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Anime/Manga » Shaman King » Cosas de Chicos o Chicas font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: Mochita-chan
Fiction Rated: M - Spanish - Humor - Reviews: 50 - Published: 10-01-03 - Updated: 04-10-04 - id:1542154

Cosa de Chicos o Chicas...

Antes de continuar con la historia... Este fic será 100 Yaoi. Pero las parejas van a variar a lo largo de la historia. Sólo diré que tiene como participantes en las escenas Yaoi a Yoh, Hao, Horo Horo, Ren y Lyserg. Si quieren que coloque a alguien más a la melcocha, manden su review.

Repito que esto es un Yaoi puro, con algo de Crossdressing (¡Pero nada de amanerados! ¡Soy enemiga de la chimbombada!), así que advierto al público sensible el abstenerse de leer esta historia.

Planes para el Verano

Durante los próximos meses, Yoh y compañía tendrían una de las experiencias más raras de sus vidas, la cual les cambiaría la vida radicalmente. Todo se remonta al verano del 2002. Ya se había terminado el torneo de Shaman King, consiguiendo un resultado nulo por lo ocurrido con Hao.

Como siempre, Yoh, Anna y Manta se iban a la escuela juntos; Fausto y Eliza salían a despedirles, ocupándose después del consultorio en Funbari Oka; mientras que Ren iba muy seguido de visita por algún encargo de su hermana Jun. Debido a esto, la familia Tao se decidió a matricular al menor del clan en la misma escuela que Yoh, al igual que Tamao.

–Miren. Hay actividades en verano – hizo notar Manta, viendo el pizarrón de actividades.

–Y parece que muchos de los trabajos se han llenado – dijo Yoh, aún adormilado por haber salido de las clases.

–No pierdan tiempo. Ya quiero regresar y descansar – Ren cogió su mochila y se adelantó impaciente.

–Espere, joven Ren. Tengo que hacer las compras todavía – le trataba de llamar Tamao.

Mientras los demás se adelantaban, Anna se quedó viendo fijamente uno de los volantes.

Al regresar, una sorpresa fue seguida por otra. No solo Horo Horo y Pilika eran los invitados sorpresa. Resulta que Lyserg también había llegado a Funbari Oka para ver a sus amigos.

–¿Cuándo llegaron todos? – preguntó Anna a Fausto.

–Hace dos horas, señorita Anna – le respondió el médico.

–Entiendo.

Por su parte, Yoh, Manta y Ren estaban impresionados al no recibir una respuesta de Anna. Generalmente se desquitaba con Yoh y Manta por algo así, pero esta vez no hizo nada. Simplemente se quedó tranquila, aunque con la misma actitud seria.

–Me parece muy extraño todo esto... – murmuró Ren, llevándose una mano a la barbilla.

–Al menos no nos dijo nada... – Yoh rió como acostumbraba.

–Amo Yoh. Pero si usted conoce a la señorita Anna... – dijo Amidamaru, apareciendo de la nada.

–Lo sé... – respondió su shaman, con un torrente de lágrimas.

Durante la cena, todos conversaban amenamente, y una que otra discusión entre Pilika, Ren y Horo Horo. Lyserg y Tamao se mantenían al margen de eso, al igual que Anna; mientras que Yoh y Manta trataban de refrenar a los revoltosos (De Fausto y Eliza ni se mencione, ya que estaban hechos una pareja de tórtolos enamorados)

–¡¿Ah, sí?! ¡Dime eso si te atreves, Chino! – le seguía provocando el combativo de Horo Horo.

–¡Que no tendrías oportunidad frente a mí! – le contestó el menor de los Tao, igual que enfadado que el ainu.

–¡Nadie le habla así a mi hermano mas que yo! – le dijo Pilika.

–¡No te hablaba a ti, niña! – le dijo el muchacho chino.

–Hay que pararlos, joven Lyserg – decía una preocupada Tamao.

–No lo sé... Esto se ve difícil... – el chico inglés también estaba dubitativo al respecto. Todos conocían el tiempo suficiente a ambos Shamanes para saber que eran irrefrenables en medio de una discusión. No hasta ahora...

De repente, Anna se levantó y golpeó levemente el vaso con una cucharilla, logrando captar la atención de todos los presentes.

–Ahora que todos atienden, tengo un asunto que comunicarles – anunció la itako. Después de una breve pausa, volvió a hablar – A partir de la próxima semana Tamao, Pilika y yo nos vamos a un campamento de verano.

Los muchachos se quedaron con la boca abierta ante tal anuncio, incluyendo a las mismas Tamao y Pilika.

