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Atracción Magnética
Autora: Frizzy
Disclaimer: Todos los personajes y todo lo demás le pertenecen a J.K. Rowling
Tanto la historia como la información sobre la Herencia Veela, el libro presentado en este fic, la profecía, el bebé y los personajes originales son de la exclusiva propiedad de Frizzy. Gracias por permitirnos traducirlo.
Advertencia autora: Esta historia es Slash entre Harry Potter y Draco Malfoy. Si no te gusta por favor no lo leas, no quiero que te ofendas. Slash, por si no lo sabes, es una relación entre dos personajes masculinos. Ya fuiste advertido.
Traductoras: Alima21
Atracción Magnética
Capítulo 42
La vida amorosa de Seamus
Harry dio un respingo cuando su mochila escolar rozó sus sensibles pezones. Le habían estado doliendo los últimos días, y aunque sabía que era normal, lo detestaba. Observo que Draco lo veía entre preocupado y risueño. Su esposo había estado constantemente pendiente de él, especialmente desde su paseo a Hogsmeade la semana anterior.
-Es normal, Draco.
-¿Seguro que no quieres ir con Madame Pomfrey?
-¡Sí!
Hermione, quien estaba escuchando la conversación mientras tomaba notas para la Profesora Carrol, bufó, y a Harry le recordó, extrañamente, a Madame Pomfrey. Draco la miró, preguntándose cuál era el problema, y ella rodó sus ojos hacia el cielo.
-Deja de mimarlo, Draco, a él no le gusta eso.
-¡Sí le gusta!
Hermione entrecerró los ojos
-Harry está perfectamente, no es necesario que lo lleves a la enfermería.
-Pero…
-Estoy bien, amor- lo interrumpió Harry, sonriéndole.
Al ver que Harry ya no le escuchaba, Draco miró a Hermione frunciendo el ceño. Ron, quien estaba sentado al lado de ella, sonrió, pero sus ojos se llenaron de preocupación cuando se posaron en su amigo. Si Draco no hubiera estado seguro que la comadreja amaba desesperadamente a Hermione, lo hubiera golpeado. No le gustaba que nadie mirara a su pareja, especialmente con tanto cariño, por muy amigo que fuera.
-¿Estás seguro que la comadreja es hetero?
-¿Qué? Por supuesto que lo es- susurró Harry.
Draco lo miró dudoso.
-No sé, Harry. Él te está lanzando unas miradas raras… intensas.
Harry puso los ojos en blanco.
-Draco, ¿con quién estoy casado?
-Conmigo.
-¿Quién es el padre del bebé que voy a tener?
-Yo.
-Entonces, ¿cuál es el problema?
Draco sonrió, divertido al pensar en como Harry había aprendido a manipularlo.
-Ninguno.
-Bien.
Harry empezó a tomar notas, frunciendo el ceño de vez en cuando en señal de concentración. El rubio, cansado de hacer lo mismo, descubrió que su concentración derivaba constantemente hacia su pareja. Casi gemía en voz alta cada vez que Harry se mordía el labio, chupándolo mientras pensaba en lo que iba a escribir.
-¡Señor Malfoy!
-Draco alzó la mirada, sonriendo avergonzado al darse cuenta que los alumnos lo miraban aturdidos. Aunque no era como si ellos fueran a lanzarse sobre él, con la estación de apareamiento acercándose, su atracción magnética estaba algo descontrolada, a pesar de que Harry gastaba la mayor parte de ella.
-Lo siento, profesora.
-Pensaba que eso estaba solucionado- la profesora frunció el ceño.
-Lo estaba- replicó Harry, frunciendo el ceño y mirando a Draco con preocupación.
-Estoy bien.
-¿Estás seguro?
-Sí.
-¿Puedo hacer algo por ti?
Draco gimió, sosteniéndose la cabeza con las manos, mientras imágenes de Harry extendido en la cama, en el baño y en la ducha, venían a su mente. Se imaginó la expresión que pondría Harry si le pidiera irse y tener sexo con él y se echo a reír.
-¿Está seguro que se encuentra bien, señor Malfoy?
-Estoy bien, profesora.
La profesora lo observó pensativa antes que la comprensión la alcanzara.
-Estamos cerca de Marzo… debería haberme dado cuenta.
-¿Qué pasa en Marzo?- preguntó Harry, confundido.
Hermione puso los ojos en blanco.
-Hmmm… quizás deberíamos tener una lección sobre los hábitos de apareamiento- musitó la profesora, escribiendo la idea en un pedazo de pergamino.
