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Anime/Manga » Gundam Wing/AC » El cumplir de una promesa inolvidable
Roquel
Author of 11 Stories
Rated: T - Spanish - Romance - Reviews: 199 - Updated: 12-23-04 - Published: 09-22-03 - id:1530444
El CUMPLIR DE UNA PROMESA INOLVIDABLE
Por Roquel

CAPITULO 1

DESPUÉS DE LA TRAGEDIA

El sol estaba a punto de ocultarse, sus ultimos rayos se asomaban detrás de las montañas, mostrando un hermoso paisaje digno de admirarse. Y aun dentro del bosque era fácil observarlo, para los hombres que cabalgaban alrededor de una carabana, que provenía de las tierras del norte después de celebrar el compromiso de sus descendientes.

Las familias Maxwell y Yuy, regresaban de la fiesta donde anunciaban oficialmente la unión de sus hijos, que traeria prosperidad y fortaleza para ambos reinos. Habían decidido regresar juntos, no solo porque sus tierras colindaran, sino también para protección de los herederos, ya que en los ultimos meses habían atacado a distintas familias, asesinandolas sin compasión. Nadie sabía porque lo hacían exactamente, ni porque solo atacaban a familias de la realeza, aquel grupo que se hacía llamar Colmillo Blanco no robaba, no secuestraba, solo asesinaba.

Asi que por seguridad, tanto Yuy como Maxwell decidieron que sus familias deberian ir juntas, custodiadas por más de una docena de hombres. No les gustaba la idea de que pronto la noche les alcanzara sin haber llegado a sus tierras, se veían obligados a acampar en claro cercano, los soldados tomaron guardia alrededor de la fogata que habian encendido, mientras que hombres y mujeres conversaban amenamente, y los niños jugaban y bailaban rodeando el fuego.

Entre tantos pequeños habia dos que se distinguian, que bailaban tomados de la mano, cantando alegremente, sus risas contagiaban a todo el que la escuchara. Uno de ellos, el único hijo de la familia Yuy, se movía siguiendo los pasos del otro pequeño, el hijo menor de los Maxwell.

El pequeño Heero sonreia al ver como Duo lo hacía, y su cabello oscuro se agitaba conforme a sus saltos y movimientos bruscos, mientras que su mirada cobalto brillaba de alegría, al ser totalmente feliz. Mientras que Duo, aquel chiquillo de hermosos ojos violetas y largo cabello castaño sujeto en una cola a la altura de su nuca, sonreia de solo ver a Heero, y sus ojos centellaban al verlo feliz, lo conocía desde que eran pequeños, y a sus siete años no había una persona a la cual quisiera más, le habia costado hacer que Heero confiara en él.

- Joven Heero, Duo... ¿Pueden venir un momento? - les llamo una mujer sentada al otro lado del fuego, haciendo que tanto Duo como Heero dejaran de bailar para acercarse a ella.

- Tia Helen, ¿Que sucede? - pregunto el chiquillo lleno de curiosidad

- No seas impaciente, Duo - sonrio la mujer, levantando una pequeña caja y colocandola en sus piernas - Me he tomado la molestia, de hacerles un regalo por el anuncio de su compromiso

- ¿Compromiso? - pregunto de nuevo Duo - ¿Que es eso?

- Creo que no hay problema que se los explique... Un compromiso es un trato, que sus padres realizaron para asegurar el beneficio y la prosperidad de sus reinos.

- Y eso que tiene que ver con nosotros - interrumpio esa vez Heero

- Pues siendo ustedes los herederos de ambos reinos, tiene que cumplir ese trato

- ¿Y como debemos cumplirlo? - pregunto Duo

- Solamente deben casarse cuando cumplan la mayoria de edad.

- ¿Casarse? - dijo Duo sin entender - Y eso con que se come - la mujer rio ante el comentario

- No es asi, casarse es que ustedes dos unan sus vidas, trayendo felicidad y paz para sus familias, permanecer siempre juntos, amarse y quererse para siempre.

- Pero yo ya quiero a Heero

- Y yo quiero a Duo

- Eso quiere decir que el trato ya se ha cumplido, no? - dijo Duo, y la mujer sonrio aun más

- Si algo asi, pero deben seguir cumpliendolo, cuando sean más grandes podrán entenderlo mejor - abrio la caja, sacando de ella dos collares plateados con un camafeo redondo - He mandado a grabar estos medallones con sus iniciales

La mujer, se los acerco y en ellos podía verse las iniciales HY en uno y DM en otro. Tomo el que tenía las letras DM, y lo acerco para colocarlo en el cuello de Duo. Él la miro extrañado.

- Este es un regalo de mi parte - dijo sonriendo ampliamente

Duo miro el collar y lo saco de su cabeza. Helen se extraño ante su acción.

- ¿No te gusta? - pregunto confundida

- Dices que siempre debemos estar juntos, no es verdad?

- Si, asi es, pero eso que tiene que ver

Sin embargo Duo no le contesto, abrio el camafeo y corto un mechon de su pelo, colocandolo dentro de él, para después cerrarlo y colgarlo en el cuello de Heero. Fue el turno de Heero para mirarlo extrañado, y antes de decir algo más, Duo extendio su pequeña mano para tomar el otro collar, arrancar algunos cabellos de Heero sin darle tiempo a protestar por la acción, colocarlo dentro de él, y colgarlo en su cuello.

- Asi yo no te olvidare, tu no me olvidaras y estaremos siempre juntos - dijo sonriente lanzandose a abrazar a Heero

- ¿Lo prometes? - pregunto Heero - Prometes que siempre estaremos juntos

- Claro - dijo Duo sin soltarlo

- Recuerda que las promesas siempre deben cumplirse, y tu debes darme tu palabra - insistio el pequeño Yuy

- Lo prometo, Heero. Siempre estaremos juntos - dijo firmemente y Heero correspondio al abrazo

- Es una promesa - murmuro en su oído

Helen miro conmovida la escena. Amaba al pequeño Duo, y no es que no quisiera a Solo, el hermano mayor de este, pero con Duo era diferente, era alegre, risueño, incluso habia hecho que Heero fuera más abierto, que jugara con ellos, que hablara más.

Aun cuando Solo era cinco años mayor que Duo, siempre le gustaba participar en los juegos de su pequeño hermano, y se divertía mucho en compañia de Heero. Solo también lo queria como si fuera de la familia.

- Oye Duo, ven a jugar - llamo Solo donde también había algunos niños más, los primos de Duo y Heero.

- Si - dijo Duo y arrastro a Heero con él

Los pequeños saltaban y brincaban, querian internarse en el bosque pero sus padres se lo tenían prohibido asi que solo les quedaba platicar y sentarse junto a los mayores para tratar de no aburrirse. La noche estaba llena de gritos de felicidad, de risas melodiosas, de platicas con o sin sentido. Todo parecía perfecto...

Pero tras toda esa perfección, los guardias no había notado que alguien los vigilaba, aquel grupo del que temían ahora se disponía a atacarlos, sin que se dieran cuenta, comenzaron a rodearlos, y todo el ruido les permitía ocultar cualquier sonido que por error se fuera a escuchar.

Paso demasiado rápido, tanto que ni siquiera sabía que los había golpeado, de pronto las risas se esfumaron, y los gritos de felicidad, se convirtieron en gritos de terror y angustia. Los hombres a caballo entraron en el campamento arrasando con todo, ropa, cosas... personas... Una lluvia de flechas cayo golpeando y asesinando todo a su paso. El fuego se extendio y lo que los bandidos no destruyeron, fue destruido por él.

