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Gw no me pertenece, le pertenece a Sunrise!
Advertencias: Esto contiene escenas shounen ai, Yaoi non consensual sex, algo de violencia y escenas no aptas para menores. Así que si eres menor de edad o no te agradan este tipo de cosas te sugiero que no lo leas.
Un par de cosas para que no se revuelvan:
Este tanto este – y este -- marcan diferentes etapas, no creo que se revuelvan. Y lo que aparece en inclinado es hablando desde la perspectiva del personaje, osease, primera persona.
Alejate!
-Segunda parte-
Entro en su habitación. Sus piernas tambaleaban de un lado a otro. Su vista doblegaba sobre momentos, haciéndole aferrarse más al cuerpo que le ayudaba. “Quédate quieto Maxwell, ya casi llegamos”. Sonrió tontamente y se dejo caer sobre la cama, “Wu amigo, te lo agradezco”. Su voz bañada en licor armonizo amarga en aquel silenció. No lo había podido evitar, de alguna manera tenía que evitar aquel dolor. Así que bebió y bebió hasta más no poder, hasta que sus sentidos se esfumarán y su corazón perdiera la noción de la realidad.
Sus pupilas negras le miraron, recorriendo minuciosamente la delineada silueta sobre la cama. Pequeñísimas brumas escapaban a su alrededor y eso le hizo agitar la cabeza. Él también había bebido pero, no mucho. Se había sorprendido así mismo en caer en el alcohol, pero, al escuchar a Duo no había podido evitar pedir una copa, una copa por cada amargo dolor al corazón.
Ahora sus ojos semi embriagados recorrían sin ninguna pena aquel cuerpo. Le observaba reírse pero llorar al mismo tiempo. Sonrió y gateo sobre la cama hasta quedar sobre el chico. “Maxwell?...”, su aliento choco contra su oído.
Abrió los ojos y le observo, “Wufei?...”, abrió un poco más los ojos para divisarle con más claridad. “Te acuerdas de la pregunta que me hiciste en la mañana?”. Su cuerpo se estremeció y se giro un poco, separándose de aquel rostro. “Cuál pregunta? Wu amigo”, cerro y volvió a abrir sus ojos parpadeando un par de veces y agitando un poco la cabeza para despejar las brumas.
Le miro por unos momentos y comenzó a acercarse lentamente a ese tentador cuello, “acaso ya la olvidaste?”. Sintió su propio aliento chocar contra aquel cuello y rebotar contra su cara. Acercándose un poco más, sus labios abrieron un poco y sin resistirlo comenzó a dar pequeños roces sobre aquella delicada piel.
Su cuerpo se estremeció más y sus manos comenzaron a tratar de separarle al momento que sus sentidos le habían alertado de que algo estaba mal. “Qu-qué haces?...”, su voz tembló al sentir por completo aquellos labios devorándole el cuello en breves caricias que iban profundizando. Abrió sus ojos cuando le dejo de sentir y observo aquella mirada negra fija en él. “Ya lo recordaste?”. Tembló y negó débilmente con la cabeza.
Acerco más su rostro a él hasta quedar a escasos centímetros de separación. Humedeció un poco sus labios y sonrió con dulzura, “si, con todo mi corazón lo deseo. Esa es la respuesta a la pregunta… Maxwell”. Le observó por uno momentos delineando las delicadas facciones de su cara, embelezándose con cada rasgo, acariciando con la vista aquel rostro que ante sus ojos, estaba hermoso. Volvió a humedecer sus labios y prosiguió, juntando labios con labios, acariciando con su boca aquellos labios carmesí.
Su cuerpo se tenso por unos momentos mientras sus ojos se abrían. Qué era lo que estaba sucediendo? Su mente comenzó a razonar y procesar los sucesos y después de varios segundos cayo en cuenta de lo que pasaba. Su corazón callo destrozado ante aquella osadía. Pequeñas lagrimitas comenzaron a abultarse en sus ojos y con furia separo al joven chino. “Por qué?!”, reprocho con enojo mientras le empujaba para que se separara de él, “no era para ti!!”. Las lágrimas volvieron a hacer acto de presencia envolviendo al chico en gran depresión y enojo.
Le tomo por los brazos y le afirmo con rudeza en la cama, “acaso era para él?!”, su ceño se frunció. Pero si por supuesto que era para él! eso le hacía rabiar, morirse del enojo. “Sabes que si!”. Noto aun aquel reproche en su tono. “Ahora suéltame!”. Le tomo con más fuerza por los brazos al sentir aun aquel forcejeo. “No! No te soltare, enriéndelo Maxwell, él no siente nada por ti, Yui no te ama!”, sus manos le tomaron con más fuerza acercándolo a él. “No! Aun así, eso no te da el derecho!”. Sus ojos se estrecharon con furia, “dímelo Maxwell, qué hizo a Yui merecedor de ese privilegió? Qué lo hace mejor que yo?!”, le agito con desesperación, ansiando saber la respuesta.
