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Octava Apuesta
¡Esto es Guerra!., por Sakura Kinomoto. (I Parte)
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Cuando tiré la mesa, en unos segundos se abrió la puerta, apareciendo Kiara en el marco. Miró la habitación y sonrió negando con la cabeza– Cher, Te buscan afuera.
La miré, retirando un mechón que caía sobre mis ojos, dejándolo tras mi oreja. Suspire, encogiéndome de hombros– ¿Quién es?
Kiara entró a la habitación, caminando hacia la mesa volteada– Yo arreglaré aquí. Tú ve.
La quedé mirando unos momentos. Estoy segura de que esta chica es bastante… especial para sus cosas. De cualquier modo, salí de la habitación, aun molesta ante las palabras que Kiara me había osado decir… pero respirando profundamente, tratando de dejar de pensar en ello.
Me encaminé hacia la entrada del bar nuevamente, Josh hablaba animadamente con alguien que me daba la espalda… vestido en un traje de vestir negro, hombros anchos, alto, cabello desordenado de color… castaño…
¡Por favor que…
Josh alzó la mirada hacia mi y me hizo una seña para que me acercara. El otro hombre se volteó al notar que yo había entrado al bar, una sonrisa haciéndose paso a sus labios rápidamente…
…no sea Li Syaoran!
Mi plegaria no fue escuchada, mientras Syaoran se acercaba a mi lentamente con Josh a su lado, quien venía sonriendo de una manera… demasiado… Eeck. Acaso, pensé¿estoy en problemas? No, no lo estoy, me respondí, pero sintiéndome increíblemente nerviosa.
En el momento que posé mi mirada en sus ojos, me sentí perder en la profundidad de aquellos ojos ámbar, que miraban en los míos serenamente, pero escondiéndome todo lo que significaba el ser de Li Syaoran. Y en ese exacto momento, no podía sino desear sumergirme en su misterio, y conocer todo lo que era Él.
Josh movió su mano en frente de mis ojos, haciéndome sonrojar, notando como me había hipnotizado. Rió suavemente, murmurándole algo a Syaoran, antes de revolverme el cabello y salir en dirección de la cocina, probablemente a comerse el helado de menta de Kiara. Syaoran permaneció mirando en dirección donde Josh había desaparecido, antes de volverse a mi, con una de sus enigmáticas sonrisas. Maldición… Nuevamente no sabía si besarlo o darle una cachetada por hacerme sentir tan… indefensa.
Pregunto por cómo estaba, a lo que respondí algo similar a "estaré bien en cuanto te largues de aquí". Unas cuantas preguntas de cortesía, y luego preguntó sobre algún lugar donde pudiéramos hablar en privado.
Le di gustosa una mirada de odio, antes de indicarle lo que era la sala para guardar la utilería que Naoko nos daba de su trabajo en el Teatro, donde estaban demás taburetes, y una que otra mesa. No muy lindo, pero hey, no había nada más. Syaoran me dejó pasar primero, para luego cerrar la puerta tras de él.
Mi error.
En el momento que me torné a él, Syaoran se acercó a mi y en un segundo, me tenía atrapada entre la pared y su pecho, murmurando incoherencias para que me soltara y pudiera volver al trabajo. No alcance sino a decir un "pero", y sus labios ya estaban sobre los míos, dándome esa sensación en mi estomago, como si miles de mariposas revolotearan dentro de mi, alterando mis sentidos… insoportable, simplemente inquietante. Y aunque respiré hondo tratando de controlarme, nada funcionaba, mientras sus labios seguían provocándome para responderle…
Y en ese momento… Estaba nerviosa… porque yo también lo quería.
