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Anime/Manga » Gundam Wing/AC » Acaso el mal tendra un corazon
Roquel
Author of 11 Stories
Rated: T - Spanish - Romance - Duo M. & Heero Y. - Reviews: 24 - Updated: 09-10-03 - Published: 07-23-03 - id:1440988
ACASO EL MAL TENDRA UN CORAZON
POR ROQUEL

CAPITULO FINAL

El día no podía ser mas bello, el sol hacía su recorrido de forma esplendorosa, mientras que algunas nubes blancas adornaban el cielo, y el viento ligero que se sentía era tan reconfortante, pronto la noche caería... El tiempo pasa rápido, y un mes y medio se había desvanecido en sus manos. Aunque debían admitir que lo habían disfrutado.

Hace tres semanas que no sabían nada de Quatre, ni de Trowa, y es que ellos habían decidido viajar... Trowa había dejado de practicar la magia oscura, y eso incluia el poder aparecer en otros lugares, además de utilizar ciertos hechizos, pero agradecía el poder trabajar junto con Quatre, le encantaba estar a su lado... Ganaban muy bien, trabajando para algun noble e incluso algunos pueblerinos, y aunque habían dicho que volverían para quedarse a vivir ahi, en todo ese tiempo, no habían tenido noticias de ellos.

A quien realmente habían visto era a Wufei, ya que había llegado dos semanas antes de la partida de Quatre y Trowa, se le veía sumamente molesto, tanto que estuvo a punto de pelearse con unos extranjeros, asi que fue Duo quien hablo con él...

- ¿Que sucede? - le pregunto sin vacilar
- Es que... ellos... sin consultarme... lo decidieron... puedes creerlo - dijo entre gruñidos y golpes, a la pared más cercana. Duo se quedo aun más extrañado, y trato de que le hablara más claro
- Wufei! - le dijo en tono severo - No entiendo nada de lo que me estas diciendo, podrías repetirlo, pero esta vez tranquilizate y dime ¿Que es lo que sucede?
- Pues que más podría suceder!... Que mi familia me ha tendido una trampa... Una traición diría yo.
- ¿De que hablas?
- Que mi familia... ellos
- Wufei, tu familia que?
- Ellos me han ordenado casarme, dicen que necesito aprender otro tipo de artes, que es necesario para mi descendencia - dijo en tono de reproche - Además... ¿De que te ries? - pregunto al ver al trenzado riendose de su situación
- Lo siento Wufei - dijo entre risas - pero en verdad por eso estas tan molesto
- ¿Que? ¿No tengo motivo suficiente como para sentirme indignado?. No crees que es suficiente como para que alguien se sienta traicionado, por su familia, por su sangre. No le encuentro el chiste. Ni me consultaron, ni me preguntaron, en cuanto apareci en mi pueblo, mis padres comenzaron arreglar todo. No me entere hasta esta mañana... Sabía que algo andaba mal, nadie había sido tan cortes conmigo desde que volví, y después sin más ni más me saludan y me hablan como si nada - añadio hablando consigo mismo
- Un momento! - dijo de pronto Duo, y fijo sus ojos en Wufei - Eso quiere decir que te fugaste, no piensas volver para casarte ¿Que pasara con la novia? ¿Vas a dejarla plantada?
- Si, ella no debio formar parte de esta trampa, asi que será mejor que se olvide de sus planes. No pienso regresar...
- ¡Wufei! - le dijo viendolo fijamente a los ojos - No puedes hacer eso, debes regresar allá inmediatamente
- Ja, y tu crees que yo voy a obedecerte, pues estas muy equivocado
- Debes hablar con ella... o - le dijo mientras sus ojos reflejaban triunfo - ¿Acaso tienes miedo?
- ¿Miedo? ¿Yo? - dijo de forma ironica - Se ve que no me conoces, yo no le tengo miedo a nada, ni a nadie...
- Si tienes miedo - dijo mientras trataba de encontrar la mirada oscura de Wufei ya que este se había volteado - Heero y Trowa se van a divertir mucho con esto...
- No piensas decirselos verdad? - le pregunto de forma nerviosa - De todas formas nunca te lo creirían - añadio cuando vio la mirada que el trenzado le dirigía.

Wufei estaba nervioso, el trenzado sería capaz de decirles?... Sus amigos no debían saberlo, él que tantas veces les había dicho que era cosas sin sentido, y ahora él se veía en esa misma situación, si no es que peor. ¿Por que se metía en tantos problemas? ¿Por que no simplemente se encargaba de la descendencia el solo?...

