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GabZ
Author of 22 Stories

Rated: M - Spanish - Angst/Romance - Tala & Bryan - Reviews: 264 - Updated: 04-15-08 - Published: 10-17-04 - id:2099467

Lobo de Luna

Advertencia – Yaoi (relación chico–chico), Rape (sexo no consentido), violencia.

Esta historia está dedicada a Xanae.

Nota: Aproximadamente calcúlenle unos 18 o 19 años a los Borg / Neoborg (Demolition Boys / Blitzkreig Boys)

Petición: En caso de que usted, lector, encuentre ofensivo el contenido de esta historia, Hágamelo saber, y cambiaré su Rating; así como tomaré acciones correctivas. Gracias por su comprensión.

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Capitulo 1 – Impulsos

Llegó a su cuarto, estaba muy cansado, había entrenado demasiado, y la noche anterior no lo habían dejado dormir, sólo necesitaba descansar, acostarse en su cama y soñar, olvidar todo por una noche; todo lo que quería era olvidar.

Antes de decidir acostarse, necesitaba un baño, uno caliente, quería limpiarse el sudor del entrenamiento, y aún se sentía sucio por lo sucedido la noche anterior.

Muy pesadamente se quitaba la ropa, al observarse en el espejo, veía y sentía las manos de ese sujeto, era una sensación desagradable, sentía nauseas, de un golpe, el espejo se hizo mil pedazos.

Se hizo algunas heridas en la mano, y comenzaban a sangrar, pero no le importaba, no dolía.

El dolor no era físico, el dolor lo tenía en el corazón, se sentía cansado de todo, hubiera terminado con su vida desde hace mucho, pero no lo ha hecho, porque había alguien que lo animaba a continuar, alguien que era demasiado fuerte, y si terminaba con su vida, ese alguien iba a pensar que era débil, y no es que fuera débil, simplemente sus fuerzas se habían agotado mucho tiempo atrás.

Intentó limpiar un poco la herida, abrió la regadera, puso el agua lo mas caliente posible, entró en ella. Era tan relajante, sentir como el agua al caer golpeaba su espalda, quemaba un poco, pero borraba los rastros de las manos de ese sujeto.

Ahí se quedó por un rato, el agua bajando por su cuerpo… limpiándolo relativamente… la cálida agua dejo de caer, siendo reemplazada por una helada. Lo mejor era terminar el baño… cerró la llave y se cubrió con una toalla.

Se dirigió a su cama donde estaba su ropa de dormir, no era mucho, sólo una camiseta y unos boxers, no necesitaba más, afortunadamente su cuarto era calido, y no como las frías calles de la cuidad.

Se puso su ropa y se lanzó a la cama, colocó la sabana sobre su cuerpo, y acomodó su cabeza en la almohada, era tan reconfortante poder dormir en su cuarto, poder descansar sin ser molestado. Cerró sus ojos, y comenzaba a soñar, soñaba en la libertad, quería imaginarse como sería vivir fuera de esa cárcel, quería imaginarse como era la vida de Kai... Kai, él si había logrado escapar, y no sólo eso, sino que tenia amigos, amigos que lo cuidaban y lo querían... El deseba algo parecido – "Pero sé que eso no es posible"–.

Cuando estaba un poco mas relajado, sumido en sueños imposibles escuchó como la puerta de su cuarto se abría, se le congeló la sangre – "Pero si hoy es viernes, él no me necesita los viernes..." – pensó, no tenia el valor de voltear a ver quien entraba, sin embargo se lo imaginaba, estaba asustado.

– ¡Patético!... – dijo el sujeto entrando desvergonzadamente a la habitación, antes de cerrar la puerta del cuarto tras de él.

–"Esa es la voz de..." – esa voz le dio el valor, decidió voltearse y se sentó en su cama – ¿Bryan?...– preguntó.

– ¿Esperabas a alguien más?... – preguntó Bryan, furia y coraje presentes en su voz.

– Claro que no, se puede saber ¿Qué haces aquí?... – preguntó Tala, intentando sonar molesto, cuando en realidad se sentía aliviado al saber que el que entró a su cuarto era Bryan y no alguien más.

– Ya te dije... ¡Patético!... durante en entrenamiento, y aún así eres el favorito de Boris, sospechoso – murmuró, ahora Tala estaba seguro de que Bryan estaba molesto, y hay que tener mucho cuidado cuando Bryan está enojado.

– ¿Que insinúas Bryan?... – no le estaba gustando nada como había comenzado esa conversación.

– ¿A que te suena?... – Contestó de la manera más fría – Eres una maldita puta, Tala, no estoy tan ciego como para no darme cuenta – continuó su discurso, cada palabra era un cuchillo atravesando el corazón del pelirrojo.

Ni siquiera había terminado de hablar Kuznetzov cuando ya estaba parado frente a la cama, y sosteniendo una de las muñecas de Ivanov. Esto asustó mucho al ojiazul, Bryan sospechaba algo, o peor aún, quizás ya sabía.