- Solo llevate a Duo, cuidalo! - grito Helen, después de que una flecha la hubiera atravesado, y viendo como sus dos sobrinos se encontraban de pie en toda esa masacre

Solo vio como la mano de su tia caia a tierra sin vida, y sin otro pensamiento en la cabeza, obedecio al instante, corrio hasta alcanzar a Duo y lo sujeto del brazo, intentando llevarlo al bosque. Pero este se resistio regreso su vista a lo que ante había sido el campamento, buscando a alguien más.

- Duo, vamonos! - decía Solo intentando jalarlo

- No! - dijo de forma firme - No me ire sin Heero, no esta aqui. Debo buscarlo, debemos llevarlo con nosotros, yo se lo prometí.

- No, Duo!...

Pero antes de decir algo más Duo se solto y corrio a donde habia visto la inconfundible figura de Heero, parado a un lado de sus padres, mirando confundido a los hombres a caballo que cruzaban por el bosque. Sus ojos cobalto recorrian los cuerpos que yacían ante él, viendo como el fuego consumia todo lo que quedaba, y como algunos soldados seguian intentando luchar...

- Heero, vamonos!. Ven con nosotros! - dijo Duo sujetandolo de la mano para jalarlo, a lo cual no opuso resistencia

Los tres pequeños niños corrieron, para perderse en el bosque, pero el sonido de las flechas volvio a atravesar el aire, rompiendo cualquier silencio, clavandose en la tierra, en los arboles... en un pequeño y frágil cuerpo...

- SOLO! - grito Duo al verlo caer, soltando a Heero y acercandose a él

- Vete, Duo, vete! - dijo con voz débil

- No, no me ire sin ti, vamos - renegaba Duo tratando de levantarlo

- Mi tia me pidio que te cuidara y yo debo obedecerla. Debes irte, Duo - dijo Solo sosteniendo la mano del pequeño Duo - Heero, llevatelo, cuidalo mucho!

Fue lo ultimo que dijo antes de caer muerto. Duo sintio las lagrimas desbordar sus ojos, y una gran pena inundo su alma, todo parecía una pesadilla, una horrible pesadilla...

- Duo - le llamo Heero, tomo su mano y los ojos violetas se fijaron en los cobalto, dolor había ahora en ellos. Sin decir nada más ambos corrieron perdiendose en el bosque

Corrieron escuchando el relinchar de los caballos tras ellos, y sintiendo como el frío golpeaba sus pequeños cuerpecitos. Su respiración comenzaba a agitarse, y parecía que estaban a salvo, hasta que escucharon como algunas ramas crujieron trás los arbustos que había enfrente.

- Por aqui - dijo Heero, quien aun no soltaba a Duo, y lo jalo a la izquierda, donde el salpicar del agua se escuchaba.

Se encontraron atrapados, un rio les impedía seguir corriendo, y el sonido de cascos se acercaba, de forma lenta y pausada pero se acercaba. Duo sujeto aun más fuerte la mano de Heero y espero pacientemente a que pasara lo que fuera a pasar...

Un caballo aparecio entre la espesura del bosque, y un hombre los miraba con malicia, un hacha colgaba de su mano, y una sonrisa frivola aparecia en su rostro. Parecía no tener prisa en acercarse, haciendo que Duo se estremeciera al solo verlo.

- Vaya, vaya. Miren a quien me he encontrado - dijo con un voz que hizo temblar a los pequeños, el hacha se balanceo y la coloco listo para atacar - Crei que sus padres les habian prohibido internarse en el bosque...

- ... - Ni Duo, ni Heero lo contradijeron, esperando sus proximas palabras

- Saben lo que le sucede a un niño que desobedece - dijo y Duo no puedo resistirse a contestar

- Es castigado

- Eres inteligente - dijo mostrando una gran sonrisa

- Pero solo nuestros padres pueden castigarnos, será mejor que se vaya antes de que ellos vengan o conocera su furia - Las palabras de Heero, hicieron que la sonrisa aumentara en el rostro del bandido, y solto una carcajada antes de seguir

- Tienes toda la razón pequeño, pero tus padres no estan aqui, y no volveras a verlos, asi que yo puedo castigarlos... No entiendes que ellos han muerto

- Eso no es cierto - dijo de repente Duo

- Tu eres Duo Maxwell, o me equivoco?

- No, no se equivoca

- A!, entonces tu debes ser Heero Yuy - comento fijandose en el jovencito a un lado

- Si, asi es

- ¿Quien es usted? - pregunto Duo

- Eso es algo que no creo conveniente decir

- Si usted sabe quienes somos, nosotros tenemos derecho a saber quien es usted - insistio Duo

- Siguen sorprendiendome pequeños... Pero sigo sin creer conveniente que sepan quien soy yo, aun cuando sé que no podran decirselos a nadie - miro una vez más a los pequeños - Soy Odin Lowe

- ... - los pequeños lo miraron sin saber que decir

- ¿Con quien empezare? - preguntó Odin de repente

- ¿Empezar, qué? - pregunto molesto Duo

- Mi matanza - contesto de manera fria - ¿Quien de ustedes será el primero en morir?

El caballo al fin estaba frente a ellos, podían sentir el aliento del animal sobre sus rostros, y podían ver como el filo de aquella arma alumbraba el bosque, se escucho como su filo corto el aire, cuando él la movio de forma rápida.

En ese momento Heero solto la mano de Duo y levanto una gran piedra que estaba a sus pies, lanzandola con fuerza al rostro del jinete, quien grito de dolor al sentir el golpe sobre su ojo, dejando caer el hacha que hizo al caballo asustarse y levantarse haciendolo caer. Sin embargo eso no calmo al animal, Heero vio como se acercaba hasta él.

- HEERO! - grito Duo y corrio para empujarlo lejos del caballo, pero en ese instante el animal se levantaba una vez más haciendo que Duo perdiera el equilibrio y cayera al rio, cuya fuerza no tardo en arrastrarlo, mientras él seguia gritando el nombre de aquel otro niño - HEERO!

- DUO! - grito Heero levantandose rápidamente y viendo como Duo era arrastrado, pero antes de correr trás él sintio una mano sobre su hombro y volteo topandose con el rostro ensangrentado de Odin

- Maldito mocoso! - gruño el hombre lanzando un golpe al rostro del pequeño, dejandolo inconsciente al acto.

Odin levanto una mano hasta su rostro y la separo, observando detenidamente la sangre que la cubría, gruño de nuevo, saco un cuchillo entre sus ropas, y miro una vez más al pequeño que estaba inconsciente en el suelo, se acerco a él, y fue cuando algo mas lo distrajo...

Pasos y cascos se acercaban a toda velocidad, el ruido de los arbustos le indico que no tardarian en estar ahi. Miro una vez más a Heero, no podía matarlo, no a menos que quisiera que lo atraparan... Lo mejor era irse. Subio a su caballo y cabalgo rio arriba, perdiendose pronto de la vista...

Y pronto detrás de los arbustos, un hombre aparecio, bajo rápidamente del caballo y fue a auxiliar al pequeño a la vez que decía.

- Sr. Khushrenada, por aqui. Aqui hay alguien.

