Help
Home Just In Communities Forums Beta Readers Search
B s . A A A   full 3/4 1/2   E E   Light Dark
Books » Harry Potter » Falsa Fortaleza
Kailey Hamilton
Author of 29 Stories
Rated: K+ - Spanish - Romance/Drama - Ginny W. & Draco M. - Reviews: 114 - Updated: 08-19-06 - Published: 08-30-04 - id:2037292

Falsa Fortaleza
By: Kailey H. S.

-Ginny, tenemos que hablar

Eso fue todo lo que pudo decir el rubio al arribar al aula vacía. Los delgados brazos de una pelirroja se ciñeron a su nuca, en un beso de bienvenida que había sido ritual desde que comenzaron a encontrarse a escondidas mes y medio atrás.

Tampoco dijo mucho más en la siguiente media hora. Tenía a su novia arrinconada contra una de las paredes de piedra, besándole el cuello, los labios, entrelazando su lengua con la de ella y dejando que sus manos recorrieran cada parte de su cuerpo que estaba a su alcance.

Fue cuando ella acarició su abdomen por debajo de su camisa que el se separó bruscamente. Las traviesas manos de la chica jamás se habían aventurado hacia ese trozo de piel, y el sobresalto le había hecho recordar que realmente debía dejarle claras un par de cosas.

-Ginny, bella, de verdad tenemos que tener una pequeña charla.

La chica se dejó caer, sentándose con su espalda recostada en la pared del aula. Sus finos labios estaban agradablemente hinchados y su pálido cuello estaba surcado con marcas rojas. Su respiración era agitada, y sus ojos, suplicantes.

-¿Qué pasa?

-Svechtari esta detrás de ti.

-No puedo hacer mucho con respecto a alguien a quien ni le hablo.

Sin embargo, se estremeció. Si había notado las miradas del búlgaro sobre ella, lo cual le hacía tener unas insoportables ganas de gritar. No eran miradas discretas, ni mucho menos.

Alguna que otra vez había intentado acercarse a ella, pero la chica lo encontraba tan desagradable que se alejaba al instante. Le parecía un chico desvergonzado. Esa era la palabra.

-Nott me ha escrito unas cuantas cosas con respecto a él, Gin. -Se sentó a su lado, mirando a cualquier punto menos a sus ojos -No soporta perder. No soporta que le digan "no". Hace lo que sea, legal o no, para conseguir lo que quiere.

-Slytherin tenía que ser.

-Oye, oye, que es mi casa –Le dio un suave empujoncito. Ella sonrió –En serio, Ginny, sé que no te puedo pedir mucho, solo que te cuides... Que no dejes que te haga nada. Es el único que sabe de esto, y sabe que es un secreto. Lo va a usar para manipularte...

-Yo no me voy a dejar manipular, y lo sabes.

-Solo prométeme que no te vas a acercar a el

-Lo prometo, Draco. No eres el primero que me lo dice. ¿Crees que eres el único que se ha dado cuenta? Hasta Harry el otro día...

-Ese era el otro punto que quería tocar. ¿Qué haces pasando tanto tiempo con Potter?

Era cierto. Desde que había visto a Harry aquel día, en los terrenos, melancólico y con la mirada perdida, se había esforzado por animarlo.

Ron y Hermione no estaban casi pendientes de su amigo. Su relación como tal había tenido un extraño inicio el día del cumpleaños de Hermione, el 19 de Septiembre. Eso había hecho que Harry se separase un poco. No le gustaba estar en medio de una pareja, aunque esa pareja fuesen sus dos mejores amigos. Y Ginny se sentía un poco aislada de sus amigas. El hecho de que Luna y Roxie estuviesen saliendo con dos chicos que también eran mejores amigos hacia que la pelirroja se sintiera un poco fuera de lugar.

-No es de tu interés.

-Sí, si vieras que sí. Estás conmigo...

-Ah, ¿Es eso? –Rió -¿Dudas de mí? Harry es un amigo que no está pasando por un buen momento.

-Ginny, no me gusta que estés cerca de él. Él es un hombre, tú una mujer...

Ser llamada "mujer" fue algo extraño para la chica, que sabía que se veía más niña de lo que era.

