida. Como si, al no hacerlo, su cuerpo se lo recriminara con molestas mariposas, aumentos de temperatura y hasta mareos... claro que cuando estaba a su lado pasaban las mismas cosas, solo que, su sola sonrisa lo hacia llegar al cielo... y sus miradas, si eran dirigidas a el con enfado, al mismo infierno.
Estaba alli nuestro animal, revolcándose (literalmente) en el pasto, dejando que su hermosa. Lustrosa y larga cabellera se enredara con las hebras de pasto, cuando noto la mirada de Remus posada en el. Un suave sonrojo cubrió sus mejillas. (es que estaba haciendo el ridículo sin darse cuenta... generalmente cuando lo hacia, lo hacia con la intención de hacer el ridículo)
se te va a enredar todo el pelo, Black
Remus alli, tan angelicalmente preocupado de el. Otra vez esa sensación d estar cayendo desde la torre de astronomía a 1000 km /hra.
ehhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh seee lo se, pero no importa... ) si igual es entretenido revolcarse en el pasto, y dejar que alguien te rasque la pancita
Remus lo miro, levanto una ceja, y sonriendo comenzó a acariciarle la pancita a Black, como si a un perrito se lo hiciera
te gusta no??? A quien le gusta que lo apapachen??? A ver a quien???. – Remus se reía divertido, esperando que su amigo le contestara tal vez molesto, pues lo estaba agarrando para el palanqueo. Sin embargo Black siguiéndole la corriente comenzó a ladrar, de forma juguetona y a mover sus caderas, imitado el movimiento de cola de un perro.
Las carcajadas de Remus se escuchaban por gran parte del patio de Hogwarts.
Peter que estaba aun en los linderos lo escucho. Apretó sus puños y saco valor de quien sabe donde. Miro al joven de los ojos ciruela y sonrío. Estaba dispuesto a escuchar todo lo que tenia para ofrecerle... y darle a cambio lo que quisiera
Remus caminaba tranquilamente por el pasillo que llevaba a su habitación. Había pasado una atrde mas que agradable junto a Black, jugando a tirarse palos, y hasta un frisbi (o como se escriba) que el moreno había encantado.
Sin embargo, no supo cuando, la gran cantidad de soda que había bebido termino su recorrido y quedo de juntarse con su amigo en su habitación.
Abrió la puerta y se encontró a Black sentado frente a un gran espejo, cepillándose su lustroso cabello, refunfuñando con la cantidad de ramitas secas y nudos que le habina quedado. Y es que su cabello le llegaba a la cintura, por lo que era un trabajo doloroso y agotador.
- te ayudo????. – el moreno pareció asustarse cuando sintió entrar a Remus, y le sonrió de forma seductora. Black actuaba coquetamente de forma inconsciente.
claro - el joven moreno le paso el cepillo, y Remus se quedo atrás de el, mirándose ambos en el imponente espejo, y comenzó a cepillarle el cabello.
esto te pasa por ser tan infantil... te dije que no te revolcarás en el suelo, ahora vez?? Te va a doler mucho que te cepille y te saque todas estas basuritas. A si que quiero que seas un niño valiente y te dejes peinar.
Black no podía evitar sonreír. El pretendía cuidar con toda su alma a Remus, y era el quien lo trataba como un padre trata a un hijo. No pudo evitar sonreír apagadamente. Remus era excepcional.
Lo peinaba de forma delicada, como si Black fuera lo mas delicado del universo.
Y a nuestro joven moreno eso le encantaba.
James estaba mirando desde lo mas alto de la enorme escalera de caracol, como Lilian Evans conversaba con sus amigas.
La joven, que había notado la presencia de nuestro cervatillo favorito, sonreía y movía sus manos, tratando de llamar mas aun su atención. Sus amigas, que no habían notado a James, pensaban que la joven trataba de hacer mas divertida su anécdota y sonreían y reían de forma amena, pues Lily era una niña muy inteligente y divertida.
Por su parte el moreno, se sentía hechizado, No podía sacarle los ojos de encima a Lily. Sabia que algo extraño le pasaba con ella... pero no quería reconocerlo, pues seria reconocer que Black tenia razón... y eso equivalía a días enteros teniendo que repetir la famosa frase de “tu tenias razón, yo no, tu eres bueno y yo no, eres fantástico y yo no·”
Su amigo podría ser casi un hermano, pero era un engreído y egocéntrico.
Tan concentrado estaba que no noto a Malfoy y a Snape que se acercaban demasiado sigilosamente. Y no pudo notar cuando lo empujaron escaleras abajo. Solo sintió un dolor horrible en su hombro, un fuerte golpe en su cabeza y como caía en el halla central, a los Pies de Lily. Se toco su rostro y vio sangre. Fue lo ultimo que recordó, junto a la asustada y preocupada cara de la pelirroja.