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Anime/Manga » Digimon » Nuestro Destino
Chibi-Kaisie
Author of 6 Stories
Rated: M - Spanish - Yamato I./Matt & Ken I. - Reviews: 97 - Updated: 07-05-06 - Published: 02-03-04 - id:1716943

Nuestro Destino:

Por: Chibi- Kaisie

Dedicado con muchísimo gusto a Neko-Chan's (mucha suerte en tus estudios ñ.ñ) y a todas las demás personas que se molestan en leer esto y también, a las personas que dejan sus reviews.

C/K.- Albricias, albricias, que estamos de nuevo por aquí.

DC/K.- Luego de más de siete meses de ausencia… cualquiera diría que estabas ocupada

C/K.- ¬¬…

DC/K.- Y por supuesto que claro que no lo estabas… (A las/los lectores) no se crean sus mentiras, nada de lo que dice es cierto.

C/K.- En fin, uu que bueno es verlos a todos por aquí de nuevo…

DC/K.- (suspiro) si claro…

C/K.- Bueno, como ya hay manera para responder reviews por aparte del cap. Me parece que lo responderé por allá D… S a ver si le sé xDDD. Por cierto, Reviews anónimos con mail los responderé por el mismo. D

Por cierto, hubo un par de reviews anónimos que no pude contestar, me regresaban el mail, así que los contestaré por aquí. D

» Yaminu.- Me alegra mucho que te gustase mi fic. Estoy muy feliz. Bueno, bienvenida a todo claro, no eres la primera persona...( y no creo que seas la última) en decir que los últimos capítulos del fic estuvieron algo (¿algo?) revueltos, xDDDD. Si quieres puedes preguntar de lo que no entendiste, y bueno... si hay riesgo de arruinarte cierta parte que sucederá, pues tomaré en cuenta tus preguntas para que sean aclaradas en un capítulo posterior.

» Najiamico.-¿En serio se te hizo revuelto:S rayos, tendré que decirle a alguien ajeno que lo lea para ver si le puedo corregir ese revoltijo en capítulos posteriores. O si quieres, dime tú, que no te quedó claro. Bueno, después de mucho tiempo:S ya me decidí al fin subir el capítulo. :D hehe, espero que lo disfrutes. XDDD Yo también espero el final con ansias XD.

DC/K.- uu Bien, terminado esto…prosigamos con el capítulo, antes que te linchen por hacerlos esperar.

C/K.- Claro ñ.ñU.

Capítulo 24: The riddle gets solved… (1)

Con deleite observó el cuerpo que se encontraba debajo de él. Piel morena era alumbrada por los rayos anaranjados del Sol, haciendo contraste con la suya: pálida.

Era tarde, el Sol se ocultaba. Dándole un toque de frescura a la que ya pronto sería la noche.

Sus manos recorrían con exquisita delicadeza el cuerpo contiguo a él, explorando lo que estaba a punto de conquistar… tanto tiempo esperando por este momento, tanto tiempo necesitándolo a él.

Su mano derecha terminó rozando el miembro excitado del otro, haciéndole gemir en urgencia para calmar su estado.

Con una sonrisa lasciva en el rostro y un brillo de lujuriosa malicia en los ojos, con la yema de su dedo índice, trazó círculos y acarició la longitud del pene del moreno, provocando que este jadeara en respuesta a los delicados tratos que le eran dados. Arqueó su espalda, tratando que su excitado miembro rozara al menos un poco con la mano del güero, para que con eso, le hiciera saber al otro que le gustaban las sensaciones producidas y que necesitaba mucha más atención por esa zona.

- ¡Por favor… por favor…! –Suplicaba el otro, sus mejillas pintadas de un hermoso color carmín –te necesito… por favor… –pero el rubio lo calla con un beso, de principio brusco, más necesitado que nada.

Más sin embargo, no sólo el rubio hizo caso omiso a sus plegarias, sino que lo siguió torturando con infinita paciencia y lentitud, al igual que su propia erección lo torturaba a él, pidiéndole a gritos que penetrara al moreno, para que se pudiera, así de esa manera, venir a gusto.

Lamió los testículos del otro, quién ahogó un grito de sorpresa por encontrarse que su amante andaba por esos rumbos, mientras que con sus finas manos recorría con suavidad los muslos y abdomen del moreno.

Se abrió paso por entre sus piernas.

Introdujo el dedo corazón, hasta la base de este, en el ano del moreno con toda la intención de prepararlo para una intromisión de más volumen, pudiendo así sentir la estrechez del canal. El moreno entrecerró los ojos al sentir la oleada de placer que este simple hecho le provocaba.

Hurgando más profundo (si es que eso era posible) obligaba a su amante a gemir con desesperación. Pero mal no hubo empezado a prepararlo, cuando sustituyó su dedo por su propio pene.

El otro, en cambió gimió ahogadamente con dolor; sus uñas enterradas en las palmas de sus manos. Se le había penetrado muy bruscamente.

El Sol se había ocultado por completo tras los altos edificios departamentales.

El güero lanzó un casi grito de excitación al aire, pues su moreno amante era estrecho… mucho. Pudo sentir como los músculos de su amante se tensionaron al momento de la intromisión. Admitía que se la había pasado la mano, ni siquiera lo había preparado correctamente y ya lo estaba penetrando. Cerró los ojos y suspiró tratando de calmarse un poco y no dejarse llevar, por que de lo contrario terminaría lastimando mucho el precioso cuerpo de su compañero.

Pero al abrirlos y ver unos ojos color índigo (que siempre los había visto verlo con frío enigma) que sobresalían de aquél rictus entre el dolor y el placer, y estos reflejados en esos hermosos iris, se le hizo completamente imposible contenerse para embestir con fuerza una y otra vez su cuerpo.

Se sentía enloquecer sobre el firme cuerpo debajo de él, totalmente a su merced. Sus pensamientos divagaban. Estaba desvariando. Lo deseaba, anhelaba. Lo quería para el mismo… nada más.

Embistió una y otra vez con fuerza. Necesitaba saciar ese sentimiento que lo venía acosando desde la mañana.

Su pene tocó la próstata del contiguo dando como consecuencia, que su acompañante lo abrazara con una fuerza descomunal para nada esperada.

- Más… por favor… más rápido… –alcanzó a pronunciar entre entrecortados jadeos. Sus ojos cerrados, sus mejillas rojizas y el sudor empezando a acumularse en su hermosa y tersa piel.

El rubio no se hizo del rogar y esta vez accedió a sus deseos, acelerando el ritmo de las embestidas, cerrando sus ojos a la vez que casi salía completamente del cuerpo de su amante, para volver a el con fuerza. Su mente, por otro lado, se encontraba inquiera, parecía querer perturbarle con algo, más él seguía reacio a no dejarla.

Con hambre buscó los labios de su pareja, para besarle con una desesperación asombrosa, la misma, no está de más decir, con la que sus labios fueron recibidos, a la vez que con otra embestida arremetía.

