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Author of 14 Stories |
Los siento! Tanto tiempo sin actualizar, ya un año desde la ultima vez, lo siento pero este capitulo no queria estar...gracias a todas las que me dejan review tengan la tranquilidad de que terminare cada una de mis historias, ahora mismo estoy escribiendo capitulos de todas las que tenia pendientes, al parecer mi musa regreso, gracias a todos por seguir leyendo esto...Otousan! gracias por obligarme a seguir escribiendo y aguantar todas mis locas ideas...te quiero mucho y este capitulo de lo dedico, gracias por todo Paddy...
Una vida contigo 6
"Fotografías"
Cuando caminaba por el largo corredor de la casa, no hacia más que recordar claramente aquellos momentos de felicidad. Miro las fotografías que adornaban el corredor y vio con detenimiento las fotos de su juventud, sus amigas le sonreían desde esos pedazos de su pasado y aunque el tiempo había pasado y la separación entre ellas se había dado por cuestiones de trabajo y familia, sabia muy bien que ellas la extrañaban tanto como ella.
Recorrió el plateado marco y disfruto de ver el rostro sonriente de su estrella que le sonreía desde la otra vida.
Realmente había pasado tanto tiempo, ahora ambos tenían ya 9 años de casados, y en ocasiones parecía como si aun fueran novios.
El nunca dejaría de sorprenderla.
A sus ojos ella siempre seria Bombón…
Hacia mucho tiempo que el futuro dejo de verse atemorizante, ya no tenía miedo. Estaba segura de sus decisiones y si le dieran a escoger estaba segura que las volvería a tomar.
El oscuro pasillo de la casa era su lugar favorito, Seiya se había empeñado en tener una casa a las afueras de la ciudad y esta casa era su refugio, cuando se terminaba de recorrer el pasillo lleno de recuerdo familiares el resplandor del patio bañado en luz era tranquilizante.
Y ese era su lugar favorito. Allí entre fotografías de su Boda, se encontraba la mas importante de todas, aquel momento que marco su vida, el momento en que supo que sin el no podría vivir mas.
Un sencillo marco de madera protegía su recuerdo más valioso.
-Recuerdo-
Los copos de nieve seguían estrellándose en su rostro, y por alguna razón Seiya seguía sosteniendo su mano mientras corrían por las calles de Nueva York. Ella no podía dejar de sonreír tontamente mientras su mirada cada segundo se dirigía al anillo que portaba desde algunos instantes.
Seiya había decidido que al ser el ultimo instante en esta ciudad debían celebrarlo en grande, y aunque dudaba que el supiera adonde iba se dejaba llevar, confiando en el.
Y aunque no quisiera admitirlo le encantaba correr a su lado.
Era como si huyeran.
Siguieron corriendo entre la multitud, perdiéndose en el mar de gente que se alejaba del frió.
Serena estaba a punto de reclamar el frió que comenzaba a calarle los huesos cuando el movimiento de seiya le hizo perder un poco el equilibrio y se vio atrapada en sus brazos. Miro a su Novio que tenia la mirada fija y sus ojos brillaban con la locura de sus ideas.
La rubia miro aquello que parecía incitar las locuras del chico cuando ella misma quedo atrapada en esas mismas fantasías, aferrándose al brazo de seiya.
Al otro lado de la calle se encontraba una pequeña iglesia, estaba completamente oscura a excepción del interior que brillaba pálidamente, la luz de la luna la bañaba dándole ese inusual resplandor que los atrajo sin saberlo. Sin decir nada ambos se tomaron de la mano y cruzaron la calle, cruzando tímidamente el portal, se tomaron más fuertes de la mano con las mejillas rojas al imaginarse su propia boda de esa manera.
La iglesia estaba repleta con miles de velas blancas y algunos trozos de tela blanca, la ceremonia al parecer había terminado hace mucho por que algunas velas comenzaban a extinguirse siendo cada vez más pálido el resplandor. Seiya sonrió ampliamente cuando le señalo hacia arriba y entonces ella supo por que estaban ahí.
El techo estaba salpicado de miles de estrellas, el suave viento de la noche se mezclaba con los copos de nieve que seguían cayendo, la pálida luz de la luna se mezclaba con la de las velas, era simplemente perfecto.
Ella se recargo en su brazo y se dejo llevar con el calido sentimiento que nacía en su corazón, buscando la pregunta a la respuesta que su Madre le daba al guiarlos a ese lugar. El sintió su cambio y la abrazo mas fuerte tratando de quitarle el frió que comenzaba a extenderse.
- Es hermoso, no?
