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Y por ultimo
Dedicado a todos los que me tuvieron paciencia, y a los que no, también.
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- ¿Cómo diste con nosotros? - pregunto Gokuh cuando pudo hablar, después de que ella lo soltara del cuello.
- Ese malvado – dijo Anglia, haciendo un puchero y señalando a Vegeta -. Me envió un fax muy feo. Fue muy grosero. Vi el número del remitente y lo investigue.
- ¿Qué decía el fax Vegeta?
- Hmmp.
- ¿Y le pediste permiso a tu mamá?
- ¿Permiso?
Ay por Dios.
- De menos va a pensar que la secuestramos nosotros.
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- Anglia ¿Puedes hacer el favor de soltarme? - le pregunto Gokuh muy mortificado. Por fin podía pasar la Navidad con las personas más importantes de esta vida y la pasada, no quería que se arruinara por tener el brazo dormido y un accesorio extraño adherido.
Eiri estuvo tentado de hacer una broma, pero se dio cuenta de que Gokuh estaba en realidad incomodo. Además había un asunto más personal a tomar en cuenta. El joven de ojos violeta volteo, sintiéndose incomodo, y vio a varias personas que querían fulminar a quien estaba asfixiando ya sea a su primo consentido, mejor amigo o esposo en una vida pasada.
Se hizo una gran pregunta.
- ¿En donde vine a meterme?
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- ¿Por qué no lo sueltas? - pregunto Chichi con una forzada sonrisa y tono helado.
- ¿Y esta señora quien es? - preguntó Anglia mirándola de arriba para abajo.
- Yo... ella... es... - comenzó Gokuh, deseando estar en cualquier otra parte -. Es... la madre del maestro Gohan.
Anglia lo apretó aun más y levanto la nariz.
- Pues no es asunto suyo - resopló.
"Mamá". Pensó Gokuh.
- ¿Qué dijiste niña? - preguntó Chichi sin poder creer el tono con que esa mocosa de cabello verde le había respondido.
- Dije que no es asunto suyo lo que yo haga con Gokuh-chan. Y para su información - jalo aire para que todos los presentes la escucharan, le pareció que no podía haber mejor momento -, GOKUH-CHAN ES MI PROMETIDO. YA ESTA DECIDIDO.
El aludido sintió que el piso se abría por debajo de el.
- ¡Retráctate de lo que dijiste niña boba! - gruño Vegeta.
- ¡No te metas en esto Vegeta! Gokuh me quiere a mi ¿verdad?
Gokuh se quedo unos instantes en estado de shock.
- ¿Gokuh-chan?
El joven de cabello alborotado, volteó a mirarla, despacio, con los ojos muy abiertos. Y negó con la cabeza.
Por primera vez, después de todas sus indirectas, eso bastó para que a Anglia se le humedecieran los ojos y lo soltara.
- ¿Es que… acaso… te gusta alguien mas?
No pudo evitarlo. De verdad. En cuanto escuchó la pregunta, a pesar de que sabía que todos lo estaban viendo, y esto podría ser una catástrofe privada, no pudo evitarlo.
Miró hacia Eiri.
- Yo… eh…
Vegeta trataba de enviarle un mensaje telepático "No lo hagas, no te atrevas. Todavía puedes disimular".
- Yo... quiero… decir… - miró hacia los demás -. Lo siento... discúlpenme un segundo... - salio del comedor rumbo a la cocina a grandes zancadas.
Allá lo fue a alcanzar Vegeta. Lo encontró sentado en el piso respirando agitadamente dentro de una bolsa de papel.
- Te entiendo... - le dijo.
- (Huff) Gracias... (han)... no pude soportarlo... ¿Puedes creerlo? (hah)...
- De hecho me extraña que no explotaras antes... esto es demasiado hasta para nosotros... con esa esposa tuya mirándote como si quisiera besarte, y ahorcarte al mismo tiempo. Y el hijo que te mira sin poderlo creer. Y el resto esperando una explicación porque no entienden nada... y... y... ¿Tendrás otra bolsa de papel de casualidad?
- Toma...
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Mientras los muchachos se quedaban en la cocina, los que no tenían nada que ver en el lío de "¿quién se va a casar con Gokuh esta vez?" comían en silencio.
La escena anterior había sido desconcertante y cada quien sacaba sus propias conclusiones.
Anglia parecía a punto de llorar. Eiri miraba preocupado hacia la cocina, esperando que Gokuh estuviera bien, pero sin ir porque sabía que no podía ayudarlo. Chichi masticaba furiosa, y miraba a Anglia como si quisiera ensartarla con el tenedor.
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- Mira... - dijo Gokuh poco después de tirar la bolsa de papel a la basura, haciéndola bolita y anotando canasta.
