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Malena-sama
Author of 6 Stories

Rated: K - Spanish - General/Romance - Ranma & Akane - Reviews: 17 - Updated: 10-17-04 - Published: 04-27-04 - id:1837615

Ranma ½ © Rumiko Takahashi

Jusenkyo © Malena

Cap 14: La gata asustada

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- Akane – dijo fríamente– Dinos... quién te ha hecho esto?

Akane temblaba de pies a cabeza en el empapado suelo de la tienda de Ryoga, mientras se agarraba a la única cosa que parecía devolverla a la realidad: la ropa que Ranko le había lanzado.

Sintió como el muchacho la miraba lleno de preocupación, y al cabo de unos cuantos segundos de vacía respuesta, se arrodilló enfrente ella y paso un brazo para calmarla.

- Oye, creo que antes tendríamos que dejar que se vistiera, no crees? – preguntó él – Está muy afectada.

- Solo tiene que decirme quién ha sido – le respondió – Mientras hace todo lo que tú dices, yo me encargaré del responsable.

La muchacha china no parecía dispuesta a ceder, estaba realmente furiosa. Quizás nadie lo diría por el tranquilo ademán, pero se notaba a kilómetros que le hervía la sangre.

¿Sería por el hecho de que habían utilizado algo que su familia había protegido durante generaciones era usado como burda arma? Era consciente de que Jusenkyo era un sitio peligroso... para eso tenía guardianes! Pero parecía que todos ellos eran una nulidad para proteger aquello que se les estaba encomendado.

Ranko estaba enfadada consigo misma. Por eso necesitaba hacer pagar el agravio.

- Meisishiro – insistió él. Y esta vez con voz dura – Es mi tienda, Akane está en ella y yo digo que hay que hacer que esté cómoda primero y... – no tubo tiempo de acabar. Una de las heladas miradas de la morena lo estudiaron de arriba abajo haciéndole callar de golpe ¿Por qué debía tenerle tanta manía esta chica?

- ¡Eh! ¿¿Pero que haces?? – aulló el chico cuando Ranko lo agarró del cogote sin la menor delicadeza y lo sacó de la tienda, cerrando la cremallera a su espalda - ¿Por qué demonios me tratas así?

- Cállate, me das dolor de cabeza – dijo frunciendo los labios. Se quedó unos momentos en total silencio, como observando los alrededores. Cuando Ryoga empezó a impacientarse y decidió volver a contraatacar a quejidos, la muchacha lo volvió a interrumpir – No me gusta usar este tipo de métodos, pero en este caso es una urgencia.

Y sin el menor aviso empapó a Ryoga de agua convirtiéndolo en cerdito.

- Aún no entiendo muy bien tu papel en esta historia, pero almenos servirás para algo útil – dijo mientras lo observaba revolverse al sujetarlo del pañuelo – Pero te aseguro que no lo harás más que el tiempo necesario. – amenazó haciendo que el negro cerdito se encogiera.

Y sin más dilación lo lanzó dentro de la tienda. Sabía que a Akane le ayudaría tener a su adorada mascota como consuelo, aunque la idea la hiciera enfadar aún más.

Sin embargo, su mente estaba demasiado centrada en otra cosa como para que esto le importara de veras ahora mismo. Estaba enfadada... ¿qué más podía decir? Eran bastante contadas las ocasiones en que le hervía la sangre y deseaba, con todos sus medios, hacerle pagar algo a alguien.

Inconscientemente, deseaba que su hermano estuviera con ella para apoyarla, aunque fuera para darle más problemas. También maldijo a Ranma quien ahora podría, bien encaminado, ser de mucha ayuda a hacer que Akane se calmara.

Corrección. Ni bien encaminado ayudaría de mucho, seguramente tomaría la misma vía de la venganza que Ranko, aunque mucho más ineficazmente y con mucho mas ruido.

- Tengo que hacer algo de mientras – murmuró mientras se apretaba los nudillos con violencia. Empezaría por arrancar cada uno de los suaves y sedosos cabellos de Shampoo y luego...

- Ranko –casi no hubiera oído la voz de detrás sino fuera porque se oyó justo entre el crujir de cada nudillo. – S-siento lo de antes.

Akane apretaba fuertemente a P-chan contra su pecho, vestida con sus pantalones cortos y su camiseta de mangas arremangadas de siempre. Parecía vacilante, pero su aspecto había mejorado visiblemente de hacía unos minutos.