–¿Cómo es eso de que vamos a ir, señorita Anna? – le preguntó una confundida Tamao, ya que no recordaba ninguna información sobre tal actividad.

–Me tomé la molestia de inscribirnos en una actividad de vacaciones. Estamos perdiendo mucho tiempo y esto da un buen crédito extraescolar – explicó la joven Kyouyama.

–No sé, Anna... Un campamento de verano puede sonar divertido y... – dijo un sonriente Yoh, pero Anna le vuelve a interrumpir.

–Yo no mencioné nada de ustedes. Este campamento es sólo para chicas.

–Oh... Qué pena... – dijo Yoh, conservando su serenidad.

Por otra parte, el menor de los Asakura saltaba por dentro ante la visión de tener la casa para él solo, sobretodo el tener la casa para él solo SIN ANNA.

–Eso significa que estarán todo el verano sólo entre chicas... Van a ver que todas se vuelven lesbianas – bromeó Horo Horo, recibiendo un golpe por parte de su hermana menor.

–¡Eres un idiota, hermano! – le gritó una encolerizada Pilika.

–No seas así, hermanita. Era sólo una broma – su hermano le sonrió desvergonzadamente.

–Lo bueno de todo esto es que no tendré que verte en todo el verano – refunfuñó la chica de cabellos celestes.

Los únicos que se mantenían neutrales en el asunto eran Ren, Lyserg y Manta. Los tres se llevaron sus bebidas a la boca (un vaso de leche, una taza de té y un jugo de naranja; respectivamente) al unísono y soltaron un largo suspiro resignado.

–¿Y en cuanto tiempo van a volver, Annita? – preguntó el menor de los Asakura.

–Dos meses. Y espero encontrar todo en orden para cuando regrese.

–Descuida. Todo estará muy bien...

–Sí. Todo saldrá bien... ¡Cuando estemos allá! – anunció un decidido Horo Horo.

Los muchachos (Yoh, Manta, Horo Horo y Lyserg) estaban en la habitación de Yoh. Como se veía en las expresiones de los demás, no solo Manta pensaba que era una pésima idea.

–¿No escuchaste lo que dijeron, idiota? El campamento es sólo para chicas – le recordó Ren, aún sentado sobre su futón.

–¿Y qué? Yo daría todo lo que fuera por ver a Pilika haciendo roche (1) – respondió el ainu.

–Pero aún así... Dudo que podamos entrar, muchachos. Las razones son muy obvias – intervino Lyserg, denotando las “pocas” diferencias que tenían los chicos de las chicas.

–Qué lástima que no puedan parecer chicas... – murmuró Manta, pero, apenas se dio cuenta de lo que dijo, se tapó la boca.

Muy tarde. Aquella frase iluminó a Horo Horo como si se tratara de una inspiración divina. Ren se fijó en esa sonrisa traviesa, al igual que Yoh y Lyserg.

–¡Olvídalo! ¡No pienso hacer semejante ridículo! – se adelantó Ren, antes que su amigo pudiera decir algo.

–Vamos. No es para tanto. No sería mala idea – respondió el muchacho de Hokkaido con tono burlesco.

–¡Ni lo pienses, Cerebro de Medusa! ¡Ni muerto! – protestó el menor de los Tao.

–Ren tiene razón, Horo Horo ¿Y si nos llegan a descubrir? – dijo Lyserg, un poco más calmado que Ren.

–¡Bah! Si se practica, se puede pasar desapercibido – luego se dirigió hacia Yoh – Anda. Admite que tú también quieres ir.

–Bueno, yo... ¡Pienso que es una idea muy buena! – respondió el chico castaño, con lo cual Ren, Lyserg y Manta terminan cayéndose de espaldas.

–¡¿Te has vuelto loco o qué?! – reclamaron los otros tres.

–Si lo piensan bien, sería interesante. Veríamos muchas chicas y así podremos ver a Anna y a las demás el resto del verano en lugar de quedarnos solos en casa – fundamentó el menor de los Asakura, también a favor de la propuesta de Horo Horo.

–Afortunadamente sólo irán ustedes cuatro. Tengo clases de verano y ya no puedo faltar más – se excusó Manta, aliviado de no tener que dar semejante espectáculo.

–No importa. Entonces nos divertiremos el doble por ti – Horo Horo cogió una foto que tenía a Pilika y trató de visualizarla – ¿Me quedaría bien el rosa?

Ren y Lyserg aún no estaban tan convencidos sobre el asunto. Era claro que aún no querían aceptar la idea de ir a un campamento de chicas.