Y sin perdida de tiempo, de la nada aparecieron una docena de caballos, todos ellos dirigidos por Treize Khushrenada, un hombre joven de cabello castaño oscuro y ojos avellanados. El consejero real de ambos reinos, y no solo de las familias Maxwell y Yuy, tiempo atrás había servido a la familia Novena, quienes también habían sido asesinados por Colmillo Blanco, aunque para su suerte no tenían hijos, pero en cuanto a los Peacecraft, él tuvo que hacerse cargo de Milliardo y de la pequeña Relena.

- Heero - murmuro cuando vio al pequeño que el soldado sostenia entre sus brazos - ¿Alguien más hay con vida?

- No señor - anuncio un hombre detrás de él - El campamento fue destrozado, no quedo nada, y todas las pertenecias estan ahi. No cabe duda de que Colmillo Blanco volvio atacar.

- Y algun Maxwell, que hay del pequeño? - pregunto sin cambiar su tono de voz, indiferente y despreocupado. El hombre que cargaba a Heero movio la cabeza en señal de negación - Entonces llevenlo al reino.

El soldado entrego a Heero a uno de sus compañeros y todos ellos regresaron.

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- Eres un tonto! - grito aquel hombre mientras veía como el otro curaba la herida de su rostro

- ¿Que querías que hiciera?. Matarlo ahi mismo, y que tus hombres me atraparan. Dijiste que nos darias el tiempo suficiente para huir - le respondio Odin en el mismo tono

- Y se los di, no tengo la culpa de que entretuvieras hablando con ellos - repetía mientras se movia por toda la habitación

- Yo no hable con ellos - mintio

- Mas te vale, no quiero tener problemas, aun cuando ya los tengo.

- Debes tranquilizarte Treize, aun cuando yo lo hubiera hecho, ellos no recordarían nada de lo que sucedio. Volveras a quedarte con su dinero, tal como lo haces con la fortuna de los Peacecraft, cuando ellos sean mayores ya no tendran nada. Y ese Yuy aun es muy pequeño, como para hacerse cargo de todas sus obligaciones, para cuando tenga la edad suficiente, lo tendras a tu merced.

- ¿Que hay de Duo? - pregunto el hombre cerciorandose de que nadie escuchaba tras la puerta

- ¿Que con él?

- Aun no lo hemos encontrado

- Por él ni siquiera debes preocuparte, cayo al río mucho antes de que tus hombre llegaran, la corriente lo arrastro rio abajo. No creo que haya sobrevivido.

- Mis hombres se encuentran buscandolo, asi que por tu bien, más vale que asi sea... Ahora vete, no quiero que nadie te vea aqui.

- De acuerdo - dijo y antes de salir por la pared falsa que se encontraba detrás de ellos, preguntó - Ya conseguiste que la familia Winner te acepte como consejero y como sucesor si algo llegara a suceder.

- Estoy en eso, pero me ha costado mucho trabajo, Sally , no confía en mí... En cuanto lo logre, los mandare llamar, mientras tanto será mejor que se oculten.

- Lo que usted diga...

Treize se dejo caer en la silla, de nuevo le habian fallado. La noticia de la masacre en el bosque había corrido como agua, ahora todos estaban enterados y las condolencias no tardarían en aparecer, y lo que más le frustraba era que también se sabia que el único sobreviviente había sido el heredero del trono Yuy, el joven Heero, ahora no podría matarlo como tenía planeado. Ya tenía suficiente con cuidar a los hijos Peacecraft, también tendría que cuidar a un Yuy.

Y para molestar aun más su humor, no podía convencer a Sally Po de que era un hombre de fiar, y siendo ella la tutora del pequeño Winner, su palabra era ley... Desde que el Rey Winner habia fallecido, Po se había vuelto demasiado estricta en cuanto a las personas que manejaban la fortuna. Asi que él no podía entrar a menos que la convenciera...

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Heero se movio en la cama, y poco a poco fue abriendo sus ojos, sentía como si hubiera dormido todo el día, y en efecto asi era. La noche habia pasado y un nuevo día estaba a punto de acabarse. Heero tardo en identificar el lugar donde estaba, se levanto al reconocerlo. Su cabeza le dolio, pero más especificamente su mejilla, levanto su mano y la toco, y en cuanto sintio la presión, la retiro bruscamente, aun le dolía...

¿Que estaba haciendo en su habitación?... ¿Que habia pasado?... ¿Donde estaba Duo?

Y esta ultima pregunta hizo a Heero saltar de la cama, aun llevaba las ropas del día anterior. Y su collar aun estaba en su cuello, lo acaricio mientras se veía en el espejo. Algo que llamaba más su atención, era ese golpe que ahora parecía haberse inflamado, y tenía cierto aspecto morado...

Sonrio al volver a tocarlo... ¿Que diria Duo en cuanto lo viera?... Seguro que se emocionaria y trataria de tocarlo mientras él lo impedía, y después pelearian para ver quien ganaba, y ver si Duo podía tocarlo. Si, eso es lo que Duo haría... Estaba a punto de salir para ir a buscarlo cuando una mujer entro en su habitación.

Nunca la habia visto, esa mujer era una extraña para él, y se sorprendio aun más cuando vio a la mujer sonreir y acercarse, al parecer revisando su golpe.

- ¿Te duele? - le pregunto, y él asintio levemente. La mujer lo cargo hasta sentarlo en la mesa de la habitación, para después acercarse con una bandeja de agua y un trapo seco

Heero detuvo su mano al ver lo que pretendia hacer, no, no podía permitir que lo curaran cuando Duo aun no lo había visto, de lo contrario como iba a convencerlo de que eso era un golpe, aun cuando no sabía porque tenía un golpe ni que o quien lo había golpeado...

- No te preocupes, no te dolera mucho - dijo la mujer pensado que le preocupaba que le doliera

- No, no es eso, pero ya no va a parecer un golpe - la mujer lo miro extrañada

- Y ¿Por que quieres que parezca un golpe? - pregunto

- Porque si no lo parece, Duo no va a creer que es uno - La mujer ahogo un gemido cuando escucho el nombre, acaso el pequeño no recordaba lo que había sucedido? - ¿Quien eres? - pregunto Heero al ver la reacción de la mujer

- Mi nombre es Lady Une, y trabajo para el señor Treize

- Ah! Y ¿Que haces aqui? - volvio a preguntar

- Creo que será mejor que él te lo diga... No te preocupes, va a seguir pareciendo un golpe - añadio al ver que él todavía no queria ser curado

Heero no pregunto nada más, de su boca solo escapaban debiles /auch/ cuando sentía la frialdad del agua sobre su rostro. Mientras que Une se dedicaba a revisarlo con cuidado para después quitarle la ropa, sucia y maltratada que llevaba, y lo vistio con ropas limpias, pero cuando intento quitarle el camafeo, Heero se resistio y lo tomo en su mano para alejarlo de ella.

- Damelo - pidio ella - Esta sucio, hay que limpiarlo

- No - renego él

- Pero hay que limpiarlo

- Yo lo hare, pero no voy a quitarmelo - insistio

- De acuerdo, toma - le extendio un paño humedo y Heero comenzo a limpiarlo cuidadosamente, tratando de quitar toda la tierra que cubrían las letras DM, y dejandolo tan limpio como cuando se lo regalaron - ¿Que tienes adentro? - pregunto Une al ver el cuidado con el que lo hacía

Heero sonrio y lo abrio mostrando unas cuantas hebras de un hermoso cabello castaño. Une lo miro confundida.