- ¿Y bien? – le insistió Ranko, sin preámbulos, al sentarse en una de las rocas alrededor del minúsculo fuego que calentaba una eterna tetera.

Pero Akane, como aun más convencida de sus anteriores decisiones, permanecía en absoluto silencio, nerviosa ante el furioso escrutinio de la guerrera china.

Los rayos del sol caían horizontales revelando larguisimas sombras bajo un desierto de ardiente color naranja que ahora era el solar.

- C-creo que no puedo... –tragó saliva – contártelo.

Los ojos de Ranko se abrieron como platos e iba a levantarse dispuesta a decirle de todo cuando un movimiento a su derecha le llamó la atención.

- ¡No temas Akane Tendô! – un chico de pelo castaño apareció de la manera más melodramática en el centro del solar con una rosa en la mano y un boken en la otra - Yo, el gran Kunô Tatewaki, ídolo del instituto Furinkan, aliviara tus penas y castigará a tus enemigos! – Se abalanzó sobre Akane – Solo dame el beso del amor que me dará fuerzas.

Ranko ni se dedicó a prestar atención a como P-chan y Akane le lanzaban un mega golpe que lo dejaba KO en el suelo. Prefirió observar a la figura de negro que le acompañaba. Ésta, sintiéndose importante de repente, se aclaró la garganta y sacó pecho.

- Yo SI puedo explicaros que pasó! – Akane reconoció a Sasuke, el criado ninja de Kunô. – Aunque es una historia horripilante solo para gente de corazón fuerte que... –tragó saliva cuando se encontró la punta del boken en su garganta, empuñado por una Ranko que apenas se había movido de su asiento y le dedicaba una mirada de advertencia.

Akane observó sorprendida la escena. Ranko debía estar verdaderamente furiosa. Solía quejarse de la gente, pero nunca tomaba cartas en el asunto de una manera tan amenazante. Estudiándola un poco más, vio que los ojos azules que normalmente le recordaban a un profundo mar ahora lo hacían a un témpano del más negro hielo.

- B-bueno - empezó, tartamudeando, hasta que el arma bajo a una distancia segura - el caso es que la guerrera china que trabaja en el Nekohanten y la srta Akane tuvieron una pelea hacia media mañana. Sorprendentemente, la pelea estaba bastante igualada y la srta Akane le pegó un puñetazo a la srta Shampoo que la hizo caer al suelo de la impresión. – Puso cara de misterio – Y entonces...

- ¡¡Akane Tendô, yo lucharé por ti...mmmpf!! – la aparición de Kunô los sobresaltó tanto que hasta Ranko lo volvió a estirar al suelo de un pisotón. Justo cuando llegaban al momento importante...

- La srta Shampoo se levantó decidida e hizo una ligera señal que hizo que dos figuras salieran de la nada y se situaran detrás de la srta Akane. Antes de que ella pudiera hacer nada, ni girarse siquiera, la dejaron inconsciente en el suelo.

Ranko miró un momento a Sasuke, después a Akane, después a Sasuke y después volvió a Akane. Esta sonrió débilmente.

- Me pregunto si la razón por la que no querías contarme nada – dijo hundiendo la cara en su mano, un gesto que se le estaba haciendo bastante común – no sería porque en realidad... ¡¡NO TENIAS NI IDEA DE LO QUE HABÍA PASADO!! – la acusación hizo encoger a la chica, como antes había pasado con el cerdito, quien estaba demasiado afectada por todo el asunto para siquiera rebotarse o buscar excusas.

Pero estaba claro que la enviada de Jusenkyo estaba fuera de órbita. Akane nunca había visto a Ranko gritar.

- El caso es que las dos figuras que habían aparecido eran ni más ni menos que la srta Kodachi, mi señora, y la srta Ukyo. Ambas parecían bastante enfadadas con la srta Shampoo por alguna razón y empezaron a discutir sin hacer mucho caso a su víctima. Finalmente, las tres abrieron una misteriosa jarra sellada de mil maneras diferentes y la vertieron sobre la srta Akane, que pareció encogerse y desaparecer. Afortunadamente veo que esta usted en perfecto estado, señorita... – Akane volvió a sonreír débilmente ante la felicitación de Sasuke.

Ranko había caído en un estado pensativo preocupante, y no fue hasta que Akane volvió a sentarse enfrente suyo, después de haber despachado a Sasuke y a un inconsciente Kunô y dejar dormidito a P-chan dentro de la tienda, que reaccionó.