- ¿Qué? - pregunto Vegeta, haciendo lo mismo con su bolsa, solo que sin ver.
- A la abuela se le olvido llevar esto a la mesa.
- Que lastima ¿verdad? ¿Qué es?
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- Es una vergüenza que una niña se comporte de esa manera - murmuraba Chichi - Pegarse de ese modo a un muchacho, seguirlo, atosigarlo, ponerlo en ridículo enfrente de toda su familia y amigos...
- Tienes razón - le respondió Bulma, dándole por su lado -. No es correcto que una señorita haga ese tipo de cosas. Pero... ¿no es otra la razón por la que estas enojada? ¿Estas celosa?
Chichi bajó el tenedor.
- Tal vez... - suspiró -. Pero no de ella... jamás de una niña como esa... es solo que... - miro hacia la cocina -. Veo que Gokuh... tiene otra oportunidad. Tuvo que dejarme... y ahora tiene otra familia... algún día encontrara a alguien mas... ¿Yo qué voy a hacer? ¿No tenia derecho a ser feliz también?
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Los padres de Vegeta, se repusieron de la impresión de ver a tanta gente ante la misma mesa, con dos añadidos extraños, al darse cuenta de quienes estaban presentes. Una antigua cliente, la Señora Bulma Briefs. La familia Ocean de la Capital del Sur. Mr. Satán el Campeón del Mundo. Hasta el gobernante de una pequeña ciudad, el gran Ox Satán. Así que en cuanto los ánimos parecieron calmarse, comenzaron a hacer averiguaciones discretas y repartir tarjetas de presentación.
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En el suelo de la cocina dos figuras soltaban risitas nerviosas. Al lado de dos charolas de bocadillos llenas y otras tres vacías.
- ¿De que tanto nos estamos riendo Kakarotto?
- Ni idea. Tal vez solo sea lo absurdo de todo.
- ¿De que estemos aquí escondidos mientras nuestras familias pasadas y presentes están cenando a unos metros de distancia?
- Puede ser...
-Apuesto a que a nadie le había pasado antes. Y lo que mas me molesta, es que tu teoría sobre la reencarnación resulto ser cierta...
Gokuh se llevo una tostada con algo sabroso a la boca. Masticó pensativo y después de tragar, preguntó algo que llevaba dos vidas guardándose.
- ¿Por qué nunca me has llamado por mi nombre?
Vegeta hizo una mueca, por lo incomodo de la pregunta.
- Porque como tú querías que te llamara no era tu nombre – gruño tras un largo silencio -. Tu nombre era KAKAROTTO, así te pusieron cuando naciste, punto. Éramos los únicos saiyajin que quedábamos y quería que lo recordaras. En lo que a mi respecta, en la Tierra te pusieron un apodo ridículo.
- ¿Y ahora?
- Sigo pensando que es ridículo...
Gokuh le sonrió.
- ¿Algo mas?
- No.
- Vamos Vegeta, debe haber algo mas.
El joven de cabello en punta se cruzó de brazos.
- Yo soy el único que te llama así ¿entiendes? – conforme hablaba, se iba sintiendo mas incomodo, pero no podía detenerse -. Solo yo... Es privado... es algo que nadie mas entiende y es mi... forma... de... hablar... contigo...
- ¡Awwwwwww! ¡Sabia que me querías!
- ¡Cállate! – Vegeta le metió otra tostada a la boca a la fuerza.
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Eiri se esforzaba, utilizando todos los recursos a su alcance para hacer que Anglia dejara su aspecto de "se me ha roto mi joven e inocente corazón". Hasta que por fin pudo regresarla a este plano y la convenció de utilizar ese invento salvador que se llama teléfono.
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- Lo más bizarro es que tus dos intereses están sentados uno al lado del otro.
Gokuh se sonrojó hasta alcanzar el carmesí.
Vegeta rompió en carcajadas. Pero se puso serio de repente, al ver que Kakarotto miraba hacia el suelo sin ver nada en realidad.
- ¿Tu... aun...?
Gokuh asintió.
- ¿Entonces...?
- Ya no puedo. Yo tenía razón – igual que hace algún tiempo, Gokuh intentó hacerse un ovillo -. Algo iba a pasar y ya no podría decirle nada, las cosas no son iguales. Además, ya me dijo que no.
- Eso de que las cosas no son iguales ¿también me incluye a mi?
- ¿Qué?
- No te finjas más tonto de lo que en realidad eres. Sabes de qué estoy hablando.
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- Si mami... estoy bien... - decía una desganada Anglia por el teléfono -. No. No es lo que tú piensas. Fue mi culpa. En serio. No te preocupes. Aquí esta el profesor Gohan y su mamá. Si quieres te los paso.
