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Books » Harry Potter » Aquellos Días en Hogwarts
Mochita-chan
Author of 16 Stories
Rated: T - Spanish - Romance/Humor - James P. & Sirius B. - Reviews: 9 - Updated: 09-16-04 - Published: 09-15-04 - id:2059049

Aquellos Días en Hogwarts

Advertencias: Éste es un fanfiction Yaoi entre Sirius, James y Remus; en paralelo con un circulo entre Harry, Ron y Draco. Por ahí se hará alguna mención de James/Lily.

Notas Previas: Debido a que no he podido leer el 4to libro aún (me baso en otros fanfics :P), supondremos que la todo lo que sabemos queda en el 3er libro. Después de todo, esto es un fanfic, así que no se tiene que parecer tanto a la historia real.

Capítulo 1: Sobre ese Entonces...

Como todos los años, el Expreso Hogwarts, que partía del andén 9 3/4 de Londres, arribó al mundo de los magos y se les dio la bienvenida al nuevo año en el Colegio de Magia.

Después de la selección de los alumnos de Primer Año, Albus Dumbledore, director de la escuela, se dispuso a dar el discurso de apertura.

–Bien Bien. Tenemos otro año más de fatigadoras tareas de Pociones, Encantamientos, Transformaciones y todas las demás asignaturas que se encargan de impartirles los profesores. Quisiera darle la bienvenida nuevamente al profesor Remus Lupin, quien ya ha trabajado con nosotros anteriormente.

Lupin era uno de los pocos profesores que recibía una bienvenida tan alegre por parte de los alumnos que habían llevado clases con él, a pesar de que ya, a estas alturas, todos estaban enterados de su naturaleza como licántropo. Todos aplaudían, a excepción de Severus Snape, profesor de Pociones, el cual había echado a la basura otra oportunidad de ser profesor de Defensa contra las Artes Oscuras, puesto arrebatado por el hombre-lobo una vez más.

La profesora McGonagall seguía esperando a que Dumbledore llegara al anuncio especial y terminara el discurso, al igual que los demás: el profesor Flitwick, de Encantamientos; la señora Sprout, Herbología; la señorita Trelawney, profesora de Adivinación (todos los años predecía que Harry iba a morir); profesora Hooch, entrenadora de quidditch; Snape, Pociones; Lupin, Defensa contra las Artes Oscuras y Hagrid, guardabosques y profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas.

–Ahora hay una nueva actividad que de seguro que va a gustarles a los alumnos de último año. En unos meses se hará un nuevo evento que se planificó desde hace ya algún tiempo: La semana del Mundo Muggle. Durante esa temporada, se hará un viaje a alguna ciudad muggle para aprender el estilo de vida, incluirá la ropa al estilo muggle, la cual debe tener la mayoría. En fin. Mucha cosa... ¡Ahora a comer!

Para los mitad-muggle era habitual, aunque habían otros que estaban entusiasmados ante la posibilidad de poder enseñar a los magos el estilo de vida sin magia. Draco Malfoy, para variar, murmuraba en voz baja un "Qué tontería", seguido por las risas tontas de Crabbe y Goyle.

Después de la cena, pasaron a la sala común de la torre de Gryffindor. Hermione no perdió tiempo y comenzó a explicarle a Ron todo lo que podrían hacer una vez que fueran a la ciudad, aunque el pelirrojo aún no sabía qué era un "cine". A la hora de dormir, Harry, Ron, Neville, Dean y Seamus se dirigieron a la habitación que compartían los cinco.

Al desempacar, Harry notó en el techo de su cama las firmas de Fred, George y Lee. Marcas que los tres habían dejado antes de graduarse de Hogwarts hacía dos años.

–Yo escuché a mi abuela que los muggles ya no usan escobas... Limpian con unas máquinas que absorben el polvo, pero no vuelan... – contó Neville, entusiasmado con la idea de conocer una ciudad muggle.

–Son aspiradoras... – dijo Harry, colocándose la camisa de la pijama – Los Dursley me hacían trabajar con eso en su casa.

