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Books » Harry Potter » DRACONIS
e-Jaina
Author of 5 Stories
Rated: K+ - Spanish - Romance/Adventure - Draco M. & Hermione G. - Reviews: 883 - Updated: 12-24-11 - Published: 09-25-03 - Complete - id:1534415

24 de diciembre de 2011.

Despues de muchos años y de diversos intentos. Por fin he terminado esta historia. Prometí dejarselas como regalo de Navidad y aquí está. Quiero agradecer infinitamente a todas las personas que me han seguido escribiendo con el paso de los años y aquellos que con sus correos y mensajes estuvieron alentandome a que terminara.

Agradezco su paciencia. Su apoyo para esta escritora que llevaba muchos años sin escribir. Es una satisfacción muy grande ver esta historia terminada. Me siento satisfecha con lo que he hecho. Seguramente tendré una serie de errores de prosa y ortografía, por favor disculpen.

Este último capitulo se lo dedico a Lumen. Quien nunca dejo de confiar en mí.

Por favor, no dejen de estar en contacto. Estare disponible en mi correo de gmail.

De igual manera pueden visitar mi blog. No me dejan ponerlo aqui pero sino revisen mi perfil que ahi estan mis datos. Un abrazo muy fuerte y FELIZ NAVIDAD 2011.


CAPITULO 33 - FINAL

Algunas profecias estan destinadas a cumplirse, otras a desaparecer en la penumbra gracias a que sus protagonistas deciden irse por otro camino. La maldad existe en todos, es parte de una naturaleza que todos traemos, sólo que simplemente está ahí: en espera de salir. Hermione de alguna manera sabia que la profecia de Draco no era de esas profecias que se tuvieran que cumplir al pie de la letra. Habia una esperanza para salvarlo aunque implicaba que derrotar a Geistdunkel habría que eliminar a Draco.

Hubiera querido que ese momento en el que corría fuese una pesadilla. Esperaba que en algún momento una voz la despertará y que pudiera ver el fulgor de unos ojos grises. En ese instante muchas cosas le pasaron por su cabeza, desde la primera vez que vio a Draco en Hogwarts hasta cuando lo encontró en Rumania. Había pasado mucho tiempo, tiempo perdido en el que ella no sabía la verdad.

Se preguntaba también si Snape había logrado ganarle a Bellatrix.

Sus piernas temblaban. El sudor cubría su frente pero ella seguía corriendo. Tenía que buscar una entrada a las torres. Pronto encontró una puerta escondida entre arbustos. Aquella puerta le llevaría a una de las torres. Hermione la abrió sin problemas y se quedo en la entrada mirando con cierto temor la oscuridad del lugar. Escuchó el sonido de un crujir entre los arbustos, cerca de donde ella estaba y tuvo que esconderse rápidamente mientras levantaba su varita por cualquier cosa. Sin embargo, ella acechó cuidadosamente y reconoció aun entre la oscuridad la figura de la persona, era Harry.

Hermione salió de su escondite y se presentó ante Harry Potter. Su amigo dio un respingo cuando la vio salir a la luz de la luna.

-¡Hermione!, estaba buscándote. Gracias al cielo que estás bien.

-Si, si lo estoy. – dijo con cierto cansancio.- ¿Cómo has llegado hasta aquí Harry?

-Eso no importa ahora, lo importante es que tuve que llegar y espero que a tiempo. – Harry sacó de su capa un viejo libro, el libro que le había dado Sarbu para Hermione.

-¿Qué es esto?. – preguntó Hermione.

-Es un libro que te envía Sarbu, me dijo que en este libro puedes encontrar una forma de… - Harry tragó saliva, no quería decir "una forma de matar a Malfoy".

Hermione lo miró angustiada.

-¿Te refieres a una forma de matar a Draco? ¿Eso es lo que contiene este libro?

-Hermione… si no hay manera de regresar a Malfoy, lo más importante es que lo eliminemos, que eliminemos a Geistdunkel. – Harry hojeó rápidamente las hojas buscando algo. – Mira, hay anotaciones que dejo Malfoy pero yo no las entiendo porque no se Draconis pero Sarbu me dijo que tú podías descrifrarlas.

Hermione revisó las hojas que contenían la letra de Draco. Sintió un poco de opresión en el pecho al verla pero su sensación fue incrementando una vez que vio una anotación sobre el dragón rojo, el príncipe de los dragones, Geistdunkel.

Draco no sabía que él era Geistdunkel pero sabía que el dragón estaba relacionado con todas las cosas que han estado pasando. Lo más seguro es que cuando hablo con el dragón negro algo sospecho. – Hermione levantó la mirada hacia Harry.- Sólo que nunca me dijo que era lo que tenía en mente. Sólo sabía que se angustiaba por sus sueños, como si esos sueños fueran el futuro para él.