Ambos jóvenes voltearon para conocer al dueño de la voz, y serena se sorprendió al encontrarse a una joven de casi su edad, tenia el cabello pelirrojo, llevaba un hermoso vestido de novia, blanco como la nieve, aun llevaba el velo puesto y la delicada tiara en su cabeza hacia que luciera exactamente igual que una princesa. A su lado se encontraba un joven de cabello negro vistiendo un traje, abrazaba a su joven esposa y les sonreía.
- Si, es hermoso – Dijo Seiya
Los jóvenes sonrieron, y por un momento ambas parejas se quedaron sumidas en el silencio de la noche, en el silencio de su propio mundo.
Seiya se aferro mas a su Luz, tratando de contestarle las silenciosas preguntas, tratando de demostrarle que el viajaría al mismo infierno solo por estar a su lado. Ella le tomo la mano suavemente respondiéndole sin palabras "Y yo te alcanzaría"
Ambos se sonrieron sabiendo que las palabras en ellos ya eran innecesarias, la joven pareja les sonreía mientras se dejaban cubrir por la nieve que continuaba cayendo.
La rubia miro a la joven Novia y le sonrió, sintiendo dentro de ella la lucha de dos fuerzas opuestas, le deseaba todo la felicidad pero al mismo tiempo le tenía envidia al saber que vestía un hermoso vestido y se había casado bajo ese hermoso cielo.
- Felicidades por su boda, debe de haber sido una ceremonia hermosa
- Gracias - Sonrió la pelirroja – Este lugar es muy especial para nosotros, aquí nos conocimos.
- De verdad es hermoso, las velas, la nieve, todo es perfecto – Seiya contemplaba los alrededores de la pequeña iglesia.
- Bueno, la verdad es que así no era, pero pronto será demolida para construir una iglesia mas grande, así que decidimos arreglar un poco la iglesia y hacer la boda aunque no hubiera techo – El Novio abrazo a su esposa mientras le besaba.
- Es una lastima – Murmuro la rubia mientras se acercaba al centro de la iglesia – Me habría encantado casarme aquí, tal y como esta ahora es perfecta.
- Y entonces por que no se casan
Ambas parejas observaron la silueta que surgía de la oscuridad, el padre que hacia un rato había oficiado la misa se dirigía a ellos con una gran sonrisa, extendiéndoles los brazos, invitándolos a cometer esa locura.
Ambos miraron al joven matrimonio frente a ellos, ambos sonreían y por un instante Seiya comprendió el motivo del por que estaban ahí.
Tomo de los hombros a su Princesa y le sonrió con la promesa de una vida juntos, ella solo tomo su mano y ambos se dirigieron hacia el altar. La joven le dio su propio ramo a Serena, y ella le sonrió cuando se coloco a su lado, Seiya intercambio una mirada cómplice con el novio al tiempo de que el le palmeaba la espalda y se ponía a su lado.
El viento suave traía mas copos de nieve, que caían lentamente, llenado sus abrigos, pero nadie dijo nada, el sacerdote continuo con las palabras, ellos se sujetaban fuertemente de la mano, y por un instante eso era suficiente, no necesitaban a nadie mas, solo ellos y la luna eran testigos de su profundo amor.
Cuando Seiya la beso, la joven no reprimió las lagrimas que caían suavemente ni tampoco las risas que las acompañaron después.
Les tomaron una foto con esos jóvenes, una simple foto era testigo de su boda.
-Fin del Recuerdo-
Delineo su propio rostro en la fotografía, dejo que esos recuerdos la envolvieran mientras miraba las fotos de su "Boda", nadie sabía lo que habían hecho en nueva York, todos sus amigos y familiares sonrieron cuando anunciaron su compromiso, algunos lloraron en la boda, ellos solo se tomaron de la mano, sabiendo que esto no era necesario…
Ellos eran marido y mujer.
Estaban casados aunque nadie los supiera.
Aunque no fuera legal, ellos se pertenecían,
Y eso ni la muerte lo cambiaria.
Kou Serena dejo los fantasmas del pasado y termino de recorrer el oscuro pasillo mientras su vida pasaba delante de sus ojos. Sonrió más cuando a lo lejos observo la radiante luz del sol, dejo que esa luz inundara su mente, su corazón… no necesitaba mas para ser feliz.
- Okaa-saaan!
Salio al jardín lleno de luz, sonrió y corrió al descubrir que siempre se podía tener un poco mas, solo un poco mas, solo un instante mas…
Si tan solo la felicidad fuera eterna…
Hasta la Proxima...