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Author of 7 Stories |
Bueno, aquí un nuevo fic... que quizá sea de un solo capítulo, nunca se sabe... Le he puesto un toque de humor al principio, pero que no os engañe... lleva bastante... acción... y me refiero a algo de sexo, aunque no soy muy explícita... Aviso a los homofóbicos, que llegará un momento en el que no les gustará leer... por eso no quiero que nadie me venga ofendido... yo ya avisaré de todas formas...
Mira, pensándolo mejor... aviso ya que contiene Lemon entre dos chicos. Y que no me gustaría que mentes muy jóvenes y sin perversión lo leyeran... porque se volverían tan locas como yo, y eso es muy malo xDD
[Dedicado a Ed (Edward, mi tita Paddy) que es la mejor escritora de slash y de todo del mundo mundial... a Pau porque leyó el principio y fue la primera, a Padme porque también lo leyó y me dio su opinión y a Marta & Rachel por que os estoy iniciando en los fanfictions... je je je... ¡Rachel ya está escribiendo un slash!]
|Un Final de Fiesta Inesperado|
1º Asalto: Irresistible.
Aquella noche sería genial, todos los amigos de la pareja, de los futuros novios, reunidos para celebrar uno de los últimos días sin matrimonio.
-Tenemos la taberna de las Tres Escobas para nosotros –comentó Remus saliendo de la chimenea y sacudiéndose su túnica de las cenizas-. Ha sido fácil, Rosmenta no podía negarse a la despedida de solteros de James y Lily.
-¡Fantástico! –gritó eufórico Sirius-. Lo de la música está arreglado... sólo tuve que sonreírle a una de las jóvenes Brujas de Machbeth...
-Nunca vas a cambiar...
-Si lo hiciera sería un desastre para la humanidad...
***
-Estamos aquí reunidos para unir en santa locura a James Potter y Lily Evans, que por cierto Jamsie ten cuidado que te la quito...
-Sirius...
El animago de ojos azules estaba subido en una mesa de la taberna, vestido de párroco rodeado de los invitados a la fiesta que reían por sus ocurrencias.
-Como iba diciendo, si queréis una cita conmigo sólo tenéis que... no, eso no era... ¡Bueno, da igual! Dentro de unos días mi casi hermano James se casa con la dulce Lily y hay que celebrarlo a lo grande así que... ¡Disfrutad!
Sirius empezó a bailar aun encima de la mesa mientras otras personas subían con él y la luz cambiaba a diferentes colores.
Cinco horas después y con unas copas de más fue Lily la que se subió a la mesa con su largo cabello suelto y sus mejillas sonrosadas de tanto bailar y beber.
-¡Un momento! Yo me caso –dijo empuñando una botella medio llena.
-Lily, ya lo sabemos querida –susurró Rosmenta intentando bajarla de la mesa-. Los invitados ya se han ido.
-Los invitados... se han ido... –repitió Lily riendo tontamente-. ¿Y quiénes son esos? –preguntó señalando hacia otra mesa donde dos chicos jugaban a cartas sin darse cuenta de que estaban puestas al revés.
-Son James y Sirius –le respondió la tabernera bastante harta-. Será mejor que volváis a vuestras casas. Remus, tú pareces el más cuerdo...
-No te preocupes Rosmenta, yo los llevaré sanos y salvos -comentó el joven licántropo sonriendo y tomando a Lily por los hombros para conducirla. Venga chicos. Chicos... hacedme caso por favor.... -Remus suspiró hondo- ¡¡James, Sirius, fuera está Snape, vamos a hacerle una broma!!
Rápidamente los dos chicos tiraron las cartas de la baraja mágica, estas se desparramaron por el suelo de la taberna.
-Snivelluuus... no te escondas... -dijo Sirius saliendo por la puerta con James montado en su espalda.
-¿Donde estás pequeño Snape...? -preguntó James subido en Sirius, con una mirada maliciosa y riendo como un tonto.
Justo en el momento en que los cuatro salieron del local, Rosmenta cerró fuertemente con un bufido, ella también era joven pero a estos chicos les gustaba demasiado la fiesta.
-Venga, a la izquierda, tenemos que ir al centro de Red Flú para volver a casa, no creo que estéis bien para apareceros -comentó Remus mientras Lily le abrazaba.