- Y bien, piensas regresar o tengo que comenzar a gritar - dijo Duo sacandolo de sus pensamientos
- Solo para demostrar que no tengo miedo
- Asi se habla Wufei, y puedes decirme quien es la afortunada
- Su nombre, su nombre... mmm... creo que es Mairen... no, creo... creo que es Meiran... Si ese es su nombre
- Ni su nombre te sabes... Pero es una gran decisión - Wufei le dio la espalda y antes de desaparecer le dijo - Y no olvides escribir

Y se fue sin contestarle, ya estaba bastante enojado como para despedirse. Sin embargo cumplió su palabra, algo que sorprendio a todos, en especial a sus amigos. Wufei les había escrito, justamente dos semanas después su carta llegó, ya que no pudo o no quiso aparecer por ahi... Tal vez por el hecho de que había obedecido ordenes, tal vez por el hecho que se había casado, o tal vez por el hecho de que comenzaba a sentirse extraño. Esas fueron las palabras que ocasionaron una gran sonrisa en el rostro de todos, incluido Heero, y Duo no pudo evitar soltar una carcajada.

Wufei no había perdido detalle al contarle, lo que el consideraba una vida demasiado tranquila, aprendiendo las costumbres de su villa, o acerca de sus antepasados y cosas muy similares, tampoco omitio una descripción bastante detallada acerca de su esposa, su caracter, su figura, su orgullo, su testarudez... "nunca creí conocer a una persona tan terca, puede sacar de quicio a cualquiera... Y Duo tu eres el culpable de que yo este sufriendo esto", fueron unas lineas de la carta, y eso no terminaba ahi, al parecer se había pasado horas describiendo o más bien criticando a su esposa, que si no cocinaba bien, que si no paraba de hablar, que nunca lo dejaba en paz... aunque de vez en cuando culpaba a Duo, o a Heero incluso a Trowa, de su situación, en fin, sus palabras, hicieron que sus amigos se dieran cuenta de que Wufei estaba profundamente enamorado de ella, y eso hizo que sus sonrisas se ensancharan aun mas... No habían vuelto a tener noticias de ellos, pero sabían que todo estaba muy bien...

*******************************

Muchas personas acudían a la gran inaguración, los forasteros nunca faltaban e incluso los hombres del pueblo acudieron para ver la nueva decoración. Vaya que si la taberna había cambiado, aunque ahora ya no solo era una taberna... Ahora habia dos habitaciones que estaban acondicionadas como cantinas, con muchas mesas y sillas, y una sola barra que estaba conectada a ambas, también había un pasillo que conducía a los cuartos que se rentaban para los forasteros, obteniendo asi mejores ganancias y consiguiendo muchos más clientes. Habían logrado expanderse gracias a que los locales vecinos habían accedido a venderles a muy buen precio, además de obtener alguna renta cada mes... Y ahora era administrado por Hilde y Noin, quien ahora también vivía en la casa de Hilde y Duo...

- ¿Que desea tomar Sr. Dokins? - Ofreció Hilde cuando vio al hombre acercarse a la barra
- Ahora no, muchas gracias, solo vengo a entregarle esto - dijo a la vez que le extendía un sobre sellado.
- ¿Para quien es?
- Para usted
- ¿Quien lo envia?
- La familia Po

Hilde se quedo extrañada y miro el sobre con desconfianza, sin embargo, siendo la inaguración había mucho movimiento, y muchas personas necesitaban ser atendidas, asi que Hilde guardo el sobre bajo la barra y se fue para atender a los clientes.

Y otro de los cambios que hubo, fue que contrataron a hombres que mantuvieran el orden, que sacara a quien estaba causando problemas o cosas por el estilo, además de que contrataron a más meseras, para que pudiera atender a tantas personas... Y entre todas ellas, había un joven que se distinguia. Su tez color crema lucía tan exquisita y su larga cabellera llamaba la atención de todos los forasteros. También estaba muy ocupado, yendo de una mesa a otra, sin un descanso.

