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Anime/Manga » Escaflowne » Corresponsal en Fanelia
Eva Vidal
Author of 7 Stories
Rated: K - Spanish - Fantasy - Hitomi K. & Van F. - Reviews: 105 - Updated: 12-30-08 - Published: 01-16-04 - id:1688833

ATENCION: AKI VAN LOS TIPICOS ANUNCIOS QUE HACEMOS LOS ESCRITORES DE FIC PARA PROTEGERNOS DE QUE NOS CAIGA UNA DEMANDA POR APROPIACION INTELECTUAL DE UNA IDEA O DE UN PERSONAJE: LOS PERSONAJES AKI MOSTRADOS NO ME PERTENECEN, SON DE PROPIEDAD DEL ESTUDIO SUNRISE Y BANDAI, ASI KE NO ME MIREN FEO Y NO BUSCO ENRIQUECIMIENTO ECONOMICO...

ADEMÁS QUE ESPERABAN, CON LO MAL QUE TERMINO LA SERIE Y ESA MANIA DE USTEDES LO CREATIVOS DE LAS GRANDES PRODUCTORAS DE ANIME DE DEJAR FINALES ABIERTOS EN LAS SERIES, LO UNICO QUE FOMENTAN ES QUE SALGAN ESCRITORES AFICIONADOS COMO NOSOTROS DEFENDIENDO NUESTROS PUNTOS DE VISTA...


Día 9 luna verde 1703

Querido diario:

Acabo de subir a la nave para volver a la ciudadela.

De todos nuestros viajes, este fue el más... ¿accidentado? Por decirlo de alguna manera.

Me faltan palabras para describir todo lo que viví en aquella ciudad, Urza, la ciudad mas cortesana del reino de Fanelia y que siempre "ha querido revivir su pasado monárquico" que tuvo con los Di Fuoco, cuando estos reinaron en Fanelia y la tuvieron como capital de su Reino.

Después de llegar de Nishoba, los preparativos para ir a Urza tomaron mi tiempo por completo.

Catriona fue a recibirnos a la explanada para empezar ya con todo, nos dictaba una larga lista de lo que se debía hacer, empacar, llevar o no llevar...

-¡Basta Catriona! – la paro Van – déjanos un respiro, vamos recién llegando.

-Si Catriona, no des lata – le confirmo a Van de manera despreocupada Merle – mira te traje un collar.

-Bah, para que quiero tus baratijas – refunfuño enojada nuestra cocinera en jefe y ama de llaves – no me gusta nada que tenga que ver con el mar, ¿y tu no tienes nada que decirles? – me encaro preguntándome.

-¿Yo?

-Si tu, "Ma-jes-tad".

-Pues... yo... estamos todos muy cansados, eso es verdad Catriona.

-Estas muy dócil eh… – se acerco mucho y me miro a la cara y después a Van – ¿será acaso que se reconciliaron?

No pude evitar sonrojarme, Merle se tapo la boca para evitar reírse pero sin mucho éxito y Van hizo un gesto mezcla de satisfacción y orgullo masculino.

-¡Te lo dije, te lo dije! – me señalo acomodándose mejor en el carruaje, como si hubiera llevado una carga sobre la espalda – este viaje sirvió para despejar vuestras cabezas testarudas, me alegro de verdad – termino diciendo, mientras su voz parecía quebrarse. Respiro hondo un par de veces para después volver a su carácter militar de siempre.

Durante todo el trayecto hasta el castillo nos fue bombardeando de ideas y quehaceres a los que Van se oponía o aceptaba abiertamente.

Al llegar al castillo fuimos recibidos con otro mar de actividades que imposibilitaron ver a Van durante el resto de la mañana. Merle corrió hacia la ciudadela para ver a sus amigas y entregarles los recuerdos del viaje que traia para ellas.

Catriona no se desprendió de mi en todo el día, incluso cuando llegamos se ofreció a prepararme un baño y dármelo, rehusando lo ultimo ya que no deseaba ser avasallada de atenciones.

-Esta bien, pero tendrás que irte acostumbrando, ya que los miembros de la alta sociedad de Urza no ven con buenos ojos a la gente que le concede privilegios a los sirvientes.

-Pero tu eres mas que una sirvienta Catriona – la mire mientras me desvestía para darme eses baño que tanto quería – eres como una madre para Van y para mi también, pense que lo sabias – vi sus ojos vidriosos.

-Claro que lo se – se me acerco, colocando sus manos en mis hombros – y me alegro que mis dos niños se hallan reconciliado, cuando se fueron quede con el corazón apretado, ahora puedo dormir en paz – termino sollozando mientras me estrechaba entre sus fuertes brazos, hasta que de pronto me tomo de los hombros nuevamente y volvió a mirarme – por cierto...

-¿Si?

-Me di cuenta de que se habían reconciliado no por mirarlos, sino por como huelen...

-¡¿Qué? – grite alarmada para después sonrojarme y arder fuertemente.

-De seguro que no has hecho otra cosa mas que estar hecha un nudo con Van, eso lo podría apostar.

-¡Catriona!

-Con enojarte solo confirmas mis suposiciones, es más, de seguro antes de pisar tierra estabais anudándose no.

-Pues... yo... Van... – titubee ante Catriona. La marea de recuerdos de Nishoba no hacia más que acentuar mi sonrojo. Además Catriona tenia razón, media hora antes de aterrizar (quizás menos) habíamos terminado de hacer el amor por enesima vez sin tiempo siquiera para asearnos.

Yo dormía, cuando Van venia de su acostumbrado entrenamiento matutino. Me despertó con su suave beso en los labios. Lo mire aun somnolienta, debían de ser pasado las siete de la mañana.

Con el torso desnudo y solo en pantalones, podía sentir su olor masculino que pareció endomercerme aun más, en una nube de excitación y deseo que se alojo dolorosa en mi vientre.

Su piel estaba aun más canela por el sol de la costa.

-Buenos días – susurro besando mi cuello.

-Buenos días – le respondí, sin abrir los ojos, sintiendo sus caricias y la sabana que se deslizaba por sobre mi cuerpo desnudo.

-Pronto llegaremos.

-Si, lo se - seguía besándome, llenando mi cuello de pequeños besos y susurros mientras no deseaba abrir los ojos.

Mi corazón sabia que venia ahora, sabia que mi alma se uniría una vez mas a la de el, que su corazón latiría igual de rápido que el mío.

-Por eso venia a despertarte – abandono mis pechos para besar ansiosamente mi boca. Lo bese una vez más, como lo haría el: con desesperación como si el tiempo jugara en nuestra contra, aunque fuere cierto, ya que nos acercábamos a nuestro destino.

Me abrace a su espalda, cada vez mas ancha y probé su sudor. Termino de desvestirse para volver a mi lado con sus ojos llenos de avidez.

La claridad era cada vez mas notoria en la alcoba y la unión de nuestros cuerpos era inminente, hasta que... un par de golpes en la puerta nos puso en alerta, especialmente a Van, que malhumorado respondió.

-Amo Van, soy Alasdair.

-¿Que quieres?

-Dentro de 45 minutos estaremos aterrizando en la explanada.

-Esta bien, vete al puente de mando

-Si Majestad.

-¿Porque siempre nos interrumpen? – me pregunto todo enfurruñado, mientras yo seguía sin poder recuperar mi respiración.

-No los culpes, solo hacen su trabajo.

-Pero me fastidia, me siento como si...

-¿Violaran tu privacidad?

-Si

-¿Ahora logras entenderme entonces? – afirmo con la cabeza – bueno, será mejor que nos levantemos, solo tenemos 45 minutos.

-¿Y me dejaras así? – se acerco a mí y comenzó a besarme los hombros y la espalda mientras yo estaba sentada a la orilla de la cama para desperezarme y empezar el día.

-¿Así como?, ya escuchaste a Alasdair, tenemos que estar listos para aterrizar.

-¿Y?... – me pregunto sonriendo de una forma picara, quitándome la sabana con la cual cubría mi desnudez...

Después de eso, su boca callo mis protestas, probo mi cuerpo y mi piel, dejándolos afiebrados de deseo, de ansias, de placer sin consumar.

Y cuando mi cuerpo se tenso como una cuerda se unió a mi, tan embriagado de amor como yo, me lo decían sus ojos oscurecidos y su voz ronca. Nuestros cuerpos sudorosos se enredaron con cada vaivén.

Nuestros nombres salían de nuestras bocas, una y otra vez, como mantras fervorosos y sin control, hasta que la tormenta se desato y recayó en nuestros cuerpos, dejándonos débiles y felices, tembloroso y sin aliento.

-¿Pues qué? – me encaro Catriona, llena de risa a pesar de haber derramado un par de lagrimas – dime, ¿estabas recordando?, se te nota, pusiste cara de boba...

-Pues si, Van y yo nos reconciliamos y... ¡hemos hecho el amor muchas veces! – termine gritándole, mas que diciéndole toda roja.

-Lo mejor de discutir y enojarse es la reconciliación que viene después, no – me pregunto, solo afirme con la cabeza, ya que la vergüenza no se iba – ¿y donde fue?, ¿en Nishoba o Krosnos?

-Nishoba

-Ah, aunque no soy muy amante del mar, pero que se le va hacer... ¿que te sucedió en la pierna?

Catriona se alarmo por la mordida de serpiente y tuve que contarle todo lo ocurrido, aguantar sus reprimendas y todo lo demás, para finalizar con su repetida felicitación al saber de nuestra reconciliación.

-Así como van las cosas, quizás de aquí a que acabe la luna purpura ya estarás en cinta, ¡que emoción!, por fin habrán pequeños en este castillo.

-Tal vez...

-¿Tal vez que? – me miro Catriona de forma perspicaz.

-Que me dirías si tal vez ya estoy en cinta.

Toque mi vientre chato y plano mientras me miraba al espejo de cuerpo entero ubicado en la sala de baño.

El reflejo solo me devolvía a misma tocándome el vientre, mi cara y cuerpo de niña que todo el mundo se empeñaba en recalcar y a Catriona de fondo mirándome con expectación.

Podría mi cuerpo de niña soportar semejante esfuerzo.

-¿Porque te ves de esa manera, acaso tú lo viste, tuviste una visión?

-Fue la noche en que nos reconciliamos, Catriona, lo se, lo sentí, lo soñé y para colmo lo confirme.

-Por Escaflowne, no se que pensar – se tapo la boca y se sentó en el taburete mas cercano, con una cara como si se fuera a desmayar en cualquier momento – no se que pensar, pero todo lo que se de ti es que siempre aciertas en tus profecías, pero como lo haces, eso nunca lo sabre.

Sucedió la noche en que Van y yo hicimos el amor por primera vez después de dias de no tocarnos, sentí mi cuerpo diferente, como si me hubiese avisado que tal cosa pasaría y después durante la noche soñé contigo, reprendías a alguien, a una criatura, me veía caminar por el castillo con dirección al comedor y tu voz era de enojo.

-¿Lo sabe Van?

-No, no lo sabe y no quiero que lo sepa hasta que yo lo confirme.

-Pero el debe saberlo...

-¿Y que tal si en verdad no lo estoy o me pasa algo?