Las fuerzas me abandonaron ahí, mis labios comenzaron a responder a los suyos, a duras penas podía mantenerme en pie mientras trataba de que mi corazón dejara de latir tan aceleradamente, odiaba no poder controlarme mientras mi respiración se agitaba más y más sin poder evitarlo… y esa sensación indescriptible de ardor en mis hinchados labios, exquisita pero a la vez tan perturbante, me hacía ver que mi propio cuerpo me traicionaba, mis manos y dedos se movieron sin que yo lo pudiera evitar… ¿Para que?. ¡Para incitarlo más! Para sentir como me aprisionaba cada vez más contra el, aferrándose a mi cintura y a mi nuca…
Gah. Como detesto sentirme así…
No… lo detesto a él, por hacerme sentir así…
No podía pensar… no podía sentir claramente, por culpa de esa calidez que me invadía de pies a cabeza por solo sentir sus labios sobre los míos nuevamente. Perdí el control de mi misma por completo… no pude resistirlo mas y mis ojos se cerraron lentamente. Me deje llevar hasta sus redes… hasta que esa grata calidez desapareció lentamente, dejándome deseosa de probarla una vez más.
Maldito sea, pensé, sin darme cuenta que lo había dicho en voz alta.
Escuche su risa profunda al escucharme maldecirlo, sin abrir los ojos aun, mientras acariciaba mi mejilla tiernamente… trate de relajarme respirando profundamente, mientras acariciaba sus cabellos entre mis dedos… ¿Por qué tiene que ser así?
¿Por qué sonreí, cuando sentí sus labios acariciar los míos brevemente?
No lo se… ¿Por qué él es capaz de causar este efecto en mi?… Una vez más respiré profundamente, sabiendo que en cualquier minuto, ese momento terminaría, y Él volvería a su trabajo, como yo al mío, y lo ultimo que deseé fue abrir los ojos…
–¡SAKU-CHAN! –grita Josh, entrando a la habitación bruscamente, sacándome de mis preciados pensamientos rápidamente. Maldito sea. ¿Huh?. No. ¡No es que quiera seguir pensando en "Él"!
–Hey –le digo, alzando una ceja. Está bien que sea el dueño del local, pero no debería gritarme, eh. Bueno, dueño a medias, en todo caso. El bar es de Kiara, y Josh es sólo un… asociado.
–¿Qué demonios haces ahí sentada?. ¡Kiara está molesta porque comenzará la audición para la suplente de Naoko, y tú sigues aquí!
–Oh… Okay.
En realidad, no los entiendo. Josh es increíblemente extrovertido, algo serio a veces, pero generalmente alegre y risueño, le encanta hacer de hermano mayor conmigo, y sobreprotegerme… ¡Cuantas veces le he dicho ya que no soy una niña!
No entiendo como es que Kiara y él son hermanos. Es decir, hermanastros. Tampoco entiendo porque Josh se empeña en llamar a Kiara 'Onee-chan', si ella es mayor. Es decir, la Sra. Hartt se casó con un -Algo- Lane, tuvo a Kiara y luego de dos años se separaron, luego se casó con padre de Josh, -Algo- Hartt. Pero Josh se empeña en decir que es mayor, y Kiara se cansó de hacerle callar.
Esa chica tiene algo malo, estoy segura. Es decir, la Sra. Hartt es también alegre como Josh, pero Kiara es seria, introvertida, y sarcástica. Oh… como sea.
–¡SA–KU–RA!
–¿Qué quieres? Maldita sea, Josh… ¡Déjame en paz!
–¡ARGH!. ¡No se vale, Sakura, primero Kiara y ahora tú! Denme un respiro.
Le miré cruzarse de brazos, con una mirada molesta. Raro– ¿Ah?
–Kiara no me está hablando, y tú continúas soñando despierta –explicó Josh, como si fuera un niño al que le quitaron su paleta. Casi sonreí al verlo– No me gusta ser maltratado, y eso es lo que ustedes dos hacen siempre… Desearía que Naoko estuviera aquí, es la única que realmente aprecia mi compañía.
–Pero Naoko no está, así que te vale adecuarte a mi y tu querida Onee-chan. ¿Qué le hiciste?