Harry enrojeció.
-Se me había olvidado ese asunto- murmuró, observando a Draco, inseguro.
-No importa- lo tranquilizo su Veela, tomando una pluma y poniéndose a trabajar.
-¡Oh, Harry!- gimió Seamus, imitando a Draco.
El rubio lo miró fríamente, pero Seamus sonrió.
-Cállate, Seamus- dijo Harry, alargando una mano para apretar la de su esposo en un gesto tranquilizador.
ººººº
Draco observaba mientras Harry amontonaba papas en su plato y le agregaba una cucharada de sirop. Varios Gryffindors que estaban cerca de ellos miraron en plato con un rango de emociones que iban desde la incredulidad a las náuseas. Era claro que ellos lo encontraban tan poco apetitoso como Draco. El Veela se preguntó, distraídamente, si su pareja no se sentiría enfermo comiendo eso.
Harry levantó una cucharada y dio un mordisco, gimiendo con deleite.
-¿Antojos?- preguntó Draco, intentando no reír.
Harry lo miró con furia.
-¡No empieces!
-No lo hago- se defendió, levantando las manos.
-¿Cómo puedes comer esa cosa, Harry?- preguntó Ron, luciendo verde del asco.
-Sabe rico- se encogió de hombros, tomando otra cucharada-. ¿Quieres un poco, Draco?
-No, gracias, Harry. Puedes comerlo todo.
-Más para mí- Harry sonrió, comiendo con ansia.
A su mente vino una imagen de Harry retorciéndose bajo él, sus ojos verdes oscuros de deseo, mientras él lenta, muy lentamente, lamía el rastro de sirop de chocolate desde su vientre; entonces apartó bruscamente la mirada, no quería que su pareja observara el deseo claramente visible en sus ojos.
-¿Estás bien, Draco?
-Sí- replicó el joven.
-¿Seguro?- preguntó Harry ansiosamente, sus verdes ojos oscurecidos por la preocupación.
-Estoy bien, amor- Draco sonrió.
Harry también sonrió, radiante, regresando de inmediato la atención a su plato.
ºººººº
Al salir del Gran Comedor, Seamus detuvo a Harry en el pasillo. Draco lo miró fríamente, nunca le perdonaría que hubiera estado a punto de separarlo de su pareja en el pasado. A regañadientes, había aceptado que el muchacho ya no era una amenaza, pero seguía siendo precavido respecto a él. Había estado muy cerca de perder a Harry en varias ocasiones por causa del Gryffindor irlandés, y haría lo que fuera, cualquier cosa que estuviera en su poder, para asegurarse de no tener que separarse de su esposo y su hijo nunca más.
-¿Harry, puedo hablar contigo?- preguntó Seamus, nervioso.
-Claro. Podemos hablar en La Torre- Harry sonrió.
-¿Qué es lo que quieres, Finnigan?
-Sólo hablar con Harry- murmuró Seamus, incómodo.
-¡Draco! ¡Déjalo en paz! Ahora está saliendo con Blaise, ¿recuerdas? ¡Y yo nunca te sería infiel!
-Lo sé, Harry- replicó pausadamente, mientras miraba a Seamus con cauteloso recelo.
El moreno puso los ojos en blanco, sabiendo que era inútil tratar de hacer entrar en razón al Veela. Draco podía ser extremadamente testarudo cuando se consideraba amenazado. Sus instintos protectores se habían multiplicado dramáticamente desde su caída, y Harry estaba empezando enloquecer al ser tratado como un niño. No necesitaba que lo estuvieran vigilando constantemente.
-Veela- murmuró en voz baja.
-Te escuché, amor.
-Esa era la idea- bromeó Harry.
Y no era buena idea, se dio cuenta. No importaba cuanto Draco lo molestara con su inagotable ansia de protegerlo, todo lo que Harry tenía que hacer era mirar los preocupados ojos plateados de su pareja y se derretía. Comprendía que a Draco le aterraba todo lo que le pasaba, y lentamente estaba intentando que ese miedo disminuyera. Aunque era un proceso muy lento.
Llegaron a la Torre y Harry guió a Seamus hasta el saloncito. Draco se sentó a su lado, con Seamus frente a ellos. El muchacho irlandés se estremeció bajo sus miradas, sin saber cómo comenzar.
-Es sobre Blaise- balbuceó.
-¿Qué con él?- preguntó Draco, aliviado. El Griffindor seguía con Blaise después de todo.