-Lobito, lobito, que tierno y bonito... -decía la pelirroja sacándole la lengua a su novio.
-¡¡Moony!! Me has quitado a mi prometida... -chilló James bajándose de la espalda de su amigo-. Vale, Lily, pues me iré con Sirius y viviremos felices.
-Por mi no hay pro... pro... problema -dijo el aludido bostezando-. Pero tú cocinas, hermano.
-Sirius, me refería a que nos iríamos a vivir juntos como... pareja... ya sabes... -James empezó a pestañear de forma excesiva y a mover las manos de forma rara- ¿Sirius?
El chico nombrado se escondió detrás de Remus.
-Siempre lo supe, James está enamorado de mí, Remus, protégeme, soy demasiado sexy -dijo Sirius de forma lastimera mientras Lily daba saltitos por delante de ellos.
-Sí, claro, venga... entrad dentro -contestó Remus negando con la cabeza y señalando el único establecimiento abierto-. Desde luego habéis bebido demasiado, no sabéis mediros.
Un señor viejo estaba detrás de un mostrador raído. Al otro lado de la estancia se veían varias chimeneas con muchas macetas en las que habían montoncitos de polvos flú. Una mujer algo rara se mecía suavemente en una mecedora de mimbre junto a la chimenea de la izquierda.
-Buenas noches, somos cuatro -dijo cortesmente Remus mientras sus amigos se habían acercado a la mujer de la mecedora y se preguntaban si estaría durmiendo.
-¿Van a ir a un mismo sitio o de forma separada? -preguntó el viejo mirando de forma reprobatoria a Sirius que pasaba una mano por los ojos cerrados de la mujer.
-Pues... chicos, escuchad, chicos... nada, no me hacen caso... Padfoot, escucha, ¿con qué nombre has registrado tu piso? Al final qué....
¡¡PUM!! Sirius había entrado en una de las chimeneas con un puñado de polvos flú. Ante sus mismos ojos chilló un nombre, incomprensible para Remus y el viejo por la distancia. James y Lily se habían arrojado junto a Sirius y los tres habían desaparecidos.
El licántropo miró al hombre y luego a la mujer de la mecedora que había caído al suelo con los ojos como platos. Ambos corrieron hacia ella.
-Disculpe, ¿ha oído el nombre qué han dicho? -preguntó Remus mientras ayudaba a levantarla.
-¿Qué dice? ¿Que ese ruido lo ha hecho un bicho? -preguntó la mujer con la boca abierta-. Pues que bicho más gordo.
-Está sorda como una tapia, además, cuando tu amigo se ha metido en la chimenea ella estaba durmiendo -dijo el hombre bastante enfadado-. ¿Vas a pagar sus transportes, supongo?
-Claro, claro -se disculpó Remus sacando su cartera, menos mal que había traido dinero. Luego pensó que dentro de un par de días sería luna llena, que cansado estaba...-. Y apunte el mío... creo que me iré a mi casa, espero que esos tres sepan cuidarse solos.
***
Los tres cayeron sobre una alfombra azulada dándose un buen golpe.
-¡¡James, Sirius, salid de encima mío, me estáis aplastando!! -chilló Lily aun con las mejillas muy arreboladas por el alcohol.
-¿Dónde estamos, Padfoot? -preguntó James tomando una mano de su pareja para levantarla a ella también.
-En mi apartamento. Moony me dijo algo de que entrara, pero estaba tan y tan lejos que como veía a dos Moonys no lo oí... ¿Tú sabías que Moony tenía un gemelo?
-No... que cosas que ocurren...
-Pero oye, tu apartamento es un poco raro, no... está como deformado... -dijo Lily moviendo la cabeza.
-Eso es porque llevas mis gafas Lily... -comentó James con una ceja alzada.
-Ah, claro... oye, que calor que hace... -dijo ella devolviéndoselas y tirándose en un sofá cercano. Los dos chicos se sentaron a ambos lados de la pelirroja.
-Tengo sed -dijo James.
-Tengo calor- dijo Lily.
-Tengo ganas... -dijo Sirius.
-¿Ganas? ¿Ganas de qué? -preguntó Lily girándose hacia él.
-Ganas de algo con lo que tú y yo disfrutaríamos mucho... -respondió susurrante su atractivo amigo mirándola de arriba a abajo. La chica estaba bebida, sí, pero no tonta, se sonrojó mucho y miró hacia su prometido.