- La verdad es que tenía ganas de saber exactamente que había pasado – murmuró cansadamente mientras se encogía de hombros. Pudo ver como los ojos de Ranko, ahora únicamente iluminados por la luz del fuego en medio de la noche, la escrutaban – suponía que había sido obra de Shampoo, pero no pensé que habría más implicados. Igualmente, aunque no me hubieran dejado inconsciente, dudo que hubiera podido enfrentarme a las tres. –concluyó rápidamente viendo que las facciones de Ranko se tensaban levemente, como queriendo decir algo.

- ¿Y eso es todo?

- ¿Qué quieres decir?

- Que si ya está, que si eso es lo único que te preocupa. – la chica de los oscuros ojos azules parecía incapaz de ocultar su rabia – Akane, acaban de usar un método cobarde, ruin y humillante contra ti y estas aquí! Con las manos en las rodillas y mirando al suelo como una buena niña!! ¿Es que no te da rabia?

- ¡¡Es que... no se!! – soltó ella meciendose el pelo, confundida – Han pasado muchas cosas, ¿sabes? Y claro que me da rabia, pero es que... aun me parece que debo estar soñando o algo! Aún no se nada de Ranma tampoco, y vete a saber dónde habrá ido, y sabiendo que Kotaro se ha marchado... – detuvo su balbuceo incesante para mirar a Ranko a los ojos – Sabes que Kotaro se ha vuelto a China, no?

La chica asintió suavemente.

- ¿Cuándo te lo dijo? – por alguna razón se había puesto aún más nerviosa – En realidad me alegro, porque estaba preocupada que se hubiera marchado sin habértelo dicho.

- Puede ir y venir cuando quiera y dónde quiera – respondió secamente – no ha de darme explicaciones a mi. Conozco bastante bien a Kotaro para saber que este combate lo ha decidido definitivamente a volver a casa.

- ¿Y a ti? – tomó aire de repente como dándose cuenta de lo que había dicho. Sin embargo, era demasiado tarde. Ranko la miró fijamente sin pestañear.

- ¿Querrias que me fuera? – preguntó calmadamente.

- ¡NO! No no no, nunca querría eso... –respondió acaloradamente con gesto dolido – pero siento que estás malgastando tu tiempo con nosotros, sabes, porque es evidente que Ranma no siente nada por mi y... – su voz se ahogó de repente, haciendo que Ranko hiciera un gesto de preocupación.

“Me parece que estamos llegando al quit de la question” pensó mientras veía a Akane apretar los puños en sus rodillas y aguantar los sollozos. Notó que, de momento, no podía seguir enfadada estando la chica en este estado.

- ¿Por que dices eso? Akane, sabes que...

- ¿Saber? Ranko, se ha marchado como siempre, sin darme la más mínima explicación, como siempre, y yo... yo voy ciega buscándole, como siempre. Y va y pasa esto, y él no está aquí conmigo, sino fuera persiguiendo sus sueños y peleas solo para sí mismo... – levantó la cabeza que había estado bajando y enterrando en los hombros a medida que hablaba para encontrar que no había nadie delante. Oyó un golpe seco detrás suyo, y después, la más negra oscuridad.

- Será mejor que duermas. – susurró la chica morena – Estás demasiado nerviosa.

Ranko recogió delicadamente el cuerpo inerte de Akane y observó como las lágrimas se secaban en sus mejillas. Mientras se la llevaba pensó que tenía que hacer un cambio de planes, ya. Las cosas se habían salido demasiado de madre, y ya era hora de encauzar cada cosa en su lugar.

Hasta ahora las cosas habían salido más o menos como había planeado. Estaba segura que llegaría un momento en que Akane debería enfrentarse con las prometidas de Ranma, pero de una en una!

De alguna manera, el combate Ranma-Kotaro había sido el principio de todo el lío. En primer lugar, Kotaro no estaba predestinado a aceptar ese combate, pero Ranko no habría predecido que se enamoraría de Akane de esa manera. Cuando empezó a pensar que Ranma perdería al primer asalto, no supo predecir que era más habilidoso de lo que ella pensaba y acabó consiguiendo que Ko-chan se sacara el cinturón!

Y ahí estaba ella, saliendo a hurtadillas por la ventana de la habitación de Akane después de haberla acostado. Lo que más necesitaba esa chica era sin duda, dormir. Todo este triple ataque y encontrarse convertida en maldita de Jusenkyo al despertar... No, quizás, hasta podría haber pasado sin mucho efecto sobre eso sino fuese por un solo factor.