Eiri fue inmediatamente a buscar a Gohan, quien casi se ahoga con la comida al enterarse de con quien mas tenia que hablar.
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- Antes... – comenzó Vegeta -. No me dirás que éramos muy buenos compañeros ¿O si? De hecho, a menos que hayas bloqueado esa parte, recordaras lo que te hice pasar...
No se sentía muy orgulloso de eso, ahora que lo pensaba.
- Lo recuerdo perfectamente – respondió Gokuh, cortante.
- ¿Entonces? Ahora, desde que nos conocí... reencontramos, creo que nos hemos llevado... mejor ¿o no?
- Es posible.
- ¿Entonces que tienes que decir al respecto?
- ¿Sobre tu y yo? - preguntó Gokuh señalando a uno y a otro alternadamente.
- Pues... ¡SI!
Tras un momento de seria reflexión, Gokuh pudo responderle.
- Vamos mejorando.
Vegeta esperó para que añadiera algo más, pero no sucedió.
- ¿Mejorando? – preguntó, incrédulo.
- Si, mejorando... un poquito...
- ...
- Mejorando un poquito... todo el tiempo.
Era inconcebible semejante respuesta. Vegeta tenia que confirmarlo.
- ¿Eso es todo lo que tienes que decir? ¿Simplemente que vamos mejorando un poco?
- Bueno... no podía ponerse peor...
Silencio incomodo.
- Eso si.
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Una vez que lo vio desocupado, Ron se dirigió hacia Eiri. El joven de ojos violetas se las arregló para esquivarlo por toda la casa durante un rato, hasta que se vio acorralado contra un muro.
No fue tan terrible como esperaba, Ron se limitó a hacerle una sutil observación.
- Explícate.
Eiri trató de sonreírle.
- Ron... Has el favor de bajar ese cuchillo para mantequilla, que puede ocurrir un accidente...
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- Mira Ron - las manos de Eiri temblaban al tomarlo de las muñecas, para empujarlo poco a poco lejos de si, era como mover un tanque -, ya hablé de esto con tu sobrino, me parece que entendió lo que le dije. Además ¿Que vas a hacer?
- Eso es lo que estoy pensando - respondió Ron, alejando las manos como garras del cuerpo de Eiri. Por su sombría expresión, no podía ser nada bueno.
- Por un lado, me duele tanto como a él, el daño en su corazón de pollo – dijo, pensativo -. Podría armar un escándalo aquí mismo y hacer algo para que consiga lo que quiere. Y creeme que si se trata de mi sobrinito, soy capaz de cualquier cosa.
Eiri miró hacia el comedor. Si comenzaban los gritos, la gente acudiría en tropel antes de que tuviera tiempo de alcanzar la puerta principal.
- Por otro lado – continuó, jugando con el cuchillo de mantequilla, haciendo malabares -, no estoy de acuerdo con su elección. Hay que hacer que se le borre de la cabeza, y si es posible, que también se borre del planeta...
Los ojos violetas del joven parecían un par de platos.
- Entonces... dadas las circunstancias... - mientras Ron continuaba hablando, Eiri se preguntaba en que estaba pensando al ir a esa fiesta, y para donde podía correr.
- Voy a tener que aplicar un correctivo y solucionar el problema que aqueja a mi sobrinito – Ron miró al otro de no muy buena manera y le preguntó - ¿Qué crees que sea bueno comprarle?
- ¡¿QUÉ?
- Sshh. No grites. Yo se que por muy enfermo de amor que se encuentre uno, solo hay que seguir unos pasos sencillos y todo se arreglara – los enumeró con los dedos -. Ya sabes: desahogate, si lloras hazlo en privado, no te evadas, no te arrastres, no busques sustitutos, mantén la calma y no olvides que la vida continua. A esto tendría que añadir, un buen regalo y un paseo muuuuy, muuuuy largo. Para que se entere de que el mundo es ancho y nunca falta un roto para un descosido o algo así.
- Si Ron, lo que tu digas.
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Después de su charla con Eiri, Ron encontró a los dos muchachos haciendo seria reflexiones sobre su vida y circunstancias. El alto joven se acercó a su sobrino y lo examinó.
- ¿Pasa algo? – le pregunto Gokuh.
Ron gruño algo, con lo que se incrementó su parecido con un oso acechando a un gato.
- Tengo que hablar un momento con tu amigo – le dijo, tomando a Gokuh de un brazo y sacándolo de un tiron.
Pudo haberse negado, pero tal vez seria algo importante para Ron. Además, siempre podía preguntarle a Vegeta después.