Unos minutos más tarde, unas cuantas entradas y salidas más, aproximándolos más y más al punto cúspide de la excitación, y la luz de la Luna colándose por la ventana alumbrando sus cuerpos perfectamente cubiertos con una uniforme capa de sudor, fue cuando el güero, tomó entre una de sus manos, el miembro excitado y algo 'olvidado' del moreno, estimulándolo con carisias del mismo ritmo que sus movimientos de cadera, para que se viniera junto con él.

Y así sucedió.

Con el nombre del güero al aire, por un grito sin aliento por parte del moreno, ambos se vaciaron, primero el moreno vaciándose entre ambos vientres, segundos después seguido por el rubio, quién descargó su esencia en su interior.

El rubio permaneció un rato más en esta misma posición, mientras recuperaba el aliento.

Todavía dentro de su amante, había cerrado de nueva cuenta los ojos, al momento de venirse. Sus brazos, quienes soportaban la mayor parte de su peso en estos momentos, amenazaban con flaquear.

Al momento de abrir y mostrar nuevamente esos trozos de helo que tenía por ojos, inmediatamente su mirada se conectó con la de su pareja en cuestión. La mirada del otro chico era dulce, llena de algo que el rubio reconoció que faltaba en la suya, más no pudo ponerle nombre a eso que identificó, así que no le dio la importancia debida al asunto.

El moreno, con pulso temeroso, acercó sus manos al rostro del chico rubio. Una sonrisa apareció en su rostro, cuando, al lograr alcanzar su objetivo, se percató que su amante, aún situado sobre y dentro de él no había reparado en ninguno de sus movimientos.

El rubio seguía perdido en aquél inmenso universo que eran los ojos del otro, tratando de desentrañar y descubrir los muchos misterios que aguardaban ahí, ocultos entre ellos. Los ojos de su amante ahora se veían muy diferentes.

Pero no era posible, así eran como él mismo los recordaba y así era como él mismo los veía ahora: con un brillo de felicidad resplandeciendo nuevamente en ellos, opacando la tristeza que alguna vez se las arregló para colarse ahí.

Se detuvo por un momento, repitiendo la última línea de pensamientos que había cruzado por su cabeza. Y la analizó.

¿Lo había logrado¿Había sido él capaz de devolverle la alegría a esos hermosos ojos?

Quiso sonreír ante esto, pero ni siquiera llegó a intentarlo puesto que se sintió ser besado. Fue ahí donde el tren de pensamientos se disipó, obligándolo a enfocarse completamente en ese beso, tan delicado, hambriento y tan apasionado a la vez.

A la culminación del beso y sin decir una palabra, el rubio salió por fin, del cuerpo de su compañero para acostarse a su lado en la cama. Cerró los ojos y puso su mano derecha detrás de su cabeza, utilizándola como almohada. Para pronto sintió como un cálido y ligeramente húmedo peso se acomodaba sobre su pecho. Su amante se encontraba abrazado a él, con su cabello haciéndole cosquillas, las cuales, por cierto, no lograron siquiera suavizar su expresión ni mucho menos, hacerlo sonreír ligeramente siquiera.

Con movimientos mecánicos, y sin alterar mucho su cómoda posición tapó su cuerpo y el de su amante con una ligera sábana, para después comenzar a jugar y acariciar los cabellos de éste. Todo esto lo hizo con la mano que le quedaba libre, recibiendo como premio un beso en las yemas de sus dedos por esos cálidos y embriagantes labios.

Mientras el sueño parecía haber derrotado a su compañero, el rubio continuaba despierto, pero sus ojos, en cambio, permanecían cerrados. Se negaba rotundamente a abrirlos y ver que nada había sido cierto. Confesaba (aunque nunca lo hiciera en voz alta y mucho menos abiertamente) que tenía miedo a ver la realidad e incluso temía su reacción ante esto.

Así que en esa misma posición, dejó que el cansancio y la somnolencia se lo llevaran a descansar hasta los brazos de Morfeo.

Las sombras iban siendo disipadas, conforme la mañana de ese sábado avanzaba, por los rayos anaranjados nacientes del Sol, que se filtraban a través de la persianas.

Un rayo de luz alcanzó el rostro de una de las dos figuras que yacían acostadas, dormidas en un profundo (o por el momento profundo) y reconfortante sueño, perturbándolo de esa manera.

Reprimiendo un bostezo, el muchacho rubio se desperezó despacio, para luego permitir que, dos dilatados iris azul glaciar saludaran el día con bendita frialdad.

Su mano izquierda le hizo sombra a sus ojos que se entrecerraban por consecuencia de la mucha iluminación que invadía la recámara.

Un cálido peso situado en su pecho iba y venía conforme a sus respiraciones.

Sus ojos, al acostumbrarse a la luz y lograr enfocar, observaron el derredor y se toparon con otros, pero de intenso color café. Estos tenían de nueva cuenta ese brillo tan característico suyo que había perdido y él mismo había jurado a s mismo hacer lo que fuera para devolvérselo.

Esos renovados de alegría ojos cafés le pertenecían al joven que se encontraba acostado a su lado, con la cabeza apoyada en su pecho, rodeándolo con uno de sus brazos, en un abrazo gentil.

- Hola –le saludó el moreno en un susurro rayando en el ronroneo, con una pequeña y muy sincera sonrisa en los labios.

Más el moreno no recibió respuesta inmediata. Pues Takeru Takaishi cerraba sus ojos una vez más, apreciando, de esa manera, el silencio de las once de la mañana, roto por el bullicio de las personas de allá afuera que se encaminaban a un día más de rutina y, también, por el acompasado ritmo de las respiraciones de Daisuke Motomiya.

- Buenos días –se dignó a responder el güero, por fin, después de unos cuantos minutos.

Daisuke pareció complacido, pues le dedicó una ligera sonrisa y le besó suavemente en los labios. Un beso casto, en el que se podía notara a leguas que se le encontraba indiscutiblemente feliz.

Takeru hizo un ademán de incorporarse, lo que obligó al moreno a quitarse de encima de él a, prácticamente, regañadientes. Con gracia y sin ninguna palabra comentada al respecto, Takaishi se levantó de la cama, dirigiéndose al clóset, para tomar ropa limpia, pues estaba dispuesto a ducharse.

Se encontraba confundido… ¿entonces eso no había sido un sueño¿Habían pasado la noche juntos¿Lo habían…¿Habían tenido sexo ellos?

Después de que la última pregunta fuera cuando menos planteada en su mente, había fijado su vista hacia abajo. Observando que, efectivamente, su delgado, bien formado y pálido cuerpo se encontraba totalmente desnudo.

Sin quererlo realmente, volvió su vista atrás, más específicamente a Daisuke. Todo parecía indicar que le gustaba admirar el "panorama" desde su lugar pues el moreno lo observaba, mientras tanto, recorriendo sus ojos desde la espalda hasta sus glúteos con insistencia y una mirada "algo" significativa.

