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Cap18: La batalla de las cartas.
Vestida con el elegante vestido, Akane se apoyó con cuidado en la pared mientras miraba el cielo. “La noche está volviéndose extraña” pensó mientras se fijaba en lo débiles que se habían hecho las estrellas y como unos amenazadores nubarrones parecían acercarse hacia dónde estaban.
De fondo podía escuchar los murmullos ahogados de sus compañeros mientras iban y venían a toda prisa entre bastidores. Sabía que pronto tenía que salir, y sin embargo algo la retenía en la pequeña entrada que daba a los jardines del Templo... sería el cielo? O los nervios de salir a actuar? Sonrió débilmente ante esas falsas excusas que inventaba su mente para tenerla tranquila. No, el sueño premonitorio iba a cumplirse muy pronto, lo sabía, y eso la preocupaba enormemente.
Notó que algo se frotaba contra su mejilla y sonrió. Spyro había encontrado un cómodo lugar en su hombro y sus ojos brillantes la miraban con amabilidad.
- Estás preocupada verdad? – La muchacha lo miró – Te conozco demasiado. Nunca estás tan callada.
- Me estas llamando charlatana? –y pellizcó cariñosamente la mejilla del guardián. – Anda toma – Agarró la bolsa de las cartas que llevaba escondida en su abultado vestido y la colgó en el cuello de Spyro. – No voy a poder llevarlas mientras actúo, así que quiero que te quedes muy cerca de mi mientras estoy ahí fuera. Súbete a la parte de arriba si quieres, pero que las cartas estén siempre a mano.
- Así que era eso lo que te preocupaba, verdad? Estoy notando una fuerte influencia aquí dentro... hay demasiadas magias juntas...
- Kurihara, de aquí cinco minutos te toca salir! – un chico salió de entre las cortinas.
- Ahora mismo voy – murmuró ella reticente a dejar el lugar. Hizo acopio de voluntad y se alejo con paso firme de la fresca noche veraniega mientras Spyro revoloteó hacia las escaleras con las cartas al cuello.
- Ah, Akane... – Levantó la vista y encontró a Sakura al lado de las escaleras que daban al escenario. – Ya vas a salir?
Se quedaron mirando un momento algo pensativas. Había tantas cosas que querían decirse la una a la otra, y sin embargo, sabían que serían interrumpidas. Notaban como una inminente cuenta atrás las absorbía sin darles tiempo a pensar. Akane se enfadó al sentirse tan impotente hacía su propio destino y miró a su amiga... tan inocente, tan amable... no pensaba permitir que esto se le fuera de las manos.
- Sakura – apoyó su mano en su hombro – Todo irá bien.
- Seguro! – Sakura sonrió, aunque al principio no parecía entender de que le estaba hablando Akane.
- Kurihara, es tu turno!
La escalera había desaparecido. En su lugar aparecía un decorado bastante diferente: con la ambientación de un bosque, el centro del escenario estaba adornado con grandes piedras y una falsa fogata en el centro. A la izquierda había un rincón oscuro en cuyo borde se alzaba un arco de piedras, como si fuera la entrada de una profunda caverna.
Los dioses que antes habían estado en la escalinata estaban sentados despreocupadamente en las piedras y en el suelo mientras entonaban una alegre canción, pese a la ligera penumbra que los invadía. Alrededor se oía una suave melodía de pájaros que seguían alegremente el ritmo de la música. Unos Kamis danzaban al fondo, decorando los arboles con joyas de mil y un colores.
- Los pájaros cantan, es la llegada del día! – la diosa trató de poner buena cara.
En el acto anterior, los dioses liderados por Sukanoo habían ideado un plan para devolver a Amaterasu al mundo, ya que esta, asustada, se había encerrado en una oscura caverna sin querer alumbrar el mundo de los vivos.
Para ello, habían traído gallos y pájaros para anunciar la llegada del día, y habían traído joyas como regalo a la diosa. Pero el plan iba más allá. Ameno Uszunu entró en escena.
El vestido que Tomoyo había hecho para Akane era una bendición para los ojos de cualquier chico. De diversos colores pálidos, la única parte de tela de su vestido eran una corta falda y una banda que cubría su torso, ambas adornadas con elegantes cenefas. Todo el resto del cuerpo era una seductora combinación de gasas de distintas tonalidades, adornadas con los brazaletes que Akane llevaba en brazos y piernas y que sonaban como campanillas ante los suaves movimientos de la diosa.
Todos se quedaron un instante mirándola sorprendidos antes de ponerse con energía en la música. Entonces Akane empezó a moverse. El baile, tranquilo al principio, consistía en una serie de elegantes movimientos parecidos a una gimnasia al ritmo de la música mientras que, de vez en cuando, la diosa soltaba una gasa de su vestido. El flexible cuerpo de Akane parecía dominado por la danza haciéndolo todavía más deseable para los ojos de algunos (NdA: Ahora me gustaría ver la cara de Taro xDDDDDD).
Las frases de alabanza que ponía en el guión no se hicieron esperar, impulsadas, tal vez, porque realmente les parecía increíble el baile de Uszunu. A medida que los halagos aumentaban y la melodía se hacía cada vez más rápida, la parte oscura del escenario se fue alumbrando lentamente.
-A quien? A quien alaban tanto? –dijo una figura arrodillada y de espaldas, que de golpe se puso en pie.
Ese momento demostró a todo el mundo lo increíble que podía ser Sakura en un escenario. De la dulce Sakura incapaz de mostrar ningún sentimiento negativo, se asomaba la cara del rencor y la angustia de una manera tan realista que hicieron temblar a Tôya y a su padre.
-Es que se han olvidado de mi a causa de esa otra diosa?