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- Tengo dos preguntas para ti muchacho. La primera es ¿tu lo sabias? Y la segunda: ¿Qué le regalamos a este pobre indefenso?
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- ¿Qué haces aquí afuera?
Gokuh volteo tras de si. Piccolo descendió lentamente frente a él. Su capa blanca ondeaba en la fría brisa de la noche.
- Yo debería preguntarte eso, Piccolo – el muchacho se rió -. Nunca pensé que te gustaran las fiestas. No eres del tipo gregario.
El alto namek gruño, y evitó su mirada.
- No vine por gusto, mocoso.
- ¿Ocurre algo malo? – preguntó Gokuh, extrañado. No se sentía ninguna amenaza cercana, o tal vez estaba demasiado distraído como para haber notado algún ki maligno.
- No se trata de eso.
Piccolo se veía realmente incomodo. Dudó mucho, pero al final, volvió a mirar a Gokuh a los ojos.
- Yo… no te lo había dicho… porque no encontraba la ocasión… pero…
El guerrero volvió a detenerse. Claro, se pueden enfrentar peligros cósmicos de magnitudes catastróficas, pero no se pueden decir unas cuantas palabras a un niño, sin importar cuanto se han repasado antes de venir.
- Oye, puedes decirme lo que sea – lo animó Gokuh con una sonrisa.
Al parecer ese gesto bastó para deshacer el nudo en su garganta, e incluso, corresponder la sonrisa… un poquito.
- Que bueno es tenerte de vuelta – dijo por fin -. Aunque no lo creas, me da gusto que estés aquí.
- Y es bueno estar de regreso.
Fue un gran momento, ambos sintieron que no era necesario añadir nada más. Pudo haberse quedado así, pero Piccolo sabia que aun faltaba algo, y que si no lo hacia en ese momento, no tendría otra oportunidad.
Y por vergonzoso que fuera, tenía que hacerse. Porque Piccolo ya lo había decidido, y si se echaba para atrás, Gokuh nunca lo sabría, pero él si.
- Piensa rápido, enano – dijo, con las manos por encima de la cabeza del muchacho. Hubo un resplandor, y cayó un pequeño objeto, que Gokuh atrapó al vuelo.
- ¿Qué pasa ahí afuera? – preguntó una voz desde la puerta.
Ron y Vegeta salieron al patio.
- ¡Hey! ¡Miren lo que me regaló Piccolo!
Lo último que el namek quería eran testigos, así que aprovechó la distracción de Gokuh para esfumarse.
- ¿Qué es? – preguntó Ron al acercarse.
Gokuh sostenía una miniatura de si mismo, hecha en tela. Su fornido tío se dio una palmada en la frente al verlo.
- ¿Cómo no se me ocurrió a mi? – después miró a Vegeta - ¿Cómo no se te ocurrió a TI?
- Son idénticos – refunfuñó Vegeta, echando un vistazo -. Apuesto que también tiene la cabeza llena de aserrín
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León y Agatha Ocean, tramaban de qué podían acusar a la familia de su nuera circunstancial.
- ¿Y entonces que posibilidad tenemos de que el muchacho viva con su padre de ahora en adelante y que esa mujer extraña no se le pueda acercar a menos de cien metros? - preguntaba León al padre de Vegeta.
- Nada más cuénteme toda la historia, y le daré una respuesta.
Indiferentes al peligro que corrían, Luna y James estaban muy sentaditos uno al lado del otro, provocando pequeños infartos a la abuela Sara y al Abuelo John.
- ¿Entonces podemos encontrar un modo de que ese miserable abusivo y arrogante niño rico no se les vuelva a acercar a menos de cien metros? - preguntaba la abuela Sara rumiando algo que no tenia idea de que era.
- Va a ser difícil... - les respondió la madre de Vegeta, con los ojos chispeantes, la dificultad era lo que lo hacia interesante -. Son una familia con mucha influencia, pero si encontramos algo lo aprovecharemos...
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Al entrar de nuevo encontraron a una horda de conspiradores. No, tal vez no sean tantos, pero si bastante importantes. Vegeta y Gokuh volvieron a ocupar sus asientos y miraron nerviosos a su alrededor. Anglia parecía reflexionar, sentada al lado de Eiri. Y las primas de Gokuh todavía no sabían si intentar una amistad con ella o darle una paliza entre todas.
- Oye Kakarotto, ¿de que nos perdimos?
- No se.
Vegeta observaba a sus padres, quienes parecían tener un par de planes en mente. Por desgracia, los planes no coincidían entre si.
La madre de Vegeta estaba sentada del lado de los padres de Luna. El padre de Vegeta, con los de James. Esas seis personas se miraban de manera terrible desde cada lado de la mesa.