- ¡Cuanta gente! - dijo en cuanto le dieron un respiro
- No es tanta - le respondio la joven que se acerco a él
- ¡¿Que no es tanta? ¡No he dejado de trabajar desde que abrimos!, ya me duelen los pies. ¿Tu, no estas cansada Noin?
- No - dijo tranquilamente - Yo descanse hace rato
- ¡¿Que? - se levantó de pronto - No...
- ¡Duo! - se escuchó la voz de Hilde apareciendo detrás de ellos - ¿Ya terminaste aqui?
- Si... Por ahora - añadio viendo a los hombres que bebían o jugaban
- Que bien, porque necesito tu ayuda en la otra habitación, las muchachas no se dan abasto.
- Pero yo acabo de tomar mi descanso
- Lo tomaras cuando ya no haya trabajo por hacer
- Pero Noin esta libre, porque no se lo pides a ella
- Porque si no fuera por ella, no hubieramos conseguido el dinero para poder abrir de nuevo este local, asi que ella tiene permiso para descansar.
- Después de todo lo que su tio ocasiono es lo minimo que podía hacer...
- Cuantas veces tengo que repetirte que ella solo obedecio ordenes, además ella fue muy amable al darnos ese prestamo, que sirvió para poder restaurarla
- Pero... - Sabía que tenía razón pero no iba a darse por vencido tan fácilmente
- Pero nada Duo, andando...
- Pero... pero...
- Creo que te salvaste - dijo Noin, y ambos jovenes la voltearon a ver y cuando se dieron cuenta de que su mirada no estaba en ellos, si no en la puerta, giraron su cabeza y se encontraron con...
- Señorita Schbeiker - se escuchó otra voz a sus espaldas, y tanto Duo como Hilde fijaran su vista en ella. Una chica joven, de cabello corto, los miraba un tanto apenada
- Cuantas veces tengo que decirte que me llames unicamente Hilde - y la joven desvio la mirada, luciendo aun más nerviosa - ¿Que sucede? - preguntó Hilde al ver la reacción de la joven
- Necesitamos su ayuda - volteo a verla - Son muchas personas...
- Ves te lo dije - le interrumpio Duo - Son demasiados, no podemos atenderlos a todos
- Y menos si te quedas a descansar, vamos, ayudame!
- Deberias tenerme mas consideracion...
- Yo ire - hablo Noin - Después de todo también soy la otra administradora, no es verdad?

Y terminando con la pelea, Noin y la joven se fueron.

- Hola Quatre, que milagro verte - saludo alegremente el joven trenzado, a la vez que veía a su gran amigo llegar, y después se dirigio a la persona que estaba a su lado - Trowa ¿Como has estado?
- Bien - dijo a la vez que le indicaba a Quatre que estaría cerca de ahi
- Señorita Schbeiker - volvió a escucharse la voz
- Ya voy - dijo tristemente Hilde
- Demasiado trabajo, eh? - pregunto curioso Quatre
- No hemos descansado desde esta mañana - contesto molesto Duo
- Ya Duo deja de quejarte - se levanto de su silla - Oh! Quatre, lamento no quedarme más tiempo, pero Duo - y le dirigio una mirada molesta - quiere tomar su descanso ahora, justamente cuando estamos más ocupados...
- Oye! - le interrumpio Duo - Yo no he descansado en todo el día...
- Tranquilos muchachos - los calmo Quatre, a la vez que les dirigía una gran sonrisa.
- Espero que pases un tiempo con nosotros - le dijo animadamente Hilde
- Me encantaría, pero pensabamos en marcharnos mañana, solo pasamos a saludar
- Ya veo... Pero que tal si vienen a cenar con nosotros. No puedes negarte o si?. Si se van mañana, todavía tienen tiempo. Vamos, ¿Que dicen?
- De acuerdo, Duo. Iremos con ustedes
- Genial!. Nos iremos cuando anochezca... Y Duo, en cuanto termines tu descanso, ven ayudarme, entendido
- Si, si lo que digas Hilde

Ambos miraron a Hilde perderse en la otra habitación. Y Duo con otra de sus hermosas sonrisa se dirigio a Quatre

- Y bien ¿Como han estado?... ¿Que han hecho desde que se fueron?. Ha pasado una eternidad.
- Duo, no exageres, no son más de tres semanas
- Demasiado tiempo sin tener noticias de ustedes...

Quatre sonrio ante las palabras del trenzado, y comenzo a contarles acerca de su viaje, acerca de su amor con Trowa y finalizo diciendo que no podía desear una vida mejor... En verdad estaba contento, no podía dejar de tener a Trowa a su lado, y ahora no se separaban, en ningun momento, le encantaba sentir el aroma de Trowa junto a él, mantener la cálidez que lo envolvía cuando estaba a su lado... Y no estaba equivocado al pensar que Trowa pensaba exactamente lo mismo...

