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Anime/Manga » Yu Yu Hakusho » Dori Me
Yersi Fanel
Author of 14 Stories
Rated: T - Spanish - Mystery/Romance - Hiei & Kurama M. - Reviews: 140 - Updated: 08-09-05 - Published: 10-14-04 - Complete - id:2095236

Nota: Todos los personajes de Yu Yu Hakusho, junto con su concepto en si, no me pertenecen, son propiedad de Yoshihiro Togashi y este fan fic fue escrito por motivos de entretenimiento.

Aclaraciones: Este fanfics es Yaoi HieixKurama – YomixKurama no consensual de cierta forma...heee, léelo para saber! xD.

Reseña: Hiei, heredero de Mukuro, asiste a una seria de reuniones en el castillo de Yomi con el fin de formar una alianza, ahí conoce a Kurama, quien reside bajo el poder de Yomi, siendo su "compañero". Hiei decide saber mas sobre él, para después intentar rescatarlo. Kurama empieza a acercarse mas a Hiei sin darse cuenta, pero Yomi no esta dispuesto a permitirlo.

Inspirado por "Yomi's Companion" de Artificialpretense

"Dori Me"

- Llévame al interior -

Por Yersi Fanel

Capitulo I: Por un libro

El Makai es un mundo muy extraño, él lo sabia mejor que nadie, cualquiera que quisiera decir que conocí aquel mundo a la perfección, seria tomado por un perfecto idiota.

Nadie conocía todos los secretos del Makai, nadie.

Él no se preocupaba mucho por descubrir detalle por detalle de aquel mundo, tan sólo vivía en el, que muchas veces, aquello era mas que suficiente para hacer que el odio por dicho lugar creciera. Sin embargo, él prefería dejar todo eso a una lado y simplemente vivir.

Al menos él creía que podía hacerlo.

El joven abrió los ojos el escuchar que lo llamaban, estaba recostado entre las ramas de un árbol en el ya mencionado mundo de los demonios, un mujer lo estaba llamando.

-"¡Hiei!"- gritó la mujer, el joven de cabello negro con mechones blancos y ojos carmesíes la miró de mala gana.

-"¿qué quieres Mukuro?"- le preguntó aun somnoliento.

-"Estamos en medio de una guerra ¡¿Recuerdas?"- le preguntó al borde de estar frenética, la mujer suspiró –"Pero también sabes que intentamos hacer una tregua, ¿no es así?"- Hiei sonrió afirmado con la cabeza, sin mirarla –"Bueno, tenemos que ir a firmar unos acuerdos con los lideres de otros bandos para hacer esto oficial, sólo nos falta uno, el que realmente importa y como en esta ocasión tú eres uno de los que tiene que firmar..."-

-"¡¿Qué?"- Hiei saltó del árbol –"A mi no me gusta la política, el que sea tu heredero no quiere decir que me voy a mezclar en todo lo que haces"- le contestó

-"¿Me dejas terminar?"- preguntó Mukuro queriendo golpearlo por impaciente. Hiei afirmó con la cabeza –"Como tu eres uno de los generales, tienes que firmar los documentos, pero no tienes que hacer nada mas que acompañarme, asistir a una par de reuniones y firmar, si quieres hacer polémica, hazla, pero teóricamente, yo me encargaré de todo, sólo te pido que leas lo que vas a firmar antes de hacerlo"-

-"¡Lógicamente!"- Hiei se sintió ofendido por ese comentario

-"Te lo digo por si acaso, después de todo tu mismo lo dijiste"- Mukuro dio media vuelta y sonrió de forma picara "...a ti no te gusta la política"-

-"¿Quien es el que falta?"- preguntó Hiei –"¿qué líder falta de firmar?"-

Mukuro se detuvo y arqueó una ceja, cruzándose de brazos y miró a Hiei sobre su hombro.

-"El mas importante y mas terco de todos, el 'verdadero' líder del Makai"-

-"¿No me estas diciendo que tenemos que ir a..?"- Hiei gruñó.