-Es un amigo mío desde siempre, y lo sabes. O que acaso yo te he echado en cara como muchas de las niñas del colegio, Parkinson, Carrow, entre muchas otras, te caen encima...

-Si, y yo no les presto atención. Tú estas todo el tiempo con...

-¡Ya para! Harry es solamente mi amigo. Con Silas, entiendo que estés así. Pero... ¿Harry? Él tiene sus miras puestas en otro lado y tu sabes de sobra que yo tengo las mías puestas en ti. Lo sabes, Draco. A Harry jamás le haría esto –Se sentó encima del Slytherin –Ni esto –Le abrazo, coqueta –Ni esto –Le beso, impidiendo que las palabras siguiesen flotando en el lugar.

Esta vez, el rubio dejó que la chica tanteara con sus manos su abdomen por debajo de la ropa. Permitió también que sus labios resbalaran por el cuello de Ginny por enésima vez, mientras ella sonreía con los ojos cerrados

-Te quiero, Draco. –Susurro, con la respiración entrecortada -Aunque no lo quieras creer, te quiero.

El rubio la estrecho contra sí en un abrazo, mientras escondía su rostro en el cuello de la chica para aspirar su suave fragancia y depositar un par de besos a donde sus labios llegaban.

Nunca nadie le había dicho esas palabras con tanta sinceridad, a excepción de sus padres. Se sentía conmovido, y mas feliz que nunca.

-También a ti, Ginny.

Permanecieron así un rato más, hasta que una alarma en el reloj del rubio sonó.

-Vamos, linda. Tenemos que hacer nuestra ronda.

-¿Y si no quiero?

-Me estás durmiendo las piernas –Alzó una ceja, sonriendo de medio lado –Anda, párate, no puedo esperar a decirle a Snape que renuncio a la prefectura.

La chica hizo caso, y él se levanto a su vez

-¿Renuncias? No entiendo. ¿Por? Si siempre quisiste destacar...

-Ya destaco. Premio Anual. Capitán del equipo de Slytherin. Uno de los más inteligentes de mi clase. Además, no tengo tiempo libre, tengo los EXTASIS este año... Estoy pasando mucho tiempo en la enfermería, aprendiendo por mi cuenta a hacer pociones como la crecehuesos y algunos tipos de...

-Ya entendí tu punto, no es necesario que presumas, Don Perfecto

La renuncia de Draco había tenido sus consecuencias, para empezar: Una inminente y aburrida reunión de prefectos.

La siguiente noche, Ginny, junto con Harry y Hermione, se dirigía al despacho donde se realizaban las reuniones de prefectos. La sorpresa que les esperaba al llegar no era nada agradable.

-Vaya, vaya ¿A quien tenemos aquí?

-¿Qué haces tu aquí?. ¿Quién te llamó? –El chico de ojos esmeralda se apresuró a sacar su varita y apuntar a su interlocutor

- Harry, déjalo, no vale la pena –Rogó Hermione, y el obedeció con ira

-Esto es entre la pelirrojita y yo, Potter.

-Weasley para ti, Svechtari.

-Veo que se conocen –Murmuró con sorna la profesora McGonagall, cuya presencia habían ignorado olímpicamente los tres Gryffindors. –Siéntense que vamos tarde.

Obedecieron. Ginny hervía de furia. ¿Qué hacia ese "acosador maniático" ahí? Sonrió levemente al pensar en ese sobrenombre. "Acosador maniático", una invención de Roxie en una tarde de furia.

-Como algunos saben, Draco Malfoy, Prefecto de Slytherin del séptimo curso, ha decidido renunciar al cargo. El profesor Severus Snape cree conveniente que quien lo releve sea el señor Stoyan Svechtari.

La pelirroja escrutó los rostros de todos los presentes. A todos (con obvia excepción del búlgaro) les desagradaba esa idea.

La reunión no duró mucho más. Ginny, como siempre, se desconectó y se quedo viendo por la ventana.

-...Ha concluido. Buenas noches. Potter, Weasley, necesito que se queden.

Los prefectos se levantaron y salieron. Stoyan le dedico una sonrisa a la pelirroja, que ella no se molestó siquiera en mirar.

-Weasley, quiero que sepas que como nueva capitana del equipo de Quidditch...

-¿Qué? No, yo no...