-¡No sé qué pretende de mí! Ha estado actuando de una forma extraña últimamente. No me cuenta nada. Le pregunté qué le pasaba y me ignoró. ¡No sé qué hacer!
-Blaise siempre ha sido así- comentó Draco, frunciendo en ceño.
-Pero él se había calmado, y ahora está incluso peor. Siempre que estamos juntos lo único que quiere es sexo. ¡No me habla en absoluto!
-¿Y tú no le hablas?- preguntó Harry, preocupado.
Seamus sacudió la cabeza, la tristeza inundando sus habitualmente sonrientes ojos. Draco no pudo menos que sentir simpatía hacia el muchacho. Él había pasado por la misma preocupación con Harry. Seamus parecía estar sinceramente interesado en Blaise Zabini, por extraño que eso sonara.
-Siempre que nos encontramos y empiezo a hablar, él sólo dice que me calle y trata de impulsarme a tener sexo. Habitualmente lo hacemos, pero yo he empezado a alejarme. ¡No quiero ser sólo usado! Sé que tengo reputación de ser un poco putillo pero pensaba que él me respetaba… Pensaba que realmente me quería por mí.
-¿Has hablado con él de esto?- preguntó Draco, pensativo.
-Le dije que ya no era suficiente para mí y él dijo que debería madurar. Piensa que estoy tratando de convertirlo en un ‘maldito Gryffindor’ pero no es lo que pretendo. Yo sólo quiero que él sea…
-Quieres que te ame- susurró Harry, sonriéndole con tristeza.
Los ojos de Seamus se abrieron antes que hundiera su miseria en el sofá, asintiendo con cansancio.
-Sí.
-¿Estás enamorado de él?- preguntó Draco, impresionado.
-Sí… No quería enamorarme porque sé que él es un puto… pero lo hice. Creo que está acostándose con alguien más- gimió.
-Oh, Seamus- susurró Harry, levantándose y acercándose a abrazar a su amigo.
-Supongo que deseo algo como lo que tú tienes- dijo su amigo, aturdido.
Harry lo abrazó con más fuerza, sintiendo las lágrimas contra su pecho mientras Seamus trataba de contenerlas. Le sonrió con tristeza a Draco, acunando a su amigo en sus brazos. Draco, extrañamente, no sintió celos. Sólo sentía tristeza. Blaise era alguien a quien amaba, y estaba arriesgando su felicidad por una aventura. Definitivamente, tendría un par de palabras con su amigo.
ºººººº
-¿Es todo, Lucius?- siseó Voldemort.
-Sí, mi Señor.
-Bien. Odiaría tener que castigarte- Voldemort sonrió.
Lucius permaneció impasible. Había aprendido que si permanecía inmutable, podía descubrir más que si preguntaba. Voldemort encontraba extrañamente divertido cuando alguien buscaba conocimiento… pero luego, probablemente pondría al curioso bajo la maldición cruciatus hasta que suplicara por misericordia. Era mejor esperar a que Voldemort solito diera las respuestas que requería.
-Dime, Lucius, ¿cómo está tu hijo político?
-Bien, mi Señor.
-¿El bebé?
-Saludable.
-Escuché que Potter había sufrido una caída- siseó Voldemort, la madera de su varita brillando con un destello de luz.
Una advertencia. Voldemort quería detalles o sería castigado.
-Se deslizó en su habitación y se golpeó la cabeza. Estuvo un tiempo inconsciente… no estábamos seguros de que sobreviviera- murmuró Lucius.
Voldemort lo miró con suspicacia.
-Es mejor que tu lealtad no flaquee, Lucius.
-No lo hará, mi Señor- prometió el hombre rubio, sabiendo en su interior que si se veía obligado a elegir, su familia, y especialmente su nieto, siempre estarían por encima de su Señor.
ººººººº
El día siguiente el caos hizo erupción en el mundo mágico. El Callejón Diagon, el centro del mundo mágico inglés, había sido atacado. Harry se congeló por la impresión, al lado de un Draco igualmente pálido. Parecía que temieran lo que vendría. Voldemort estaba preparando su tropa de Mortífagos.
-¿Puedo leer ese artículo?
-¿Estás seguro?- preguntó Draco, nervioso, sabiendo que Harry no debería estresarse.
-Sí- replicó Harry firmemente.
Draco se lo entregó.