– No sabes lo que dices, suéltame, me lastimas – gritaba, no se sentía en condiciones de estar discutiendo y menos aún de pelear físicamente.

– ¿Y crees que me importa?... – gritó Bryan, irradiaba furia, estaba incontrolable. Con la otra mano Bryan agarró el cabello de Tala y lo jaló hacia atrás, volviéndolo a acostar en la cama, para después sentarse en el vientre de Tala – ¿Por qué te asustas si para esto es para lo único que sirves?... – al halcón no le pasó desapercibido el miedo que sentía su presa en ese momento.

– Suelta...Suéltame... por favor – suplicó el pelirrojo, las palabras se cu amigo eran tan frías, y a la vez tan llenas de furia. Su manera de actuar, todo el mundo sabia que Bryan era capaz de cualquier cosa, tenia miedo, no le gustaba suplicar, pero le tenia mucho miedo en ese momento.

Tala utilizó la mano que tenía libre para intentar liberar su cabello del agarre de su agresor, este soltó el hermoso cabello rojo, atrapó la mano de Tala, colocándola sobre su cabeza.

Ambos se miraban a los ojos, ojos violetas mostraban furia, ojos azules mostraban terror, estaban en una posición muy comprometedora, y Tala tenía muy poca ropa.

Pero a pesar del temor que sentía, debía permaneces fuerte, después de todo, él era el capitán, él daba las ordenes y Bryan debía obedecerlas, él podía hacer que encerraran a Bryan en el calabozo, que lo golpearan, e incluso su vida dependía de él. Recordando todo eso, su valor regresó, lo habían tomado por sorpresa, pero ahora tenia que defenderse.

– Bryan, te ordeno que me sueltes – dijo autoritariamente.

El pelilavanda sólo se comenzó a reír de manera sádica, era una risa que ponía los pelos de punta, incluso se escuchaba diabólica, definitivamente Bryan era peligroso.

– Y si no... ¿Qué vas a hacer Ehh Tala?... – Bryan tenia razón... ¿Qué podía hacer?... ¿Eso significaba que estaba a merced de Bryan?... NUNCA...

– Si no deseas ser castigado, SUELTAME – gritó.

– Por el simple hecho de estar aquí me toca castigo, así que lo menos que puedo hacer es que el castigo valga la pena... ¿No cree usted, "Capitán"?... – respondió, su sarcasmo era evidente, era común del chico rebelde no obedecer ordenes, y siempre responder con sarcasmo, es por eso que era incontrolable, es por eso que lo admiraba tanto, que lo quería...

Si, lo quería, de hecho a veces pensaba que lo amaba, quien no podría amarlo, era fuerte, era indomable, era guapo, hermoso cabello lavanda con esos ojos violetas que ¡Dios!... y no sólo eso, tenía un cuerpo perfecto, alto, fuerte, cuando era castigado, por más que lo golpearan nunca gritaba, ni expresaba dolor, parecía que simplemente no sentía, por eso, y muchas otras cosas más era que lo admiraba tanto.

Si no hubiera sido por la fortaleza que Bryan emitía, se habría suicidado mucho tiempo atrás, pero ¿Qué iba a pensar Bryan si eso pasaba?... seguramente lo iba a odiar. No, tenía que ser fuerte, y demostrarle a Bryan que también podía resistir cualquier tortura y castigo, que era una persona que valía la pena.

Siempre quiso que Bryan lo notara, ahora tenia toda su atención, pero no de la manera que él deseaba, si Bryan estaba en su cuarto era porque seguramente estaba celoso – "Celoso de que yo sea el favorito de Boris, y no él" – pensó con tristeza. El tiempo que estuvieron en silenció le sirvió al pelirrojo para tranquilizarse un poco, tenía que razonar con un muy enojado Kuznetzov, así que necesitaría mucha paciencia, y calma.

– Bien... ¿A que haz venido?... – preguntó el pelirrojo ya mas tranquilo, aun estaba a disposición de él, así que debía ser cuidadoso con sus palabras, y con el tono que de sus labios saliera.

Bryan sonrió maliciosamente, encontraba interesante la pregunta de Yuriy, no sabia si decirle el porque había ido a visitarlo o mejor aún mostrárselo. Se acomodó de tal manera que con una mano pudiera detener ambas manos del ojiazul. Con la mano que ahora tenía libre, acariciaba por arriba de la camiseta el pecho bien marcado del pelirrojo. Agachó su cabeza hasta tener sus labios rozando el odio del pelirrojo.

– ¿Qué te dice esto?... – le susurró, le encantó sentir el escalofrió que recorrió ese hermoso y disponible cuerpo, podía sentir que se volvió a tensar – "Seguramente se volvió a asustar, Ja" – pensó con odio. – Aparentas ser fuerte, pero puedo ver que te asustas fácilmente – siguió diciendo, le estaba excitando mucho esa situación, tenía al causante de sus sueños más sucios justo debajo de él, con muy poca ropa, completamente disponible, y asustado, incuso parecía otro de sus tantos sueños con el pelirrojo.