-Hermione creo que debemos darnos prisa. No se qué es lo que hay que hacer pero confío en que tú sabes qué.- dijo Harry mirando el cielo.

Hermione levantó la mirada y vio como ráfagas de fuego cruzaban el firmamento, haciendo que este se tornara gris y rojo. La chica por un instante se quedo quieta y en su mente solo pasaban una serie de hechizos pero todos eran para matar a Geistdunkel. Se preguntaba si matar a Geistdunkel implicaría matar a Draco. Solo sabía que Draco ya estaba convertido en dragón y que de alguna manera una esencia de su humanidad vivía en el dragón. Un mago necesitaba hacer un último hechizo para que Draco estuviera muerto y el dragón viviera.

-Harry hay un hechizo. Lo acabo de leer. Pero ese hechizo implica algo….- La chica seguía manteniendo su mirada en el cielo, con el fin de no mirar a Harry.

-¿Qué es lo que hay que hacer?.- dijo Harry en tono preocupado.

-Hay que hacer un sacrificio… de sangre.-dijo ahora si mirándolo a los ojos.

-¿Eso que significa? ¿Qué alguien tiene que morir?. – Preguntó ya exaltado.

-Harry, alguien quien ama mucho a Draco debe ofrecerse ante el dragón pero esta persona debe contener un hechizo, el hechizo que permitirá que Geistdunkel muera. La otra versión es una donde él viva y estoy segura que es lo que querían hacer conmigo cuando me atraparon. Querían que yo fuera quien contuviera el último hechizo.

Harry la miró confuso.

-Hermione no entiendo. ¿A qué te refieres con contener? ¿Entregarte a que te coma el dragón y se coma tu hechizo al mismo tiempo?

Hermione asentó.

-Harry la única manera que el dragón pueda obtener esa hechizo es que cuando se acerca a la persona para matarla este toque al mago y el sacrificio de amor y sangre ante Geisdunkel, quien es príncipe de la maldad, no lo soportará.

-No creo… No, Hermione… definitivamente tú no vas a ser esa persona. ¿Estás loca? ¡Morir y no sabes si funcionará!

-¿Y que otro remedio tenemos?. – Hermione se guardó el libro en uno de sus bolsillos haciéndolo más pequeño.- Alguien tiene que morir y esa puedo ser yo. El hechizo va a funcionar porque es magia antigua. La magia antigua que inclusive uso tu madre contigo y aquí estas Harry Potter.

-Pero mi madre murió.- dijo Harry tomándola de los hombros.- No voy a permitir que mi mejor amiga muera, debe haber otra manera. Podemos sacarle el corazón a Geistdunkel.

-Pero eso no permitirá que Draco viva.- dijo Hermione en tono cansado.

-¡Ni siquiera sabemos si es verdad que Draco Malfoy esté vivo! ¡Puede estar muerto ya dentro de la existencia de ese dragón!

Hermione comenzó a sollozar. Harry al verla así la abrazó fuertemente.

-Discúlpame. No debí haber dicho así. Solo que no voy a permitir que el dragón te mate y buscaremos otra manera de matar a ese Dragón.

Un retumbo hizo que ambos se apartaran. Voltearon a ver al cielo y vieron que la lucha estaba cada vez peor. Dragones dorados peleaban con los dragones enemigos y el fuego estaba marcando el cielo sobre las numerosas muertes que podía haber.

-Tenemos que darnos prisa. Hay que subir a la torre.

Los magos se dirigieron a la entrada de la torre que había descubierto la chica. Dentro de la torre el sonido era mil veces peor. Se oía como un eco, como una guerra invisible a la cual se estaban aproximando.

Hermione y Harry subieron a toda prisa, estaban cansados pero la angustia de vivir nuevamente una guerra, ahora con dragones, los hacía tomar valor. El mundo no se merecía otra guerra, no entre dragones despiadados que destrozarían con su fuegos y sus alas las tranquilas casas de campos de los muggles, los asombrosos edificios altos de la ciudad o separar familias, perdiéndose un valioso tiempo de amor y convivencia.