-"Salimos mañana por la mañana, rumbo al castillo de Yomi"- declaró Mukuro –"Esta alianza es para derrotar al grupo de Karasu, el cual extendió sus dominios mas de lo esperando en poco tiempo, eso incluye terrenos míos y de Yomi, por ello el trato de unirnos para derrotarlo, una vez terminado, seguiremos con nuestro cometido de extender nuestro territorio y apoderarnos de las tierras bajo el poder de Yomi"- dijo la guerrera

-"Aun no entiendo por que no podemos matar a Yomi ahora, este tipo me cae muy mal"-

-"Yomi no es débil, recuerda que aun que no te guste, tienes que aprender de política, vas a ser mi heredero, tienes que saber algo mas que no se pelear"- le dijo y siguió caminado.

-"Hmn.."-

Karasu era una demonio de clase S, que fue elegido para guiar a una selecto grupo de demonios que clamaban ser los lideres de las tierras de Yomi y Mukuro, diciendo que alguna vez pertenecieron sus padres, iniciando una guerra, ahora, el selecto grupo se había vuelto un formidable ejercito.

Yomi sabia que una alianza temporal con Mukuro le convenía para sus futuros planes, derrotaría a Karasu y a Mukuro, convirtiéndose en el único y verdadero Rey del Makai.

El demonio pasó sus dedos entre el cabello del muchacho que estaba recostado en su regazo, aquellos cabellos rojizos daban un notable contraste con el color de su piel y sus ojos, los cuales eran de un color verde esmeralda brillante y estaban entreabiertos, mirando fijamente las sabanas que era lo único que lo cubría.

-"Sabes... estos días serán un poco atareados"- dijo Yomi sin mirarlo, el muchacho se incorporó un poco, viendo a los ojos al demonio. –"¿Vas a hacer algo mientras estoy ocupado"- le preguntó afilando la mirada, el muchacho se estremeció y negó con la cabeza. –"¿En serio?"- dijo con un tono de sospecha, él joven de ojos verdes bajó la mirada y inseguro, señaló a una de las ventanas –"eso pensé..."- Yomi tomó al muchacho por el cabello con fuerza, para después aprisionarlo en su abrazo.

-"yia..."- el joven se quejó por la fuerza de esta acción, pero el demonio lo ignoró por completo.

-"Ah... espero que esto termine pronto..."- dijo Yomi cerrando los ojos.

Hiei levantó la vista hacia el castillo, ciertamente era muy diferente al de Mukuro, lucia antiguo y a la vez tenia detalles modernos y mil y un cosas que en opinión del koorime, hacían que el ego de Yomi se elevara hasta alturas nunca antes imaginadas.

Los guardias recibieron a Mukuro y Hiei, uno de ellos se escuchó y fue a hablar con Yomi.

-"¿Hiei, que hace ese fastidio aquí?"- preguntó el Lord de las tierras de Gandara algo molesto, el joven de cabello rojizo estaba sentado en el escritorio de Yomi, su mirada era seria y parpadeó ante la reacción del demonio.

-"Es el heredero de Mukuro, señor, tiene que estar presente en las reuniones"- contestó el sirviente, Yomi dijo algo entre dientes y se puso de pie, el joven lo miró alejarse de él hasta llegar a la puerta.

-"Parece que tendré que lidiar con mas molestias de las que pensé, pero en fin, de seguro que no estará presente en todas las reuniones, no tiene porte para ello y Mukuro es la verdaderamente interesada"- dijo Yomi para si en voz alta. –"Vamos, el tiempo apremia"- declaró el lord y salió de la oficina.

El joven de cabello rojizo bajó del escritorio y caminó hasta la puerta, con cautela, la abrió, para después alejarse en la dirección contraria que había tomado Yomi, las manos contra el pecho y una expresión de angustia, se escuchó un fuerte chillido por todo el castillo. Yomi se detuvo y miro al techo, sonrió ligeramente y después siguió caminado.

Hiei estaba recargado en la pared afuera de la habitación donde debía realizarse la reunión, los conferencistas estaban poniendo asuntos en orden y francamente, aun que las reuniones no había empezado, él ya estaba fastidiado.

'Ah... después de esto voy a buscar alguna habitación de Yomi y la quemaré, que fastidió' pensó algo enojado.