Una mirada que por cierto, no está de más mencionar, Takaishi se encargó de ignorar completamente, mientras su vez continuaba su camino hasta el cuarto de baño sin volver en ningún momento de nuevo, la cabeza. Sus mejillas habían adquirido un débil tono medio rosáceo.

Al cerrar la puerta tras suyo, tiró la ropa limpia a donde cayese y, recargándose en la pared, se deslizó por ésta hasta quedar sentado en el frío piso.

Puso su mano izquierda en su rostro, para continuar su camino y terminar en su dorado cabello, peinándolo hacia atrás sin poder evitar que éste regresara a su posición original. Un ademán suyo y muy particular de la familia, cuando se sentían incompetentes, frustrados, nerviosos o inclusive asustados.

- Imposible… -susurró a la vez que parpadeaba un par de veces más, descartando así, la posibilidad de una alucinación. Todavía le era muy difícil creer que había pasado toda la noche con su Daisuke. Y por la mirada que tenía el moreno hace unos momentos… pues… algo le decía que había disfrutado mucho el hecho.

Se levantó y se dirigió al pequeño espejo que descansaba pegado en el azulejo de la pared. Observó su reflejo.

Pero la imagen que reflejaba el espejo seguía impasible, sus ojos seguían mostrando la misma frialdad a la que se habían adecuado y ahora era tan ya característica suya. Seguía mostrando los ojos, que cuando niño, muy difícilmente pasarían por los suyos, ojos de un color azul corrompido.

¿Pero por qué su reflejo le daba a entender que para él el haber hecho el amor con Daisuke no había significado nada¿Por qué sus ojos seguían reflejando frialdad¿Es que acaso ya no podía reflejar la alegría que sentía por eso?

Su rastro con el espejo reflejaba confusión, tristeza, algo de frustración y dolor… mucho dolor pero ¿Por qué?

No.

Él no se sentía de esa manera. Estaba feliz. Había tenido para sí mismo a Daisuke Motomiya toda la maldita noche y éste parecía colaborar perfectamente para que satisfecha con los resultados pero ¿por qué chingados no lo exteriorizaba?

Salió de sus pensamientos al percatarse que habían pasado más de quince minutos desde que había entrado. Se dispuso a ducharse.

Las bisagras de la puerta rechinaron al abrirse lentamente más el ruido provocado fue amortiguado fue amortiguado por el sonido de la regadera encendida.

Una corriente de aire frío se coló dentro del cuarto de baño, claro que nada más eso, si descartamos la figura desnuda y delgada del moreno que se escurrió adentro. El vapor del agua inundaba la atmósfera actuando como neblina.

Daisuke se dirigió con sigilo hacia la regadera y entró en ella, encontrándose con que Takeru Takaishi le daba la espalda con la cara hacia la regadera, permitiendo así, que las gotas de agua cayeran en su rostro y recorrieran todo su cuerpo.

Con cuidado y con cierta dificultad por el estrecho espacio de la regadera, destinada únicamente a una persona en ella y no dos, se colocó enfrente del güero, entre él y la pared, sin que éste se diera cuenta. Admiró su semblante tranquilo a la vez que su cabello cubría sus cerrados ojos.

Daisuke estaba anonadado por la imagen que era capaz de presenciar del rubio, alcanzaba muy apenas a distinguir con algo de dificultad la paz que irradiaba por entre esa expresión hirientemente indiferente que había adoptado pero normalmente con él la diluía un poco.

Prendido todavía de sus rasgos, se colocó de puntillas para alcanzar sus labios con los suyos, cerrando los ojos al momento que le besaba de manera tierna. El rubio abrió los ojos observando la cara relajada de Daisuke y en vez de romper el beso con brusquedad, bajó su rostro para evitar que el moreno tuviera que estar de puntas, colocó sus manos en el rostro del moreno, delineándolo y se pegó hacia él, arrinconándolo con la pared. Sacándole un gemido al notar el frío azulejo.

Se separaron un poco, las manos de Takeru seguían en el rostro del moreno, pero las de éste último andaban perdidas un poco más al Sur, perdidas entre el vello púvico del chico rubio.

Como a Takeru se le veía con algo de intención de terminar con la diversión del moreno. Este evitó todo movimiento escurriéndose por entre sus brazos para agacharse y tomar el miembro semi-excitado del rubio con la boca para masturbarlo suavemente con su lengua, obligando al otro a poner sus manos en las paredes, para evitar el perder el equilibro en algún momento.

Mientras una de las manos de Daisuke andaba recorriendo el territorio comprendido por la parte baja de la espalda de Takeru, tratando de memorizar cada uno de sus rasgos, llegando a los glúteos, a los cuales apretó con algo de fuerza, dejándole al moreno el privilegio de sonreír por escuchar el gemido que salió por la garganta del rubio.

Flash Back

Había quedado con Takeru de reunirse a las doce del medio día de hoy, pues se habían suspendido las clases y la mayoría de los trabajos por culpa de las cantidades exageradas de agua que llovían y por temor a que este incidente cobrara vidas humanas.

Mas Takaishi no se encontraba aún en casa, tal vez había olvidado que esa tarde Motomiya iba a ir a su casa o tal vez había tenido que atender otros asuntos antes de que Daisuke llegara y por culpa de la lluvia se había retrasado un poco.

Pero decir retrasado un poco… pues como que no quedaba. Eran ya las seis y cacho de la tarde y ni señales de Takeru, el teléfono celular se encontraba fuera del área de servicio y no contestaban en casa de Yamato, así que no sabía ni donde pudiera estar Takeru. Admitía estar muy preocupado por él puesto que el rubio había logrado que se interesara más en su bienestar que en el del propio Daisuke. Siempre había admirado esa facilidad que tenía el rubio de hacerlo sentir mejor, de hacerlo sentirse completamente comprendido por alguien, y por hacerse ganar esa gran confianza con la que Daisuke sin dudarlo y con los ojos cerrados pudiera poner su vida en sus manos.

Motomiya se encontraba en la sala del apartamento de Takeru Takaishi, pues la verdad todavía tenía la esperanza de que Takeru regresara pronto. ¿Y como es que estaba en el interior del apartamento, esperándolo… bueno, el término pacientemente no podía ser empleado aquí pero en fin, sentado en la sala? Bueno, la verdad de las cosas es que el mismísimo Takeru le había dado una copia de la llave de la puerta principal, también le aseguró a Daisuke, Takeru, que tenía total libertad de usar la copia de la llave cuando quisiera a la hora que se le pegara la regalada gana.

Este hecho le había tomado a Daisuke un tiempo el asimilarlo, al igual que asimilar las palabras de Takeru al momento de decirle sobre el libre acceso al apartamento, pues para él era una muestra inequívoca de una gran confianza que poseía el rubio hacia el moreno. Pero finalmente, se había acostumbrado, puesto que ya había pasado varios días en el apartamento y era tratado de una forma muy familiar, y ahora que la madre de Takeru se encontraba en un viaje de trabajo aprovechaban para juntarse más seguido: de hecho, prácticamente Daisuke Motomiya vivía más en el apartamento de Takeru Takaishi que en el suyo.