Hermione nuevamente tuvo dudas. Queria ver a Geistdunkel y de alguna manera saber si al mirar esos ojos amarillentos podía vislumbrar a Draco. Sentía una leve agitación y tenía ganas de llorar y de gritar pero se contuvo. De nuevo los remordimientos cayeron en ella, haciéndola retroceder en esos momentos en los que odiaba a Draco Malfoy. Su mente tenia imágenes del pensadero de Draco, que la veía a lo lejos con ternura y resignación. ¿Cómo un hombre pudo callar tanto tiempo? ¿Cómo pudo Draco soportar todos esos años de soledad sabiendo que ella lo odiaba con toda el alma? Al final lo que más fuerza le dio es la sensación de volver a estar entre sus brazos, en sentir sus labios y escuchar los susurros de voz hablándole al oído. Sintió igualmente la necesidad de ir más allá. De ser suya por completo, de pasar el resto de su vida con él aunque implicara un millón de complicaciones… empezando por qué pasaría cuando ella se regresara a Inglaterra.

De pronto, la torre comenzó a temblar y los magos se detuvieron bruscamente para proteger sus cabezas de los pedazos de piedra que caían.

-¡Hermione!.- gritó Harry.

-¡Hay que darnos prisa!.- dijo Hermione señalando las escaleras. Aun faltaba mucho por subir, había que hacerlo rápido.

Siguieron subiendo las escaleras. Ambos magos jadeaban y sudaban. Sus rostros estaban sucios y húmedos. Harry sentía que sus piernas flaqueaban y se preguntaba cuándo llegarían el resto de los magos. Ron había ido a buscar ayuda al ministerio. Esto era serio.

Llegaron al último escalón. Hermione se detuvo bruscamente y se quedo al acecho en el límite de la puerta. Harry hizo lo mismo. Lo que ambos magos pudieron ver era a dragones peleando contra otros dragones y a magos peleando por sus vidas contra dragones negros. Harry pudo vislumbrar una cabellera platinada y supo que era Lucius Malfoy.

-Hermione. – suspiró.- Sólo te pido que hagas lo que hagas, no hagas ese sacrificio que piensas hacer. Es probable que Malfoy esté vivo pero no lo sabes. La magia de un dragón es muy oscura y puede que él ya esté muerto.

-Harry.- dijo mirándolo a los ojos.- Haré lo que sea necesario hacer, tú harías lo mismo si Ginny estuviera en la misma situación.- Pero te prometo que trataré de no dejar que el dragón me coma.

En este último comentario Hermione sonrió débilmente. Harry no le devolvió la sonrisa sino que su rostro se tornó apesadumbrado. Pasara lo que pasara ella haría lo que ella quisiera y él no podría detenerla.

Los magos de Gryffindor salieron a la pelea. El panorama era terrible y se sentía la sombra de la muerte. Los dragones intentaban atacarlos con sus garras y ellos alzaban sus varitas para defenderse. Hermione corría hacia Geistdunkel, quien yacía delante de Lucius Malfoy.

Tuvo que agazaparse entre cuerpos de dragones dorados muertos. La explanada estaba llena de cuerpos, tanto de dragones como de magos. Era una explanada muy amplia y el dragón rojo aun quedaba lejos de su alcance. Buscó rápidamente a Harry pero este se encontraba ocupado con un dragón mas no se encontraba en peligro serio. Lo tenía controlado.

De pronto escuchó un leve susurro. Una palabra que a ella le revolvió el estomago. "Sangre sucia".

Hermione busco entre los cuerpos y reconoció inmediatamente a la madre de Draco. Estaba ahí tirada, herida y sola. Pansy estaba agazapada yaterrada mientras un dragón la cercaba con su cola. Lucius yacía a un lado del dragón rojo.

-Tú. Sangre sucia.- volvió a repetir con cansancio.

Hermione tuvo ganas de ignorarla pero era la mamá de Draco y no pudo hacerlo. De forma rápido encontró que Narcisa tenía multiples heridas en el cuerpo y casi no podía moverse.

-Eres la sangre sucia que mi hijo ama.- dijo Narcisa mirándola fijamente.

Hermione no dijo nada, la ignoró por completo pero se acerco a ella sigilosamente y tomándola de los brazos, la arrastró detrás del cuerpo de un dragón dorado muerto.

-Mi hijo nos engañó a todos haciéndonos creer que de verdad era mortifago pero él te amaba tanto que no pudo hacer nada en contra de los muggles y sangres sucias.

-Su hijo es un hombre respetable, Sra. Malfoy pero no puedo decir lo mismo de ustedes.- dijo Hermione con un dejo de amargura.

Narcisa la miro fijamente mientras intentaba reincorporarse.

-¿Por qué hablas de Draco como si él estuviera vivo? Está muerto.

Hermione levantó su mirada a la madre de Draco. Ella tenía los ojos azules grisáceos como el Slytherin. Su rostro elegante y perfilado era parecido al de su hijo. Por un instante recordó que esa mujer era su futura suegra.