Se giro temiendo aquella cercanía con aquel cuerpo y apretó lo ojos, “lo amo, tu lo sabes!”, su voz rayaba en el enojo. “Pero qué hizo él para ganárselo?”. Sus pupilas violetas se abrieron y le miro muy sonriente, “ser él”. Tan sencilla respuesta. Duo amaba a Heero Yui por quién era. Cómo haberse enamorado de él? bueno, ni él mismo tenía la certeza de que era lo primero que le había atraído, pero estaba seguro que había quedado totalmente enamorado de él.
‘Ser él?...’, qué clase de respuesta era esa? Trato de procesarla por un momento, pero solo eso le hizo enojar. “Debe de haber algo más, dímelo Maxwell, dime que es eso?”, trato de acercarse de nuevo a sus labios pero Duo se giro evitándolo. “Por qué Duo? si yo te amo… por qué yo no puedo ser merecedor de eso?...” inclino su cabeza cerrando sus ojos. Aquellas pestañas no tardaron en tupir y dejar escapar un par de gotas saladas.
Duo? amo? Quedo paralizado ante aquello. Desde que momento Wufei le llamaba por su nombre? Y que él le amaba? “Pe-pero…”, se giro y le miro realmente sorprendido, “cómo?... tu?...”. “Así es, yo te quiero”, abrió sus ojos y se acerco otra vez a él con la intención de besarlo. Duo le miro por unos momentos sorprendido sin poder hacer nada, hasta que sintió la respiración del chico y rápidamente se giro, “no… espera…”. Cómo era posible todo aquello que le estaba pasando? “Wufei… yo… no…”, unos labios le sellaron.
Podía sentir sus labios siendo profanados. ‘Por qué?’, otra vez esa pregunta se formulo en su cabeza y comenzó a negar agitando con fuerza la cabeza, tratando de evitarlo, “detente!”, sus manos le trataron de alejar pero a respuesta fueron atrapadas con fuerza por las otras. “Wu-fei… deten-te!...”, su cuerpo comenzó a moverse desesperado cuando sus manos fueron alzadas y estrechadas contra el colchón con fuerza.
Él no le escucho, o más bien no quiso escucharle. Siguió con sus besos, apoderándose de aquellos labios que oponían tanta resistencia. “Vasta Wufei!...”. Detenerse? No, eso ya no estaba a disposición. Continúo con sus besos hasta saciar sus labios con aquel sabor, con aquella electrizante y vibradora sensación que le producía un cosquilleo.
Duo trato de razonar. Las brumas de su embriaguez aun le alejaban de la conciencia, y con dificultad movía sus extremidades. “Por favor…”, pequeñas gotitas saladas que pendían de la comisura de sus ojos comenzaron a derramarse ante la impotencia, “… detente…”. Su corazón comenzaba a latir sin control mientras su respiración se agitaba sin que este pudiera respirar bien, la presión en su pecho era tanta que un leve mareo comenzaba a asecharle, “…Wufei... amigo?”, lo último le partió el corazón.
Sus labios deseoso de más pararon, y este al momento se irguió para mirarle, “no Duo, yo te enseñare lo que es amar, para que desvivirte por alguien que no te quiere? Yo te quiero, y te lo mostrare”. Soltó una de sus muñecas y la comenzó a deslizar acariciando aquel rostro, “no llores, todo estará bien…”. Retiro algunas nuevas lágrimas y calló con un beso aquellos temblorosos labios que trataron de hablar. Los beso suavemente y siguió deslizando su mano, hasta llegar al botón de su pantalón. “Q-qué pretendes?...”. La figura frente a él tembló moviéndose un poco para alejarse. El chino solo le miro fijamente y sonrió, “hacerte sentir Duo, solo eso…”. Sus dedos se movieron ágiles y desabotonaron el pantalón. “N-no… detente! Qué haces?”, el tembloroso cuerpo se comenzó a mover.
Aquello helados dedos le hicieron estremecer al tocar su ombligo. Sin detenerse ante aquellas suplicas o forcejeo, se deslizo con plena libertad por su abdomen, desabotonando la blusa en el proceso. “Nnhhh”. Le miro morderse los labios ante el gemido que le habían producido aquellas caricias en el pecho. Sonrió, al parecer iba por buen camino. Soltó sus manos y se sentó sobre sus caderas. Para que seguirle deteniendo más? En ese estado Duo no haría nada, Duo era completamente de él. Sonrió y con ambas manos acaricio el pecho desnudo del joven. Observaba como este vanamente trataba de reprimir las sensaciones a las que era forzado. Delineo con sus dedos las líneas del abdomen, y no tardo en que el deseo le quemara para probar aquella piel con su boca.