-No sucederá y tu lo sabes, sino, como explicas que me hayas soñado reprendiendo a una criatura, de seguro es macho lo que te hizo, lo puedo ver, sino no me habrías soñado pasando rabia, ¿lo es?

-Si, será varón.

-¡Por Escaflowne, lo sabía, lo sabia! – comenzó a pasearse agarrándose la cabeza, angustiada – será macho y si es peor que Van de pequeño te sacara canas verdes y a mí me terminara de arrugar mas de lo que ya estoy

-Catriona, júrame que esperaras a que se lo diga yo a Van, júramelo.

-Esta bien, esta bien, te lo juro – dijo a regañadientes mientras me tomaba aun mas fuertemente las manos – no se lo diré a mi niño Van ni a nadie.

-Me juras que me ayudaras a traer al mundo a este bebe que llevo en mi vientre.

-No tienes que pedírmelo ni yo jurártelo, porque lo hare encantada mi niña – me abrazo fuertemente y la sentí temblar, a ella, a Catriona, la mujer con voluntad de hierro y que llevaba sobre sus hombros el manejo del castillo.

-Tengo miedo Catriona.

-Todas pasamos por lo mismo, es el destino de nacer hembras, recién después de haber parido podrás llamarte "mujer", una mujer hecha y derecha, pero no llores, no...

-Me gustaría decírselo a mis padres y a mi hermano.

-Una madre es madre incluso cuando sus hijos están lejos, saben cuando sus retoños sufren o son felices y de seguro ella debe de haberlo sentido...

-Se llamara Vargas

-¿Vargas?

-Lo elegirá Van y pienso ratificarlo cuando lo elija

-¿Que otro nombre mas que ese?, el gran General fue el verdadero padre de Van, el lo forjo como hombre y se lo debe todo.

-Me habría gustado que estuviese vivo, se alegraría

-Tenlo por seguro – se seco las lagrimas y seco las mías para seguir con interminable perorata - deben de ser las 10 y media y pronto será el mediodía y tu sigues sin darte un baño, todos notaran "lo-que-tu-ya-sabes".

-El agua debió enfriarse con tanto chisme.

-Es lo de menos, enviare mas agua caliente, a la hora del almuerzo seguiremos con... ¡pero con un demonio!

-¿Que sucede ahora?

-¡Mírate ese cuello, es un escándalo!

-¿Mi cuello? – me gire y vi mi cuello y hombros con múltiples moretones, responsabilidad única y exclusiva de Van.

-Quedan cinco días para que vallamos al norte, no podrás usar nada escotado

-De seguro se borran, no te alarmes – la inste a calmarse.

-Cuando vea a Van lo reprenderé, ahora todos sabrán que no ha hecho otra cosa mas que estar entre tus piernas

-¡Catriona, ya basta! estas dando lata otra vez, usare ropa que me cubra durante estos días, también usare mis cremas y maquillajes que traje de la luna fantasma.

-Tal vez su Majestad no se ha dado cuenta pero... – camino hacia el ventanal y abrió las cortinas de par en par – debe haber unos 30 grados afuera y para colmo en aumento ¿cómo pretendes tapar algo así?

-Ya te dije como.

-Tendrás que dormir en camas separadas entonces.

-Van no lo permitirá, me dijo que no volvería hacerlo jamas.

-Pues tendrá que dejarte en paz por tu bien, salvo que tú no quieras que te deje en paz...

-¡Ya basta!, vete y déjame tomar mi baño.

-Esta bien, como mande "Ma-jes-tad".

Seguí mirándome al espejo sin poder creer aun que el cambio que no se notaba en mi cuerpo haya dado comienzo desde su interior.

"Eres hembra y tu Rey dragón un macho, las ansias de poseer y de que te posea se multiplican por mil en ustedes dos, aquel ser que te engendro anoche tendrá el pode de la tempestad, tal como te dijeron los Sumos Sacerdotes, será orgulloso y altivo como todos los Fanel pero tendrá un corazón y alma pura que heredara de ti, vuestras almas son de fuego, y el fuego solo atrae mas fuego".

Llego el almuerzo y Catriona seguía dándonos a conocer detalles del viaje: de cómo dejaría a Claudette a cargo de la cocina del castillo y de cómo tendría que llevar a dos jóvenes mas, que sean de mi confianza para ayudarme en lo que necesitara, en como tendría que vestirme Van y yo...

-Como saben, Urza tiene como costumbre recibir a los reyes vestidos a la usanza Faneliana.

-¿Acaso no se visten igual que acá?

-Pues no, siempre han llevado la moda de los países colindantes, en especial de Daedalus.

-Urza fue una vez hace muchos siglos, provincia de Daedalus, hasta que el Rey Octavius la declaro como suya tras la batalla en la Selva Negra – me aclaro Van.

-No sabia… – dije avergonzada, ya que desconocía muchos hechos históricos de Fanelia.

-Pues ahora lo sabes, aquellos estirados se creen la gran cosa, siempre ha sido así, desprecian a los campesinos y gente de la ciudadela, porque según ellos les falta "estilo", baaaah...

-Aunque así lo fuera, nos deben respeto – aclaro Van, mientras cortaba un pedazo de carne – y desde que el Rey Octavius fue por primera vez con su esposa la reina Isolde a Urza para presentarla como la nueva soberana que visten a la usanza Faneliana por respeto a la Familia Real.

-¿Por qué?

-Según cuenta la leyenda, dicen que la comitiva real de aquel entonces fue asaltada y lo único que salvaron fue un vestido Faneliano, tipo kimono con el cual se vistió la reina y por respeto a ella desde aquel entonces, cada vez que los reyes visitan Urza la comunidad entera se viste así.

-Es una tradición muy bonita.

-Si, tanto pobres como ricos, y los que se creen ricos lo hacen, por cierto ¿dónde esta Merle? – pregunto cambiando abruptamente de tema, Catriona.

-¿Donde mas?, con sus amigas, eso es seguro – repuso Van, quitándole peso al asunto.

-¿Y a ti te da igual?

-¿Que quieres decir?

-El otro año cumplirá 15 y tiene que comenzar a comportarse como una muchacha adulta.

-Como una adolescente quieres decir.

-Pues si y no le des mas rodeos, tu sabes a que punto voy.

-¿Quieres que Merle deje de vivir cada etapa de su vida, que se adelante y se salte etapas por satisfacer las expectativas de otros?

-Solo me gustaría que como su hermano mayor le hicieras entender que tiene que comenzar a actuar como lo que es: un miembro de la familia real, no sanguíneo, pero miembro al fin y al cabo.

-Solo me gusta decir las cosas una vez Catriona – Van dejo los cubiertos a un lado de su plato y adopto la expresión seria que solía usar cuando quería hacerse escuchar – Merle vivirá cada etapa de su vida como a ella le plazca, sin saltarse ninguna, no como yo o como mi hermano que nos vimos forzados a madurar antes por las circunstancias, o tu crees que disfrute pasando por todo lo que he pasado, envidio a Merle y su forma de sobrellevarlo todo.

-¿Están hablando de mí? – era Merle, llegando al comedor con su habitual sonrisa – tengo hambre, que hay de comer, que sucede, porque esas caras.

-Nada – sentencio Catriona sin dejar de mirar a Van – solo siéntate a comer que yo te sirvo.

-Esta bien, huele rico.

Van siguió comiendo con la cabeza agachada y con el ceño un tanto fruncido y a la vez pensativo; Merle hablaba sin parar con Catriona de lo que a ella le correspondía hacer en el viaje, su vestimenta y sus modales hasta que Van decidió levantarse y retirarse al estudio ya que tenia cosas que hacer.

Llego la noche y Van no llegaba a la habitación, no había cenado conmigo y cuando consultaba a algún guardia o escolta, este me decía: "el Rey se encuentra en terreno".

Me sentía frustrada, al parecer Van había vuelto a su alejamiento habitual y al no hacerme participe de lo que pasaba en el castillo.

Me disponía a acostarme cuando apareció Catriona en el cuarto.

-Permiso, te traigo esto, es de Van.

Me extendió un pergamino sellado con cera y el símbolo de los Fanel.

Lo abrí temerosa, la falta de Van después de almuerzo se había hecho notar y el pergamino solo me hacia confirmar aquella sensación de que algo malo se avecinaba

Querida Hitomi:

Tal vez te sientas sola y te preocupes por mi ausencia al caer la noche, sobre todo en nuestro lecho, pues ten por seguro que también todo mi cuerpo sentirá la ausencia de tu ser cuando caiga la noche.

He tenido que partir a media tarde a resolver unos asuntos de suma importancia con Kamahl y que requieren de toda mi atención, así que estaré nuevamente en Fanelia dentro de tres o cuatro noches mas, justo para cuando tengamos que partir hacia Urza.

No quiero que te preocupes, ya que no es nada grave, solo quiero que te ocupes de los preparativos para el viaje junto a Catriona y a Merle.

Deseando estar en tus pensamientos siempre.

Tu esposo que te quiere.

Van Slanzar de Fanel.

P.D.: Catriona te entregara el sello real por cualquier eventualidad y uno de mis consejeros, Melnibon Haggen te asesorara en caso de alguna eventualidad.

-¡¿Que no me preocupe, que no me preocupe, pero que se cree?

-Tu marido y el Rey de Fanelia y ahora también el padre de tu hijo.

-¿Que era eso tan importante, te dijo algo?

-No, para nada, yo había ido para continuar el tema de Merle y para reprenderlo por lo que tú ya sabes...

-¡Catriona!

-¡Bueno, no te enojes, no te pongas como un súcubo tu también, que lo hacia por tu bien! bueno, como te iba diciendo, estaba en eso cuando a la salida me dio un sinfín de instrucciones entre ellas darte esta carta, entregarte el sello que aquí traigo – lo saco de uno de sus bolsillos y me lo lanzo sobre la cama – recibir y alojar a un joyero que viene desde Krosnos y que el mando a buscar.

-¿Joyero?

-Si, dice que lo conoció mientras estuvieron allá

-Debe de ser Rutger Wagner

-Si, creo que fue el nombre que me dio, también me dijo que te diera unas cuantas clases de protocolo a ti y a Merle.

-No las necesito.

-¿Esta segura? – dijo de manera burlista la anciana mujer.

-Por supuesto.

-Pues las tendrás igual, las quieras o no, son ordenes de tu Rey y las recibirás de lo mas complacida sino quieres tener otra discusión con tu marido como la que tuviste hace unas semanas – Catriona se sentó en la silla de mi secreter y siguió – mira que los primeros en enterarse de que los reyes de Fanelia estuvieron peleando no fueron los de la capital ni los de Krosnos, sino los de Urza.

-No me interesa lo que digan de mí.

-¡Pues deberías!, yo ya te dije que tienes que hacer para hacerte respetar: dejar de comportarte como una chiquilla, ¡vas a ser madre por Escaflowne!

-No tiene que ver una cosa con la otra

-Pues si, tiene mucho que ver, eres un ejemplo para tus súbditos, tanto para aquellos que te adoran como para aquellos que te detestan, sobre todo para los últimos, debes demostrarles firmeza de carácter y no mostrarles rabietas de chiquilla malcriada.

-¡Esta bien, esta bien!, sigue con tus instrucciones que me quiero dormir

-Que si salías a correr te cubrieras más y que no salieras con esa ropa indecente.

