|
Author of 18 Stories |
Como a muchos de vosotros, Rumiko Takahashi no me ha prestado sus derechos, por lo que pido disculpas en cualquier modificación, tan solo es un sueño de la imaginación n.n
::::::::::
Mi cuerpo se llena del agradable calor que el agua desprende, el vapor va subiendo poco a poco sin dejarme ver nada, pero me da igual, puesto que todo lo que me rodea no son más que una telaraña de mentiras tejidas por mi misma, vivo en un mundo de falsas esperanzas y todo...todo para poder olvidarte.
Me sumerjo despacito entre el agua hasta que desaparezco por completo. Me falta el aire, pero no quiero subir para coger más... ¿Moriré? Que más da...prefiero quedarme aquí abajo pensando en ti, que volver a subir y tener que enfrentarme un día más a la maldita realidad. Aquí abajo nadie me dice lo que tengo que hacer...yo decido. Pero...
Saco rápidamente la cabeza mientras jadeo, por el rostro se me escurren miles de gotas de agua fusionadas con las lágrimas. Tengo que vivir.
Tan solo aguantar un poco más para poder verte, porque llegarás... ¿Verdad?. Se que volverás. No importa cuanto tiempo pase. Incluso he llenado el hueco de mi corazón con otra persona para dejar de sufrir, pero lo único que consigo es hacerme más daño todavía...Te esperaré...Inu-yasha....
::::::::::
Una Kagome de 24 años salió corriendo de la cocina con media tostada aún en la boca y al mismo tiempo, poniéndose a duras penas la chaqueta. Llegaba tarde al trabajo.
-¡Adióg, cagiño me goy!- dijo sin que se le entendiera nada, por culpa de la tostada.
Hôjo, que estaba en la entrada preparado también para marcharse, la agarró de la mano antes de que pudiera ni siquiera abrir la puerta y la acercó hacia si.
-¿No me das ni un beso de despedida?- le preguntó, con un tono de voz muy cordial, medio en broma.
-Ll...llego tarde...- tartamudeó Kagome intentando apartarse de él y tirándose hacia atrás para que no tuviera lugar ningún beso.
-Venga, mujer...últimamente estás muy rara. Y tan sólo faltan cuatro días para que nos casemos-
Kagome miró nerviosa el reloj, había perdido cinco minutos. Y Hôjo le apretaba cada vez más la cintura. Al final, pero solo para no retrasarse, sujetó con ambas manos el rostro de su prometido y le dio un corto beso al que le siguió una mirada amenazadora por parte de la chica después de haberse soltado violentamente y largarse cerrando la puerta con un fuerte golpe.
-Uff...me encanta su carácter...- murmuró Hôjo, al tiempo que sonreía y seguía arreglándose la corbata tal y como lo había dejado.
:::::::::::
Mientras tanto, Kagome avanzaba por las calles deteniéndose solo a mirar el reloj. No sabía si tendría tiempo suficiente para coger el metro que le llevaría a la otra punta de la ciudad, o mejor dicho, a su trabajo como periodista. Y para una "pieza tan importante" como ella, tal y como le llamaba su jefe, llegar pronto era su primer deber.
Caminaba lo más rápidamente posible, aunque algo mosqueada. Hôjo no paraba de repetirle que se comportaba de un modo extraño esos días...y era cierto. Justo el día en el que ella iba a casarse con Hôjo, cumplirían nueve años de la desaparición de Inu-yasha.
Aún podía ver claramente ese día en el que Naraku fue destruido gracias a la joya. Pero al día siguiente, y misteriosamente, el joven medio-demonio desapareció... ¿A dónde iría? Nunca más supo nada de él. Volvió a este mundo con la esperanza de encontrarlo, pero sus esfuerzos han sido en vano. Y ya tras nueve años, ha encontrado un buen trabajo, un amor... ¿amor? ¿La relación que tenía con Hôjo la llamaba amor?
"No...es solo una máscara. Yo no siento nada por Hôjo. Acepté su propuesta de matrimonio solo para poder olvidarte, y ahora mi vida es una mierda..." pensaba la muchacha al tiempo que los ojos le empezaban a escocer. Al menos Sango y Miroku si que pudieron ser felices. Al menos ellos conocieron lo que se llama "amor". Le dolía pensar que ni siquiera tuvo el valor de confesarle sus sentimientos a Inu-yasha.
Bajó apresuradamente las escaleras del metro tras haber cogido el billete anteriormente, Y comprobó que "su" metro acababa de llegar. Un segundo más y lo hubiese perdido.
Entró antes de que las puertas se cerraran, y suspiró aliviada una vez en su interior. Aunque, la alegría duro poco. Pues de allí hasta su trabajo había un largo recorrido, y el vagón estaba completamente lleno. Las piernas casi le temblaban de lo mucho que había corrido para llegar hasta allí, y ahora tendría que esperarse de pie. O eso era un principio. Un joven, dándose cuenta de que Kagome necesitaba descansar, se le acercó y le susurró.