“ i b ¡Tu Sabes Quien ataca! /b
La pasada noche, Tú Sabes Quien atacó el Callejón Diagon, el principal centro del mundo mágico en Inglaterra. El ataque comenzó poco después de la medianoche, y pronto fue evidente para los aurores que su principal objetivo era Gringott´s
Afortunadamente, el área no estaba tan concurrida como acostumbra. Sin embargo, hubieron muchos heridos, y cuarenta y siete brujas y magos resultaron muertos. Los aurores también sufrieron múltiples heridas, y Arthur Weasley, visto en la escena, confirmó que muchos de los aurores que aún seguían en el lugar estaban siendo atacados con maldiciones de todo tipo, incluidas las de Artes Oscuras.
El Callejón Diagon fue reducido a escombros. El único edificio que permanece en pie es el propio Gringott’s, donde Tú Sabes Quien estaba determinado a entrar. El Ministro de Magia dijo lo siguiente:
b No teníamos idea de que hubiera un ataque programado, y todo lo que podemos hacer es ofrecer nuestras sinceras condolencias a aquellas familias que perdieron a alguien en la lucha. Debemos estar preparados para sufrir nuevas pérdidas en el futuro, si queremos ganar esta guerra. /b
Nuestra única esperanza reside en Harry Potter, quien ha derrotado al Señor Oscuro en numerosas oportunidades en el pasado. Pero, ¿Albus Dumbledore permitirá que El Niño Que Vivió participe, cuando es un hecho que tiene ocho semanas de embarazo, esperando un niño de Draco Malfoy? La respuesta todavía permanece sin descubrir. /i
Harry dejó caer el diario sobre la mesa, mientras observaba con tristeza la foto de un Callejón Diagon destrozado. Draco alargó el brazo para tomar su mano, ofreciéndole apoyo y consuelo. Sabía que tomaría un rato para que Harry aceptara que él no era el culpable.
-No puedo dejar que ellos luchen solos, Draco. Lo sabes- susurró el moreno.
-Lo sé, amor. Pelearemos juntos- musitó Draco, acariciando su mejilla.
-No puedo permitir que él hiera a mi bebé, Draco- Harry estaba impactado, las lágrimas inundando sus ojos.
-En tanto yo viva, te prometo que nada dañará a ti ni a nuestro niño. Ambos estarán a salvo.
-Gracias- dijo Harry, sonriendo inseguro.
-Sin problema, amor.
Pero Harry sabía que ni siquiera Draco podría proporcionarle seguridad a su niño mientras Voldemort estuviera intentando dominar al mundo mágico. Nadie estaba seguro.
ººººººº
-¡Blaise!
Blaise se giró, mirando a Draco sorprendido. No había hablado con su amigo, sin Harry, desde hacía mucho tiempo. Sonrió, notando que Harry no estaba a la vista. Se preguntó cuál sería el problema del rubio, pues era evidente que estaba ansioso sobre algo.
-¿Qué hubo?
-¿Por qué te estás comportando como un cretino?- preguntó Draco sin muchos rodeos.
Blaise lo miró boquiabierto.
-¿Qué demonios pretendes?
-¿Qué?
-¡Pensé que te gustaba Finnigan!
-Es un buen polvo, lo admito. Tiene un culo grandioso.
-¿Qué?
Draco miró a su amigo fríamente, incapaz de creer que su actitud hacia un muchacho que estaba desesperadamente enamorado de él pudiera ser tan fría. Sabía que Blaise era un puto, frecuentemente se había referido a él como ‘El Puto Slytherin’, pero pensaba que al menos consideraba los sentimientos de Seamus. Pensaba que a Blaise realmente le gustaba el Gryffindor irlandés.
-¿Por qué estás tan preocupado, Draco?
-¡No puedo creerlo! ¡Pensaba que al menos tenías algo de moral! ¡Estás saliendo con él!
-Yo salgo con todo el mundo- Blaise se encogió de hombros, despreocupado.
-¿Así que estás durmiendo con otra gente a sus espaldas?- preguntó Draco, fríamente.
-¿Y eso qué tiene que ver contigo?- bufó Blaise.
-Cualquier cosa que moleste a Harry me molesta a mí. ¡Está embarazado, Blaise! ¡No puede estresarse!
-¿Y a él que le importa, en todo caso? ¡No es como si estuviera relacionado con Finnigan!
-¡Es su amigo!
-¿Y?
Draco trato de controlar su temperamento sin demasiado éxito.
