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Fics de Inuyasha.
El Cambio de Aome.
La extraña bruja había desenvainado a Colmillo y estaba apuntando hacia el cuello de Inuyasha, este no sabía como reaccionar, sería una prueba de aquella bruja loca o lo iba a matar. Si actuaba equivocadamente, quizás la vida de Aome estaría en peligro.
—¿Por qué no atacas perro? —preguntó la bruja muy altiva, Inuyasha estaba muy enojado, pero debió controlarse.
—Porque no planeas dañarme —fue la respuesta seca del mitad bestia.
Sango, Shipo y Miroku que estaban en posición de lucha, se inquietaron ante la respuesta de Inuyasha. Este solo descubrió su cuello como si esperara que aquella mujer se lo atravesará.
—Sigues siendo igual de impetuoso que antes, idiota —la bruja le devolvió a Colmillo a Inuyasha—. Como sabias que no te haría daño.
—Sí Inuyasha, como sabías que no te atacaría —preguntó Shipo intrigado.
—Podría haber sido una trampa de Naraku —esta vez fue Sango la que hablo.
—Aunque Naraku usa mujeres más bellas —Sango le lanzó una mirada molesta a Miroku.
—Su excelencia, no es momento de bromas.
—Es verdad, discúlpame Sanguito. Tú siempre serás la única para mí…
—Su excelencia, me hará sonrojar.
—Miroku ya tiene más experiencia engañando a Sango —rió Shipo.
—Eh tórtolos, si quieren algo mejor, les puedo alquilar la habitación de la trastienda —habló la bruja entre bromas.
—¿Qué dices Sango, no te gustaría?
—¡SU EXCELENCIA!
Como era de esperarse, Sango se sonrojo mucho y terminó con una bofetada al rostro del monje.
—Perdón Sanguito
—Bien, ahora que nos encargamos de esos dos Contesta mi pregunta.
— Es simple, aunque te odio vieja bruja. Colmillo de Acero no te daño, si hubieras sostenido a Colmillo con otra intención, te hubiera atacado.
—Que les parece el chico es listillo.
—Deja de jugar y dime ahora bruja, salvaras a Aome.
La vieja le lanzó a Colmillo a Inuyasha y simplemente se sentó junto al caldero, tomó lo que parecía ser un bambú con un extraño polvo dentro y encendió una punta de este en el fuego, luego al parecer comenzó a fumarlo.
—Hice lo que querías, ahora salva a Aome. Te lo exijo.
—Por favor, haga todo lo posible.
—Salve a la señorita Aome.
—Salve a Aome, haré todo lo que pida.
—Por desgracia, ninguno de ustedes tres tiene lo que se pide para salvarla —la bruja señalo en dirección de Inuysha—. Solo ese estúpido perro puede hacerlo.
—¡Cómo que estúpido!
—Inuysha, calmado Es por el bien de la señorita Aome, al menos escucha lo que tienen que decirnos.
Inuyasha intento tranquilizarse con lo que le dijo Miroku, aunque aun se le escuchaba levemente gruñir un poco.
—Verán, lo que Aome necesita para despertar de ese estado tan duro, es solo una cosa… —la bruja se sacó el extraño cigarro de la boca y lanzó una bocanaza de humo a Inuyasha, este tosió.
—Acaso necesita que la ahoguen.
—No idiota, no se como llegue a tener un herm… —la bruja tosió un poco—. Disculpen, son problemas de la edad.
Pero Miroku si había escuchado parte de aquellas palabras de la bruja y había despertado las sospechas en él.
—Como intentaba decir, Aome necesita algo muy importante de Inuysha —todos miraron fijamente al mitad bestia—. Solo el podrá salvarla de ese trance.
—¿Y eso que es?
—Dame 50 monedas de oro y te lo digo.
—¡Perdón!
—No las tienen, entonces váyanse.
La bruja golpeo su bastón cigarro de bambú tres veces y para cuando acabo, misteriosamente, Shipo, Inuysha, Miroku, Sango, Saome y Kirara estaban, no solo fuera de la casa de la bruja, sino a la entrada del pueblo.
—¿Qué acaba de suceder? —preguntó una Aome muy confundida.
—Su excelencia, es Aome.
—¡AOME! —Shipo se lanzó sobre Aome—. Estas bien Aome
—Hola Shipo, Sango, Miroku, Kirara.
—Calmado Shipo, todos estamos felices de ver a la señorita Aome con bien, pero la puedes lastimar.
—Aome, que bueno que estés a salvo.
Solo Inuyasha se mantenía al margen de la conversación, quien sabe por que. Lo más probable es que siguiera pensando en aquello que les mencionó aquella bruja. Shipo, Miroku, Sango y Kirara se fueron a "buscar" una posada para pasar la noche, en realidad una excusa para dejarlos solos.
—Parece que estamos solos Inuyasha.
—Así parece.
—Me enteré que ofreciste cambiar a Colmillo de Acero por mí.
—No te hagas ilusiones Aome, solo lo hice para salvarte —Inuyasha estaba algo sonrojado y evitaba ver de frente a Aome.
—Gracias Inuyasha.