- Creí que ya habían dejado esas tonterías – esa sensación de una vena saltando en su frente comenzaba a hacerse demasiado familiar. No era necesario ser un genio para saber a quien iban a representar y el motivo.
Vegeta había escuchado algo al respecto. Su padres fueron rivales entre si durante mucho tiempo, antes de que, cómo sucede en ciertos casos, se conocieran mejor.
Y seguro, este asunto no podía quedarse solo en el juzgado. Podrían ser algo secos en general, pero el trabajo realmente los apasionaba. Ya podía escuchar la discusión de los términos en casa. Además, estaba la gran pregunta ¿cuál de los dos ganaría? ¿Qué sucedería después? ¿A dónde iría a parar Kakarotto cuando se llegara a la conclusión? ¿A estas alturas alguno de los padres de Vegeta aceptaría un veredicto desfavorable con calma?
Salió de sus reflexiones cuando Gokuh le dio un codazo semejante a los que el le daba para que bajara de su nube.
- Creo que tengo un plan que interfiere con los de ellos.
- ¿Tu tienes un plan?
El joven se levantó de su asiento y fue hacia Majin Boo. Le dijo algo al oído. Tras un rato de cuchicheo, la criatura rosa asintió con la cabeza, y Gokuh murmuro un "gracias".
De regreso a su lugar, el muchacho de cabello alborotado llamo la atención de los invitados golpeando un vaso con una cuchara. Con cuidado al principio, pero al final estuvo a punto de romperlo.
- Ya esta ¿Me escuchan todos? ¡Perfecto!
La familia entera y los gatos lo miraron con ojos muy abiertos. Vegeta tenia una gota enorme sobre la cabeza.
- Mi abuelo tiene la costumbre de dar un pequeño discurso en la cena de Navidad. Antes de que lo haga, quiero decir unas cuantas palabras - se aclaró la garganta y comenzó, con su enorme sonrisa, que ya debería ser una marca registrada -. Ninguno de ustedes, sabe lo especiales que son para mí, ni cuanto los quiero. Esta ha sido la mejor cena que cualquiera podría tener, porque toda, absolutamente toda la gente importante para mi esta reunida a la misma mesa.
Sabía que faltaba alguien, pero sintió su presencia muy cerca de la ventana. Al parecer, Piccolo también podía permitirse la curiosidad de vez en cuando.
Vegeta no se movió. Mientras Kakarotto hablaba, estaba seguro de que sintió la energía de Majin Boo elevarse por un segundo. Y no vio, pero podía jurar, que apuntó como por casualidad a todas las copas en la mesa, evitando las de los niños.
- Y solo quiero decirles que les deseo una feliz navidad, y que el próximo año sean tan felices como yo me siento ahora ¡Salud!
No tenia caso extenderse demasiado. Algunos aun con expresión seria e incomoda, tomaron las copas a regañadientes, hicieron un breve brindis, y bebieron un pequeño sorbo.
Y eso fue suficiente. Hubo un momento de confusión. Algunos paladeaban lo que acababan de probar, y otros tomaban otro trago para convencerse del sabor.
- ¿Qué es esto? – preguntó la abuela Sara.
- No me recuerda nada – Bulma volvió a paladearlo -. Pero esta bueno.
- Cierto. ¿Me pueden servir un poco más por favor? – preguntó Agatha Ocean, agitando su copa.
Nunca se supo que demonios era. Vegeta no se atrevió a preguntarle a Gokuh ni a Majin Boo. Pero lo que fuera consiguió que todos se relajaran, tan fácil como desatar un nudo hecho en un pañuelo.
Y el resultado variaba dependiendo de cuanto había bebido cada quien. En el caso de quienes se tomaron su copa de golpe, ya podía haber un terremoto que no se darían cuenta.
En cuanto Gokuh volvió a sentarse, su abuelo John tomo la palabra.
- Ahora yo también quiero hacer un brindis - eso fue mas o menos lo que se le entendió, porque quien sabe que le pasaba en la lengua -. Me da gusto que toda la familia este reunida y disfrutando de otra navidad juntos, tradición que hemos mantenido desde hace años. Y soy muy feliz porque que alguien se nos unió para compartir nuestra felicidad. Y sobre todo quiero decirles – en este punto se le quebró la voz, lo que nunca le había pasado en todos estos brindis navideños -, que... los quiero mucho... ustedes son todo para mi...
León Ocean se puso de pie de repente, aunque tambaleándose
- ¿Eso que dijo fue en serio? ¿De verdad le alegra que mi esposa y yo estemos aquí?
Se hizo silencio absoluto.
El abuelo John hipó.
- Pues... tengo que admitir que en este momento, si.