El koorime levantó la vista, frente a él, del otro lado del pasillo, estaba un muchacho de cabello rojizo, vestido con un traje negro y sobre este una túnica roja, amarrada por un cinta de color negro.

-"¿qué demonios?"- dijo Hiei en voz baja '¿qué hace un humano en este lugar?, acaso Yomi tendrá seres humanos bajo su poder... si así, puedo denunciarlo al Reikai y lo quitaría del camino' pensó un poco mas animado, pero en ese momento, el muchacho se dio la vuelta, mirándolo de frente aun que fuera a severos metros de distancia, el joven ladeó la cabeza como si se preguntara algo. –"¿He?"-

Hiei se puso nervioso.

'¡¿Que diantres es esto?' pensó el joven para si, el muchacho de cabello rojo afiló la mirada y después sonrió, el koorime sintió que se sonrojaba un poco, después el muchacho salió por las puertas al final del pasillo, perdiéndose de vista.

El koorime estaba por seguir en la dirección en la que había visto a ese muchacho, pero para su sorpresa, Mukuro lo tomó por la solapa del traje, arrastrándolo al interior de la habitación y murmurando algo como que no era su madre para estar cuidando su puntualidad.

Dentro de la conferencia, Hiei miraba a todos y cado uno de los conferencistas y en especial a Yomi, con una mirada que echaba fuego y lanzaba dagas, con ganas de matarlos a todos, pero permaneció tranquilo aun que Mukuro lo escucho gruñir mas de una vez.

El joven perdí su vista en una ventana y esperó.

Aquellas plantas sintieron la presencia de su amo entrando al jardín, algunas abrieron sus ojos sabiendo que estaban seguras ante él, otras elevaron sus lianas esperando recibir algo. El muchacho de ojos esmeralda levantó la vista y sonrió, pasó una mano por su cabello, para después tener entre los dedos una semillas pequeñas, las cuales lanzó al aire, las plantas las volvieron polvo en pocos segundos, para después dejar que las partículas brillantes de lo que una vez fueron semillas se esparcieran en todo el jardín.

El muchacho se sentó en el suelo, rodeado por sus plantas, colocó las piernas contra su pecho y fijó la vista en el cielo.

-"Ya ah pasando mucho tiempo...¿no es así?"- preguntó, las plantas se movieron lentamente –"¿No saben cuanto?"- al parece las plantas no podían contestar esa pregunta –"sólo quería saber cuanto tiempo había pasado..."-

Una de las plantas abrió su gran capullo, una flor del rojo mas profundo que se pudiese ver en el Makai, las lianas de la planta extrajeron un libro del capullo, entregándose a su amo. Quien lo tomó de forma monótona, buscó el separador y siguió leyendo.

De repente, se escuchó un gran escándalo dentro del castillo, el joven levantó la mirada hacia el lugar, pero después regresó a su libro.

En el castillo, Hiei había iniciado una pelea con varios de los embajadores de la reunión, diciendo que sus "según ellos" tratados eran menos que basura y que de ninguna forma los aceptaría, después de eso, los presente se empezaron a pelear entre ellos ante la cara de "esto llevará horas" de Mukuro y "¡que alguien lo mate!" de Yomi.

El joven de cabello negro salió de la habitación y posteriormente del castillo, demasiado enojado para notar por donde iba, terminó entrando en un jardín, donde varias plantas lo atacaron rápidamente, cuando intentó tomar su katana, se percató de que no estaba.

Las plantas lo movieron hasta quedar de cabeza frente a alguien, Hiei abrió los ojos y se encontró con los esmeralda del amor de aquellas plantas.

-"Libérame. De. Inmediato"- dijo fríamente, depuse notó que quien estaba sentado frente a él, era el joven de cabello rojizo que había visto hacia poco tiempo.

-"¿qué haces aquí?"- le preguntó

-"Soy uno de los visitantes de la reunión"- le contestó, Kurama parpadeó y se asustó, alejándose a tientas de Hiei

-"Vamos, suéltalo antes de que alguien se de cuenta"- dijo el joven, la planta dejó caer a Hiei al suelo, quien no reaccionó y quedó de boca en el suelo de piedra. –"..Yomi me va a reprender por esto..."-

-"Nah, a Yomi le vale lo que pase con migo"- dijo el koorime poniéndose de pie, dándose cuenta de que estaba siendo casual con el extraño. –"¿que hace un ningen en este lugar?"- ahora preguntó él.