- Es Duo - fue lo único que dijo, haciendo que Une borrara la confusión en su rostro, dejando en su lugar la tristeza.

Heero se extaño ante la reacción de aquella mujer, volvio a cerrar el camafeo y lo guardo entre sus ropas. Salto de la mesa y volvio a verse en el espejo, le gustaba más la apariencia que tenía antes, no por la ropa, sino porque asi le sería más fácil convencer a Duo de que era un golpe, aquel moreton que tenía en su pomulo.

Volteo buscando a la mujer llamada Une, y al no verla se extraño aun más. Ahora estaba listo para ir a ver a Duo. Salio de aquella habitación y comenzo a recorrer los pasillos, que le sorprendieron estaban silenciosos. A lo lejos vio a la mujer de larga cabellera castaña, y vio como entraba en una de las habitaciones, se acerco en silencio y escucho tras la puerta...

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- Mi señor - anuncio una voz

- ¿Que sucede Lady? - pregunto mientras sus ojos se fijaban en la mujer que entraba

- ¿Lo han encontrado? - pregunto a su vez, acercandose - ¿Han encontrado al pequeño Maxwell?

- No, no hay ningun sobreviviente excepto Heero. Colmillo Blanco dejo limpio el lugar, mato tanto a los Yuy como a los Maxwell

- ¿Ya encontraron su cuerpo?

- No

- Entonces todavía hay esperanza

- No lo creo, Une. La corriente lo arrastro rio abajo, mis hombres lo han estado buscando pero no hay rastros de Duo por ningun lado, lo más seguro es que su cuerpo se haya hundido...

- Eso no es cierto! - grito Heero abriendo la puerta, haciendo que las dos personas dentro de ella se sorprendieran

- Heero! - hablo Treize - Me alegra que ya hayas despertado ¿Como te sientes?

- ¿Donde esta Duo? - pregunto Heero sin vacilar

Ambos se quedaron en silencio mirandose entre si. Heero los miro molesto. ¿Que era lo que estaban ocultando?

- ¿Donde esta Duo? - pregunto aun más energicamente

- Recuerdas lo que sucedio ayer

Heero lo miro confuso, ¿A que se referia?... Y al ver directamente a los ojos avellanados, fue como si una pelicula pasara ante sus ojos. Los gritos, las flechas, el fuego, los hombres... Sus padres, sus amigos, sus familiares, muertos frente a él... El rio... Duo... Y después de eso recordaba como algo se acercaba a su cara, provocandole un dolor intenso y después no habia nada...

Levanto su mano para tocar de nuevo su moreton. Y la triste y dolorosa verdad cayo sobre él... Sentia el escozor en sus ojos, el temblar en sus piernas, la agitación en su corazón y el dolor de su alma... No podía ser cierto!... Duo no podía haberlo dejado, no cuando se lo había prometido... Y todo era su culpa, Duo lo habia salvado, Duo había arriesgado su vida por él, cuando él no lo merecía, cuando él no podía vivir sin verlo de nuevo, sin escuchar su risa una vez más...

- No... no - balbuceo sin sentido

Retrocedio deseando que todo fuera una broma, que aun estuviera soñando. Y la tristeza en el rostro de aquella mujer le demostraba que no era asi... No podía creerlo... No queria creerlo!... Se dio la vuelta y corrio, perdiendose por el pasillo, deseando morir... Y antes de que Une fuera por él, Treize la llamó

- Te haras cargo de él

- Si, mi señor

- Llevalo al reino Peacecraft, Milliardo y Relena le harán compañia, aun cuando Milliardo es más grande, se entedera muy bien con Relena. Yo me quedare aqui un poco más para recibir y contestar las condolencias, y arreglar los negocios de ambas familias.

- Como usted ordene mi señor.

Une se despidio con una inclinación y salio de ahi a toda prisa...

- Tal vez no este muerto - murmuro Treize al encontrarse solo - Pero lo estara si es que llega a aparecer

Ya tenia en sus manos la fortuna Maxwell, y si ese pequeño aparecia, le traeria demasiados problemas, además de que con cuidar a tres mocosos eran más que suficiente, sobre todo porque tenía que encontrarles un matrimonio donde él pudiera seguir haciendose cargo de las fortunas.

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- Shh. No hagas ruido - se escucho la voz de un pequeño niño

- No debemos estar aqui, Wufei. Si Catherin nos descubre se va a enojar. Sabes que no le gusta que estemos a estas horas fuera de la casa, cuando ella no esta - le regaño un chiquillo, de cabellera castaña y unos preciosisimos ojos esmeralda

- Vamos Trowa, no seas cobarde, cuantas veces le has hecho caso - replico el otro pequeño niño, de cabellera intensamente negra, al igual que sus profundos ojos

- Ese no es el punto, no has visto a los soldados que andan merodeando por aqui. Si nos encuentran...

- Shhhh - volvio a callarlo el pequeño Wufei - Es por aqui

- ¿Que estamos buscando?

- Escuche ruidos aqui hace rato

- ¿Que clase de ruidos? Pudieron haber sido solamente las ranas o el agua golpear con las rocas.

- Crees que soy tan tonto

- mmm...

- No me contestes, quieres! - amonesto Wufei mientras se abria camino por la maleza

- Vamonos, Catherin no tardara en llegar y tengo hambre

- No seas aguafiestas Trowa, es por aqui, lo se, falta poco... Vamos! - añadio ante de que su amigo pudiera seguir regañandolo

Los dos pequeños caminaron en silencio por la hierba, tratando de que nadie los viera. Y el estomago de ambos gruño al mismo tiempo, haciendo que Trowa perdiera la poca paciencia que le habia llegado.

- Es todo, me voy. Ire a esperar a Catherin, ya veremos como te pone cuando regreses - dijo el pequeño de ojos esmeraldas y antes de marcharse sintio como su amigo lo sujetaba por el brazo. Enfadado regreso su vista para enfrentarlo

- Ahi esta - dijo Wufei sin darle tiempo a que protestara

- ¿Que es eso? - pregunto Trowa viendo el pequeño bulto que había en la orilla del rio

- No es eso, es alguien - dijo Wufei acercandose

Ambos caminaron con precaución hacia el pequeño que yacía boca abajo en la orilla. Sus ropas estaban sucias, y empapadas y su cabello estaba salido de su hermosa cola. Trowa levanto una de sus manos para recoger el cabello que cubría la cara de aquel pequeño. Pudo ver como habia un fuerte golpe en su frente, que incluso tenia sangre, seguramente provocado por una de las rocas del lugar.

- ¿Quien esta ahi? - hablo la voz de un hombre mayor.

- Vamonos! - dijo Wufei en voz baja

- No podemos dejarlo aqui, hay que llevarlo con nosotros. Catherin lo curara y luego sabremos quien es él. - dijo Trowa, levantandolo por un brazo, mientras que Wufei hacia lo mismo por el otro.

La cabeza de Duo cayo sin sentido hacia su pecho y los pequeños que lo ayudaban corrieron con mucha dificultad para ocultarse en la hierba y perderse de la vista de quien sea que estaba ahi cerca. La noche fue su aliada, y viviendo ellos donde vivían nadie se preocupaba por lo que hacían, en el pueblo nadie les prestaba atención.

No tardaron en ver la pequeña casa, donde vivían, con aquella muchacha llamada Catherin, que era la hermana mayor de Trowa, y había aceptado cuidar a Wufei después de la muerte de sus padres, convirtiendose en algo muy parecido a su madre, ya que a sus 16 años, era lo suficientemente capaz para cuidar a dos pequeños de siete años.

