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Alguien como él
Advertencias: Este es un fanfiction Yaoi, con escenas de Shounen-ai y Yaoi muy explícito (mucho contenido de escenas fuertes). La pareja de ésta ocasión es un Hao/Nichrom. No es muy común, pero adoro a éstos dos personajes. Si les gusta, acá lo tienen.
Nunca habría imaginado que él llegaría en el momento en que lo necesitaba más. Todo ese tiempo había vivido poseído por la amargura al perder a su hermano a manos del asesino que era Ren Tao.
–¿No quieres que yo sea quien me encargue de él? – le dijo el del largo cabello castaño.
–¿En verdad lo haría por mí?
–Claro que sí... No es justo que hayas perdido a tu hermano por culpa de ese sujeto. A fin de cuentas terminaré encargándome de él. Es diminuto como todos...
–Señor Hao – dijo con admiración.
Hao le sonrió y puso un dedo sobre sus labios.
–Para ti sólo soy Hao. Tenemos la misma edad, así que me siento más viejo si me llamas con tanto respeto...
–Todos le tienen respeto porque se lo ha ganado. No podría...
–Haremos esto. Sólo me llamarás por mi nombre cuando estemos a solas... Frente a los demás usarás si quieres los formalismos.
Nichrom no podía creer que Hao estaba siendo tan amigable con él. Era como si un dios se hubiera rebajado a su nivel para poder tocarlo, una experiencia liberadora.
Hoy debía encargarme de la cafetería. No me importaba. Hao andaba ocupado con asuntos en los que no podíamos intervenir. Fue entonces que escuché aquellos cánticos que revelaban la oscuridad de mi corazón.
–Te llamas Nichrom ¿No es así? – le sonrió la niña.
–Así es... – le respondí.
Sabía por los datos del torneo que ella era la sacerdotisa Nyorai, de la Secta Sagrada. Estuve consciente de lo que ella quería al reunir a tantos shamanes, pero no importaba, ya que el equipo de Ren estaba en medio.
–Puedo ver claramente... Odio... Odias al asesino de tu hermano con todo el alma – dijo Nyorai – Y no sólo eso... Sueñas con que se cumpla una de tus más anheladas fantasías.
–¿Sueños? – repetí casi como un murmullo al asimilar bien la frase.
–Está claro que deseas recibir más atención de tu amor platónico...
–Pues... yo...
–Esa es parte de tu oscuridad... Acéptala y podrás sentirte liberado.
Cómo negarme. Quería olvidar que el señor Hao sólo me vería una vez que Yoh Asakura desaparezca de este mundo. Yo me conformaba con seguirlo y observarlo de lejos. Él aún no tenía ojos para mí. Él veía a todos de igual manera: Como sus leales seguidores, al igual que como me miraba a mí. Pero yo me sentía especial, ya que yo era el único que podía llamarle sin formalismos, a pesar de que siempre fuera en privado. Aún así... me hacía falta que me devolviera todo el amor que siento hacia él.
Había visto salir a Hao del Portal de Babilonia. Cuando llegó, todos los que le seguían ya estaban presentes, excepto Zen y Ryo, quienes ya habían abandonado a Hao.
El líder de ese grupo volteó a ver al recién llegado Nichrom, junto con Zinc, quien también consideró sensato estar de lado de Hao.
–Señor Hao. Ya estamos listos – se arrodilló el joven apache frente a él.
–Entiendo. Entonces no queda mas que empezar... – dijo sin darle mucha importancia a lo demás.
–Espere, señor Hao. Antes quiero traerle un regalo – le dijo Nichrom, tratando de que Hao volteara a verlo una vez más.
–¿Regalo? No tienes qué hacerlo, Nichrom.
–Insisto. Quiero ofrecerle algo para que se de cuenta de todo el respeto que siento por usted.
–Ya veo... Entonces ve por el regalo, Nichrom – sonrió juguetonamente al darse cuenta de lo que el joven oficial tenía en mente.
Mi encuentro con Ren Tao no fue como pensé. Estuve dispuesto a tragarme mi orgullo e ir a hablarle a ese sujeto. Yo tenía conocimiento del nivel de Ren Tao, cerca de los 10 000, por eso creí que él sería una buena arma a favor del Señor Hao.
Tuve que regresar donde él con las manos vacías. Yo le había prometido al señor Hao una muestra de todo lo que siento por él y tenía que dársela antes de que fuera a apoderarse de los espíritus. Tal vez esa sería la última vez que lo vería.
Hao se había quedado solo en una casa apartada de la aldea. Necesitaba concentrarse antes de lanzarse hacia el territorio sagrado, además de irse acostumbrando al incremento de poder después de que el Espíritu del Fuego se alimentara de Shamash, el espíritu acompañante de Iron Maiden Jeanne.
Nichrom se alegró al estar por fin a solas con él. Era realmente un milagro el que Opacho no estuviera pegado a Hao. Suponía que los demás estaban también alistándose.
–Acabas de llegar, Nichrom – dijo un calmado Hao al sentirlo llegar.
–Señ...
–Shh shh... ¿Cómo te dije que me llamaras?
–Está bien, Hao – suspiró al decir tan naturalmente su nombre.
–¿Dónde está el regalo que me dijiste ibas a traerme?
–Pues verás...
–Creo que no me tienes que explicar nada, Nichrom.
–Hao yo... Aún quiero regalarte algo ates de que vayamos a tomar el Territorio Sagrado. Deseo mostrarte lo mucho que yo te a...
Como solía hacerlo, Hao sonrió y colocó un dedo sobre los labios de Nichrom para callarlo.