El sonido de la puerta siendo abierta por el exterior lo hizo volver al presente para poder escuchar como ésta se cerraba de un portazo, con fuerza. Se levantó del sillón algo extrañado por la manera en la que sonó la puerta al cerrarse, para ver como un muy molesto Takeru Takaishi entraba en el apartamento sin siquiera darse cuenta de la presencia de Daisuke Motomiya en él.

- Maldito seas… -murmuró entre dientes y algunas palabras para nada entendibles le siguieron a esas -¡estúpido Yamato! –fue lo único que pudo alcanzar a oír después.

Takeru caminaba con rabia. Sus puños cerrados, preparado para atacar a alguien a la más mínima provocación, sus nudillos blancos como papel.

Por primera vez en su vida Daisuke sintió que el miedo se apoderaba de él al ver a Takeru Takaishi. Un estremecimiento causado por el miedo recorrió toda su espina dorsal, erizándole los vellos de los brazos, esto lo obligó a reprimir el impulso y las ganas de ir con el güero para preguntarle la razón de su furia. Daisuke retrocedió unos pasos, el miedo reflejado en sus ojos por la visión que fue ofrecida ante ellos.

El menor de los hermanos güeros lo pasó de largo sin siquiera notando ni la más mínima seña de su presencia en el apartamento.

Takaishi entró al baño, apoyó las manos en el lavabo, su rostro hacia abajo, encarando a este mismo, lágrimas de rabia reprimida sobresalían de las comisuras de sus ojos, haciéndolo sentir más mal de lo que ya estaba en esos momentos, puesto que sus sentimientos se estaban sobreponiendo y estaban ganándole partido a él mismo.

Sus ojos azules ahora más que nunca provocaban un profundo temor a quien sea que se atreviese a enfrentar su dura y enfurecida mirada.

"¿Cómo había sido capaz…?" Pensó con furia y apretó sus manos en el lavabo de fría cerámica "Ese maldito…"

- Takeru ¿qué sucede? –una voz lo sobresaltó. Reprimiendo el impulso de arrojar el vaso de plástico que se encontraba descansando a un lado de una de las llaves de paso del agua, fijó su vista en el espejo encontrándose con nadie más ni nadie menos que Daisuke Motomiya quién lo miraba con preocupación desde la puerta del cuartito.

Estaba, Takaishi, completamente sorprendido y por no decir un poco paralizado por la presencia del moreno ahí, su enojó había aminorado de golpe, casi olvidando la razón de este, por un momento se sintió que estaba actuando como un completo estúpido.

- Daisu...ke –murmuró en cuanto pudo articular palabra - ¿Por qué…?

- ¿Qué es lo que te sucede, Takeru? –le interrumpió el moreno con un tono de suma preocupación, tan palpante que Takeru se quedó sin habla por unos cuantos segundos más.

- Yo… –balbuceó el rubio, sus defensas bajas al verse bajo una mirada inquisidora marca Daisuke Motomiya registrada -…no es nada, Dai –le aseguró con un muy falso tono de voz de seguridad y descuido.

Daisuke contrario a lo que se creía de lo que él era capaz, no dijo nada. Simplemente mantuvo su boca cerrada, como nunca antes había podía hacer frenando sus deseos de responder para ir después el asunto fuera terminado con una fuerte discusión infantil.

Takaishi no pudo hacer nada más que abrir los ojos un poco más por culpa de la sorpresa que conllevaba esta acción (o más bien dicho, por culpa de la no acción) por parte de Motomiya

El moreno había bajado la cabeza, claramente apenado por atreverse a interrumpir ese momento de clara debilidad por parte del güero (no que Dai lo considerara así, sino que así lo hacía Takaishi) y además por presenciarlo y atreverse a cuestionarle sobre lo que lo llevó hasta ese estado.

Diablos, se apenaba de haberse preocupado por él. ¿Cómo reaccionaría Takeru ahora?

- Lo siento –pronunció con sumisión claramente detectable en su voz.

El güero no pudo más, que clasificar ese gesto en la categoría 'caras adorables' puesto que parecía que el moreno estuviese haciendo un puchero.

- No es eso, no lo sientas… está bien –se oyó decirle a Motomiya, mientras se acercaba despacio, con cautela, a él como si quisiera evitar el asustarlo y que se fuera inmediatamente de ahí. –Fue sólo… … un 'pequeño disgusto' que tuve… nada más –Bueno, sobre las palabras 'pequeño disgusto' dudó Daisuke que fuera uno como tal, más sin embargo no replicó nada por que, Takeru, al mencionar esa última frase había entrecerrado los ojos con algo de resentimiento y había desviado la mirada de la suya.

Takeru refrenó un ademán de abrazar al moreno enfrente suyo.

- Y… ¿qué te trae por aquí, Daisuke? –preguntó apartando la mirada, fijándola en los alrededores, con toda la intención de cambiar el tema de su enojo.

- Dijiste que nos veríamos a las doce y ¡mira que horas son! –le recriminó disimuladamente – ¿Qué no te acuerdas que iba a venir? –respondió el otro con falsa indignación, simulando unas lágrimas en las comisuras de los ojos

El güero miró la muñeca izquierda en la que descansaba el reloj de pulsera: Cuarto a las siete. Dai tenía razón él mismo había sido quién había invitado al moreno al apartamento… ¡pero cómo había sido tan estúpido como para olvidar que había quedado con Daisuke¡El moreno era más importante que CUALQUIER cosa!

- Pues no, para nada –le siguió el juego a Daisuke con una casi (nótese el "CASI") sonrisa tierna en la boca.

Daisuke sonrió y le dio la espalda para salir del cuarto de baño, seguido muy de cerca por Takeru, quién se debatía entre tomar al moreno por la cintura o no.

En fin, haciendo caso omiso a sus peros, terminó alcanzando a Daisuke de la cintura quién en vez de alejarse, bajó su cabeza fijando su vista a donde el brazo de Takeru descansaba. Mostró una sonrisa sincera y sus ojos por igual, lo cual el güero no advirtió ya que se encontraba a sus espaldas.

El moreno se volvió hacia el otro, con una sonrisa algo 'diferente' a la que normalmente portaba en su rostro. El otro sonrió con un dejo de malicia pintado en sus labios a la vez que lo arrinconaba contra la pared, era la misma sonrisa que tenía el moreno en la boca mientras pegaba su cadera al cuerpo de su 'opresor'.

Fin del Flash Back

Daisuke salió de su s recuerdos cuando escuchó un gemido ahogado por parte del Takaishi, y al momento siguiente sintió como su boca se llenaba del cálido líquido blanquecino.

Viró sus ojos hacia arriba, pero lamentablemente no pudo ver el rostro de Takeru, para observar su 'estado'. Así que antes de que éste último recuperara el aliento, volvió a repetir el proceso, Daisuke, hasta lograr exitosamente, que el rubio eyaculara una vez más.

Ahora Dai si se incorporó logrando apreciar las mejillas sonrojadas del güero, la cabeza gacha y los ojos cerrados. Sonrió internamente.