Ranma.

Ranko volvió a hundir la cara en su mano, mientras le daba vueltas a todo el asunto, sentada en el árbol del jardín de los Tendô.

Akane no se había enfrentado nunca sola a todos aquellos peligros que la amenazaban desde que Ranma llegó a su vida. Almenos no de una manera tan seguida. Había acabado por enfrentarse al más terrible de ellos, y se sentía desolada y abandonada. Ranma no había venido en su ayuda como siempre había hecho. La menor de los Tendô podía estar en el mayor de los peligros que, al final, siempre aparecería él para salvarla.

En medio de todos esos sollozos, Akane había querido decirles lo sola que se encontraba en esos momentos.

Ranko había estado demasiado metida en los pensamientos de venganza. No es que se arrepintiera de ello. Únicamente se sentía disgustada consigo misma por su nula capacidad de enseñar.

Se había pasado tantos meses tratando de enseñar a la chica a defenderse a si misma. Pensó que sería sencillo: enseñaba a Akane a defenderse, esto enfurecía/sorprendía a Ranma, daba algun impulso a alguna pelea importante, y Akane se decidía a dar el paso por pelear CON Ranma. Eso hubiera sido un paso importante, y Ranko tenía algunos ases en la manga para que, finalmente, todo acabara en la maldita boda que le haría cumplir su misión.

Cuan equivocada estaba en todo. Por mucho que enseñara a Akane a valerse por si misma, esta seguía esperando y deseando a Ranma a su lado. No podía hacer que Ranma se sintiera celoso de ella, pues eso le hacía pensar que no era merecedor y se apartaba de su lado. Y la famosa pelea importante había acabado por romperlos a los dos en pedazos, en vez de unirlos.

Hundió la cara en su mano por cuarta vez en el día, demasiado metida en sus pensamientos para notar siquiera la suave brisa nocturna, las suaves risas de la casa o el olor a comida.

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El fuerte retumbar de la sirena de uno de los mercantes lo despertó de su duerme-vela y se acurrucó un poco en su rincón mientras veía las ascuas del fuego. ¿Qué hora debía ser? Si sonaba la sirena de un barco al marchar debía estar amaneciendo por fuerza.

Abrió los ojos del todo para encontrarse de frente con la bonita vista de un amanecer en el mar. La manta que lo envolvía se le había ido cayendo y se echó un estornudo mientras comprobaba con hastío que se le debía haber caído algo de agua encima, pues llevaba su forma de chica.

- Menuda mierda – gruñó mientras usaba la manta para secarse cualquier parte que siguiera húmeda. – Espero no resfriarme, este sería el peor de los momentos.

Para Ranma lo era, sin duda. No solo llevaba a cuestas todavía el mal presentimiento que le había estado carcomiendo desde ayer, sino que había visto con sus propios ojitos el barco de Kotaro perderse en la lejanía mientras él lanzaba improperios.

“La pregunta que viene es... ¿qué debo hacer?” pensó mientras observaba a la gente poniéndose en movimiento para empezar un nuevo día. Le había sentado fatal que el bonachón guerrero escapara de esa manera sin ofrecerle una oportunidad de revancha y aún dudoso de lo que debía hacer se había hecho un campamento temporal en una parte del puerto a ver si le llegaba alguna idea por gracia divina.

Pero el día había llegado, y aún no sabia que hacer. ¿Perseguir a Kotaro? Eso era lo más difícil, pues no tenía dinero para pagarse el billete, y no le hacía mucha gracia ir nadando como la última vez (además, esta vez iría solo, y con la forma de chica... llegar hasta el continente podría costarle una eternidad...). Aún así, descartaba por completo la idea de volver a casa. Su honor y su orgullo le impedían volver sin haber ganado a su oponente... ¿qué pensaría Akane si volvía como un perdedor? Ella, que se estaba esforzando tanto por entrenar y llegar a ser más fuerte...

El siguiente bocinazo del barco le hizo volver a la realidad. Entre la neblina matutina se acercaba lentamente una figura que estaba empezando a conocer bastante bien. Cuando la enviada de Jusenkyo apareció visiblemente bajo el incipiente sol del día, Ranma-chan no pudo menos que estudiarla detenidamente.

Irradiaba muchísima aura combativa, y una sonrisa parecía querer escapar de sus labios. Además, de su siempre impecable apariencia ahora se divisaba el pelo ligeramente despeinado, ropas más gastadas (por algo que parecían golpes) y un corte en su mejilla del que aún brotaba sangre.