James tenía la cabeza hacia atrás y justo cuando Lily notó la mano de Sirius tocando su espalda, James dio un salto.
-¡Tengo mucha sed! Ahora vuelvo -se fue caminando de forma rara hacia lo que creía que era la cocina que en realidad era el pasillo hacia otros apartamentos.
Lily vio como su novio se marchaba y cerraba la puerta tras de si, en ese momento se sobresaltó. Alguien le estaba masajeando la espalda por debajo de su camisa.
-Tienes una piel muy suave -susurró Sirius mientras pasaba una de sus manos por la cintura de su amiga.
-Sirius... has bebido demasiado... -dijo ella, estaba algo mareada pero se dejó llevar- James... está...
-Él... no está -contestó el chico de ojos azules mientras unos mechones le caían por la frente-. Divirtámonos, aun no estás casada, nena.
-No me llames nena -le reprendió ella de rodillas sobre el sofá y con una sonrisa vacilante. Un impulso le hizo quitarle la negra camiseta a su amigo-. Ahora entiendo porque las chicas de Hogwarts te deseaban tanto...
Lily observó con los labios semi-abiertos el torso desnudo de Sirius. Tocó sus musculosos pectorales. Pasó una mano por su torneado vientre. Sirius era tan varonil y a la vez tan inocente. Tan atractivo... Él empezó a besarla mientras le desataba la camisa. Besos cortos y tiernos. Lily quedó con su fino sujetador por vestimenta superior y fue el turno del chico para inspeccionarla. La acarició y sus labios pasaron de su boca a su cuello, fue bajando lentamente hasta llegar a sus senos, sus manos corrían juguetando por ellos, las entrelazó en la espalda de la pelirroja y quitó el cierre.
Ella se desprendió del sujetador y se abrazaron notando cada lugar de su cuerpo. Sirius besó el cabello largo y pelirrojo mientras se estiraban del todo en el sofá. El animago se sentó a horcajadas en Lily y empezó a desatarse la hebilla del pantalón sin dejar de mirar el hermoso cuerpo que tenía debajo.
Ding-Dong...
Sirius miró hacia la puerta de entrada, chascó la lengua pero se quitó el cinturón. Lily se removió inquieta, aun así alargó un brazo y tocó el cabello negro azulado de Sirius.
Ding-Dong...
-Quizá... deberíamos... abrir... -murmuró Lily mientras Sirius se estiraba sobre ella y la besaba por todo el cuerpo.
-No... hace falta... -jadeó Sirius.
Ding-Dong.... ¡¡Soy James!! Abridme...
Lily tiró a Sirius al suelo y empezó a buscar su ropa interior. Por su parte, el chico se sobó la espalda adolorida y se volvió a subir los pantalones. El animago miró a su amiga, ésta se marchó corriendo al baño con su ropa aun en los brazos.
-¿Por qué no me abríais? -preguntó James cuando su amigo le permitió entrar.
-Pues... ¿Qué hacías tú fuera del apartamento?
-Iba a la cocina... creo que me equivoqué de puerta... oye, tienes una vecina muy antipática, le pedí agua y me la tiró en la cara... -comentó James observando a su compañero-. Veo que tienes calor... vas medio desnudo...
-Sí, bueno, es que hace calor, ¿no crees? -preguntó Sirius abanicándose con una mano y cerrando la puerta.
-¿Y Lily?
-En el baño.
Silencio durante unos segundos. De repente Lily apareció por una de las puertas, totalmente vestida y algo nerviosa.
-Cariño, no me encuentro muy bien... -le dijo a James mientras reuhía la mirada de Sirius-. Creo que me voy a casa... a casa de mis padres. Espero que no te moleste...
-Oh, bueno... si eso es lo que quieres, no te preocupes... nos veremos mañana... -James se acercó a Lily y la besó en el cuello-. ¿Quieres que te acompañe?
-No, no hace falta, si vienes podrías armar un buen jaleo a estas horas. Mejor descansa y mañana nos vemos, amor.
Lily estaba a punto de entrar a la chimenea cuando alguien más habló.
-¿Te vas a ir sin despedirte del padrino de tu boda? -preguntó Sirius con una sonrisa burlona.