Erguida con su brillante y pomposo vestido, Sakura miraba hacía el arco de piedra mientras las risas y los aplausos aumentaban a medida que la danza se hacía más veloz. También aumentó la preocupación de la diosa, que veía que sus dioses no se preocupaban de que el Sol se hubiera marchado. Poco a poco se fue acercando a la entrada
Al llegar a la entrada, todo el escenario se iluminó, como si el Sol verdaderamente hubiera llegado al mundo. Todos se giraron, contentos de que su plan hubiera funcionado. Sin embargo, la diosa no parecía satisfecha, y con un violento movimiento se sacó la parte de arriba de su vestido mostrando uno exactamente igual que el que llevaba Akane, pero de colores cálidos y claros.
Las dos diosas se quedaron mirando, como midiéndose la una a la otra y Uszunu levantó la cabeza orgullosa. Irritada por aquel gesto, Amaterasu ordenó que la música empezara de nuevo con un gesto y se acercó a dónde su compañera estaba.
Entonces todo empezó, al principio lentamente por la música, aunque iba aumentando cada vez más de velocidad. La gente estaba fascinada: Sakura no tenía nada que envidiarle a Akane, y juntas danzaban en una especie de lucha la una contra la otra de una manera tan coordinada y elegante que hacía resaltar la belleza de sus elásticos cuerpos en movimiento.
El público y los mismos actores parecían contener el aliento. Había algo en aquellos movimientos que hacía que uno no pudiera dejar de mirarlos, esperando con ansia el final. Verdaderamente parecía toda una pelea, aunque no había apenas emoción en los rostros de ambas que se miraban fijamente.
Solo Eriol y Taro notaron que la cosa empezaba a ponerse extraña, aunque hacían esfuerzos para no dejarse llevar por la magia del baile. El cielo parecía cada vez más oscuro, y algo les oprimía el corazón mientras veían que los movimientos de ellas se hacían más rápidos y agresivos.
Sakura esquivó una elegante patada. Era una pelea falsa, lo sabia, la habían ensayado millones de veces... “Y entonces... porque me late tan fuerte el corazón? Noto como si toda mi sangre ardiera” Akane también parecía más tensa de lo que un simple miedo escénico podría provocar. Su interior las llamaba cada vez más intensamente a pelear, a danzar infinitamente.
“Algo me esta quemando el pecho” Sakura se dio cuenta de que era su llave que llevaba camuflada en el vestido. La rapidez con la que se movía le impedía ver que había empezado a brillar, pero si que podía ver que algo en el pecho de Akane parecía iluminarse. Abrió lo ojos asustada y trató de llamar a Akane, pero esta tenía la vista fijada en el pecho de Sakura. Sin embargo no dejaban de moverse mientras las gasas volaban de aquí para allá. Cada vez se estaban acercando más y más, mientras a lo lejos se oían los truenos de las amenazadoras nubes.
Pareció un tropiezo, pero no lo fue. Las llaves se elevaron y tiraron con tanta fuerza de sus amas, que estas se lanzaron la una contra la otra hasta que las llaves se tocaron. Una gran luz surgió del contacto: Las magias, que se habían buscado durante tanto tiempo, al final se habían encontrado.
El público, los compañeros y los actores no pudieron ver más. Taro se levantó con rapidez, invocó a su vara y usó rápidamente “The Sleep” para dormirlos a todos. Sin embargo, Syaoran, Yukito, Nakuru, Kyon, Hana y Tomoyo no se habían dormido. Los cinco primeros por razones obvias, y la última, porque ya contaba con protección de Kero, que había estado a su lado desde la entrada en escena de Sakura.
Las dos señoras estaban demasiado sorprendidas por los hechos para reaccionar hasta que la invocación de Taro las despertó y trataron con todas sus fuerzas de soltarse. Al separarse, los círculos de ambas se formaron en el suelo, el de Sakura de brillante rosa, el de Akane, de color azul. Las cartas de ambas salieron de la bolsa que lleva Spyro y del bolsillo de Syaoran para ponerse alrededor de cada ama...como una especie de protección.
- Que está pasando aquí? –Syaoran se levantó alarmado – Sakura estás bien?
- Si, pero... –y miró asustada al circulo de cartas que flotaba a su alrededor – Las cartas no responden, y... no me dejan salir!!
- Oh llave que ocultas los poderes de mi estrella, revélame la naturaleza de tu verdadero poder. Te lo ordeno por el rango que me ha sido otorgado ¡Libéralo Ahora! – la voz de Akane sorprendió a todos mientras una larga vara nació de la llave que tenía entre las manos. Spyro bajó rápidamente hacía dónde estaba su ama y Kyon se acercó a ella.
- Es una señora de las cartas! – Kero no pudo contenerse más y salió de su escondite para enfrentarse al sorprendente acontecimiento que tenía delante – Entonces, estás cartas que flotan a tu alrededor...
- Son mías – respondió en tono desafiante – Las capturé como cartas de Clow y las transformé en cartas de Akane una vez superado el Juicio Final.
La cara de Syaoran, Sakura, Kero y Tomoyo no podía reflejar más estupefacción... eso no era todo lo que le había sucedido a Sakura? Porque otra chica también había cambiado cartas de Clow?
- De cartas de Clow sólo había un juego. – Yue apareció de su transformación con una mirada un tanto molesta hacía la chica de pelo rubio. – No puede ser que tu tengas otro.
- Pues es así – contestó ella enfadada ante la mirada del guardián. Si quería pelea, ella estaba más que dispuesta a dársela, aunque no podía evitar estar asustada. Al final, toda la verdad se había descubierto, y no sabía como podía acabar todo. Notaba como la tensión se hacía cada vez más fuerte.
- Pero bueno! Porque os enfadáis tanto!? – Una gota de sudor apareció en la cabeza de Sakura – No pasa nada si tiene Cartas de Clow! No lo sabíamos y ya esta! No tenéis porque enfadaros tanto por algo así!