- ¿Donde han estado? - les grito en cuanto los vio entrar, pero inmediatamente el enojo se esfumo cuando reconocio lo que llevaban cargando - ¿Que sucedio? ¿Quien es él?

- No sabemos - confeso Wufei - Estaba en la orilla del rio

Catherin los ayudo a meterlo a la casa y lo acosto en su propia cama. Revisando con cuidado la herida que llevaba en su cabeza.

- Tiene un poco de fiebre - dijo tocando su mejilla con el reverso de su mano - Traigan un poco de agua y algunas mantas.

Wufei y Trowa obedecieron al instante, y poco después la herida de Duo estaba curada, y el comenzaba a recuperarse. Catherin los obligo a ir a la cocina y que le explicaran con detalle... Después de la explicación, ella los miro conmovida.

- Me alegra que lo hayan encontrado, hubiera muerto si se quedaba ahi. Pero esperaremos a que despierte para preguntarle porque estaba ahi... Ahora coman y vayan a dormir, yo tengo que trabajar mañana temprano, y no quiero que se vayan a jugar ni nada parecido, se quedaran aqui y lo cuidaran, nada de molestarlo, dije cuidarlo. Entendido?

- Si - dijeron los dos al unisono, comenzando a comer.

Wufei y Trowa se acostaron en la cama de Trowa, para que Catherin pudiera dormir en la de Wufei. Por primera vez ellos estaban dispuestos a hacerle caso, y quedarse a cuidarlo.

Para cuando Catherin regreso se encontro con un desastre, Wufei y Trowa habían intentado cocinar. Al principio se molesto pero cuando entendio sus intenciones, sonrio...

- Hay muchos soldados en el pueblo - comento Wufei mientras comía lo que Catherin habia preparado

- Si - respondio la muchacha - Creí haber oido que buscaban a alguien

- Tal vez fue al principe - intervino Trowa - No ves que siempre se escapa, creo que cada día les cuesta más trabajo encontrarlo

Y antes de decir algo más, un ruido en la habitación se escucho, un quejido más bien, haciendo que los tres se levantaran de la mesa y fueran a verlo. Catherin se inclino, y vio como los parpados del pequeño se abrian lentamente, mostrando, para su sorpresa, dos hermosos ojos violetas que lo veían con confusión.

Duo miro las siluetas borrosas que aparecian ante él, se vio en la necesidad de cerrar sus ojos varias veces tratando de acostumbrarse a la luz. Sintio una mano en su mejilla y volteo topandose con una mirada cafe.

- ¿Como te llamas, pequeño? - pregunto la mujer a su lado, y él la miro confundido

- Creo que no sabe hablar - escucho otra voz y trato de buscar a su dueño, era un pequeño de su edad, de cabello y ojos negros

- Duo - murmuro de forma débil

- ¿Te llamas Duo? - pregunto la chica y él sintio como su cabeza dolía. Levanto su mano y se encontro con una venda cubriendola - Te golpeaste la cabeza - explico Catherin - No te muevas... Duo ¿Que?, No tienes apellido

- Pero si nosotros no tenemos apellido - intervino Trowa - ¿Por que crees que él tiene un apellido?

- Claro que si tenemos apellido, nosotros somos Barton y Wufei es Chang, el que no los ocupemos no significa que no los tengamos, que a ustedes no les guste es otra cosa.

Duo sonrio ante la escena, pero entonces se dio cuenta de que no sabía nada mas... Solo había dicho Duo, porque recordaba haber escuchado a una voz lejana gritar ese nombre, una voz que le costaba trabajo identificar... ¿Quien era él?...

- Y bien pequeño ¿Cual es tu nombre completo? - Duo nego con la cabeza - ¿No lo sabes? - asintio - ¿De donde eres? - volvio a negar - ¿Quienes son tus padres? - siguio negando

- Vaya no se acuerda de nada - dijo Trowa al ver al pequeño - Excepto su nombre, y dudo que sea su verdadero nombre

- ¿Quienes son ustedes? - pregunto Duo en voz baja

- Habla! - se burlo Wufei al escucharlo

- Wufei! - le llamo la chica, y Duo sonrio - Mi nombre es Catherin, y ellos son Trowa y Wufei, ellos te trajeron aqui... Estabas en el rio. No sabes ¿Quien eres? ¿De donde vienes? ¿Quienes son tus padres?

Duo la miro confundido, no entendia de que estaba hablando esa chica... No, no recordaba haber estado en un rio, no recordaba nada antes de haber despertado. Solo sabía que le dolía la cabeza, y se sentiá muy cansado.

- No te preocupes pequeño Duo - dijo Catherin levantandose - Puedes quedarte con nosotros hasta que alguien venga por ti... Trowa, traele un poco de comida, Wufei ayudalo. Y esperen afuera hasta que se cambie.

Catherin le ayudo a levantarse, y comenzo a sacarle la ropa maltratada y sucia, fue cuando noto el collar que colgaba de su cuello. Lo tomo entre sus manos, y rodeo con sus dedos las iniciales HY... Miro al pequeño y antes de preguntarle, sonrio:

- Duo... ¿Ese es tu nombre? - Y Duo la miro sin saber que contestar. Ella pudo notar la confusión en aquellos ojos violetas - No importa, tu seras Duo.

Le coloco una playera un poco gastada y un pantalon corto, además de trenzar su cabello, y cuando ella se dio vuelta para llamar a los otros pequeños, el tomo el camafeo entre sus manos y lo contemplo... No supo porque, pero eso le hizo sonreir, y se sintio un poco mejor. Lo guardo entre sus ropas, para comenzar a comer...

Se divertio hablando y bromeando con los otros dos pequeños, hasta que Catherin lo mando a dormir. En ese lugar se sentia tranquilo, aun cuando sentia la necesidad de ir a buscar algo... o a alguien... Incluso ellos les habían contado sobre su vida, de como se habían quedado huerfanos, trantando de hacerle recordar algo en especial.

Catherin durmio con él para cuidarlo, se acosto a su lado, y cubriendose con las mantas, mientras que Duo sujetaba fuertemente el camafeo en una de sus manos, estando profundamente dormido y sin darse cuenta, susurro, sin que nadie lo escuchara

- Heero

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Desde que habia tenido esa discusión con Treize, corrio hasta que sintio como sus piernas ya no daban para más, totalmente exhausto y agitado, llego hasta la mas alta torre, aquella torre a donde siempre iba con Duo, y miraban juntos los atardeceres e incluso algunos amaneceres... Donde se sentaban a contemplar la belleza del lugar, sin que nadie los interrumpiera, sin que nadie los molestara... Su lugar preferido...

A Duo le gustaban las alturas y es por eso que lo convencio para que lo acompañara siempre a ese lugar, y a él le encantaba hacerlo... Casi siempre los regañaban porque no se aparecian en todo el día, y la razon era porque se quedaban ahi hasta que la noche caía, y le sorprendia aun más que a Duo nunca se le acabaran los temas de conversación...

La noche estaba apunto de caer, y Heero se acerco hasta la orilla, para contemplar el atardecer una vez más... Apoyandose en la orilla, sujetó su collar, acariciando las letras que en él había. Su dolor era demasiado grande...