El chico de ojos azul oscuro se adelantó hasta su amiga y la abrazó, una de sus manos le rozó los labios permitiendo que ella los entreabriera y dejara escapar un sordo jadeo. Sirius aprovechó para apretar su torso aun desnudo al de Lily y la pelirroja se estremeció. Para James no fue más que un abrazo de amigos.
-Feliz final de despedida de soltera, princesa... quizá algún día podamos repetirlo... -susurró Sirius al oído de Lily, luego se separó de ella y habló en voz alta-. Bueno, hasta mañana Lily, no te preocupes por nada, yo cuidaré de James.
-Gracias Sirius -dijo ella entrando en la chimenea bastante sonrojada por las palabras del atractivo animago-. Buenas noches.
[Aviso de slash... si no os gustan las relaciones entre chicos... mejor iros]
-Me duele mucho la espalda... creo que ha sido por tu culpa al caer encima mío antes... -dijo James sentándose en una silla mientras se tocaba los hombros.
Sirius desvió la mirada de la chimenea para posarla en su amigo. Fue hasta un perchero y se puso una camisa, pero no se la abrochó, en realidad sí que hacía calor.
-Déjame ver -Sirius se acercó a James y se colocó detrás suyo.
-Que caliente estás Padfoot -se removió cuando notó el cálido contacto de sus dedos en los hombros.
-Sí, bastante caliente... -respondió Sirius con algo de picardía haciendo que a James se le encendieran las mejillas-. Estás muy tenso... relájate.
-Relajarme... sí...
Sirius empezó masajeando suavemente la espalda de su amigo mientras éste movía el cuello de forma circular para acabar dejándolo caer hacia atrás. El animago de ojos azules observó las facciones finas de James desde arriba: su nariz recta y bien definida, su barbilla inverbe, sus párpados cerrados bajo la montura de las gafas. Sin darse cuenta empezó a deslizar una de sus fuertes manos por su suave cuello. Inmediatamente James abrió los ojos sin mover la cabeza.
-Amigo... -empezó a decir Sirius sin dejar de acariciar el cuello del otro, de pronto se fijó en los almendrados ojos abiertos e intentó apartar la mano para volverla al hombro.
-No -cortó James bastante nervioso mirando ahora hacia otro lado-. Sigue... me... me gusta tu tacto.
-Te gusta mi tacto -repitió Sirius con una media sonrisa mientras se inclinaba y frotaba su mejilla contra la de él-. A mí me excita el tuyo.
-No juegues conmigo Padfoot.
James se levantó de golpe provocando que la silla se balanceara de un lado para otro. La tenue luz azulada que llegaba desde la calle y desde una pequeña lámpara en el rincón no era suficiente para poder ver bien el sonrojo del chico de pelo rebelde.
-¿Qué no juegue contigo? -preguntó Sirius alzando una ceja y cruzando los brazos-. En Hogwats te gustaba que jugáramos, ¿recuedas?... siempre nos sentimos atraidos el uno por el otro... Aunque estoy seguro de que a Lily...
-¡No nombres a Lily! -exclamó James girándose y quedándose a pocos palmos del otro animago. Luego disminuyó el tono de voz-. Ella nunca debe saber esto... yo la quiero con locura.
-No te sulfures así, sólo iba a decir que estaba seguro de que la amas. Y por supuesto que no debe enterarse, si se entera no hay boda y yo quiero seguir siendo el padrino -rió por su comentario. Luego suspiró y se acercó más a James para apoyar su cara en el cuello de él-. Eres mi mejor amigo.
-Tú también el mío -dijo el aludido respirando entrecortadamente por el acercamiento.
-Y te quiero... ¿Qué hay de malo en que dos amigos que se quieren se demuestren su cariño? -preguntó Sirius levantando la cabeza y apoyando ahora su frente en la de su compañero.
-Creo que nosotros nos demostramos un cariño más allá de lo franternal -comentó James con una débil risa, luego vaciló un instante, pero cuando volvió a sonreír parecía muy seguro de si mismo-. La verdad es que... me gusta que sea así... yo también te quiero.
Sirius abrió la boca para decir algo más, pero la cerró y ambos sintieron el cálido aliento del otro aun embriagado por el alcohol de las horas anteriores. Sirius la entreabrió de nuevo pero esta vez tenía claro que tampoco quería que de ella surgieran palabras.