- ¿Cuando regresa Heero? - dijo Quatre después de unos minutos de silencio
- No he tenido noticias de él, asi que no se cuando volvera, tiene mucho trabajo que hacer - dijo Duo mientras su mirada se perdía en la puerta, esperando, anhelando que de un momento a otro apareciera - Lleva casi tres semanas... - murmuro sin dejar a Quatre escucharlo
- Duo, recuerda que tiene que informar a toda su orden, y renunciar a cada uno de ellos, claro que le tomara tiempo, pero no te preocupes, cuando termine él se quedara contigo, te ama... - Y la mirada de Duo se volvio a él, triste y alegre a la vez, pero ¿Por que se veía tristeza en aquellos ojos violetas? - ¿Que sucede Duo?... Heero te ama, o no?
- No lo se
- Nunca te lo ha dicho
- No
- Pero todo este tiempo... Y tu se lo has dicho - Y Duo nego con la cabeza mientras desviaba de nuevo su mirada - ¿Por que? - Pero Duo se encogio de hombros en respuesta
- No quiero que se aleje de mi...
- Tienes que decirselo - dijo Quatre molesto - No debes evitarlo, necesitas hablar con él y decirle como te sientes, decirle cuando lo amas
- Tu se lo has dicho a Trowa - le interrumpio Duo
- Si - contesto firmemente Quatre
- Felicidades! - dijo Duo mientras regresaba su vista a su amigo rubio y sonreia como las veces anteriores
- Bien, esta todo listo - llego Hilde evitando que Quatre siguiera regañando a Duo

El día había pasado rápido, ni los chicos se habían dado cuenta ya que estaban muy concentrados en su platica, Trowa, por su parte, se había entretenido leyendo un libro, que le había gustado, y en cuanto lo había visto Quatre no había podido evitar una gran sonrisa en su rostro... Era su libro favorito...

Los clientes comenzaron a salir, mientras que los que se hospedaban ahi se iban a sus habitaciones, la joven que habían asignado para quedarse a cuidarlos, había comenzado a recoger las habitaciones, y muchos hombres se acercaban a ella para pedirle un cuarto... Asi Hilde y Noin se acercaron a donde estaban sus amigos...

- ¡Vamonos! - dijo Duo en cuanto las vio llegar

Quatre se había levantado y se había acercado a Trowa, tomandolo por sorpresa. Trowa guardo el libro mientras dedicaba una sonrisa al joven rubio, una sonrisa que solo dedicaba a él. Quatre respondio con otra...

- ¿Quieres ir a cenar a su casa? - pregunto en un tono nervioso
- Si tu quieres, no veo porque no
- Gracias, Trowa - y se acerco a él a la vez que depositaba un delicado beso sobre sus labios a la vez que sujetaba su mano y ambos salían de la taberna.

Tanto Quatre como Trowa montaron sus caballos y pronto aparecieron, Hilde, Noin y Duo, estos ultimos montaron rápidamente, pero fue cuando Hilde se percato de algo...

- Lo olvide! - dijo de pronto, a la vez que regresaba para entrar de nuevo a la taberna
- Hilde? - pregunto extrañado Duo al ver la reacción de su amiga, y cuando volvio a verla aparecer, en ese mismo tono le pregunto - ¿Que olvidaste?
- Esto - y levanto el sobre que el Sr. Dickens le entrego esa misma tarde
- ¿Que es esto? - pregunto extrañado mientras lo sujetaba
- No lo se - dijo a la vez que subía a su caballo - Me lo entregaron esta tarde

Y sin decir nada más, los cinco se encaminaron hacía su casa, el silencio de la noche, era solo roto por las risas y voces de los jovenes que caminaban por aquellos parajes. Pronto vieron la pequeña casa al final de su camino, totalmente a oscuras, y Hilde y Noin se ofrecieron a guardar a los caballos.

Duo entro en la casa, seguido de sus amigos y no tardo en encender las lamparas, les indico a Quatre y Trowa que tomaran asiento y se dedico a preparar algo para comer, al igual que lo hacía todas las noches que Heero permanecía fuera, la razón: Siempre preparaba una gran cena, por si Heero apareciera de improvisto.

Noin y Hilde aparecieron, y las risas y voces volvieron a escucharse, todo esto mientras Duo se dedicaba a preparar algo para comer.

- ¿A donde piensan ir ahora? - pregunto Hilde mientras se dedicaba a preparar la mesa
- Tenemos planeado ir al este - dijo de pronto Trowa, ya que se había mantenido callado toda la conversación, aunque no había evitado sonreir
- ¿No planeaban quedarse por más tiempo? - pregunto sorprendido Duo mientras comenzaba a servir la comida que había preparado
- Oh!, no es eso - comento alegre Quatre, mientras sujetaba la mano de Trowa - Pero deseo ir a visitar a mi familia, la ultima vez que les escribí fue cuando estaba bajo las ordenes de Treize, y ellos deben enterarse de todo lo que ha sucedido hasta ahora.

Quatre sonrio dulcemente a Trowa, y este apretaba ligeramente su mano en respuesta. El joven rubio no necesitaba de palabras, con las acciones del joven más alto eran suficientes, eran suficientes pruebas de que lo quería, de que lo amaba, no necesitaba nada más, esa sonrisa, que solo le dirigía a él, esos abrazos, que le hacían sentir tan tranquilo, eso le demostraba cuando lo quería, además de que se lo demostraba cada noche, y sus palabras llenas de sentimientos eran para él una deliciosa melodía...