Se estremeció al sentir la humedad sobre su pecho y su cabeza alzo un poco para mirar. Luego de un pequeño mordisco en su piel, inclino su cabeza hacía atrás soltando un primer gemido. “Te gusta?”. Su sangre hirvió ante aquella pregunta. Qué clase de pregunta era esa? Qué rayos estaba pasando por la mente de Wufei para pensar en eso? Quiso hablar y contestar que todo eso le estaba causando repugnancia pero, un nuevo mordisco le hizo gritar.
Se movió incomodo y levantó sus manos tratando nuevamente de alejarle, pero Wufei solo las aprisionó. “Se que te gusta Duo… no lo niegues…”. Se enojo, su ceño se frunció y se movió con brusquedad. “Gustarme?...”, levanto la cabeza para mirarle con furia, “tu crees que esto me gusta?...”, paro para morderse los labios ante el acto que Wufei hacía.
Aquella lengua había comenzado a recorrer con deseo su torso. Detuvo sobre su ombligo y le delineó con pequeños círculos, a cada momento cerrándose más. Giro su rostro e hizo un gesto de repugnancia ante la humedad sobre su torso y se volvió a mover, “te odio!”.
Las caricias de Wufei pararon en seco y pronto se vio afirmado con fuerza sobre la cama. Unos ojos negros furiosos clavaron sobre sus pupilas, mientras las manos le sujetaban cada vez con más fuerza. “Odiarme? Realmente quieres odiarme?”. Duo se estremeció y comenzó a temer más. “Te daré motivos para que me odies!”.
El chino comenzó a moverse con brusquedad y a despojar lo más rápido y salvaje posible al joven americano. Pronto Duo se vio totalmente desnudo e indefenso bajo el cuerpo de uno de los que creyó de sus mejores amigos. Negó con la cabeza y se giro cuando Wufei quiso volver a besarle, “Vasta!! Wufei, por favor!!”. El chino solo sonrió. Si, súplicas, ahora eso era lo que quería escuchar. Ahora le daría verdaderos motivos para que le odiara. “Yo te enseñare a sentir Maxwell, de una u otra manera…”, lamió su lóbulo y luego le beso el oído, “…sentirás”. Se irguió hincándose ante los pies del joven que estaba acostado bajo él y frunció el ceño.
Duo se levanto un poco, aprovechando alguna oportunidad de escape, pero el chico chino tenía otros planes. Tomo por los tobillos al chico separando sus piernas. Duo se movió con desesperación tratándose de zafar o cerrarlas, pero, cerrarlas ya no era una opción, el chino había tomado posición entre ellas, evitando cualquier negación. Le miro acercarse tan calmado y su cuerpo se tenso. “Vasta! Aléjate!!”, comenzó a moverse con gran desespero. Las lágrimas salían a montones, mientras este hacía vanos y desesperados intentos por que aquello no pasara. “Esto no es para ti!! Por favor!! Detente!!”. Sus manos le habían tomado por los hombros alejándole de él. Pero Wufei solo sonrió, “Solo sentir… Maxwell, yo te daré motivos para sentir…”. Con la desesperación sus manos comenzaron a golpearle el pecho, tratando de evitar algún contacto, pero la ebriedad era suma que no dejaba más que débiles y pobres luchas. “Aléjate!! No me toques!!”, sintió como aquellas largas y delgadas manos habían tomado con firmeza sus caderas, “No!!”, como el cuerpo de Wufei tomaba posición abriendo sus piernas un poco más, “Aléjate!!”.
Abrió sus ojos y observo el lugar. Todo estaba oscuro. Una breve iluminación entraba por la ventana, escabulléndose por una leve abertura en el cierre de las persianas. Se movió un poco tratando de desperezarse, y su cuerpo se estremeció en dolor. Su cabeza comenzó a dolerle y las imágenes y recuerdos vinieron de golpe a su memoria. Abrió los ojos desesperado pidiendo que tan solo hubiera sido una pesadilla, pero no, aquel chico estaba acostado a su lado y le abrasaba mientras le observaba muy sonriente. Su corazón se agito y se levanto con brusquedad. Sus ojos habían vidriado con los recuerdos, y aquellas lágrimas ahora deslizaban recorriendo los caminos plata que habían quedado ya secos.
Se detuvo por unos segundos ahí sentado en la cama. Un dolor de cabeza acudía fuerte sobre sus sienes. Las masajeo unos momentos mientras parpadeaba para mejorar la vista, y sin esperar más se levanto. “Espera”. Su cuerpo se tenso y observó aun asustado aquella mano que le había tomado por la muñeca. “A donde vas??”. Levanto su vista y miro aquellos ojos negros que le miraban angustiados. Pronto más imágenes vinieron a su cabeza y este sonrió con amargura. “No creo que te importe!”, soltó su mano con brusquedad mientras le miraba con gran odio, “ya has hecho lo que querías, no? Ahora solo quiero irme!”. Se paro y comenzó a buscar su ropa que estaba esparcida por todo el lugar.