-Sra. Malfoy yo amo a Draco y no mentiría si le digo que Draco aun está vivo en ese dragón. Usted mejor que nadie sabe que la conversión del dragón rojo aun no ha terminado. Lo sé porque lo he leído si es que usted se lo pregunta y ya encontré una manera de hacer que Draco regrese.

Narcisa tembló un poco.

-Cometí un error. No debí buscar a Draco. Estaba llena de rencor porque él nos había traicionado, porque te prefirió pero ahora estoy arrepentida de haber participado en esta grotesca transformación. Dime lo que hay que hacer para salvar a mi hijo.

En ese instante, la voz de la mujer se quebró y lo que vio Hermione fue a una madre desesperada. La chica tuvo un momento de compasión puesto que Narcisa sollozaba en silencio.

Hermione quiso hablar pero una bola de fuego cayó cerca de ellas. La chica con trabajo se cubrió y trató de cubrir a Narcisa. La bruja revisó su alrededor mientras apretaba su varita.

-Hay una manera. Un hechizo para desbaratar la transformación de Draco; sin embargo se requiere que la persona que lo ejecute esté dispuesta a dar su propia sangre.

Narcisa la miró interrogante.

-Dime cuáles son esas palabras.

Hermione bajó de nuevo la cabeza y lanzó unos cuantos hechizos. Un dragón negro la había percibido y comenzaba a atacar.

-Es… es… "Deiner Seele zu lieben, Bitte senden Sie Ihre Seele".- dijo la chica en draconis.

Narcisa cerró los ojos y comenzó a murmurar.

Hermione no tuvo tiempo de seguir con Narcisa. Tuvo que moverse rápidamente mientras lanzaba hechizos a diestra y siniestra. Había estado tan ocupada con Narcisa que no se había dado cuenta que habían llegado otros magos. Algunos los reconocía del Ministerio de Inglaterra y otros era del campamento o personas que no conocía.

En ese instante Hermione escuchó unos gritos desgarradores y de reojo pudo ver que el cuerpo de Pansy yacía ensangrentado a lado de un dragón. Hermione sintió que se le revolvió el estomago pero tuvo que seguir corriendo. En un esquina sobrevolando estaba Geistdunkel, mientras mantenía cautivo a Lucius. El mago tenía una expresión de terror ahora, ya no se veía tan confiado. El dragón no pensaba cumplir para nada su palabra y ahora estaba dispuesto a llevar la guerra a otros confines del mundo.

De pronto, Geistdunkel reconoció a Hermione y voló directo a ella. Hermione iba a lanzar un hechizo pero este la hizo caer con su cola. El dragón la rodeo con su cuerpo largo y escamoso mientras sus ojos amarillos la veian fijamente.

-¿A que has venido?.- dijo el dragon en draconis.- ¿a morir?

Hermione tragó saliva pero no permitió el miedo se apoderara de ella.

-Vengo a decirte que liberes a Draco.- dijo igual en draconis.

El dragón hizo un gesto parecido a la risa pero solo soltó un poco de humo de su fauce.

-Draco Malfoy está muerto.

-Eso no es verdad y lo sabes. Por eso retienes a Lucius Malfoy, para que él pueda terminar el hechizo y terminar de convertirte pero eso no va a ser posible.

-No tienen oportunidad. Voy a ganar, seré el Amo de esta tierra, como era antes.

-No vas a ser nada, Geistdunkel. Solo tienes una oportunidad y esa oportunidad te la voy a arrebatar.

Geistdunkel bramó con fuerza y aleteó sus alas con tanta furia que Hermione volvió a caer. Sin embargo, la bruja no soltaba su varita.

Hermione se incorporó y en voz alta comenzó a decir: "Deiner Seele zu lieben…"

El dragón comprendió en seguida esas palabras. Eran Draconis antiguo y significaba la reversión de su hechizo de conversión. La bruja lo estaba clamando y una luz comenzó a envolver su cuerpo.

Ahora el dragón no mostró piedad en atacarla. Las bolas de fuego comenzaron a salir de sus fauces una tras otra. Hermione las esquivaba una y otra vez pero estaba cansándose y la magia no estaba terminada. Solo tendría que terminar de decir el hechizo, verter un poco de sangre y permitir que el dragón bebiera de ella. En el fondo sabía que esto último era imposible. Tenía que obligar al dragon a atacarla y morderla para que pudiera tener su sangre en su cuerpo.

-Vas a morir maldita.- dijo el dragón rojo.- Vas a morir como todos los magos que se han metido en mi camino. No vas a poder conmigo. ¡No podrás!

-¡El que va a morir eres tú de una vez por todas!.- dijo jadeante.- No voy a permitir que arrebates la tranquilidad de este mundo, que mates al hombre que amo y que sigas dañando a la humanidad con tu malignidad.

