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Books » Harry Potter » La magia está en tí font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: Tasha Dawn
Fiction Rated: T - Spanish - Mystery/Romance - Sirius B. - Reviews: 123 - Published: 10-17-03 - Updated: 07-05-08 - id:1562903

Capítulo 25

Etreum

2ª parte

Snape observó la figura de Elisa caminar a su lado. Su rostro seguía igual de pálido, pero en sus facciones percibía una determinación que no recordaba haber visto antes. Por un momento, se asustó. Había visto lo que ella había visto, pero no creía que ella fuera capaz… que ella tuviera la intención de… no, no era posible. Sólo quería salvar a Katrina.

- Elisa…

Elisa no dijo nada. Parecía demasiado concentrada en sus propios pensamientos como pararse a escuchar a su alrededor.

- Elisa –volvió a llamarla Snape.

Esta vez le escuchó.

- ¿Qué?

- ¿Qué vas a hacer?

Ella frunció el ceño.

- Lo sabes.

- ¿Y si no llegamos a tiempo?

- Llegaremos.

- Pero y si…

- ¡Llegaremos! –exclamó mirándole con ojos llameantes.

Entonces empezó a sentirse realmente preocupado.

Iba a hacerlo.


Llegaron a la plaza. No había nadie. Elisa apretó los dientes con visible desesperación.

- No están –murmuró Snape.

- ¡Eso ya lo veo! –respondió ella enfurecida-. Puede que hayamos llegado antes, puede que…

- Puede que te hayan parado una trampa.

Elisa temblaba de ira de pies a cabeza. Snape empezó a temer que Elisa utilizara la espada que llevaba en la mano contra él. Claro que él siempre había sido en esgrima mejor que ella, pero también sabía que la rabia era una poderosa arma.

- Elisa… -trató de calmarla Snape poniéndole con cautela una mano sobre el hombro.

- ¡Vete! –chilló ella, apartándole la mano-. ¡Lo único que haces es estorbar!

- Me iré si te vienes conmigo –repuso él, con calma.

- No me iré sin Katrina.

- ¿Se puede saber por qué te empeñas en exponerte al peligro¿Encuentras alguna clase de placer arriesgando tu vida?

- ¡Claro que no! –lanzó la espada al suelo con furia y le miro con furia-. ¡¿Por qué haces esto¡¿Por qué te preocupas por alguien que ni siquiera te respeta?! Es como si… como si quisieras que te pisotearan… ¡como si te intentaras castigar a ti mismo¿Por qué, eh¡Dímelo¡¿Por qué insistes en castigarte?!

- Esto no tiene nada que ver nada conmigo –siseó en un murmullo, bajando la mirada con cierta autocontención.

- ¡Mentira! –rugió. Fue hasta él y le cogió con violencia la túnica con ambas manos- ¡Lo sé¡Lo veo en tus ojos¡Dímelo¿Qué has hecho¡Vamos¡Dímelo¿Qué es¿Mataste alguien¿Una maldición imperdonable?

- Te digo que… no tiene nada que ver –murmuró, cogiéndole con fuerza las manos y apartándoselas de su pecho-. Nada que ver.

Elisa miró sus manos, que Snape aún las tenía apresadas entre las suyas y volvió a mirarle a él. Seguía rehuyéndole la mirada.

- Mírame –musitó Elisa con voz más baja-. Mírame y dime que no es cierto. Que eres inocente.

- Si lo que te preocupa es si no he matado nadie… -masculló él, devolviéndole una torturada mirada y una sonrisa sarcástica- puedes estar tranquila. No he matado nadie. No he maldito a nadie. Aún no soy un mortífago.

- ¿Aún? –Suspiró Elisa-. ¡¿Aún?! –espetó y le hizo una desagradable mueca de asco. Trató de apartarse de él, pero la retuvo con más fuerza. Forcejeó un poco hasta que paró y le miró con aborrecimiento-. ¿Y se puede saber a qué estás esperando?

- ¡Está bien¡Ódiame cuanto quieras¡Despréciame¡Pégame, si eso es lo que deseas! Pero antes, déjame que te explique…

- ¡No¡No quiero saberlo¡Déjame!

- ¡NO! –vociferó él, en un tono que jamás había usado.