Le observó angustiado por unos momentos observando como este buscaba su ropa desesperado y comenzaba a vestirse. “No te vayas…”, se levanto mientras le miraba fijamente. Observó que este le había ignorado por completo y que a petición había acelerando un poco. Se paro de la cama y se acerco a él, pero a un par de distancia el americano se alejo como si algo le repeliera. “No te me acerques!!”, le exigió. Pero Wufei no se detuvo y camino hasta lograr estar a una apropiada distancia. Levanto su mano y deslizo sus dedos sobre una de aquellas mejillas, provocando una ligera caricia.
A respuesta recibió una sonrisa amarga y una bofetada a la mano retirándola vilmente. “Qué? Ahora quieres que me quede contigo como un buen amante?”, su voz rayo en lo irónico sin borrar la sonrisita amarga, “perdona Wufei, pero ahora debo irme para atender a otros amantes que mantengo por ahí como prostituta que soy!”, estrecho los ojos con furia y busco sus demás prendas para vestirse y de una buena vez largarse de ese lugar.
Una profunda daga partió su corazón. Duo no lo había entendido, no había comprendido lo tanto que le amaba. “Por favor… espera!”. Le tomo por el hombro, haciendo que parara antes de salir de la habitación. El americano solo se giró y volvió a sonreír, “qué? Acaso te gusto tanto que ahora quieres otra cita?”, se acerco a él y con el índice dio pequeño golpes a su pecho, “pues perdóname pero eso no se va a poder, esta prostituta no debió pertenecer a nadie!”.
Le tomo la mano evitando más golpecitos de culpabilidad, “no digas eso…”, le estaba matando el que Duo se nombrara de aquella manera. “Acaso te molesta? Pero si en eso me eh convertido, de eso se trataba, no? Wufei amigo! De sentir!!”, escupió las palabras con despreció.
Le observó nuevamente llorar. “No! Qué acaso no lo comprendes?!”, trato de acercarlo y tratar de hacerle razonar, pero Duo le soltó un golpe al rostro. “Fue solo por mi estúpido descuido Wufei, pero solo por eso…”, le miro con rencor y luego se giro dándole la espalda, “mi estúpido y maldito descuido, sabes? Por que esto no te pertenecía!! Le pertenecía a Heero!! No a ti!!”, las lágrimas deslizaban mientras su sangre comenzaba a arder de coraje. Se giro y le apunto acusadoramente, “y tu maldita sea, lo sabías a la perfección!!”.
Se quedo callado y no dijo más. Solo pudo observarle marcharse. Así como estaba, desnudo, cayó al piso de rodillas y tapando el rostro con ambas manos comenzó a llorar. Por qué no podía entenderlo? Por qué? Y por qué él no podía ser merecedor de ese regalo que había tomado? Se inclino más hasta tocar sus piernas, ‘yo te quiero Duo, por qué no lo entendiste?!’.
Las lágrimas jamás dejaron de salir. Entro a su cuarto y cerro la puerta con gran fuerza. Sin aguantar el asco, se quito las ropas, entro a la regadera, y abriendo el agua helada se comenzó a bañar.
Tallaba con gran afán su cuerpo. Aquella sensación… todo aquel asco… aquella degradación a la que había llegado su cuerpo… ‘Por qué?!’. Levanto sus manos y retiro con suma brusquedad algunas lágrimas.
Tiempo después salio del baño. Su cuerpo teñía en ciertas zonas, con un rojizo. Se había tallado con tanta desesperación aquellas partes que recordaba que, con solo sentir algo de humedad le repudiaba y no podía aguantar el asco.
Tomo una toalla y comenzó a secarse el cuerpo. Mientras se secaba, su mente recordaba las escenas y sensaciones vividas. Coloco la toalla alrededor de su cintura y se detuvo al alzar su vista y mirar su reflejo. Sus pupilas violetas se clavaron en la profundidad de la imagen, y en un recuerdo resonaron varios gemidos de él. “No!!”, choco su puño contra el espejo. Varios pedazos volaron, chocando estrepitosamente contra la pared y el piso, convirtiéndose a su vez en fragmentos más pequeños.
Qué había sido aquello? Acaso le había gustado? No! Eso no era posible! “Eso jamás!!”, grito con fuerza al taparse los oídos y negar desesperado. Todo eso que le había sucedido, jamás debió ser! Ese era un tesoro que guardaba recelosamente para Heero, desde su primer beso hasta la pureza de su ser. “Maldito!”, tallo su rostro con las manos y se dirigió al lava manos, donde lavo su herida y luego salió del baño.