-Pasa que él está contrariado porque tú estás jugando con los sentimientos de su amigo, y para ser honesto, pienso que al menos deberías comportarte con él. ¡Ni siquiera le hablas!
-Oh, ahora entiendo. ¿El mocoso irlandés fue a hablar con Harry?- bufó Blaise.
Draco lo miró con tristeza.
-¿Qué cambió, Blaise? Tú siempre has sentido algo por Seamus, y ahora alejas tu única oportunidad de felicidad…
-No soy de los que se quedan con una sola persona, Draco- murmuró Blaise, luciendo incómodo.
Draco entrecerró los ojos.
-Entonces mantente alejado de Finnigan antes que me vea obligado a maldecirte- dijo Draco con voz fría, dando media vuelta y dejando a su amigo mirando tras él con los ojos tristes.
-Si sólo fuera tan simple, Draco.
ººººººº
Harry devoraba feliz otro chocolate. Para su gran deleite, Draco había ordenado algunos más a Hogsmeade. Miró al Veela, quien estaba tirado junto a él en el sofá, un libro abierto en su regazo y una mirada de concentración en sus ojos plateados.
Vaciló, no deseando distraer al otro muchacho de su lectura, pero después de unos momentos de silencio, sólo rotos por el suave ruido que hacia Draco al volver las páginas, Harry se encontró más allá del aburrimiento.
-¿Draco?
La atención del Veela se enfocó rápidamente en él y la intensa mirada de los ojos plateados estremeció a Harry. Se preguntó distraídamente si su bebé tendría los hermosos ojos de Draco…
-¿Qué pasa, amor?- preguntó el rubio, inclinándose ligeramente para emparejar sus ojos con los soñadores ojos verdes.
-Estoy aburrido- declaró Harry, sus ojos enfocándose en el rubio.
Draco parpadeó.
-¿Estás aburrido?
-Sí.
-¿Por qué no lees un libro?- sugirió Draco.
Harry lo miró irritado.
-¡Estoy harto de leer! ¡Estoy harto de estar sentado! ¡Estoy harto de dormir! ¡Estoy…
Harry estaba preparado para llevar su perorata hasta el fin de la lista, después de todo, estaba embarazado, por Merlín, y le estaba permitido quejarse de tanta injusticia. Estaba gordo, antojado de chocolate, con náuseas matutinas, y encima le habían prohibido volar o hacer nada de lo que él consideraba ‘divertido’ y Draco consideraba ‘peligroso’
No estaba preparado para que los suaves labios de Draco capturaran los propios en un beso que lo dejó sin aliento. Harry sintió como todo su cuerpo se derretía y su mente se hacía borrosa. Intentó recordar por qué estaban discutiendo pero no pudo… y no importaba… lo único importante eran los suaves labios y lengua de Draco…
Cuando el Veela finalmente se alejó, se divirtió al ver que su pareja estaba completamente ido, pegado a él con desesperación. Cuando un par de intensos ojos verdes, ardiendo con lujuria, se encontraron con los suyos, Draco sintió que su corazón se aceleraba con rapidez.
-Vamos a la cama, amor- susurró el rubio.
Harry, quien todavía miraba fijamente los labios de Draco, con el deseo de sentirlos de nuevo contra los propios, asintió, antes de seguir ansiosamente a su amado al interior de la habitación.
Continuará… o eso esperamos.
Bueno, queridos magos y brujas, con esto nos emparejamos con la autora. Ahora nos resta esperar. En el relato original aparecen 46 capítulos, pero los últimos 4 son sólo notas de autor.
Según su última nota, su abuelito murió hace unos meses y ella ha estado viajando a Francia para ayudar a su abuela. Sin embargo, prometió seguir la historia muy pronto. Esperamos que pueda hacerlo y estaremos al pendiente de cualquier actualización.
Nuestro sincero agradecimiento a Mariza, Lara, Ale, Ailuj (¿dónde te escondes, cariño?) Lilith van garreth, Afuchar3, Eri mond licht, Diggori, FeFiiiTah Malfoy Potter, Bishoujo Hentai, Cerdo Volador, Mariet Malfoy Snape, Susi..yo, YO, Sesshy Kachy, AlmaRosaNS y Zeiriyu por sus hermosos comentarios y por todo el apoyo y la paciencia que nos tienen.
A todos los que nos siguen leyendo, los queremos un montón.
Un abrazo enorme y espero como ustedes, que Frizzy pueda actualizar pronto. Cuando eso suceda, nos volveremos a ver en esta traducción
Besotes
Alima21