– "No Bryan, tu no"– pensó lastimeramente – "Por ti he soportado lo que Boris me hace, no me lo hagas tu"– Eso no podía estar pasando, seguramente era una pesadilla, una horrible pesadilla.

Sentía como las manos de Bryan recorrían su torso, escuchaba como su respiración iba en aumento, y sabía que su amigo si era capaz, capaz de tomarlo a la fuerza. Conforme pasaba el tiempo se daba cuenta que la realidad era insoportable, con cada segundo, perdía mas las ganas de vivir... ¿Para que vivir?... si hasta su mejor amigo quería poseerlo por diversión.

Ya no importaba nada más, que Bryan hiciera lo que fuera, y se largara, para poder morir en paz, aun quedaban los pedazos del espejo regados por todo el baño, serían buena herramienta para terminar con todo, ya nada importaba.

– Haz lo que viniste a hacer y lárgate – quería llorar, la vida era injusta... ¿Qué era la vida?... si ni siquiera había podido vivir, no iba a extrañar nada, y nadie lo iba a extrañar.

Sentía como sus ojos se humedecían, y decidió cerrarlos, tenia que detener esas lágrimas que amenazaban con salir, apretaba sus ojos, dolía... sus ojos, su corazón, cada fibra de sus ser, todo dolía.

A Bryan no tenían que decírselo dos veces, después de eso se dirigió hasta esos hermosos labios que ahora tenia a su disposición, tenia mucho tiempo que quería probarlos, quería conocerlos, y no lo pensó mas, simplemente se lanzó sobre de ellos, los mordía, los lamía, los probaba, eran aun mas ricos de lo que había soñado o imaginado, eran tan perfectos como su dueño.

Con la mano que aún acariciaba el torso de Tala, apretó un poco uno de sus pezones, causando que este suspirara, al hacerlo abrió un poco la boca, dejando a Bryan meter lo más posible su lengua, era una droga, ese sabor, era tan delicioso, tan embriagante.

Bryan sintió como Tala dejaba de forcejear, así que soltó sus manos y siguió con su beso, por un momento pensó que Tala comenzaría a devolverle el beso, pero eso nunca sucedió.

– hmmf, no cooperas, pero no te niegas, interesante – dijo mientras le quitaba la camiseta y pasaba su lengua por todo el torso que ahora tenia frente a él, sabia delicioso, todo Tala era delicioso, también olía rico... ¿Cómo era posible que en la Abadía alguien pudiera oler tan bien?... mientras continuaba su recorrido, sus manos traviesas se deshacían de los boxers, ya que no los iban a necesitar para lo que vendría después...

Tala por su parte podía sentir las manos de Bryan por todo su cuerpo, sentía como era despojado de sus ropas, pero ya no le importaba nada, estaba feliz, se decía a si mismo que era la última vez que iba a sufrir, que después de eso todo iba a terminar, al fin iba a poder ser libre, no como Kai, pero libre de todas formas.

Cuando su lengua pasó por los pezones del pelirrojo, pudo escuchar un suspiro de este – Tu cuerpo es perfecto, tu eres perfecto lobito – dijo tiempo antes de meterse el rosado pezón de Tala en su boca. Sus manos acariciaban el miembro que poco a poco comenzaba a reaccionar para después ponerse tan duro como lo tenía Bryan. Suspiros y gemidos se escuchaban salir de la boca del pelirrojo, eran como música para Bryan, nunca pensó poder escuchar él esos hermosos sonidos de su capitán, y menos aún dedicados a él, sin embargo sabía que alguien más conocía tan hermoso canto – "El maldito de Boris" – Bryan al recordar esto volvió a sentir furia por cada fibra de su ser, él quería a su capitán sólo para él.

Tala sonrió, tenia una enorme sonrisa en su rostro – "Pronto todo va a terminar"– la idea de ser libre al fin lo hacia sentirse bien, por un momento olvidó todo lo que sucedía a su alrededor, por un momento no sintió manos sobre su cuerpo, no sintió esa lengua recorrerlo, solamente esperaba el momento de poder ser libre.

No pudo evitarlo y comenzó a reír, ya podía empezar a sentir esa libertad, y nadie, ni Boris, ni Bryan lo iban a poder evitar, tampoco lo iban a poder hacer regresar –"Voy a ser inalcanzable para ellos, no me van a volver a tocar" – pensaba mientras seguía riendo.

Bryan cuando escuchó a su capitán reír, levantó su rostro, pudo ver como el pelirrojo estaba feliz – ¿Pero que demonios sucede contigo?... – Preguntó – "¿Por qué está así, que tiene?... " – Pensaba – "¿Se está burlando de mi?..." – No entendía que estaba pasando – ¿Cuál es tu problema Ivanov?... – gritó, tenia que saber que sucedía.