-¡¿Vas a seguir?

-No te enojes conmigo, te estoy repitiendo lo que dijo, aunque es lo que pienso yo también – me miro levantando una ceja – y que salieras con un par de guardias.

-Sigue

-Que retomaras en tus tiempos libres los códigos y los leyeras.

-Esa basura, ¿tendré que leerla? – Catriona afirmo con la cabeza – sigue

-Y que de paso, le pidas al secretario el "virginitas" para firmarlo y tomar posesión de tus joyas y que tendrás que usar en tu estadía en Urza.

-¡Aaaarrrrgggg! – gruñí – ¿otra vez eso?, pense que ese asunto estaba sepultado y que no me molestarían mas, ¿supongo que tú lo aprobaras?

-Por supuesto, tus joyas serán necesarias o piensas que te presentaras como una mendiga delante de esas presumidas de Urza.

-Ya le dije a Van que no necesito de ellas.

-Aunque así sea, el "virginitas" es como la declaración a viva voz que hace el Rey sobre la pureza e integridad de su esposa.

-El no la necesita, Van sabe muy bien que llegue pura al día de nuestra boda y que el sacerdote lo corroboro al día siguiente viendo las sabanas, ¡¿que mas quieren?

-Deja de gritar como una posesa que te hace mal en tu estado – se paro y comenzó a pasearse como una leona enjaulada – Van me dijo que del lugar de donde tu vienes no se hacen así las cosas, que la mujer tiene mas... ¿libertades? – afirme y ella siguió – pero tu sabias como eran las cosas en Gaia, tu habías vivido durante un tiempo determinado aquí, no venias con los ojos vendados como una ignorante.

-Si, lo se, se muy bien que tengo que ceñirme a las normas y seguir tus consejos pero me cuesta, me desespero, me sulfuro...

-Igual que Van.

-Quería un mundo y un entorno donde pudiera ser feliz con Van y con mi futura familia – toque mi vientre, mientras sendas lagrimas caían por mi rostro – ¿acaso no puedo soñar con eso?

-¡Claro que puedes!, pero tu sabes que los cambios no se formulan de un día para otro y llevan tiempo – se acerco a mi y seco mis lagrimas con su pañuelo – si hay algo que me quedo claro mientras fui esposa del general Asona es que en un matrimonio, tanto hombre como la mujer tienen que ceder, respetarse y comprenderse; que tengas que ceder algunas veces no quiere decir que has perdido.

-¿Porque todo tiene que ser así?

-La vida es así mi niña – me atrajo hacia ella y coloco mi cabeza sobre sus piernas – eres exactamente igual a Van en todo: ambos se desilusionan con facilidad, se enfadan con facilidad y quieren vivir lejos de las normas, como salvajes; aunque sepan a la perfección que el vivir así los hará unos parias… después se preguntan porque nadie los quiere – rió con una mezcla de desgano y tristeza para después seguir acariciando mi cabeza – lo que pasa con ustedes es que aun añoran su infancia, sin preocupaciones, sin reglas y sin obligaciones que cumplir, las circunstancias y vuestro amor los ha hecho madurar antes...

-Creo que sin mucho éxito.

-Si, hasta el momento, pero quiero creer que mas adelante tomaran cordura, ¿quieres que te traiga un té?

-No gracias – lo rechace riendo por el abrupto cambio de tema – creo que será mejor que duerma ya.

-Si, será lo mejor o sino seguiré malcriándote.

-Gracias Catriona

-De nada, solo duerme y descansa, que ahora más que nunca necesitas dormir.

-Siempre tienes razón.

-De algo que me sirva haber vivido tanto años, buenas noches su Alteza.

-Buenas noches Catriona.

No puedo evitarlo, sigo sin poder controlar mi carácter.

Me estire en mi cama mirando hacia el techo y acariciando mi vientre.

Al día siguiente, al atardecer, llego al castillo, Rutger Wagner, el viejo y astuto joyero de Krosnos al cual recibí en uno de los salones más acogedores.

-Bienvenido a la ciudadela de Fanelia, Rutger Wagner

-El placer es mío Alteza, vine en cuanto pude.

-¿En cuanto pudo?

-Si, su Majestad el Rey Van me pidió que viniera, aquella vez hace un par de semanas en que tuve el honor en conocerlos.

-¿Van hablo con usted?

-Si, me pidió que viniese a la capital en esta fecha y que le trajera una variedad de piezas para su elección.

-Aunque se que es "mi deber" tener una amplia variedad de joyas, me siento mal luciéndolas, no soy una mujer dada a los lujos.

-Eso pude notarlo, al igual que su esposo, ambos son más bien modestos y sencillos, una característica poco común en la gente de la realeza de hoy en día.

-Gracias por su cumplidos Rutger, pero de seguro mi manera de ser debe ser mal negocio para usted.

-No, que va, al contrario, es un desafío – rió levemente mientras acomodaba una maleta de proporciones considerables sobre uno de los mesones – ya que sin duda, no existe mujer en este mundo a la que no le guste tener una joya, por muy pequeña o grande que esta sea, el mejor ejemplo es su Alteza.

-¿Yo?

-Si, usted – indico hacia mi pecho, donde se encontraba el dije que me regalo mi abuela – aquel dije que lleva puesto significa mucho para su merced.

-Si, es verdad, ¿pero como...?

-Por la manera en que lo lleva y el brillo de la cadena, un tanto oscurecida por el uso, ya no brilla como una nueva.

-Me lo regalo alguien a quien quise y querré por siempre

-¿Un familiar?

-Si, un familiar – le dije vagamente, sin poder evitar el caudal de recuerdos de mi abuela Yurie y de lo buena que fue conmigo, de lo mucho que la quise y extrañe cuando se marcho. Como adivinando lo que recordaba, Wagner decidió romper el hielo y hablarme, rompiendo el protocolo.

-Pero de seguro aquí en mi maletín debe haber algo que le agrade, al igual que a la hermana adoptiva de su Majestad, lady Merle.

-De seguro a ella le encantara verlas y probárselas, con lo curiosa que es.

-Y tu tendrás que darte el animo para ello también – dijo Catriona, desde el umbral de la puerta – no querrás ir como una...

-Pordiosera, ya lo se – me gire hacia Wagner y los presente – señor Rutger, ella es Catriona de Asona, ama de llaves y cocinera en jefe del castillo.

-Un placer señora mía – tomo la gran mano de Catriona y beso el dorso con respetuosa reverencia

-El gusto es mío y ojala que esta muchacha no sea un dolor de cabeza para usted.

-Créame señora Catriona, no será molestia.

Después de reírse un poco más a costa mía, Rutger Wagner extendió sobre la mesa todo el contenido de su maletín, dejándome asombrada. Catriona se retiro poco después para ir a buscar a Merle, pero yo seguía ahí mirándolas embobada.

-La primera y ultima reina de Fanelia que me encargo joyería fue la abuela de su esposo, la reina Esmeralda – menciono Don Rutger, lo que me hizo acordarme de las joyas que la abuela Marina me había dado.

-Tengo en mi poder un par de piezas que me gustaría que viera.

-De seguro su Majestad debe tener varias piezas, heredadas de sus antecesoras

-Si, claro – aquellas piezas en cuestión no las había visto ni probado nunca, ya que yo no había firmado el "virginitas" – pero me refiero a otras. Me gustaría saber por quien fueron hechas y si usted puede reconocerlas.

-Sera un honor, todos los estilos son plenamente identificables.

Seguí mirando el gran abanico de piezas que había traído y coincidir junto con Merle – que se unió un momento después – de que eran las joyas mas bellas que había visto. Había diademas, collares, anillos, pulseras, broches, coronas y otro sin fin de objetos que requerían de pedrería fina incrustada como espejos, polveras, peines, cepillos incluso zapatos y sandalias.

-¿Como ha podido traer todo esto sin ser asaltado?

-Su Majestad envío a un par de guardias como escoltas, además vine en la nave de un gran amigo y cliente que accedió a traerme y aterrizar en la explanada.

-En verdad, es bastante lógico y practico

-Hay que serlo, sobre todo en mi oficio, no puedo desperdiciar nada, por cierto... ¿cual es su estilo: clásico o más bien moderno?

-Creo que clásico

-¿Y usted lady Merle?

-Moderno – respondió sin lugar a dudas y con emoción

-Eso pense, se le nota en los ojos y en su forma de ser desenfadada, para usted tengo estos modelos, algunos son míos y otros son de mi alumno y aprendiz que se decanta mas por esa corriente – Merle se acerco a las muestras y las miro con adoración. Formas un tanto geométricas y tribales o sin mucha pedrería – y para usted Majestad tengo lo que ve aquí, que es lo mas tradicional, aunque dada su complexión física – me miro de arriba abajo, pero sin maldad – lo mejor que le vendría serian las que no son tan recargadas.

-Usted piensa en todo.

-Si, se que van a Urza, y por lo general esa parte del país lleva otra tendencia en lo que se refiere al vestir.

-No solo al vestir

-Si, lo se muy bien, me llegan muchos encargos desde allá

-Necesitare adornos que combinen con mi vestimenta del primer día

-Llevara kimono mmmmm... – murmuro algo así como "están por aquí", se agacho y saco de su maletín un estuche del tamaño de una charola de plata de satén azul y lo abrió: eran muchos adornos como trabas y alfileres para el pelo, palillos y pequeños peines – como puede ver están hecho de los más diversos materiales.

-Aunque hay un solo problema Señor Rutger

-¿Cual señora mía?

-Mire mi cabello – dije un tanto apenada. Mi pelo había sido todo un tema de conversación desde que me case con Van, ningún adorno se sustentaba en el y aunque había seguido las indicaciones de Catriona de tirarme el pelo mientras estuviera mojado aun seguía corto, solo rozaba mi clavícula.

-Si es un problema – dijo abiertamente el anciano.

-Catriona sugirió que te colocáramos pelo – comento Merle mientras se veía al espejo y se probaba varios collares a la vez

-Eso es ridículo, Merle, además creo que si me lo tomo me alcanza para un pequeño moño.

-Su Majestad tiene razón, no todo esta perdido, quien sabe, tal vez su cabello corto imponga una nueva moda – dijo el anciano, mientras reíamos con el por sus ocurrencias.

Así entre risas y múltiples demostraciones termine eligiendo mi "closet" de joyas, aun así me di cuenta de que tendría que firmar el virginitas si o si. Eso me puso de mal humor.

Al día siguiente, llame al encargado de todo ese asunto, Lord Myrrhyn, el mismo que me leyó el "virginitas" aquella vez, quien de lo mas complacido volvió a leérmela y me lo entrego para que lo firmara.

-Muy bien, Majestad, desde ahora en adelante puede tomar posesión de sus joyas cuando mas le parezca – le agradecí y este prosiguió – esta demás decirle que este cofre solo es una parte de todo su colección.

-¿Una parte?

-Si, ya que esta compuesto por otro cofre del mismo tamaño y uno un poco mas grande donde van otro tipo de adornos y diademas.

Aun no las había visto todas pero supuse que en mi vida podría llegar a usarlas todas.