-Potter, ¿Qué no le habías dicho?

-No, profesora. Lo siento. No pude.

-¿O acaso no le has querido decir que has estado entrenándote todo este tiempo y que no tienes mas tiempo para dirigir el equipo?

-¿Entrenándote?

Harry no respondió. Solo bajó la mirada. La chica miró entonces a la profesora, que le sostuvo la mirada con su mejor cara de póquer.

-Tengo derecho a saber, profesora.

-Potter, tiene derecho a saber.

-La profesora Elle Kreisser esta aquí entrenándonos a mi, a Ron y a Hermione. A todos los de quinto para arriba, realmente. Por eso nos hace sufrir esas horribles maldiciones en clases.

-El director cree importante que todos ustedes sepan defenderse, y después del año con Dolores Umbridge, nos dimos cuenta que lo que necesitábamos era mas práctica. Y trajimos a una experta en la materia, con la suficiente sangre fría...

-Demasiada. Es un monstruo.

-Entiendo que no te agrade. Es una pena, porque queremos que tú también te entrenes.

-Pues no. No quiero ni la capitanía del equipo ni un entrenamiento con esa... profesora. Ya me exige más que a nadie en clases...

-No es una pregunta, Weasley. El cuerpo de Aurores ha descubierto que los blancos principales de Quien-No-Debe-Ser-Nombrado son precisamente los mas allegados al joven Potter, aquí presente. Esos son tu hermano, Hermione Granger, Luna Lovegood, Neville Longbottom, Roxie Spence y tú. Ya trataron de atacar a Spence. Y dudo que lo sepas, pero te trataron de atacar a ti.

-Si lo sabía. Estaba en Eijdek cuando ocurrió.

-Entonces entenderás que necesitas. Mucha gente murió...

-No haga más honda la herida, profesora –Pidió la pelirroja entonces –Me entrenaré, porque no me dejan otra opción. Pero... Si todos nos estamos entrenando, ¿Por qué no le dejan la capitanía a Dorian, por ejemplo? No entiendo por qué a mí.

-La materia defensiva es la que están dando en sexto. En séptimo se está viendo otra cosa. Tú estás viendo lo que necesitas saber, pero en clases. Potter, Weasley y Granger necesitan ver también esa materia... Tú con repasarla bien estás preparada. Además, ¿Recuerdas que me comentaste acerca de que querías dedicarte al Quidditch? Quiero asegurar tu futuro.

-¡No voy a poder con todo! Soy prefecta, tengo un montón de tareas de Snape, tengo a Elle Kreisser en clases, ahora entrenaré con ella, doy tutorías a los enanos de primero...

-Y te estás asegurando el Premio Anual. Ginny, por favor –Rogó Harry –Hazlo por... Por la chica Wytters

-¡No metas a Cath en esto!

-Si ella hubiese sabido defenderse...

-¡Cathleen apenas sabía magia! La estuve ayudando este verano, y si vieras...

-Hazlo por ti misma entonces.

Harry había dado en el clavo. Si lo hacía por alguien, sería por ella misma.

-No te estoy pidiendo nuevos miembros. Ron y yo no dejamos el equipo mientras no sean demasiados entrenamientos... Pero ninguno de los dos tiene tiempo para estrategias, y estamos de acuerdo en que tú serías mejor capitana que cualquier otro. Y la profesora aprobó mi decisión. Por favor, Ginny.

La pelirroja se sentó y enterró la cabeza entre las palmas. Dejó pasar un rato antes de hablar.

-De acuerdo.

-Bien. Pueden retirarse.

Los chicos se pararon y salieron del despacho. Ginny deseaba salir de Harry, pues había quedado con Draco después de la reunión. Pero como Draco no había ido a la reunión...

-Por eso no hay ED este año, supongo.

-Exacto.

-¿Todos entrenaremos juntos o...?

-Cada uno por separado, y a distinta hora y día cada semana. Si alguien nos vigila, no sospecharía nada. Ya Ron, Hermione, Neville y yo nos estamos entrenando. Esta semana hablaron con Luna, contigo y con... –La voz se le quebró en ese punto. Ginny suspiró con cansancio.

-Harry, supéralo. Voy a ser dura en este punto... Superaste la muerte de Cedric, la de Sirius... ¿Y no superas a una chica?