Ni Gokuh se lo esperaba. Y toda la atención se dirigió a esperar la reacción de León Ocean.
El abuelo paterno de Gokuh le hizo honor a su nombre y lanzo un rugido que estremeció los cimientos de la mansión. Inmediatamente después, abrazó con fuerza al abuelo John.
- ¡LO SIENTO TANTO! ¡Pero tiene que entender que se trataba de mi único hijo y el futuro de mi familia!
- ¡Y lo que hice fue por mi pequeñita, y mi nieto! ¡Le pido perdón si lo he ofendido!
- Mmmm, tal vez sea buena idea ir a buscar a Piccolo para ver que puede hacer por esta buena gente – comento Gokuh, pensando que tal vez se le había pasado la mano.
Por su parte, Luna y James estaban de lo más contentos al ver esta inesperada demostración de afecto por parte de sus padres.
- Ya, si no es para tanto – murmuro Agatha Ocean, apurando el resto de su copa.
- Eeeeeeeeeeeeellll... – comenzó de repente Titita Sara dándole a todo el mundo un susto de muerte - ... cayaaaaaado duuuun maaaaago tiene un nudoenla puuuunta, un nudoenlapuuuunta...
- ¿Tu abuelita canta a menudo? – pregunto Eiri.
- No – respondió Gokuh.
Ya para esas alturas eran las tantas de la madrugada, y como estaban todos presentes (algunos hasta en sus cinco sentidos) comenzó el reparto de regalos.
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Los respectivos jefes de familia no sabían que hacer, ya que un regalo a su consuegro no era un plan que les pasara por la cabeza a menudo. A menos que incluyera escorpiones o polvo pica-pica.
- Por favor Señor Ocean - dijo el abuelo John trabajosamente -. Hágame el honor de aceptar (hip) este humilde regalo...
El regalo en cuestión era un abrigo, sospechosamente parecido al que traía puesto el donante cuando llego a la mansión unos días atrás. Gokuh recordaba lo orgulloso que estaba su abuelo de esa prenda, que le quedaba muy bien, pero no era alguien que se metiera en asuntos de los mayores, si quería regalar ese abrigo que le había costado tanto, no iba a detenerlo.
- Usted (hip) disculpe... no me dio tiempo de envolverlo...
- No tiene... porque disculparse... mi estimado Johny ¿Puedo llamarte Johny? Acepte esto por favor... se lo doy con tooooooodo gusto...
Torpemente se quito el grueso reloj de oro que traía en la muñeca izquierda. Un reloj que James le había visto presumir de vez en cuando con algún ejecutivo. Tenia un montón de funciones: calendario, agenda electrónica, decía la hora en el otro lado del planeta, la temperatura del usuario y se sospechaba que hasta la presión y el ritmo cardiaco.
Ni hijo ni nieto querían estar cerca de ellos en cuanto estuvieran sobrios y se dieran cuenta de lo que habían hecho.
Anglia le arrojo un paquete a la cabeza a Gokuh. Sonó a vidrio que se rompe, y el muchacho decidió abrirlo después.
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- Y entonces... ¿Vegeta tiene planeado ser abogado? - pregunto Bulma haciendo la conversación.
- ¡Por supuesto! ¡Igual que su padre, y su abuelo, y…!- respondió airadamente la madre de Vegeta.
- Ya entendimos, gracias - trató de calmarla Chichi.
- Pero... ¿Están seguros de que ese es su karma? - pregunto Luna, tomando distraídamente unos bocadillos -. Tal vez... si me dejaran leer su mano, podría darles algo más exacto.
Las otras tres se le quedaron mirando en silencio, con una gran gota sobre la cabeza.
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- ¡Ya! ¡Traigan a Anglia para que comience el juego! – dijo Sophie.
- ¿Y para que la quieres? Creí que esto solo iba a quedar entre nosotras... – Bethani señaló a todas las primas reunidas y a la pequeña Pan.
- Para que sea más reñido.
- No quiere venir...
- Díganle que la que gane se queda con mi primo Gokuh... - propuso Phoebe.
- ¿Qué? – dijo Gokuh - Oigan. A mi no me metan en sus parranoias.
- Tu cállate y encargate de la música
- Pero es que… - intentó protestar.
Anglia escuchaba desde unos metros de distancia. Tomó una decisión y se acercó.
- ¿Qué fue lo que dijiste? – le preguntó a Phoebe.
- A Gokuh le ponemos un moño y se lo damos de regalo de Navidad – respondió la chica, con una sonrisa.
La niña de cabello verde miró al "premio".
- De acuerdo.
- ¡Muy bien! – Georgette agitó su puño en el aire -. ¡Primate! ¡Pon la música!