- Lo prometiste - susurro que se fue con el viento - Duo, tu mentiste... Tu me lo habias prometido... Tu prometiste que estarias siempre conmigo - añadio pensando, anhelando que Duo pudiera escucharlo

Cerro fuertemente sus ojos cuando sintio como dos gruesas lagrimas corrian por sus mejillas, y como su garganta le molestaba. Podía sentir como su corazón se había roto y su alma lloraba...

- Lo prometiste! - grito desde lo alto, sujetando aun más fuerte su collar...

Y en ese instante un viento fuerte agito su cabello, y llevandose consigo las dos unicas lagrimas que se habían derramado...

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Muy lejos de ahi, en un pequeño pueblo, situado en las tierras Winner. Los vendedores se habian instalado desde antes de que el sol saliera, y ahora llamaban a grandes voces para que los compradores se acercaran, pero no solo era para atraer clientes...

- Oigan ustedes vuelvan aca - gritaba la voz de un hombre mayor, persiguiendo a tres pequeños

- Atrapanos si puedes, grandulon - decía el niño que iba hasta enfrente

- Es demasiado lento, ni siquiera puede mantenernos el ritmo - decia el segundo

Mientras que el tercero reía. Era algo de verse todos los dias, desde que Wufei habia llegado a vivir con la familia Barton, ese tipo de escenas abundaban en el mercado. Y eran divertidas incluso para el hombre que los perseguia. Era un reto atraparlos con las manos en la masa, aquel hombre siempre los pillaba cuando ellos ya llevaban las manzanas, y los perseguia todo lo que podía, tratando de alcanzarlos, era un buen ejercicio, pero hasta esas fechas nunca lo había logrado y siempre terminaba regalandoles la manzana del día.

El vendedor suspiro cansado, y se detuvo de golpe. De nuevo lo habían vencido. Hizo un ademán de derrota y dio media vuelta para regresar a su negocio. Y los chicos lo miraron felices de haber ganado una vez más. Pero no detenían su carrera, no hasta estar lejos de ahi, para que pudieran disfrutar de su premio. Wufei salto unas canastas y Trowa lo imito, hasta atrás venia Duo, no estaba acostumbrado a ese tipo de ejercicio.

Duo miro las cajas y trato de saltar, pero antes de caer, otro pequeño se habia interpuesto en su camino y choco de lleno con él, haciendo que ambos cayeran al suelo. Duo se incorporo frotandose la cabeza, y topandose con un pequeño de su misma edad, cuyos cabello parecía del color del sol.

- Auch - dijo levantandose y mirando al pequeño que yacia en el suelo - Deberias fijarte por donde vas.

- Lo siento - murmuro el pequeño, y abrio sus ojos mostrando una hermosa mirada aqua - No fue mi intención

- Por aqui - se escucho una voz a lo lejos, e hizo que el pequeño rubio se sobresaltara y se levantara rápidamente

Duo se extraño ante su reacción, y se extraño aun más cuando sintio como el pequeño lo sujetaba por el brazo y lo jalaba para que fuera con él. No opuso resistencia, se dejo llevar y pronto se encontro corriendo al lado del pequeño.

En cuanto se vieron libres de guardias, Duo no pudo evitar vagar su vista, topandose con un gran castillo, y mirando fijamente un torre. Le habia llamado la atención, y queria subir a ver...

- Lo siento - le hablo el pequeño haciendo que Duo volteara a verlo - Lamento haberte tirado y más aun traerte contra tu voluntad, pero no tenía otra opción. Asi que te debo una

Duo no le dijo nada, solo levanto su mano y señalo la torre que habia en lo alto. Quatre no comprendio al instante, siguio con su vista la mano del otro pequeño pero no encontro nada interesante, solo el castillo que lo prisionaba, y aparte de eso no habia nada más.

- ¿Que? - pregunto y Duo estiro aun más su brazo, tratando de hacerle comprender - Es un castillo y ¿Que?

Duo nego con la cabeza y fue ahora él quien lo arrastro hacia arriba, y por más que el pequeño tratara de resistirse no conseguia zafarse. Hasta que por fin Duo lo solto cerca de la pared del castillo.

- ¿Que sucede? - pregunto aun sin entender

- Puedes llevarme hasta alla - volvio a levantar su mano señalando la torre

- ¿Por que quieres ir ahi?

- No lo se

- Entonces ¿Para que llevarte?

- Por favor, me lo debes - mostro una gran sonrisa, haciendo que el lo mirara aun más extrañado

- Esta bien - dijo derrotado - Ven

Para sorpresa de Duo, ese niño golpeo una de las paredes y esta se abrio, mostrando unas escaleras que parecian no tener fin. El rubio le indico que lo siguiera, y que no hiciera ruido. Subieron las escaleras, y pronto vieron una puerta muy angosta, pero siguieron subiendo encontrando más por el camino, hasta que al fin el pequeño se asomo y antes de salir llevo un dedo a su boca para indicarle silencio. Duo asintio nervioso.

Los pequeños salieron al pasillo, y Duo se maravillo con las pinturas y estatuas que estaban a su alrededor, caminaron rápido y en silencio, atravesaron un pasillo y luego otro, y cuando Duo comenzaba a impacientarse, vio que le señalaban las escaleras que lo llevarian hasta arriba.

Duo subio emocionado, sin cuidar siquiera si hacía ruido, y en cuanto sintio el aire golpear su rostro, una extraña sensación aparecio en su pecho. Levanto sus manos al cielo y se estiro, absorbiendo profundamente el aire limpio y contemplando el maravilloso paisaje. Duo no sabia porque estaba ahi exactamente, solo había sentido la necesidad de ir, de ver y sentir...

El muchacho rubio lo miro extrañado y su pregunta no pudo ocultarla para siempre.

- ¿Por que querias venir aqui? - Duo se volvio mostrando una gran sonrisa

- Te dije que no lo se, y no lo se, solo tenía ganas de venir aqui

- ¿Como te llamas? - pregunto el pequeño

- Duo... ¿Y tu?

- Quatre Winner

- Ah!, entonces tu vives aqui, no es asi?

- Si, pero no me gusta estar todo el tiempo encerrado... Solo te llamas Duo? - pregunto curioso

- No

- Y entonces...

- No lo se. No recuerdo nada - dijo sinceramente Duo mostrando otra gran sonrisa

Y fue cuando Quatre se percato de algo más, cuando Duo se había estirado, había hecho que su collar saliera de entre sus ropas, y ahora Quatre lo veia sorprendido. Se acerco a él y lo contemplo

- ¿Que es eso? - pregunto curioso

- No lo se

- ¿Por que lo llevas tu?

- Porque es mio

- Y si te llamas Duo, porque aqui tiene otras iniciales - Duo se encogio de hombros. Quatre seguia sin entender

- Este es un lugar muy lindo - comento Duo apoyandose en la orilla para ver el pueblo - Los atardeceres deben verse fantasticos, desde aqui, o no?

- Nunca había venido aqui - revelo Quatre acercandose a él - Pero si, es lindo...

Duo sonrio aun más...

- Me gustaria venir todos los dias, y comprobarlo por mi mismo

- Puedes venir siquieres, solo no debes dejar que te vean los guardias y asi yo tendre alguien con quien platicar

- En serio!... Es grandioso... Muchas gracias!

Se quedaron ahi por largo tiempo viendo fijamente el paisaje, y Quatre se entretuvo con la platica del pequeño de ojos violetas. Reían y jugaban y Quatre se sentía feliz de nuevo... Y la llegada del atardecer les indico que era hora de bajar, e igual en silencio regresaron por donde habían subido... Pero en uno de los pasillos alguien los esperaba. Una mujer de larga cabellera rubia con unos profundos ojos azules, acompañada de algunos guardias...