Trowa amaba todas las veces que Quatre le sonreía, cada vez que sujetaba su mano, cada vez que le hablaba, le encantaba todo eso y más. Para él era difícil hablar frente a tantas personas, pero no evitaba sonreír, y a veces daba su punto de vista, sin embargo cuando estaba solo con Quatre, le demostraba cuando lo amaba, podía hablar con él toda la noche si asi lo querían, simplemente manteniendose uno junto al otro, podían reír sin que nada se los impidiera... Y eso era lo que más disfrutaba...

- La cena estuvo exquisita Duo - dijo Noin, cuando terminaba de comer
- Si, fue deliciosa - apoyo Quatre - Puedo preguntar ¿A que se debe este banquete?

Duo no dijo nada, simplemente hizo que su sonrisa aumentara más, solo él sabía que cada comida era dedicada especialmente a Heero, siempre trataba de hacer algo exquisito para cuando Heero regresara...

- ¿Que es? - pregunto Duo, tratando de desviarlos del tema - ¿Que es el sobre que te dieron?
- No lo se - contesto Hilde mientras se levantaba, recogía el sobre y regresaba a su lugar

Rompio el sello, y todos miraban expectantes, comenzo a sacar las cosas dentro, papeles y más papeles. Hilde sujeto uno de ellos y sus ojos se abrieron al leer las primeras lineas.

- ¿Que sucede Hilde? - pregunto curioso Duo al ver la reacción de su amiga
- Es... es... - decía de forma interminable, mientras pasaba uno tras otro papel leyendo y releyendo
- ¿Que es? - pregunto exasperado Duo, extendiendo su mano para tomar uno de aquellos papeles tan misteriosos
- Son las escrituras de la granja Po... Y también nos envian los papeles necesarios para ponerlas a nuestro nombre...
- ¿Por que? - pregunto sorprendido Duo mientras revisaba uno de aquellos papeles
- Es cierto! - exclamo sorprendido Quatre y la mirada de todos se fijo en él - Lo había olvidado, pero antes de que ellos se fueran vinieron a dejar la comida que no necesitarian, asegurando que pronto enviarian las escrituras, ya que no querían que su granja quedara deshabitada, y querían darselas como pago por todo lo que habian hecho por ellos - finalizo Quatre un poco apenado por haber olvidado algo de esa magnitud, pero con todo lo que había pasado... Lo había olvidado...
- ¿Que piensan hacer con ellas? - pregunto tranquilamente Trowa

Todos se quedaron en silencio, al parecer esperando alguna respuesta por parte de Hilde, mientras ella, analizaba las posibilidades... Después de algunos minutos bajo los papeles y antes de que dijera algo, Duo se adelanto

- ¿Por que no se la das a ellos? - movio su cabeza señalando a Quatre y Trowa - Después de todo nos han ayudado mucho, ambos han renunciado a su señor por nuestra culpa, creo que les debemos algo
- ¿Que?... No! - dijo rápidamente Quatre
- No podemos aceptarlo - intervino Trowa - Es suyo, es para ustedes, nosotros no la queremos ni la necesitamos
- Pero...
- Pero nada Duo... Si, los ayude pero son muy cercanos a mi familia, no podía hacer menos. Es para ustedes, además nosotros aun no hemos pensado en establecernos, tal vez hasta después de ver a mi familia, pero será después... Y aun asi, no aceptariamos un regalo asi... ¿Por que no se lo das a Duo?
- ¿A mi? - pregunto nervioso, sintiendo como todas las miradas se fijaban en él - No, no lo creo... no...

No era que le desagradara la idea, le encantaría vivir en aquel hermoso lugar, junto a tantas cosas maravillosas... Pero ¿Y Heero?... Tenía que hablar con él primero, y antes que nada no sabía cuando regresaría, y si de por si se sentía solo en aquella casa, sin la presencia de Heero estando solo con Hilde y Noin, que se la pasaban riendo entre ellas dos. ¿Como se sentiría al estar en esa casa donde no iba a estar nadie con él?, no era que le molestara estar con ellas, pero a veces no lo creía conveniente...

- Buena idea - dijo por fin Hilde, haciendo que Duo se levantara sobresaltado y desvio el tema rápidamente
- Creo que es hora de que nos vayamos a dormir, mañana hay que madrugar
- Tienes razón - le apoyo Noin y Duo se sintio aliviado

Ya pasaban de la medianoche, y no era bueno que se anduvieran desvelando. No cuando Quatre y Trowa se marcharían al amanecer, y no cuando ellos tenían que abrir su establecimiento, temprano...