–Vi una en una fotografía sobre el mundo muggle... Se veía bien genial – comentó Dean.

–Imagina que hagan volar una y se jugara quidditch en una de esas. Se puede hacer una cortina de polvo – bromeó Seamus, broma de la cual los demás también vieron divertida. Harry trató de imaginarse atrapar la snitch y dejar a Malfoy cubierto de polvo, todo a la vez.

–Hermione estuvo insistiéndome en que vea ese libro de Estudios Muggle. Ella me lo podría describir, pero quiere que aprenda de manera práctica – dijo Ron, con la misma expresión que siempre ponía luego de haber escuchado una explicación de la castaña.

–Pues no es tan malo estar ahí... Pero realmente no he podido ir a algún lado. Siempre me quedaba en mi casa... – dijo el muchacho de la cicatriz.

–Será una novedad... Éste va a ser el último año, muchachos – dijo Longbottom, aún entusiasmado.

Los cinco bromearon y comentaron sobre las actividades de ese año. Cuando se quedaron dormidos, Harry se levantó y, luego de verificar si los otros aún estaban despiertos o no, sacudió levemente a Ron.

–Oye... Ron... – le susurró.

–Mmm... Harry... deja... – murmuro aún dormido.

–Ron...

–Harry... Nos van a ver...

–Entonces usaremos la capa...

–No... ahí me da cosquillas... Qué juguetón eres...

Al escuchar la frase, Harry enrojeció levemente y levantó las cejas.

–¡Ron! – le dio una buena sacudida para que por fin se levantara.

–¡¿Qué? – se levantó sobresaltado, pero luego vio que se trataba de Harry – ¿Por qué tan tarde?

–¿No recuerdas? Íbamos a ver ahora a Lupin – le dijo su amigo.

–Ah, verdad... Bien. Salgamos de una vez.

Antes de salir, Harry sonrió maliciosamente y le dijo:

–Procuraré no hacerte tantas cosquillitas, Ron.

Antes de que Ron pudiera abrir la boca para protestar, Harry echó la capa invisible sobre los dos y se desvanecieron instantáneamente.


El lugar que habían elegido como punto de encuentro era el despacho de Remus. Los demás profesores también estaban descansando y Filch andaba por la otra parte del castillo. Los dos muchachos de Último Curso estaban cubiertos por la capa invisible que había pertenecido a James, el padre de Harry. Esperaban que Filch o la Señora Norris no aparecieran.

–¿No crees que se haya ido a dormir? – le preguntó Ron, aún con Harry debajo de la capa.

–Conoces a Lupin. No nos diría que viniéramos y luego lo olvidaría.

Fue entonces que la puerta se abrió. Afortunadamente no se quitaron aún la capa, ya que Snape estaba saliendo del despacho de Lupin.

–Me las vas a pagar un día de estos, Remus – le amenazó un molesto Snape.

–Tendrás que decirle eso a Sirius, Severus – sonrió el licántropo.

Cuando Snape se marchó a su habitación, Lupin esperó un momento y luego miró hacia donde estaban los dos jóvenes.

–Ya pueden pasar.

–¿Cómo nos viste? – se preguntó Ron, una vez adentro de la oficina del profesor.

–Cuando uno es mitad lobo puede desarrollar bien sus sentidos... – Lupin giró hacia Harry – Esa loción debió haber sido un buen regalo de Sirius.

–¿Cómo lo supiste?

–Sirius la usaba en el colegio y muchas veces James se la pedía prestada.

Harry dejó la capa a un lado y se sentó con Ron en uno de los sillones. Lupin también colgó la bata que traía y se sentó en la silla detrás del escritorio.

–¿Qué era lo que querías mostrarnos? – le pregunto el mago de ojos verdes.

–Ah, es verdad. Voy a buscarlo – Remus se asomó al archivero y buscó entre sus cosas. Sacó un libro muy viejo que tenía el sello de Hogwarts – Aquí está. James habría querido que lo tuvieras.

Harry y Ron lo vieron y la curiosidad se transformó en una sonrisa en el rostro de Harry.

–Es un anuario – dijo emocionado – Y es de mi padre.