-Permítame cederle su sitio-
Kagomé se sobresaltó, y se giró sorprendida. No solo porque un desconocido había sido amable con ella, sino más bien porque la voz de ese joven le resultaba familiar...
-Uh...es...esto...no gracias, ya...ya me las apaño- murmuró sin encontrar las palabras adecuadas, y sin parar de mirar al muchacho. Debería tener su edad...quizás un poquito más grande. Se cubría el pelo, tan negro como la noche, en una gorra roja y los ojos también le permanecían ocultos tras unas oscuras gafas de sol. La ropa, desde luego, era actual, pero aún así el hombre que se encontraba frente a ella...le producía la sensación de haberle visto otras veces...
-Oiga...no tengo todo el tiempo del mundo, si quiere sentarse en mi sitio hágalo ahora o nadie más le hará el favor de...-
Antes de que pudiera acabar la frase, Kagome ya se había acomodado en el asiento del extraño joven
-Gracias- dijo sonriendo, a lo que el chico hizo una especie de mueca y se apoyó en la barra con los brazos y piernas cruzados.
Aunque había mucha gente viajando en el metro, Kagome tenía la impresión de que los únicos que eran conscientes eran ella y el joven misterioso. Y una vez más, le volvió a atacar la duda de descubrir la identidad del muchacho ¿Se conocían?
-Pe...Perdone... ¿Usted y yo...nos hemos visto alguna otra vez?- se atrevió a preguntar
El muchacho se acercó a ella sigilosamente
-Quien sabe...- susurró-...Quizás en otra época...-
Kagome lo miraba, y sin quererlo el corazón le empezó a latir con toda su fuerza... ¿Otra época? Acoso estaba insinuando que él era...no, imposible. No podía ser cierto.
Kagome le miró más intensamente...a través de las gafas de sol del chico podían divisarse unos claros ojos que expresaban dulzura y rabia a la vez, unos ojos que igual que la voz le eran muy familiares....
-In...Inu-ya...- dijo Kagome muy bajito, tanto que casi no se le oía. En el fondo no se atrevía a pronunciar ese nombre a causa de los miles de recuerdos que le traía. El chico, en cambio, permanecía inmóvil y sereno...sus labios se movían lentamente. También parecía querer decir algo.
Pero desde luego, las palabras de ambos quedaron sepultadas bajo una estridente voz femenina procedente de megafonía que anunciaba la parada en la que Kagome tenía que bajarse.
La muchacha por poco pierde el equilibrio por culpa del frenazo del metro. Se levantó medio aturdida, y se dirigió a la salida. Por primera vez le hubiese gustado retrasarse, hubiese echo cualquier cosa por quedarse a canto al joven.
Aunque sabía que era imposible que tras nueve años esperando, se encontrara con Inu-yasha en la misma ciudad, en el mismo metro y en el mismo vagón...absolutamente imposible. Además ese chico era humano, vestía normal y no tenía el pelo largo. Se trataba solo de una coincidencia ¿No?
No...
Kagome se arrepintió totalmente de haber bajado del metro cuando el joven, que la miraba desde la ventana, se quitaba las gafas de sol, la gorra y dejaba ver unos ojos color miel, sus labios sonreían de la forma que sólo Inu-yasha sabía hacerlo y de su boca salían las palabras que no había podido decir anteriormente
-Kagome...por fin te he encontrado...-
Aunque por culpa del cristal que los separaba, las palabras se ahogaron, Kagome pudo oír claramente lo que el joven acababa de susurrar. Pero ahora ya no podía hacer nada. Inu-yasha iba en ese tren, y en esos momentos se alejaba....
Continuará...
Notas de la autora
¡Hola a todos! Espero que os haya gustado mi nuevo fic n.n . La verdad es que lo tenía en mente mucho antes que el otro (la última decisión: Destino y Amor), pero lo borré y ahora lo he retomado.
Quizás se parece un poco a mi otro fanfiction, y si es así disculpadme por ser tan repetitiva, pero es que este tema me tiene muy intrigada :P
Y creo que alguno de vosotros me va a matar por haber echo que Kagome se vaya a casar con Hôjo, pero como ya he dejado clarito muy Kagome no está enamorada de él, y con la aparición de Inu-yasha creo que se la da un giro a la tuerca. ¿Volverán a encontrarse? ¿Anularán el matrimonio? ¿Qué fue de Inu-yasha durante esos nueve años?
Todas estas preguntas y muchas más se responderán en el siguiente capítulo, aunque a cambio solo os pido que dejéis review, por favor, que no cuesta nada. También se aceptan críticas.
¡Hasta la próxima, mis queridísimos lectores!
::JKRanIV::