Al cuarto día y antes de despedirlo con un almuerzo, el viejo joyero examino cada una de mis piezas y de paso, ya que estabamos solos le mostré las joyas que me entrego la abuela Marina.

-El camafeo es una pieza muy bien hecha, se requiere dedicación y una vista joven, yo hice un par en mis inicios pero no volví a hacer más.

-¿Sabe de dónde proviene?

-La única casa joyera que las hace y el lugar donde más se pide este tipo de joyas es en Asturias y su hechura… lo tallo Amadeo Saboya o quizás uno de sus subordinados ¿Cuántos años tiene esta pieza, sabe?

-No lo sé, pero quizás mas de 100 años

-Está bien conservado, pero sin lugar a dudas es del taller de Amadeo Saboya.

-¿Y este collar con sus aretes?

-Para empezar no son diamantes míos – se coloco su monóculo en el ojo y los vio de cerca – hay varias minas en este planeta pero estos diamantes no son de esta parte del hemisferio, quizás de alguna mina cerca de los trópicos… Miguel Baptista o Alphonse del Canto son joyeros de esos lados – los siguió mirando y los dejo aun lado para tomar el anillo con el rubí en su centro – rubís de oriente y oro también de esa misma zona del planeta, pero…

-¿Se le hace conocido, acaso se lo ha visto a alguien?

-Déjeme ver – detuvo su indagación y saco de su morral, del que no se separaba un libro de tamaño mediano, empaste rojo y letras doradas. Lo abrió antes de la parte media, ojeo unas cuantas paginas y paro – si, lo sabía, no es un anillo cualquiera.

-Al parecer tiene más historia de lo que pensé.

-Si, esta pieza es nada más ni nada menos que "el corazón de dragón", un anillo que está entre las piezas más deseadas y bien hechas de la historia de la joyería.

-¿Tanto así?

-Se dice que se crearon por orden de un antiguo Rey de esta zona del globo, ¿para que Rey?, nadie lo sabe, solo que se hicieron dos mas, uno con una esmeralda y otro con zafiro.

-Es muy bello pero al parecer no hay nada que lo distinga, salvo la gema

-Si, es verdad, pero el que este en los registros de piezas importantes solo quiere decir una cosa: que este tipo de anillo fue la base para la creación de otras sortijas y otros estilos, podría decirse que marco tendencia en su tiempo

-¿Hace cuanto?

-Quién sabe, ¿2000 años?

-Y este es un sello Real, pero no se de que casa, no me conozco el escudo de armas de todas las casas reales – susurre casi con vergüenza

-Y no tiene para que, esa son cosas de hombres, déjeme verlo – se lo entregue y el anciano, sin sacar su monóculo del ojo lo observo, casi al instante y sin demorarse continuo – este sello corresponde a la casa Real de Bashram

-¿Casa real?, pero ahí ya no hay monarquía

-Es un sello de la casa real, pero de un miembro de la corte, tal vez de un ministro, consejero o secretario, está hecho de plata, los reales como usted muy bien sabe son de oro y son irreproducibles, son legados de padre a hijo.

-¿Quien pudo haberlo usado? – observe con detenimiento el sello: tenia dibujado un león rampante coronado y sendas ramas de olivo le circundaban. Seguía pensando en su origen y en el de las demás cuando el joyero me volvió a hablar

-Si no es mucho el atrevimiento me gustaría saber cómo consiguió estas joyas, sobre todo "el corazón del dragón"

-Para ser sincera, llegaron a mí, la persona que me las pasó dijo que tenían algo que ver con mi familia y que conmigo debían estar.

-El corazón del dragón ha sido una joya mítica que ha estado perdida por siglos, cualquiera que la posea en estos momentos tiene una gran fortuna en sus manos.

-¿Y usted sabe quien posee los otros dos anillos?

-Solo sé que uno de ellos "el colmillo de dragón" que es un zafiro lo posee el Rey de algún reino cercano al ártico y el "ojo de dragón" que es una esmeralda fue subastada hace muchos años atrás, justamente en Bashram cuando este reino paso a ser una república.

El silencio invadió el lugar. No sabía que pensar ni que decir. El viejo joyero pareció entender y dio por terminada la sesión tasando y dándome el valor aproximado de las joyas en mi poder.

Finalmente se fue nuestro buen amigo Rutger Wagner. Al anochecer de nuestro quinto y ultimo día antes de irnos de la ciudadela Van llego. Muy entrada la noche y sin siquiera avisar.

Yo me encontraba dándome un baño en nuestra sala de aseo cuando al salir de la bañera y girarme el estaba de pie en la puerta. Me dio un susto de muerte.

-¡Van!

-Que susto te di – él reía, yo decidí ignorarlo, estaba mas que molesta – ¿no vas a saludarme?

-¿Perdón?

-Que si vas a saludarme.

-¿Y porque tendría que hacerlo? – le dije mientras me envolvía con una toalla al salir de la bañera – ¿te molestaste en despedirte de mi cuando te fuiste?

-¿Estas enojada? – me pregunto como si aquello no fuera obvio.

-¡Pues claro que estoy enojada!, que esperabas, te vas sin decirme nada...

-Te deje una nota con Catriona, ¿no la leíste?

-Si, pero pensé que de ahora en adelante me tomarías mas en cuenta.

-Vamos hitomi, tu sabes que hay asuntos que no pueden esperar a ser resueltos y que muchos otros son emergencias, como este por ejemplo

-Solo te pido que confíes mas en mi no que me des explicaciones de todo lo que haces - el silencio se interpuso mientras ambos nos mirábamos con cara de circunstancia – ¿puedo saber a que su debe tu visita a las tierra de Kodelka?

-Kamahl me informo de unos asuntos ocurridos en la frontera, que eran urgentes, no podían esperar

-Mmm ya veo

-No te miento, es la verdad – me miro y me sentí culpable. Sus ojos carmesíes no me mentían.

-Te creo – mire hacia otro lado para cambiar de tema – llamare a las sirvientas para que traigan mas agua caliente para que te bañes – el asintió yo mire hacia el suelo levemente avergonzada, aun tenia la toalla sujeta a mi cuerpo. Cuando intente pasar por su lado me retuvo con uno de sus brazos – ¿que pasa?

-Te extrañe – me dijo, mirándome a los ojos. Me jalo hacia él y me tomo por las caderas – te extrañe mucho.

Me beso apasionadamente, casi como por asalto. Sus manos ascendieron por mi espalda, quedando una de ellas anclada en mi nuca, dándole más intensidad a nuestro beso.

No podía negarlo. Yo también había extrañado su contacto, el sentirlo cerca mío. Y ahora lo tenía abrazado a mí, oliendo a bosque, tierra y caballo... que romántico

-Hueles pésimo, ¿que no te bañaste? – le dije separándome de el cuando nos detuvimos para respirar un poco.

-Esperaba que al menos mi esposa me tendría una bañera humeante pero veo que no quisiste esperarme

-Pense que ya no vendrías hasta mañana, dado que no te importo dejarme sola

-Bueno, bueno, esta bien esta bien, reconozco mi error – dijo dramáticamente, levantando los brazos hacia el cielo – ¿podemos tomar un baño juntos ahora?

-Acabo de salir y además necesitamos acostarnos lo más temprano posible, mañana partimos a Urza por si no te acordabas.

-¿Crees que algo así se me podría olvidar?, ve y dile a la criada que mande a buscar agua que yo iré a desvestirme

Obedecí de mala gana. Salí al pasillo por la puerta del baño que conectaba con el, no sin antes colocarme una bata y salir apropiadamente cubierta y le di la orden al guardia más cercano.

Al regresar a la sala de aseo, Van no estaba así que di por sentado que se estaba desvistiendo. Termine de secarme y vestirme cuando fui a la habitación y me encontré con que Van estaba tirado sobre la cama sin la chaqueta y sin botas. Se había quedado dormido en el acto. De seguro su viaje había sido muy agotador. Decidí terminar de desvestirlo y cubrirlo con el cobertor y acostarme también.

Mi reloj de pulsera me despertó a las seis y media de la mañana, el Sol ya se colaba por entre las cortinas y me desperece estirándome cual Merle, me gire, Van aun dormía y tendríamos que partir a las 8 de la mañana.

-Despierta, Van, despierta

-mmmm ¿que hora es?

-Las seis y media y hoy tenemos que hacer mucho antes es de irnos.

-Si es verdad – reconoció, mientras me correspondía a los pequeños besos que yo le daba para despertarlo – estas usando eses camisón nuevamente

-¿Pero que tiene?

-Es horrible, ¿porque no usas aquellas prendas que Milerna te regalo?

-Ayer me dio frio donde me retrase al secarme y vestirme por tu culpa

-¿Quiere discutir nuevamente conmigo "reina mía"? – me susurro al oído mientras con su boca capturaba el lóbulo de mi oreja – además, ¿desde cuando has pasado frio en mi cama?

-¡Van!

-Deberías seguir mis preferencias al dormir

-Si, se muy bien cuales son tus preferencias, pero no gracias.

-¿Aun sigue con pudor "reina mía"?, aun hay tiempo, se puede solucionar...

-¡Van basta! aun debes bañarte, además Catriona dijo que vendría a ayudarme a empacar lo último y a arreglarme.

-Catriona no entrara, créeme

-Que si, ya sabes como es ella.

-Sssshhhhh, quiero...

Finalmente no alcanzo a decirme lo que quería pero era más que obvio. A pesar que resistí todo lo que pude y trate de enfadarme con él, no pude enojarme mas tiempo y solo me quedo entregarme a su pasión.

-Desee tanto haberte llevado conmigo, créeme – me dijo, con la respiración agitada tras terminar de amarnos, apoyando su cabeza en mi hombro - desee hacerte el amor en el bosque como aquella vez en Nishoba.

-Lo se y te entiendo – lo mire a los ojos y vi que realmente lo sentía. habría sido muy dura con él. Y pensar que era yo la que le recriminaba por no ponerse en mi lugar.

Volvió a besarme sin separarse aun de mí. Sus manos volvieron a recorrer mi cuerpo y a acariciar. Aunque suene estupido, aun no puedo creer que siga teniendo las mismas ganas de hacer el amor.

Ya me resigne, soy débil y no soy capaz de resistirme a sus caricias. Me siento deshacerme entre sus manos, me siento morir y renacer entre sus brazos...

Unos golpes en la puerta nos frenaron. Era Catriona.

-Por Escaflowne, es que acaso todavía siguen en "eso" – su voz sonaba como el relámpago, era obvio que habíamos retrasado su bienamado itinerario de viajes – voy a contar hasta tres y entrare.

Y así lo hizo, mientras yo me separaba a toda prisa de Van y este no hacia otra cosa mas que retenerme entre su cuerpo y la cama. Menos mal las cortinas del dosel estaban corridas.

-¿Saben que hora es?, el reloj marca diez minutos para las ocho y ustedes todavía ahí, como animales...

-Perdón Catriona.

-No te enojes, te hace mal para tu salud – le dijo Van a sabiendas de que Catriona ardería en cólera.

-¡Tú no me hables! – le contesto Catriona – iré a prepararles un baño y dentro de media hora quiero que estés afuera de esa cama, me entendieron

-Si – contestamos a coro Van y yo.

Oímos sus pasos al dirigirse a la otra habitación y cerrar la puerta furiosamente.