–Miren. Estaremos en esto juntos ¿Y qué pasó con eso de “Nos ayudaremos entre amigos”? – dijo el ainu, en otro intento de convencerlos a ellos dos.

–La persuasión psicológica no va a funcionar con nosotros – dijo Ren, cruzado de brazos.

–Así es – le secundó Lyserg.

Al ver que era caso perdido el tratar de razonar, Yoh y Horo Horo decidieron pasar a la “Negociación”

–Mira Lyserg. Hemos sido amigos por mucho tiempo. Comprendo el que tú no quieras hacer algo y lo respeto, amigo – Yoh le puso las manos sobre los hombros – Y como amigos que somos yo sería incapaz de molestarme contigo después de todas las cosas que hemos vivido, incluso tengo varios motivos para dejar de hablarte, pero no te los quiero recordar, como esa ocasión en la que nos dejaste; sin embargo, muy a mi pesar, fui incapaz de juzgarte mal... En cambio puedo comentarle a los demás “aquella” cosa que me comentaste la semana pasada y creo que tú tampoco te molestarás conmigo ni me juzgarás.

Ante esto, el joven Diethel tragó saliva y una gota de sudor le recorrió el rostro al recordar que Yoh pensaba chantajearlo con un secreto que le había contado hacía poco en una de sus cartas.

–Esto... ¡Claro que me encantaría la idea de ir con ustedes, muchachos! – respondió enseguida con una gran sonrisa iluminada.

El menor de los Asakura sonrió al ver que había logrado convencer al muchacho de cabello verde. Ahora sólo quedaba la tarea pendiente de Horo Horo: Ren Tao.

–Eres un debilucho, Lyserg. No puedo creer que hayas aceptado así de fácil – le regañó el shaman chino al chico inglés.

–Lo siento, Ren. Es solo que... – Lyserg bajó la mirada con una expresión apenada y un notorio sonrojo, mientras Yoh se reía inocentemente.

Horo Horo, con rostro ceñudo, se acercó a Ren y ambos quedaron a pocos centímetros de separación, lo cual intimida un poco al obstinado chico de ojos ámbar, sin embargo, aún se mantuvo firme en su postura. En menos de un segundo, el ainu cambió de serio a burlón.

–Apuesto a que te da miedo. En esto y en todo lo demás tengo más aguante que tú – adoptó una pose arrogante y le miró altaneramente – Supongo que esa es la prueba que no durarías los dos meses ahí “Te caes, te caes” (2)

Eso fue el detonante. Manta suspiró resignado, ya que la única cosa que podía sacar a Ren Tao de casillas era algún reto, especialmente si éste venía por parte de Horo Horo.

–¡¿Me llamas cobarde, Cerebro de Plantas?! Yo puedo ganarte en cualquier cosa. Es más... ¡Verás que puedo soportar más tiempo que tú en ese lugar!

Apenas dijo esto, Ren se dio cuenta que cayó redondo en la treta de la temible “Psicología inversa” del muchacho de Hokkaido. Ya no había marcha atrás.

–Entonces queda confirmado. Estaremos allá para fastidiar a las chicas – manifestó el shaman del norte.

Ahora lo único que quedaba pendiente era sólo un pequeño detalle para que todo saliera bien...

Fin del Capítulo

Continúa

Notas:

–(1) “Roche” es, en jerga peruana, “vergüenza”; (2) “Te caes, te caes” fue lo que le dijo Horo Horo en la versión de doblaje a Ren la primera vez que tuvieron una cena todos juntos (Hagan memoria, la escena de la celebración después del combate entre Ren y Yoh)

–¿Cómo harán los chicos para infiltrarse en el campamento de chicas? ¿Con qué habrá chantajeado Yoh a Lyserg? ¿Las chicas llegarán a darse cuenta de esto? Todo esto y más en los siguientes episodios.

–Hallo. Este es mi segundo fic de Shaman King, aunque personalmente creo que el mejor hasta ahora es mi otro fic de “Dos Perfectos Conocidos”. Este sí va a ser una mezcla entre Yoh, Hao, Horo Horo, Ren y Lyserg... Y quién sabe... a lo mejor hasta hago tríos (Debería avergonzarme de mí misma... pero no nieguen que no se les antoja ver un HaoxYohxRen o un HoroxRenxYoh... pero varias cosas irán surgiendo)

–Muy bien. Admito que este inicio es algo tonto... Es más... Creo que este es otro desvarío de mi loca mente. En fin. Si les gusta, manden un review. Si quieren que deje de escribir y borre esta cosa, también mándenme un review.



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