No pudo soportarlo y con el puño cerrado, golpeó una de las mejillas de su capitán, la fuerza del golpe hizo que el labio de Tala comenzara a sangrar, había dejado de reír, pero su sonrisa no desaparecía, el joven de cabello lavanda se agachó y volvió a besar esa boca, limpiando con su lengua los rastros de sangre, Tala no se movía, no intentaba defenderse, simplemente yacía ahí acostado, siendo besado y tocado, como un vil muñeco.

– Escucha, por tu mal comportamiento, voy a hacer esto sin el menor cuidado – amenazó Bryan, esperaba algún tipo de respuesta, gritos, quejas, cualquier cosa, pero nada.

Se quitó la ropa lo más rápido que pudo, y se volvió a acomodar sobre el cuerpo del pelirrojo. Sin pensarlo más, colocó las piernas de Ivanov sobre sus hombros, y su miembro en la entrada del chico. Aún esperaba algún tipo de respuesta, pero seguirá sin conseguirla, sin meditarlo más tiempo, entro en Tala.

– Ahhhhhh, eres tan... estrecho – dijo entre jadeos, esta vez si consiguió lo que quería, respuesta por parte de su capitán, quien grito, al sentir el dolor partirlo a la mita, pero sólo gritó, no se movió, simplemente tenia su mirada fija en el techo. – ¿Cómo puedes ser tan puta, y aún así estar tan apretado?... – preguntó, le encantaba la sensación, estaba haciéndolo suyo, era el momento que tanto había soñado, nada lo iba a detener, sólo pensaba en disfrutar, saciarse, y como le había dicho Tala antes, largarse.

Sin el menor cuidado empezó a entrar y salir del cuerpo que se encontraba debajo de él, Tala sólo se quejaba, pero seguía sin moverse, daba pequeños gritos de dolor, eso era todo, más dolor...

Bryan quería volver a escuchan esos deliciosos gemido que había escuchado al principio, así que con cada envestida buscaba ese punto que haría a Tala suspirar de placer.

Cuando dio con el, logró su cometido, Tala emitió otro grito, pero este era de satisfacción, así que a partir de ese momento, Bryan buscaba darle a ese mismo punto, quería que su victima también disfrutara, después de todo, no buscaba dañarlo, solo quería satisfacer sus necesidades.

Después de un rato de repetir la misma actividad, no pudo soportarlo más, y llenó al pelirrojo con su esencia, lo hizo con tanta fuerza, que Tala tuvo el mismo resultado, ambos gritaron, sus espaldas de arquearon, Bryan cerró los ojos, pero Tala aún los mantuvo abiertos.

Después de eso, Bryan salió de su amigo, y se acostó a un lado, para recuperar un poco las fuerzas y regresar a su cuarto.

– Vaya, después de todo lo disfrutaste... ¿No?... – le preguntó al pelirrojo, pero no recibió respuesta, el otro joven seguía mirando fijamente el techo, ahora que lo pensaba, ni siquiera se había movido de ahí desde un principio, su mirada había sido la misma siempre. – ¿Tala?... – Preguntó, pero no recibió respuesta, se levantó y se quedó mirando fijamente ese hermoso rostro, esos ojos, que se habían mantenido iguales, abiertos, viendo... – "NADA"– sus ojos no tenían vida, no enfocaban nada en específico.

–"Algo no está bien"– pensó Bryan mientras se separaba de Tala – ¿Tala?... – estúpidamente preguntó. –"Está en shock"– finalmente se dio cuenta – "Como pude ser tan estupido, entró en shock desde un principio"– finalmente lo notó, eso explicaba porque no lo había intentado detener, porque solamente estaba ahí acostado, porque no respondió cuando le hablaba.

Estaba asustado, estaba preocupado, no quería que eso pasara, él sólo quería que su capitán fuera de él, sólo deseaba pasar una noche en su misma cama, pero el saber que su capitán se acostaba con su entrenador, lo hizo enfurecer, y la furia lo cegó, actuó sin pensar, y ahora, el chico que tanto quería estaba en shock y por su culpa.

“Que imbecil soy, demonios, y... ¿Ahora qué hago?...” – se preguntaba mentalmente, comenzando a desesperarse, y sentir la adrenalina correr por sus venas, la misma adrenalina que lo llevó a hacer eso. – “Bien, calma, voy a limpiarlo, y esperar a que salga de ese estado tan patético, después voy a conseguir respuestas, no es normal que se comportara así, algo aquí no cuadra, desde que entré a la habitación se mostró tenso, cuando notó que era yo se calmó un poco, PERO QUE ESTUPIDO SOY... A mi no me tenia miedo... y ahora me va a odiar, pero ¿A quien le temes tanto?...” – se preguntaba, analizando el extraño comportamiento de su capitán.