-Te lo dije Van, sabia que Catriona nos encontraría aun en la cama – le dije enojada, tratando de zafarme de sus brazos, que me estrechaban aun mas – ¡Van basta!

Fue inútil. Callo mis protestas con su boca ansiosa y se unió a mi nuevamente, impetuoso y febril como un vendaval, imposible de parar. En realidad no quería que parase. Al momento de acabar apareció nuevamente Catriona en escena con su solemne y airada voz diciendo "su baño esta listo Majestad". Van, con toda la desfachatez posible se levanto como si nada, dijo gracias y se dirigió hacia el baño. Yo no siquiera podía moverme, aun trataba de recuperar mi alma.

-¡Vamos!, vamos que no tenemos todo el día – llego hasta la cama y corrió las cortinas, yo me tape rápidamente con la sabana sintiendo mis mejillas arder – no te hagas la doncella ahora, cuando sabes muy bien que no lamentas haberte hecho nudo con tu esposo

-¡Catriona! – le grite aun mas avergonzada si es que cabía.

-A ver déjame ver tu cuello – me hizo sentar y me miro todo el torso, los hombro y las orejas – se acordó, que bueno, ahora iré a entregarle ropa a tu esposo y cuando el termine entraras tu, ambos huelen a...

Omitió su comentario y siguió en sus quehaceres.

La mañana se nos hizo corta, en vez de salir de la ciudadela a las ocho salimos a las diez. Catriona estaba de un humor de perros y cualquiera que se cruzara en su camino recibía su furia

Cuando ya estabamos en la nave, pregunte por Van y me dijeron que estaba en el puente de mando, nuevamente había vuelto a su rutina. Catriona me decía que por ser la visita a Urza la mas importante de todas, el se veía inmerso en mas cosas que hacer y organizar, con los guardias, escoltas y consejeros. Catriona tenía razón y no le di importancia, ya que otra vez me estaba poniendo sensible por nada, sin ponerme en su lugar.

Llegaríamos a la capital del norte mañana a media tarde, así que tuve que decidir que kimono llevar cuando entráramos a la ciudad, estaba en eso junto con Merle y Catriona cuando un ruido como de algo pesado cayendo azoto la nave, tanto Merle como yo nos abrazamos, en cambio Catriona permanecía ahí, en medio de la habitación parada e inmóvil como un faro, quitándole importancia al asunto diciendo que de seguro aquello debió haber sido una turbulencia.

A Van no volví a verlo hasta el día siguiente. Pasaba de una reunión a otra, supervisando la nave, entrenando y en un sin fin de cosas mas.

-Esa es la vida de un Rey mi niña – me decía Catriona, mientras ajustaba mi obi en un kimono turquesa pálido con varias capaz a juego. Estabamos prontas a llegar a Urza y estabamos todos alistándonos y preparando los últimos detalles. Junto a Catriona estaban también Barsine y Cosette, dos chicas del servicio que fueron ascendidas a mucamas y encargadas de las habitaciones y que esta vez venían para ayudar a nuestra cocinera en jefe en cualquier cosa- por cierto, Cosete, ve a ver si Merle ya esta lista y si no ayúdala a terminar.

-Si Señora Catriona

-Y tu Barsine, ve a avisarle a Van que su mujer estará lista de 15 minutos mas.

-Si Señora – dijo obediente la ultima niña antes de salir por la puerta.

-Son buenas chicas, te obedecen en todo

-Uno de mis orgullos es saber cuando alguien es bueno para trabajar y de confianza, ellas lo son, que no te quepa duda

-Confío en tu criterio – me gire para verme en el espejo y me sorprendí de mi apariencia – había usado antes kimonos para fiestas y ceremonias en mi país pero nunca uno tan fastuoso y tan bello.

-Como ya sabes, este perteneció a mi Señora Varie, es de la mas fina seda que se pudo hacer y sus dibujos y bordados son enteramente hechos a mano.

-Es muy bello el diseño de Escaflowne, muy etéreo

-Si, a ti te queda perfecto, aunque un poco suelto ya que aun no hechas cuerpo – miro hacia todos lados como esperando que las paredes pudieran hablar - pero pronto eso no será problema

-¿Tu crees que cambiare mucho? ¿de verdad todas las mujeres engordan como ballenas?

-Pues lamento decírtelo, pero si – me dijo, mirándome risueña y con una sonrisa de picardía – después de tener a tu hijo quedaras mas moldeada, mas mujer, Van tendrá de donde agarrarse

-Te divierte esto ¿no?

-Pues claro que si, a propósito, ¿como te has sentido?

-Bien, no he tenido ningún síntoma, me siento de lo más normal.

-Que bueno – sonrío frotándose las manos – ahora hay que hacerte el moño con el poco cabello que tienes...

Finalmente Catriona había conseguido, tras varias semanas de cranearse la cabeza, una forma de peinarme. Había de decidido tomar todo mi pelo en un punto intermedio de mi cabeza para que todos los cabellos pudieran quedar en su lugar como una pequeña coleta, separo los cabellos tomados y en el centro del moño coloco una pequeña mota, como un alfiletero, que a su vez fue cubierto por mi cabello suelto y tomado por horquillas, formando un tomate pequeño. Después siguió esparciendo un poco de cera caliente con sus manos para que ningún cabello se saliera de su lugar y procedió a colocarme las peinetas de coral y los palillos hechos de madera de ébano con incrustaciones de madreperla. Me mire al espejo y vi que mi rostro había tomado otra forma, no parecía ser yo la persona reflejada en el espejo: mi rostro parecía ser mas etéreo, estirado y mis ojos aun mas rasgados. Me habían colocado polvo de arroz, aunque no en exceso ya que Catriona dijo que no lo necesitaba en exceso porque mi piel ya era de por si blanca y mis labios y mejillas pintados con carmín.

Aun me miraba como una tonta en el espejo cuando Van entro como un vendaval.

-¿Ya estas lista?, ¿porque te demoras tan... – no alcanzo a terminar lo que iba a decir y avanzo un para de pasos solamente. En su rostro de dibujaba una o perfecta. Catriona se largo a reír.

-Claro que ya esta lista, tu expresión lo confirma – reía mientras Van volvía a su pose altiva – por lo visto tu también ya estas listo.

-Si, hace mas de media hora

-Oh, todo un record – Van seguía mirándome y Catriona riéndose – bueno, basta ya, vamos hacia la salida para ubicarnos, por cierto ¿y Merle?

-¡Aquí estoy y de punta en blanco!

-Te ves espectacular Merle – le dije, mientras avance hacia ella y sentía la mirada de Van en mi nuca – ¿y yo como me veo?

-Como toda una Reina – hizo una caravana muy exagerada y soltó una risotada que hizo sonreír a Barsine y Cosette que la seguían – tú también te ves muy bien Catriona.

-Aaah, deja ya de molestar, diabla – le dijo nuestra querida ama de llaves, con un leve sonrojo en sus mejillas mientras reía a la par que las sirvientas – ¿es que acaso no van a hacerme caso?, tenemos que ir a ubicarnos para que cuando aterricemos estemos listos para bajar.

-Eso no tienes para que decirlo, lo sabemos – hablo Van – pero nosotros vamos al final de la fila, ustedes van primero y nos abren el paso y recién ahí ustedes como comitiva nos siguen...

-Es verdad – se ajusto su obi e irguió a todo lo que daba su altura – pongámonos en camino y demostrémosles a esos presumidos de Urza que nosotros también sabemos de moda y esas cosas.

-Siiiii – grito Merle, alzando un puño de manera triunfal mientras las doncellas no paraban de reír y las seguían hacia el pasillo. Tras una pausa y cuando todos habían salido de la pieza, Van me hablo

-Te ves hermosa, pareces una aparición

-¿En serio?

-Si – me afirmo, mientras se me acercaba – muy hermosa – se me acerco y me beso suavemente, casi como si fuera un roce – me da miedo incluso besarte, pienso que te evaporaras

-¡Van! me haces sentir mal

-Pero es verdad – ambos reímos. Me tomo de la mano y me llevo hacia el pasillo, nuestra corte nos esperaba un poco mas adelante con una Catriona que movía la cabeza como diciendo "no tienen remedio".

Caminamos y llegamos hasta una especie de hall donde varios soldados y algunos consejeros nos esperaban recibiéndonos con una venia y poniéndose en formación.

La nave era espectacular. Solo sentimos una pequeña vibración al momento de su anclaje y posterior aterrizaje, en verdad era de lo mejor, en eso se noto la mano de Dryden. Hice nota mental de agradecérselo cuando lo vea.

La compuerta doble de la nave se abrió y los primeros en bajar fueron los guardias, seguido por nuestras escoltas, los consejeros, después descendieron Barsine y Cossette que llevaban sendos canastos con pétalos de flores y después Merle

-¿Porque tengo que salir yo sola? – dijo media molesta y nerviosa

-Porque te toca y ya – la paro Catriona, que al ver su cara la consoló diciendo – no vas sola tontuela, yo voy tras tuyo

-Por Escaflowne, pense que moría – susurro por lo bajo mi felina amiga y siguió su camino por delante de nosotros.

-¿Estas bien? – me pregunto Van

-Si, un poco nerviosa nada mas

-No temas – me miro a los ojos – estoy contigo – yo solo le afirme con la cabeza.

Tome aire y me erguí, caminando tomada del brazo de Van para asomarnos al umbral de la puerta: ante mi se mostraba extensa y amplia, Urza. Era una ciudad que se extendía a lo largo y ancho hasta donde acabara la vista, era inmensa y a nuestros pies rodeando la nave y nuestra diestra e izquierda una cantidad de soldados impresionante, por ambos lados de la alfombra roja.

El sonido de las trompetas me hizo salir de mi estupor y un grito fuertísimo por parte de nuestro anunciante diciendo nuestros nombres hizo que una marea de gente se inclinara mientras bajábamos la plataforma.

Abajo nos esperaban nuestra reducida corte y a alguien a quien identifique de inmediato: Setom Di Fuoco, acompañado de varios hombres y de dos jóvenes chicas, una parecía ser mayor que yo y la otra parecía tener la edad de Merle. Todos se arrodillaron e hicieron diferentes caravanas para nosotros.

Al llegar Setom Di Fuoco se nos acerco.

-¡Bienvenido sea Majestad! lo esperábamos con la dicha de ver por vez primera a nuestro nuevo Rey y nuestra nueva Reina.

-Gracias Setom Di Fuoco – le dijo Van – es la primera vez que visito esta tierra y estoy orgulloso de ti y de tu desempeño como Gobernador de las Tierras del norte.

Después de los típicos formalismos y de la recepción por parte del ejército (cañonazos y trompetazos de por medio), la presentación de algunas personas del círculo de Setom, nos presento a sus hijas: la mayor se llamaba Lorena y la pequeña, que efectivamente tenia la edad de Merle se llamaba Angelina. Esta ultima aun era una niña, corporalmente hablando, aunque se previa en ella un futuro de belleza física esplendoroso. Por fin veía a quien había sido sugerida para ser la Reina de Fanelia.

Mientras yo me concentraba en observar a las hermanas Di Fuoco, Van no pudo ser más certero en algo que yo había notado: la falta de Gerard, el hijo de Setom. Aquel que trato o más bien dicho, beso mi mano sin permiso durante nuestra estadía en Kodelka.

