|
Author of 11 Stories |
Despertó horas después en la enfermería.
Ese hecho tenia dos visiones muy opuestas. La negativa: No estaba muerto. La positiva…. Bueno, ya encontraría algo bueno en ese hecho.
Sus muñecas palpitaban fuertemente… dolian, era una descripción mas acertada.
A su lado, se encontraban sus lentes. Se los puso.
La noche aun no abandonaba el cielo. Fue cuando descubrio un gato blanco, a su lado.
Estaba profundamente dormido, hecho un ovillo. Como si quisiera velar el seño del moreno.
Harry instintivamente estiro su mano, para acariciarle la cabeza. El gato abrio sus ojos, pero no se movio de su lugar. Por el contrario un suave ronroneo le dijo a Harry que se encontraba agradecido. Potter sonrió y lo tomo entre sus brazos. EL gato tenia unos ojos azules muy profundos. Y con ellos pudo ver que Potter sonreía, pero de manera irónica o una simple mueca, como ocurría últimamente. Mas bien era una sonrisa de aquellas que desde años no apreciaba en el.
Madam Pomfrey lo miro, reprochando que el gato estuviera a su lado, pero Harry se hizo el desentendido.
-ya estas bien muchacho. Te dimos una poción para que recuperaras mas rápido tu sangre. Ahora puedes irte.
Harry se levanto y se vistió. El gato (Malfoy, por supuesto) miro a Potter. Su cuerpo estaba muy delgado, pero definido. Las cicatrices que adornaban su espalda le decía que tal vez no había salido tan indemne de la ultima pelea con Voldemort. Y eso le hizo pensar. Mas valdría hablar con Dumbledore en algún momento. Si tenia razón en su teoría, tal vez hubiera una ultima esperanza para el mundo.
Los pasillos se hacían eternos. Otra vez esa sensación de soledad absoluta le abordo. Sus amigos ya no presentaban compañía, mas que comentaría. No era como antes, cuando cada uno estaba dispuesto ha hacer lo que fuera por el resto. Ese espiritu se había perdido hace mucho.
-no te queda nada por que vivir- le dijo su conciencia
-aun hay esperanzas, hablo su otra parte de conciencia.
No estaba de ánimos para volver a escuchar su propio corazón confundido. Llego a la sala común.
Encontró a Hermione y a Ron, revolcándose literalmente en el sofá. Sonrió y dio media vuelta. Ya era hora que esa farza se acabara