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Author of 11 Stories |
"Love - Hate - Death"
(Por: Schala S.)
Nota de la autora: Hola!!! Este es mi primer fic "No-Dragon Ball", así que es probable que sea un desastre...
Quería decirles que este fic esta ubicado en X, justo después de la primera aparición de Subaru en la serie de TV. Igualmente es una versión medio libre de el primer encuentro de estos dos onmyoujis y lo que fue pasando... es la "versión de Schala S.".
Y bueno... Este fic es bishounen ai, con un poco de drama, un poco de esto, de aquello.. y con un poco de yaoi (un poco nomás :'( ).
Espero lo disfruten... y a leer!
Advertencia: Quizás, si no vieron el anime o leyeron el manga, haya algunos spoilers, así que léanlo bajo su propio riesgo... Si están mirando la serie o leyendo el manga ahora mismo y no tienen idea de lo que pasa en la historia, ahí si, NO LEAN!
Aclaración: Si te gusta el yaoi seguí leyendo.. pero si no es yaoi lo que buscas, NO leas!!! No me hago responsable de quien lea esto, yo les advertí!!!! u.u'
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"La insignia del Sakurazukamori... Eso quiere decir que... el momento de cumplir mi deseo ha llegado... Hokuto-chan... ahora voy a cumplir mi deseo... Al fin voy a poder morir en las manos de Seishirou-san...".
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Subaru Sumeragi acababa de hablar con su abuela, pues faltaban pocos días para que se cumpla un nuevo aniversario de la muerte de su querida hermana Hokuto. Sabía que el momento en que el futuro de la humanidad se decida había llegado junto con la aparición de Kamui en Tokyo.
Subaru no sentía interés por el futuro de la humanidad, el solo podía pensar en su deseo, aquel que había nacido hacia ya 9 años atrás y que se había propuesto cumplir pase lo que pase.
La insignia del Sakurazukamori se había dibujado con pétalos de Sakura en el suelo, frente a él, avisándole que faltaba poco... al fin volvería a verlo, al fin podría cumplir su deseo...
Los últimos 9 años de Subaru habían sido monótonos. Su vida se basaba en cumplir sus deberes de Onmyouji, tal y como le ordenaba su abuela, y nada mas que eso. ¿Qué lo mantenía vivo? Eso se preguntaban las personas... ese chico tan callado y angustiado... Parecía no tener deseos ni esperanzas en la vida, pero sin embargo sí tenia algo... un deseo. Su vida giraba en torno a cumplir ese deseo tan anhelado.
Él debía ser digno de ser asesinado por Seishirou Sakurazuka, aquel que había matado a su hermana. Subaru lo único que quería era morir en sus manos, en ningunas otras. Se creía débil, pensaba que no lo merecía... eso lo atormentaba. Seishirou podría haberlo buscado durante esos 9 años, pero sin embargo jamás lo hizo. El destino de Subaru aún estaba sellado por la flor de Sakura, y Seishirou aún seguía siendo el Sakurazukamori... pero... por qué? Subaru no dejaba de preguntárselo... Tenía que ser asesinado por Seishirou, pasara lo que pasara.
Y el momento había llegado. La hora de que Sumeragi y Sakurazukamori peleen, la hora de morir...
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Subaru llegó a su casa luego de un día de arduo trabajo de onmyouji. Llegó con un cigarrillo en su boca, como siempre. Después de lo ocurrido 9 años atrás había empezado a fumar... aunque no entendía el por qué. Quizás, en el fondo, eso lo hacia sentirse cerca del Sakurazukamori...
De pronto, el teléfono sonó, pero como de costumbre no lo atendió y dejó que de eso se encargue la contestadora. Se acostó en su cama y escuchó la misma voz de siempre.