-"No tengo autorizado a contestar eso"- le dijo, poniéndose de pie y recogiendo el libro que había dejado caer hacia un momento. –"si me disculpas, tengo que irme"-

-"¡hey, dime tu nombre!"- gritó Hiei, con entonación de una orden, el joven se detuvo.

-"Kurama"- contestó y siguió caminando

Hiei parpadeó, en el momento en que él dejó el jardín, las plantas regresaron a su reposo, los capullos se cerraron y las lianas se ocultaron, dejando a Hiei aparentemente solo.

-"¿Kurama?"- se pregunto extrañado –"¿dónde... eh escuchado la voz de ese muchacho antes?"-

Hiei no podía entender por que un ser humano, al parecer, estaba bajo el poder de Yomi, por que era claro que no era voluntario, desde el momento en que dijo que no estaba "autorizado" a contestarle.

Quizá lo que mas lo perturbaba era que la presencia de aquel joven lo hacia sentir diferente, nervioso, pero a la vez tranquilo y sentía ganas de verlo una vez mas.

'Maldita sea, tengo que hablar con Yomi' pensó mientras se ponía de pie, saliendo del jardín.

Cuando Hiei regresó al castillo, Yomi estaba hablando con Kurama, parecía esta reclamándole algo, el demonio zarandeó al muchacho y le quitó el libro que tenia entre las manos, pidiéndole una explicación sobre la presencia del objeto en su posesión, Kurama negó con la cabeza, Yomi apretó los dientes y enfadado, señalo las escaleras que daban al siguiente nivel del castillo.

-"Lord Yomi por favor..."- dijo en una voz suplicante el muchacho

-"Será mejor que guardes silencio"- dijo Yomi e un tono macabro, Kurama cerró los ojos pesadamente y dio media vuelta, subiendo los escaleras.

Hiei caminó hacia Yomi, quien estaba viendo el libro que acababa de arrebatarle a Kurama, el koorime se lo quitó de las manos.

-"¿Tienes permitido mantener humanos en este lugar?"- le preguntó de modo rudo

-"¿He?, no, lo tengo permitido tener humanos aquí"- le respondió con fastidio

-"¡Entonces quien es él!"- dijo Hiei señalando las escaleras, Yomi levantó una ceja.

-"¿Kurama?, estas hablando de él"- Hiei afirmó con la cabeza, Yomi se llevó una mano a la frente –"él no es un ser humano, es mitad youko"- le contesto –"Ahora si me disculpas, tengo asuntos pendientes, deja de molestar mocoso"- le dijo y dio media vuelta para irse.

Era oficial, Hiei necesitaba quemar algo.

El koorime subió las escaleras, buscando la habitación de Yomi, seria plenamente agradable carbonizarla.

Subió las escaleras, buscó entre los pasillo, finalmente llegó al final de este, donde estaba una habitación cerrada por dos grandes y ostentosas puertas, de seguro era la de Yomi. El koorime alzó un pie y pateó las puertas, las cuales se abrieron, pero no estaba preparado para lo que vio.

El muchacho de ojos verdes, sentado en la enorme cama frente a él, las piernas contra el pecho y la cabeza escondida entre las rodillas, el muchacho levantó la vista.

-"¿Tu de nuevo?"- le preguntó parpadeando extrañado, Hiei afiló la mirada. Kurama vio que Hiei traía entre las manos el libro que le había quitado Yomi –"...mi libro"- dijo en voz baja, Hiei vio el objeto y lo levantó.

-"¿Lo quieres de vuelta?"- Kurama sonrió de forma desafiante.

-"No, ya lo terminé, ¿por qué no te lo quedas? Aun que no creo que seas el tipo de persona a quien le gustaría esa historia, pero podrías entretenerte un rato..."- le contestó colocando los brazos en sus costados y estirando las piernas en la cama.

