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Anime/Manga » Weiss Kreuz » ¿Qué pasará Mañana? font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: Mochita-chan
Fiction Rated: K - Spanish - General - Reviews: 2 - Published: 06-19-03 - Updated: 06-19-03 - id:1390587
¿Qué pasará Mañana?

Día 2:

Otro día normal en la rutina de los muchachos de Weiß: Aya trabajando en el negocio, Ken dando lecciones de soccer a los niños del orfanato, Youji ligando y Omi en el instituto.

-Kudou, deja de coquetear y ve a entregar este pedido - le llamó Aya desde el mostrador. -OK, OK... - el galán deja su asunto pendiente con la cliente (¿Se le dice cliente a la que nunca compra nada después de pasar los 30 días del mes por la floristería?).

De lejos, Schuldrig observaba la rutina desde su auto. Estaba aburrido y lo único que podía oír eran los cuchicheos de las fans histéricas de los chicos de Weiß. Además de oír todo ese griterío, todo se remataba con los pensamientos de todas esas escandalosas (la mayoría tenía "esas fantasías" con ciertos floristas)

«Que cueros...» «Aquí está caro... pero vale la pena» «Me pregunto si serán gays para que estén trabajando en una florería» «El pelirrojo es muy malo, pero sigue siendo cuero» «¿A qué hora llegará el papirriqui de Omi?» El telépata estaba con migrañas de sólo escuchar los pensamientos de esas chicas. No podía creer que las colegialas fueran tan calabaciles.

-Ayudarles... No gracias, yo paso - pero luego pensó que podría resultar muy divertido.

Bajó de su Corvette rojo (Tiene clase el muchacho) y ensayó su mejor mirada seductora. En cuanto llegó a la puerta, cada chica del lugar (incluyendo a las conquistas de Youji) fueron directamente al extranjero europeo.

-¿Qué haces aquí, alemán? - preguntó Youji, igual de extrañado que Aya al verlo en la tienda. -De visita ¿Acaso ustedes son los únicos a los que les gusta ver flores? - fue lo que respondió Schuldrig. -Si no vas a comprar, lárgate - se limitó a responder Aya. -Pues... justo vine a comprar... pero si necesitan ayuda... -Sí - Youji, con una sonrisa malvada, le da el pedido a Schuldrig - Llévalo a esta dirección. Si quieres te quedas con la propina. -También lleva éstas lilas - Aya le hizo cargar varios bouquet, conservando su mirada de hielo - en cada tarjeta está la dirección.

Al recordar que esas entregas eran para el albergue de adolescentes, Youji rió para sus adentros, ya que sabía que esas eran locas del tipo peligrosas (son iguales a las que van a la tienda, pero éstas si te comen vivo).

El pelinaranja sabía que los Konekos estaba vacilándole, pero igual le pareció divertido. Para asombro de los dos empleados de la floristería, el alemán se despidió con un "Gracias"

-Aya... estoy confundido... - logró balbucear Youji. -Yo también, Youji... Yo también... - repitió un estupefacto Aya.

En la cancha de soccer, Ken hacía de entrenador, asesorando al equipo infantil.

-Vamos, chicos. Pueden hacerlo mejor - les animaba Ken - Con eso no van a derrotar a los creídos de Odaiba. -Qué bonito juegan... y tienen un buen entrenador... - dijo alguien detrás suyo.

Al escuchar esa voz, Ken dio un salto de tres metros antes de caer sentado al suelo. Estaba sorprendido de ver a Farfarello en ese mismo parque.

-¡¿Qué haces tú aquí?! - exclamó un enojado Siberian (más que enojado diría asustado). -Vagando # - le respondió inocentemente. -Te juro que te vas a arrepentir si les pones una mano encima - le amenazó Hidaka, haciendo referencia a sus niños. -Sólo quiero ver un partido de soccer ¿Es mucho pedir? - sonrió el tuerto.

Después de pensarlo mucho, Ken finalmente optó por seguirle la corriente y dejarle que mire los entrenamientos. Como faltaba un delantero, el moreno tuvo que jugar con los demás niños.

-Ken-kun ¿Quién es el sujeto raro de allá? - le preguntó un niño, señalando a Farfie, quien estaba tranquilamente en la banca. -Ni se acerquen a él - dijo de frente el muchacho de 19 años. -Se ve genial... - dijo otro de los niños al ver al sujeto de las cicatrices y el parche. -Sí, qué cool -Ni se le acerquen - siguió insistiendo Ken.

Le parecía raro que Farfarello estuviera ahí. Era obvio que algo se traía entre manos... o era una evidencia que el loco cada vez lo estaba más.