Las palabras de Sakura fueron como un calmante. Yue y Akane la miraron y después bajaron su mirada algo más tranquilos. Al fin y al cabo, ella tenía razón, no tenía porque pasar nada., aunque Akane no podía evitar sentir cierta preocupación.
- Lo que me gustaría saber – Akane trató de moverse – Es por que razón las cartas no me obedecen y no me dejan salir del círculo mágico!
- Te están protegiendo. –Taro subió al escenario con una mirada que hizo temblar a todos. Del inocente muchacho de templo que habían conocido no quedaba ni rastro. Armado con su enorme vara y sucedido por Hana y el peluche blanco con alas metálicas se dedicó una mirada oscura y penetrante a la situación. Una mirada... muy parecida a alguien a quien conocían. – Se nota que os tienen mucho cariño.
- De que nos tienen que proteger!? – Sakura se giró para mirar al muchacho, pero el incipiente temblequeo de las cartas la hizo ponerse en alerta. Temiendo algo grave, Spyro, Kyon, Clooven y Nakuru se transformaron, añadiendo todavía más magia al asunto, ya que no solo estaban las señoras, sino que los dos guardianes de Akane se habían transformado, al igual que los de Sakura.
Fue entonces cuando el sueño se llevó un tanto: una chica rodeada de cartas con dos guardianes al lado. Sakura y Akane se miraron un instante preocupadas. Si el sueño se estaba cumpliendo, ya no había marcha atrás... no podían huir de lo que les estaba predestinado.
Esa inyección de poder provocó algo que puso en alerta a todos. Las cartas se habían vuelto locas volando alrededor de su ama a gran velocidad, hasta que una se soltó. Sin que nadie entendiera nada, “The Arrow” de Sakura apareció de repente y se lanzó contra Akane. Como respuesta a ese ataque “The Wood” de su contrincante se mostró y ambas se enzarzaron en una pelea.
- Tened cuidado!! –Taro trató de acercarse a las dos chicas, pero ya era demasiado tarde.
Todas las cartas recuperaron su forma original y empezaron a desperdigarse por todos sitios a gran velocidad, movidas por algo que nadie entendía. Eriol apareció sin el traje, pero vestido con su elegancia de siempre y alzó su vara.
-“The Shield”! – Y un enorme escudo protegió al público de los ataques de las desquiciadas cartas que volaban en todas direcciones. Pero ese uso de la magia fue más imprudente de lo que Eriol y Taro se habían esperado, ya que las enloqueció todavía más.
- Salgamos de aquí Sakura!! – Viéndose liberada, Akane agarró a Sakura y se la llevó del escenario hacia los jardines del templo. Pero el contacto físico y el hecho de que sus objetivos huyeran las volvió un blanco inmediato para las cartas.
En la noche oscura y sin luna, Akane y Sakura se vieron perseguidas por infinidad de seres de distintas formas. Asustadas, corrían como podían, pero que podían hacer contra “The Wind” o “The Fly”? Además, esta vez no tenían ninguna magia con la que ayudarse y aunque ambas eran ágiles y resistentes y llevaban un vestido de lo más cómodo, no podían superar a sus propias cartas.
- Porque me ha de pasar esto a mi!!?? – Los lagrimones caían por la cara de Sakura mientras recordaba las innumerables veces que había sido perseguida por cartas.
- Cuidado!! – Akane dio un golpe con la vara a “The Big” que se había abalanzado en contra de su amiga.
Viendo que no podían huir más, Akane tomó la vía defensiva. Era bastante ágil y estaba más que acostumbrada a pelear contra las cartas. Con rapidez implacable, se iba deshaciendo de golpes y ataques. Sin embargo, Sakura no parecía tan entrenada y sólo podía esquivar torpemente un ataque detrás de otro.
- Sakura a tu izquierda! – la muchacha rubia la agarró fuertemente de un brazo y la apartó de un ataque de agua. Eran demasiados. No solamente estaban luchando contra un juego doble de cartas, sino que además no tenían ninguna magia con la que protegerse! Akane y Sakura se escabulleron entre los arboles, alejándose del camino tanto como podían y evitando un ataque abierto.
Pero las cartas parecían no darse por vencidas. “Nunca me había dado cuenta de cuantas cartas tenía” pensó Sakura mientras corría. Notaba los pasos agitados de sus perseguidores y como les iban tomando terreno sin descanso “No van a dejar piedra sobre piedra! Y no era para menos, ya que parecían no tener ningún reparo en tirar abajo arboles y casas con tal de llegar a sus presas.
- Akane no podemos seguir huyendo! –La señora de las cartas se paró bruscamente al llegar a un camino – Si seguimos así, van a destrozar todo el templo!
- Tendremos suerte si no nos destrozan antes a nosotras – Akane la miró mientras respiraba pesadamente – Ya los tenemos aquí de nuevo!
- Pero porque nos atacan? – Se pusieron espalda contra espalda – Nunca las había visto de esa forma.
- Se han liberado – Solo había esa opción. Akane sólo había visto así a sus cartas en el momento de capturarlas, pero nunca había tenido que pelear con todas a la vez! Y aún así, las cartas se comportaban de una manera mucho más desquiciada y loca de lo normal – Nos hemos vuelto a convertir en cazadoras de cartas, Sakura – No pudo evitar una sonrisa ante ese comentario.
- A mi me atacan tus cartas Akane – La voz le temblaba.
- Sabes distinguirlas? – Akane parecía sorprendida.
- Si, son muy especiales para mi – y sonrió tímidamente – no puedo confundirlas con ninguna.
Admirada, Akane sonrió mientras notaba el cerco de atacantes a su alrededor – Entonces el problema está en nosotras mismas. Si es verdad que a mi me atacan tus cartas y a ti las tuyas es que algo en nosotras las molesta.