El joven sonrió, para sorpresa de Ginny

-Eres tan dura con los demás como lo eres contigo.

-Pero es que... Harry, hay demasiados peces en el mar.

-Yo no quiero otro pez.

-No tiene caso querer algo que no puedes tener. Yo creo que Roxie fue idiota al dejarte ir... Joe no la quiere de veras, y ella lo sabe, pero tiene miedo de meterse en algo serio y...

-¿Por qué, Ginny? Mira a Ron y Hermione. ¡Ambos estaban asustados y lo están llevando de maravilla! Llevan casi un mes...

-No todos son Ron y Hermione. Ella es sensata, y sabe que el miedo es lo que hará que se supere. Mi hermano no entiende la seriedad de esto, vas a ver que a la primera pelea se deprime. Roxie esta acostumbrada a tomarse todo a la ligera, a tontear, y no comprometerse con nada ni nadie. Vio que tú ibas en serio y prefirió alejarse.

-¡Qué ridiculez!

-Es ridículo, pero es cierto. Joe no va en serio, está con ella porque Smith iba por Luna y necesitaba acercarse de alguna manera.

-¿Zacharias Smith y Luna Lovegood? Tiene que ser una broma.

-No lo es. Luna es la única que tolera el genio de Smith, y Smith es el único que sabe mover los hilos que debe para hacer que Luna cambie para bien. Admito que cuesta acostumbrarse a la idea... Pero no comentes esto por ahí. Es secreto.

Sonrió para sus adentros. Había hecho al chico olvidarse de su amiga momentáneamente.

-Voy a enfermería. Necesito una poción para dormir sin soñar.

-Tú siempre tienes pesadillas –Acusó Harry.

-Hoy es preventivo. Me acabas de dar una nueva cuota de estrés con esto del equipo...

-Oye, que hice las pruebas por ti. Aunque Donna y Erika no se soportan –Torció el gesto –Vete a la enfermería, ya hablaremos mejor de esto.

La chica se despidió con una sonrisa y se marchó escaleras abajo. Era 14 de Octubre. La fecha le sonaba de algo...

Cuando pudo recordar que era, hizo el resto del camino corriendo. Llegó al aula en la que siempre se encontraba con su novio en menos de un minuto.

-Ginny –Articuló un sorprendido rubio al sentir como la chica se lanzaba en sus brazos –Gin, preciosa...

Sonrió, en contra de su voluntad. Sabía por qué la chica se estaba mostrando tan efusiva.

Hace un año, se había sorprendido al leer en la prensa que su padre había muerto. Recordaba perfectamente como había descargado su ira sobre la persona que ahora lo abrazaba.

Después de ese día, era otra persona. Un joven maduro, listo para dar la cara. Un joven valiente, sustituyendo al chico cobarde que había sido antes. Alguien que necesitaba un consuelo, encontrándolo en la astuta chica que era ahora su novia. En la que le había entregado un amor incondicional del que no se creía merecedor.

La realidad era que estaba solamente él contra el mundo, siendo apoyado únicamente por su madre, que estaba hondamente debilitada y por Ginny, una chica que había estado allí en el momento oportuno, por la que era capaz de dar la vida.

-Todo está bien. De verdad.

-Supongo... Es que... –Suspiró –Draco, no se que haría sin ti.

-¿A qué vino eso ahora? –Preguntó mimosamente, con el ego levemente inflado

-Hemos hablado de esto antes. Te quería porque eras lo único que no podía tener, y ahora que te tengo, descubro que por una vez, la realidad era muchísimo mejor que las ilusiones. ¿Dónde estaría yo si no fuese aquí, en este momento?

-Probablemente tomada de la manita con Potter...

-Deja a Harry en paz –Súbitamente se sentía de mal humor.

-Que, ahora tiemblas ante su sola mención. –El rubio alzó una ceja

-¡Lo único que hice, Draco, fue decirte lo mucho que me importas! Tú, y no Harry. Me harté de ti, siempre hablando de Harry. Es de lo único que hablas. Acaso estas enamorado de él...

La boca del rubio se retorció levemente, como si fuese a sonreír, pero su gesto estaba tan sereno como siempre. Dejó que la chica respirara, y notó como su semblante se suavizaba.

