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Nunca mires hacia atrás
Capítulo 01: Problemas en el paraíso
por Eleone
Los gritos y las felicitaciones reinaban en aquel pequeño restaurante localizado en la Aldea Apache. Todos felicitaban al ganador del Torneo entre Shamanes, el cual se celebraba cada 500 años: Yoh Asakura. Y no solo había conseguido el título de gran honor, sino que había vencido a uno de los shamanes mas poderosos del mundo, Hao Asakura, con la ayuda de sus amigos.
La fiesta había iniciado aquella tarde, invitando a todos los participantes del torneo y amigos cercanos del ganador. Todos se habían presentado, felicitando al nuevo Shaman King... pero había algo que Yoh notó que faltaba... donde estaba su prometida? Sentía que ella era la que debía ser felicitada, y no él. Ella había conseguido que él ganase gracias a sus entrenamientos y su insistencia.
Siguió sin aparecer en el transcurso de la fiesta. Al anochecer, todos se habían ido, excepto los mejores amigos de Yoh, quienes se dedicaron a ayudar a los organizadores del torneo para recoger las cosas.
El joven de cabellos castaños decidió irse antes a dormir, tenía la sensación de que algo extraño le ocurría a su prometida, y eso le preocupaba. Algunos escalones antes de llegar a la segunda planta se encontró con ella, quien le observaba con su rostro sereno y su habitual seriedad.
- Yoh... -susurró antes de tomar un poco de aire y mostrar una pequeña sonrisa- Muchas felicidades por todo...
- G-gracias.
El shaman se sorprendió por las palabras de la rubia... él no merecía esas felicitaciones, pero sonaban de manera tan diferente en los labios de su prometida. Ella desapareció de su vista, dirigiéndose al final del pasillo, donde había una ventana. Al seguirla, Yoh se dio cuenta del efecto que causaba ver a Anna, rodeada por la luz de la luna. Su delgado perfil y su pálida piel resaltaban, junto con sus oscuros ojos y su vestido.
Al observar su rostro, el joven pudo observar como las mejillas de la rubia adquirían un rosado a cada paso que ella daba mientras se acercaba. El shaman pudo sentir como ella rodeaba su cuello con sus manos y empezaba a jugar traviesamente con su cabello. Entonces, notó como el aliento de Anna cada vez mas cerca de sus labios. Su cuerpo estaba tan tenso y nervioso a la vez, que solamente pudo apoyar sus manos en la cintura de ella mientras la rubia le daba cortos besos.
Cuando Yoh empezó a besar a su prometida con más pasión, rodeándola con sus brazos, ella se separó lentamente mostrando una pequeña sonrisa.
- Esta noche... -empezó a decir agitadamente- me gustaría felicitarte de otra manera.
El joven no entendió hasta que ella le invitó a pasar a su habitación. Fue entonces cuando comprendió que aquella noche no solamente recibiría unos inocentes besos de la rubia.
Los rayos de sol se reflejaron de su cara, haciendo que la joven cerrase los ojos y cambiase de posición. Al abrirlos lentamente se encontró rodeada por los brazos de su prometido. No se sorprendió ni gritó, era lo que ella quería entregarle después de haberse convertido en Shaman King, y no se iba a arrepentir.
Sonrió al observar como los desordenados cabellos de Yoh caían en su rostro. Decidió apartarlos y jugar un poco con ellos. No se dio cuenta que él la observaba hasta que soltó una de sus peculiares sonrisas. Anna se tapó con las sabanas levemente sonrojada, dándose la vuelta.
Yoh se acercó para besar su mejilla y se empezó a vestir.
- Has dormido bien? -preguntó Anna sin atreverse a mirarse... por que de pronto se sentía terriblemente avergonzada?
- Mmm... si! Ha sido muy peculiar tu forma de felicitarme.
- Solamente lo hice porque no quería que recibieses un "Felicidades, Yoh" de mi parte.
- Muchas gracias -contestó el shaman acercándose y arrodillándose frente a la itako.
Anna no pudo prever lo que hizo su prometido, se acercó a ella y la besó de forma dulce.
- Espero no haberte hecho daño -continuó el joven de cabellos castaños.
Esto fue suficiente para hacer sonrojar a la rubia, mientras movía la cabeza en forma de negación.
- Yoh! Puedo pasar? -gritó una voz desde afuera de la habitación.
- Claro! -contestó el joven con su peculiar sonrisa.
- No! No entres!
- Eh? Por que no quieres que entre, Anna? Si es Manta!
- No ves en que situación estamos? No pienso permitir que Manta me vea medio desnuda y a ti solamente con unos pantalones! -ladró furiosa mientras se tapaba con mas fuerza con la sabana- Que va a pensar de nosotros?