- No nos atacaban también cuando éramos cazadoras? – Pero Sakura ya no pudo hablar más. Un chorro de agua se dirigía hacía ella. No podía ni hablar, ni siquiera pedir ayuda a su amiga que en ese momento parecía ocupada esquivando una patada.
-Akane! – Algo llamó a la cazadora y vio la oscura y imponente figura de su guardián en el cielo. No hizo falta decir nada más. Esquivó la patada y antes de caer en el suelo ya tenía la vara preparada. La energía de Spyro fluyó en la vara y con un rápido movimiento Akane la canalizó en un haz de fuego que resistió el agua y lanzó lejos al atacante.
Kero y Spyro aterrizaron elegantemente en el camino mientras las aturdidas cartas se disponían a atacar de nuevo. Sakura y Akane se montaron en sus guardianes y estos remontaron el vuelo antes de que más chorros de agua y fuego les atacaran. Pero ni en el cielo estaban seguras.
- Cuando éramos cazadoras... nos atacaban porque sabían que las íbamos a capturar. – Akane se agarró con fuerza a Spyro mientras este esquivaba un manotazo de “The Big”.
- Entonces, si tus cartas me atacan a mi es porque se piensan que las vamos a capturar?
Kero arqueó el lomo – Habrá que preguntárselo al creador mismo – vio la figura de Erol en lo alto de la puerta de entrada del templo mirando impasible la humareda que provocaba la lucha de cartas. Akane sin embargo tenía la vista fija en Taro que estaba sentado entre las ramas del cerezo. Ambos tenían a sus guardianes al lado.
- Os estáis defendiendo muy bien – Eriol las observó mientras aterrizaban. Lanzó una mirada a Tomoyo y Syaoran que llegaban corriendo después de haber echado a las cartas que quedaban del escenario. – Y eso que no tenéis magia.
- Que demonios pasa aquí!? – La rabia asomaba el rostro enrojecido de Akane. Había contenido su enfado hasta ahora, pero no pensaba aguantar más– Me parece que ya habéis mantenido bastante vuestro estúpido secretismo, Sakura y yo debemos una explicación.
- No pareces sorprendida, Akane – Taro esbozó una sonrisa de extrañeza.
- Ya había notado la magia de ambos – dijo mientras miraba temerosa de que aparecieran más cartas – Y la manera en como nos interrumpíais. No se quién sois, pero me parece que sabéis mucho de lo que está pasando.
- No sabes quien somos? – El muchacho de gafas lanzó una mirada sorprendida a Taro – ni siquiera Awazigari? Es que tu heredera no tubo que cambiar cartas de Clow a sus propias cartas?
- A diferencia de “tu” heredera, la mía las cambió sin que hiciera falta ninguna intervención por mi parte – Y sonrió orgulloso mientras Akane, Sakura y los demás los miraban como si fueran bichos raros. Herederas? Intervención? De que demonios hablaban esos dos?
Eriol hizo ver que no oía ese comentario y con voz potente se presentó – mi nombre es Eriol Hiragizawa, quien en otra vida fue Clow Reed, mago famoso y creador de las cartas de Clow. – Ante ese nombre, Akane abrió los ojos y lo miró asustada mientras repetía el nombre. – Estos son mis guardianes, Ruby Moon y Spinel Sun. – Los dos guardianes sonrieron e hicieron una cortés reverencia.
- Mi nombre es Taro Awazigari, y en otra vida fui el hermano de Clow Reed, Clow Seed.
Un grito de sorpresa escapó de la boca de Sakura mientras todos los demás lo miraban con los ojos como platos. Hermano? Clow Reed tenía un hermano? Desde cuando?
- Kero, es eso cierto? – preguntó Tomoyo. – nunca nos habías dicho que Clow Reed tenía un hermano!
- Es que no lo sabía! – la cara del guardián no podía reflejar más estupefacción....la verdad es que nunca se hubiera imaginado que eso podría llegar a pasar – Clow nunca me dijo que tuviera hermanos, él era hijo único!
- No lo era – la voz de Eriol sonaba calmada – Clow Reed tenía un mellizo de su misma edad con el que nunca se llevó bien. Eran rivales sobretodo en la magia, dónde sus poderes eran muy igualados. Sin embargo eran caracteres completamente opuestos. Mientras que Clow Reed adoraba hacerse famoso y conocer mundo, Clow Seed nunca fue muy hablador y prefería encerrarse en su mundo.
- Pero como es que ambos hicieron cartas? – Akane parecía cada vez más enfadada.
- No se sabe quién fue el primero que las hizo –continuó Taro – el caso es que al final los dos acabaron creando un juego de cartas completamente igual. Su rivalidad les hizo querer igualar al otro y los juegos acabaron siendo exactamente iguales. – El muchacho dejó que un suspiro escapara de su boca. Hacía tiempo que no recordaba la historia de su pasado – Así es como vuestras dos historias se parecen tanto. Al ser mellizos y estar tan íntimamente ligados en la magia, ambas descubristeis el libro al misma tiempo, cada una en cada parte del mundo de dónde provenía la magia de los magos: oriente y occidente. Ambas tuvisteis que cazar las cartas y, en su momento, ambas pasasteis el Juicio Final, teniendo que transformarlas en vuestras cartas.
- Pero la base de vuestras cartas siguen siendo las cartas de Clow, así que esa rivalidad que antes había en ellas sigue latiendo en las vuestras – Eriol las miró y sonrió – Las cartas de Clow Reed atacan a la heredera de su rival, y las cartas de Clow Seed atacan a las de su odiado hermano.