–James me lo había dejado el día que se mudó del departamento que compartíamos con Sirius. Como la casa en la que vivía con Lily aún no estaba lista, me dijo que le guardara unas cosas... Sin embargo nunca se lo pude devolver...

Harry sabía el motivo por el que Remus no se lo había podido devolver. En realidad no tuvieron tiempo, ya que Voldemort había aparecido en sus vidas. El muchacho siguió mirando la tapa del anuario, sintiéndose como su padre al recibirlo. Ese año también recibiría el suyo.

–Vamos a abrirlo, Harry – le animó Ron.

El chico hizo caso y los tres se acomodaron para verlo. En la primera página salían firmas.

"Recordemos este momento y este lugar. Siempre contigo y mi amor hacia ti, Lily Evans"

"Felicitaciones por ganar la Copa de Quidditch, James. Nos veremos en el verano. Peter 'Wormtail' Pettigrew"

"Pásala bien ahora que terminamos el año sin que nos expulsaran. Remus 'Moony' Lupin"

"Felicidades, 'Prongs'. Nos graduamos y hemos dejado nuestros nombres grabados en esta escuela. No seas malagradecido y ven a visitarme de vez en cuando. Sirius 'Padfoot' Black"

"Como este es mi anuario y en esta página estamos firmando los 'Merodeadores'... y mi querida Lily también, dejaré marca en esta página. Tal vez algún hijo mío lo vea. James 'Prongs' Potter"

–Vaya... Tendré que pensar en una firma original... – comentó Ron.

–Vamos a seguir viendo las fotografías.

Primero pasaron a la parte de los Slytherin, donde habían muchas fotografías a color de los muchachos de esa casa. Se sorprendieron en gran medida cuando vieron a un muchacho de mirada fría y cabello negro. Era tan guapo como lo fueron James o Sirius. Lo que contrastaba realmente era el nombre debajo de la foto.

–¡¿Ese era Snape? – exclamaron los otros dos.

–Lo que hacen los años... – murmuró Remus al ver las expresiones de asombro de Ron y Harry.

–No puedo creerlo... Al menos está mucho mejor que la señora canosa de la foto de a lado – comentó el pelirrojo, señalando una foto de una reunión de los Slytherin.

–Ron... Ese es Lucius Malfoy... – le aclaró Harry.

–Oh... – hizo una mueca de asco y pasó la página.

En la página de Hufflepuff no vieron a nadie conocido, a excepción de una fotografía de la señora Sprout aún más joven. Igual con el profesor Flitwick en la sección de Ravenclaw. Al fin habían llegado a la sección de Gryffindor. Sirius, Remus y James eran los que más resaltaban de entre todas las fotos, sobretodo porque Sirius y James no dejaban de saludar y llamar la atención. Sirius siempre había tenido el cabello algo largo, pero ahí lo tenía hasta los hombros e igual de rebelde que el de James, el cual era idéntico a Harry, a excepción de los ojos pardos. Remus, en cambio, lucía más ordenado que ellos dos y se notaba que él mantenía la cordura en el grupo. Era un muchacho de cabellos claros y ojos mieles, aunque con unas cuantas cicatrices por sus transformaciones en hombre-lobo.

–Mira. Ahí está tu mamá – le señaló Ron.

Harry se fijó en la muchacha pelirroja de brillantes ojos verdes que saludaba tímidamente. Según las notas en el pie de la foto, Lily Evans era una alumna excepcional, siendo hija de padres muggle. Cuando la veía, Harry se preguntaba cómo es que su mamá podía ser hermana de su tía Petunia, ya que eran completamente diferentes.

–Eso me trae grandes recuerdos... Hubo una ocasión en la que Lily comenzó a protestar... El espíritu feminista de tu madre era único – sonrió Remus.

–Cielos... No sé porqué me recuerda a Hermione – comentó Ron.

Harry estaba impresionado al ver más memorias de sus padres en Hogwarts. Una foto en la que James y Sirius estaban con el resto del equipo de quidditch y una pequeña snitch volando alrededor del equipo. Lily y James sucios en clase de Herbología, Sirius castigado en clase de Pociones, Lupin en la biblioteca, etc.