El shaman pensó durante un momento en alguna respuesta, hasta que decidió dirigirse fuera de la habitación atrapando rápidamente su camisa blanca, dejando a su prometida sola. Ella soltó un suspiro de alivio mientras se levantaba para ir a ducharse. Aquella noche Yoh había sido muy amable con ella y se había preocupado en todo momento sobre su estado... Al observarse en el espejo, Anna notó que se sonrojaba al recordar todo lo que había ocurrido.
- QUEEEEEEEEEEE! -gritó un joven de corta estatura y gran cabeza- Que Anna y tu habéis pasado la noche juntos!
- Shh! No grites. Anna puede escucharte, y no creo que le haga mucha gracia saber que tu sabes lo que hicimos anoche -interrumpió Yoh observando la puerta preocupado.
- Pero... Yoh... estas seguro de lo que me has contado? No me imagino a Anna... quiero decir... ella es tan... fría!
- Fría?
- Si! Quiero decir, Anna no se preocupa por nadie ni por nada, solo por ella misma. Me extraña que haya querido felicitarte de esa... manera... -explicó Manta algo sonrojado- No se si me entiendes.
- Pues no! -contestó el joven de cabellos castaños con una amplia sonrisa provocando que su amigo cayese al suelo.
- Será mejor que nos dirijamos al comedor para desayunar...
Minutos después, Anna estaba sentada al lado de Yoh como si no hubiese ocurrido nada. De vez en cuando notaba la mano de Yoh en una de sus piernas, y no tenía más remedio que golpearle. Nunca le habían gustado los gestos cariñosos de su prometido y ahora, a pesar de lo ocurrido, tampoco los iba a consentir.
Aquella misma tarde regresaron a la pensión Funbari, donde la itako por fin pudo sentirse tranquila al regresar a su hogar. Después de varios meses, habían regresado todos bien y podrían iniciar una vida... pero no todo resultaría tan sencillo... un extraño presentimiento acechó a la rubia, sintiéndose insegura.
Dos meses habían pasado desde que habían vuelto a Funbari y Anna empezaba a notar que su cuerpo no actuaba con la misma normalidad que siempre. Que le estaba ocurriendo? Empezaba a sentirse enferma y perdía el apetito habitualmente. Fausto había insistido varias veces en hacerle una revisión, pero... no es que no tuviese confianza en el doctor. Quería mantener esto en secreto, sin preocupar a Yoh.
Aquella tarde salió con su pañuelo atado en su rubia cabeza y su bolso, como normalmente hacia todos los días. Antes de llegar a su destino, respiró varias veces intentando calmarse. No iba a ocurrir, no iba a ocurrir, no iba a ocurrir...
- Señorita Kyôyama, me temo que esta embarazada.
Anna sintió como un balde de agua helada cubría todo su cuerpo. Lo único que pudo hacer es abrazarse a si misma al recibir la noticia... como pudo haber ocurrido?
- Disculpe mi pregunta... -continuó hablando la doctora mirando a su paciente preocupada- Pero... Usted ha mantenido relaciones con su pareja, verdad? Han tomado las precauciones necesarias?
La rubia negó con tristeza mientras su piel continuaba completamente pálida.
- Como puede ser eso posible? Señorita Kyôyama, usted es muy joven y debería haber sabido que debía hacer en todo momento si su pareja no se sentía preparada!
- Lo se... -contestó débilmente mientras sus manos esta vez cubrían su estomago- Que debo hacer?
- Bueno, hay varias soluciones que podría pensarlas con calma... contésteme a una pregunta, donde están sus padres?
El rostro de Anna se notó enfadado al recibir esa pregunta.
- No tengo.
- Oh! -fue lo único que logró pronunciar la doctora mirando en su agenda con sorpresa.
La itako había decidido ir a una doctora-ginecóloga para ver que le ocurría. En dos meses no había tenido la menstruación, y era algo que le preocupaba enormemente. Ahora mismo se encontraba en una pequeña habitación completamente blanca, donde solamente destacaba una camilla, el escritorio de la doctora, un pequeño mueble y la ventana, en la cual se podía observar el atardecer anaranjado.
- Aquí le doy algunas direcciones en las cuales podrá encontrar ayuda, señorita Kyôyama -comenzó a explicar sacando unas tarjetas la doctora mientras se ponía las gafas mejor-. En esta residencia puede ir en caso de abortar, pero necesita la autorización de un adulto...
Anna la observó asustada y se abrazó mas el vientre de modo de protección.
- Después tiene aquí otra tarjeta donde puede encontrar un centro donde cuidaran a su hijo muy bien.
- Se refiere a un orfanato, no? -preguntó con frialdad la paciente.