Diez yenes a que se comió el helado de menta de Kiara.
–¡No hice nada!
Me levanté del asiento, dándole una mirada escéptica. Kiara no se enoja por nada. Es decir, siempre esta con el rostro serio, como si estuviera enojada, pero es quien ella es… ahora, cuando realmente está molesta… Kami, esa sí que es una chica con la que no me quisiera cruzar.
–Bien, bien. Me comí la última ración del helado de menta.
¡Aja!. ¡Denme mis diez yenes!. Kiara adora el chocolate de menta. No hay manera de quitarle una cucharada, lo cuida mejor que a… bueno, mejor que si fuera una persona. Claro, Josh es el único que se atreve a cruzar la raya y quitarle de cuando en cuando. Además de mi, claro está, pero por lo menos Kiara sabe que siempre le compro otro, en cambio Josh solo se lo come.
–¡Eso es estúpido, Josh! Sabes que Kiara no deja a nadie acercarse a su helado, sobretodo si es de menta –le recriminé. Es decir, vamos, dame un descanso. Josh sabe mejor que nadie que no debe cruzar las pertenencias de Kiara Lane. Es LA Jefa. Si me explico.
–¡Pero soy su hermano!
–¡Hermano o no, da la misma mier–!
La puerta se abrió fuertemente, haciéndome callar antes de mirar a la puerta, junto a Josh. Kiara se mantenía seria en el marco, mirándonos con una ceja alzada. 1) Estaba simplemente curiosa; 2) Estaba simplemente enojada, o 3) Estaba simplemente esperando que nosotros nos moviéramos antes de echarnos las manos al cuello. Personalmente, me inclino por la dos, o la tres, aunque eso contaba más para Josh que para mí. Kiara es violenta con y exclusivamente para Josh.
No sé como describir a esta chica. La veo de pie en el marco, una mano en la manilla y en la otra una carpeta de papeles, una ceja alzada y ojos penetrantes, y a pesar de conocerla, no soy capaz de describirla.
Ah. Quizás otro día trate de hacerlo, ahora… tengo que lidiar con la impredecible Kiara Lane primero.
–¿Sakura? –llamó suavemente.
–¿Sí, Kia?
Me dio una ojeada, haciéndome morder la lengua ante la dulce voz que había tratado de hacer– Sabes que buscaremos el reemplazo de Naoko hoy¿ne? –me atreví simplemente a agitar la cabeza afirmativamente– Entonces¿podrías decirme que haces aquí adentro, mientras yo estoy probando a las chicas afuera?
–Err… ¿"no sé"?
–De pie, fuera, bar, ahora –comandó simplemente. Hehe. Es gracioso que me hable así a veces.
Le hice un gesto de afirmación y le saludé como si fuera un capitán hablándole a un soldado, con una sonrisa traviesa, dejando la habitación con una carcajada cuando me golpeó en la cabeza con la carpeta.
Escuché a Josh rogarle a Kiara que le perdonara antes de escuchar un portazo y un fuerte "¡Auch, Kiara!" de lejos. Entré a lo que es la entrada del bar, de frente al escenario donde yo, Naoko y Rika actuábamos todos los días, y vi a unas cinco chicas de pie en la escalinata que llevaba al escenario, con semblante nervioso, esperando a la audición… Que yo recuerde, yo no estaba tan nerviosa cuando vine en busca de trabajo. Claro que… Kiara había hecho un gracioso comentario sobre que no sabía bailar ni cantar… lo que logró enfurecerme y deje de pensar en todo lo que no fuera mi baile. Además, necesitaba el dinero.
Fijé mi vista en las postulantes.
Una, demasiado nerviosa, no serviría para las presentaciones. Otra, demasiado ahombrada, tampoco serviría, lo que necesitamos es una chica femenina. La tercera, demasiado genki, nada en contra, pero… eck. Siguiente, la cuarta, tranquila, me pareció bien. La quinta—
–Ohayo.