Se tranquilizó un poco, deseando obtener respuestas – “Pero primero, a limpiarlo” – razonó – “Cierra tus ojitos, no puedo soportar esa mirada vacía, me hace sentir un hueco en el corazón, Tala, yo no quería que esto pasara, te quiero tanto...” – con sus manos cerró los ojos de Tala, retiró la sabana sucia y del closet sacó una limpia, la colocó a un lado, para después dirigirse al baño y poder utilizar la toalla para limpiar a su pelirrojo.

Encendió, lo que vio lo dejó helado... Habían manchas de sangre en el suelo junto con muchos cristales – "Esto cada vez empeora, tengo que descubrirlo todo, tengo que saber que le pasa"– se comenzaba a alterar mucho, pero siempre mantuvo su porte frío, no podía hacer notar que sentía temor por su compañero de equipo, temor, amor, preocupación, culpa, y muchas otras sensaciones al mismo tiempo.

Tomo la toalla y regresó al cuarto, con ella se limpió el torso, y también limpió el torso de Tala que tenia semen, limpió lo mas que pudo, al ver todos esos rastros de lo que acababa de pasar, se sentía aún peor, se daba cuenta que con lo que había hecho, seguramente había empeorado la situación en la que se encontraba el otro muchacho.

Colocó la sabana limpia sobre el cuerpo del chico inconsciente, aun estaba desnudo, él se puso sus boxers, sus pantalones y regresó al baño para limpiar los vidrios que yacían el en piso. Los recogió con sus manos y los metió al bote de basura.

Posteriormente regresó al cuarto, quería ver si su capitán, su amor secreto, ya había reaccionado, pero aún seguía inmóvil, en la cama. Decidió sentarse en una esquina para esperar a que Tala reaccionara, y ahí estuvo, hasta que se quedó dormido.

No tardaba mucho para que el reloj marcara las 5 de la mañana, unos hermosos ojos azules se abrían, aún tenia la mente en blanco, se quedó meditando unos momentos... –"Ahh si, ya recuerdo, Bryan... ¿Lo habrá hecho?..."– se preguntó a si mismo, no recordaba en que momento dejó se sentir, no sabia lo que había pasado, sólo había una forma de averiguarlo...

Se intentó sentar, pero un dolor agudo lo hizo volverse a acostar –"Si lo hizo"– pensó mientras la tristeza lo comenzaba a atrapar de nuevo – "¿Por qué Bryan... POR QUÉ?... "– dolía tanto, saber que la persona que más quieres, entra a tu cuarto, toma tu cuerpo a la fuerza y se larga, sin importarle lo que sientes, lo que piensas o lo que quieres.

– Vaya hasta que despiertas – dijo Bryan desde una esquina del cuarto – Pensé que ibas a dormir para siempre "bella durmiente", ya te iba a dar tu beso, je – dijo con sarcasmo, sabia que se escuchaba cruel, pero así era él, siempre había sido así, pero a pesar de sus palabras, su corazón gritaba de alegría al ver al hermoso pelirrojo despertar, y salir de ese estado deplorable.

– ¿Sigues aquí?... ya lárgate, hiciste lo que querías, LARGATE – gritó, no podría aguantar mas tiempo las lágrimas, y no quería llorar frente a Bryan, se volteó y le dio la espalda, esperando a que Bryan saliera del cuarto.

– primero dime... ¿Qué fue lo que te pasó?... – preguntó, tenia que saber porque su capitán estaba así.

Pero no recibió respuesta, Tala no podía hablar, utilizaba todas sus fuerzas para no llorar.

– DIME – gritó, no le gustaba que no le hicieran caso, y el pelirrojo lo estaba ignorando completamente, y peor aún le daba la espalda.

Pero después reaccionó, acababa de violarlo, no podía solo esperar a que platicaran como si nada hubiera pasado, así que decidió que lo mejor sería marcharse.

– Voy a descubrir que está pasando aquí, tarde o temprano, lo haré – dijo antes de salir y cerrar la puerta tras de él.

–"Eso significa que no sabe"– pensó Tala al escuchar esas últimas palabras del chico de cabello lavanda – Para cuando lo hagas, va a ser demasiado tarde – Respondió cuando sabía que Bryan ya no le escuchaba.

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Caminaba decidido – “Si las respuestas no las saco de Tala, las puedo sacar de Boris.” – Se dirigía a la oficina de su entrenador, el abad del lugar – “Son como las 5 de la mañana, sé que el bastardo ya está despierto y planeando su maldito entrenamiento del día.” – Tenía que averiguar que era lo que pasaba con su capitán – “Sea lo que sea que haya dejado a Tala en shock sé que ese desgraciado tiene la culpa.” – Las piezas simplemente dejaban de cuadrar, nunca había visto a alguien con la fortaleza del pelirrojo sentir tanto temor, y peor aún, desconectarse del mundo de tal forma.

Cuando finalmente llegó a la puerta que tanto buscaba, sin el más mínimo temor, tocó.