Hiei sintió que se le subían los colores, aquel joven, ¿Kurama dijo llamarse?, lo estaba haciendo sentir ¿intimidado?, no nervioso, de nuevo. El guerrero estaba por dar media vuelta e irse, pero Kurama se puso de pie y lo tomó por la solapa del traje.

-"Suéltame"-

-"¿Acaso quieres suicidarte?, Yomi esta a unos diez metros de aquí, sal por la ventana antes de que te mate por entrar en su habitación"- le dijo

-"¿Y tu que haces aquí?"- le preguntó mientras, por alguna extraña razón, le hacia caso y se dirigirá la ventana.

-"He...esta es mi habitación... por desgracia"- dijo en un susurro.

-"¿Qué?"- Kurama lo empujó por la ventana, en ese momento se abrió la puerta. Hiei hizo una maniobra hábil y cayó de pie en uno de los bordes de una ventana inferior a la que había sido empujado.

Miró la ventana, Kurama vio que había aterrizado salvo y se dio la vuelta rápidamente, el demonio de ojos rojos se mordió un labio y después vio el libro que Kurama le había dado.

"A orillas del río piedra me senté y lloré" de Pablo Coelho.

-"¿Un libro ningen?"- dijo al ver la portada, que era de la imagen de un rió y algunos árboles en diferentes tonos de verde, Hiei levantó una ceja. –"ajá, como si fuera a leer esto"- estuvo a punto de tirar el libro, cuando la imagen de Kurama, sonriéndole de forma desafiante pera a la vez sincera se lo impidió –"Arck..."- el joven demonio se colocó el libro por la espalda, sostenido por la cinta en su cintura y se retiró para encontrarse con Mukuro.

Kurama se quedó en la ventana un rato, Yomi entró, extrañado de ver al joven mirando fijamente a la nada, pero decidió preguntarle después. El joven de ojos verdes estaba pensando en el por que había decidido regalarle el libro a ese demonio, después de todo, no lo conocía y ni siquiera le dijo su nombre.

Yomi se acercó a Kurama y lo jaló por el cabello, arrojándolo en la cama, el joven se incorporó con ganas de matar al demonio ahí mismo.

-"Ah, no, no, no pongas esa cara"- le dijo Yomi con una sonrisa cínica, el demonio se encaminó hacia Kurama, quien se fue alejando lentamente pero Yomi lo jaló de nuevo hacia él, aprisionándolo en su abrazo.

Kurama cerró los ojos con fuerza depuse empujó a Yomi, de su cabello, sacó una rosa, la cual la convirtió en un látigo, Yomi se rió y estuvo esquivando los golpes de Kurama un rato.

'esta jugando con migo...' pensó Kurama con frustración pero no detuvo sus esfuerzos. Yomi lanzaba algún golpe de vez en cuando, pero era demasiado ligero como para decir que estaba peleando en serio.

Finalmente, en un movimiento rápido, Yomi tomó a Kurama por el cuello, aprisionándolo contra la pared, Kurama soltó el látigo, levantó sus manos para tratar de que Yomi lo soltará, sin mucho éxito.

-"Me agrada que no seas un trabajo fácil, aun que ya me ah tomado mucho tiempo domarte"- le dijo en un susurro, Kurama apretó los dientes queriendo congelar a Yomi con la mirada –"Pero lo que es mío, siempre termina moldeándose a mi agrado"-

-"¡Yo no soy objeto y mucho menos de tu propiedad!"- Kurama pateó al demonio, este lo soltó haciendo un poco hacia atrás, Yomi cruzó los brazos mientras en el suelo, Kuama recuperaba el aliento.

Se escuchó un chillido en todo el castillo de nuevo. Yomi sonrió y Kurama lo miró con una mezcla de tristeza y ansiedad.

-"¿Escúchasete eso?"- el joven de ojos verdes afirmó lentamente con la cabeza, sin mirarlo –"Prueba decisiva de que estas bajo mi poder hasta que se diga lo contrario"- Yomi se agachó hasta quedar a la altura de Kurama, quien estaba arrodillado en el suelo –"¿Cansado?"- el demonio levantó al muchacho, para después dejarlo caer en la cama –"Ah sido un día pesado..."-

Kurama se encorvó en la cama, colocando las rodillas contra el pecho y la cabeza entre ellas, Yomi se acostó a su lado, el joven de ojos verdes se dejó caer dándole la espalda a Yomi y cerró los ojos con frustración.