Mientras Sango, Shipo y Kirara buscaban una posada, el Monje Miroku se había separado del grupo para ir a perseguir a una jovencita que le había robado el dinero. Por desgracia no logro alcanzarla, sin embargo, nuevamente llegó a la casa de la bruja.
—Así que estamos de nuevo aquí.
Miroku entro de nuevo al extraño hogar de la bruja, para encontrar a una mujer muy hermosa de quizás unos 20 o 25 años sentada frente al caldero, viéndolo.
—Creo que me confundí de lugar… pero que importa —el monje se acercó a la mujer y tomo su mano—. ¿No te gustaría tener un hijo conmigo?
Por contrarió de lo que la lógica normal diría, aquella hermosa mujer respondió con un si al seductor Monje. Miroku sonrió pensando en todo lo que haría con aquella bella mujer, pero cuando volvió a verla, esa mujer se había convertido en una anciana, pero no en cualquiera, sino en la bruja que antes los había atendido.
—Esto es una penitencia para pagar por todos los pecas de mi vida, cierto.
—Además de bello, gracioso, así me gustan los hombres —la anciana sostuvo el brazo de Miroku y no lo soltaba, este trataba de hacer un esfuerzo bárbaro para ello—. Si viniste aquí, es porque quieres algo. Acaso Aome no despertó ya.
—No venía por eso precisamente —comentó Miroku muy serio—. Vine a averiguar otra cosa.
—Ya veo… ¿Quieres saber cuál es mi relación con Inuyasha, es eso? —Miroku asintió muy serio—. Te lo diría, pero que gano yo a cambio —la anciana miró de forma seductora al monje, haciendo que se asustará.
—L-lo siento, pero hice un voto de pureza —habló nervioso Miroku.
—Pureza —la anciana sonrió—. He visto como ves a esa exterminadora, no hay persona más impura que tú, monjecito.
—N-n-no se de lo que habla —Miroku miró nervioso hacia la pared.
—Eres muy lindo y divertido, esta bien, te lo diré —Miroku volteó a ver a la anciana—. Con la condición, de que me des un besito…
La anciana arrugo los labios y cerró los ojos, Miroku se asustó a morir, pero no había más alternativa. Intentando no vomitar y concentrándose lo más posible en imaginarse que la persona a la que besaría sería Sango, logró, con mucho esfuerzo, darle un beso en la frente a la anciana.
—Besas bien, joven monje —Miroku intentaba limpiarse la lengua con las manos—. Te lo diré entonces, sabes quien es el padre de Inuyasha, verdad —Miroku asintió—. Entonces debes saber que Inuyasha tiene un hermano mayor que es un demonio completo.
—Sí, lo conocemos muy bien, Sesshomaru y odia a Inuyasha.
—Eso es debido a que la madre de Inuyasha es una humana, por ello Inuyasha nació mitad demonio, como tal, pierde sus poderes en Luna Nueva —Miroku se levantó sobresaltado, muy pocos conocían con exactitud la debilidad de Inuyasha—. Tranquilo monje, solo escucha la historia. La madre de Inuyasha, anteriormente había tenido una hija, la hermana mayor de Inuyasha... esa chica, soy yo.
Mientras Miroku se enteraba de toda la verdad de aquella misteriosa anciana, sin saberlo, Aome había caído nuevamente en ese extraño trance y esta vez, solo estaba Inuysha a su lado. El pobre Inuyasha no sabía que hacer, así que se inclinó frente a Aome y comenzó a hablarle.
— Aome… no te mueras… yo… yo… —Inuyasha tragó antes de pronunciar las palabras que nunca creyó llegar a pronunciar—. Yo te amo Aome.
Aome abrió los ojos y sonrió.
—Lo sabía —Aome abrazo a Inuyasha haciendo que esta se sonrojara.
En otra parte, Urasei miraba por su caldero lo que acababa de suceder.
—Que te parece hermanito, no hay magia más poderosa que esa… la de Amor.
En el caldero se podía observar como Shippo le decía algo a Inuyasha y luego como esta corría para golpear al pequeño zorrito.
—Pues no me quede con tu espada, pero al menos si lo hice con tu orgullo Inuyasha, no creíste tener una prueba tan grande como esta verdad, pero espera a ver lo que el futuro te tiene preparado…
En el caldero se podía ver como Inuyasha perseguía al joven Kitsune por toda la habitación tirando cosas, hasta que Aome se cansó de ello y diciendo algo, Inuyasha se estrella contra el suelo, Miroku llego poco después, Sango le pregunto algo y el monje respondió negativamente, así que la exterminadora le estampó una cachetada al Monje Miroku.
—Descansen, lo que les espera a futuro requerirá de todas sus fuerzas —la bruja tapó el caldero y luego, todo el cuarto se oscureció.
Fin.
Nota de Autor.
Creí que no lo iba a acabar, últimamente dos de los más peligrosos enemigos de los escritores me han atacado, la pereza y la falta de tiempo, con decirles que tengo varios de mis fics inconclusos aun porque me ha ganado la pereza a la hora de continuarlos, estoy a palabra por día, pero aun así los terminare, con esto acabo el fics de Inuyasha, espero que les haya gustado
Suerte en todo y nos vemos en los siguientes fics.