Hermione dio un paso hacia atrás mientras mantenía su varita alzada.

-¡ Bitte senden Sie Ihre Seele!

Una luz más brillante cubrió todo el cuerpo de Hermione. La chica estaba azul con destellos blancos por todo su ser. Su rostro se tornó débil y cansado pero firme.

Geistdunkel quiso huir pero la luz lo cegó de tal manera que solo consiguió echarse para atrás.

El resto de los magos veían la hazaña de Hermione con terror y admiración. Harry quiso correr hacia ella pero los dragones no se lo permitían. Solo gritaba desesperado a su mejor amiga que no hiciera nada… pero Hermione no oia.

La chica comenzó a lastimar al dragón y este intentaba morderla pero se detenia. Sabia que la sangre de la bruja tenia una magia poderosa y se la probaba todo habría terminado. Intento una vez mas y el dragón se negaba a atacar.

Lucius Malfoy al ver que el dragón estaba siendo sometido, salió corriendo con dirección a la puerta de una de las torres pero el dragón rojo lanzó una llama teñida de rojo. Lucius desapareció. Sólo se observaba sus cenizas volando por el cielo ensangrentado.

Hermione intentó una vez más y esta vez ella buscó la manera de cortarse una mano y la alzó para que el dragón la viera. La Bestia la miró con odio y sus ojos amarillos se tornaron en un rojo sangre. El animal se lanzó hacia la bruja y ella sintió que su cuerpo caía en el suelo adolorido.

Por un instante perdió la noción del tiempo y solo entre sombras podía escuchar a Geistdunkel, los gritos de los magos, los alaridos de los dragones. Solo logró ver a una persona llena de luz, que la tenía protegida en una burbuja mágica. Geistdunkel lanzó una nueva llama pero esta no tocó ni a Hermione ni a la luz. Acto seguido, la bruja solo pudo vislumbrar como el dragón abrió su hocico y partió en dos el cuerpo de su salvador.

Hermione hizo el intento de pararse y pudo ver con asombro, desconcierto y miedo como Geistdunkel yacía envuelto en llamas, mientras pegaba fuertes alaridos. El animal se quemaba, se consumía. Sus alas iban desapareciendo y los dragones negros comenzaron a huir pero los magos los perseguían en sus escobas y los dragones dorados iban tras ellos.

Había pasado todo tan rápido pero no sabía que estaba pasando pero de algo si estaba segura. Geistdunkel, el príncipe de los dragones estaba muriendo. La chica quiso acercarse pero una mano la tomó fuertemente de su muñeca y la jaló.

-¡Harry!

-Vámonos Hermione. – dijo el mago mientras la llevaba casi arrastras.

-¡No! ¡No Harry! ¡Draco!

-Tenemos que huir. Todo está incendiándose. Vamos a morir si nos quedamos.

Hermione intento zafarse pero Harry la lanzó al vacío. La bruja sintió por un instante que caía pero pronto se sintió a salvo encima de una escoba.

Harry comenzó a sobrevolar el castillo de los Krum. Solo se veía fuego por todos lados y algunos magos huyendo del mismo. La mayoría de los dragones estaban huyendo.

Geistdunkel levantó el vuelo y se dirigió hacia Harry. El mago tuvo que acelerar su vuelo en escoba para poder escapar pero el animal seguía detrás. Hermione en este entonces tuvo más miedo que nunca y unas ganas de llorar que reprimió por lo mismo. El dragón no se veía diferente, solo se veía consumido en llamas pero no estaba adoptando ninguna forma humana.

Harry divisó un bosque y se dirigió en picada. Hermione tuvo que sostenerse fuertemente de la cintura de su amigo para no caer. Pudo sentir el calor de las llamas y un grito surgió de su garganta.

Cayeron bruscamente, quedándose quietos en el suelo frio y húmedo.

Hermione abrió los ojos y divisó a Harry. Aun con el dolor de cuerpo se incorporó y con asombro vio el cuerpo de Geistdunkel tirado en el suelo sin vida. Con una pedazo de tronco clavado en el corazón.

La chica comenzó a llorar. ¿Dónde estaba Draco? ¿Qué había pasado con el hechizo? ¿Quién había sido la persona de luz?

De pronto su mente repasó todo lo que había pasado y recordó a Narcisa.

-Narcisa.- dijo Harry quedamente.

La chica volteo a mirarlo.

-Harry…

-Yo vi cuando ella comenzó a pronunciar el hechizo en draconis. Tomó la varita de uno de los aurores y de alguna forma, que no me explico, ella se fue corriendo hacia donde estaban ustedes. Entre la lucha solo alcance a ver como el dragón la partía en dos.