Elisa se quedó muda, mirándole atónita. Él le devolvió la mirada con intensidad.

Entonces ella se dio cuenta de lo que pretendía. Notó aquel leve mareo que se producía cuando alguien trataba de introducirse en su mente. Intentó resistirse, pero fue inútil, él dominaba la Oclumencia mucho mejor que ella.

Le mostró, con imágenes, lo que quería explicarle. Lo vio a él, con once años, al lado de una niña pelirroja de igual edad. Al principio Elisa no supo comprender, pero cuando los vio a ambos vestidos con los trajes de Hogwarts, en el expreso… Y a un chico con gafas de pelo revuelto, y a su lado uno moreno… de ojos azules. Sirius, James… y Lily. Lily era la niña que estaba con él. Que hablaba con él. Su amiga. Amiga. Lily Evans había sido su amiga. Aún así, seguía sin comprender… por qué… y qué tenía que ver ella en todo aquello… no pintaba nada, en verdad. Entonces los vio en quinto curso, el año en que ella conoció a Sirius, recordó Elisa. Sirius, que, junto a James, gastaba una pesada broma a Snape. Entonces llegó Lily en su ayuda. Y él… él la llamó sangre-sucia. Poco sirvió que después él intentara disculparse. Lo intentó, en repetidas ocasiones. Hasta que, un día, desistió. Un día que, viendo a Lily con el grupo de los Merodeadores, vio a una chica más. Pelo liso, castaño y ojos verdiazules. Charlaba animadamente con Sirius. Elisa incluso pudo percibir como Snape ideaba su venganza al verla. Cómo se conocieron… cómo empezaron a hablar… cómo paseaban… delante de Sirius… y los Gryffindor.

- ¡Basta!

Debes comprenderlo, Elisa. Puede que al principio fuera una venganza, pero te conocí y…

- ¡No!

No sabes cuantas veces he intentado reparar el daño que hice .

- ¡No¡Cállate¡Déjame!

Entonces Snape la soltó y ella se apartó con tan violencia que cayó al suelo. Rápidamente él intentó ayudarla, pero ella le apartó.

- Elisa…

- ¡Me utilizaste!

- Pero te conocí y…

- ¡Te divertías, viéndonos sufrir a mí y a Sirius! Y sólo porqué él era… él es… amigo de James… y Lily…

- ¡Tú mejor que nadie deberías comprenderlo! También me utilizaste para poner celoso a Sirius…

- ¡Oh¡Eso! –Exclamó ella, abriendo mucho los ojos-. ¿Doble jugada, eh¡Hacer la puñeta e intentar poner celosa a Lily¡Muy bueno, sí señor! Digno de un Slytherin como tú…

Snape apretó los dientes, respirando con dificultad.

- Lo siento.

Elisa se agachó para coger la espada y luego le miró con desdén.

- Sí. Yo también lo siento.

Con una última mirada de disgusto, Elisa se dio media vuelta y se alejó de él. Esta vez no la siguió. Dio también media vuelta y fue por otro camino.


Deambuló por las calles nevadas de Hogsmeade. Notó como cada vez el peso de la espada era mayor para sus cansados músculos. Tardó un rato en volver hasta la plaza. Por miedo a volver a encontrarle. Pero ya no estaba allí. Se había ido.

Recordó a lo que había ido allí. Con dolorosa certeza se dio cuenta de que, al fin, estaba sola. Justo como la quería su padre. Sola y desesperada.

No tenía nombre la locura que había cometido. Y no entendía por qué estaba haciendo todo aquello… sola. Podría haber contado con Sirius. Con él, que sí que estaba siempre a su lado, apoyándola, ayudándola. Puede que temiera la censura de Sirius por sus tentativas con la Oclumencia… y la magia oscura.

Elisa suspiró. ¿Qué estaba haciendo¿Y si Snape tenía razón¿Y si era una trampa? ¡Bah! Pensó con rencor. Ése maldito Slytherin… ¿qué sabrá él?

Dio unas cuantas a la plaza. En un vano intento de calentar su cuerpo. Estaba helada. No sabía cuánto más podría aguantar… Debería haber aprendido aquel truco para mantener el cuerpo caliente… pero ya era tarde para lamentarse.