- Exacto. Muchas madres como usted han llevado allí a sus bebes y les han dado una educación y un cuidado estupendo.
La rubia observó la sonrisa segura de la doctora... ni hablar, esa solución tampoco le gustaba.
- Y por último, le puedo recomendar este centro, donde acogen a madres solteras y sin trabajo. Tengo un conocido que trabaja aquí, así que si quiere, mañana mismo tendría un lugar aquí.
- Muchas gracias, doctora. Mañana por la mañana me dirigiré a este lugar... muchas gracias por todo.
Anna sintió ganas de llorar en aquel mismo lugar... pero que le estaba ocurriendo? En que estaba pensando? Que locura iba a hacer?
Al regresar hacia su hogar no pudo evitar pensar en el bebé que llevaba en su vientre... apenas había engordado nada y su estomago continuaba igual de liso que siempre. Sonrió al posar su mano y intentar notar algo... iba a tener un hijo de Yoh. Era algo que le enorgullecía y hacía que sintiese una gran felicidad pero... Su maestra y abuela de su prometido no iba a permitir este nacimiento, de eso estaba segura. Por eso debía huir. Por nada del mundo iba a matar o a entregar su bebé.
- Bienvenida a casa, Anna! -saludó el shaman de cabellos castaños antes de besar los labios de su prometida.
Ésta se sorprendió al contacto cálido, pero después respondió abrazando y jugando con los cabellos de Yoh. Cuando se separaron, la rubia suspiró con tristeza mirando a su prometido... ésta, seguramente, iba a ser la última bienvenida que recibiría Anna de su parte.
- Te ocurre algo? -preguntó Yoh con su característica sonrisa.
- Nada.
- He preparado una cena deliciosa! Espero que esta vez te la comas toda, de acuerdo?
- Sí -contestó la rubia obedeciendo.
Esto fue notado por Yoh, quien la miró desconcertado al ver como su prometida no ordenaba nada aquella noche, ni tan solo una taza de te.
Al sentarse en la mesa, la itako observaba como su prometido empezaba a servirle arroz con su característica sonrisa. Todo lo que él hacía le resultaba tan melancólico. Volvió a observar su vientre... como sería? Sería tan alegre y cariñoso como Yoh? Anna se sonrojó al pensar en esto... O quizás sería tan fría como ella?
Durante toda la noche, el joven shaman notó que su prometida estaba perdida en sus pensamientos, y que a pesar de intentar llamar su atención ella continuaría pensando.
- De verdad que no te ocurre nada, Anna? Si quieres podríamos llamar a Fausto...
- No! -negó con rapidez la rubia volviéndose pálida.
- Pero... te pasa algo! Lo se! No actuas como siempre.
Antes de que Yoh pudiese continuar hablando, la itako posó sus dedos en los labios de él con un gesto sensual para hacerle callar.
- No te preocupes, no me ocurre nada. Me voy a dormir, estoy cansada.
El shaman observó algo preocupado como Anna cerraba la puerta con tranquilidad. Después dirigió su mirada hacia el plato de ella... por supuesto, se lo había dejado casi todo.
A la mañana siguiente, una joven de cabellos rubios, con una pequeña maleta y una mirada llena de tristeza, observaba la pensión Funbari. Aquel que fue su hogar dejaba de serlo hoy. Lo perdía todo por un bebé que nacería en algunos meses. Su mano acarició nuevamente su vientre mientras sus pasos se alejaban de aquel lugar... una lágrima rodó por su mejilla aquella mañana.
Notas de Ele-chan! ^o^
La historia de este fic la pensé mientras miraba una telenovela! *^_^* (mi madre es aficionada a estas cosas) La historia no es exactamente igual, siempre ocurre en estas telenovelas el odio profundo entre los protagonistas y los líos entre parejas y padres. Este fic será más sencillo. Creo que durará uno capítulos (bueno... quizás mas! Ya sabéis de lo que depende, de los reviews! ^^UU)
Quería comentar una cosa... no se si alguien recuerda la huelga que hicimos yo, Natty y Rally (quien no la recuerda? ^^UU). En fin, quiero pedir disculpas por esto porque la que tuvo la idea fui yo (gracias al consejo de una amiga), es por ello que os pido que si os tenéis que enfadar o insultar, lo hagáis conmigo, porque ellas no tuvieron nada que ver! ^^ Y se que algunas personas pensaran que fue una excusa para no escribir, verdad? Pues no es cierto! Yo he adelantado un poco mis fics y, mirad, he escrito un fic nuevo! (otro! ^^UU)
Supongo que eso es todo... este fic va dedicado a Uriko y a Juri (esta ultima es una explotadora! T.T)!
Por cierto... el hijo de Yoh y Anna si que existe! ^-^ Así que este personaje no será invención mía!