-No quiero que lo vuelvas a mencionar. Solo existimos tú y yo. Punto. No más.

-Eso espero

-Eso es –Remarcó la ultima palabra con un tono ácido –Y lo sabes. Te gusta que alimente tu ego diciéndote que te quiero a ti y a nadie más –Arrugó la nariz

Draco prefirió asentir con una leve sonrisa. No quería discutir con ella. La necesitaba, necesitaba su amor, su alegría, incluso su ira, sus ojos duros, ojos que se ablandaban solamente para él.

Aun así, seguiría teniendo un ojo vigilante sobre Harry Potter.

Esa noche no hubo besos. Simplemente permanecieron ahí, sentados en un viejo escritorio, abrazados...

Siempre a escondidas. Como llevaban haciendo desde hacía un mes y medio.

Y como desde hacía mes y medio, Ginny se levantó con una sonrisa en la cara.

-Ginny, no entiendo esa alegría, que hoy tenemos con la Kreisser. Todavía me duelen las costillas por la maldición que nos echó la semana pasada. Espero que este amuleto sirva... Como la maldición ataca órganos internos y esta pulsera que encargue vía lechuza le da inmunidad a todos los huesos del cuerpo...

La pelirroja dejo que Roxie hablara. La chica alegre que se preocupaba por los demás había desaparecido hace tiempo, y Ginny sabia que le tomaría tiempo acostumbrarse a esta nueva Roxie.

-Has cambiado, Roxie –Soltó de repente, interrumpiendo a su amiga

-¿Cierto? Confío en mí misma más que antes.

La pelirroja soltó una sonrisa leve, irónica.

-¡No hagas ese gesto, que pareces Malfoy!

Tuvo que reprimir una carcajada. La visión de Elle Kreisser en la entrada del comedor y de Stoyan Svechtari intentando conversar con su Draco le ayudo grandemente en aquella misiva.

Su buen humor se mantuvo hasta la tarde.

-Weasley, siempre con sorpresas. Espero que tengas una contramaldición. –La chica estaba al frente del aula -¡Boa Constrictor!

No había ninguna serpiente enroscándose a su alrededor, pero sí la sensación de falta de aire, de presión sobre sus costillas. Se apuntó a sí misma en un punto justo encima de su estómago, y respiro profundamente.

-¡Helios!

Pulmones, estómago y diafragma se llenaron de aire automáticamente, y aguanto su respiración. Cada instante que pasaba, se sentía más llena de aire, al punto de reventar...

La presión sobre sus costillas era ahora de ambos lados. Por fuera, el hechizo. Por dentro, el aire.

Sintió unas cuerdas invisibles romperse alrededor suyo. Botó el aire por la boca, y comenzó a respirar normalmente, de pie, habiendo vencido el hechizo.

-Combatir la presión desde adentro es una buena opción, posible de distintas maneras. Rápida y creativa, aunque algo dolorosa. ¿Té o chocolate, Weasley?

-Café –Murmuró secamente.

-Chocolate –Decidió la mujer, apareciendo una taza en las manos de la pelirroja. –Quisiera hablar contigo al final de la clase, Weasley.

Ella solamente asintió. Ese había sido un experimento que puso a prueba sus agallas.

El amuleto de Roxie no sirvió. La maldición no tenia como objeto maltratar los huesos sino dejar sin aire. Ginny fue una de las pocas que pudo resistirla, de hecho.

-Hoy solo les voy a pedir que busquen (que busquen, no que hagan) una forma de prevenir o combatir la Plaga Sphinx.

-La Plaga no es de Artes Oscuras, y ya no existe, profesora.

-Falsas ambas observaciones, Finch. La Plaga aun existe en Irlanda, y fue creada nada más y nada menos que por un seguidor loco de Grindewald que trató de matar a un traidor, con fama de hipocondríaco, con una enfermedad inexistente. Pero no contó con que seria contagiosa y moriría el también, incapaz de controlar el monstruo que había creado. Igualmente, cinco puntos a Ravenclaw por estar informado. ¿Alguien, aparte de Finch, tiene alguna noción de lo que es la plaga Sphinx o simplemente la Plaga?