- Joven Quatre, ¿Cuantas veces le he dicho que no debe salir del castillo solo? - dijo la mujer en cuanto lo vio aparecer, acercandose rápidamente a él - Es peligroso, por su seguridad debe quedarse aqui.

Quatre bajo la vista apenado y fue cuando la mujer se fijo en el otro niño, y su rostro mostro su desaprobación.

- ¿Tu, que haces aqui? - pregunto con tono de reclamo, y fue cuando sus ojos se clavaron en el collar del pequeño.

Siendo él un plebeyo, y vistiendo las ropas que traía, como era posible que trajera una joya de ese tipo?, Sally no salía de su asombro y solo una explicación vino a su mente.

- Ladron! - apunto al chico con el dedo - Regresa eso inmediatamente, no se de donde lo hayas tomado pero sera mejor que me lo entregues ahora mismo

Duo retrocedio mientras sujetaba su collar, no sabía porque, pero tenía la fuerte sensación de que debía protegerlo y no permitiria que nadie se lo quitara. Asi que se lanzo contra los guardias, intentando escapar, pero los guardias lo sometieron fácilmente, provocando en su cuerpo, algunos raspones, y cortaduras, ya que él no se daba por vencido tan fácilmente.

- No, Sally, espera - grito Quatre al verlo - Ese collar es de él, dejalo libre, él no es ningun ladron, ha permanecido a mi lado todo el tiempo

- Pero Quatre

- Por favor - suplico Quatre y la mujer resoplo enfadada

- Esta bien, pero no debe regresar por aqui. Si lo vuelvo a ver sera castigado, entendido?

Dio la orden para que lo sacaran del palacio sin lastimarlo, mientras se llevaba a Quatre con ella. Bajaron las escaleras, y no tardaron en encontrarse con otra joven, solo unos cuantos años mayor que Quatre.

- Oh, Sally!. Al fin te encuentro - Y sus ojos celestes se fijaron en el pequeño - Me alegra que lo hayan encontrado. Querido Quatre no es bueno que andes solo por la calle.

- ¿Que necesitas Dorothy?

- Nada, es solo que he recibido una carta. De Treize Khushrenada, solicitando de nuevo una entrevista con usted.

- Ese hombre nunca va a cansarse

- Tal parece que no, pero deberias darle una oportunidad, he recibido muy buenas referencias de él

- Me sorprende que digas eso, ya que casi todos sus señores, han resultado muertos. Los Noventa, los Kimali, los Peacecraft, los Yuy, los Maxwell, y no termino de enumerarlos...

- Solo han sido coincidencias, y él incluso se ha encargado de los pequeños Peacecraft, e incluso del joven Yuy, yo creo que no es tan malo.

- Me alegra que yo este a cargo... No me imagino lo que pasaria si ese hombre entrara aqui

- No exageres, querida Sally

- Si no exagero... Pero ahora quiero que lleves a tu primo a donde esta Hilde y Lucrecia

- Esta bien, lo que ordenes.

Y aun en contra de su voluntad, Dorothy sujeto la mano del pequeño y comenzo a caminar con él. No entendía porque teniendo 17 años, no le permitian intervenir en las decisiones, era lo suficientemente madura para poder ayudar a Sally con todo. Pero Sally no lo creía asi, le decía que aun le faltaba madurar y que solamente necesitaba su ayuda para cuidar a los pequeños.

Hilde y Lucrecia eran primas, se parecían mucho en cuanto a su fisico, ambas tenian cabello oscuro e incluso sus ojos se parecian mucho, pero en cuanto a caracter, Hilde era demasiado agresiva de vez en cuando y Lucrecia era demasiado tranquila, y aun asi a Quatre le gustaba mucho mas la amistad de Hilde, ya que era de su misma edad, y siendo Lucrecia un año mayor, se comportaba demasiado seria algunas veces y eso no le gustaba... Sally le habia prometido a su abuelo que las cuidaria, y asi lo habia hecho, asi que cuando tuvo que hacerse cargo de la familia Winner, las mando llamar para que estuvieran cerca de ella y le hicieran compañia al pequeño Quatre

Sally era demasiado sobreprotectora, no le gustaba que ellos hicieran algo peligroso, mucho menos salir del castillo, lo evitaba todo lo que podía, y esa era la razón por la cual Quatre se escapaba, no le gustaba estar encerrado. Sin embargo nunca habia logrado hacer que ellas lo acompañaran, ya que ellas respetaban y obedecian lo que Sally les dijera...

En cuanto al asunto con Treize, Sally no confiaba en él, era cierto que tenia muy buena reputación en algunos lugares, pero en otros no era tan buena, y es por eso que estaba renuente a aceptar su ofrecimiento de trabajo.

- Volvieron atraparte - dijo la pequeña que se acerco a Quatre, en cuanto lo dejaron en el jardin

- Ni me digas Hilde, ya estaba bastante lejos cuando tuve que regresar

- ¿Por que regresaste?

- Porque lo debía - Hilde se extraño ante la respuesta.

- ¿Viste algo interesante?

- Si, y conoci a un niño

- En serio?

- Se llama Duo, y es muy divertido, me hubiera gustado platicar más con él.

- No me digas que lo vio Sally

- Entonces no te dire

- ... - Hilde hizo una mueca de desagrado - ¿Y que le hizo?

- Lo sacó

- Asi como asi

- Si

- No lo encerro

- No

- Debe estar de muy buen humor - Ambos rieron ante lo dicho por la niña

- ¿Que hacen? - pregunto otra pequeña acercandose - Ya regresaste, Quatre. No creo que debas estar saliendo, imagina si te pasa algo cuando estas alla afuera

- Hola, Lucrecia - saludo secamente Quatre - Pues volví por mi voluntad, no porque me atraparan

- Te he dicho que me llames Noin, no me gusta que me digas Lucrecia - La chica lo miro con enfado

- Esta bien, esta bien... Vamos a jugar

Y pronto el jardin se lleno de risas y gritos de felicidad...

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- Estas seguro - pregunto el hombre sobre su caballo

- No hay duda señor, probablemente este vivo - comento el hombre parado a un costado de él - Hemos revisado el rio una y otra vez, y no hemos encontrado un solo rastro de él. Tal vez alguien lo encontro.

- Nos hubieran avisado - insistio aquel hombre de mirada avellanada - Y si esta vivo porque nadie lo ha reportado

- No lo se, Señor Treize, pero su cuerpo no esta por ningun lado. El joven Maxwell pudo haber sobrevivido.

- ... - Treize miro con furia al hombre, lo que decía no podía ser cierto, no debía ser cierto...

- Podemos buscar en los pueblos cercanos para tratar de encontrarlo

- No - dijo firmemente - Si esta vivo, pronto aparecera, tal vez su cuerpo se hundio o algo parecido, asi que no podemos estar perdiendo el tiempo cuando no hay esperanza. Ahora necesito que tus hombres custodien ambos castillos.

El guardia movio la cabeza indicando que asi lo haria y Treize se alejo rápidamente de ahi, ¿Que podía hacer para que eso no fuera cierto, para que no tuviera problemas con aquel pequeño?... Solo quedaba una alternativa

- Odin! - grito en cuanto entro en la casa, derrumbada y vieja

- ¿Que sucede Treize? - hablo un hombre a sus espaldas, con una sonrisa frivola en su rostro y mostrando algo que parecia comida - Necesitas ya de tus hombres, ¿Tienes a alguien en mente?