No era diferente de las fotos que Harry y sus amigos se habían tomado. Dentro del anuario había un sobre de fotos muggle (sin movimiento) de James, Lily, Sirius, Remus y Peter. Todos estaban con ropa muggle frente a la estación del tren.

–¿Fueron a una ciudad muggle? – dijo Ron al ver la primera foto.

–Eso fue cuando íbamos en Quinto Año. Lily quería que pasáramos el verano con ella y nos quedamos en su casa. Su hermana no lucía tan contenta que digamos – Remus sonrió al recordar esos días.

–Me imagino... Tía Petunia suele ser así... – comentó Harry.

Harry cerró el anuario y guardó las fotos.

–Quisiera que me contaras más cosas sobre sus días en la escuela.

–Y te las contaré con gusto, pero ya tienen que regresar a sus cuartos. Si los pillan, podrían pasar todo el curso fregando baños con Filch – Lupin cogió la capa invisible y se la dio a Harry.

–De acuerdo... Vendremos mañana con Hermione. Seguro que le va a gustar escuchar también.

–Mira la hora que es – Ron sacó un reloj muggle de su pijama – A esta hora Filch debe estar pasando por acá.

Escucharon tocar la puerta, así que los dos chicos se cubrieron totalmente con la capa invisible.

No era Filch. Era Snape, quien seguía igual de serio.

–¿Tan tarde con la luz encendida? – preguntó Severus.

–Recordaba viejos tiempos – Remus sacó del armario un sobre de fotos – ¿Recuerdas cuando Sirius comenzó la guerra en la clase de Pociones?

–No me pareció gracioso el que se lanzaran el hígado de sapo – frunció el ceño y miró alrededor, como si sintiera que no estaban solos – Vine por lo que olvidé.

–Claro. Buenas noches, Severus.

–¿Estuviste charlando con alguien, Remus? – preguntó mirando alrededor.

–Con mi propio ego... Cosa que tú comprenderás a la perfección.

–Un día de estos... Un día de estos, Remus...

–Sí, también aprecio tener tu colaboración, Severus. Que tengas buenas noches – dicho esto, Lupin lo llevó hasta la puerta y cerró.

Harry y Ron se volvieron a quitar la capa y suspiraron aliviados.

–¿Ese sujeto no duerme? – dijo Ron.

–Al parecer no... – Harry se pasó una mano por la frente.

–Ahora sí, muchachos. Váyanse... – el licántropo les volvió a echar la capa encima y los empujó hasta la puerta.


Al llegar a la sala común, Harry dobló la capa y revisó una vez más las fotos del sobre. Habían muchas fotos de Sirius y James. La mayoría eran de Sirius haciéndole algo a James: dándole un coscorrón, los dos haciendo muecas o abrazados fraternalmente. Sin embargo, el sentimiento podía percibirse por las imágenes y Harry conocía bien esos sentimientos retratados en los ojos de Sirius y su padre.

–¿Qué es lo que miras tanto, Harry? – le preguntó Ron.

–Pues... – Harry volteó a contestarle, quedando frente a frente con su mejor amigo. Su sonrojo se presentó y volvió a fijar su vista en las fotos – No es nada, Ron. Vamos a dormir.


En otro lado, dentro del Bosque Prohibido, un hombre de largo cabello negro hasta los codos estaba sentado al borde del lago, iluminando levemente con una varita. Al costado había un hipogrifo dormitando plácidamente. Parecía que contemplaba un relicario en el que había una foto de él, James, Lily, Remus y un Harry de unos cuantos meses de nacido. La foto saludaba a la cámara en repetidas ocasiones, escena de la que Sirius parecía no aburrirse.

–James... Ojalá estuvieras aquí...

Fin del Capítulo 1

Notas:

–En fin. Acá está el primer episodio. Aguarden a los siguientes, que pronto aparecerán los tres merodeadores (Peter también, pero estará de fondo, nomás...)

–Espero que les guste esta historia, así que trataré de hacerla bien.

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