Fruncí el cejo cuando la rubia teñida esa se digno a hablarme. No será elegida, pensé para mi misma, es demasiado engreída. Definitivamente no es lo que Kiara busca para su grupo de bailarinas, cantantes, entretenimiento, hah. Ante eso, la rubia me miró, sus ojos azules denotando confusión.
Sentí un ruido tras de mi, y me volteé para ver a Kiara detrás, indicándome los taburetes frente a la barra del bar. Se sentó en uno de ellos, y la seguí, sentándome a su lado.
–No me agrada la rubia –susurré, mientras ella buscaba unos papeles, ante la mirada nerviosa de las chicas.
–Lo sé, a mi tampoco –me susurró de vuelta. ¡Lo sabía, pensé sonriendo. La familia de Kiara es excelente juzgando personas nada más verlas. Creo que fue por eso que entré aquí tan fácilmente. Según Kiara yo era "una mujer fuerte, decidida, exactamente lo que necesito para controlar los chicos del bar los días viernes". Levantó la mirada y miró a las chicas– ¿Quién va primero?
La chica 'ahombrada', vistiendo unos pantalones negros anchos, una camiseta blanca y una camisa grande color azul miró a Kiara fijamente– ¿Podrías explicarte?
Kiara miró a la chica, entrecerrando los ojos levemente. Sus labios se apretaron unos momentos, antes de que se pusiera de pie, y caminara hacia ellas lentamente, antes de dirigirse a la chica que le había contestado– ¿Cómo te llamas?
–Nina.
–Bueno, Nina. ¿Sabes a que estás aquí? –la chica asintió– Hai, entonces, si sabes que vienes para una audición… en un bar, donde se necesitan chicas que además de hacer las de bar-woman, bailen, canten, etc.… ¿qué crees que necesitaría ver para contratarlas?
La otra chica murmuró algo por lo bajo, al parecer entendiendo. Kiara se dio vuelta levemente y arrojó la carpeta sobre el bar, antes de darse vuelta– Seré clara. No necesito chicas problemas, o chicas tímidas. Necesito que puedan pararse sobre –indicó el escenario, donde usualmente actuábamos– ese escenario, y puedan hacer que los clientes quieran y vengan otra vez. No harán el papel de hoe ni nada parecido, tampoco quiero que vayan con poca ropa, sólo quiero que una vez las vean actuar, los clientes quieran volver, y lo hagan. Es lo que realmente nos hace vender, lo que ha mantenido al 'Bronze' como uno de los mejores bares en Tokyo, porque nadie más ha venido con la idea de que sus atendedoras y meseras también entretengan a los clientes de una manera decente. Así que, si quieren el trabajo, necesitan mostrarme que pueden hacer. Si necesitan poner música, hay una radio en uno de los extremos del escenario.
Tras una pausa, las chicas miraron a Kiara de manera expectante, a lo que rodé los ojos. Por Dios, como no entendían.
–¡Argh, vamos! –exclamé, parándome y caminando hacia Kiara, parándome a su lado con los brazos cruzados– Lo que la jefa aquí desea es una audición de canto o baile, o lo que crean nosotras queremos ver. Para las porristas necesitas mostrar aptitudes físicas, nosotras necesitamos ver sus aptitudes de baile, canto no es tan necesario puesto que generalmente cantamos con la música de fondo. La que crea que puede hacerlo, que suba al escenario y nos muestre lo que puede hacer.
La chica rubia me miró despectivamente. ¡Pero quien demonios se cree que es!
–¿Quién eres tú?
Maldición, esta chica habla como si fuera una de sus sirvientas. Se nota que tiene dinero de sobra. ¿Por qué no puede irse a un centro comercial y desperdiciar su dinero en vez de estar acá molestándome?