– Adelante – se escuchó dentro de la habitación, era una oficina, bastante grande, había un escritorio de increíbles dimensiones al fondo, del lado izquierdo del escritorio se encontraba un baño, atrás del escritorio una pantalla gigante. Siempre había visto la pantalla apagada, pero sabía que por ahí recibía las llamadas más importantes, así como era la herramienta por la cuál los vigilaba durante su entrenamiento. De lado derecho del escritorio se encontraba otra puerta, esa conducía a la habitación de Boris, nunca había entrado ahí, pero sabía que Tala conocía ese cuarto demasiado bien.

– Bryan, que sorpresa, aún falta hora y media para tu entrenamiento – dijo un muy sorprendido Boris por la visita de su más rebelde alumno.

– Vengo a hablar contigo, Boris – contestó Bryan con un tono se voz frió.

– Interesante, dime muchacho... ¿De qué quieres hablar?... – preguntó. Era demasiado extraño que Bryan quisiera hablar con él. Bryan era de las personas que no hablaban mucho, de hecho no hablaba casi nada, sólo lo necesario.

Lo había entrenado bien, era uno de los más fuertes beyluchadores de la abadía, de hecho era el segundo mejor beyluchador de la abadía, ya que el mejor era Tala, pero eso era de esperarse, ya que Tala había sido creado sólo para ser el mejor.

Ambos eran especiales, pero eran muy diferentes, Tala era sumiso y obedecía órdenes, mientras que Bryan era rebelde y acostumbraba meterse en problemas sólo para molestar a los demás.

– Tu alumno consentido, ese que tienes en una de las mejores habitaciones de la abadía, ayer no cumplió con su entrenamiento como debía. Eso ha pasado estos últimos meses. No entiendo como es que sigue siendo tu favorito – dijo bastante molesto Bryan.

– Directo al grano, vaya que tienes valor pequeño – dijo Boris mientras se levantaba de su escritorio y caminada en dirección a Bryan. Siempre le había impresionado que por más que lo castigara, lo torturaba, ese chico no cumplía órdenes, y peor aún, era la única persona dentro de la abadía que no le temía. El joven de cabello lavanda acababa de entrar a su oficina a reclamarle – "Sería un buen capitán del equipo... ¡Si tan sólo obedeciera ordenes!... ... Remplazaría a Tala, él ya no soportará mucho"– pensaba, estaba impresionado por el valor de Bryan.

– dime Boris... ¿Se acuesta contigo para ser el favorito?... – preguntó sin más preámbulos, tenía que saber.

Esto sorprendió un poco al entrenador, la pregunta era demasiado directa – "Este chico no le tiene miedo a nada" – y sonrió. – Pero Bryan... ¿Qué te hace pensar eso?... – respondió con cinismo.

– Hmmf no estoy tan idiota Boris, he visto cuando entra a esta oficina por las noches, y lo escucho regresar al cuarto en la mañana – insistía, no era tan tonto como para ser engañado.

– Que perceptivo – respondió simplemente mientras daba la vuelta y caminada de regreso a su escritorio, para volverse a sentar tras de él.

– ¿Son amantes?... – preguntó finalmente Bryan.

– Sí, lo somos, eso y más... ¿Te molesta?... – dijo Boris con una sonrisa en su rostro.

Bryan también sonrió, la respuesta le dolía, pero no podía dejar que Boris se diera cuenta – En lo absoluto – dijo, tenía que pensar cuidadosamente sus palabras – pero... sospecho que es en contra de su voluntad – dijo aparentando calma, esa era la única cosa que quería saber, eso podría explicar el temor que vio en los ojos de Tala antes de que éste entrara en shock.

– No seas insolente muchacho, no sabes en lo que te estás metiendo – respondió Boris, se estaba empezando a molestar.

– Entonces estoy en lo correcto – dijo en tono de triunfo, haciendo más grande aún su sonrisa – ¿Eres compartido?... – preguntó con el mismo cinismo con el que hablaba Boris.

Boris levanto una ceja mientras miraba fijamente a Bryan, la pregunta lo sorprendió aún mas de lo que le habían sorprendido las preguntas anteriores.

– Debo decir que me sorprendes muchacho, tienes agallas, entrar a mi oficina, cuestionar mis acciones, y finalmente pedir que comparta mis cosas... aún sabiendo que aquí yo soy la más alta autoridad, tus nervios de acero son increíbles – hizo una pausa – Bien, puedo ver que deseas al pelirrojo, no te culpo, es perfecto... ¿No crees?... – finalmente terminaba de hablar.

– Lo sé... ¿por qué crees que estoy aquí?... – dijo mientras caminaba con paso firme hacia el escritorio, para después sentarse sin preguntar en una de las sillas.

– ¿Qué es lo que quieres?... – preguntó interesado, mientras recargaba sus codos en el escritorio y recargaba su cabeza en sus manos.