Para cuando Takaishi se hubo terminado de arreglarse salió del cuarto de baño, aún secándose su dorado cabello con la toalla blanca que descansaba sobre sus hombros.

Se percató del delicioso aroma a desayuno que llenaba el apartamento. Su estómago le recordó que hacía desde la mañana del día anterior que no probaba bocado alguno.

Seguramente tenía que hacer el pinche desayuno y con esa flojera de mil demonios. Takeru soltó un suspiro. En fin, tendría que hacerlo él de todas maneras, ya que su madre se encontraba en viaje de negocios y pues no había nadie más quien se ofreciera para cocinarle un desayuno decente… excepto Yamato, quién cocinaba un 'poquito' mal, pero…

Takeru entrecerró sus ojos al recordar a su hermano, sus facciones pasaron de un estado relajadamente indiferente a duras y frías, su mandíbula apretada.

- ¿Takeru? – Una voz se dirigió a él, ésta provenía de atrás, a sus espaldas.

De haber sido otro tipo de personas, Takeru se habría asustado por el hecho ya que se suponía que se encontraba sólo en el apartamento y por que Daisuke Motomiya se apareció justo detrás de él como provenido de la nada. Sus ojos cafés preguntaban por el bienestar del rubio, aunque sus labios nunca pronunciaron tal cuestión.

"Daisuke" fue lo primero que pensó al reconocer la figura que hace rato se encontraba a sus espaldas y ahora enfrente de él.

Antes de decir o hacer nada observó con detenimiento la ropa que traía puesta el moreno; ropa que reconoció como suya, tal vez la había tomado 'prestada' con tal de no ponerse la misma ropa que había usado el día anterior.

Takeru negó con la cabeza, haciéndole ver que no pasaba nada raro con él. Obviamente había olvidado completamente que el moreno se encontraba en su casa y ahora que lo recordaba, volvía a perder una vez más el motivo de su enojo.

- Preparé el desayuno –dijo un muy sonriente y orgulloso Daisuke, mientras lo conducía a la cocina –siéntate –señaló una silla situada una de las cabeceras de la mesa. Motomiya se sentó en el lado opuesto, después de haberle colocado el plato con la comida ya en él enfrente de Takeru.

- Gracias –murmuró más por inercia que por educación.

Ambos comieron en silencio, roto en ratos por los intentos de Daisuke por entablar una conversación, pero al ver que el otro no cooperaba, se entregó a la resignación.

Takeru se encontraba frente al computador, su mirada perdida en un punto fijo en la pared detrás del monitor del aparato, con expresión aburrida.

El cursor en la hora de documento, parpadeaba esperado pacientemente a que el güero se dignara a empezar a escribir el reporte que tenían de tarea para entregar el lunes. Jugueteaba con la pluma de tinta negra que se encontraba entre sus dedos. La pluma de tinta negra que se encontraba entre sus dedos.

La pluma cayó al piso haciendo salir de sus cavilaciones, se quedó observándola un rato, y en vez de levantarla, dirigió su vista hacia la puerta, pillando a Daisuke en la entrada del cuarto a punto de tocar el marco de la puerta, para anunciar su presencia.

Daisuke le dirigió una tierna y sincera sonrisa.

- Voy a casa –le respondió a la muda pregunta que planteó el rubio con su mirada –Jun ha de estar buscándome por todos lados –rió – y mi celular no tiene pila ahora.

Takaishi asintió sin decir una palabra. Daisuke salió de la habitación y para pronto del apartamento.

Daisuke se unió a la multitud (¬¬ bueno, ni tanta gente) que caminaba a paso firme por las banquetas. Caminaba sin prisa pues si su hermana ya había esperado casi un día para saber de él, unos cuanto minutitos más no le harían mucho daño. Sonrió.

Y su sonrisa no era por el haberse imaginado la cara de maniaca que pudiera tener su hermana, sino que era por haberse acordado de en dónde había pasado ese tiempo y con quién.

Había pasado un tiempo maravilloso con Takeru, lo había disfrutado mucho y más, ahora que parecía que sus pensamientos y sentimientos habían disipado esa neblina que los cubría, de manera que, ahora sabía a quién realmente amaba…

No. No amaba a Ken, más, no tanto como amaba a Takeru Takaishi.

Su sonrisa se volvió triste, al recordar a Ken.

No sabía ya ni como pensar acerca de Ichijouji. Le era ya casi imposible rememorar la época en la que ellos habían sido más unidos que nunca… La época en la que había confundido su "amistad" con un enamoramiento. Pero ¿qué se le podía hacer? Lo que había sentido por Ichijouji en ese tiempo era muy intenso y para alguien como él, era fácilmente confundirlo.

Sí, lo admitía, confundió su mera amistad (si es que alguna vez fue eso) con un enamoramiento de su parte. Pero al momento de haberlo visto sin hacer nada ese día, mientras Joe yacía desangrándose en el pavimento, esa confusión desapareció. Y llegó a odiarlo… como nunca a nadie.

Daisuke sacudió su cabeza con algo de fuerza, con tal de que sus pensamientos fueran disipados, pero al cabo de un rato se percata de que estaba recordando lo que había pasado tan solo hace unas cuantas horas con Takeru Takaishi.

Pudo sentir claramente como su sangre se acumulaba en sus mejillas y, un poco avergonzado bajó la cabeza un poco. Sin que la sonrisa boba que portaba desde que había salido del recinto del rubio se abandonara completamente sus labios.

Al cabo de unos minutos se encontró enfrente de la puerta que daba al apartamento donde vivía y dando un suspiro de resignación abrió la puerta para darse paso, para entrar. Mal no hubo entrado cuando se encontró envuelto en un sofocante abrazo, por parte de su hermana.

- Ay Daisuke ¿en dónde habías estado? –le dijo mientras, prácticamente lo estrangulaba con un "abrazo de oso".

- Jun… no… puedo… respirar –como pudo articuló esas simples cuatro palabras que hicieron que su hermana lo soltara -… cielos, Jun, está bien que te preocupes por mí, pero no tenías que ser tan dramática.

- ¡Dai! –le riñó la mayor, mientras le daba un gran sermón acerca de lo peligroso que podía ser vagar toda la noche por las calles.

Un sermón que por cierto, Daisuke no escuchó… simplemente se perdió al momento que su hermana había usado el diminutivo de su nombre que solo a las muchachas y a Takeru había permitido pronunciar.

Flash Back

Estaba frente a la puerta del apartamento y no había entrado puesto que podía haber jurado oír una discusión que provenía desde el interior del inmueble. Abrió solamente el espacio requerido para que su delgado cuerpo pasara y antes de que cerrara la puerta, le escupió a los vecinos metiches que se habían asomado para ver que era lo que sucedía un "Lárguense de aquí" los cuales de inmediato se disiparon como un montón de cucarachas.

Takeru sonrió con una mueca de desprecio y procedió finalmente a cerrar la puerta.