- Subaru-san... espero te encuentres bien, el motivo por el cual llamo es para asignarte un nuevo trabajo, cuyo pedido me acaba de llegar y por eso no te lo dije cuando hablamos hoy. Un hombre con un importante cargo político en Tokyo acaba de perder a su novia, ya que esta se suicidó hace una semana atrás. El hombre no puede aceptar su muerte ni mucho menos comprenderla, así que ya sabes que debes hacer... Subaru-san, el momento se acerca... estamos en 1999, y este es el año del destino. Tu mejor que nadie lo sabes... pero deseo pedirte algo: Cuídate, no permitas que las flores de Sakura vuelvan a atraparte... por favor, Subaru-san... confío en ti... Adiós...".
Subaru había escuchado a su abuela. En los últimos años ella siempre le decía lo mismo de las flores de Sakura... él entendía que ella solo se preocupaba por él, pero Subaru no podía evitar sentirse de ese modo.
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- ¡¡No me mates!!- Gritó un joven de unos 30 años.
- Tu destino es alimentar con tu sangre al Sakura.
- ¡¡¡NO!!!- Exclamó el joven justo antes de que Sakurazukamori perfore su corazón con su mano derecha.
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Seishirou Sakurazuka caminaba por el parque Ueno, mirando los bellos árboles que daban a luz a las tan bellas flores de cerezo, las Sakura. A él le gustaban mucho esas flores, y también le gustaba alimentarlas, permitirles seguir teniendo ese precioso color rosa que tanto fascinaba a las personas, por medio de estas mismas.
Ya era una costumbre, había matado tanta gente desde el día en que con la muerte de su madre se convirtió en Sakurazukamori que ya había perdido la cuenta, si es que alguna vez la había llevado. No era difícil para un hombre sin sentimientos como él, un asesino, acabar con la vida de sus victimas.
De pronto, se detuvo frente al mas hermoso de los árboles, y lo miró fijamente.
"Falta poco... Kamui ya ha llegado a Tokyo, así que mi encuentro con Subaru-kun esta mas que cercano". Sacó su inseparable paquete de Mild Seven junto con un encendedor, y encendió un cigarrillo, guardando luego el paquete en el bolsillo de su clásico traje negro. Se quedó suspendido en la oscuridad de la noche por un momento, y un recuerdo vino a su mente.
:::Recuerdo:::
- ¿Te gustan las flores de Sakura?
- Si...- Contestó el pequeño niño de ojos verdes esmeralda.
- ¿Sabias que debajo de cada árbol de Sakura hay un cadáver enterrado?
- No...
- ¿Y sabes por qué tienen ese color rosa? -El niño negó con la cabeza.
- Eso es porque se alimentan de la sangre de los cadáveres que yacen debajo de los árboles.
- Pero la gente que esta debajo... está sufriendo?- Contestó en medio de lágrimas el pequeño.
:::Fin del recuerdo:::
- "Hagamos una apuesta..."... - Se repitió Seishirou en medio de la oscuridad de la noche, para luego marcharse.
--Al otro día--
- Soy Sumeragi Subaru, vengo a pedido del señor Yimita Takeshi. - Anunció el joven onmyouji al llegar a la casa de su cliente.
- Si, pase por favor...- Le dijo la sirvienta, dejándolo entrar en la enorme casa en las afueras de Tokyo.
Eran las 8:30 pm y la noche ya había caído sobre la ciudad. La casa de su cliente era bastante grande y lujosa. Se sentó en el sofá de la sala. guiado por la sirvienta, cuando el señor Yimita llegó, haciéndole una seña a la sirvienta para que los deje solos. Cuando ella se fue, él se presentó:
- Sea bienvenido a mi casa, joven líder del Clan Sumeragi.- Dijo el hombre al saludarlo, de manera respetuosa.
- Es un gusto...- Contestó reservado Subaru.