- Por fin te encuentro – dijo acentuando ligeramente su sonrisa. Parecía de un malsano buen humor que extrañó a Ranma – sabes ocultar bastante bien tu aura...

- Solo dormía – respondió la chica pelirroja sin moverse. - ¿Qué te ha pasado en la cara?

- Oh... –se limpió con un dedo la mejilla y después sonrió ampliamente de un manera que puso los pelos de punta a la chica – nada, un ligero percance en el camino. Curará rápido.

- ¿Y que es lo que quieres? – dijo, replegándose. No es que confiara mucho en Ranko – Ya puedes estar contenta, tu hermano se ha marchado.

- Suponía que lo habría hecho. Aunque sé que no te habrá hecho ninguna gracia.

- Es evidente... – gruñó sin la menor delicadeza.

- Igualmente... –y empezó a observarse las uñas como quien no tiene nada que hacer – ya que no parece que vayas a pillar ninguno de los barcos que salen de aquí, creo conveniente llevarte de nuevo a casa...

- Conveniente para ti, yo no tengo ninguna intención de volver.

- Eso pensaba – le interrumpió Ranko. No había perdido mucho el tiempo, y ya estaba arrastrando a Ranma-chan junto a su mochila lejos del mar, sin importarle las miradas de la gente o las mismas quejas de la chica.

La enviada de Jusenkyo había decidido tomarse en serio su decisión de cambiar las cosas, aunque tuviera que forzarlo todo.

- ¡Eh! ¡Un momento! Ranko, que demonios...?? ¡¡RANKO!! – se oyó en la lejanía.

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La puerta de la casa se abrió ceremoniosamente y Kasumi no tardó en aparecer dando la bienvenida.

- ¡Buenos días Ranko! – sonrió, sin prestar ni la más mínima atención a una revoltosa Ranma-chan vociferando en el suelo – Si buscas a Akane, se acaba de meter en la bañera.

- Mejor momento imposible – murmuró ella, devolviéndole la sonrisa – buenos días a ti también. – y sin la menor dilación se dirigió escaleras arriba.

- ¡¡EH!! – se quejó Ranma-chan de nuevo. No le gustaba nada que le agarraran de esa manera, como si fuera un chiquillo. ¡Encima Kasumi sin siquiera salir en su ayuda!

- Oh, perdona, buenos días a ti también Ranma – dijo rápidamente la mayor de los Tendô, saludándolo con la mano mientras subía la escalera a saltos.

Ranma-chan solo pudo poner cara de circunstancias.

Apenas veía a dónde se dirigían, tan incómoda era su postura, y encima Ranko parecía no hacerle ni maldito caso. Por alguna extraña razón, él tampoco se atrevía a contradecirle, del extraño sentimiento que le despertaba con esa sonrisa rozando lo sádico y una actitud más expeditiva y brusca de lo que era habitual.

Oyó la pesada puerta abrirse y supo que estaban en el baño. Tubo un mal presentimiento.

Oyó la segunda puerta puerta abrirse sin el menor aviso, un grito apagado, impropio de una chica como Akane, y de repente, Ranma volvió a notar como llenaba los espacios de su ropa que siempre le sobraban con forma femenina. El agua caliente le ardió en la piel y sacó rápidamente la cabeza para respirar.

- ¿¿Pero que demonios...?? – Se giró para contraatacar a Ranko, pero vio con horror que ya no estaba y la puerta permanecía bien cerrada. Su vista giró unos pocos centímetros y se encontró a Akane en el borde de la bañera sin más ropa que una cortísima toalla rodeando sus caderas.

Lo miraba con los ojos como platos.

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- Ranma acaba de llegar, papá –informó Kasumi cuando su padre bajó por las escaleras.

- ¿De veras? Esto nos puede ser útil en estos momentos de crisis familiar – y empezó a lloriquear como siempre – que vergüenza que nuestra familia también haya caído en las garras de estas maldiciones!!

- Siempre será más fácil de alimentar cuando estemos mal de comida – dijo Nabiki, apareciendo detrás.

- ¡Nabiki! – le recriminó Soun - ¡¿Es que no te importa que tu hermana se convierta en gato!?

- ¿A mi? En absoluto, es muy divertido. – rió, haciendo que su padre volviera a los lagrimones – Al que seguro que le importará es a Ranma cuando se entere.

El ambiente se tensó levemente.