Gokuh, con la misma expresión que si le hubieran pedido que se lanzara desde un puente, se acercó al estero.
- ¿Listas? – preguntó.
- ¡Siiiiiii! – le respondió el coro de niñas.
El muchacho puso la música y comenzó el Juego de las Sillas, al ritmo de Rock DJ.
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- Me refiero - prosiguió Luna, quien para estas alturas de su vida, ya identificaba las miradas de incredulidad -, a que... lo están condenando a repetir eventos, y repetir y repetir. A nivel cósmico esto es catastrófico. Están encadenando al muchacho a una serie de situaciones que tienden a volver a darse una y otra vez. Tal vez, esto empieza con seguir los pasos de padres y abuelos, después tendrá una vida similar y ¡hasta cometerá los mismo errores! Un día… su alma tomara conciencia de que tal vez no es su vida lo que esta viviendo sino la de alguien mas... que a su vez vivió la de alguien mas, y la de alguien mas...
Las otras tres procuraban no perder el hilo de lo que decía.
- ¿Y que has leído en las manos de Gokuh? Porque me imagino que ya lo hiciste - le pregunto Chichi.
Luna se puso seria y tomó aire antes de responder.
- Lo único que les puedo decir, es que hubo un motivo poderoso para que viniera de nuevo. Seguirá con su avance y su conocimiento - y añadió llena de orgullo -. Estoy muy satisfecha de que me haya elegido como su madre en esta encarnación.
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- ¡YO GANE LA SILLA! ¡YO GANE LA SILLA! - gritaba Anglia.
- ¡TIENES QUE SENTARTE EN ELLA! ¡NO CARGARLA Y CORRER! - gritaba Pan tras ella, seguida por las primas de Gokuh que insistían en seguir las reglas del juego.
Anglia tropezó y cayo con la silla acuestas, el resto de las niñas presentes se le echaron encima.
- ¡LA SILLA! ¡LA SILLA!
- ¡LA TENGO! ¡LA TENGO!
- ¡ES MIA!
- ¡DEJENME EN PAZ! ¡ES MI SILLA!
Por fin Anglia consiguió sentarse en la disputada silla, el problema fue que el resto de las primas de Gokuh se sentaron encima de ella.
- ¡SALVAJESMFFHHH! – o algo así dijo Anglia.
- Mira quien lo dice – le respondió Emy.
- Quizás deberían de bajarse, la jovencita de cabello verde se esta poniendo morada – comentó Dende, quien estuvo viendo el juego con interés. Nunca había visto algo tan curioso.
- Tú déjalas ¿cuál es el problema? – dijo Gokuh.
Todas las niñas sentadas sobre la silla, la cual comienza a crujir bajo el peso, lo miraron.
- ¡A ÉL! – gritó Georgette - ¡GANE QUIEN GANE, A ESTE NIÑO HAY QUE PONERLE UN MOÑO!
Ahora Gokuh, por $64 000 dinos como vas a escapar de todas esas bestias feroces sin utilizar tus poderes.
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- Y lo que deben de hacer, es dejar que su espíritu vuele lejos, que se sienta libre, que sea uno con el cosmos y pueda ver su pasado y su futuro al mismo tiempo, para que pueda comprender por que suceden las cosas... - continuaba Luna, con voz de adivina; y la madre de Vegeta, quien tal vez en sus cinco sentidos nunca la hubiera volteado a ver, la miraba como si fuera el oráculo de Delfos.
- Si, si ¿Y como se hace eso? - pregunto ansiosa.
- ¡SOCORRO! - gritaba Gokuh corriendo por el comedor. Tras el iban la mayoría de las niñas presentes, y tras ellas, Vegeta.
- ¡OIGAN USTEDES! ¿QUÉ DEMONIOS LES PASA?
Al pasar al lado de Bulma, notó que ella se le quedaba mirando. Se detuvo, devolviéndole la mirada con la misma intensidad, y se quedo completamente inmóvil un momento. Se dio cuenta que estaba demostrando interés por alguien que desde hacia una vida había declarado despreciar con todas sus fuerzas. Que estaba probando, ante los demás y muy especialmente ante ella que en realidad no lo odiaba tanto como proclamaba, es mas, que lo consideraba un amigo, su mejor amigo. Y como extra, estaba haciendo el ridículo, corriendo detrás de un grupo de brujas adolescentes.
Por fin, se encogió de hombros y dijo:
- ¡BAH! - y siguió tras las niñas - ¡DETENGANSE! ¿QUÉ NO ME ESCUCHARON?
Bulma sonrió.
Anglia tacleó a Gokuh por detrás, de una manera que le hubiera causado envidia a cualquier jugador de la NFL y antes de que pudieran alcanzarlos, lo jalo del cuello de la camiseta y...