-Está en la Ciudad organizando todo para su llegada.

-Supongo que esta vez se comportara a la altura de las circunstancias...

-Por supuesto Majestad, délo por hecho.

Así, después de que Van pasara revista a las tropas, subimos a nuestros carruajes.

A medida que nos internábamos a la ciudad, miles de personas, por ambo lados de la calle nos vitoreaban y aplaudían. Desde los edificios y desde los techos de las casas la gente tiraba pétalos de flores, guirnaldas o papel picado que parecían no tener fin. Al pasar por la avenida principal algunos nos tiraban pequeños ramitos, inclusive llego a mis manos un extraño estuche. Por petición y curiosidad de Merle lo abrí y ante mis ojos se desplego un bello brazalete con forma de serpiente, hecho de esmeraldas, diamantes y ónix. Van me lo quito de las manos y lo vio detenidamente. Fue en aquel instante en que me sentí observada. Gire hacia mi lado derecho y en lo alto de un balcón, rodeados de otras personas, igualmente festivas, estaba Gerard Di Fuoco, alzando una copa de champagne al pasar nuestro carruaje por frente de ellos.

-¿No se suponía que tendría que estar ayudando a su padre en todo? – la voz de Van me saco del estupor inicial.

-No lo tomes en cuenta – le inste, ya que vi en sus ojos algo mas que molestia – sabes que es un dandy que sollo quiere llamar la atención

-No estoy tan seguro de eso.

-¿Que dices?

-No, nada, no es nada – y sorpresivamente me beso – pero por mientras guardare esto y averiguare su origen – dijo, señalando el estuche del brazalete.

La caravana siguió hasta llegar a la gobernatura o ex palacio real.

No pude mas que verlo fascinada desde que apareció en nuestro campo visual

Esa seria nuestra residencia por la semana en que estaríamos en el norte; sus jardines eran amplios y a ambos costados parecía haber mas construcciones, como por ejemplo un coliseo para batallas de guymelef y por el lado izquierdo del palacio amplios jardines, piletas y fuentes.

-Es precioso – susurre sin pensar a medidas que sabíamos por la escalinata principal y Setom Di Fuoco nos mostraba la entrada.

-¿Te gusta?

-Es muy hermoso

-¿Mas hermoso que el Palacio del Samurai?

-No, nuestro hogar es nuestro hogar y nada cambiara lo que siento por el – le dije a Van, que me llevaba de su brazo – y lo que he vivido en el

-Me alegro.

Vi a Van sonreír mientras nuestro anfitrión seguía introduciéndonos sobre las pinturas, esculturas, estilo arquitectónico del palacio, etc.

Por donde veía había mármol blanco, oro, lujosas maderas adornando ese lugar.

Finalmente tras cruzar varios pasillos y subir una larga e infinita escalera accedimos a un gran salón donde mas gente nos esperaba, tras entrar varias personas se arrodillaron ante nosotros y al llegar al trono vi a alguien que parecía seguir de pie como en shock y otros le tiraban de la manga para que realizara la venia, sn mucho éxito.

-¡Esa mujer es de cristal! (1) – dijo a viva voz. De apariencia enclenque, de cabello rubio pajoso, ojos celestes y de vestir medio camino de ser un bohemio y un hippie cantautor, no parecía dar señales de darse cuenta del revuelo que causaba. Para Van no paso desapercibido, mientras para mi solo atine a reír; como era de esperarse, Van detuvo su andar.

-¿Quien eres? – le pregunto Van

-Milton Chevalier, Majestad, a su servicio, soy pintor y escultor

-Y uno muy bueno si me permite intervenir, Majestad – salió al paso Setom – ha retratado a mis hijas con una gracia y maestría inigualable.

-Tal vez mas adelante retrates a mi familia o a mi esposa

-Seria un honor para mi Majestad, retratarle a usted y a su bellísima esposa – dijo haciendo una venia mientras no pude parar de reírme, al contrario de Van que lo sentí colocarse rígido aunque no perdió el interés en el artista.

Una vez acomodados en nuestros tronos, comenzó una verdadera procesión de gente de la aristocracia, con sus respectivos saludos y múltiples regalos.

Después de tres horas – si, tres – terminaron todas las presentaciones y comenzaron todo tipo de numeros artísticos, trovadores, poetas y magos para finalizar con un discurso de Setom y el aplauso de todos los presentes.

Pero movimientos a la entrada del salón desataron la curiosidad de los presentes y de nosotros, siendo avisados de inmediato por un ágil guardia que atravesó a la gente elegantemente vestida con sus kimonos y hakamas de gala.

-¿Que ocurre?

-Majestad, acaba de aterrizar en la explanada una nave Asturiana

-¿De Asturia? – pregunte sin poder contenerme.

-Si mi señora, en ella viajan la Princesa Milerna Sara Aston y su esposo Dryden Fassa.

-Diles que serán recibido como corresponden y que tienen en Urza un sitio para ser bienvenidos

-Si Majestad

-También ve con un grupo de escoltas y con Melnibon Haggen para recibirlos.

-Si Majestad

-Será un honor representarlo en dicha tarea – se adelanto Melnibon Haggen ante Van.

El anunciante dio por finalizada la bienvenida de los nobles y aristócratas y procedimos a retirarnos del salón, guiados en todo momento por Setom Di Fuoco.

-Esta será vuestra recamara, Alteza – procedimos a entrar a una amplia y bellamente decorada estancia con un amplio ventanal y balcón, adornado de hermosas pinturas en marcadas en oro y con cortinas de fino terciopelo rojo – a su mano derecha esta la puerta que da con la sala de estar y la puerta del a izquierda da a la sala de baño y cruzando el recibidor esta la habitación de la reina.

-Que no será usada – sentencio Van

-¿Como dice?

-Que no será usada – el silencio se instalo por unos segundos hasta que Setom pareció comprender y sonrío levemente.

-Como usted ordene Majestad.

Setom nos explico y mostro las restantes habitaciones y salones del ala oeste, que seria la que usaríamos durante nuestra estancia en Urza y que daba como paisaje con el jardín y las piletas, el ala este por el contrario daba con las oficinas de todo tipo y colindaban con el pequeño coliseo de batallas.

-En la época en que mi familia gobernó Fanelia esa era la parte en que el Rey tenia su despacho y sostenía sus reuniones y el ala oeste era la parte de palacio en que la familia real vivía – iba por delante de nosotros y nos detuvimos frente a una gran puerta dorada y la empujo para hacernos pasar – y este es el salón de los espejos (2) donde se realizara el baile de bienvenida a su Majestad, esta noche.

Camine y vi a mi alrededor solo reflejos de mi misma y de Van, mientras algunos sirvientes se arrodillaban y hacían venias para después seguir con sus quehaceres de arreglar y acomodar todo para la noche. Desde el techo colgaban sendas lámparas de cristal y figuras de dioses, ninfas y Ángeles adornaban el cielo raso como frescos. Camine observando el trabajo de los sirvientes cuando un guardia anuncio la llegada de Milerna y Dryden.

-Vamos a recibir a nuestros amigos – dijo Van, dándome su brazo.

-Muero de ganas de conversar con Milerna y de saber como fue su reconciliación con Dryden.

-Ojala Allen los acompañe, me debe varias cesiones de entrenamiento

-Ustedes y sus espadas…

-¿No te alegra verlo? – me pregunto, tentándome. Sabia muy bien adonde quería llegar.

-Claro, es mi "amigo" – le aclare, remarcando la palabra amigo - y también me gustaría saber mas de Serena y su adaptación a su nueva vida.

-Mmmmmmm

-¿Que quieres decir con ese mmmmm?, ¿acaso tienes celos de Allen?

-No, bueno... si

-¡Van!

-Es verdad, no lo puedo negar, además... – paramos de caminar y hace un momento Setom no nos seguía – siempre pienso en lo que sucedió entre tu y Allen durante la guerra

-Pero ya te dije que solo lo quiero como amigo, además, ya hemos conversado muchas veces este tema

-Lo se – me acerco a él – y no volveré a insistir en el tema, te lo prometo.

-Esta bien – lo bese tiernamente en los labios – ahora vamos que nuestros "amigos" nos esperan.

Caminamos hacia el salón, sin dejar de perdernos gracias a lo grande que era, pero finalmente llegamos con la ayuda de guardias que encontrábamos en el pasillo.

Tras anunciarnos avanzamos hasta nuestros tronos y a ambos lados de la alfombra se encontraban Milerna y Dryden por un lado y Allen y Gadeth – más elegante de lo normal – por el otro. No nos sentamos ya que después de verlos erguidos instantáneamente me lance a abrazarlos a todos, espacialmente a Milerna.

-Tengo tantas cosas que contarte – anuncio Milerna – ¡te ves hermosa!, no se si es porque es la primera vez que te veo usando un kimono pero estas radiante.

-También te ves muy bonita, ven sígueme, salgamos a la terraza

-Pero Hitomi, pensaba en mostrarles el palacio a nuestras visitas – alego Van

-Pero tengo que hablar con mi amiga, hace mucho que no la veo.

-Dejadlas, que practiquen su deporte preferido, el conversar hasta por los codos – dijo Dryden de lo mas alegre – además hay algo que yo también deseo compartir con el Rey de Fanelia

-No te pongas chismoso – le reprendió Milerna

-Que va querida, tengo algunos adelantos que creo que le interesaran a Van.

-¿Como estas Allen?, Gadeth un gusto verte de nuevo.

-El gusto es mío Alteza – hizo una reverencia, besando mi mano mientras Gadeth hacia otra a su lado

-No quiero que me llames así, solo dime Hitomi.

-Te debo respeto y lo sabes

-¡Basta ya! – le dije, sin poder dejar de reírme – ve con Van, esta ansioso por compartir contigo una practica de kendo.

-Y lo haré, créeme – ambos hombres sonrieron – pero tengo que ver las tropas y su asentamiento

-Esta bien, te veo en la noche entonces.

Se despidió de nosotras con una venia y la autorización de Milerna.

Ambas nos dirigimos a la terraza que daba a los jardines y fuentes del palacio, ahí procedimos a sentarnos mientras éramos agasajadas con diversas golosinas y diferentes tipos de bebidas heladas.

-Pueden retirarse – todos los sirvientes se retiraron incluyendo el guarda que custodiaba la entrada de la puerta – uffff me abruma todo esto

-Es precioso en verdad, muy hermoso, por lo poco que he podido ver

-Nunca me podría imaginar el vivir aquí, no es lo mío, aunque agradezco las atenciones...

-Prefieres la libertad que tienes en el castillo del samurai.

-Si , a pesar de que nos vimos en mi boda parece que no te hubiera visto en años, por todo lo que me ha ocurrido

-Y lo que me ha ocurrido a mi – dijo Milerna emocionada, dejo su taza de te y miro hacia el cielo.

Algo en su forma de mirar me decía que mi otrora rival y ahora amiga íntima había madurado más de lo que lo había hecho en toda su vida.

