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Reloj de Arena
por Karoru Metallium
Disclaimer: Gundam y sus personajes no me pertenecen. Claro que si me regalaran a Zechs no me pondría brava... ¿quién no querría ese hermoso regalo?
Capítulo II
Decisión
Noin le dirigió una mirada oblicua al joven de cabellos castaños sentado a su lado, y por un momento su mente divagó. Garantizado, al lado de la palabra "problemas" en el diccionario, estaba la fotografía de Duo Maxwell; pero eso no le restaba ni un ápice de atractivo. ¿Que el chico estaba un poco pirado? Todos los ex-combatientes lo estaban, Noin incluida, así que eso tampoco era necesariamente una contraindicación.
Duo era simplemente una persona de un magnetismo impresionante, con esa sonrisa alegre de maniático, esos ojos azules con oscuros reflejos purpúreos que parecían prometer el cielo y el infierno, esa provocativa trenza castaña que bailaba con cada uno de sus movimientos, y un cuerpo esbelto y musculoso. No que a ella le gustase... por desgracia sus gustos estaban terriblemente bien definidos... pero tenía que reconocer que el ex-piloto Gundam era, hablando en plata y como diría Sally Po, un real bocado.
¿Quién era capaz de ignorar o rechazar a Duo Maxwell?
Alguien lo había hecho, sin lugar a dudas, porque si no el joven no estaría tan lejos de su elemento, bebiendo para olvidar por un rato como ella lo hacía, y con aquella cara que indudablemente había visto días mejores.
- No creo que vaya a caerme, sólo llevo dos tragos y medio. Escúpelo, Maxwell.
- Adivina... - dijo el joven.
- No tengo paciencia para jueguitos...
- Es alguien que conoces... - Noin estuvo a punto de soltar una frase grosera, pero el brillo travieso en los ojos del chico era irresistible.
- Vale, ya que estamos limpiando los armarios, te complaceré. No es Hilde, en primer lugar porque sé que está en L2, y en segundo porque sé que no vives con ella desde hace más de ocho meses; ella misma me lo dijo. No es Relena, porque sé que nunca te ha caído del todo bien...
- Eso es decirlo con delicadeza - Duo hizo una mueca.
- ... no es Dorothy, porque está más loca que tú y es demasiado desagradable para que alguien la quiera... Relena es un dulce comparada con ella. Pasemos al elemento mayor: no es Une porque... rayos... esto va para la lista de imágenes mentales que no quería en mi cabeza - sacudió la cabeza para despejar esa terrible idea -. No es Sally Po porque la conoces menos que a mí; aunque le gustan menores... no soy yo, porque si lo fuera no estaríamos teniendo esta conversación. ¿Entonces? Ya agotamos el elemento femenino...
- Sigue, sigue agotando candidatos, que vas bien - murmuró el chico, pidiendo otra ronda para los dos.
- Tiene gracia, Maxwell, a pesar de lo lindo que eres nunca me hubiera figurado que eras gay... no sé, eres muy atractivo pero no terminas de darme el tipo - sonrió malignamente al ver que un sonrojo subía a las mejillas del ex-piloto -. A ver... ya me dijiste que no te gusta Zechs. ¿Es Chang?
- ¿Wufei? ¿Bromeas? - se estremeció.
- ¿Yo? Jamás. El tipo es una ostra, estaba pensando en que quizás te declaraste y te dio calabazas... es tan fácil pensar en él rechazando a la gente, ¡lo hace todo el tiempo! Veamos... ¿Barton, Winner...?
- Ese par está demasiado ocupado en no ver que están bebiendo los vientos el uno por el otro. Además, no me gusta ninguno de los dos...
- ¡Santas Alianzas Terrestres! - exclamó Noin, casi ahogándose - ¡Estás enamorado de Yuy!
- ¡Mujer, baja la voz! Qué, ¿quieres que todo el mundo se entere? - el rostro del piloto estaba casi púrpura, y también el de Noin, que se echó al coleto casi la mitad del vaso tratando de recuperarse del shock sufrido.
- Hijo mío... bienvenido al exclusivo club de los imposibles, etcétera. ¡Santo cielo, Heero Yuy! Yo de un glaciar y tú de un mar de lava. Genial. Simplemente genial - sin poder evitarlo, la joven se echó a reír. No era la risa alegre y despreocupada de quien disfruta de un chiste, sino un sonido amargo e irónico.