Las gotitas de agua aun caían por su cabello, dejando un leve rastro en el piso, mientras este buscaba algo de ropa para ponerse. Dejo caer la toalla y comenzó a vestirse. Pronto, ya se encontraba como el Shinigami que era, y ahora cepillaba su cabello para luego, formar la ya tan conocida trenza.
Se sentó sobre la cama y apoyo los codos sobre las rodillas, escondió su cara entre ambas manos y las lágrimas no tardaron en resbalar por sus brazos. Su respiración había pausado mientras luchaba por que las lágrimas no salieran. Aquello eran aquellos momentos donde el corazón se estrujaba en puro dolor, haciendo retorcerse y perder la noción de todo. Respiro y pequeños quejidos se empezaron a escuchar. Por qué tenían que sucederle esas cosas a él? y por qué de esa manera? Soltó una risita llena de amargura. Él sabía que ese era un regalo preciado que él guardaba con sumo cuidado, y que jamás lo entregaría a nadie a excepción de Heero, así que, qué le sorprendía que hubiera sido de esa manera con otro? Su corazón se estrujo y levanto sus piernas apretándolas contra el pecho. Su rostro mecánicamente se escondió entre sus rodillas y sus brazos rodearon sus piernas, estrechándolas más contra si. Se ladeo hacía un lado y se hizo un pequeño ovillo en la cama, escondiéndose un poco más.
Le daba vergüenza el destapar su rostro, se sentía sucio y degradado. Cómo vería ahora a Heero? Ahora no podría tener la decencia de mirarle a los ojos nuevamente, y si antes no se creía lo suficientemente digno de estar a su lado, ahora… ahora… Estrecho más su piernas y apago un sollozó, “ahora soy despreciable…”, oculto con más desesperación su rostro y se achico un poquito más, formando un pequeño bultito en la cama.
Las horas pasaron. La noche ya había terminado, pronto… muy pronto sería madrugada y él tenía clases. Abrió sus ojos y observo que aun seguía en la misma posición que antes. Separo con cuidado las piernas y respiro profundamente. ‘Shinigami no se vencerá, Shinigami es muy fuerte’, tallo un poco su rostro y bostezo.
Se sentó sobre la cama y observó tranquilamente la habitación. Sus ojos observaban cada pequeño detalle dentro del cuarto. Estrecho los ojos y se paro hasta caminar al escritorio. Abrió uno de los cajones y de dentro saco un arma. Sus pupilas clavaron idamente sobre el metal negro y frió. La apretó en su mano y cerro los ojos mientras alzaba el rostro. Al levantarlo, su mirada choco contra otro espejo. Observó el reflejo del arma, y luego se observó así mismo por un par de minutos, pensado… ideando. “No es tan buena idea, verdad?”, levanto el arma y la miro unos momentos para después sonreír, “tienes razón…”. Guardo el arma en su pantalón al nivel de la cintura y sonrió para el espejo.
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A ese mal nacido no le importo nada, todo aquel daño que me hizo…, esa noche hizo lo que quiso conmigo.
Fin de la historia
Ahora comprendes? Ahora entiendes por que lo odio tanto? Por qué lloro de rabia?
Por qué lloras? Tu no tienes derecho a llorar, yo soy él que sufre, yo soy quien solo debe llorar, no tu!!
Vasta!! Por qué lloras? Cállate!! Te dije que te callaras!!
Un vidrio roto rompió el silenció. Después el joven, lleno de desesperación tomo el arma de su cintura y la llevo a su sien, “yo soy el único que tiene derecho a llorar…”, sus lágrimas caían llenas de dolor y rabia, “fui yo el que sufrió…el que sufre…”.
Un sonido sordo en la habitación y una gran mancha de sangre comenzó a rodear el cuerpo inerte de aquel joven trenzado.
Pequeñas gotas salpicaban por el lugar, y en algunas partes estas caían resbalándose, sobre todo en los picos que aun colgaban del marco de aquel espejo que apenas había sido roto, cuyos fragmentos ahora se encontraban salpicados en sangre.
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El puño se incrusto fuertemente contra su rostro. “Eres un maldito!!”. Escucho que le reprochaban. El golpe había sido tan sorpresivo que había caído al piso sin remedio. Llevo una mano al rostro y lo toco, observó como sus dedos se manchaban con un color carmín. Alzo la vista y diviso a su agresor, “Quatre?”, le miro sorprendido sin saber por qué el chico le miraba con gran resentimiento.
Apretó sus puños tratando de contener las lágrimas que, inevitablemente comenzaban a caer por sus mejillas, “por qué Heero?! Por qué lo hiciste?!”, exigió saber sin dejarle de mirar con furia.
Le miro y parpadeo confundido. De repente una pregunta vino a su mente, qué diablos hacía? Frunció el ceño y se levanto. “Hacer qué?”, hablo con su normal y fría indiferencia.