- El motivo por el cual lo llamaba es porque... bueno, mi novia ha cometido suicidio hace una semana... y yo... no se por qué hizo tal cosa... y no puedo estar tranquilo...- El hombre hablaba pausadamente, se veía realmente afectado.- Ella parecía tan feliz a mi lado... quizás yo hice algo.... algo mal... yo no sé...- El hombre trató de contener las lágrimas quedándose en silencio. Subaru lo observó callado hasta que dijo:
- Yo puedo invocar su espíritu y preguntarle qué ocurrió...
- ¿Podría?
- Si...
- Muchas gracias... ¿Puede hacerlo ahora?
- Esta bien...
- Bien, sígame por favor...- el hombre lo hizo subir por unas largas escaleras, hasta llegar al cuarto que él solía compartir con su difunta novia.- Aquí dormíamos... era nuestro cuarto...
- Bien... manténgase detrás de mi, por favor...- Pidió Subaru, poniéndose en posición para comenzar con la invocación.
- ¿Podré escucharla?- Preguntó el hombre.
- No... solo yo podré hacerlo, usted sólo podrá verla, pero le diré todo lo que ella me diga.
- Esta bien... se lo pido de favor...
- Si...- Subaru juntó sus manos y empezó a recitar un hechizo.- Om batare ya sowaka... Om batare ya sowaka... Om batare ya sowaka... Om batare ya sowaka... Om batare ya sowaka!!!
Al gritar Subaru, el espíritu de la difunta apareció frente a ambos.
- Querida!!! Por qué lo hiciste??- Gritó afectado y emocionado el señor Yimita al verla, ella lo observaba fijamente, con un gesto serio en su rostro.
- Tu no querías hacerme tu esposa... hacia años y años que estábamos juntos, pero tú... tú te negabas a convertirme en tu mujer... yo ya no lo soportaba... no toleraba tu rechazo... ya no me hacías caso y... Ya no lo soporte mas!!! No quiero saber nada contigo!!! Olvídate de mi y vete con alguna de tus numerosas amantes...
El espíritu de la mujer se desvaneció. El hombre miró ansioso a Subaru.
- ¡¡¿Qué dijo??!!- Preguntó.
- Ella...- Subaru permaneció en silencio, no sabia como reproducir tales palabras, pero las dijo.- Ella dijo que usted no quería hacerla su esposa, por eso hizo lo que hizo, y pidió que se olvide de ella.......- Subaru no pudo continuar.
- ¡¡¡¿¿¿QUÉ???!!!- El hombre dio un puñetazo de furia a la pared mas cercana.
- Eso dijo...-Dijo fría y cortadamente el onmyouji, mirando hacia el suelo.
- Gggrr... maldita... MALDITA!!!!- El señor Yimita quedó en silencio unos segundos y después dijo:- Ya puede retirarse, agradezco sus servicios...
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Eran las 10 pm y Seishirou buscaba alguna victima que valiera la pena por el centro de Tokyo. Él solía hacer eso seguido: Seducir a alguna o algún joven y después, cuando bajaran la guardia, matarlos.
De pronto, entre la gente, vio a un hermoso joven bajando de un taxi. Él tenía puesto una gabardina blanca, con unos pantalones y camiseta oscuras.
- ¿Dónde lo he...- Pronunció Seishirou, al tratar de recordar de dónde conocía a esa persona.- ..........Subaru-kun...- Descubrió finalmente. Quedó anonadado al verlo, después de todo, habían pasado 9 años desde la última vez, y él siempre se preguntaba cómo se vería ahora el pequeño onmyouji. Ahora era todo un hombre, bastante guapo por supuesto.
El joven caminaba por la calle, se veía desorientado, perdido, y molesto. Ese niño en extremo tímido y educado ya no existía, ahora era un hombre amargado, triste y casi sin vida. Seishirou siguió mirándolo, hasta que, casi sin pensarlo, lo empezó a seguir. Sintió curiosidad por ver a dónde se dirigía y algo le decía que debía seguirlo. El joven comenzó a transitar por una calle abandonada, y en medio de la oscuridad de la noche. Seishirou le siguió con cuidado y manteniendo distancia, no quería ser descubierto. Solo ellos estaban en la angosta calle, hasta que unos ruidos pusieron alerta al mas joven onmyouji. Seishirou no entendía que sucedía, así que optó por esconderse y observar al joven.