Hm. Debo aceptar que lo que me molesta de ella, es que Syaoran haya aparecido en mi lugar de trabajo, con ella como su acompañante. ¿Será su novia? Grrr… Ah, no, según Syaoran no tiene novia, pero… por dios, no podría estar mas celosa… ¡Qué diablos me hizo ese chico que no puedo dejar de pensar en él!
–Sakura –respondió Kiara por mi, mirándome extrañamente, a sabiendas de que algo me molestaba. Sobretodo sabiendo que me molestaba esa rubia… ¡Que había osado venir con Syaoran, ayer! Oh, maldición, lo hice de nuevo– Mi mejor empleada, y la superior de las bailarinas, por decirlo así. Cualquiera de ustedes que quede con el trabajo, deberá hacerle caso en cualquier orden, porqué es ella quien se ocupa de las actuaciones. Así que si quieren ganar dinero extra por sus actuaciones cada día, tienen que seguir sus consejos.
Rodé los ojos.
–También es bastante desagradable en los ensayos, así que les recomiendo se lleven bien con ella.
–¿Yo, desagradable? Creo que me has confundido contigo, querida Jefa. Puedo asegurarte que Naoko me encontraba mil veces más agradable a mí que a ti. Sólo cumplo con tus órdenes.
Kiara me miró algo confundida, al igual que las demás chicas– ¿Cuál ordenes?
–"Hazlas sufrir, es la única manera de que hagan un buen trabajo". ¿Recuerdas?
Kiara se sonrojo levemente, dándome un golpe leve en la cabeza– ¡Baka Sakura! Era una manera de decirlo…
–No parecía una "manera de decirlo" cuando me entrenaste, Kiara.
–Necesitabas ponerte en forma, además si no fuera por mi y mi entrenamiento, no tendrías ese cuerpo ahora.
–¡Ooo, pero que cosa para decir, Kiara Lane!
–Geesh. No lo tomes tan personal, Sakura.
–¿Qué no lo tome tan personal? Yo te enseñaré lo que es tomar a personal. De aquí en adelante no esperes que esconda tus helados de menta de Josh.
Kiara me miro alarmada– ¡Oh, no! Todo menos mi helado de menta, Sak.
–Claro, ahora vuelvo a ser "Sak" no¿Conejita?
Una de las chicas tosió, sacándonos a ambas de nuestra discusión.
–Err… creo que nos dejamos llevar.
Kiara suspiró– Esto nos pasa cada vez que viene Josh –Reí suavemente antes de volverme a las chicas.
Hora de empezar las audiciones.
Permanecimos en silencio, esperando que alguna tomara la iniciativa, después de todo, luego tendrán que tomar la iniciativa si quieren ganar dinero extra de los clientes. Comenzaron a pasar los minutos. Tres. Cuatro. Cinco minutos. Maldije por lo bajo, ya impaciente. Kiara me miró, ordenándome silenciosamente que me quedara tranquila. Yo la miré frunciendo el ceño, tratando de hacerle entender que si ninguna chica se movía en tres segundos, no trabajaría con ninguna. Por suerte, la chica genki dio una carcajada contenida, antes de acercarse a ambas.
–Hey. Mi nombre es Chiharu. ¿Te molesta si voy primero?
Chiharu. Ese nombre suena algo familiar. Neh, no importa. Asentí, y Kiara le indicó donde estaba la radio. La chica saltó al escenario enérgicamente, sacando un compacto de su bolsillo lateral del pantalón, y colocándolo rápidamente en el estéreo.
El ritmo comenzó lentamente y Chiharu comenzó a bailar al ritmo acompasado de la canción, bailaba bastante bien, para ser sincera. Y por la manera suya de bailar, Kiara sonrió suavemente, estoy segura de que tiene un comentario para mí.
¡Y voila! Kiara se volteó a mirarme, una media sonrisa– Ex-porrista, te lo aseguro.
Rodé los ojos– ¿Tenías que refregármelo, cierto? Ya te dije que sólo fui porrista en la secundaria porque necesitaba entrar a un club.