Un terremoto impidió seguir hablando al mago. “The Earth” abrió una enorme grieta que llegó hasta la puerta del templo. Taro hizo un gesto y de las ramas del árbol se levantó Hana con una mirada burlona. Dos grandes alas metálicas salieron de su espalda y la rodearon para convertirla en una mujer con un bonito vestido blanco, verde y naranja y unos largos cabellos rizados recogidos con un aparatoso encadenado. De su espalda nacían dos enormes alas metálicas iguales a las del imponente felino blanco que había aparecido en lugar del peluche. La mujer alzó una mano y un escudo invisible se alzó para todos los que estaban en el círculo que había entre el cerezo y la puerta. La tierra pareció calmarse y volver a su lugar ante los respiros de todos, especialmente de Akane, que había estado temiendo el ataque desde hacia rato.
- Porque nos atacan las cartas? – Sakura se había agarrado a la grupa de Kero del susto.
- Las cartas se han liberado – respondió Taro – Dos magias tan poderosas como las vuestras han entrado en contacto y la eterna rivalidad las ha liberado gracias a vuestro increíble poder mágico.
- Y que hay que hacer para transformarlas en cartas? –Syaoran se acercó al árbol. – No podemos dejarlas así!
- Eso es tarea de las cazadoras de cartas – Las figuras de Eriol y Taro cada vez se veía más difusa debido a la poca luz que había. – Tenéis que hacerles ver que estáis unidas, que la división que las separa ya no existe más.
Un golpe de “The Wood” fue suficiente para que el escudo desapareciera y Akane y Sakura se vieran de nuevo rodeadas por cartas. Pero esta vez no estaban solas: Yue, Kero, Spyro, Cloe y Syaoran tomaban parte en la lucha que prometía ser de lo más intensa.
“The Earth” volvió a hacer de las suyas abriendo más grietas y moviendo el suelo a su antojo. Tomoyo vaciló un instante y trató de agarrarse al árbol más cercano que tenía, pero la grieta se hizo enorme de repente y la chica perdió pie en un instante. Un fuerte brazo la agarró y la levantó del suelo, llevándola hasta los más alto del cerezo que se mantenía inmóvil pese a los movimientos de tierra.
- Aquí estarás segura – la voz sonó suave a sus orejas y Tomoyo pudo ver la cara de Taro sonriéndole amablemente. –Este cerezo tiene una protección muy fuerte.
- Lástima que mi escudo no haya durado más – la mujer de las largas alas se sentó mirando interesada lo que pasaba abajo – no has tenido tiempo a presentarnos.
Ante la mirada de sorpresa de Tomoyo, los labios de una mujer se curvaron en un sonrisa. – Encantada de conocerte, mi nombre es Ten-nyo. Tu eres la amiga de Sakura, verdad?
- Hana? – Tomoyo abrió los ojos. Hana parecía no haber cambiado nada, aunque se la veía mucho más atractiva y misteriosa.
El grito de “The Voice” desvió todas las atenciones. Sakura, Akane y los demás se veían rodeados por una humareda de cartas que peleaban contra ellas, y peleaban entre si. Tomoyo se agradeció a su misma haber hecho unos trajes bien cómodos y resistentes a movimientos exajerados.
- Taro! – Tomoyo lo agarró del brazo – Hay que hacer algo, las están atacando!
La cara del muchacho reflejó un instante de preocupación – No puedo meterme. No podemos inmiscuirnos ni yo ni Eriol. Nuestra magia solo haría que darles más poder a las cartas.
Tomoyo se apartó de él. Cuantas veces había escuchado lo mismo? Veía como sus amigas peleaban y se defendían como podían y solo sentía la impotencia del miedo. Miró a Taro y se sorprendió. Bajo la máscara impasible de su cara, sus ojos brillaban de pura preocupación por sus amigos, sobretodo por Akane...
Esa mirada tranquilizó levemente a Tomoyo. Taro no dejaría que le pasara nada a la chica a la que amaba, aunque tuviera que arriesgar su vida en ello.
Otro golpe. Sakura estaba desesperada... sus propias cartas estaban atacando a su amiga! Akane se defendía implacable con una fuerza y determinación que no tenían nada que envidiar la de sus propias cartas, que no dejaban un descanso a Sakura y eso que tenía la ayuda de Kero, Yue y Syaoran. Sin embargo, las cosas no iban bien. Las cartas parecían más incansables que nunca, sin contar que eran un número mucho mayor que ellos.
- Si me están atacando quiere decir que soy yo la que las tiene que cazar... –murmuró Sakura – pero como voy a cazar las cartas de otra persona?
- Inténtalo Sakura! - Como si le leyera el pensamiento, Akane se abalanzó contra “The Little” que en ese momento saltaba sobre su amiga y le dio un golpe con la vara – Ahora!
- Vuelve a tu forma original! – Vaciló un momento... carta de Clow? – Carta de Akane!!
Por un momento, “The Little” pareció transformarse, pero antes de que la carta tomara forma, se liberó de golpe.
- Como es posible? – Sakura se apartó turbada y trastabilló.
- Tu magia no es capaz ni siquiera de sellar a “The Little”, Sakura – Syaoran la cogió antes de que pudiera caerse.
- Pero que podemos hacer? – Akane esquivó un ataque y Spyro lo chamuscó con su aliento de fuego – La magia de Sakura es poderosa, como es que no puede con una carta tan pequeña?
- Será porque no es una carta propia – Cloe miró las varas con su indiferencia habitual – Por mucho poder que tenga, uno no puede sellar las cartas de otro.
En pocas palabras, hacía falta una mezcla de dos magias para que pudiera funcionar. Sakura y Akane se miraron a los ojos, como midiendo el poder que ambas tenían. Sonrieron al ver que ambas pensaban lo mismo y juntaron sus manos dejando flotando entre medio las dos varas. Los dos círculos mágicos aparecieron en el suelo a la vez, fundiéndose en uno solo.
- Vara que portas los poderes de mi estrella – Dijeron las dos a la vez. Pese a que nunca habían hecho nada parecido, pese a que no sabían que tuvieran semejante habilidad, las palabras salían solas, mientras una corriente de energía iba pasando de la una a la otra. – Únete a mi gemela y dame...
