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Cadenas de amor"
Por Sumire-chan
Capítulo 17: "Siempre se puede perdonar"
Pasaron los meses sin que Jihei lo notara. Un dia se encontró allí observando los jardines desde la mansión Tao.
Tenía el rostro ensombrecido y los ojos hinchados de tanto llorar. En ese instante si no lo hacía era quizás porque sus lágrimas se habían acabado o porque el sol que brillaba en lo alto le daba la ilusión para sonreír una vez. En fin, era un día tan precioso que no se sentía con ánimos de llorar.
Len seguía enfadado con ella.
Primordialmente estaba bien. Eso era mucho más importante. Había recibido el tratamiento, las operaciones, todo en perfecta armonía. No había recibido de la misma manera la verdad de lo había hecho en Fumbari.
No quería creerlo y telefoneó a Japón.
Pilika no se encontraba en la pensión, y Horo estaba desesperado. Tamao tenía miedo, todos pensaban lo peor y la pelirrosada, que quería traer bien su niño al mundo, entraba en crisis llorosa frecuentemente.
Las noticias desalentadoras le afectaron demasiado…
- Por favor… - murmuró.
La puerta del cuarto se abrió.
- Voy a volver a Fumbari.
- No me gustaría que te fueras enfadado conmigo.
Hacía días que no escuchaba su propia voz y la sintió demasiado fría y triste.
- Ya no estoy enojado – dijo él, suspirando con agotamiento.
Jihei se volteó con brusquedad y una sonrisa se coló en sus labios.
- ¿E-Eso es cierto? – titubeó.
- Si, Jihei. Te conozco de niños y aunque no lo entiendas ahora, eres como mi hermana.
Y aunque la respuesta le dolió, sonrió, como deseaba hacerlo mientras sin querer las lágrimas se escapaban hacia sus mejillas.
Corrió a abrazarle con ímpetu, como cuando eran niñitos y se colgó de su cuello, aferrándose a la idea de que lo amaba y de que debía cambiar ese amor, mutarlo a algo fraternal.
Y lloró. Amargamente.
Porque el amor no correspondido es una espina en el corazón.
- debo irme, el avión está listo, ¿vienes conmigo?
Las ansias de Len Tao por comenzar el regreso y rescatar a su amor perdido le carcomían. Se notaba en su rostro, en la manera en que sus ojos brillaban con intensidad.
- No – contestó terminante – tengo otros planes pero prometo verte allá – le aseguró con una sonrisa.
- Como quieras...
Sus planes...
Recordaba a la perfección las conversaciones que había tenido con Len, y otras que había escuchado de los demás, quería enmendar su error con la parejita, así que llevaría a cabo su magnífica idea.
Len se despidió unas horas. Al aeropuerto privado de los Tao sólo fueron las mujeres. El sr Tao no apareció y Jihei se preguntó si acaso había visto a su hijo.
Por la noche ella tomó otro vuelo.
¿Su destino? Japón. Más precisamente la isla norte de la península Hokkaido.
En ese lugar, una muchachita permanecía encogida en la oscuridad de la habitación. Había cosas tiradas por donde mirara y la ventaba estaba sellada con madera de modo que apenas si penetraba la luz solar.
Pilika contuvo un sollozo mientras volvía a pensar en ello…
La levantaba por los hombros, haciéndole crujir los huesos. Sentía su aliento, su boca.
- Porque eres mía – había siseado tl cual serpiente – por eso estás y estarás aquí. No puedes ir a ningún lado, Pilika. Yo… yo te amo – su mirada se ablando y su voz fue muy suave - ¿No entiendes? Quiero darte el mundo y tu solo quieres escapar…?
- ¡Tu eres una bestia!
- ¡Calla!
Y de un movimiento le azotó crudamente contra la pared más cercana.
Se acurrucó en sí misma ante el recuerdo y se obligó a no volver a pensar, aunque no pudiera dejar de hacerlo.
Hao…
El mismo. Y vivo. Allí, engañándola.
Pilika siempre había podido demostrar que nadie la domaba, que ella se imponía y que era lo suficientemente valiente como para soportar mucho.
Pero no, ahí estaba, encogida y temblorosa.
Sorbiendo la sangre que se resbalaba de sus labios y se escurría entre su delineada figura; se puso de pie. Entonces tuvo una idea y sonrió, con sadismo..
- Vamos cariño, tranquila.
- estoy tranquila.
- sí, lo está – aseguró Oki, cargando un bolsito y empujando a Manta por el corredor.
- y respira.
- lo hace, ya déjala – agregó el enano.
- Dios, que hombre insoportable – decía Anna a su lado.
- y bochornoso.
- Oki..
- ¿Qué? ¡Es la verdad!
- ¿Tamao estás tranquila?
- ¡Maldita sea Horo! La que está con contracciones, es ella… pero tu te has puesto más nervioso… ¡y nos estás hartando!
- ¡Oki!
- Ya tamao… - aseguró la muchacha - ¿ves? Se ha puesto azul… Creo que captó la idea de que va a ser padre.
Fin del cap. 17
¡HOLAS! Mil perdones, pero si… aca esta el cap. El proximo lo estaré subiendo entre esta semana y la otra. Gracias a todos los que dejan review y han tenido tanta paciencia.
Muchas gracias a: luucky y Tamara.
Besitos
Los adoro
Ruby P. Black (Antes Sumire-chan)