Para los días previos de mi matrimonio, Milerna estaba totalmente hecha un harapo humano, se veía decaída y apagada, por el hecho de haber sido abandonada por Drayden, hecho del cual todavía no se reponía. Su hermana Eries había comenzado una relación con Allen y no quera seguir asumiendo su responsabilidad política en Astuia, dándole un ultimátum: o le entregaba el poder de frenton a ella o asumía su rol como la cabeza del reino al cien por ciento. El Rey Grava había muerto dos meses después de mi partida a la tierra y había nombrado heredera a Milerna así como había sido establecido antes de que esta se separara de Dryden, pero Millerna había caído en depresión por su separación y con la muerte de su padre se había hundido aun mas, no quería saber mas nada del mundo. Así que, cuando nos volvimos a ver, ella estaba muy mal y por lo visto mi visita y esponsales había hecho lo que ninguna medicina había logrado: sacar a la princesa de su lecho.

Aquella vez, aprovechando que Dryden también estaría invitado para la boda la inste a que se atreverá a dar el primer paso y lo reconquistara.

-Y que tal si cree que me he trasformado en una perdida en su ausencia – me decía aquella vez, angustiada.

-Difícil, las noticias corren como pólvora, así que dudo que no sepas que has estado mas acostada en cama enferma que de fiesta en fiesta.

-Entonces, si es así, creerá que no puedo vivir sin el y que me humillo para que este a mi lado.

-Lo que en parte es cierto, pero tu sabes que el no se enamoro de la Milerna que conversa conmigo ahora, sino de la decidida y valiente, deslumbrante y caprichosa, no del estropajo humano en el que estas convertido ahora

-Oye

-Es verdad,... por cierto, después de la boda, ¿cuantos días piensas quedarte?

-Bueno, solo uno, no quiero molestar y ser un estorbo en tu nueva vida de casada.

-Pues bien, Dryden también se quedara un día después de la boda, es tu oportunidad para conquistarlo...

De ahí en adelante le di todas las instrucciones de cómo debía comportarse, vestirse y tratarlo.

Al día siguiente de nuestra boda, el día de nuestra famosa primera pelea, Millerna se decidió a enfrentarlo, después de un par de días en que ambos se habían mirado con anhelo y deseo, estaban tan llenos de sentimientos encontrados que al final, cuando se despidieron de nosotros y nos dijeron que harían un viaje corto hacia Bashram para finiquitar unos negocios de Dryden, no pude despedirme mas que feliz de saber que habían vuelto.

Durante todo ese momento la escuche fascinada, riéndome a veces de sus ocurrencias y maravillada de todo lo que había vivido para volver a tener a su lado al hombre que amaba.

-…Y ahora volveremos a Asturias para dar la noticia a Eries.

-Me alegro mucho por ti Milerna, te dije que todo resultaría

-Ahora Eries no necesitara estar a la defensiva todo el tiempo conmigo por causa de Allen, pensaba que en cualquier momento yo volvería a insistir con el, pero ya no, Allen...

-¿Es un recuerdo del ayer?

-Si, fui muy tonta en aquel entonces, muy infantil.

-Y muy presumida también, odiaba lo creída que eras – ambas reímos por mi comentario

-Pero ya no, ahora soy consciente de que mi pueblo me necesita y debo ayudarlo a salir de esta crisis que fue la gran guerra.

-Es lo mismo que opina Van

-Por cierto, he escuchado algunos rumores... – Milerna se explayo en todo lo que había escuchado a lo que yo afirmaba o negaba. Ahora me tocaba a mi sincerarme y a ella escuchar. sentí que me sacaba un gran peso de encima.

-Ahora estamos bien nuevamente, ambos hemos sufrido, pero creo que nos ha servido para crecer un poco mas.

-Lo mismo que me ha pasado a mi, ahora veo el mundo con otros ojos.

-Además, creo que... creo que estoy embarazada – Millerna salto literalmente sobre mi y grito de alegría pero yo la inste a bajar la voz – no quiero que nadie lo sepa aun, solo tu y Catriona lo saben

-¿Y Van?

-No, el no lo sabe aun y no lo sabrá hasta que yo lo confirme

-¿Pero como sabes tu que estas en cinta?, ¿acaso has dejado de sangrar?

-Aun no es la fecha, pero lo supe de otra manera...

-¿De otra manera? – pregunto – ¿por alguna visión, lo viste, lo soñaste?

-Si, lo soñé... – comencé a explicarle con lujo de detalles y muy sonrojada lo ocurrido en Nishoba y el porque estaba segura de mi estado... o casi. Millerna no hacia mas que escuchar atenta y de vez en cuando devoraba un dulce que acompañaba con largos sorbos de te. Cunado termine de contarle todo sentí vergüenza pero Millerna era mi amiga y la única persona con la cual podría hablar de "estos temas" – así que por favor, te lo pido, como mi amiga que eres, guarda este secreto.

-Por supuesto, pero igual no estoy de acuerdo en que no le cuentes a Van.

-Lo se, lo se, pero debo ir con calma, además, este viaje como ninguno otro, Van esta sometido a mucha presión, Urza es un territorio delicado.

-Si, algo me comento Dryden, parece que la asociación de mercaderes no quieren seguir pagando los impuestos.

-No solo eso, también hay "otros asuntos"

-¿Con los Di Fuoco?

-¿Como lo sabes?

-Son rumores que corren, nada en concreto, se comenta sobre la extraña desaparición del mayor de los hijos de Setom durante la gran guerra, dicen que era espía, o algo así.

-¡No es posible!

-Desde ahora tendrán que cuidarse las espaldas mas que nunca... pero, quiero que me cuentes mas sobre tu embarazo – dijo esto ultimo muy despacio y se acerco mas a mi – como te sientes, sientes nauseas, mareos, tienes mucho o poco apetito...

-No, no tengo ninguno de esos síntomas, además debo tener solo una semana, no se me nota nada de eso, aunque me aterra pensar en que pareceré una ballena...

-Y pensar que ya sabes que será un niño, que envidia me das.

-Pues no tendrás que tenerme tanta envidia, mas adelante o quizás ya estés embarazada tu también

-¿Yo?

-Si tu, porque supongo que esta vez si consumaron su matrimonio, tu y Dryden ¿no?

-Si

-Te imaginas, las dos en cinta... que horror

-¿Que te causa horror? – pregunto, salida de no sabe donde, Catriona.

-¡Catriona!, que susto nos diste

-Algo malo deben de estar conversando ¿no? – vio a Millerna – perdone usted, princesa Millerna, por mi falta de modales

-No te preocupes Catriona – dijo apenada Millerna.

-Ya esta todo listo y sus pertenencias están ubicadas en su guardarropa, Alteza.

-Ya vas a empezar, que te dije de que no me trataras así Catriona.

-Y yo te dije que tendrías que tratarme así, estamos en Urza, ¿recuerdas? – puntualizo el recuerdas - además, las paredes tienen oídos

-Pues que oigan... ¿y Merle?

-La hija menor del señor Setom le enseña el palacio, para variar se hizo amiga de ella.

-¿La viste? – Catriona afirmo – era ella a quien pensaban imponerle como esposa a Van, aun no deja de jugar con muñecas...

-Por lo que se de la servidumbre de palacio, que es muy dada a la lengua – Catriona se sentó en una silla a un lado de nosotros olvidando el protocolo que ella misma se encargaba de recalcar – era idea del hijo mayor y no del señor Setom, que al parecer es muy buen hombre y que sufre constantemente por la conducta impropia de su hijo.

-Entonces es verdad todo lo que circula entorno a el

-Por lo visto si... bueno, ahora tienes que ir a ver que vestido usaras para la fiesta de la noche, darte un baño y arreglarte.

-Lo se, es tan cansador estar "perfecta" todo el tiempo.

-Si lo es - respondió Millerna

-Aunque para ti es fácil decirlo, eres bella y no necesitas arreglarte.

-Ya deja de rezongar y sígueme, que aun te queda por elegir que vestido usaras para la noche y para los días subsiguientes...

Y ahí volvía de nuevo con su perorata, Catriona. Millerna se marcho acompañada de sus escoltas y nosotras fuimos a mi recamara.

Se había encargado, junto con Cosete y Barsine de sacar mis vestidos de fiesta y llegamos al acuerdo de que por ser una fiesta de gala no tendría que llevar kimono y aunque había una vastedad de vestido no lograba decidirme y sobre las joyas... era aun más complicado.

Ya que no nos decidíamos porque usar ni vestir, a Catriona se le ocurrió revisar entre los regalos de los nobles y aristócratas, tal vez encontraríamos algo interesante. Así dimos con un regalo que había quedado desapercibido y que Barsine descubrió: una fina carpeta de cuero de becerro y que en su interior tenia múltiples bocetos de vestidos, de todo tipo: para el diario, para cenas, fiestas, ceremonias, formales, para montar a caballo y muchos otros mas. Todas coincidieron en que los diseños eran totalmente nuevos y poco comunes, pero a mi parecer eran lo mas modernos y parecidos a la vestimenta de la tierra. Vimos el final del libro y leímos la dirección: calle de las floristas, numero 102, bocetos y diseños de Athela Fonte.

Una idea cruzo por mi mente: ¿y por que no iba a ver a dicha modista? Pronto todo se revoluciono: Catriona gritaba a los cuatro viento que quería un carruaje y Barsine y Cosete me seguían el paso, tan solo para ser devueltas por Catriona para decirle, que necesitaban que Merle estuviera lista para la noche, para después rectificar y decirles que Merle aun no tenia edad para fiestas.

Todo el palacio pareció revolucionarse y antes de que salieramos Van se encontraba en la puerta para detenernos.

-¿Es que estas loca, piensas salir así sin mas, sin escoltas y sin la guardia'

-No, pensaba ir con Catriona

-No es suficiente.

-No nos pasara nada, solo iremos a ver a una modista

-¿Modista?, ¿para que?

-Para ver nuevos vestidos.

-No quiero que salgas, iré por la famosa costurera, vendrá a palacio para atenderte.

-No es necesario Van, ¿porque tanto alboroto?

-¡Tu solo obedéceme!... por favor – me dijo casi rogando y sumamente nervioso. Yo solo atine a mirarlo.

-¿Que sucede Van'

-Nada, no sucede nada

-¡No me mientas! – le pide, tome su mano y sentí su pulso, estaba alterado – ¡es por los rumores sobre los Di Fuoco? – le pregunte alejándonos un poco y casi susurrándole.

-Mas o menos, después te contare con mas detalles, ahora hazme caso ¿si?

-Esta bien

Lo vi alejarse del patio seguido de un par de consejeros y de Setom. Suspire. Catriona me instaba a entenderlo pero, sabía que me ocultaba algo más que eso...

Procedíamos a entrar a palacio cuando sentí como si fuese observada, me gire bruscamente mientras aun subía las escaleras y observe la vastedad de la ciudad, la bastedad del bosque aledaño al coliseo de peleas... nada, pero aun así me seguía sintiendo observada.

Tras una hora de espera y un poco más, llego una caravana de tres carrozas que traían un precioso contenido: los vestidos del famoso catalogo.

Varios guardias hicieron la labor de ayudantes de la modista en cuestión. No media más que yo, era de tez pálida y pecosa y con un pelo encendidamente rojo.