- En la habitación de siempre no, Quatre? - pregunto una de las chicas mirando fijamente al rubio
- Si, gracias Noin
- Yo limpiare - dijo Duo al ver como todos se acercaban a la mesa para recogerla
- Estas seguro? - pregunto Hilde extrañada - ¿No quieres que te ayudemos?
- No es necesario, gracias!. Vayan a dormir
- De acuerdo, hasta mañana Duo.

Fue lo ultimo que dijo Hilde antes de perderse por el pasillo. Quatre y Trowa ocuparon la primera habitación de la derecha... Cuando se cerro la puerta nadie más supo que fue lo que sucedió ahi, pero en aquella habitación el amor fue demostrado una noche más, haciendo que sus habitantes disfrutaran cada momento, como lo hacían desde que había prometido amarse...

Noin ocupaba la segunda habitación de la derecha, justamente enfrente de la de Hilde. Las dos jovenes se despidieron y pronto se dejaron caer en sus camas, sintiendo como el sopor las vencía y quedaban totalmente dormidas, después de todo ese día había sido muy agotador...

Duo limpiaba en silencio, igual que las noches anteriores, pensando aun en la proposición de mudarse, era cierto que no pensaba quedarse ahi toda la vida, pero no podía decir que si, sin hablar con Heero, tal vez él tenía otros planes, tenía que esperar a que regresara.

Termino pronto con su tarea y se dirigio a su habitación, sin embargo no llego a ella, se quedo sentado en la ventana, recargado en su lugar favorito, como lo hiciera todas las noches que Heero no estaba, no quería recostarse en la cama fría y darse cuenta de que Heero no despertaria a su lado... Aquel silencio comenzo a arrullarlo, se abrazo tratando de controlar su frío, su cabeza cayo a los lados varias veces en señal de que se estaba quedando dormido...

¿Cuanto tiempo había pasado?, no lo estaba contando... Pero cuando su cabeza cayo de manera incomoda, se vio obligado a abrir los ojos, los tallo tratando de recuperar su sueño, y fue cuando escucho un leve sonido a lo lejos, se quedo inmóvil, agudizando sus sentidos, escuchando atentamente aquel extraño ruido que al parecer ya estaba cerca de ahi... Si, alguien se acercaba, el relinchar de un caballo se escucho lejano... Su corazón salto de emoción y de alegría, al igual que él, cuando se dirigio a la puerta, trato de no hacer ruido, y como todos estaban profundamente dormidos, no desperto a nadie...

Llego hasta la puerta y la abrio de un solo golpe, haciendo que la persona que a penas estaba en los escalones se sorprendiera, esos ojos cobalto se clavaron en la figura que ahora lo veía desde la puerta. Y pudo ver como una gran sonrisa aparecía a la vez que corría para abrazarlo...

- Oh! Heero!... Que bueno que has vuelto!... - decía a la vez que lo abrazaba efusivamente, y trataba de no asfixiarlo - Te he extrañado tanto!

Heero sonrio ante la actitud del trenzado y lo abrazo de igual modo, mientras su rostro se ocultaba en el cabello castaño. Le fascinaba ser recibido de esa manera, era muy parecido a la forma como se habían despedido, cuando Duo no había querido soltarlo, hasta que Hilde tuvo que separarlo, sin embargo a él no le había molestado, él tampoco quería soltarlo, también se había separado con renuencia...

Debía admitir que le encantaba tener a alguien que lo quisiera tanto, y no podía negar que también amaba tener a alguien a quien querer. Era maravilloso y gratificante sentir la dulce sensación de tenerlo a un lado.

- Tienes hambre? - pregunto Duo separando un poco su rostro, pero sin despegar su cuerpo - Prepare algo de comer, quieres probar algo... Debes estar muy hambriento...

Heero nego con la cabeza y atrajo de nuevo a Duo, para volver a abrazarlo. Deseaba quedarse asi, juntos, el tiempo ya no le parecía importante, esas tres semanas no había podido dormir, no habia alejado esos hermosos ojos violetas de sus pensamientos, y lo unico que quería era llegar y verlo de nuevo...

Duo no se opuso, lo había extrañado tanto, esos días sin verlo, sin escucharlo, sin tenerlo cerca habían sido muy largos, tres semanas le habían parecido una eternidad... Sus brazos rodeaban su cuello, sintiendo que el frío que había sentido hace unos minutos había desaparecido por completo, mantenia cerrados sus ojos y aspiraba el delicioso aroma de Heero... No pudo contenerse, la felicidad era demasiada, su emoción era indescriptible, el tenerlo cerca le hizo decir:

- Te amo - susurro cerca de su oído sin percatarse de lo que realmente decía

Sin soltarlo Heero mostro su sorpresa, todas esas emociones golpearon su pecho haciendole sentir alegría, emocion... felicidad... Una sensación mucho más fuerte de la que alguna vez había sentido antes. Esa emoción no quería alejarse y él no quería que lo hiciera, al contrario parecía aumentar, aumentar cuando estaba dispuesto a decirle:

- Yo también te amo - dijo en voz baja, que el joven trenzado escucho perfectamente e hizo que sus ojos se abrieran mostrando su sorpresa.