– Tu mismo lo dijiste, quiero al pelirrojo – dijo cerrando los ojos, se sentía seguro, había atrapado a Boris, le había sacado la verdad, y mejor aún, había la oportunidad de quedarse con Tala.

Boris se quedó pensando por unos momentos, su ceño fruncido y comenzando a enfurecerse, sintiéndose indignado por la petición, claro que no quería compartir a su tesoro, no podía compartir a su...

– Tal vez – dijo mientras se recargaba en su silla, tenia que analizar muy bien las cosas. El rendimiento de Tala estaba disminuyendo, podía hacer un trato con Bryan – "Si Bryan obedece todo lo que digo, el dinero podría regresar a mis manos" – pensó, pero aún no estaba muy convencido, pero si Bryan obedecía sería muy buen capitán y arma, podría conseguir lo que necesitaba. Sonrió, tenía el plan perfecto – Muy bien Bryan, este es el trato... – ...

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"Creo que es el momento, dentro de poco tiempo sonarán esas campanas, avisando la hora de levantarse, tengo que hacerlo rápido" – pensaba un pelirrojo, mientras se levantaba de su cama. Amarró la sábana en su cintura para cubrir su desnudez, y se dirigió al baño.

Sus movimientos eran lentos, débiles y torpes, sentía dolor, era un dolor mayor al que sentía cuando salía del cuarto de Boris. Boris siempre había sido un poco más considerado con él de lo que fue Bryan.

Al voltear de nuevo a la cama podía ver rastros de sangre en ella, Bryan había sido demasiado salvaje – "Me lastimó mucho, pero no sólo físicamente" – y volvió a dirigir su atención en llegar al baño.

Aún sentía como salía semen y sangre de su interior, pero ya no le daba importancia, pronto todo terminaría... Pronto. Cuando encendió la luz del baño, se sorprendió, alguien lo había limpiado, ya no estaban los vidrios en el suelo, ni la sangre, todo estaba limpio. Pero para su alivió pudo ver los vidrios en el bote de basura.

Caminó hacia el bote de basura, tomó el pedazo más grande que encontró, se paró frente al espejo roto, aún podía verse en un pequeño pedazo de espejo. Sin pensarlo más hizo un corte vertical en su muñeca – "Demonios duele demasiado... Pero esta será la última vez que duela"– y sonrió, pero el pensamiento lo hizo recordar lo que Bryan le había hecho.

Volvió a sentir un vació en su ser, en su corazón – ¿Por qué Bryan?... – se preguntaba mientras hacía el mismo tipo de corte en su otra muñeca. Soltó el pedazo de vidrio que cayó en el lavabo. Se quedó observando la sangre – El color de la vida es tan... Hermoso – dijo, mientras levantaba la vista y se volvía a ver en el pequeño trozo de espejo – Irónico, mi cabello tiene el color de la vida... sin embargo yo represento lo contrario – sonreía tristemente, decidió que no quería ver más, así que de nuevo apagó la luz y se dirigió hasta el fondo del baño, donde se encontraba la regadera.

Se sentó en una esquina – "Si no me apresuro, van a venir"– pensaba, Tenia que estar muerto antes de la hora de entrenamiento, sino irían a buscarlo, y si seguía vivo, le iría aún peor. –"Ya me imagino sus caras, cuando lleguen y yo ya no me encuentre aquí...” – pensaba muchas cosas, algunos pensamientos eran tristes, como Bryan, otros eran de satisfacción porque al fin se iba a poder ir, olvidar todo, ser libre.

Pasaban los minutos, se sentía cada vez más débil, pero ya no tenía miedo, el dolor que sentía en la espalda por la violación de esa misma noche le hacia recordar el porqué lo hacía, y eso lo animaba a llegar hasta el final.

Recordaba... Esa misma noche... Después cuando despertó, la voz de Bryan.

"– Vaya hasta que despiertas – dijo Bryan desde una esquina del cuarto – Pensé que ibas a dormir para siempre "bella durmiente", ya te iba a dar tu beso, je – dijo con sarcasmo"

–"je, "bella durmiente", así me llamó, quería despertarme con un beso."– recordaba. – Pero con ese beso no me hubiera despertado Bryan – dijo con tristeza en su voz, ya casi no tenía percepción de lo que pasaba a su alrededor, sólo veía oscuridad, el cuarto estaba oscuro, el baño estaba oscuro... su alma también se estaba apagando.

– ¿Por qué?... – se paralizó, esa era la voz de –"Bryan, no puede ser, como quisiera que en lugar de llegar a atormentarme, me salvaras de todo esto“– pensó, Bryan estaba en el cuarto, había escuchado las últimas palabras que había mencionado Tala, y se encontraba recargado en el marco de la puerta del baño. No veía nada, todo estaba oscuro.

Tala decidió contestar la pregunta – simple, la bella durmiente despertó porque el beso era con amor – dijo, cada vez se podía mover menos, y si seguía platicando con Bryan en la oscuridad éste no se iba a dar cuenta de la situación.