De pronto, unos hombres vestidos de traje negro y con lentes oscuros empezaron a atacar a Subaru, quien no tardó en entender la situación: esos seres eran sus enemigos. Lanzó varios ofudas contra ellos, y los destruyó, pero siguieron apareciendo. Eran shikis mandados por alguien muy poderoso, probablemente relacionado con el fin del mundo. Subaru siguió lanzando ofudas y esquivando a los atacantes, pero cada vez se le hizo mas difícil, ya que eran demasiados para una sola persona.
- Te has vuelto muy fuerte, Subaru-kun...- Dijo Seishirou, con su típica sonrisa de nada, y encendió un cigarrillo.- Pero no debes ganar esta batalla... será mejor que ayude a tus enemigos...- El Sakurazukamori actuó sin pensar, y lanzó a su shikigami. El enorme cuervo se dirigió directo a Subaru. Él seguía combatiendo cuando sintió como sus manos ardían y en ellas se dibujaba la insignia del Sakurazukamori. "No puede ser...", pensó. Cuando vio al cuervo se paralizó. Fue como si el tiempo se hubiera detenido.
- Se... Seishirou-san?... No puede ser...- El cuervo atacó a un paralizado Subaru y lo envió hasta una esquina, donde quedó inconsciente. Los hombres de negro atacaron a Seishirou, y él los destruyó con un sólo movimiento.
- Te has vuelto fuerte, pero yo sigo siendo superior...- Dijo Seishirou al acercarse a Subaru. Lo observó largamente y recordó las tantas ocasiones en las que lo había salvado. Se veía igual de indefenso que siempre., el aún era SU Subaru-kun. Se agachó a su lado y lo tomó de los hombros. - No puedo dejarte aquí en tan deplorables condiciones... será mejor llevarte... hoy estarás con el Sakurazukamori... Subaru-kun...- Dijo levantándolo, para luego llevárselo del lugar.
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- ¿Dónde estoy?...- Subaru abrió los ojos lentamente. Trató de levantarse, pero su cabeza le dolía muchísimo, y sólo deseaba descansar. Recordó los últimos hechos, y ahí fue cuando reaccionó. "Es cierto... yo estaba peleando y, de pronto... Seishirou-san...".
- Seishirou-san...- Suspiró con tristeza y rencor el joven.
- Aquí estoy...- Seishirou apareció de la nada, sentándose al lado de Subaru, quien estaba acostado en una enorme cama. Al verlo, el joven onmyouji sintió su cuerpo estremecerse... después de todo, hacia 9 años que no lo veía, desde la muerte de Hokuto, desde que Seishirou Sakurazuka, aquel hermoso veterinario, dejara una herida en su corazón, una herida que jamás se borraría, que perduraría y dolería hasta su último instante de vida. Durante todo ese tiempo Subaru no había hecho mas que pensar en él... le parecía increíble tenerlo enfrente, el momento que tanto había esperado... Después de unos instantes en silencio absoluto, se atrevió a hablar:
- ¿Qué significa esto?- Dijo Subaru observándolo detalladamente, no podría creer que realmente fuera Seishirou quien estaba allí, con él.
- Que sigo siendo mas fuerte que tú... decidí intervenir en tu pelea, no podías ganarles a esos shikis. - Dijo el asesino con su típica sonrisa de nada.
- Yo no te pedí ayuda...
- Pero no pude evitarlo, Subaru-kun...
Subaru sintió como su cuerpo se estremecía de solo escuchar a Seishirou llamarlo así, como hace 9 años. - Pero tiene que haber un por qué...- Siguió el mas joven onmyouji, tratando de mantener la seriedad y distancia.