Se separo ligeramente y lo miro con sus ojos abiertos, sin atinar a decirle nada... Solo sonrio con otra de sus hermosas sonrisas, dejando maravillado al hechicero y se acerco a Heero para besarlo...

Después de tanto tiempo sus labios volvieron a unirse y el dulce sabor de sus bocas fue combinado, de nuevo esas sensaciones parecían dominarlos cuando sus lenguas chocaron, cuando Heero comenzo a recorrer la boca de Duo produciendo que ambos cuerpos fueran embriagados por la pasión, por el deseo... Amandose mutuamente sin miradas que los molestaran, solo ellos dos compartiendo una noche más, la primera para ellos dos, la primera de muchas más...

**********************

Un nuevo día llego trayendo muchas más alegrias, sonrisas y nuevas sorpresas para los habitantes de la pequeña casa. Todos despertaron temprano, todos menos dos que aun dormian placidamente, sin que nada interrumpiera su sueño, sin que nada los sacara de la atmosfera que aun se mantenía en su habitación...

Noin llego a la cocina, aun tallando sus ojos y sonrio al ver a Hilde preparar el desayuno. Pero también en aquel lugar se encontraba uno de los recién llegados...

- Muy buenos días Quatre - saludo la chica al ver al joven rubio tomar una taza de te
- Buenos días Noin, ¿Que tal dormiste? - le contesto a la vez que la miraba sonriendole como tantas veces
- Bien, gracias ¿Y tu? - Y como respuesta solo obtuvo una gran sonrisa
- ¿Y Duo? - llamo la voz de Hilde - Ya es hora de que se levante, no falta mucho para que nos vayamos...
- Por cierto ¿Donde esta Trowa? - dijo Noin dejando vagar su vista por todo el lugar
- No te preocupes Noin, él esta arreglando los caballos para nuestra partida

No había terminado de decir esto, cuando la puerta se abrio mostrando la inconfundible figura de aquel hechicero. Parecía que pensaba en algo, Quatre lo vio muy pensativo y no aparto su vista de él, esperando que Trowa levantara su cara para ver a los ojos esmeralda... Su deseo fue cumplido cuando minutos después, Trowa volteo a verlo...Y le sonrio de manera afectuosa, haciendo que Quatre olvidara toda preocupación, pero también le dio a entender algo más, algo que hizo que la sonrisa de Quatre se hiciera aun más grande...

- Creo que tengo que ir por Duo - dijo molesta Hilde cuando ya se disponía a ir a una de las habitaciones
- No creo que sea buena idea - dijo Quatre sin despejar su vista de aquella mirada esmeralda
- ¿Por que? - pregunto confundida Noin
- Porque alguien llego anoche - fue la respuesta de Trowa - Hay un caballo extra en el establo

Y sin decir nada más, todos entendieron de que estaban hablando, asi que Hilde desistio, haciendo que una sonrisa apareciera en su rostro y regresando su atención a la comida. No tardaron mucho en terminar de comer, y pronto los cuatro se vieron fuera de aquella casa.

Antes de llegar al pueblo, Quatre y Trowa se despidieron, no sabían cuando volverían a verlos, pero prometieron que no pasaría tanto tiempo. Mientras que Hilde y Noin, se dirigían al pueblo, platicando amenamente para comenzar un nuevo día...

Asimismo, en la habitación de Duo, la tranquilidad aun se respiraba, y la cálidez aun podía sentirse... Duo se estiro en su lugar, evitando abrir sus ojos, quería volver a dormir, queria quedarse asi, no importaba el tiempo que pasara... Sin embargo, no pudo resistirse, abrio los ojos topandose con la mirada cobalto que lo veía tranquilamente...

¿Cuanto tiempo llevaba observandolo?, a él no le importaba, lo único que queria era ser el primero en ver aquellos ojos violetas, ser el primero en verlo despertar, además de ser el único en ver la primer sonrisa de cada mañana...

Duo sonrio ante la mirada de Heero, a la vez que se acercaba para besarlo y dedicarle los buenos días. Se quedaron asi por mucho tiempo, platicando de tantas cosas. Duo quería saber todo, y a Heero parecía no importarle hablar, explicarle, amaba todas las expresiones que Duo le dirigía, sorpresa, duda, asombro, felicidad, alegría...