A Hermione se le hizo un nudo en la garganta. Narcisa había hecho un último sacrificio por Draco, tratando de alguna manera de revertir el daño que le había hecho a su hijo. Sin embargo, una ultima cosa no pudo explicar Hermione: ¿ahora que pasaba? ¿Draco estaba muerto?

Harry se acercó al dragón y lo observó. Su cuerpo olía a azufre y aun salía humo de su carne quemada. Su mirada se topó con un pequeño bulto en la zona del vientre. El chico exhaló y levantó su varita.

La sangre comenzó a brotar de la herida pero Harry seguía intentando abrir más el vientre duro. No era fácil cortar las escamas de dragón pero estaban tan quemadas que estaban frágiles.

Hermione no podía entender que hacía Harry pero no lo detuvo. Su corazón estaba a un ritmo rápido, a punto de estallar.

De pronto… una mano surgió de entre las entrañas. Harry corrió y la tomó, jalando al dueño de la misma.

Hermione sintió que desmayaba. Ahí envuelto de una sustancia roja y pegajosa estaba el cuerpo de Draco. Desnudo, inerte y pálido.

La chica se abalanzó hacia el rubio abrazándolo como si solo fuera a despertarlo.

Draco no se movía. Hermione comenzó a desesperar.

-Harry… no se mueve. Esta frio. Frio.

-Hermione ten, cúbrelo.- Harry se quito la capa.

El rostro de Draco parecía sereno, como si estuviera dormido pero no respondía a los llamados desesperantes de su novia.

Hermione comenzó a llorar desconsoladamente mientras apretaba el cuerpo de Draco contra el suyo. No le importaba nada más, solo que llorar. Harry no intentó moverla, solo la veía con pesar.

Mientras la chica yacía con los ojos cerrados y musitando el nombre de Draco. El cuerpo del rubio comenzó a tomar un color rosa.

Poco a poco los ojos grises del rubio comenzaron a abrir viendo únicamente sombras. Su pecho estaba húmedo de las lágrimas y una cabellera cobriza se tendía sobre él. Draco por un instante había olvidado que pasaba. No podía moverse pero tenía ganas de hacerlo. No comprendía quien era la persona que le lloraba.

Hermione levantó el rostro y observó para su sorpresa los ojos grises de Draco.

-¡DRACO!.- gritó.

Harry se quedo mirando la escena con incredulidad pero ahí estaba Draco Malfoy con el cuerpo quieto y los ojos muy abiertos.

-Draco, soy yo. Soy Hermione. ¿Me recuerdas?

Él parpadeó, abrió un poco la boca pero en vez de hablar comenzó a vomitar una especie de materia amarilla. Dicha materia apestaba a azufre.

-Draco.- susurró la chica mientras lo ayudaba a sentarse.- Soy yo… soy… yo.

Draco entrecerró los ojos e intentó nuevamente hablar.

-¿Quién?. – dijo con voz ronca.

-Hermione.- dijo la chica sollozando.- Soy la mujer que amas, con la que quieres estar.

El rubio bajo la cabeza. Un montón de imágenes aparecieron en su mente. No sabía quien era, que estaba haciendo ahí y que era lo que tenía que hacer.

-Hermione. – susurró Draco.

-¡Si! ¿Recuerdas lo que te dijo por última vez? Te dije que te amaba.

El chico levantó la mirada al cielo. Observó atentamente el cielo lleno de estrellas e iluminado por una luna que había dejado de ser sangrienta. Harry lo observaba en silencio. No quería intervenir, era el momento de Hermione y prefirió quedarse a un lado.

-Recuerdo haber visto este cielo antes. Lo recuerdo mientras sentía que me quemaba.- dijo el rubio.- Recuerdo haber visto tus ojos.

Draco posó su mirada en la de Hermione. La chica seguía llorando mientras imploraba que Draco recordara todo.

-Te recuerdo.- dijo Draco un poco exaltado.- Recuerdo como tu cuerpo se llenaba de luz, como pedias por mí y decías… decías que me amabas.

-Y te amo.- Hermione no pudo más. Cerró los ojos intentando tomar fuerzas y se abalanzó sobre Draco abrazándolo.

El rubio puso su mirada sobre Harry Potter y este a su vez solo asentó con la cabeza. Draco levantó sus brazos y rodeo el cuerpo de Hermione.

-No recuerdo mucho lo que pasó pero sé que mi corazón es tuyo Hermione y que ya todo terminó.