- Siéntate –Takeru quedó inmóvil al escuchar el tono de voz que usaba su hermano (algo suave, aunque no salía de ser una orden) quién por la dirección por la que provenía su voz, le decía que se encontraba en la sala, no creía haber hecho algo de ruido para que se notara su presencia tan rápidamente. Suspiró resignado y se dirigió hacia la salita.

Pero pronto se percató de otra presencia en el departamento. Una que no tenía nada que hacer ahí, pero estaba. Yamato no le había ordenado nada a Takeru, sino al sujeto dueño de la voz que preguntara repentinamente lo siguiente:

- ¿Por qué? -la voz se le hacía muy familiar a Takeru, más el güero no podía decir quién era la persona que se encontraba con su hermano, en la sala. Normalmente para descubrir la identidad de la persona, él se pasearía como si viviera ahí, pero algo le decía que su presencia no debía ser descubierta, puesto que no sería bien recibida. – ¿Por qué haces esto¿Por qué tú….?

- La verdad es por qué… -Takeru se quedó esperando por la respuesta de Yamato, tal vez con eso se pudiera dar una idea más grande de lo que era que ambos hombres hablaban. -… la verdad es por que… -Yamato volvió a repetir y trabarse en la misma parte. Y a pesar de estar hombro contra la pared, sin poder asomarse a ver por temor a ser descubierto, pudo notar la dificultad que Yamato tenía parar continuar con la respuesta.

Pasaron los segundos lentamente, ambos (Takeru y el hombre que se encontraba junto con Ishida) esperando a que prosiguiera el mayor con la respuesta. Y de todas las posibles respuestas que Takeru pudo haberse imaginado a su hermano diciéndolas NUNCA se esperó que su hermano respondiera (después de un prolongado silencio) con las siguientes dos: Te amo.

Takeru Takaishi quedó paralizado al momento que su cerebro procesaba la información que había recibido de sus oídos. Ahora más que nunca sentía que una inmensa curiosidad por saber quién era el hombre que había logrado hacer pronunciar a su hermano tal frase, crecía, más no se asomó a ver puesto que no quería alertarlos de su presencia.

- ¡No! –se oyó el casi grito del otro hombre, haciendo eco en las paredes de la mente del mayor de los hermanos rubios. Takeru sonrió con tristeza ante el error de su hermano: permitir el dar a conocer sus sentimientos hacia otra persona "Tonto Yamato" pensaba Takeru mientras negaba suavemente "fuiste muy iluso como para caer en eso…" el tren de pensamientos desapareció prácticamente a la pronunciación de lo siguiente.

- Lo… lamento… - sin saberlo, Takeru entrecerró los ojos con sospecha al escuchar el tono de voz que su hermano estaba usando, al mismo tiempo que el hombre que se encontraba con éste último. "¿Cómo se le ocurre a Yamato ahora pedir perdón? Está quedando como un completo estúpido" Takaishi apostaba a que se veía completamente patético –no por lo que dije –continuó Yamato, Takeru reviró los ojos –sino que, me precipité… no debí –"Claro que no debiste" le dijo mentalmente.

- Eso no es cierto –respondió la otra voz adoptando un tono frío, imparcial, que podría pasar por ser otra voz, que provocó que a Takeru se le fuera el aliento "Hacía tiempo que no escuchaba una voz así" fue lo primero que pensó al momento que relajaba su porte con una sonrisa melancólica -… me refiero a que no te arrepientes del todo ¿verdad? –Takaishi sonrió ahora, notablemente ¿tan obvio era su hermano? "Solo espero que yo no sea como él en ese aspecto" señaló.

Yamato ya no podía responder a eso. Había quedado sin palabras. "El que calla otorga onii-san" suspiró. Un silencio perturbador se formó entonces, Takeru podría jurar haber percibido casi imperceptibles sollozos, pero de inmediato descartó esa teoría. Su hermano nunca lloraba por alguien, él nunca lo haría.

- Lo siento –sorprendió el otro hombre a ambos hermanos: su voz era un poco más suave ahora, pero firme.

- No –respondió con falsa firmeza Yamato. Takeru claramente escuchó los pasos de su hermano que se dirigían al pasillo, a donde él se encontraba. Quedó paralizado temiendo ser descubierto.

- Espera… -fue lo que creyó haber escuchado. Un escalofrío atravesó la espina de ambos rubios - ¿Acaso es cierto lo que estoy viendo¿Dejarías retractarte sobre tus sentimientos hacia él, simplemente por el miedo a que te rechaza? –Takaishi podría jura, sin temor a equivocarse, que tenía una sonrisa sarcástica al momento que hablaba.

- ¿Cómo? –voz extrañada por parte de Yamato.

- Ya me había dado cuenta desde antes que dijeras nada, pero nunca le dije tú siempre estabas ahí tratando de ayudarlo, apoyándolo…-Takeru entrecerró los ojos analizando las palabras dichas hasta el momento, con sospecha – Joe también lo sabía –escalofrío y un poco de culpa para llevar, por favor, destino, Takeru Takaishi – en lo que respecta, no somos nada tontos.

Se hizo un silencio, cualquiera pensaría que Yamato hablaría, que trataría de negar sus palabras con alguna mentira que, aunque no cuadrara con lo anterior dicho, al menos le "intentaría" el volverlas mentiras. Pero no, Yamato permaneció en silencio, cosa que el otro aprovechó, para seguir hablando.

- ¡Pero no…! Ken –Takeru se acercó aún más al marco de la entrada a la salita al escuchar el nombre de Ichijouji sobresalir en la conversación, prestando mucha atención a esto –nunca se dio cuenta de eso el muy… ciego, incluso ahora trataba de negarlo-"¿Negar qué cosa?" – y ahora… -el menor de los rubios no alcanzó a oír lo que seguía puesto que el hablante había bajado el tono de voz, como si estuviera susurrando para si mismo –pensé que no serías de esas personas que se dan por vencidas tan fácilmente… tu mismo lo dijiste ¿no? Eres un cobarde.

Ambos güeros entrecerraron, sin saberlo, al mismo tiempo, los ojos.

Siguió un momento de silencio, lo único que Takeru logró apreciar fue que el sonido de pasos, uno completamente diferente al de su hermano, se acercaba hacia donde él suponía se encontraba Yamato, cerca de donde estaba él. También consiguió sentir y oír algo de forcejeo más ninguna voz.

La curiosidad de saber que demonios estaba pasando logró ganar partido a Takeru, quién importándole un bledo si su presencia era recibida o no, con paso firme y silencioso se asomó para ver.

Y ¿qué era esa cosa que al verla lo recompensaría con la saciedad de su curiosidad? Pues una que nunca se pudo haber esperado, pues se encontró observando a su hermano dándole la espalda besando a nadie menos que el mismísimo Ken Ichijouji.

Estático, Takeru siguió parado ahí, sin poder mover un músculo. Un rictus de shock adornaba su rostro, que al momento, cuando se estaba sobreponiendo a la impresión, iba siendo reemplazado por una mueca de profunda traición en su más puro estado, al mismo tiempo que el beso entre 'esos dos" terminaba y lo sellaban con un conmovedor abrazo.