Su termómetro de lo raro fue subiendo cada vez más cuando Hidaka vio que el irlandés estaba jugando con los niños en el segundo tiempo.

Ya por las 7.00 pm, Ken, Youji y Aya estaban preparándolo todo para la cena. Omi llegó al departamento y dejó su saco y su mochila en la sala.

-Hola, muchachos. A que no adivinan qué ocurrió hoy... - dice un animoso Omi. -Déjame adivinar... Un Schwarz se te apareció y está amable contigo - dijo Ken con tono de aburrimiento.

Omi tenía cara de desilusión.

-¿Cómo se enteraron? - les preguntó, ya que esperaba decirles él mismo la noticia y verlos con cara de sorpresa. -¿Cómo crees? - le dijeron sus tres amigos a la vez. -Pero es diferente. Transfirieron a Nagi a mi aula y lo sentaron en el pupitre adyacente al mío... Al principio me pareció raro, pero luego empezamos a llevarnos bien cuando estuvimos en clase de informática. El chico es un genio en ciencias... - contó el adolescente del grupo. -¡¿Cómo es que lo tomas tan a la ligera?! - le regañaron Ken y Youji al mismo tiempo. -No se quejen de esas cosas, que yo soy siempre quien les dice lo mismo a ustedes dos - les respondió Omi. -No sé ustedes, pero yo empiezo a sospechar algo bien raro sobre esos cuatro fenómenos - Aya se sentó a la mesa y comenzó a servirse guiso. -Tienes razón. Lo mejor será que vigilemos... - asintió Ken. -Pero me pregunto... ¿Por qué se tomarían la molestia de seguirnos? Digo... no tenemos nada especial ¿o sí? - se preguntó Youji. -No sé... voy a ver si puedo averiguar algo - Omi también se sentó y se sirvió algo de la olla.

Volviendo con Schwarz, los cuatro psíquicos se encontraban reunidos en la sala, dándole un reporte a Crawford (el americano había optado por quedarse él solo, ya que no tenía ganas de salir a ningún lado desde que perdió sus premoniciones)

-No es tan malo... excepto por la loca que se me tiró encima cuando le llevé esa maceta de geranios - se quejó Schuldrig, pero luego empezó a reír - Pero admito que fue divertido... ni menciono a las del albergue de adolescentes... -Jugar soccer fue divertido... - dijo Farfarello, jugando con la pelota que uno de los niños le regaló - Aunque no lastima a Diosito, es divertido. -Recuerden que deben ganarse a los gatos, no hacerse amigos de ellos - se quejó Crawford. Luego se percató de que Nagi no había dicho ni una sola sílaba desde que llegó del instituto - No me digas que tú también te hiciste amigo de uno de los gatos.

Como respuesta, Nagi solo bajó la cabeza.

-Es buen hacker... - fue lo único que balbuceó.

Algo desesperado, Brad se levantó molesto.

-Es el colmo - exclamó - ¿Hay que humillarnos de esta manera sólo porque un pedazo de madera con letras me lo dice? -Vamos, Brad. No es para tanto - le dijo un despreocupado Schuldrig, aún acomodado en su sillón - Además esa "Tabla pintada", como le llamas tú, sí sirve. -No me hagas reír... - dijo sarcásticamente el americano - ¡Ah, ya recordé. No puedo reírme porque mi buen sentido del humor se fue junto con MIS VISIONES! ¡Y hasta ahora no me han enviado ningún mensaje que diga que van a regresar de su juerga salvaje! -¡Ya sé que aún no hay nada! ¡Déjate de sarcasmos, Bradley! - le largó Schu. -Para ti y todos los demás es Crawford - le insistió por enésima vez - Espero ver resultados mañana.

Dicho esto, se marchó y azotó la puerta de su habitación.

-Me voy a dormir - dijo Nagi - Quedé de verme con Tsukiyono el sábado para visitar el Arcade. -No sabía que te gustara salir a la calle... menos socializar... peor si hablamos de uno de los gatos... - Schuldrig seguía en su sillón. -Ahora sí - el muchacho japonés dejó ver una sonrisa y se retiró a su alcoba. -Ya me voy a dormir... - bostezó Farfarello - Mándame flores mañana.

Era raro ver que el tuerto estaba tan equilibrado... era la primera vez que sonreía sin lamer sangre. Lo que más le desconcertó fue que el europeo estaba cabeceando la pelota mientras se dirigía a su alcoba (Nota de la autora: Hasta yo estoy sorprendida Oo!)

-Ya he visto suficiente - el telépata se frotó la frente con la mano izquierda y se recostó en el sofá, encendiendo la televisión.

Fin del Día 2

Continúa



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