- Ya sabía yo que la noticia te iba a sacudir - suspiró el chico -. Yo creo que puedo estar enamorado del tipo, no estoy del todo seguro; podría ser sólo lujuria mal canalizada, el cielo y tú saben que no soy precisamente lo que diríamos normal. Quizás tú podrías darme una opinión...
- Sí, claro: yo, la de la gran experiencia en la vida, etcétera... el tener unos años más que tú no me hace necesariamente más sabia, Maxwell. Bueno, ahora vas a tener que aguantar mi curiosidad: ¿Cuándo? ¿Cómo sucedió?
Durante la siguiente hora, Duo descargó gran parte de sus problemas en Noin, volviéndose más y más locuaz con cada trago que consumía. Ella lo dejó hacer: por un lado la historia era interesante, y por el otro la distraía de sus propios problemas.
Había sido horrible, porque estaba viviendo con Hilde, creía que era feliz, y de pronto lo único que quería en la vida era volver a ver a ese condenado bastardo insensible. Se preguntaba si el pensar en Heero de esa forma lo hacía gay, si quizás lo había sido toda su vida y simplemente nunca lo supo de cierto. Los recuerdos reprimidos te hacen eso, te hacen inseguro de todo lo que siempre creíste que sabías acerca de ti mismo, y eso era algo que Noin era capaz de comprender.
- La cosa es, Noin, que pienso que me hubiera dado cuenta si los chicos me hubieran atraído antes, pero eso nunca pasó... he estado en lugares extraños, he compartido duchas con otros hombres, y nunca me pasé el tiempo mirando el 'equipo' de los otros... bueno, más que para sentirme presumido en alguna ocasión y envidioso en otras - le guiñó un ojo, y la joven se hubiera sonrojado de no llevar ya unas cuantas copas en su haber -. Pero nunca de una manera sexual, ya sabes, nunca en modo "quiero un pedazo de eso". Ya sabes la fama que tiene la colonia L2 como nido de ladrones y prostitutas, pero yo tengo mis principios... alguna vez he robado y he mentido, pero nunca me prostituí, ¿comprendes?
- Ummm... creo que sí.
- Nunca experimenté con amigos, ni amigas, etcétera, en primera porque nunca los tuve y en segunda porque no me daban ganas. Entonces llegó Hilde y la lógica decía que era mi pareja natural, así que me mudo con ella y por un tiempo todo parece ir bien. Nada de campanitas, ni cosas idílicas, ni pasión arrebatadora, pero todo bien y normal... hasta que Heero aparece de visita, con esa manera tan extraña y desapegada que tiene de indicar que uno le importa, y me pone el mundo de cabeza.
- Dios santo, Maxwell, ve al grano, ¡eres un plomo! ¿Qué pasó?
- No pasó nada. Lo malo fue que yo empecé a desear que pasaran cosas. No sé, creo que Heero siempre me atrajo en un nivel subconsciente, pero de pronto la cosa se puso peor y empecé a pensar en él en una manera... bueno, física. Pero no es sólo eso, Noin. Algo en él, en su intensidad, en su dedicación, en su rudeza, me hace temblar cada vez que pienso en él. Siempre está aquí, en mi mente, haciendo que la sangre circule por mis venas, siempre Heero, Heero, Heero; ritmo, agregado y todo de mi propio submundo... siento que me ahogo en él, siento que me ahogo sin él.
Noin lo miró, sorprendida. Había profundidades en la personalidad del joven ex-piloto que nadie sabía que existían, y que obviamente nadie se molestaba en buscar. La cualidad casi lírica de la descripción de lo que sentía por el arisco y taciturno Heero Yuy era algo que jamás se hubiera imaginado saliendo de la boca de Duo Maxwell. Y no estaba borracho, el brillo fascinante de sus ojos no era provocado por el alcohol, a pesar de la cantidad de tragos que llevaba encima.
- ¿Por eso viniste a la Tierra?
- Bueno, me resistí bastante; resistí todo lo que pude, hasta que tuve que dejar a Hilde porque no quería hacerle más daño. Después vagué de colonia en colonia... trabajé con la familia de Quatre durante algunos meses, y logré verlo e incluso hablarle el par de veces que apareció por allá. Pero desde que esa... desde que Relena lo llamó para que fuera su jefe de seguridad, no ha vuelto a verle el pelo ni una sola maldita vez. Y no es que me haga ilusiones: hay demasiados obstáculos, demasiado peligro en permitirme pensar que pudiera haber algo entre nosotros. Pero no puedo estar sin él, así que acabé rindiéndome y llegué aquí hace un par de días... y aquí sigo, alojado en un hotelito, saliendo sólo a beber y sin perspectivas de empleo...