Demasiado tarde.

- ¿Elisa¿Qué haces aquí?

Elisa dio un saltó. Casi creía que nunca más volvería a oír ésa voz.

- ¡Katrina! –exclamó Elisa, al ver su amiga, sola, delante de ella, sana y salva-. ¿Estás… estás bien?

- Yo… claro, perfectamente –asintió ella, mirándola desconcertada.

- Pero… ¿y Robin? –preguntó Elisa, con urgencia.

- Dijo que le esperara aquí, que tenía una sorpresa para mí…

- Tenemos que irnos –dijo rápidamente Elisa, con la cara lívida.

- Cómo que… ¿pero se puede saber qué te pasa?

- Ya te lo explicaré cuando estemos en Hogwarts, pero ahora vámonos, por favor –replicó Elisa, estirándola de la manga, tratando de alejarla de aquella maldita plaza.

- ¡Tengo que esperar a Robin!

- ¡No! No… él ya podrá apañárselas. Ahora tenemos que irnos –arguyó Elisa, con creciente desesperación en la voz.

- Si no me encuentra aquí…

- ¡Da igual!

- ¡Katrina!

Elisa maldijo su mala suerte. Robin estaba entrando en la plaza y corría hacia ellas. Elisa se colocó delante de Katrina y empezó a levantar la espada. Katrina, que hasta aquel momento no se había dado cuenta de la presencia del arma, profirió un grito al verla.

- ¡No te acerques ni un solo paso más! –amenazó Elisa a Robin, apuntándole con la espada.

- ¡Elisa! –exclamó Katrina, con creciente temor por su amiga.

Robin se paró al verla y sonrío.

- Debe de ser una broma –gruñó Robin, con una sonrisa socarrona.

Elisa se mantuvo en sus trece. Sabía que desde fuera podía parecer que estaba loca. Pero sabía quién era Robin. Sabía lo que iba a hacer. Y no iba a dejarle.

- Oye, no sé de qué va todo esto, pero ahora mismo no me apetece jugar –graznó él, sin quitarse aquella estúpida sonrisa de los labios-. Katrina. Ven conmigo. Tu amiga debe de haber perdido un tornillo…

- ¡Cállate, maldito gusano¡Lárgate de aquí¡Aléjate de Katrina!

- ¿De qué va todo esto, Elisa? –farfulló Katrina a su espalda.

- Katrina, Robin no es quien dice ser. Te ha estado engañando.

- ¿Qué quieres decir? –preguntó Katrina, con voz temblorosa.

- ¡Es un mortífago¡Quiere matarte!

- ¡Qué estupidez¡No la creas, Katrina!

- ¿Matarme¿Por qué iba Robin a matarme?

- ¡Y yo qué sé! No me preguntes por qué, pero lo sé…

- Puede que, de vez en cuando, debieras corroborar la fuente de tus visiones –siseó Katrina, en una voz que Elisa no reconoció.

Elisa se dio la vuelta y vio incrédula como su amiga la apuntaba con la varita.

- ¿Katrina…? –preguntó Elisa, desconcertada.

Katrina sonrió.

- No sabías cuántas ganas tenía de ver ésa cara. Suelta ésa espada.

Elisa frunció el ceño.

- ¿Qué estás…?

- ¡Es una trampa¡Aléjate de ella, Elisa! –oyó que decía tras suyo Robin.

- Oh, cállate de una vez –rezongó Katrina. Miró con furia tras Elisa y, con fría crueldad exclamó-: ¡Avda Kedvara!

Una luz verde iluminó el lugar y Elisa pudo oír tras suyo el golpe seco con el que caía el cuerpo sin vida de Robin sobre el suelo. Elisa miró a Katrina aturdida.

- Pe-pero tú… -balbució Elisa con la respiración entrecortada.

- ¡Suelta la maldita espada!

Elisa la soltó sin dejar de mirar asombrada a Katrina.

- Así está mejor –arrulló Katrina con más tranquilidad. Sonrió-. Supongo que… antes de que él venga a por ti… podría explicártelo.

- ¿Él?

- Tu padre, Elisabeth.