Era hora de preparar algo para comer, pero antes de eso, ambos compartieron un delicioso baño, era hora de recuperar el tiempo perdido... Mientras Duo cocinaba algo, Heero se había dedicado a poner la mesa, no le molestaba hacerlo, ya que cada vez que veía a Duo, este le sonreia de forma esplendorosa. Sin embargo algo más habia llamado su atención, y dejo su tarea, cuando tomo los papeles, que aun se conservaban en la mesa, y comenzo a leerlos.

Duo ya había terminado, esta listo para comenzar a servir, hasta que volteo y se topo con Heero que veía interesado los papeles de la granja Po. Heero dejo de ver los papeles para ver al joven trenzado.

- Veo que los encontraste - dijo a la vez que se acercaba a él - Son de...

Se quedo callado al sostener uno de aquellos papeles, y leer su nombre al inicio del mismo. Hilde había decidido cederle la granja, se la había regalado, y se lo confirmaba, escribiendo el nombre de Duo Maxwell, como propietario... Los ojos de Duo mostraban su asombro, todavía no creía lo que estaba viendo.

- No... - dijo Duo, sin saber que decir exactamente - No... es que... yo... no... tu...
- ¿Quieres mudarte? - pregunto Heero al ver la reacción de Duo, pero este lo miro sin abrir la boca siquiera, el hechicero sonrio ante la escena - Es un lindo lugar, muy tranquilo y muy hermoso, me gustaria vivir ahi - añadio recordando la granja que había visitado con el joven trenzado

Y los ojos de Duo se abrieron aun más al escuchar esa respuesta, claro, si eso era posible. Otra gran sonrisa aparecio a la vez que se lanzaba para abrazar a Heero, quien no tardo en corresponder al abrazo. Sin embargo, otra duda aparecio en la mente de Duo, y se separo para hacersela ver al hechicero.

- Pero tu no estaras conmigo, si te han ofrecido trabajo lejos de aqui, eso quiere decir que tendras que irte, no? - Era definitivo que no iba a quedarse solo en aquel lugar - Yo no quiero estar solo, pero tampoco quiero que rechaces esa oferta
- ¿Por que no vienes conmigo? - pregunto Heero sin soltarlo, él tampoco quería separarse, y tenía toda la razón al decir que tendría que irse, y lo peor es que no sabía por cuanto tiempo sería.
- Pero ¿Y la taberna? - fue la respuesta de Duo ante la propuesta, aunque no podía negar que le emocionaba viajar con Heero

A Heero no le agradaba mucho la idea de que Duo siguiera trabajado ahi, era cierto que sus amigos estaban ahi, y que ellos lo cuidaban, pero no le gustaba las miradas de las que era presa Duo cuando caminaba por ahi, o los comentarios que le hacían de vez en cuando, y aun no había podido olvidar aquella vez cuando tuvo que intervenir porque uno de los extranjeros había querido propasarse con él. También era cierto que la seguridad había cambiado, pero él no quería arriesgarse, pero tampoco lo obligaría para que lo acompañara aun cuando queria quedarse... Pero tal vez había encontrado la solución...

- Que tal si vienes conmigo, y cuando regresemos podras trabajar ahi, e iremos a vivir a este lugar - dijo señalando uno de los papeles

Esa alternativa tenía dos razones, la primera para que no se separaran, asi cuando Heero tuviera otro trabajo, Duo también lo acompañaria, y si algun otro noble necesitaba sus consejos, Duo podría estar con él sin importar el tiempo que le tomara llevarlo a cabo. Y la segunda era que asi él podría cuidarlo cuando estuviera trabajando con Hilde, y no dejaría que nadie llegara a pasarse de listo.

- Me parece una gran idea - dijo Duo sin borrar su sonrisa a la vez que se acercaba para poder besarlo

Podrían compartir su existencia... Compartirían su amor... Estarían juntos porque asi lo querían, sin que nadie los separara, deseandose, amandose, entregandose... Un amor más allá de lo que alguien llego a conocer...

FIN!

N/A:

Este es el final... Les gusto?...

No esta muy largo, porque como dije en el anterior es solo como una conclusión, algo para que sepan que paso con cada uno de los personajes... Espero que no me haya faltado nada por aclarar, y que esto haya sido de su agrado... Recuerden cualquier cosa a gunw02 ...

De nuevo, MUCHAS GRACIAS! aquellas lindas personas que me hicieron llegar sus comentarios, dedicada a cada una de ellas, porque sin ellas dudo que este fic hubiera llegado a su fin... Gracias por tomarse la molestia en leer este fic, y aun más en leer estas notas.

Bien y como no tengo nada más que decir, Me despido... Hasta la proxima!

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