Acercó sus labios hasta los de su amigo y los oprimió mientras ambos entralazaban sus brazos alrededor de otro. El beso fue aumentando de intensidad y James dejó salir un jadeo de placer amortiguado por la boca de su amigo. Se dejaron caer en la alfombra azul, moviendose de forma incontrolada.
Sirius se puso encima de James y le quitó las gafas sin que él rechistara, las dejó a un lado y siguió besándolo encarnizadamente. Empezaron a quitarse las camisas. Como Sirius la tenía desabrochada tardó escasos segundos y ayudó a su compañero sentándose a horcajadas sobre él, lo que le recordó que había tenido poco antes a Lily en la misma posición, pero eso no le impidió seguir gozando de ese momento, que quizás podría ser el último sin sentirse culpable por romper la futura familia que formaría su amigo con su prometida. Pero de todas formas él no solía sentirse culpable por nada, hacia lo que quería cuando quería, y además nunca obligaba a hacer nada a los demás, ellos mismos le incitaban.
James acarició el suave y manejable cabello de Sirius y éste aprovechó para darle pequeños besos por todo el torso, bajando cada vez más por su vientre.
-Sirius... -jadeó James cuando su compañero empezó a desabrochar la cremallera de su pantalón.
-Me encanta cuando dices mi nombre con ese tono... -rió él divertido bajándole aun más la cremallera para quitarle al fin los pantalones con una mano mientras que con la otra rozaba cuidadosamente la parte más erógena de su amigo-. Me encanta tenerte debajo de mí y poder hacer contigo todo lo que quiera.
Sirius empezó a juguetear con él mientras James profería gritos de placer cada vez más altos, ladeando la cabeza e intentando en vano morderse los labios para apaciguar su voz. El animago de ojos azules se quitó también los pantalones quedándose con su ropa interior negra y ajustada que seguramente harían las delicias de todas las jovencitas de su edificio si lo vieran en este momento.
Volvieron a besarse y a frotar sus cuerpos hasta quedar totalemente desnudos por sus rápidos movimientos. Los jadeos de James excitaban en sobremanera a Sirius que poco después le mordió el lóbulo de la oreja y le susurró unas palabras:
-Haré que no olvides esta noche James... vamos,... por los viejos tiempos, amigo... sólo si tú quieres.
-Quiero, hazme tuyo Sirius -dijo entrecortadamente poniéndose boca abajo y estirando los brazos hacia adelante-. Por favor, hazme tuyo, te necesito.
-Si es lo que deseas...
Sirius se estiró encima de James: primero besó su espalda y apretó sus caderas a las de él haciendo que el chico de ojos marrones gimiera y apretara los puños, pues a consecuencia del peso de Sirius su propia y enervada erección chocaba contra el suelo y lo convulsionaba en un torbellino de dolor placentero.
Cuando Sirius se preparó para unirse con James, él mismo entreabrió las piernas y sintió la primera y potente sacudida que tanto anhelaba. El movimiento rítmico de ambos se hizo muy rápido y Sirius gemía una y otra vez mientras una gota de sudor cristalina le resbalaba por la nariz.
-¡James...! ¡Oh, James! ¡¿Por que ha de ser tan jodidamente placentero hacerlo contigo?! -exclamó sin dejar de moverse encima de su amigo que en esos instantes arañaba la moqueta y levantava levemente la cabeza con una mueca de desesperante pasión.
Una y otra vez recibieron los espasmos de esa unión prohibida y cargada de atracción hasta que Sirius llegó al punto máximo de su aguante y salió del interior de su compañero con el último gemido. Sin moverse se dejó caer relajado y sudoroso encima de James.
La estancia quedó en silencio, sólo el murmullo de sus jadeos calmados perturbaba la paz del apartamento. Ambos cuerpos juntos, bañados por los fluidos de su climax sexual y rodeados por el aroma del placer que acababan de sentir. Sirius se levantó a tientas intentando no pisar nada y se fue hacia el baño apartándose el lacio cabello del rostro. James esperó unos segundos y le siguió.
Se quedó unos instantes en el umbral de la puerta, posando sus ojos color avellana en una figura atlética. Sirius se estaba dando una ducha con la cortina totalmente abierta: su piel bronceada brillaba gracias a las gotas de agua que resbalaban por su bien torneado cuerpo y los mechones de pelo volvían a enganchársele a la frente dándole un aspecto de chico rebelde.