Con desagradable temor notó que tenía la boca seca. Su cabeza le decía a gritos lo que ya sabía, pero no quería reconocer. Pero, aquellos ojos… la cara era la de su amiga, pero aquella mirada… nunca la había visto. No conocía aquella mirada. No sabía a quién pertenecía. Y sus palabras indicaban un único camino.

- Tú eres su… ¿qué¿Pinche?

- Bueno, si quieres llamarlo así… -soltó Katrina, con aspereza.

- Entonces, todo este tiempo… -masculló ella, con la boca pastosa.

- Fingí.

Elisa respiró con más dificultad. Ahora ya no tenía tan claro lo que tenía que hacer. Si Robin hubiese sido su enemigo no hubiese sido tan difícil…

- ¿Y Robin?

- Ése pobre desgraciado… sospechaba algo e intento advertirte… suerte que lo cogí a tiempo y volver la suerte de mi lado. Fue gracias a su extraño comportamiento que sospechaste de él en lugar de mí. Yo sólo era tu pobre y desvalida amiga…

La mente de Elisa funcionaba con rápida desesperación.

- ¿Y la visión?

- Un simple imperio sobre tu profesor de Oclumencia y… ¡voilà! Es una suerte que te hayas librado de ése estúpido Snape. Uno nunca sabe de qué bando está. Y eso es muy molesto.

No era su amiga. Nunca lo había sido. No tenía por qué sentir piedad de aquel malvado ser. Notó que seguía teniendo su varita escondida en la manga de su túnica. Podía aturdirla y huir, o enfrentarse a ella… El problema es que no sabía hasta dónde llegaba la magia oscura de Katrina.

- Es realmente de gran ayuda que siempre apartes tus amigos de tu lado cuando te metes en líos. El problema es que hasta ahora siempre han llegado en el último momento… pero hoy no. Hoy nos hemos asegurado de que no puedan encontrarte¿verdad? Tanto tiempo persiguiendo a Black sólo para apartarlo de ti cuando ya lo tenías a tus pies.

- ¡Cállate! –profirió Elisa, sacando la varita- ¡Expulsiarmus!

La varita de Katrina salió volando. Katrina la miró con sorpresa. Elisa le estaba apuntando directamente al corazón. Entonces Katrina soltó una amarga carcajada.

- ¿Qué vas a hacer¿Matarme?

¡Por qué tenía que repetir las mismas palabras de su visión¡Por qué!

Elisa mantuvo su postura, mirándola con furia.

- ¡Vamos¡Hazlo! Es normal que quieras vengarte. Han sido siete años de engaño…

- ¡Cállate!

- ¡Sí¡Vamos¡Mátame!

Es lo que querría tu padre…

Entonces Elisa apartó la varita. La miró con visible desagrado.

- ¿No¡Qué pena!

Con un rápido movimiento, Katrina se agachó y cogió la espada que estaba debajo de ellas. Elisa ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar cuando Katrina le puso el afilada arma sobre su cuello.

- Dame tu varita.

Elisa permaneció inmóvil, sin mover un músculo y mirándola desafiante.

- No.

- ¿Es que no lo ves¡Un solo movimiento y te puedo cortar el cuello!

Entonces fue Elisa la que sonrió con confianza.

- Si me matas… ¿qué le dirás a mi padre?

Katrina hizo una mueca, claramente fastidiada.

- Nunca serás nadie… ¡no eres nadie para matar la Heredera de Ravenclaw!

- ¡No¡NO¡TE MATARÉ, Y ME QUEDARÉ CON TU VARITA¡TENDRÉ TODO TU PODER!

- ¡Estúpida¡Jamás conseguirás ése poder matándome¡La magia no está en las varitas¡Sino dentro de nosotros¡En nuestro interior! Y claramente tu interior está podrido… -escupió Elisa, con veneno en sus ojos.

-¡CÁLLATE!

Katrina alzó la espada para atacarla, entonces Elisa se agachó y le dio un puntapié en el estómago.

- ¡Accio varita! –exclamó, y la varita de Katrina fue a sus manos y luego, apuntando a Katrina- ¡Petrificus totalus!

Katrina cayó al suelo, como una piedra. La espada cayó a su lado y rápidamente la cogió. Elisa la miró con verdadera repulsión.