¡SMUACK!
Gokuh se quedó paralizado. El mundo se quedó paralizado.
- ¡ESCUCHAME! - dijo Anglia en voz lo bastante alta para que se enteraran hasta del otro lado del mundo - ¡NO ME INTERESA LO QUE DIGAS! ¡VOY A SEGUIR HACIENDO MI MEJOR ESFUERZO! ¡Y VERAS QUE ALGUN DIA TE VAS A ENAMORAR DE MI TANTO COMO YO DE TI! ¿TE HA QUEDADO CLARO?
- Este... creo que si... ("socorro")
- ¡QUE ESA BRUJA DE CABELLO VERDE LE QUITE SUS SUCIAS MANOS DE ENCIMA A NUESTRO PRIMITO!
Una tropa completa de brujas adolescentes enfurecidas se lanzó contra las dos figuras tiradas en el piso.
- ¡AYAYAYAYAY! ¡NO! ¡A MI NO! ¡VEAN A QUIEN LE PEGAN! ¡AUXILIO! ¡VEGETAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!
Mientras Vegeta veía como podía ayudarlo, estaba seguro de que escuchó a alguien riéndose afuera.
Ron y Eiri ya habían pasado de sugerencias para regalos a dar cuenta de las bebidas que todavía restaban por ahí, y para esas alturas ya estaban cantando. James y el padre de Vegeta iban a unírseles en el coro. Los abuelos y las abuelas se disculpaban por millonésima vez, por algún insulto real o imaginario. Luna parecía propagar una nueva religión entre las mujeres presentes. Mr. Satán ya no sabía si le hablaba a alguien o lo estaba haciendo solo (probablemente esto ultimo). Dende y Gohan vigilaban al maestro Roshi de que no fuera aprovechar la pelea entre las niñas. Entre semejante confusión, cualquiera puede hacer una huida de modo casi mágico sin que parezca sospechosa. Nadie se dio cuenta de cuando, de entre el montón de chicas, Gokuh simplemente desapareció.
- ¿Te estas divirtiendo? - le gruño a Piccolo. Este no se había movido de la ventana, por lo que vio todo.
- Solo digamos que ya no me arrepiento de haber venido.
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Por fin. Se que hay a quienes ya hasta se les olvidó el fic, pero me decidí a terminarlo y aquí está. (¡Viva yo!)
Shadir: Un abrazo y un beso, querida E. H. El problema de las navidades aglomeradas es que luego no se sabe que hacer con tantos personajes.
Zephyr hb: Ya estuvo la confesión... bueno, más o menos XD.
Lau_virgo: Siempre no supe cual era tu correo T_T. Aca andamos, muy apurados, de todas maneras no me iba a dar tiempo del otro fic. Espero ya zafarme de algunos asuntillos (cof, cof, escuela, cof).
zOnii: No solo es otro capitulo, si no el capitulo final. Gracias por la review.
Enzi: Muchas, muchísimas gracias por tu review. Me encanta leer cuando desmenuzas cada capitulo XD. Estaría bueno un concurso de fanart con esas imágenes que propones XDDDD. Por mucho que me hubiera gustado, ninguno de los dos podía regresar con sus familias… la verdad es que no quería que lo hicieran XDDDD.
Runliney: Diablesa! Muchos besos! Espero que te haya gustado el capitulo.
Mikki-chan: Muchas gracias por tus buenos deseos XDDD, respondo un poco tarde T_T.
Seihi: Muchas gracias por tu review! Y siento tanta extensión (me gusta echar mucho rollo, no lo puedo evitar). Pero ya no se pudo el yaoi T_T. Y hay quienes me pudieron haber matado si metía el yaoi.
Míakat: Muchas gracias por tu review! Saludos a Ecuador. Si tengo ganas de la continuación XDDD.
DRINY: Mi nena! Y no he sabido nada de ti! ¿Cómo estas? Muchos besos y abrazos de parte de tu mami.
itziwitzi: Gracias por tu review. La lucha se hace.
Dark_princess: Gracias por tu review!
sakura-chan.009: Pues la actualización no fue tan pronta, pero al menos ya puedo decir que lo termine XD.
Linne Malfoy Felton: Muchas gracias por tu review! Perdón por la tardanza T_T
Ciel: Aquí esta la conclusión, espero que te guste.
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Para los que tienen curiosidad, les adelanto que:
Gokuh si se casa con Anglia a final de cuentas (y sus primas la odian para el resto de su vida).
Vegeta termina enlistándose en el ejercito y al llegar a oficial se vuelve tan déspota que sus propios hombres lo liquidan con un tiro por la espalda.
Bueno, podria ser.