–Estaré encantado de recibir tu presente, Nichrom. Después de todo puedo percibirlo... Tú, al igual que todos los que están allá afuera, me aman. Aman lo que soy y, en especial, aman mi poder. El poder que esperan recibir una vez que yo me convierta en el Shaman King.
–Te equivocas. No me interesa tu poder... Amo lo que eres y la manera en la que lo puedes poseer todo sin siquiera proponértelo. Tú ya me posees desde que te conocí.
Sin más que decir, los dos se entregaron en un beso de gran profundidad. Nichrom no podía creer lo que estaba sucediendo. En verdad besaba a su gran amor, aquel que de por sí parecía tan lejano y tan superior a él.
Hao probó una y otra vez los labios del apache hasta terminar robándole el aliento. El consentimiento mutuo y el gran calor en sus pechos hicieron que cada uno quitara el gran poncho que usaba el otro.
–Soy completamente tuyo, Hao – logró murmurar al sentir cómo Hao le besaba ávidamente el cuello, la clavícula y el pecho.
Los dos se dirigieron instintivamente hacia una alfombra en el centro del cuarto, donde Hao tendió al otro muchacho para terminar de deshacerse de los pantalones. Lo que más le deleitaba a Hao era el saber que Nichrom aún era carne intacta, ya que el apache había estado conservando su cuerpo para dárselo a la única persona digna de poseer su inocencia.
–Eres increíble... Tan lleno de energía – decía Hao mientras pasaba la mano por los pectorales, el vientre y la entrepierna del otro muchacho.
–Hao... Por favor... – dijo suplicante.
–De acuerdo... – respondió desabrochando él también sus correas de estrellas y sus propias prendas.
La primera vez había sido bastante dolorosa, aunque Nichrom sabía que si se estaba entregando a Hao, él debía ser quien lo soportara. Hao, mientras se adentraba más en aquel espacio angosto, se inclinó hacia Nichrom y lo besó en las mejillas, ya bañadas de lágrimas. Le asombraba el que las líneas naranjas aún siguieran ahí sin correrse. Quizás era maquillaje permanente, pero eso no interesaba en ese instante.
A medida que el dolor se hizo soportable, Hao comenzó a embestirlo con más fuerza, dándole en el punto exacto por el cual Nichrom pudiera sentir algo cercano al placer que le estaba proporcionando a su ídolo.
Cada vez más se estaba acercando al límite. Nichrom se abrazó más a él y acarició con una de sus manos los cabellos largos castaños del Shaman, mientras que Hao jugueteaba con la oreja del otro, mientras pasaba sus manos por la espalda del otro y la larga trenza que Nichrom siempre llevaba.
Cuando ambos cuerpos ya estaban llenos de sudor y estaban al filo del cansancio, Nichrom dio un gran grito al correrse y llegar al orgasmo. Aún así debía esperar a que Hao también llegara, lo cual pasó unos minutos después de que él terminara.
Con mucho cansancio, Nichrom se dejó caer sobre la alfombra y albergó a Hao, quien permanecía sobre él. A pesar de la fatiga, Nichrom pudo darse cuenta de la expresión en el rostro de su amor: Era la primera vez que se le veía tan indefenso y vulnerable.
Unos toquidos de la puerta despertaron a los dos. Por las voces, pudieron darse cuenta de que Opacho y Lackiff llamaban.
–Señor Hao... Ya es hora – le llamó el sacerdote proscrito desde la puerta.
–Ya voy. En un momento – dijo el shaman de fuego.
Nichrom y él comenzaron a vestirse. No estaban arrepentidos de lo que había sucedido, ya que ellos dos habían querido que ocurriera. Entonces Hao se acercó una vez más a Nichrom y, a pocos milímetros de sus labios, le dijo:
–Cuando logre apoderarme de los Grandes Espíritus, tendremos lo demás... – luego de eso lo besó.
–Para mí es un placer, Hao... – sonrió también, correspondiéndole ese beso de agradecimiento.
Silver y Karim nos ganaron a Zinc y a mí. No puedo creerlo. Mi brazo está sangrando y no me puedo levantar... Sé que aunque yo no esté, Hao va a ganar. Aunque sea en espíritu, lo seguiré donde sea. Incluso seré un espíritu más para su alimento, pero no le dejaré. Moriré en paz si sé que Hao seguirá.
Esperen... ¿Qué es esa luz a lo lejos?... ¿Yoh Asakura?... No puede ser que él esté... ¡No! ¡Hao no puede morir! ¡No puede ser que haya sido derrotado por él!...
Todos los humanos son diminutos. Desde tiempos lejanos he sabido lo que se siente el abandono y la traición. Todos los humanos son débiles, ya que dependen de otros. Yo nunca he dependido de nadie...
«Aunque sea en espíritu, lo seguiré donde sea»
Esos pensamientos... No todos son débiles... Hay quienes aún desean estar conmigo después de mi derrota. Nichrom... No hay alguien como él... Sabía que no me defraudarías.. Sin embargo... Creo que no te podré cumplir la promesa que te hice de volver a disfrutar juntos otro momento de placer... Tú y yo ya estamos muertos...
–Entonces renazcamos en la siguiente vida y formemos el mundo de shamanes que tanto anhelaste – le sonrió el joven apache.
–Sí... nos reencontraremos al volver a nacer... Y en esa nueva vida, los dos formaremos un mundo de shamanes como tú y yo – respondió Hao.
Fin
Notas Finales:
–No pude resistirme. Adoro a Nichrom y Hao es el objeto que más idolatra él.
–Éste es el primer fanfic One Chapter que escribo. Epero que les haya gustado.