- ... y deseando encontrar el valor para buscarle y hablarle - finalizó la joven por él, sorbiendo luego su séptima bebida con lentitud.
- Pues... sí. Y es poco probable que encuentre ese valor en alguna parte. Es que, verás, yo no quiero morir, al menos todavía no; y si me acerco a Heero y él intuye lo que pasa, lo más seguro es que me hará fiambre. Estamos hablando de un asesino entrenado que puede doblar acero con las manos y que carece por completo de delicadeza y sentido del humor...
- No luce fácil. De hecho, ni siquiera luce posible.
- Imagino que debes estar más o menos en una situación parecida con Merquise, Peacecraft o como quiera que se llame esta semana en el Ministerio de Defensa de la Alianza. Lo tuyo con ese tipo ya alcanza niveles de leyenda, Noin... cualquier otra persona ya se habría dado por vencida y habría dejado de correr tras él para intentar ayudarle.
- ¿Quién dice que no me he dado ya por vencida? Por algo estoy aquí esta noche... creo que al fin he alcanzado lo que llaman por ahí "punto de quiebra". ¿Crees en el destino, Maxwell? - preguntó Noin, jugueteando con su vaso y observando los movimientos del líquido dorado dentro del cristal.
- Creo en el destino, sí... aunque a menudo somos capaces de retorcerlo de tal manera que al final parece no existir - Duo parecía pensativo - ¿porqué lo preguntas?
- Porque creo que este encuentro nuestro no ha tenido nada de fortuito... ambos necesitamos ayuda, y un psiquiatra no nos la va a dar. Además, por lo menos en mi caso, ya estuvo bien de hacer el ridículo. En el fondo no somos más que un par de cursis, Maxwell - suspiró Noin, sonriendo -, ya sabes... aquello de "sé que estoy enamorada de ti porque cuando sonríes me cuesta respirar", etcétera. En realidad todos queremos romanticismo, aunque lo llamemos basura... pero las palabritas floridas no lo llevan a uno a ninguna parte. Escucha lo que te digo.
- ¿Qué hizo el tipo esta vez?
- No es lo que hace, es lo que no hace. Y yo me siento bastante imbécil y egoísta después de descubrir que he estado a su lado por razones que no tienen nada de altruistas: yo quería que él me quisiera como yo le quiero.
- Vaya un lío... - murmuró Duo, con una nueva bebida en sus manos. Noin suspiró. Comenzaba a sentirse afectada por el alcohol y ahora sí que estaba sintiéndose un poco mareada y con la lengua suelta... además de increíblemente deprimida.
Ella no podía reírse del asunto, porque en verdad no tenía nada de divertido. Ella era la única y reticente participante en un juego doloroso, pasando noche tras noche encerrada en la prisión húmeda de sus sábanas arrugadas, deseando descansar y sin poder lograrlo. Noche tras noche mirando sin ver en la oscuridad, pensando en él, imaginando situaciones absurdas.
Era algo vergonzoso y terrorífico a la vez. Incomprensible. Y últimamente se había tornado peor, porque durante el día parecía incapaz de concentrarse del todo en su trabajo, el único escape que tenía en realidad.
Pero ahora no estaba para deprimirse, así que trató de olvidarse por un momento de sus problemas. Para el momento en el que de común acuerdo decidieron dejar de beber e irse a casa, Duo y Noin reían como un par de locos y bromeaban en el lenguaje pesado y desinhibido de los borrachos mientras caminaban por la acera, después de haber pagado la cuenta y salido del bar sin que nadie les dedicara ni una mirada curiosa.
- ¿Y piensas de veras que Heero está enamorado de Relena? Por todos los cielos, si Yuy tiene un campo de fuerza alrededor, nada más hay que verle la cara de mírame-y-no-me-toques-porque-te-parto-en-diez que pone todo el tiempo...
- No sé, ¿quién puede saber lo que piensa? Es tan expresivo como un muro de ladrillos. Pero Relena le dice "ven para que seas mi jefe de seguridad" y él viene como un corderito. Quién sabe... a lo mejor quiere averiguar si Relena es rubia natural; ya sabes, ver si la alfombra combina con las cortinas. ¿Es Zechs rubio natural?