- Por el poder de Clow Reed! – dijo Sakura
- Por el poder de Clow Seed! – continuó Akane.
- El poder de la oscuridad – cerraron los ojos ante la intensa luz que emanaba de las varas – ¡Libéralo Ahora!
Una enorme vara creció entre medio de ambas. Con colores parecidos a la vara de Sakura, tenía la misma forma que la vara de Akane, pero dos alitas blancas nacían de cada lado. La vara era larguísima, ya que contenía el poder de ambas magias. Sakura y Akane la cogieron con decisión.
Las cartas se quedaron quietas, mirando sorprendidas esa unión de magias tan y tan rivales hasta ese momento.
- Revelaos en vuestra forma verdadera!
- Cartas de Sakura! –dijo Akane
- Cartas de Akane – dijo Sakura.
Muchas de las cartas cerraron los ojos y dejaron que un torbellino de colores las transformara en cartas, y empezaron a flotar alrededor del círculo mágico en dos bandas que se cruzaban entre si. Sin embargo, las cartas más elementales y poderosas se resistían a ser transformadas, mirando desafiantes a sus amas.
- Que pasa? –Sakura miró a sus cartas angustiada – porque no se transforman?
Syaoran observó detenidamente a las cartas. Que podía fallar? Sakura y Akane habían unido sus varas, eso no era un símbolo suficiente de unión entre las amas? Entonces fue cuando su mirada se fijó en los guardianes. Su postura seguía siendo defensiva, aunque se habían calmado al ver que las cosas estaban funcionando.
- La unión todavía no es lo suficientemente fuerte – Tragó saliva al recordar las implicaciones de su proposición – Por eso no convencéis a las cartas más poderosas.
- Entonces, que falta?
- Los guardianes – Syaoran miró a Akane – Los guardianes también han de mostrar su unidad. Y la única manera de hacerlo...
Akane tragó saliva. Meter a Spyro y a Cloe en la vara? Ni soñarlo, todavía recordaba lo mal que lo había pasado para transformar “The Light” y “The Darkness” . Vio que la cara de Sakura también reflejaba lo mismo....y sin embargo.... las palabras de Syaoran no sonaban del todo descabelladas. Las cartas querían una unión total....y que era lo que faltaba?
- No! –Sakura no pudo evitar una lagrima – No quiero meterlos de nuevo ahí dentro.
- No pasará nada – Cloe esbozo una sonrisa y limpió la lágrima que surcaba las mejillas de Akane. – Ya lo hicimos una vez y volvimos sanos y salvos, recuerdas? Además, esta vez no estarás sola. – Y, lentamente, le lanzó una mirada de confianza a Sakura.
Antes de que pudieran decir nada los guardianes cerraron sus alas, y se dejaron engullir por la poderosa energía que emitía la vara. La altura de esta se hizo todavía más grande, y los rasgos cambiaron para mostrar una luna, una estrella y un sol. Las dos chicas notaban como la magia en estado puro vibraba bajo sus manos mientras las lagrimas cruzaban sus mejillas.
- Revelaos en vuestra forma verdadera!
- Cartas de Sakura! –dijo Akane
- Cartas de Akane! – dijo Sakura.
Las cartas sonrieron débilmente y cerraron los ojos. Las cartas que faltaban en las dos bandas se hicieron visibles, sin embargo, no acababan de transformarse en cartas...porque? Akane no podía evitar estar asustada. Y si la magia no era suficiente? Si perdía a Spyro y a Cloe, se quedaría sola en la vida.
Sakura tomó aire y deslizó la mano por la vara hasta llegar a la de Akane, que apretó cariñosamente – Todo ira bien, ya lo veras. Lo conseguiremos. – La mirada de absoluta confianza y determinación de Sakura, pese a las lagrimas, hicieron sonreír a Akane que asintió con la cabeza. Ambas dejaron fluir la magia de la vara a través de ellas y, de repente, las cartas que había en la banda, brillaron con intensidad. Con un último esfuerzo, las cartas que faltaban se vieron convertidas.
Una luz suave y cálida invadió a las dos señoras de las cartas que se vieron transportadas. Notaban el aire fresco que tranquilizaba y agudizaba sus sentidos. Una suave voz las hizo abrir los ojos y se vieron en un cielo estrellado.
- Lo habéis hecho muy bien – ante ellas dos hombres las miraban amablemente. Sakura y Akane reconocieron a los dos Clow y fue entonces, al verlos sonrientes, cuando toda su tensión se descargó. – Sentimos haberos hecho pasarlo mal. –Notaron como una frías manos les limpiaban las lágrimas que caían sin freno. Habían estado tan asustadas. Todo había pasado tan rápido, y les había faltado un pelo para no perderlo todo. – Gracias a vosotras, las cartas se han vuelto más poderosas, y a la vez, más vuestras.
- Porque se han revelado en nuestra contra? –Akane trató de controlarse.
- Vosotras sois nuestras herederas, por lo tanto, las responsables de las cartas de Clow en el fondo – dijo un hombre parecido al Clow de siempre, pero con un traje más occidental y pelo corto. – Nadie esperaba que os encontraríais y menos que os haríais amigas. Las cartas empezaron a recordar esa rivalidad y siempre que había contacto mágico entre vosotras trataban de atacar al contrario.
- Por eso sucedían esas cosas tan extrañas? – preguntó Sakura.
- Si. Las cartas de cada una atacaban los puntos más débiles la otra : físicamente a Sakura, psicológicamente a Akane – La muchacha de pelo rubio apretó los labios involuntariamente ante ese comentario – y cada vez que uno de vuestros guardianes solucionaba el problema, tenían cada vez más pistas de cómo era la ama a la que odiaban. Una vez conseguida la suficiente información, las cartas se rebelaron en el instante que hubo el siguiente contacto mágico.