Los ojos aquamarinos del joven se estrecharon mirándole con rencor, “… tenías que ser tan frió? Si tu… le hubieras dado una oportunidad… no hubiera pasado esto!! Duo no estaría muerto!!”, le reprocho. Ya las lágrimas salían sin prohibición alguna. Su corazón estaba muy agitado ante la carrera que había emprendido al buscar a Heero solo para reprocharle un hecho que, para él, era innegable.
Sus ojos se abrieron de golpe, “muerto??”, repitió para si, tratando de comprender y asimilar las palabras. Su mente había dado un volcó. Las imágenes de ayer venían de golpe a su cabeza. El ver a Duo serio, el verle llorar, el verle sonreír al final y decirle que todo estaba bien…. Todo aquello regresaba como si hubiera sido hace tan solo unos momentos. ‘Habra sido solo una mentira?’, agito su cabeza, ‘no… Shinigami jamás miente’, la sonrisa de Duo se vino a su mente y luego todo fue perturbado por un joven, “Wufei…”, recordó que Duo se había quedado con él. “Él tiene que saber algo”, sin decir más comenzó a correr.
Se había terminado de vestir. Aun, pequeñas gotas caían por sus cabellos negros. El joven tomo nuevamente la toalla y seco un poco más su cabello. Después, tomo el cepillo y comenzó a desenredar sus cabellos. Sus ojos clavaban sobre la imagen en el espejo. Pronto, se vieron idos ante algunos recuerdos de la noche, ante algunos gemidos. Habría sido solo su imaginación? Sacudió su cabeza, no, no había sido solo su imaginación. Sonrió levemente aun con la esperanza de que Duo pudiera haber recapacitado ante lo dicho en la mañana. Tomo una frasco de cristal sobre el buró y unto un poco de colonia sobre su cuello, tenía que verse bien cuando fuera a hablar con Duo, necesitaba explicarle, hacerle entender que él lo amaba.
Sonrió ante su imagen, ya estaba listo, solo faltaba comprar un pequeño obsequio para el chico. Camino hacía la puerta y recordó las palabras del americano antes de desaparecer por la mañana. Su semblante se oscureció un poco y unas pequeñas lágrimas amenazaron con salir. Agito su cabeza, no quería recordar eso, le había lastimado demasiado que Duo se llamara de aquella manera... Agito aun con más fuerza la cabeza y apretó los puños, las cosas no seguirían así, él ganaría el amor de Duo, costara lo que costara.
Sus pasos iban apresurados. Sus manos habían cerrado en puños apretándose fuertemente, conteniendo con gran fuerza la furia que le arremetía. Su corazón estaba agitado, ‘Duo… muerto?’, agito su cabeza y evito que alguna desobediente lágrima se acumulara en sus ojos. Llego a la habitación y toco en la puerta con gran prisa. “Qué fue lo que paso anoche?”, imperio saber cuando el chico había abierto la puerta.
El chino frunció el ceño solo al ver a Heero frente a él, el solo recordar que había abrasado a Duo… “no se a que te refieres…”, hablo de lo más despreocupado.
Sus manos apretaron con fuerza la camisa y le estrello contra la pared, “que fue lo que paso?!”, estrecho los ojos con furia y le apretó aun más por el cuello de la camisa.
Aparto su mirada y soltó una pequeña risita, “no creo que eso deba importarte Yui”, forcejeó tomándole de las muñecas para soltarse. “Me importa, así que habla!”. Sintió su cuerpo golpear otra vez contra la pared, pero no borro su sonrisa, “pero si jamás mostraste interés alguno, por qué ahora ese interés tan repentino, eh Yui?”.
Los ojos de Heero centellaron, y en un impulso le arrojo al piso, “eso no te importa. Ahora dime, que paso? Duo estaba contigo ayer, que rayos le hiciste?”.
Agacho la cabeza tratando de contenerse, por unos momentos no dijo nada, haciendo que el joven frente a él apretara sus puños ante la impaciencia. Alzo su rostro y le miro acusador, “lo único que hice fue ayudarlo a sentir, Duo ya no podía con todo el dolor que tu le estabas ocasionando Yui”, soltó una risita y se levanto. Se sacudió un poco la ropa y luego le volvió a mirar, “así que yo le enseñe lo que era el ser amado“.
Sus ojos se abrieron. Qué era lo que el chino estaba diciendo? “Acaso tu y Duo?...”, no podría creerlo, no de Duo. “Así es”. Le miro sonreír triunfante. Miles de preguntas comenzaron a venir a su cabeza. Por qué Duo había?... ‘No’, agito su cabeza. No, eso no podía ser. “Fue una noche de lo mejor, sabes? Hasta creo que debería agradecerte”. Su mirada que había estado divagando se alzo sorprendida, “agradecerme?”, no comprendía. “Así es. Duo se sentía terriblemente mal ante todo lo que le habías hecho, así que decidió pasar por un rato de diversión… y yo… solo le ayude a sentir…”.