- Es verdad, si había alguien a quién le preocupara que Akane no se viera envuelta directamente es a Ranma.

- Siempre la protegía justo de eso, es uno de sus mayores temores. – añadió Gemma que salía de la cocina.

Los cuatro se quedaron un momento pensativos, buscando la mejor manera de salir del atolladero. Decírselo a Ranma no sería fácil.

- ¿Qué pasa? – dijo una voz, bajando de las escaleras - ¿Reunión familiar?

- Estamos pensando en la manera de decirle a Ranma que Akane también es una maldita – informó Nabiki. – Por lo que nos has contado, él no estaba presente cuando pasó.

- Sabemos que es algo de lo que Ranma siempre trataba de protegerla, no es una cosa fácil. – continuó Kasumi.

Por un momento, la enviada parecía visiblemente admirada. Pese a los constantes líos y problemas que se daban los unos a los otros, Ranko se alegraba de que, en momentos así, se unieran para ayudarse. Se notaba que se preocupaban por los demás miembros de su familia.

- Por cierto, ¿dónde esta Ranma? – preguntó Gemma.

- Lo acabo de meter en la bañera con Akane – respondió Ranko con una gota de sudor en la cabeza, esperándose un escándalo.

- Voy a por la cámara –dijo rápidamente Nabiki.

- Cerraré el fuego no sea que se queme de mientras – Kasumi huyó a la cocina.

- ¡Que maravillosa oportunidad! - dijeron Gemma y Soun al unísono.

A los pocos segundos, los cuatro estaban preparados y subían rápidamente al piso de arriba.

La gota de sudor de Ranko se hizo múltiple. ¿Qué había estado pensando momentos antes?

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- Ranma... – la voz de Akane parecía ahogada y con sentimiento.

- Akane... – Ranma bajó la mirada. ¿Por qué tenía que verla justo ahora? Había huido de ella como siempre. Y había vuelto a ella sin tener la oportunidad de limpiar su nombre.- ¡No tengo nada que ver! – se disculpó el muchacho rápidamente, tratando de no ver nada – Créeme, ha sido Ranko, en serio!

Pero Akane seguía mirándolo boquiabierta.

Ranma se levantó rápidamente y pegó largas zancadas a la puerta, con las ropas chorreándole en el camino. Si tenía suerte, el estado de shock de Akane le duraría lo suficiente para que él pudiera hacer una huida rápida del baño sin mayores consecuencias. Debía huir, debía escapar!!

- ¡Ranma! –demasiado tarde. No le había dado ni tiempo de llegar a la manija de la puerta corredera.

El muchacho cerró los ojos. Debía enfrentarse a Akane, quisiera o no.

CONTINUARÁ....

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No os podréis quejar! Jusenkyo actualizado en un tiempo récord XD Estoy hasta yo sorprendida!

Como podéis ver, en este capítulo tenemos mucho pensamiento interior y muchas reflexiones. Creo que es lo que viene naturalmente después de peleas como las que tubimos en capítulos anteriores.

Además, las reflexiones de Ranko en este capítulo son especialmente importantes, para mi sobretodo. Lo de “enseñaba a Akane a defenderse, esto enfurecía/sorprendía a Ranma, daba algun impulso a alguna pelea importante, y Akane se decidía a dar el paso por pelear CON Ranma.” Es exactamente lo típico que sucede y tenía pensado que fuera a suceder cuando empecé ‘Jusenkyo’. Por suerte o por desgracia, ha llovido mucho desde que ‘Jusenkyo’ vio la luz y yo misma he cambiado mucho. Lo que empezó como la típica Mary-sue de turno (y sí, reconozco que Ranko es la típica Mary-sue XD Solo espero haberla conseguido más creíble y más humana a través de los distintos capítulos...) arregla-todo ha acabado tomando derroteros inesperados y enfrentándose al mismo argumento con el que empezó. La misma Ranko se encuentra que aquello que tenía pensado no era lo que sucede en realidad, tal y como sucede con la autora misma XP (Relación Mary-Sue... mwahahahahaha XD).

Como curiosidad, este capítulo estaba decidido a llamarse “Ranko se enfada” pq nunca la habíamos visto con un cabreo semejante... al final me decidí por un título más normalito....

En fin, muchisimas gracias a todos aquellos que me han enviado sus reviews de aliento y ánimo a que continúe, aún alucino que haya gente que siga esta serie con lo mal que os trato! Muchas gracias o

Para cualquier comentario, sugerencia o duda, review o mail.



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