- Un contacto mágico de lo más fuerte si hay que añadirlo – continuó Clow Reed– Las cartas simplemente se dejaron llevar por la enemistad que nosotros, involuntariamente, teníamos. Ellas son un vivo reflejo del amo que las posee. Hubiera sido normal, que en vuestro caso, se hubieran querido como hermanas, pero tenían de base nuestro odio. –Clow no pudo evitar una sonrisa que demostraba todo el arrepentimiento que sentía – Es por eso que se mostraban tan desquiciadas, porque no sabían si amar u odiar.
- No ha sido culpa de ellas, no las odiéis. Al fin y al cabo sólo quisieron demostrar lo mucho que querían a su amo.
- Entonces, una vez les hemos demostrado que lo que nosotras queríamos era que se quisieran, no tienen porque darnos más problemas, no? – Akane los miró fijamente.
- En realidad había otra cosa: no es habitual que dos magias tan potentes estén juntas en un mismo lugar. Es normal que hayan ocurrido cosas así, y seguramente, hubieran pasado sin ningún motivo, ya que tantas magias juntas sólo acarrea problemas.
Parecía bastante sencillo de entender, pero esa afirmación empezó a dar forma a una nueva preocupación en las dos señoras de las cartas.
- Ahora las cartas ya han aprendido algo nuevo –Clow Seed las miró un poco extrañado ante la seriedad de la expresión de sus caras – y vosotras habéis ganado nuevo poder.
Los dos Clows alzaron la mano y la enorme vara se deshizo en las dos varas originales de sus amas, brillando intensamente. Al cogerlas, notaron más fuerza en si mismas de lo que antes tenían, y la calidez de ese poder les hizo abrir los ojos.
Habían vuelto a la entrada del templo, con el círculo mágico unido bajo sus pies. Las cartas se arremolinaron entre las dos amas moviéndose alegremente. Sakura y Akane se miraron y no pudieron contener una explosión de alegría en forma de risas y abrazos. De repente, notaron como unas alas las cubrían y vieron las caras tranquilas y sonrientes de los cuatro guardianes.
- Taro, te encuentras bien? – Tomoyo lo miró extrañada. En lo alto del árbol, y todo lo que había durado ese brillo intenso que había engullido a sus dos amigas, Taro había caído en una especie de trance del que la chica no se había atrevido a despertar. La luz se había desvanecido, y con ello, Taro había recuperado la consciencia... y la sonrisa.
Sakura se vio abrazada por todos sus compañeros, especialmente por Syaoran, que había estado muy preocupado durante todo lo que había durado la luz. Parecía que no había pasado el tiempo, pero a lo lejos observó como el sol nacía.
- Lo habéis conseguido – Eriol apareció, ya sin la vara, caminando al lado del cerezo. Taro salió de detrás del árbol y caminaron juntos hasta llegar a dónde estaban todos. – Ahora ya todo estará tranquilo. – Observaron las miradas algo serias de Sakura y Akane y sonrieron a la vez – Sentimos no haber dicho nada y obligaros a mantener el secreto, pero es que, en el fondo, era mejor que las cartas supieran a dónde dirigirse, o sino, las cosas hubieran pasado mucho más descontroladamente de lo que han pasado.
Una gota de sudor recorrió la cabeza de todos al ver todo su alrededor completamente destrozado mientras un sol nacía exultante ante un nuevo (y atareado) día para las dos señoras de las cartas.
Claro y brillante. Así era el día en que Sakura estaba sentada en un desnivel de hierba suave. La brisa mecía la hierba acariciando los tobillos desnudos de la muchacha y la falda y la camisa se movían suavemente.
- Lo siento, llego tarde! –Una voz la sobresaltó de sus pensamientos.
Syaoran llegaba corriendo desde la carretera. Pegó un ágil salto para esquivar la valla que separaba la carretera del desnivel, aterrizó a pocos metros de Sakura y se sentó delante de ella rodeándola con sus brazos. Aspiró la brisa mezclada con el perfume de la chica y sonrió. Hacía tiempo que no podían permitirse un día tranquilo los dos solos, y ese día pensaba aprovecharlo al máximo. Vio que Sakura seguía pensativa.
- Que es eso? –La chica tenía algo en su mano.
- Adivina – y se giró levemente con una gran sonrisa – Carta de Akane!
- De verdad? – apoyó su cabeza en el hombro de la muchacha – y que dice?
Como si fuera algo de gran valor, Sakura abrió la carta con sumo cuidado y se puso a leer.
“Querida Sakura:
¿Como va todo por Tomoeda? Seguro que todos seguís estupendamente, con esa alegría que os caracteriza.
Al final la vuelta a Paris ha sido definitiva ( ¡conseguí convencerlos! ), y mi padre ha seguido trabajando en otro equipo de lo que le gustaba. Mi hermana ha acabado por gustarle lo de la costura y ha empezado a ayudar a mi madre en la tienda que ha abierto. Y no le falta trabajo! Al pobre Kyon le ha tocado ayudar también, y tendrías que ver todas las tiritas que lleva en sus manos ( ¡lleva más que yo! ).
Creo que hicimos bien en decidir nuestra separación. Las palabras de Clow no parecían ser muy inocentes. La verdad es que os hecho mucho de menos a ti y a los demás, porque fuisteis los mejores amigos que alguien como yo podía desear. Supongo que no pasara nada si vengo de vez en cuando a visitaros, verdad?
He vuelto a ver a Theo, pero ya no sufro tanto como entonces. Supongo que tengo que darle las gracias a Taro que siempre está encima mío como una lapa y no me deja ni pensar en nada (está más pesado que nunca! Sobretodo desde que ya no hago caso de Theo...), aunque Spyro y Cloe me ayudan mucho. Las cartas parecen la mar de felices, hasta brillan solas! No puedo tener el libro abierto, porque sino enseguida empiezan a flotar y bailar por toda la habitación. También tengo que tener controlado a Spyro, que adora esta manía que les ha agarrado y las suelta por ahí... ¡estuvieron a punto de descubrirme!