Hermione se incorporó un poco y miró a Draco con lágrimas en los ojos. La chica explotaba de felicidad. Quiso besarlo pero Draco hizo una pausa con la mano haciendo el gesto de que su cuerpo apestaba y se encontraba sucio.

La chica no sabía si reir pero nuevamente abrazó a Draco y se quedaron quietos, un largo rato fundiéndose en un abrazo que Harry Potter observaba en silencio.


Las semanas habían pasado y el campamento de dragones casi había recuperado su tranquilidad. Hermione se encontraba sentada bajo la sombra de un árbol mientras leia una carta de sus amigos Ron y Harry. La chica sonrió pero la última frase de la despedida le hizo cambiarla por una mueca de amargura.

"Estaremos esperando tu regreso". Decía la carta.

Hermione había pasado una larga temporada a lado de Draco, mientras este se recuperaba. Habian muchas cosas que Draco había olvidado y que ella había tenido que ayudarle a recordar. El chico iba seguidamente al campamento de dragones para tratar de reincorporarse pronto a su trabajo. Sarbu estaba contento pero se encontraba fuera de Rumania.

De pronto, algo la hizo dar un respingo.

-¡Draco!.- exclamó la bruja.

Draco soltó una carcajada y se inclinó para darle un beso a Hermione.

-Bruja despistada.- dijo el chico en un tono burlón.

-Si llegas en esa actitud de tigre acechando a su presa por supuesto que me tomas despistada.

-No te molestes.- El rubio se sentó a un lado de ella.- Estoy contento de que estés aquí. Es todo.

Hermione bajo la cabeza.

-Draco… tu y yo tenemos una plática pendiente.

El Slytherin dejo de sonreír y miro fijamente a Hermione.

-Se a que te refieres Hermione pero… aunque no recuerde muchas cosas, de algo estoy seguro: No hay cabida para mí en Inglaterra.

-Draco, no puedes decir eso. Después de lo que ha pasado el Ministerio te ha perdonado y estas limpio. No tienes que volver con la cabeza agachada. Puedes recuperar todo lo que te pertenece. Aun tienes tu herencia en Gringotts. Tu mansión. Puedes volver a empezar.

Draco se levantó de un saltó. Miró a Hermione con una especia de exasperación y molestia.

-No sabes lo que dices. ¿Empezar de nuevo? ¡Yo empecé de nuevo aquí hace 5 años! ¡Me enfrente a mis miedos, a mi pasado, a ser un nuevo yo en este lugar! No puedes pedirme que lo abandone todo para seguirte.

La bruja lo miró fijamente mientras se levantaba.

-¿Y yo debería dejar mi carrera? ¿dejar a mi familia? ¿a mis amigos?

-No te estoy pidiendo eso.

-No puedo aunque me lo pidas.- dijo Hermione dándole la espalda.- Este es el momento que tanto temía. Sabia en el fondo que no ibas a querer regresar pero porque quedarte aquí si puedes recuperar lo tuyo.

Draco intentó abrazar a Hermione pero se contuvo.

-Hermione…- la voz del rubio temblaba.- lo único que puedo decirte es que quiero que estés conmigo. No quiero perderte. Estuve muchos años lejos de ti, sin tu amor y ahora que lo tengo no quiero perderlo. Sé que no puedo pedirte que dejes tu puesto en el Ministerio porque sé que es muy importante para ti. Tu familia esta allá y aunque ellos ya saben toda la verdad y me han perdonado no quiero… no puedo estar en el lugar donde más he sufrido.

Hermione se dio la vuelta y lo miró a los ojos.

-Draco, sé que soy una egoísta. A veces siempre lo he sido. Tienes razón que no puedo pedirte que regreses a tus viejos fantasmas pero ellos ya se han ido. Ya no hay nada de qué preocuparse y nosotros pertenecemos allá. Podemos… podemos…

La chica no pudo continuar. Un nudo en la garganta se le formó.

-Podemos casarnos Hermione y ser felices.- Draco continuó la frase de Hermione. El chico se acercó y la tomó de los hombros.- Mi único deseo ahora es casarme contigo.

-Ven conmigo.- susurró Hermione.

-Yo… quisiera… pero no puedo amor. Tengo miedo de empezar.

-¡No vas a estar solo! ¡Vamos a estar juntos!

Draco la soltó.

-¿Y de que voy a vivir? Solo se cazar dragones y en Inglaterra no hay campamentos de dragones.

Ambos quedaron en silencio.

Hermione sintió que estaba perdiendo a Draco. Se encontraba tan obstinado que era imposible continuar persuadirlo de regresar con ella. En ese momento no se le ocurrió mas nada que decir y lo único que pudo hacer fue darse la vuelta y dejar a Draco solo con sus pensamientos.

