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Storm X
Author of 14 Stories

Rated: K+ - Spanish - Humor/General - Severus S. & Harry P. - Reviews: 10 - Published: 02-13-04 - Complete - id:1730128
TÍTULO: “El pensadero”.

RATING: PG.

RETO: Lucrar (Conseguir lo que se desea, sacar provecho de algo).

*NOTA DE LA AUTORA: Este fic se concibió como respuesta a un reto en un grupo slash** llamado “Lubricus”, en yahoo, el cual consiste en escribir una historia en el que se incluya la palabra elegida de forma que no parezca fuera de lugar.

**OTRA NOTITA: Ya sabes de que va la cosa ^^.

El Pensadero

El pensadero era un instrumento peligroso. Insano. Eso pensó Harry, cuando descubrió que ese curioso objeto no sólo guardaba recuerdos de hechos pasados, sino que también podían ser almacenados para su posterior análisis recuerdos de pensamientos, de deseos, de miedos y otros elementos de la psique humana.

Esa tarde, esperar sentado a que Snape se dignara a aparecer para que prosiguieran con las clases de Oclumency, era la actividad mas tediosa que se podía imaginar. Acostumbrado a merodear en las oficinas de otros profesores, necesitaba enorme uso de la fuerza de voluntad para no moverse del asiento. Además ya podía visualizar la protuberante nariz casi sobre la suya y el parloteo rabioso de cuanta detención se le podía ocurrir a Snape.

Pero un rápido espionaje no hacía daño a nadie. O eso creyó en el momento.

Había muchas opciones a la vista, aunque el closet le pareció sugerente. Abrió de prisa las puertas y se decepcionó al encontrar grandes volúmenes de lecturas mágicas corrientes. Esperaba algo realmente tenebroso que pusiera en tela de juicio su fidelidad a Dumbledore. Dio un vistazo al cajón superior y algo llamó poderosamente su atención. Un pensadero.

Si Snape necesitaba aquello era desde luego que su mente estaba saturada. Ó tenía muchas preocupaciones. Ó guardaba grandes secretos. Se asomó sobre la nube líquida del objeto y sintió la pérdida del espacio tangible. Cuando tocó el suelo de nuevo, creyó que el pensadero era inútil, pues seguía en la misma habitación fría y oscura. Cerró el armario al tiempo que se abría la puerta.

Snape entró con un aspecto extraño. Sonrojado. Agitado. Caminó velozmente y se perdió detrás de otra puerta, oculta por un gran estante. No se molestó en gruñir a Harry. Ni siquiera lo miró. Minutos después, Harry completamente ignorado y molesto se dirigió a la salida. Faltó poco para que gritara cuando, alguien más entró en las mismas condiciones que su profesor. Alguien que lo atravesó como un fantasma. Él mismo.

El muchacho permaneció allí inmóvil por tiempo indefinido, hasta que las voces lo hicieron reaccionar. Todavía se encontraba dentro del pensadero. Sigilosamente se acercó al estante, como si de verdad pudieran oírle y por los nervios de saber que demonios ocurría. giró la perilla de la puerta oculta, miró rápidamente a través de la puerta semiabierta y la cerró con violencia. Eso había sido demasiado. Snape estaba desnudo.

Imágenes de todo tipo le atravesaron el pensamiento. Respiró hondo, tenía que volver a entrar. No iba a permitir que el otro Harry permaneciera junto a un claramente desquiciado Severus.

Con el estómago tenso se acercó a ellos, evitando mirar la parte inferior de Snape. No iba a tener pesadillas acosándolo por su culpa. El otro Harry estaba a escasos centímetros, reía como si la situación fuera lo mas normal del mundo.

- Sabes Sev, es un delito lucrar con un castigo... No se que cara pondría el viejo Albus si me quejo de esta situación. - ¡De nuevo no conoces las normas del colegio, jovencito! El jefe de casa decide que tipo de castigo aplicar a los alumnos, de acuerdo a su criterio personal y no se permite que nadie mas intervenga en su decisión, ¡ni el mismísimo demonio!. Así que ¿por qué no empiezas a cumplir lo que te ordené?

- Tienes suerte de que ahora me encuentre en Slitheryn... pero olvidas que es de todos conocido mi fama de ignorar las órdenes.

- Bien... te lo pondré de esta forma: ¿Querrías hacerme el favor de...

- Esta bien, esta bien. Un favor es un favor.

Snape se sentó en un sillón negro muy cómodo y el muchacho se arrodilló entre sus piernas. Con ojos desorbitados, El Harry real trató inútilmente de separarlos. Gritó, golpeó, se sacudió. Pero no hubo manera de tener presencia material. Los traspasaba como si todo su ser estuviera hecho de humo. Agotado y horrorizado se dejó caer en el suelo. Se consoló repitiéndose que todo eso era un truco barato ingeniado para hacer caer a los incautos curiosos y estúpidos como él.

Pero todo lucía contrariamente perturbador. Los gemidos incontrolados de Severus taladraban la mente de Harry. El sudor que perlaba el cuerpo de su profesor y la frente del otro Harry, lo acaloraban. Y su lengua se secaba con los rítmicos movimientos de la boca del joven sobre el firme y creciente...

¡Oh Dios!

Necesitaba irse. Deseaba quedarse. Su mente pedía a gritos quedar en blanco. Su cuerpo reaccionaba involuntariamente. Estaba loco, transtornado.

Lo crucial ahora era como salir del pensadero...¿como no reparó en ese detalle antes? Sus esperanzas de recuperar la poca cordura que le quedaba se esfumaron... Ya podía notar su propia mano corriendo sobre el vientre debajo de la ropa. Instantes después, sorpresivamente su entorno se desvaneció y se vio ante unos desencajados Snape y Dumbledore. Había vuelto al mundo real.

No supo cuanto tiempo permaneció de pie, fingiendo que escuchaba las horribles sugerencias de castigo que Snape le hacía a Dumbledore. Le importaba mas el hecho de normalizar su cuerpo y desentrañar el misterio que representaba el que Severus, el profesor que tanto lo odiaba deseaba semejante intimidad con él. Porque eso debía de ser; un deseo ferviente, reprimido. De ninguna manera una pesadilla podría mostrar tal perspectiva de la situación que había observado.

Ahora solo le quedaba la cuestión de lo que había sentido el mismo, el Harry real, aunque ese era un terreno pantanoso al cual no quería acercarse. Tenia miedo de ahogarse con su propia justificación de los hechos sobre todo si recordaba que, al final de la visión su mente supuestamente asqueada no pudo detener la electricidad corriendo por su sensible forma.

- ¡Maldita cabeza, estoy jodidamente enfermo! - Solo eso pudo decir finalmente.

FIN.

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VAMOS! Todos juntos: review, review, review... Jajaja!, de verdad, léanlo y háganme saber su opinión. Estaré esperando...

Bye. Mónica.



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