- Pues es simple... aún no debes morir, Subaru-kun... debes vivir un poco mas.
- El año en que el destino de la tierra se decidirá...
- Así es... aún falta que peleemos por el futuro de este planeta.
- Pero... - Subaru cambió de tema.- ¿Qué es este lugar?- Preguntó Subaru.
- Aquí vivía mi última victima. Se llamaba Osamu Takeo, y al parecer ella era su novia...- Explicó Seishirou levantando un portarretrato de la mesa de luz que estaba al lado de la cama.
- ¿Tu ultima victima?- Subaru se levantó, enfurecido. - ¿Tienes el descaro de venir a la casa de tus victimas?
- De algo debo vivir... no siempre me pagan por mi trabajo.- Explicó tranquilo Seishirou encendiendo un cigarrillo.
- ¡Eres un...!
- ¿Asesino?... si, soy un asesino. Trabajo para el Sakura del parque Ueno... no creo que lo hayas olvidado, Subaru-kun...
- No tienes sentimientos... no podía esperar menos de ti... Seishirou-san...
- Un asesino como yo no siente nada por nadie... de nada sirve amar a otra persona. yo no podría querer a nadie.
- Lo sé... siempre ha sido así... no has cambiado...- Subaru sintió tristeza ante tal afirmación, después de todo, él si amaba a Seishirou.
-En cambio tu si, Subaru-kun...- Seishirou se acercó su mano a Subaru (que estaba sentado sobre la cama, al igual que él) y trató de acariciarlo, pero Subaru lo evadió.- ¿Por qué me evitas, Subaru-kun?
- Porque si...
- Eso no es un por qué...
- No puedes tocarme... no después de todo lo que ocurrió... estas loco si piensas que puedo dejarme acariciar por ti...- Dijo Subaru frió y cortante.
- Eso fue hace tanto... Tu solo eras un niñito bonito, ahora eres un adulto...- Seishirou insistió y trató de acariciarlo de vuelta, pero Subaru se levantó de la cama y se alejó de él.
- ¡No me toques!
- Vaya... ¿Dónde ha quedado el niño amable y tímido que se sonrojaba por todo?- Preguntó Seishirou mientras continuaba fumando y le sonreía.
- Tu lo mataste hace 9 años...
- Ya veo...- Seishirou se puso de pie, se acercó de nuevo a Subaru y después de sacarse sus lentes oscuros lo miró directo a los ojos. Subaru trató de evadir, de esquivar la mirada de Seishirou, y al verlo recordó el día en que el asesino perdió el ojo derecho, solo para protegerlo de esa mujer desesperada.
- Seishirou-san...- Subaru lo observó finalmente, algo en su interior le pedía a gritos el placer de observar a Seishirou. El Sakurazukamori acarició finalmente el rostro de Sumeragi, y Subaru sintió que su corazón se le salía del pecho. Quería que Seishirou lo acaricie, quería ser tocado por esas manos que tanto amaba y odiaba, pero no se lo permitió.
- Ba... basta!- Subaru estalló en un mar de llanto.
- ¿Por qué lloras? Solo te acaricie... - Dijo Seishirou con su sonrisa de siempre.
- Mataste a mi hermana y quieres tocarme... Yo no puedo permitirlo... Seishirou-san...
Seishirou lo observó largamente. El silencio solo era acompañado por los suaves sollozos del mas joven onmyouji.
"¿Por qué lloras, Subaru-kun?... ¿Acaso eso es un sentimiento?... es mejor no sentir nada por nadie, así se evita el sufrimiento... Las personas se la pasan hiriéndose las unas a las otras todo el tiempo, y así es como la tierra esta así... de nada sirve sentir... aunque... no te ves lindo cuando lloras...".