Sus puños apretaron con fuerza, “qué tu que??”. No podía creerlo. Quizás él jamás se había interesado de aquella manera en Duo pero eso no significaba que no le importara ese americano. Miles de imágenes comenzaron a venir a su cabeza, volvió a sacudir su cabeza, pero eso no ayudo. “No, Duo jamás lo hubiera permitido”, estrecho la mirada. “Es verdad”. Heero le miro sin entender. “Él jamás lo permitió… yo quería mostrarle que era amar, pero él no quería comprenderme”. Sus puños comenzaron a divagar en apretar, mientras su mente trataba de procesar la información.
El chino frunció el ceño, “sabes lo que es eso Yui? Quererle mostrar a alguien que lo amas, pero esta persona se rehúsa a aceptar tu amor??”. Llevo las manos a la cintura y negó con la cabeza, “Maxwell siempre fue un gran tonto, aun no se por que me enamore de él”. Una sonrisa curvo los labios y este cerro sus ojos, “pero aun así yo se lo mostré, le mostré lo que era ser amado, aun que ese tonto insistía en que no quería, yo se lo mostré, nada me lo impidió, y sabes por qué Yui?, abrió sus ojos y clavo su mirada negra en él, “por qué el chico había bebido tanto para olvidar la pena ante el dolor que le habías provocado. Pero bueno, eso debo agradecértelo, por que así pase una de las mejores noches, logre probar algo que nadie jamás probaría... y sabes? Lo disfrute tanto… él es tan…”, un golpe le hizo callar.
Sus ojos se oscurecieron con la sobra de su cabello. Su puño aun seguía en la posición del golpe. Bajo el rostro y se vio un pequeño reflejo plateado, “eres un idiota, Wufei”.
Masajeó su rostro y observó sus dedos al sentir un liquido viscoso salir de su nariz, “quizás…”, sonrió, “pero nada quitara el hecho de que Duo me haya pertenecido”.
Aun con el rostro oculto entre los cabellos, bajo las manos a los costados y apretó los puños, “y tampoco nada quitara el hecho de que Duo este muerto”.
Los ojos del chino se abrieron sorprendidos, “muerto?”, a que rayos se refería?, “qué demonios estas diciendo?”, se levanto y le miro con furia.
Una sonrisa curvo sus labios, “qué? No lo sabías?”, su voz rayaba en la burla. “Déjate de tonterías Yui!”, escucho la voz furiosa del chino. Alzo sus ojos y le miro con suma furia, “no, no son tonterías. Pues que pretendías esperar después de lo que le hiciste?!”. Sin contenerse más comenzó a lanzarle golpes.
Wufei solo recibía los golpes, aun sin entender del todo. A su mente venían muchas cosas. ‘Por qué?...’, calló de rodillas sosteniendo fuertemente su estomago ante el último golpe del japonés. Sus ojos aun habrían sorprendidos. ‘Duo… muerto??’, su mente no lograba asimilarlo, no quería! Agito fuertemente la cabeza, “no… él no lo entendió, esto no debía ser así!!”, unas lágrimas comenzaron a caer de sus ojos.
Se detuvo frente a él y le apunto con el arma, “crees que eso en algo lo solucionara?", aseguro el dedo en el gatillo, “pensaste en lo que tu sentías, pero no en lo que Duo sentía. Ese fue el problema Wufei…”.
“Detente Heero!!”, giro su rostro y observó como un rubio le apuntaba con un arma. “Será mejor que no te metas Quatre”, trato de hablar frió e indiferente, pero hasta cierto punto, le dolía que la persona que había logrado entrar en su corazón, fuera la misma que lo destruía a pedazos. “Será mejor que bajes el arma… Heero”. Una nueva voz…, giro un poco más la vista y visualizo a Trowa, pero este no le apuntaba con ningún arma. “Ya les dije que no se metan!”, no se movió, y ajusto con más fuerza el arma.
El corazón de Quatre comenzó a latir muy fuerte, “vasta Heero! por qué haces esto?! No puedes culpar a otros de tus errores!!”, lágrimas comenzaban a cristalizar sus ojos. “Tu no lo comprendes Quatre… Wufei…”. Agito la cabeza con rudeza, haciendo que sus cabellos rubios se agitaran con fuerza, “no Heero!! Wufei no tiene la culpa de el daño que tu le hiciste a Duo, lo único que hizo él fue tratar de ayudar a Duo”.
Wufei se vio sorprendido ante las palabras de Quatre. De pronto su rostro se vio oscurecido y bajo el semblante. Ja! Si que le había ayudado, no? Después de todo ya no sufriría… Sonrió con dolor y no se movió, esperaría a que Heero le disparara.
