|
Author of 16 Stories |
I
Pesadilla
Todo estaba muy oscuro.
Wormmon, Davis, Yolei, TK, Cody, Kari... ¿Podéis oírme? Hace frío. Mucho frío. Y está muy oscuro. Tengo miedo. Algo me está siguiendo. No puedo huir. No sé dónde estoy. Ayudadme... Por favor... Ayuda... Ayuda...
Ken estaba acurrucado en medio de la oscuridad, con la cabeza escondida entre los brazos, sobre las rodillas. Temblaba ligeramente, no sabía si a causa del miedo o del extraño frío que se había apoderado de él de repente.
De pronto, volvió a escuchar esa voz... Ken... Ken, ven con nosotros... Te necesitamos... Ken...
No por favor, dejadme, por favor,¿ qué queréis de mi...? Dejadme...
Ken se levantó y echó a correr, no soportaba escuchar esas voces, huía desesperado, de repente tropezó y cayó al suelo, estaba perdido, esa cosa se le estaba acercando, cada vez estaba más cerca... más cerca... Se levantó y corrió de nuevo, ahora estaba acorralado, no tenía salida, atrapado en la oscuridad... Todo estaba muy oscuro y frío... Muy frío...
No, no, dejadme, no me toquéis, no quiero, dejadme en paz... ¡DEJADME!
- ¡Ken! ¡Por favor, ¿qué te pasa?
Ken se agitaba en la cama, inmerso en una horrible pesadilla. Sus ojos estaban fuertemente apretados en un desesperado gesto de tensión. Murmuró algo casi inaudible. Intentaba gritar, pero los gritos se ahogaban en su garganta. El pequeño Digimon zarandeaba desesperado a su compañero humano, cada vez más asustado.
-¡KEN!...
Entonces Ken abrió los ojos de repente y se levantó de golpe, conteniendo un grito. Tenía la respiración muy agitada y gotas de sudor resbalaban por su frente.
-¡Ken! ¿Estás bien?
El chico tragó saliva ruidosamente y con dificultad, todavía jadeante. Tenía la boca seca. Sus ojos recorrían la habitación, incapaces de posarse en un solo lugar.
― Wormmon... –dijo en un susurro, con una voz que no parecía provenir de su garganta..
― ¿Qué te ha pasado? ¿Ha... Ha sido una pesadilla? –preguntó el pequeño Digimon.
Ken no dijo nada, sino que abrazó al Digimon, temblando con violencia. Estaba completamente aterrorizado.
― Wormmon… estás aquí...
Wormmon se alarmó al percibir la intensidad con que latía su corazón. Sentía que su cuerpo entero temblaba, y además el pijama estaba empapado en sudor.
Ha sido un sueño, solo un sueño, solo un sueño... se repetía el chico una y otra vez para sus adentros, como si intentara tranquilizarse.
― Ken... ¿Estás bien? ¡Estás … estás temblando...!
Ken se apartó, avergonzado.
― Lo... Lo siento...
― ¿Quieres que llame a tus padres? ¿Seguro que estás bien?
― Tranquilo, no te preocupes, ya estoy mejor… solo ha sido una pesadilla...
El chico volvió a cubrirse con la manta. Aún no había sido capaz de controlar sus manos temblorosas. Cerró los ojos con fuerza, intentando controlarse, mientras las imágenes del sueño daban vueltas en su cabeza, una y otra vez… La voz de Wormmon, llamándole, le sobresaltó. Ken se dio la vuelta en la cama, mirando a su Digimon.
― Wormmon… Venga, intentemos volver a dormir, ¿vale?
― Pero... Ken…
― Ya estoy mejor, de verdad... Solo ha sido una pesadilla. ― le sonrió y cerró los ojos, intentando hacerle ver que no pasaba nada malo.
La mirada de Wormmon se desvió un instante hasta el escritorio. Le había parecido que algo centelleaba allí por momentos... ¿Acaso su emblema había empezado a brillar?
Volvió a mirar a Ken. El chico se había vuelto a dormir profundamente. Su respiración era mucho más tranquila y regular. Wormmon se acercó a él con cuidado.
Ken, ¿qué has soñado? ¿Qué ha podido aterrorizarte de esa manera? se preguntó.
Se acurrucó a su lado, cerró los ojos y volvió a dormirse.