- No llores, Subaru-kun...- Dijo Seishirou rompiendo el silencio reinante instantes atrás. Acercó su cuerpo y rostro al de Subaru, y con su ojo sano lo observó. Subaru lo miró también, con sus ojos llenos de lágrimas.
- ¿Y dónde quedó el brillo de tus ojos, Subaru-kun? -Preguntó Seishirou mientras seguía fumando.
- Yo...- Subaru no contestó, solo se limitó a derramar mas lágrimas de sus tristes ojos.
- Eres mas bello cuando sonríes... no me gustas así...- Dijo el asesino mientras le sonreía de la misma forma en que lo hacia en el pasado.
- Seishirou-san...- Subaru continuaba llorando, cuando Seishirou no lo soportó más y lo abrazó al joven, quien se quedó inmovil.
- Quiero que dejes de llorar...- Decía una y otra vez Seishirou mientras apretaba su cuerpo al de aquel joven onmyouji al que conocía desde hacia años y años. Lo observó sin romper la unión, y no pudo evitar un poco de sorpresa al ver como Subaru no solo había terminado de llorar, sino que también había apoyado su rostro en su pecho como si fuese una suave y cómoda almohada.
"Seishirou-san... yo... por qué debo sentir esto? Tengo que odiarte, pero no puedo... no puedo..". - ¡¡¡Suéltame!!!- Gritó Subaru, empujando a Seishirou lejos de él. - ¿Cómo te atreves a abrazarme sabiendo todo lo que me has hecho?... - Subaru lo observó, alterado, para después irse por la ventana de la habitación, escapando de Seishirou.
- Subaru-kun...- Susurró casi inaudible el asesino, junto con una sonrisa. - Aún no es tiempo...- Después de decir eso, también se marchó.
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El joven Sumeragi llegó a su casa después del inesperado encuentro con el asesino. Se quitó su camiseta y se sentó alado de la ventana, mirando la lluvia desatarse sobre Tokyo. Sólo podía pensar en Seishirou y en lo que había ocurrido sólo un rato antes.
"Nee-san... al fin he vuelto a ver a Seishirou-san... Él dijo que aún no debía morir... quizás, él me mate después de todo...".
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- Su deseo es matarme... matar a la persona que mató a su hermana, a Hokuto-chan... lo sé, se que me odia por haberle arrebatado a su hermana, desea matarme, estoy seguro. - Seishirou hablaba solo, mientras observaba la ciudad desde las alturas de la Tokyo Tower. - Su deseo se cumplirá entonces, al igual que el mío... Subaru-kun...
:::Recuerdo:::
- ¿Quién me matara, madre?- Pregunta el joven Seishirou.
- La persona que mas ames...- Responde la joven del kimono con pentagramas, la cual se desangra lentamente en brazos del joven.
- Yo no puedo amar a nadie, eso bien lo sabes tú, quien me dio a luz..
- Hasta que te conocí, yo pensaba lo mismo respecto a mi...
:::Fin del recuerdo:::
- Subaru-kun...- Seishirou se fue de la Tokyo Tower.
--Al otro día--
Ya era de noche, Subaru había estado trabajando todo el día, había recibido el llamado de su abuela tarde, la noche anterior. Caminaba por la zona céntrica de Tokyo, cuando vio a una jovencita, de no mas de 15 años, junto con un perro muy bonito. Los animales seguían fascinándole a Subaru, aunque ver a alguno le traía todo tipo de recuerdos, de sueños del pasado, de ese anhelo tan grande que tenía por ser cuidador en un zoológico, y de cómo había perdido todo después de lo sucedido con su hermana y Seishirou...
Al pasar la joven y el animal por su lado, Subaru se atrevió a acariciar al perro. Acercó su mano tiernamente y la colocó sobre la cabeza del animal, quien parecía feliz por la caricia del onmyouji.