Con rapidez Takeru se apartó de ahí, y para pronto ya había salido con cuidado del apartamento, su corazón latía desbocadamente, la adrenalina por sus vasos sanguíneos. Su mano derecha descansaba en su pecho, pues creía haber visto que Ichijouji se había percatado de su presencia y ahora no tenía ni la menor idea de hasta donde Yamato, estaba al tanto de los hechos. Lo más tranquilo y digno que pudo se alejó del lugar… más la escena que había presenciado lo seguía a todos lados, atormentándolo en silencio.

FIN DEL FLASHBACK

Varios días le siguieron a ese y Takeru no se había encontrado por nada del mundo a ninguno de los tres: ni a Yamato, Ken o inculso Daisuke. Este último de repente le dejaba mensajes en la contestadora, preguntando cómo estaba y si alguno de estos días se pudiesen reunir, más Motomiya nunca recibió respuesta alguna a sus tantos mensajes. Y no por que Takaishi no oyera los mensajes, de hecho, lo que siempre hacía llegando al apartamento después de un agotador y monótono día de escuela, era oír la voz de Daisuke Motomiya por a través de los mensajes de voz.

Desde aquél día que había visto a su hermano y al miserable de Ichijouji juntos, en el apartamento de Yamato, le había pegado un sentimiento de culpa, mezclado con un sentimiento de inmensa incomodidad revuelto con molestia y un sentimiento al que Takaishi no podía identificar.

Por eso mismo, por temor a lo 'desconocido', era por lo que suponía se sentía indigno de la presencia de Daisuke.

Se había enterado, Dios sabe cómo, que Ichijouji había ido a parar a Urgencias, ese mismo día (cuando lo vio con Yamato) a tratar cierta herida que se había hecho en 'cierto accidente', pero hasta ahí. Vaya, siempre las noticias que tenían que ver con él se extendían tan rápido que era imposible averiguar quién era el que las había difundido.

Takeru Takaishi salió de sus pensamientos al levantar la vista, que se encontraba perdida clavada en algún lugar de la acera, hacia el frente. Una sonrisa con sabor a ironía se plasmó en sus labios al encontrarse con que Yamato Ishida, su hermano mayor, se encontraba en frente suyo… más todo parecía indicar que no se había percatado de su presencia.

No quería encararlo. No ahora. Se sentía cansado y sin ganas de discutir o pelear (a como imaginaba Takeru las cosas, era muy probable que eso pasase) Intentó cambiar de rumbo, pero en el instante que esa idea pasaba por su mente, Ishida lo divisó.

- Oh, Takeru –sonrió (o eso le pareció que hizo) Yamato, causando que los músculos de Takeru se tensaran, como preparándose para un ataque. Un ataque por lo pronto no venidero – hola –le saludó al llegar a su lado, sin percatarse de la mueca que ahora adornaba el rostro de Takaishi, disfrazada de sonrisa.

Takeru receloso no le devolvió el saludo, nada más e limitó a asentir con la cabeza a modo de respuesta y siguió caminando seguido hombro a hombro por Ishida.

- ¿Vas para la casa? –preguntó con un tono amable, esa jovial sonrisa parecía negarse a abandonar el rostro de su hermano. Pero esa actitud, a Takeru, no le agradaba en lo más mínimo, prefería que Yamato estuviera de mal humor, con el semblante duro, diciendo maldiciones cada dos o tres palabras, en promedio.

- Eh… no… voy a… –titubeó pues no se le ocurría nada que decirle a su hermano para salirse airado de lo que estuviera planeando, puesto que no le cabía duda que Ichijouji (apretó su mano derecha en puño) hubiera aprovechado la ocasión pasada para ponerlo al tanto de lo que había ocurrido con pelos y señas (C/K.- quiero decir: muy detalladamente) y Yamato quería ejecutárselo en un sitio privado para no volver a montar tamaño espectáculo de la vez pasada -… tenemos un trabajo en equipo… y voy a ir a con un compañero, quedamos en vernos.

- Ah, bueno… -Yamato, según percibió Takeru, le dio un aire a decepcionado, pero hasta ahí.

Hubo un silencio algo extraño puesto que el ambiente no se encontraba tenso, pero tampoco era agradable. Simplemente era un silencio.

- ¿Sabes? –Takeru contestó con un sonido gutural, sin siquiera voltear a verlo – Me preguntaron por ti… -soltó por fin, sonriendo ante el sobresalto de su "hermanito" pero eso lo atribuyó a que Takeru no se esperaba tal comentario -…Daisuke, me preguntó por ti –completó su oración con esto, provocándole un suspiro de alivio nada perceptible a acompañante.

Más lo que si pudo apreciar Ishida fue un escalofrío mal y rápidamente disimulado.

- ¿Ah si? –Respondió obligándose a no volver su rostro a su hermano mayor -¿Qué dijo?

- Pues… -el rubio Ishida entornó los ojos, tratando de recordar las palabras dichas por el moreno Motomiya -…me dijo que tenía ya tiempo sin verte y… -semblante pensativo -… ¡ah! Y que le llamaras, por que quiere hablar contigo –volvió su rostro hacia su outouto para ver su reacción ante esto.

- ¡Ah bueno!... Ya le contactaré después… -Takeru no se molestó en siquiera hablarle en su dirección, sino que dejó que el viento se encargara de llevarle las palabras dichas a Yamato, gracias al reflejo de la luz en los vidrios de un carro, Ishida pudo darse cuenta de la expresión de melancolía que llevaba en el rostro, Takaishi.

- Takeru… -El mayor de los rubios detuvo su andar y el de su hermano, al posarle su mano izquierda en el hombro derecho del menor -¿Qué sucede? –tono inquisidor, mirada dura y aguda.

Takeru se volvió a encararlo por segunda vez en este encuentro. Fijó su mirada algo opaca en la de Yamato… un largo rato paso en el que Ishida trataba de analizar la mirada de su hermano y viceversa. Finalmente, Takeru sonrió un poco, desconcertando a el mayor, soltó un suspiro de resignación y ¿por qué no? alivio, a la vez que negaba con la cabeza.

Dirigió su atención en su reloj de pulsera, claramente consultando la hora, levantó de nuevo su rostro. Una sonrisa en él.

- Voy tarde –fue lo único que dijo, antes de dar la vuelta y soltarse del agarre de Yamato, para alejarse de ahí.

Dejando a Yamato atrás, con paso presuroso más sin llegar a verse desesperado por alejarse de la presencia de su hermano, se alejó tomando un camino un poco más largo para su apartamento, pues de lo contrario, Yamato le 'escoltaría' hasta ahí.

Repasaba con intenciones analísticas las conclusiones que había sacado cuando con Yamato. Éste parecía haberlo encontrado por pura casualidad, y que había tocado el tema de Daisuke por que el otro se lo pidió, pero lo más importante: aún seguía ignorante de toda la verdad.