Se giro para observar al chino. Le contemplo por unos momentos y luego sonrió, “Quatre…”, su mano libre empuño con gran furia, “eres un necio…”. Pero por qué tanta furia? Cerró los ojos ya cansado, era verdad, si él jamás hubiese despreciado a Duo nada de eso hubiera estado pasando. Volvió a abrir los ojos y observó al chino, ‘no, aun así, nada le daba el derecho’, cerró los ojos y visualizo alguna imagen de Duo llorando eso le hizo apretar con más fuerza el puño. Abrió sus ojos y en sus pupilas azules se vio una firme decisión. Ajusto un poco el arma y se preparo para disparar.
El chino miro el arma y resignado cerro los ojos. Tiempo después un ruido sordo se oyó y el olor a pólvora comenzaba a esparcirse por el cuarto. Un gran silenció había acudido en aquel momento, que luego fue roto por el ruido de metal chocando en el piso. El arma había resbalado de las manos de Heero.
Los ojos de Heero se abrieron ante el dolor e instintivamente giro su vista para ver a su agresor, “Quatre...”, sus manos fueron a su herida y se dejo caer arrodillado en el piso.
Las pupilas negras del chino se abrieron y miraron horrorizados la escena. “Yui??”, pestaño varias veces tratando de asimilar todo. Giro su vista y observo a un rubio que aun seguía apuntando con el arma al otro piloto. Le observó mejor y contemplo como miles de lágrimas escurrían de su rostro, “perdóname Heero…”, le oyó balbucear.
Sus pupilas azules comenzaron a cristalizarse, “eres un tonto… Quatre…”, sus fuerzas se desvanecieron y cayo por completo al piso, “pero tenías razón”, una leve e imperceptible sonrisa curvó por unos momentos sus labios. Sangre comenzó a rodearlo, tiñendo en rojo aquella playera verde, y manchando aquel cabello color chocolate. Sus pupilas permanecieron por un momento idas, hasta dilatarse por completo, cuando sus parpados se cerraron.
Otro ruido de un arma resonó en el cuarto, y el cuerpo del rubio cayo al piso. Pronto Trowa se acerco, y este solo se aferro a su cuerpo mientras lloraba. Los esmeraldas ojos del aperlado recorrieron la habitación y miro con suma extrañeza el cuerpo de Heero.
Sus pupilas esmeraldas volvieron a observar el lugar y se clavaron en otra de las tumbas. ‘Wufei?’, le observo pararse frente a la tumba de Yui.
El viento a cada momento soplaba más fuerte. Sus ropas eran agitadas, a veces, por momentos, golpeaban el cuerpo del joven, produciendo leves caricias estremecedoras. Su pupilas negras estaban fijamente clavadas en la lapida, él joven releía una y otra vez las letras. Enojado frunció el ceño y callo de rodillas frente a la resiente tumba, sus manos se apretaban con fuerza sobre sus piernas. Su mente vagaba ida en todos lo sucesos anteriores.
Respiro profundo tratando de mantenerse tranquilo pero solo termino golpeando su puño contra la tierra con fuerza, “por qué?...”, unas pequeñas gotas saladas comenzaron a humedecer la tierra, haciendo pequeños bultitos de lodo, “por qué siempre logras estar a su lado Yui?”.
Suspiro y apretó más al niño en sus brazos, “Quatre, será mejor marcharnos…”. “Por qué?...”. Escucho un leve balbuceo de los labios del árabe, así que le alejo de su pecho para verlo, “por qué, qué? Quatre”.
Sus ojos se entrecerraron tristes, “por qué Duo tuvo que llegar hasta este grado? Por qué Heero no pudo corresponderle?”, tembló ante sus propias preguntas. “No lose pero, quizás en aquel otro lugar tengan alguna oportunidad”. El rubio sonrió en un pobre intento por sentirse mejor, “espero que no, Heero no se lo merece”, se estrecho más contra él, ante una helada ventisca.
Trowa alzo la vista y contemplo el cielo. Si, al parecer, iba a llover.
Fin
Comentarios: Eh de dejar en duda muchas cosas, lo se, pero es solo cosa de que se fijen bien en el fic, ahí están muchas respuestas, de no ser así, con gusto responderé sus dudas.
Bueno, espero que hayan comprendido la forma en que forme el fic. Primero comencé desde el final, y di un regreso hasta el punto en donde Duo comenzaba a relatar sucesos más anteriores. Luego se regresa a Duo y de ahí parte el fic con los sucesos que siguieron para al final llegar a la última parte que cierra la primera que puse. Uhmmm complicado explicándolo, ne? espero que me hayan entendido U
Me despido y cualquier cosa manden un mail a o facilítense la vida y dejen un review!
Jaamataashita