-"Ah ¡¿pero que es eso?"- gritó Yomi poniéndose de pie, una de las habitaciones en de la torre este del castillo, contraria a la que ellos estaban, se estaba quemando –"¡Maldito mocoso, Hiei pagaras por esto!"- gritó agitando los brazos, Kurama se incorporó y ladeó la cabeza.

'¿Hiei?' pensó el joven, se preguntaba que clase de demonio desafiaría a Yomi, 'Uno muy poderoso o muy estúpido' concluyó

Yomi pateó una de las paredes gruñendo algo entre dientes, Kurama se movió lentamente hasta llegar al otro lado de la cama, donde podía ver la vista hacia la torre este.

El demonio salió de la habitación bastante molesto, Kurama se puso de pie y corrió a la ventana, en efecto una de las habitaciones estaba en llamas, y mirando desde una de las torres estaba Hiei, dando la espalda hacia donde Kurama estaba, observando lo que había hecho.

-"¿Su nombre es Hiei?"- se preguntó Kurama levantado la vista hacia el demonio de fuego, después miró hacia una puerta en la torre donde Hiei estaba de pie, al final, casi oculta entre hierva y rocas, afilió la mirada hacia ese lugar, después se dejó caer el suelo, recargándose en la pared.

Mientras tanto, Hiei saltó alejándose del lugar, para volver a su habitación, sacó el libro de sus cinturón y lo vió con algo de duda, como si el libro fuese a atacarlo, lo abrió en las primeras paginas, saltándose las notas del autor, leyendo el primer párrafo.

-"... 'A orillas del rió piedra me senté y lloré. Cuenta una leyenda que todo lo que cae en las aguas de este río – las hojas, los insectos, las plumas de las aves – se trasforman en las piedras de su lecho. Ah, si pudiera arrancarme el corazón del pecho y tirarlo a la corriente; así no habría mas dolor, ni nostalgia, ni recuerdos'..."- el demonio de fuego se detuvo, mirando el primer párrafo un momento mas, después notó algo en el libro, casi al final, había un pétalo rojo de rosa, el cual había sido usado como separador, el koorime lo tomó y lo cambió de lugar a la pagina que él había leído.

Mukuro estaba en el umbral de la puerta, estaba sonriendo mientras miraba como los hombres de Yomi aplacaban el incendió que había iniciado su heredero.

-"Hey, Hiei, si estabas aburrido, pudiste ir a pelar con alguien, pero ¿tenias que quemar una habitación?"- le dijo sonriendo aguantado las ganas de reírse

-"Hnm... no me sermonees"-

-"no lo estoy haciendo"- dijo la guerrera –"¿aun estas inquieto?, no sigas quemando cosas"-

-"No, estaré en mi habitación"-

-"¿He?"- Mukuro paladeó –"¿cómo se supone que tome eso, esperas que crea que estarás ahí sin hacer nada?"-

-"no"- le respondió –"Voy a leer..."- dijo en voz baja siguiendo su camino, Mukuro volvió a paladear extrañada, después regresó su atención al incendio.

Hiei entró a su habitación y miró el libro,

-"¿Kurama, ne?"- el demonio cerró los ojos –"Interesante..."-

Continuará...

Notas de la autora:

· "A orillas del río piedra me senté y lloré" de autor Paulo Coelho, ese libro me agrada, debo decir que no es mis preferidos de Coelho, pero para ser una historia romántica, esta muy original, buen libro.

· ¿Universo Alterno?. Podría decirse, al menos en ciertos aspectos

· Kurama no esta ahí por voluntad propia, pero aun no les diré por que, ñaca ñaca! xD... ...

Bueno, este es mi tercer fanfic de Yu Yu Hakusho y sigo siendo fiel a Hiei/Kurama, jiji, espero que les agrade, ¿dudas, comentarios? Mi correo es yersifanel hotmail. com y estoy a sus ordenes.

Ja ne!.

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