Fuiste muy valiente al aceptar la confesión de Tomoyo ( ¡ella lo fue más! ¡No me imaginaba que fuera capaz de decirlo incluso delante mío! ) Espero que supiera comprender tus sentimientos. Bueno, no sé ni porque lo deseo...estoy segura!
Me sorprendió que la gente de Tomoeda se tomara tan tranquilamente los destrozos... se nota que están acostumbrados! Fue increíble como logramos arreglarlo todo en apenas un mes, que fuerza de voluntad, verdaderamente me dejaron admirada. Eriol también hizo bien de borrarles un poco la memoria para que no se acordaran de nada.
Estoy deseando ya que lleguen las vacaciones para convencer a mi familia y venir a veros! Te quiere,
Akane”
Sakura suspiró. Le había hecho muchísima ilusión recibir carta de Akane apenas unas semanas después de que se marchara. Ambas habían decidido que las palabras de Clow habían que ser tomadas en cuenta. Una decisión muy difícil y dolorosa. En realidad había sido Akane la primera en tomarla, más que nada porque se sentía con la obligación de poner en orden su pasado.
La confesión de Tomoyo había sido impactante para Sakura, pero no extraña. Le admiró la entereza de su amiga de confesarle sus sentimientos pese a saber que ella amaba a Syaoran. Pero tampoco se tubo que preocupar mucho: Eriol tomó un lugar importante en la vida de ella, y aunque a Sakura le apenaba un poco, veía a su amiga adorada, feliz y contenta con alguien que la amaba.
Pero también había noticias tristes para Tomoyo... Eriol pronto se tendría que volver a Inglaterra. Sin embargo ella se lo había tomado con madurez y lo había aceptado. Tomoyo no tenía miedo de esperar.
- Esta carta es fantástica – Syaoran sonrió – Se nota que ahora es más feliz que antes, verdad?
- Tu también lo has notado!? – Y rió alegremente mientras abrazaba el papel – Yo noto tanta energía y fuerza en esta carta que parece como si Akane hubiera puesto todo su corazón en ella.
- Es que lo ha puesto – y besó suavemente los labios de la muchacha – He traído algo para comer, quieres...? – abrió su bolsa - Pero que demonios!
Dentro de la bolsa estaba un Kero bien redondito con todas las sobras del almuerzo que Syaoran había preparado. Nadie sabia como, pero con su habilidad habitual se había conseguido esconderse en la mochila de Sakura y moverse sigilosamente hasta la bolsa de la comida de Syaoran. La discusión no se hizo esperar.
- Que demonios haces aquí pulga con alas!? –Miles de venas estaban marcadas en la cabeza del muchacho – Es que no nos puedes dejar ni un día tranquilos?
- Atrévete a repetir eso –respondió Kero – Nadie trata así al gran Keroberos!!
Sakura reía. Reía como nunca mientras apretaba fuertemente la carta de Akane contra su pecho. Sabía ya lo que quería contarle a Akane en su carta. Realmente... había tantas cosas por contar.
FIN
Felicidades! Ya te puedes morir tranquilo! Ya sabes como acaba CCA xDDDDD WOOOO!!! Imposible pero cierto!!! ; v ; CCAkane ha terminado!!! (*malena con lagrimones en los ojos*) Estoy tan supercontenta y feliz, si alguien está leyendo esto... es que ha sido capaz de leerse 18 capítulos de mi espantosa literatura! (a eso llamo yo literatura? XDDD) Cuando cree CCA, tenía pensado un serie....pero no una serie tan larga! Me ha llevado cerca de 2 años hacerla, y la verdad es que se nota... (o eso espero) Espero haber mejorado mucho! ^O^ Ya habéis visto que he hecho final ñoño y peliculeramente feliz, so pena de morir (he recibido amenazas! Creéis que es justo para una escritora que la amenacen si no hay final feliz?? XDDD). Todas las peticiones de un final feliz entre Tomoyo y Eriol han sido hechas realidad, aunque he dejado un toque amargo ( no iba a ser todo perfecto, por favor! Que una tiene su orgullo! XD). El que quiera que todo acabe bien, pastelosa y perfectamente bien... eum.... que escriba la continuación leñe! XD Yo la verdad es que otro fic de CCS....no XD Me he quedado ya harta y llena de CCS para el resto de la eternidad (pronto también acabaré llena de Ranma... con lo que me falta de Jusenkyo ¬¬U). Eso no significa que me haya retirado de la escena fanfikera... solo es que tengo pensado crear mi propia historia! Pero adoro hacer fanfics, así que estad atentos porque habrá mas de otras series! (más todavía?? SIIII!! XD) En este capítulo vemos la típica batalla final estilo CCS, es decir, el corazón vence a la fuerza. El nombre y la apariencia de Ten-nyo (y no, no tiene nada que ver con Di Gi Charat!!) los saqué del manga Ayashi no Ceres, de Yuu Watase. Aunque el pelo y la cara son distintos, me imaginaba esa cara de mujer fatal que tiene la diosa (que en japonés es llamada Tennyo, de ahí el nombre ;) ). La verdad es que en el final no me he alargado mucho en cuanto a los demás personajes o el desenlace, sino que me he decidido más a desvelar los misterios de todo lo que ha sucedido en la historia. Solo aquel que se haya leído la historia podrá deducir todo lo que falta ;) Muchísimas gracias a todos los que me han dado su opinión, y me gustaría, que si has tenido el masoquismo de leértela enterita y no me has enviado opinión! Que lo hagas! ^O^ male_