Help
Home Just In Communities Forums Beta Readers Search
B s . A A A   full 3/4 1/2   E E   Light Dark
Anime/Manga » Saint Seiya » Run
Scarlet.D
Author of 65 Stories
Rated: M - Spanish - Drama/Romance - Camus & Milo - Reviews: 41 - Updated: 10-20-04 - Published: 10-09-04 - Complete - id:2088399

EPILOGO- Ambos.

Invierno… cada vez más cerca. El viento comienza a arreciar en la fría madrugada; juega con tus cabellos revoloteándolos en el aire, a costa de tu frustración y tus fútiles intentos de mantener tu hermosa y envidiable cabellera arreglada. Peleas con el invisible enemigo manoteando en el vacío, tratando de que deje tus azulados mechones en paz.

Tu actitud es sumamente adorable… ¿Cómo te enojas con el viento? Él nada te ha hecho. Yo, por otra parte, no merecía tu perdón, y sin embargo me aceptaste a tu lado de nuevo. Y el pobre viento… él, ¿no se merece tu comprensión? Sólo quiere jugar un rato contigo… envidia tu belleza y por eso te molesta.

—Camus, regresemos, ¡hace mucho frío!

Ignoro tu petición. Tú corres a sentarte a mi lado, aquí frente al lago, cuya agua se enturbia por las hojas caídas que el juguetón aire arroja dentro de él. Así, te recuestas sobre mi hombro, y ambos recargados sobre éste árbol -testigo de tantos momentos de nuestra historia juntos-, dejamos el tiempo pasar.

Sólo un rato, hasta que siento que te quedas dormido. Entonces, me inclino hacia adelante dejándote caer al suelo.

—¡Ouch! ¡Oye, por qué hiciste eso!— reclamas una vez que te das cuenta de lo que ha sucedido. Yo sólo me carcajeo, volteándote a ver, pues has quedado tirado a mis espaldas. Con la habilidad de un gato te impulsas para vengar mi broma, empujándome y haciéndome caer de espaldas contra el suave pasto.

Ríes al sentarte encima de mí, yo devuelvo tus sonrisas. Te quedas contemplándome unos segundos, demostrándome con esa simple acción todo lo que significo para ti, que nunca te cansas de mirarme y estudiarme como si en verdad fuera mi rostro tan interesante.

Después de ese corto análisis, te acercas, y estirando tu mano, colocas delicadamente tu dedo índice sobre mi boca, un segundo antes de inclinarte y sustituirlo con tus labios. Y al sentir los escalofríos recorrer mi piel, ante este conocido contacto que curiosamente logra sorprenderme de distinta manera cada vez, bendigo a los Dioses el que te hayan dado esa necedad tuya que te obligó a irme a buscar, a soportar mis estupideces hasta que conseguiste lo que querías…

Lo que ambos queríamos.

—¿Ya nos podemos ir?

—De acuerdo…

Accedo esta vez a tu súplica, y comenzamos a caminar de regreso a mi Templo. Durante la corta travesía, noto como te abrazas a ti mismo mientras tiemblas tratando de apaciguar el frío. El sentimiento de culpabilidad me invade, pues después de todo, no tenías que acompañarme hoy. Pero de nuevo, siempre cumples mis caprichos. En un intento de resarcirme, me acerco y mis brazos reemplazan a los tuyos. Volteas tu rostro y me sonríes dulcemente, y así abrazados llegamos a la onceava casa, que tanto tiempo dejé abandonada.

Al entrar, no dudas en tomar el mando y guiarme hacia mi habitación, que ya más que mía, es de ambos, pues todo nuestro tiempo lo pasamos ahí. Si tan sólo tuvieras tu templo un poco más ordenado…

No hay más oportunidad de pensar en tonterías, al sentir que me arrojas a la cama… apresuradamente trepas sobre de mí y comienzas a deshacerme la ropa. Yo intento imitarte, pero hoy estás más ansioso que nunca. Y con toda razón… yo también quiero dejarte un mejor recuerdo que la noche pasada en Francia.

Cómo lo siento… llegué demasiado lejos por demostrarte que no te amaba, cuando la verdad es otra totalmente opuesta.

Ahora, tus caricias parecen haber despertado la pasión que tanto he luchado por esconder, y cambiando posiciones, logro quedar sobre ti. Comienzo a devorarte con mis labios, besando cada parte de ti, recibiendo dulces y tenues gemidos de tu parte, como más que apreciada recompensa.

Sin embargo, por más que te toco, por más que mi boca saborea tu piel ávidamente, ni mis manos, ni mis besos pueden seguir el ritmo de mis sentimientos. No encuentro la manera de expresarte mediante estas acciones, lo que me haces sentir… lo tanto que te necesito. Una idea surge en mi aturdida mente…

Tal vez… ¿con eso bastará? Lo haré, lo intentaré. Te diré algo que tú me has proclamado muchas veces, y que yo jamás me he atrevido a confesarte, por más grande verdad que siempre haya sido.

—Te amo.

/./././

¿Me han engañado mis oídos? ¿Acaso mi imaginación creó ilusamente esas palabras que me parecieron haber escuchado? No, ahora las repites… no estoy loco, ni equivocado… lo has dicho, y con eso, has hecho ridículas lágrimas saltar de mis ojos. Te das cuenta de eso y te acercas para desaparecerlas con tus labios, pero sólo logras que salgan más. Entonces detienes tus caricias y me miras fijamente, preocupado.

—¿Qué pasa?

Yo, no sé qué responder… ¿Qué pasa? Que soy el hombre más feliz de la tierra, eso pasa. Que me has dejado idiota con eso que acabas de decir. Que…

—Yo también… te amo.

Tú sonríes, recordándome cuánto adoro ese gesto. Y a esos ojos que ya nunca me miran con frialdad. Ahora a mí, exclusivamente a mí, me muestras que pueden brillar graciosamente reflejando ese maravilloso sentimiento que compartimos.

Reanudo lo que dejamos interrumpido y me impulso hasta que quedamos ambos hincados sobre la cama, abrazándonos, y besándonos, aferrándonos el uno al otro como si mañana no nos volviéramos a ver. Pero ambos sabemos que eso no es verdad. Que desde este momento, no habrá un segundo que pasemos separados… que jamás te dejaré huir de nuevo, ¿entiendes?

Y con eso en mente, decido que esta noche la haré inolvidable. Aquella vez… eso no cuenta. Olvidémonos de eso para siempre. Es en este momento cuando volvemos a empezar, tú y yo, ambos entregándonos por completo, sin devoluciones. Ni más intentos de escape. La noche nos pertenece, el tiempo nos pertenece, tú me perteneces y yo a ti.

¿Qué más perfecto podría ser?

Que más perfecto que soñar contigo esta noche… soñar de nuevo que me esperas en la entrada de tu templo, que corro hacia ti y te abrazo con fuerza. Sí, es sólo un sueño. Pero esta vez, no me importa que termine. No me importa despertar. Porque sé que al voltear, te encontraré dormido pacíficamente a mi lado. Que ahí permanecerás hasta el fin de nuestras vidas, y que de aquí a que tu despiertes, yo tendré un par de horas más para deleitarme con tu bello rostro mientras sueñas, conmigo, quizás…

FIN

Review this Chapter
Share

Return to Top