No entendía… no le cabía en la cabeza por qué Yamato seguía sin saber nada. Es que acaso Ichijouji consideraba totalmente inútil ya, el decir lo que realmente había pasado. ¡Era completamente ilógico el que le siguiera solapando todas las jugadas hechas!

Había tenido oportunidades de oro para decir todo lo que había ocurrido, lo que le había hecho a él y a Joe un ligero estremecimiento y no lo había hecho… no llegaba a comprender.

Reaccionó.

¿Y qué demonios le importaba eso? Si Ichijouji le hacía el trabajo más sencillo de cómo que debiera ser. ¿De qué se preocupaba? Además, estaba total y completamente seguro que Ichijouji no tenía ninguna jugada bajo la manga.

Se encontraban Yamato y Ken en uno de los sillones de la sala, este primero había invitado al moreno a comer a su apartamento. E Ichijouji había aceptado la invitación gustosísimo y había llegado muy puntual, como es tan su costumbre.

La comida había sido exquisita pues entre ambos la habían preparado (Yamato había preferido que Ken no se hubiese molestado en ayudarle a prepararla, pero el moreno había insistido) después se dirigieron a la sala, en donde todavía seguían, y habían hablado por horas, saltando de una conversación interesante a otra, hasta que lentamente cayeron en un cómodo silencio.

Ken descansaba en este preciso momento su cabeza en el regazo del rubio (quien vestía de jeans oscuros y una camisa de vestir negra de manga larga) mientras que este jugaba con su cabello, que se escurría sin dificultad alguna por entre sus dedos.

- ¿Qué pasará ahora si aceptara? –soltó de repente el moreno.

Yamato dejó de jugar con el cabello del moreno, llevó una de las manos de Ken hacia sus labios y la besó con dulzura para después darle una delicada presión en ella. Ishida le había planteado la propuesta de iniciar una relación como pareja a Ken, pero aunque Ichijouji ya había aceptado los supuestos sentimientos del rubio para con él, no le había dado una respuesta.

- ¿Qué quieres que pase? –pregunto con voz dulce, susurrante… excitante, más sin embargo, fuera del alcance visual de Ken, su sonrisa se tornó triste.

- No lo sé – Fijó su mirada en un punto invisible en la pared. Su mirada se había opacado, estaba preocupado por lo que pasaría cuando sus familiares se enteraran que llevaban una relación como pareja.

Pero sabía que se estaba engañando a si mismo, puesto que el verdadero motivo de la pregunta seguía presente: Takeru.

Se encontraba muy receloso con toda la situación, más, en un pensamiento muy egoísta) la forma con la que Yamato se había expresado, él cómo le había expuesto lo que sentía, le hacía que le valiera lo que pudiera pensar Takeru Takaishi, acerca de Ken Ichijouji manteniendo una relación como pareja con Yamato Ishida.

Sopesando, en estos últimos días, las posibilidades, los pros y los contras de llevar una relación con el rubio, creía tener la respuesta. No, estaba completamente seguro, más no sabía si fuese lo meramente correcto, pues su madre soñaba con que él se casara con alguna linda, educada e inteligente chica (de hecho, había sugerido al menos un par de veces que Miyako Inoue parecía buen partido, y Ken de ingenuo se había obligado a creerlo) y su padre también tenía la esperanza de ser abuelo antes que partiera de este mundo. Siempre y cuando su querido hijo estuviera debidamente casado antes de siquiera concebir a la criatura.

Tremenda sorpresa se llevarían cuando se enteraran que su hijo, para el cuál estuvieron soñando que tendría una adorable y amorosa mujer como esposa, saldría con un hombre.

Por que sí, esa era su respuesta. Le diría a Yamato que sí le gustaría comenzar una relación con él.

Más todavía rondaban interrogantes acerca del comportamiento del rubio tiempo atrás, pero el moreno no se atrevía a preguntarle nada a Yamato, por que simplemente no quería sacar a la luz lo que había sucedido, no ahora, tal vez con el tiempo tendrían que hablarlo, puesto que estaba consiente que el rubio quería saber su versión de las cosas, y, no podía estarle rehuyendo siempre al asunto. Aunque si analizaba con fría seriedad todo lo que pasó, tenía que darle la razón a uno de los comentarios que había hecho Takaishi anteriormente: quedaba él, Ken, como el mártir de una historia horrorosamente chafa (CK.- Mediocre) nadie le creería semejante historia. Nadie. Ni aunque por que fuera la verdad.

- ¿Qué tienes, Ken? –la voz de Ishida lo distrajo de sus pensamientos.

- No, nada –se enderezó, le sonrió a Yamato y le dio un ligero beso en la mejilla.

- ¿Y eso fue por…?

- Para prepararte para mi decisión –Ishida iba a protestar pero Ken lo interrumpió alegando que ya se lo había pensado.

En una imagen mental de si mismo, Yamato Ishida cerraba los ojos y cruzaba los dedos, a la vez que repetía "Si te rechaza no es el fin del mundo" una y otra vez.

- Yamato Ishida…-el rubio se encogió de hombros cerrando con fuerza los ojos, en su imagen mental, mientras que en la realidad no había movido ni un sólo músculo -… claro que acepto a ser tu pareja.

Le costó un par de segundos captar, procesar y comprender las palabras dichas por Ken Ichijouji, pero cuando terminó:

"¿Dijo que si?" se preguntaba sin apartar la vista del moreno, como temiendo que dijera "Ya mero¿a poco te la creíste?"

- ¿En serio?

- Si quieres me lo puedo plantear de nueva cuenta

Una sonrisa sincera se formó en los labios del rubio, sus ojos demostraban alegría. Se acercó a Ken, acarició su rostro con suavidad con las yemas de sus dedos, apartó una mecha de cabello índigo de su rostro y le besó en la boca, beso que fue correspondido con alegría. Su primer beso oficial como pareja.

- ¿Deberían saberlo nuestros padres? –se preguntó Yamato en voz alta, realmente sin querer hacerlo, puesto que se sorprendió un poco al oír la voz de Ken, su novio ahora, que le respondía.

- Supongo que así debe ser, aunque… –tono serio –les va a dar el ataque a mis padres ñ.ñU

- Ya lo creo –respondió a la vez que venían a flote sus recuerdos de cuando se decía que a la de a fuerzas tenía que ser heterosexual… y vaya, que terminó saliendo con un hombre, por quien, no está de más decir, moría.

(1) El nombre del capítulo se lo da un verso de la canción de Jòga de Björk

C/K.- Eso es todo por...

DC/K.- ... por mucho, muuuuucho tiempo.

C/K.- ¬¬ ¡si claro! (sarcasmo)

DC/K.- ya...

C/K.- Bueno, un comentario más... Sé que no me lo merezco pero... ¿me dejarían un review? por favor

DC/K.- u.u¿

C/K.- Cuídense mucho, se despiden de ustedes...

DC/K.- Dark Chibi-Kaisie...

C/K.- y su servidora Chibi-Kaisie.


I'm Lost in Heaven.

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