– Entonces... ¿no me amas, Tala?... – preguntó Bryan. Tala se congeló con la pregunta –"Claro que te amaba imbecil"– recriminaba mentalmente, pero permaneció callado.

Bryan al no escuchar respuesta sintió su corazón feliz... No había escuchado un "Si te amo", pero tampoco un "No", había posibilidad de que Tala lo amase. Sonrió, con esa misma sonrisa levantó su mano y la acercó al switch de la luz, y la prendió.

Lo que vio le enfrió la sangre... casi todo el suelo de la regadera estaba manchado de rojo, y Tala estaba sentado en el piso de la regadera en una esquina, cubierto sólo con una sábana llena de sangre. Tenia la cabeza baja, no podía ver su cara, sus ojos. Sintió como el corazón se le detenía ante semejante escena...

– ¿Pero qué DEMONIOS HACES?... – gritó antes de salir corriendo hacia su chico. Quería encontrar de donde provenía tanta sangre, era demasiada, si no se apresuraba iba a perderlo, no podía perderlo, no ahora. – RESPONDE – gritó mientras tomaba la barbilla del pelirrojo para levantar su rostro, el chico tenia los ojos cerrados, no quería ver a su violador, no quería sentir sus manos sobre él, no podía verlo a los ojos, y menos en esa deplorable situación.

El pelilavanda había descubierto que la sangre provenía de las muñecas del ojiazul, que rápidamente rompió un pedazo de la sábana y con ella vendó sus muñecas, haciendo presión, y apretando muy bien, para poder detener la hemorragia.

No sabía si Tala estaba consciente o no, pero sabía que aún estaba vivo, lo tomó en sus brazos y lo llevó a la cama de nuevo, no podía perderlo – "Esto es mi culpa"– pensaba, y no tenía idea de lo cierto de esas palabras. – Tala, no te puedes morir, no te puedes ir así – decía. – “Dicen que cuando una persona quiere morir, no importa lo que hagas por intentar salvarlo, simplemente muere, pero, si logras que esa persona quiera vivir, puedes salvar su vida.” – Eso era lo que intentaba, darle a su adorado pelirrojo ánimos para seguir viviendo, sino, lo iba a perder irremediablemente.

– ¿Por...qué?... – logró preguntar el pelirrojo, apenas podía escuchar a Bryan, y era aún más difícil hablar.

– ¿COMO QUE POR QUE ESTUPIDO?... PORQUE TE AMO – gritó un muy desesperado Bryan, tenia que hacer razonar a Tala.

– "TE AMO... TE AMO... TE AMO... TE AMO" – esas palabras retumbaban una y otra y otra vez en la mente de Tala – "seguramente... está... mintiendo"– lágrimas comenzaban a brotar de sus ojos azules, mientras los intentaba abrir para ver por última vez a Bryan. – Bry...an – dijo mientras caían más lágrimas. Antes había logrado aguantar las ganas de llorar, pero ahora era simplemente imposible... Las palabras de Bryan se sentían tan falsas... – puedes... usar...mi... cuerpo... Pero no... juegues con... mi...Alma – dijo, mientras se dejaba abrazar por esa oscuridad que se sentía tan reconfortante, al fin iba a poder descansar.

– Tala yo... ¿Tala?... TALA – Quería explicarle, lo que sentía, lo que pensaba. ¿Jugar con su Alma?... eso definitivamente es algo que nunca haría, pero... ¿Qué quería decir el pelirrojo con eso?... – "Es que acaso... también... me... quieres" – pensó, tenía que hablar con él, sólo que ahora el pelirrojo ya no estaba consciente...

El miedo y la desesperación lo rodearon, pero no podía dejar que eso le nublara el juicio tenía que reaccionar de la mejor manera, por el bienestar de esa persona especial...

Г Lobo de Luna Г Lobo de Luna Г Continuará... Г Lobo de Luna Г Lobo de Luna Г

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Explicación: Déjenme decirles que cuando una persona entra en estado de shock, el cuerpo sigue despierto, puede reaccionar a estímulos, como en este caso descrito, así como también emitir sonidos (Aunque usted no lo crea), pero no palabras coherentes. Mientras que el cerebro se desconecta, llevando a la persona a un sueño profundo (Se podría decir). Si ya han estado en una situación así, han de entender a lo que me refiero.

Explicación 2: Pienso que estos chicos al ser los consentidos de Boris merecen mas que la mayoría de los chicos de la abadía, es por eso, que en sus habitaciones tienen baño, quizás calefacción, así como habitaciones bastantes aptas para ellos, después de todo estamos hablando de jóvenes de 19 años, edad difícil de controlar, y muy fácilmente si quieren pueden golpear a Boris, así que hay que ser inteligente en la forma de ganarse la confianza y la obediencia de los chicos ¿No creen?... y definitivamente Boris nunca ha sido nada tonto.


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