El resto de la clase se pasó en hablar acerca de La Plaga, que hacia real un síntoma que se creyera tener, hasta matar, en casos extremos. Ginny deseaba salir del aula en cuanto terminara la clase, pero la mujer quería hablar con ella...

-Weasley, muy bonito, quedarse dormida en mi clase.

Miro a su alrededor. Ya no había nadie en el aula.

-Lo siento, yo...

-No tienes que sentirlo si no tuviste una buena noche. Ven.

La chica la siguió, atontada. ¿Qué tenia la Plaga de interesante?. ¡Era meramente psicológica!

En el despacho de la profesora hacia frío, más del habitual. Tomó asiento frente al escritorio, mientras que la mujer lo hizo detrás.

-Así que la chica callada y dócil que conocí en Irlanda no existe. Tenía que esperarlo... Eres una Weasley. Y lo que es más, una Prewett.

Ella iba a replicar a la defensiva, pero los ojos morados le lanzaron una mirada de advertencia.

-Weasley y Prewett son dos ramas fuertes. Ambas familias sangre limpia por tradición, aunque apoyan la unión con los hijos de muggles. Son sangre fuerte, sangre poderosamente mágica. No me hubiese hecho lógica que una Prewett tuviese carácter débil. Pero jamás creí ver a una Weasley con un Malfoy, Ginny, y he notado que el resto del colegio tampoco, puesto a que no lo saben.

-¿A dónde quiere llegar, profesora?

-Draco Malfoy te quiere mucho, Ginny, y no quiere perderte. Eso se nota a leguas, por como te mira, por como te trataba en Irlanda. El solo hecho de que te haya llevado a mi casa, contra la voluntad de su madre... En fin. El punto de todo esto es Irlanda. Estuviste ahí, y pudiste haber traído La Plaga...

-¡Es ridículo! Seamus y Cyanny Finnigan son irlandeses. Si ellos no trajeron La Plaga, tampoco lo hice yo ¡La Plaga es psicológica! Si sabes eso, entonces no existe.

-Ese es el antídoto que esperaba que encontraran todos –Sonrió la mujer –Pero si existe, ha intentado atacar a Isadora varias veces.

-¿Cómo...?

-Una poción preventiva. Tu amigo Finch la va a encontrar, ya lo veras. Solo quería decirte eso, que te cuides y cuides de Draco, porque Narcissa no esta aquí para hacerlo.

-Todo el mundo me anda diciendo que cuide de él. Como si fuese...

-Es un chico que tiene que dar la cara antes de tiempo. Narcissa es lo suficientemente cobarde como para no dar la cara ella sola. Antes de que me extienda, puedes retirarte

Ella asintió y se dispuso a salir. Al abrir la puerta, pudo percibir la clara voz de la mujer de ojos violeta.

-El lunes a las nueve, en este mismo despacho. Vamos a comenzar con tu entrenamiento.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Notas: Una cosa quedo bastante clara: Qué es lo que Draco pretende estudiar al salir del colegio. Lo deje MUY claro, de hecho. Al principio, cuando habla con Ginny.

Como pueden notar, La Plaga fue una excusa de Elle para pedirle a Ginny que cuide del hijo de su amiga.

Me he dado cuenta que en la historia se me ha colado, poco a poco, un personaje con el que no tenía pensado lidiar: Dorian Dares. Un chico de cara redonda, cabello largo, ondulado y rubio dorado, ojos celeste y presencia agradable.

En un principio era únicamente un compañero de casa de Ginny, con el que había salido en su tercero o cuarto curso) y el que le había robado su primer beso. Ahora me doy cuenta que al haber salido juntos, ser buenos amigos, tomar algunas clases juntos y estar en el equipo de Quidditch juntos, el chico ha dejado el segundo plano para pasar como quien no quiere la cosa al primero.

Conclusión: Tengo que meter a Dorian un poquito más en mis planes. ¿Alguien tiene ideas? Yo, definitivamente, las tengo (Muajaja) pero quizás las suyas sean mejores ante este imprevisto...

La tardanza es algo por lo que me debería disculpar... ¡Pero no se ni como paso! El fic cumple dos años a finales de este mes y quería tener hasta el 19... Que se le va a hacer.

Los dejo aquí. ¡Regálenme un feliz review! n.n

¡Un beso gigante!

Kayi.

Review this Chapter
Share


Return to Top