- ¿Ves esta varita? –dijo, con voz suave, mostrándole su varita. Los ojos de Katrina la miraron con terror. La dejó caer sobre el suelo. Y, de un golpe seco con la espada, la partió en dos-. Ahora estamos en paz.

- ¡Elisa¡Elisa!

Elisa se dio la vuelta y vio como se abalanzaba sobre ella Sirius.

- ¡Sirius! –exclamó ella, cuando Sirius la estrechó entre sus brazos. Elisa suspiró, con alivio y dejó caer la espada. También se agarró a Sirius y, entonces, justo entonces cuando sintió que ya estaba segura, se sintió desfallecer.

- ¿Qué ha pasado? –preguntó James, sin aliento, que había venido corriendo, tras Sirius.

- Robin está muerto –dijo Lily, observando con los ojos muy abiertos al chico tendido sobre la nieve.

Entonces Sirius dejó un poco de espacio a Elisa (aunque no demasiado, porqué intuía que si la soltaba ella caería) para que pudiera respirar y explicarse.

Entonces Elisa miró a Sirius con visible turbación y culpabilidad

- Tuve una visión… creí que Robin iba a matar a Katrina… vine a salvarla pero… era ella la que… ella es la que… ha matado a Robin…

- Tranquila –murmuró Sirius volviendo a abrazarla-. No pasa nada.

Elisa se asombró de que Sirius no se cabreara por no haberle dicho nada. Era evidente que su aspecto era más que deplorable. Entonces James se acercó hacia donde estaba Katrina, aún inmovilizada y con la mirada de impotencia. Con un sencillo encantamiento la ató de pies a cabeza.

- Deberíamos volver al castillo… y contar a Dumbledore lo que ha pasado –dijo Lily, acercándose a Elisa.

- Pero la próxima vez… -empezó a decir James.

- No debería haber una próxima vez –replicó Sirius.

- Esperemos que no la haya, pero… -continuó James- si fuera ese el caso… Cuenta con nosotros, Elisa, por favor.

- Sí –le apoyó Lily-. Somos tus amigos.

Sirius la besó dulcemente sobre la cabeza. Volvió a apartarla un poco de él, para poder verle la cara.

- Tienen razón. Somos tus amigos.

Entonces Elisa no pudo soportarlo más y rompió a llorar.

- ¿Lo veis? Mi novia también es humana –bromeó Sirius, tratando de consolarla.

Elisa hizo una media sonrisa deplorable entre sollozos. Intentó decir algo, pero fue incapaz.

- Volvamos al castillo –repuso Lily.


Fin del capítulo
N.A.: Jope, cuanto cállate... puede que me haya pasado un poco. ¿Creeis que me he pasado? Ha sido todo muy de repente. Lo he escrito en un santiamen y no sé de donde me he sacado la mayor parte de los dialogos. Me he pasado¿verdad?

Bueno, vayamos a por los reviews.

Getta Black: Has acabat de llegir el Deathly Hallows? Segur que sí! Aleshores segur que trobes una forta influència, oi que si? En fi, espero que si ja has acabat amb l'últim de Harry Potter no decaigui el teu interés pels fics!! Jejeje... es broma.

Kerameika: ¡buenas! no te contesté en el último cap (sorrys), asín que lo hago ahora. Si te gustó aquella parte de los celos, no tengo ni idea de lo que pensarás de este final de capítulo... bueno¡ya me contarás!

KarlaBlack: estos ultimos capis no creo que hayan sido muy comicos que digamos... es que yo cuando me pongo dramática... ¡soy de lo que no hay.

Maghika:¡Bueno, pues aquí tienes el desenlace del capi¿Te lo esperabas? No sé tu, pero yo para nada... jajaja... Al final te has leído el séptimo o que? No digo nada pa no fastidiar nada pero... ¡si es así, tenemos que quedar para hablar, que me muero de ganas!!

Blushy Potter: ¿Te gusto el anterior capítulo? Pues espero que no te decepcionara este... ¿crees que me he pasado con tanto giro argumental¡Bueno, ya me dirás!

Pues nada más que añadir, más que gracias a todo el mundo por leer! Y si me dejáis reviews pues ya estaré más contenta que unas pascuas!! Nos vemos!!



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