–Te atacas sola, Sakura –sentenció Kiara, volviendo su mirada a la chica– Se mueve bien, en cualquier caso. Faltaría enseñarle unos trucos, y será una nueva Sakura en una semana.
–Oooh. Porqué ya quieres cambiarme… ¿ne? –pregunté inocentemente.
Kiara se alzó de hombros.
Grrr… me molesta cuando me deja en duda. Kiara posó una mano en mi hombro, la mirada aún en Chiharu– Kinomoto, sabes que eres mi mejor chica.
Reí, mi mirada dirigiéndose a Chiharu, que permanecía inmersa en su baile, tenía un ritmo fluido y acompasado, que quedaba bastante bien con la música que tocaba el estéreo.
Pasados unos dos minutos, la canción disminuyó de tal manera que Chiharu termino su audición inclinada hacia delante, como si hiciera una reverencia, con ambos brazos extendidos cruzados sobre sus rodillas.
Kiara le aplaudió brevemente, asintiendo para si misma. Al parecer le agrada. Es muy fácil saber cuando le agrada algo, pero tan poco probable adivinar cuando algo le incómoda… A veces creo que odio eso en ella, pero en fin.
Mis pensamientos vagan rápidamente hacia Syaoran, y no puedo evitarlo. Escuché a Kiara hablar con Nina, que en vez de hacer un baile, hizo unos extraños malabares sirviendo tragos. Demonios, las gira hacia atrás con tanta facilidad, lo que quiere decir que aprendió hace mucho o le sale naturalmente… y pensar que me tomo tres semanas completas lograr siquiera girar una botella hacia delante mientras servía con la otra mano…
Kiara alzó una ceja, curiosa mientras Nina mostraba lo que sabía hacer, su mirada nunca dejando la de Kiara, como si pretendiera hacernos ver lo poco asustada que estaba, o lo buena que era haciendo eso. Cualquiera de las dos me vale igual. No tengo nada en contra de ella, pero tampoco me agrada.
Cuando terminó la audición de Nina, la chica tranquila comenzó a presentarse, pero se disculpó cuando sonó su teléfono celular. Cuando volvió de su llamada, volvió a disculparse, para decirnos que no podría dar la audición, que algo había surgido. Kiara notó algo en ella, porque la miró preocupada, ofreciéndole que viniera una segunda vez cuando tuviera tiempo, si todavía le importaba el trabajo. La chica asintió, dejando el recinto rápidamente, casi chocando con el guardia que siempre esta en la entrada. Kiara continúo viéndola con algo de consternación, antes de pestañear unas veces, y volverse a la "peli-teñida".
Juro que la odiaré por siempre… ¡Como odio su sonrisa!. ¿Es que hay algo de verdad en su sonrisa tan cínica?. ¿Algo que le haya conseguido una sonrisa de Syaoran?. ¿Algo que haya conseguido que la trajese aquí tomada, del brazo?... ¡a mi trabajo!
Sonrió nuevamente, hablando algo con Kiara, con gesto y semblante despectivo, hacia Kiara y hacia mi. ¡Demonios, no sé que tiene, pero la odio, la odio, la odio!.
¡Si tanto nos desprecia, o si somos tan diferentes de clase social, porque no se va a un castillo o algo así, a vivir su vida y deja la mía en paz!. ¡Porqué diablos no desaparece! No se quedará en mi trabajo, aunque baile, cante, actúe como una misma ninfa… ¡sobre mi cadáver!
¡Y jamás, jamás, juro por Dios, que volverá siquiera a tocar un pelo de Syaoran!. ¡Esto es guerra!
Eeck… ¿pero que diablos me está pasando?
¡Todo esto es culpa de ese maldito Li!
¡Como te odio, Li Syaoran!
Notas: no suponía que terminaría así, pero mi estado de ánimo influyó demasiado.
Muchas gracias por todos los reviews. Próximo capítulo saldrá más luego.
Ja ne.