James empezó a caminar hacia Sirius y aprovechó el espacio que había en la baja bañera para situarse a su lado y refrescarse junto a él. Ambos de pie y silenciosos se dedicaban sonrisas de complicidad y reseguían el cuerpo del otro con la mirada.
-¿Te arrepientes de lo que hemos hecho? -preguntó Sirius bastante serio -raro en él- minutos después mientras se secaba con una toalla blanca y grande- Me refiero a lo de esta noche... poco antes del día de tu boda y... ya sabes lo que quiero decir...
El aludido tardó un rato en contestar.
-No -contestó rotúndamente ya con sus gafas puestas y envolviéndose la cintura con otra toalla más pequeña y de tonos azulados-. No... además, si me arrepentiera no estaría aquí duchándome contigo -dejó escapar una risilla-. Ya te he dicho que te quiero, pero...
-Pero de ahora en adelante ya no podrá ser lo mismo, ¿verdad? -acabó Sirius con una débil sonrisa en la que asomaba algo de tristeza. James asintió-. Supongo que es lo justo.
-Eso no quita que siga sintiendo por ti lo que siento... además, quizá sea algo que no podamos evitar.
Sirius se echó a reír y le dio unos simpáticos golpecitos en el hombro.
-Es algo que tú no puedes evitar al verme a mí -le corrigió guiñándole un ojo-. ¡Eres un maníaco lascivo y sexual contra mi persona!
-¿Yo? -preguntó James con sorpresa fingida y señalándose a si mismo-. ¿Yo maníaco sexual? ¡Ja! Mírate al espejo Black.
-Eso lo hago cada día mi querido amigo -contestó girándose y sonriéndole a su reflejo. Sin previo aviso le dio un golpe a James en el trasero con la toalla.
-¡Eso ha dolido! -exclamó con una mueca de dolor tocándose una de sus fuertes nalgas.
-¿El golpe con la toalla o...?
-Tú y tus frases con doble sentido... ¡Lo ves como eres tú el maníaco sexual! -chilló James con el entrecejo fruncido y la boca medio abierta.
Unos segundos de silencio precedieron a una risa incotrolable de los dos. Sirius se ató también la toalla a la cintura y le pasó un brazo a James por los hombros.
-Quizá sea cierto... pero eso es lo que me hace irrefrenablemente ser tan... Sirius -contestó alzando las cejas y riéndose de él mismo-. O quizá sea que simplemente estás loco por sentirte atraido por un demente como yo... da igual... James... vayámanos a dormir un rato.
Unas horas después el mismo James Potter recordaba esos últimos instantes junto a Sirius en el baño. Recostado en un brazo, mirando a su mejor amigo dormido a su lado. No había sido solamente su propia despedida de soltero privada... gracias a él había vuelto a recordar porque le quería tanto: Sirius Black nunca le dejaría de lado y le apoyaría siempre en todo, le querría siempre y estaría incondicionalmente a su lado.
Se levantó cuidadosamente y le escribió un par de lineas en una vieja libreta que había en la habitación. Se marchó después de volver a observar su deliciosa cara de ángel dormido.
-Te quiero -susurró delizándose hacia la chimenea-. Siempre serás mi mejor amigo.
¿¿Fin??
***
¡Hola! ^-^ ¿Os ha gustado? Me ha quedado un poco... cursi al final, ¿no? Bueno, es igual, a mi me ha gustado xD Aunque quizá haga una segunda parte en la que Sirius se despierte y vea que James se ha marchado ya... ¿Vendrá alguien a hacerle compañía? Hum... ya veremos... me apetecería hacer entrar en acción a Remus...¡Ha sido mi primer slash! No sé si me salió como... me imaginaba que sería xDD...
Pero a lo mejor esto es el final de este fanfic... nunca se sabe... ¡Dejad vuestras geniales críticas constructivas! ¿Qué es un escritor sin reviews? (Todos: Un escritor sin reviews ¬¬U...) Vale, vale... xDD Os quiero mucho a todos y sólo deseo que hayais disfrutado de la lectura... Por cierto, me hubiera gustado hacer un fic de este tipo con mi clony Nury... ojalá algún día...
Arwen Vanadis Magic
Miembro de la Orden Siriusana