- Si

- Eso es genial!... Ya empezabamos a aburrirnos

- Lo que quiero es que por ahora todo se tranquilice, asi que sera mejor que los hombres se dispersen, no me conviente atacar a alguien más por un tiempo, después de la muerte de estas familias todo debe transcurrir tranquilo, asi podre convencer a Sally, de aceptarme en la familia - Odin lo miro molesto - Sin embargo quiero que tus hombres esten atentos a cualquier noticia sobre el heredero Maxwell

- ¿Aun no encuentran su cuerpo?

- No, asi que tus nuevas ordenes seran que si vuelve aparecer, te deshagas de él. No quiero que arruine todo lo que ahora tengo.

- No hay problema, mi señor. Sus ordenes se cumpliran

- Entonces ya lo sabes... Y no se preocupen, saben que por dinero no debe haber problema, les entregare lo que necesiten...

- Sabe donde puede encontrarme, asi que nos necesita para algo más, no dude en llamar, la paga siempre es buena. Con respecto al asunto Maxwell, quedese tranquilo en cuanto lo encontremos, sera historia.

- No quiero escandalos, y no quiero que nadie se entere que lo buscas. Solo eliminalo si es que llega aparecer.

- De acuerdo

Y Treize salio de ahi a toda prisa... Ahora todo estaba arreglado, solo faltaba convencer a Sally...

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Wufei y Trowa caminaban alegremente mordiendo sus premios. No se había percatado de que alguien faltaba. Hasta que llegaron a casa.

- ¿Donde estaban? - pregunto Catherin, en cuanto los vio llegar y miro las manzanas en sus manos - De nuevo molestando al señor Mullier

- No - dijo con fingida inocencia Wufei mientras ocultaba el cuerpo del delito

- ¿Por que tan temprano? - pregunto Trowa sin dejar de morder la manzana

- El trabajo se acabo en la sastreria, tengo el dia libre. Pero me traje algunas cosas para trabajar aqui. Y espero que se laven las manos para comer, y nada de bichos raros...

Wufei y Trowa obedecieron al instante, era algo que los fastidiaba pero si no lo hacian no comian. Catherin les enseñaba modales, y buenas costumbres, y ellos lo odiaban pero lo aprendian para verla feliz. Asi que sabía sentarse en una mesa, hablar adecuadamente, comer con propiedad, y todas esas cosas a las que muchos estaban acostumbrados... Y ella se dio cuenta de que Duo, era al único que parecia aprender rápidamente... Y hablando de Duo...

- ¿Donde esta Duo? - pregunto la chica en cuanto los pequeños entraron. Ambos se miraron fijamente y abrieron sus ojos al darse cuenta de que no estaba ahi - ¿Donde lo dejaron?

- No...

- sabemos - completo Trowa

- Vayan a buscarlo ahora mismo, vamos muevanse, a menos que se quieran quedar sin comer.

Los chicos se dieron media vuelta y corrieron buscando a su nuevo amigo. Mientras que Catherin se sentaba a cocer un poco, esperando su regreso...

Desde que sus padres habian muerto, ella tuvo que hacerse cargo de su pequeño hermano. Asi que había obtenido un trabajo en la sastreria, al principio ellos dos salian muy bien librados, pero cuando se entero de la muerte de sus tios, ella acepto hacerse cargo de Wufei, asi que se veía obligada a trabajar más horas extras... Sin embargo le gustaba la compañia de los pequeños, y se sentia feliz de tenerlos a su lado, aun cuando a veces la hacian enojar...

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- Duo! - dijo al verlo entrar - ¿Donde te habias metido? - pero se quedo de piedra al ver sus heridas y rasguños que tenia - Vamos, te curare esas heridas.

Aunque no eran muchas, ni muy profundas, Catherin se pregutaban quien pudo haberle hecho algo asi. Y mientras seguia curandolas le pregunto:

- ¿Que sucedio?

- Querian quitarmelo - dijo Duo tranquilamente mientras levantaba su collar

- ¿Por que?

- No se - dijo mientras lo miraba fijamente - Cuando yo estaba con ese chico, esa mujer me dijo ladron, y queria llevarselo

Catherin lo miro conmovida. Si bien en su estado él no podía tener algo asi, asi que ella tenía que hacer algo para evitar que volviera a suceder... Pero ¿Que?... Tenia una idea... Se levanto, tomo una caja de madera y se sento al lado de Duo. Cuando intento quitarselo, él se lo impidió

- No - dijo sin saber porque no queria alejarse de él

- Pero Duo... No quieres que se pierda, cierto?

- No

- Y tu eres muy pequeño, asi que puedes pederlo - intento convencerlo

- No, no lo perdere - decia convencido de sus palabras. Asi que ella intento convencerlo de otra manera

- Y no crees que las personas que intentaron quitartelo hoy, vuelvan a intentarlo después. No creo que quieras que ellos lo tengan - Duo nego con la cabeza - Entonces dejame guardarlo, prometo que nadie sabra que yo lo tengo.

- Pero...

- Y cuando cumplas la edad suficiente, yo te lo regresare, que dices. Es solo para cuidarlo

- ¿Puedo abrirlo por ultima vez? - pregunto tratando de hacer que Catherin olvidara el tema

- Claro

Abrio el camafeo, y Duo pudo contemplar aquellos cabellos oscuros, que al tocarlos se sentia tan suaves y sedosos. Sonrió sin saber por que?... Y antes de que lo guardaran, él lo limpio, haciendo que las iniciales HY, brillaran de nuevo... Después de guardarlo en la caja, la joven la oculto en una trampilla al fondo del cuarto y él quiso ir y pedirselo antes de que la sellara. Pero en ese momento Trowa y Wufei aparecieron.

- ¿Donde te quedaste Duo? - pregunto Wufei al verlo

- Te estuvimos buscando por todos lados - exclamo Trowa y Duo sonrio

- Ya basta de tanta charla - interrumpio Catherin - Vamos, deben comer algo!

Y los cuatro comieron tranquilamente, pero de vez en cuando la vista de Duo se fijaba en el cuarto que tenia oculto su precioso collar, y la sensacion de aquellos mechones de cabello regresaban a sus dedos, sin tener idea que significaba... Espera algun día, saber que significaba...

Saber ¿Quien era él? y cual era su destino...

Continuara...

Notas de la autora:

Aqui me tiene con un nuevo fic...

Espero que este primer capitulo les haya gustado, no se les haya hecho demasiado extraño, y también espero no tardarme en publicar los siguientes capitulos. Aunque no lo parezca esta es una historia Yaoi, pero era necesario aclarar que habia pasado cuando eran pequeños, habra otros capitulo, donde conoceremos más sobre la vida que tuvieron, y el porque de muchas cosas. Ya después veremos que pasa...

Agradezco a Loreto, mi gran amiga por ayudarme a elegir un titulo... Y a mi hermana para animarme a escribirla cuando la idea aun se maquilaba en mi cabeza. A ellas dos mis mas sinceras gracias y espero que esta historia sea de su agrado hasta el final...

Bueno, solo me resta recordarles que cualquier cosa, sea sugerencia, opinion, critica o lo que sea sera bienvenida en el correo de siempre... gunw02 ...

Nos vemos en el siguiente capitulo!

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