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Kousei Tsuki
Author of 12 Stories

Rated: K+ - Spanish - Drama - Reviews: 5 - Published: 07-05-03 - id:1415375

Despedidas

Ya había estado muchas veces ahí, en distintas ocasiones. Lo recordaba más iluminado, incluso mas alegre. En esa habitación pasó muchos de los momentos más felices de su vida.

Y los más tristes, también.

En el lugar donde ambos solían brincar, esconderse o simplemente recostarse para contarse cosas, ahora era su lecho de muerte. Se acercó en silencio y observó el rostro de la figura que reposaba en la cama. No... no era el rostro de alguien que iba a morir. No podía serlo. Parecía que solo estaba tomando un descanso. Si, eso era, ha estado trabajando mucho en sus estudios. Estaba cansado... solo estaba cansado...

Bajó la mirada y soltó un suspiro. ¿A quien quería engañar? Era un hombre fuerte, pero en los últimos meses su salud había decaído.

Ser un mago no significa ser inmortal.

La persona en la cama se giró entre las cobijas. Respiraba con dificultad.

Observó detenidamente sus facciones. Su rostro pálido y delgado, su cabello negro, recogido, cubriendo parte del almohadón donde estaba recostado.

En su lecho de muerte.

Aún no podía creer que él, su mejor amigo, esté muriendo.

Habían sido muchos años. Compartieron su amistad, sus gustos, sus sueños... ambos dedicaron sus vidas al mismo propósito. Bueno, la discusión no debió de haber salido jamás... pero él lo conocía. Sabía que tenía una manera peculiar de pensar las cosas. Aún así, siempre lo consideró su amigo.

No importaba cuantas cosas hubieran pasado hace ya muchos años.

Salazar aún era su amigo.

¿O no?

Se acercó a la cama y se sentó a su lado. De nuevo se veía tranquilo. Por un momento creyó que se levantaría en cualquier instante a reclamarle su inoportuna presencia. O simplemente a decirle que se fuera, que no tenía tiempo.

Siempre estaba muy ocupado...

Antes no. Cuando lo conoció era un chico tímido, callado y muy culto. No le gustaba juntarse con otros muchachos de su edad. Rió suavemente cuando recordó la vez que estaba con la nariz metida en un libro y él llegó por detrás, mojándolo con un paño empapado de agua. Estaba furioso... bueno, no tanto como la vez en que se quedó a dormir en su casa y no le permitió cerrar el ojo por que estuvo cantando hasta el amanecer. Ahora que lo pensaba, debió de haber sido una molestia para él que estuviera detrás suyo todo el día...

"¿...Godric?"

Godric Gryffindor volteó hacia la voz seca y quebrada que le hablaba. Slytherin tenía sus ojos negros clavados en él.

"¿Qué...?"

"Shh" dijo Godric, acercándose un poco más y bajando la voz. "No te esfuerces, aquí estoy..."

Salazar Slytherin lo estudió un momento. Giró la cabeza de manera que no veía directamente a Gryffindor. "Esto es algo que no esperaba", murmuró.

"Lo sé, quería darte una sorpresa" respondió Godric, sonriendo abiertamente. "Verás, cuando te fuiste...", una nota amarga escapó de los labios del Fundador, muy a su pesar, "... jamás dijiste a donde ibas. Pero te encontré, y ¡eso es lo que cuenta!"

"¿Que haces aquí?"

El hombre se quedó callado. Esto sí que era algo nuevo para Salazar: Godric Gryffindor callado. Por primera vez en mucho tiempo apreciaba la vista de su compañero, el hombre robusto de cara bonachona cubierta parcialmente por su barba desaliñada, ojos azul cielo y sonrisa contagiosa. Soltó un suspiro muy bajo. No sabía que extraños hilos del destino movían a Godric a buscarlo, mucho menos hacerse la idea de que después de tantos años él aún lo tratara como si se hubieran dejado de ver hace un par de días. Volteó hacia Gryffindor y vio que aún buscaba alguna respuesta a la pregunta anterior. Sacudió la cabeza en derrota y decidió cambiarle la pregunta.

"¿Cuándo fue la ultima vez que estuviste aquí?"

Godric abrió los ojos, sorprendido. Que va, esa no era la pregunta que él esperaba... "No lo sé... creo que fue cuando Helga consiguió esa planta fea de nombre raro que quer--"

"No" interrumpió Salazar. "Cuando fue la ultima vez que TU estuviste aquí. En esta habitación. Sentado en esta misma cama. ¿Cuándo?"

Hubo un extraño silencio mientras el fundador de la casa del León recordaba. Imágenes rondaban en su cabeza y en casi todas, un Slytherin mil veces mas joven le sonreía, en otras le lanzaba una mirada dura. Algunas lo mostraban en esos escasos momentos de debilidad que se permitía solo con él...

"¡Nos odian, Godric! ¡Nos temen y nos persiguen! ¿Y aun así quieres enseñarles? ¡¿Tendrías entre tus pupilos a los hijos de aquellos que mataron a nuestros padres?!"

"No, no... por favor escúchame"

"No sé que pasa por tu mente, Godric. Tu, antes que nadie, debería saber lo que estos monstruos nos harían"

"Lo se, Salazar. Pero lo que los padres hicieron no se hereda. Si alguien tiene el don de la magia... puede aprender a usarlo. ¡Tiene derecho a aprender!"

Gryffindor dejó escapar una risa leve. "Cuando me obligaste a sentarme mientras discutíamos acerca del futuro de Hogwarts"

Ambos fundadores se quedaron en silencio, observándose.

Salazar siempre había sido así. Dejaba a muy pocas personas entrar en su mundo... "¿...puedo?"

En silencioso entendimiento, Slytherin se hizo a un lado, dejando suficiente espacio para Gryffindor, como cuando eran niños.

"Gracias"

Godric, recostado al lado de su amigo, solo hizo un sonido de pregunta.

"Gracias por venir a verme"

El hombre de pelo castaño sonrió. "Para eso están los amigos, Salazar"

Salazar Slytherin rió. Giró en la cama y se dejó llevar al mundo de los sueños.

"Para eso están los amigos, Salazar", repitió Godric al verlo dormido nuevamente. Se levantó de la cama y salió de la habitación.

Esta pequeña reunión había tenido mas significado que muchas otras anteriores. Él sabía que Salazar no soportaría el hecho de que él estuviera presente en esa hora que temía. Sabía que el fundador de la casa de la Serpiente era de pocas palabras de mucho significado. Una persona difícil de entender. Pensaba en eso mientras salía de los terrenos de su amigo, con una sonrisa.

Quizá su corazón aceptó que estaba por irse.

Rowena y Helga se preguntarán dónde estuvo, ahora que lo pensaba de nuevo. Pero...

Su corazón estaba en paz con su mejor amigo. Aunque las otras dos fundadoras nunca lo entendieran.

Y ese secreto se iría con Salazar, y con él, cuando llegara el día.

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Oooooh cosas confusas que salen de mi cabecita enferma XD. Dejen review!! capaz que me animo a escribirle continuación o.o...



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