- ¡¡¡¡¡¡¡¡AAAAAAHHHH!!!!!!!! ¡¡¡¿¿Co... co... COMO PUEDES VER A INUKIIII??!!!- Subaru casi se asustó al oir el terrible grito que había pegado la dueña del animal. El onmyouji la miró sorprendido, hasta que se dio cuenta de que este animal no era un perro común y corriente, al igual que la chica... había un extraña aura que los rodeaba a ambos. La chica dejó de estar sorprendida, para después abrazar a su mascota. - Desde que llegué, eres como la quinta persona que ve a Inuki...
- Un perro fantasma...- Dijo Subaru al entender que esa chica no era cualquier chica, al igual que su perro.
- ¡¡¡¡Vaaaaaaya!!!! ¡Veo que no eres cualquier persona! ¡No cualquier puede ver a mi Inuki! - Explicó la chica mientras acariciaba a su mascota.
- ...- Subaru se quedó en silencio.
- Oh, que maleducada soy! No me he presentado... Soy Nekoi Yuzuriha, mucho gusto! - Señalando al perro.- Y el es mi amado Inuki! Salúdalo Inuki!- Inuki se acercó a Subaru y lamió su mano.- ¡Le agradas! ¡Que felicidad!... ¿Y tú cómo te llamas?
- ... Sumeragi Subaru.
- ¡¡¡¿¿¿¿¿Su... SUMERAGIIIIII?????!!! ¡¡¡Entonces si eres uno de los nuestros!!!- Exclamó con alegría la joven. Yuzuriha puso su mano en su cara a modo de pensamiento.- Sorata-san decía que eras uno de los nuestros... y pensaba hacer averiguaciones mañana... yo mañana veré que a Aoki-san, que el otro día se le presentó a Arashi-san... pero entonces......... AY! Disculpa! No entiendes nada de lo que hablo, verdad?- Yuzuriha se veía alegre y despistada, era sólo una niña.
Subaru la miraba perdido, no entendía nada de lo que ella decía... ¿Con eso de "eres uno de los nuestros", se referiría quizás a los Dragones del Cielo?
- ¿Quieres un Pocky?- Ofreció Yuzuriha a Subaru, quien negó con la cabeza.
- Bueeeeeeno... Será mejor que veas a Kamui cuanto antes!
- ¿Kamui?- Subaru se sorprendió, sus sospechas eran ciertas: Esa chica era un Dragon del Cielo, uno de los 7 Sellos, al igual que él.
- Si, mira... ¡Mañana ven al Capitolio! Allí estaremos todos! Le diré a Aoki-san que venga, y a Arashi-san, y Sorata-san, y a Kamui-san, por supuesto!
- De acuerdo...- Dijo Subaru fríamente, realmente no le importaba mucho su misión como Sello, ni el destino de la tierra. Yuzuriha lo miró con curiosidad durante un momento, para después despedirse.
-¡Entonces nos vemos mañana en la noche! ¿De acuerdo?- Subaru asintió.- Adiós, Subaru-san! Vamos, Inuki... - La chica se fue junto a Inuki.
Subaru no pensaba que una chica tan joven pudiera estar involucrada en algo tan inmenso como el fin del mundo.
Siguió su camino...mañana tendría que ver a sus "compañeros" y al famoso Kamui...
...................... Continuará!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
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Comentarios: Sisi, ya sé!!!! Es malo!!!! MUUUUUUYYYYY MALOOOOOO!!!!! Pero bueno, yo quería hacer este fic, sniff :'( .... lo interesante viene en el capitulo que sigue!!! Lo juro!!! No me odien!!!! (Schalita se esconde debajo de la mesa de la computadora). Van a ser 3 capítulos, y me falta escribir uno así que no voy a tardar mucho en actualizar ... jijiji
Dejen reviews, please!!!!
Arigatou!
Schala S.
PD: "Pocky" son esos palitos que come Yuzuriha siempre... leí que se llaman así en "Miyukichan in the Wonderland", cuando se hace un crossover con X, y Yuzuriha le ofrece uno a Miyuki O.O