- ¿Cómo quieres que lo sepa? Tantos años detrás de él y ni siquiera llegué a verle desnudo - rió Noin, todo el alcohol consumido aflojándole la lengua -; creo que debe serlo, nadie puede teñirse el cabello de semejante color sin que se le vean las raíces de vez en cuando...
Habían llegado al edificio en el que vivía Noin y se detuvieron ante la puerta principal.
- Bueno, Noin, hasta aquí llegamos. A lo mejor mañana cuando estemos sobrios no volvemos a vernos...
- Venga, Maxwell, no me seas. ¿Dónde estás quedándote?
- En el Hotel Star.
- Eso está a cinco cuadras de aquí, y apuesto a que en este estado no vas a llegar en una sola pieza. Además, por muy piloto Gundam que seas y demás historias, eres demasiado bonito para andar solo y borracho por estas calles a estas horas. Quédate conmigo - dijo la joven, abriendo la vetusta puerta con su llave.
- ¿Estás segura de que no será un problema? - preguntó Duo, dubitativamente, caminando tras ella con paso inestable y siguiéndola al ascensor.
- ¿Porqué habría de serlo? Vivo sola, y tengo un espléndido sofá-cama en mi sala para cuando Sally viene de visita. Además - le guiñó un ojo, marcando el quinto piso en el panel del ascensor -, me has dado un motivo para animarme, Maxwell.
- ¿Y ese es...?
- Que desde esta noche eres mi proyecto personal. Mañana vamos a buscarte trabajo y un lugar donde vivir, aunque puedes quedarte aquí mientras lo consigues.
Duo la miró, incrédulo. Aunque ambos estaban bastante bebidos, Noin parecía estar completamente decidida y pensando con claridad.
- ¿Porqué harías eso? No me conoces bien, y además yo no...
- Te conozco lo suficiente. Necesito alguien que me saque de esta monotonía, de este círculo vicioso de pensar sólo en ese majadero de Zechs hasta cuando estoy dormida. Tú vas a ser ese alguien... y los dos saldremos beneficiados, porque al menos tendrás la oportunidad de hacer algo útil con tu vida y de paso ver a Yuy si te da la gana.
- Yo no tendría cómo pagarte... - el joven estaba estupefacto, tanto que del tiro se le había aclarado la cabeza... casi.
- Claro que sí tienes cómo pagarme. Vas a darme un propósito en la vida, y de paso vas a hacer todo lo posible porque la llorona de Relena no se quede con Yuy - abrió la puerta de su apartamento y el chico de una ojeada captó el prístino estado de la habitación.
- Eres increíble - murmuró el ex-piloto, sonriendo -, ojalá te hubiera conocido antes...
- Qué, ¿te habrías enamorado de mí? No digas pendejadas, Maxwell - Noin, sonriendo, abrió la puerta de un armario y de él sacó una blanquísima manta que lanzó a la cara del joven - Hay que moverse y seguir adelante... ya sabes, esto es "un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la humanidad". Duérmete. Amanecerá y veremos... eso si no vomito todo lo que acabo de beber...
- Esto... umm... hablando de vomitar, no me siento muy bien - ella notó que su rostro tenía un leve tono amarillo.
- El baño está por allá, Maxwell... no me vayas a ensuciar la alfombra...
N.A.: Lo siento, pero así me imagino una conversación de este par: dos personas inteligentes, desilusionadas y con obvios problemas psicológicos, con una charla entre amargada y existencialista xDDDD.
Gracias a mis reviewers: Suisei Lady Dragon (a mí siempre me ha gustado Noin, a veces pienso que es una tonta por su gran devoción hacia alguien que, hablando en plata, no le para pelota en el sentido romántico... pero bueno, también la admiro por ello xDDD. Y no te preocupes que a Wufei no lo voy a dejar fuera ^^), Loreto W. (pues alguien tenía que ser la primera, al menos en la sección spanish xD. Mi page de Zechs ya tiene casi cuatro años de edad, así que yo lo vi primero xD. Tengo 15 fics publicados aquí de otros fandoms, pero éste es el primero dedicado a Gundam Wing. Espero que lo sigas y te agrade ^^), Laila Doremi (¡hola, Laila! Pues a fines de ésta pienso postear el cap 37... la historia pronto llegará a su fin después de casi un año publicándose ^^. Y sí, ya era hora de que me ocupara de mis chicos Gundam. 6x9: ZechsxNoin; 1x2: HeeroxDuo; 3x4: TrowaxQuatre xDDDD).