Cuando todo había acabado de ser traído ella comenzó a preguntarme por lo que necesitaba, yo le mostré el catalogo y la sorpresa fue mayúscula al saber que ella no me había enviado ningún catalogo y que el que tenia era uno de los tres que se encontraban en su tienda para mostrarlo como referencia a sus clientas.

-¿Pero como es eso es posible?, esto estaba entre los regalos.

-Juro Majestad que nunca me habría atrevido a ofrecerle mis prendas, ya que mis vestidos son considerados por algunos sectores de la sociedad... un tanto provocativos... como para otro tipo de clientas... no se si me entiende...

-¿Clientas?

-Que son para fulanas – aclaro Catriona y Athela afirmo

-Aunque igual recibo pedidos especiales y de repente una que otra aristócrata que viene de lo países vecinos o extranjeros se lleva alguna de mis creaciones, pero mis prendas son solicitadas por cortesanas en su mayoría... usted es la primera Reina que me las pide y me alaga – dijo humildemente mientras hacia una venia.

-A mi parecer son vestidos muy bellos y no me sentiría para nada ofendida si me dejaras ver y probarme alguno

-No tiene para que pedirlo, traje todos los que aparecen en el catalogo.

Y como solo quería ver, por el momento debido a que me quedaba poco tiempo, los vestidos de gala, que eran diez. habían tres que me parecieron realmente hermosos : uno era rojo oscuro de seda con incrustaciones de oro y pedrería, el segundo era un color blanco invierno con hermosas flores bordadas en hilos dorados en el borde del faldón, en las mangas y alrededor del escote y el ultimo tenia semejantes características al segundo pero con la diferencia de que era de un verde esmeralda y sus mangas estaban apenas sujetas al vestido, cubriendo apenas los hombros; desde cualquier perspectiva parecía un vestidos strappless con unas mangas...

-Me gusta este

-Le queda muy bien Majestad – dijo alegremente Athela – aunque un poco suelto en la cintura... pero puedo hacer una costura... su Majestad tiene la cintura mas delgada que he visto.

-Gracias, ¿te gusta Catriona?

-Pues para ser un vestido de fulanas esta bastante bien, no tiene mucho escote ni por detrás ni por delante... ¡ah ya se!

-¿Que sucede?

-Espera ahí – me hizo mirarme al espejo sin entender el porque mientras ella iba al cofre en que traía mis joyas – no te muevas... esta es la pieza que le va a la perfección – me vi en el espejo con asombro, Catriona había puesto en mi cuello la gargantilla que Rutger Wagner había hecho para otra persona y que había adaptado para mi – solo necesitaras el par de diamantes en tus orejas y ya esta

-Me veo espectacular – Athela asintió con un movimiento de cabeza.

Ya que todo estaba dicho Athela se puso manos a la obra y comenzó a ajustar el vestido, mientras tanto yo iba a arreglarme y todo comenzaba a funcionar como un reloj. Después de dos horas ya estaba lista. Catriona me dijo que Van se había estado arreglando en la habitación mía, solo por mientras y que después iría a la biblioteca ya que tenia asuntos que atender

-Hitomi te ves genial...

-Gracias Merle

-Coincido con Merle, ese vestido parece hecho para ti – corroboró Millerna mientras ambas me acompañaban en la sala de estar de mi recamara

-Tu también te ves genial, ese color te sienta – le dije, ya que lucia un vestido de un bello azul pálido y una bella tiara de diamantes y zafiros.

En eso entro Catriona como un vendaval ordenando a Merle que se fuera a acostar obedeciendo a regañadientes y dándole aviso a Millerna de que su esposo la esperaba para asistir al salón...

-Y tú, ven para que te alise la falda del vestido…

-¡Basta Catriona!, pareces mi madre

-¿Y en que quedamos?, ¿era o no tu madre y la de Van?

-Si si, lo dije y si eso te hace feliz pues arréglame...

-Hay que esperar otra media hora antes de que salgas, todos tienen que estar ya instalados bebiendo y comiendo para que ustedes hagan su aparición, como siempre lo mejor viene al ultimo... ¿como te has sentido?, digo, lo de tu embarazo...

-Bien, no he sentido nada raro, no me pasa nada, es lo mas raro y a la vez lo mas normal, solo llevo una semana y un poco mas...

-…Y pensar que ahora estas tan plana, sin forma y que llevas en tu interior una criatura...

-Si, es verdad – camine hacia el ventanal de la habitación y vi la luna y la tierra en contraste con la oscuridad de la noche. Toque mi vientre, sentí la mirada de Catriona en mi espalda.

-Ya te dije, no te pongas así – se acerco a mi – estoy aquí para ayudarte mi niña, no llores, te arruinara el maquillaje, esta noche es para festejar, para que tu y Van demuestren que son los rostros de una nueva época para nuestro reino, una época llena de felicidad y abundancia... sobre todo abundancia – toco mi vientre, me sonrío y como de la nada saco su ya mítico pañuelo, pero este era hermoso y de acorde a los tonos malvas que lucia – hay unos refrigerios traídos de la fiesta, come, deriva esa ansiedad para otro lado.

-No tengo hambre

-¿Me desobedecerás otra vez?

-Bueno ya… – tome un canapé que sabía a algo como a pollo y lo comí, sabía bueno.

-Ahora voy al estudio para decirle a Van que venga a buscarte.

Salio y me quede sola en la salita de estar. Me acerque al ventanal nuevamente y mire las estrellas, la noche... por inercia mis manos se habían ido a mi vientre nuevamente. Y como si hubiesen sido llamados, los recuerdos de nuestra noche de amor en Nishoba volvieron a mí. Había cerrado los ojos para abrirlos y verme desde otro ángulo, como si fuera un fantasma, a mi y a Van en nuestra cama, meciéndonos, yo gemía arqueando la espalda mientras Van con una de sus manos libres acariciaba una de mis piernas. Gemía su nombre y él me respondía, estoy aquí...

Abrí los ojos sobresaltada, Van me abrazaba y había puesto sus manos sobre las mías, sobre mi vientre...

-¿Estas aquí?

-Si, me encontré con Catriona en el camino, ¿estas bien? te veo un tanto nerviosa

-No es nada – le respondí, sentí su mirada recorriéndome

-Catriona tenia razón, te ves hermosa – me acerco a el, tomándome por la cintura – creo que no lo podré evitar, sentiré celos por todos los hombres que te vean.

-Y yo de las mujeres

Reímos. Estamos a punto de besarnos cuando escucho un golpe en la puerta, esta se abre y es Catriona dándonos el aviso para dirigirnos a la velada. Van sonríe y me tranquiliza.

-Todo estará bien, estoy a tu lado.

-Lo se… siempre me lo dices y me gusta oírlo.

Me toma del brazo y avanzamos hacia nuestra verdadera "presentación en sociedad".

CONTINUARA...


(1): dicha frase la grito un espectador en el Festival de Cannes a Nastasha Kinski. Me pareció graciosa y la añadí al fic.

(2): El "salón de los espejos" es una sala ubicada en el interior del palacio de Versalles en Francia.


Nota de la autora:

Hola a todos, se que me demore demasiado en actualizar pero ya di mi explicación correspondiente en mi profile y el porque de tanto retraso. Además ahora salí de la universidad y estoy en vacaciones, eso me dio tiempo para poder subirlo.

Este capitulo debo decir, es el mas largo de todos los escritos hasta ahora, ya que incluye muchos hechos importantes que se darán a conocer mas adelante. Así que decidí dividirlo en dos, algo nunca hecho por mi, pero que dadas las circunstancias…

Gracias por los comentarios dejados en "Sentimientos de un ser alado", de verdad a aquellos que son mis mas fieles lectores les doy las gracias.

AYUDA: YA ME ESTA CHOREANDO ESTA WEA DE EDITOR DE FANFICTION, EN SERIO, ME BORRA SIGNOS DE INTERROGACION O ME QUITA LA MARCACION DE LOS DIALOGOS, ES UN FUCKING EDITOR, SI ALGUIEN SABE DE COMO EVITAR ESTA MOLESTIA QUE ME LO DIGA, SE LO AGRADECERIA DE CORAZON, YA QUE SON ESTE TIPO DE COSAS LAS QUE RESTAN LAS GANAS Y ANIMO DE ESCRIBIR Y SUBIR TUS HISTORIAS EN ESTA WEB. CADA VEZ QUE SUBO ALGO TENGO QUE VOLVERLO A ENCHULAR...

Ahora los reviews:

Luin Fanel: los mismos deseos te los devuelvo con toda la buena vibra que siempre ha acompañado tus comentarios hacia mi persona y mi fic y que bueno que te haya gustado el anterior chap y ojala que os guste también el próximo que prometo, desde ya, estará para infartarse, gracias y que te aproveche.

Alory: gracias por esperar lo que esperaste y que te haya gustado el chap anterior, ojala hayas quedado conforme con este, que como ya escribí arriba, el la primera de dos partes.

Aska Ishida: no llores, aunque en realidad, puedes llorar todo lo que quieras ya que las reconciliaciones dan pa eso, sobre todo las de este par, que no podían ser mas incendiarias XD, gracias por tus buenos deseos.

Sario: pa k veas que no estaba muerta, solo andaba de parranda jajajajaj XD y de paso mi PC que se fue a la cresta… bueno lee mi profile y entenderás. Gracias por seguir teniéndome entre tus favoritos a pesar de lo mala que soy actualizando.

Viridiana: si, sabia que mas de alguien quedaría con los ojos como quedaste tu, como huevos estrellados. Ojala que no sea muxo el trauma jajaja XD. Que te aproveche este nuevo chap. Y te devuelvo tus deseos con el doble de felicidad.

Hitoki-chan: gracias por pasarte por este humilde fic y gracias por el review.

Crisnel: los dioses siempre nos escuchan, sobre todo a los otakus… broma acida, ya que si los dioses nos escucharan los animes no terminarían como terminan ja XD. Thanks!.

Nekovir: creo que eres nuevo y gracias por dedicarle un tiempito a mi fic. Besos.

Lady: amigas? Por supuesto, mándame un mensaje privado y te envió mi mail a través de otro mensaje, es que me da cosa publicarlo asi tan abiertamente, tu sabes como esta la cosa ahora… pero ten por seguro que estoy encantada. Y perdón desde ya por hacerte esperar y dejarme varios reviews, ojala y te haya gustado este chapter. Besos y cuídate.

ebacker: y aki lo tienes y gracias por la paciencia XD.

Dosu: ojala y se te pase la angustia y que no haya causado un trauma aun mayor en tu pobre alma otaku jaja XD. Nos leemos o nos vemos, como sea. XD

Rts: no se quien seas pero gracias por hacer de mi fic uno de tus favoritos y que lo encuentres tan bueno, ojala y te haya gustado este ultimo chapter.

Summy: si, debo decir, que este fic es uno de mis hijos mas queridos pero agota, pero me agota porque quiero, me es imposible no irme por las ramas cuando se trata de este fic, es que Escaflowne da pa tanto, es lejos uno de los fics con mas material pa incentivar la escritura XD y como lees, yo me sobre incentivo ja XD. Besos.

Liliana: sorry por desesperarte pero no fue a propo, créeme, lee mi profile y sabrás porque me demore, que te guste este nuevo chapter y espero tus comentarios y los de los demás.

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