Draco quiso ir tras Hermione pero sus pensamientos se lo prohibieron. Sabia que la chica tendría que irse y la iba a perder. Caminó con dirección hacia el campamento. Unos ojos negros lo miraron con seriedad.

-Draco.- dijo Snape.

El chico levantó la mirada y se acerco. Hizo caso al ademan de Draco de entrar a su oficina. Al estar dentro, Draco se dejo caer en su silla y cerró los ojos.

-Solo una cosa te puedo decir pero creo que Hermione tiene razón.

El cazador lo miró sorprendido.

-Sé que estas no son las condiciones apropiadas porque sé que estas temeroso pero te puedo asegurar que tu futuro en Inglaterra no es el que esperas. Tu nombre ha sido limpiado y todos saben que ahora eres un héroe.

-¿Y de que me sirve ser un héroe? ¿de qué me sirve regresar a la Mansión de los Malfoy y ver las estatuas y pinturas de mis padres muertos, que ahora si están muertos. –dijo Draco sardónico.

-¿Y de que te sirve quedarte aquí y lamentarte la partida de Hermione Granger? Tú siempre tuviste miedo de enfrentar a los demás y de enfrentar inclusive a Hermione. Por eso no regresabas, por eso te quedaste aquí. Lo único que sé es que allá estarás con una mujer que no te dejará solo y donde podrás formar una familia.

Draco no podía dar crédito a lo que escuchaba. Era la primera vez que Snape le hablaba de esa forma y sobre todo hablando de un tema de amor.

-Usted me pide que deje todo aquí y vaya tras ella.- dijo repitiendo lo dicho por Snape.

-Te pido que de una vez por todas rompas con todos tus cadenas y te enfrentes a la realidad. No te sigas escondiendo aquí. Ya no tienes que esconderte Draco.

El rubio bajó la mirada y se topó con el recorte de periódico de una Hermione Granger de 17 años puesto en un portarretrato. Draco sintió un vuelco en el corazón al imaginarse la vida sin Hermione.

En eso, un rayo mental le pegó y salió corriendo de la oficina. Snape lo observó satisfecho y con una media sonrisa.

Draco corrió hacia su escoba y con un golpe en el suelo levantó su vuelo. El aire le removía sus cabellos rubios y de pronto Draco comenzó a reír. Vio desde arriba los bosques y las montañas mientras se dirigía a su casa. Al llegar, la puerta se abrió automáticamente y subió las escaleras tan rápido como pudo.

Hermione se encontraba guardando sus cosas en una maleta mientras sollozaba en silencio. De pronto, la puerta se abrió de par en par y para su sorpresa encontró a un Draco sonriente. El chico se acercó a paso apresurado y la levantó por la cintura. Cuando el rostro de Hermione quedo a la altura del de él, el chico comenzó a besarla y Hermione rodeo su cuello con sus brazos.

-Tienes razón Hermione.- dijo el rubio.- No puedo esconderme de mis fantasmas. Ya no existen. Solo estás tú… y nuestra familia.

Las mejillas de Hermione se tiñeron de rosa y su boca sonrió ampliamente.

-Iré a donde tú estés. Estaré a tu lado pase lo que pase.- dijo Draco llenándola de besos.

-Draco… -dijo en voz baja la bruja. – Yo ya estaba pensando seriamente en quedarme aquí contigo. Me sentía triste porque tendría que renunciar a mis sueños pero puedo sacrificar lo que sea por estar contigo.

Draco sintió una punzada en el corazón y sonrió.

-Tú tienes mucho que perder Hermione y yo no pierdo nada. Puedo empezar nuevamente porque vas a estar conmigo y lo que voy a iniciar es una nueva vida contigo. Quiero casarme, tener hijos contigo y envejecer a tu lado. – En eso Draco hizo un mohín.- Sé que suena muy cursi pero es la verdad, es lo que quiero hacer y se hacer muchas cosas, no solo hablar draconis.

-Puedes trabajar en el ministerio.- dijo Hermione.- En el departamento de Lenguas.

Hermione estuvo a punto de decir algo más pero Draco ya no la dejó. Comenzó a besarla nuevamente, sus besos comenzaron a ser más apasionados y pronto cayeron encima de la cama. Draco la observó sonriente, feliz y lleno de amor. Hermione temblaba pero su corazón estaba a punto de estallar de felicidad.

Los dedos pálidos de Draco comenzaron a buscar los botones de la blusa de Hermione. Esta vez ella no lo detuvo. Draco comenzó a besarla nuevamente con la entrega que siempre había querido, con ese amor que durante muchos años estuvo sintiendo en silencio.

FIN

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