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Tick Tack
Tick- Tack Tick Tack Tick Tack Tick Tack
Sirius dio una vuelta en la cama.
Tick- Tack Tick Tack Tick Tack Tick Tack
Remus se tapo la cabeza con la almohada.
Tick- Tack Tick Tack Tick Tack Tick Tack
Peter se cantaba una canción intentando apagar el sonido.
Tick- Tack Tick Tack Tick Tack Tick Tack
James no se movía, escuchaba cada segundo pasar, y aunque sabia que ese podía llegar a ser el ruido mas molesto del mundo, no iba a dar su brazo a torcer e ir a apagar el nuevo despertador que se había comprado.
Tick- Tack Tick Tack Tick Tack Tick Tack
Sirius miro su propio reloj y suspiro. 3:15 de la mañana. Desde las 10 p.m. que estaban intentando dormir...
Tick- Tack Tick Tack Tick Tack Tick Tack
Remus repaso cada una de las maldiciones que se había aprendido.
Tick- Tack Tick Tack Tick Tack Tick Tack
Peter se sentó en la cama y empezó a balancearse de adelante para atrás.
Tick- Tack Tick Tack Tick Tack Tick Tack
" ¡¡Rompan ese maldito reloj!!" Sirius saltó de la cama, al mismo tiempo que James y los dos corrieron al lugar de donde provenía el sonido...
“Black, lo tocas y te corto la mano.”
“Inténtalo Potter.”
Los dos se miraron con ojos desafiantes.
“James, esta bien que quieras saber la hora todo el tiempo, y hasta quieras saber a que tiempo pasan los segundos... “Al decir esto James y Sirius se giraron a mirarlo raro. “¿Qué?”
“¿Cómo a que tiempo pasan los segundos?”
“Un segundo, es un segundo, Moony”
Las mejillas de Remus se tiñeron de un color carmesí. “No me refería a eso, sé muy bien que un segundo dura un segundo es solo que...”
“¿Ves? Hasta afecto el perfecto cerebro de Moony, ese maldito aparato.”
“Eso no es cierto, Black.”
James le sacó la lengua y se sentó en la cama de Peter, abrasando protectoramente al despertador.
Los ojos del rubio se posaron en Sirius, que le hacia gestos desesperados para que le sacara el despertador.
Después miró a Remus, que seguía rojo como un tomate.
Hubo un silencio demasiado incomodo entre los cuatro.
Hasta que Sirius decidió que era mejor volver a hacer el intento de dormirse.
Remus y James decidieron lo mismo, por lo que 5 minutos mas tarde la escena de hace 10, se repetía.
Tick Tack Tick- Tack Tick Tack Tick Tack Tick Tack
Remus y Peter, se habían logrado dormir, milagrosamente.
Sirius seguía maldiciendo por lo bajo a todos los familiares de James.
James, en cambio, deseaba con todas sus fuerzas que ellos nunca se enteraran las cosas que su amigo pensaba de ellos.
“¿James?”
La voz de Sirius, fue un susurro, cargado con algo de rabia.
“¿Mmm?”
El muchacho de ojos marrones se giró tratando de ubicar, en la oscuridad y sin los anteojos la figura de su amigo.
“James, del otro lado.”
La risa reprimida de Sirius resonó en la habitación silenciosa, pero ninguno de los otros dos se despertó.
James, enojado se paró y caminó directo a la cama de Sirius, sentándose. Todavía abrasado al despertador.
“Ja, que gracioso.” ‘Conozco tu cama de memoria, Sirius’
“¿En serio?”
“Mm...”
James destapó a Sirius y se hizo un lugar en la cama de éste.
“Puedo preguntar para que el despertador. Digamos, ¿cual es el sentido lógico?”
“No todo tiene sentido lógico, Pad”
El joven de ojos azules, se levantó, para enseguida sentarse sobre el abdomen de James.
“Lo noté...” Posó sus labios sobre los de James. “¿Qué lógica tiene enamorarse de James Potter?”
James le dio otro beso.
“No me lo tendrías que preguntar a mí, digamos, yo te lo tendría que preguntar a vos.” Las posiciones cambiaron.
James le dio un beso a Sirius, y empezó a hacer fuerza con su lengua para que su amante lo dejase jugar con la suya. Mientras sus manos pasaron a estar debajo de la remera de Sirius, acariciando todo lo que podían.
De pronto, un grito de victoria alarmó a James.
Sirius tenía el despertador en la mano, y estaba a punto de dejarlo caer al suelo.
“Sino me decís que lógica tiene este aparato del infierno, se va a ir, justamente al infierno, mi amor.”
James se quedó helado, antes de suspirar, visiblemente molesto. “Ya dije que no la tiene.”
“James...”
“Esta bien, te lo digo.” Las mejillas de James se tornaron rojas al momento en que giró la cabeza y se cruzó de brazos. “Lo tengo desde que me dijiste que me querías, que si lo miras bien, vas a notar que no cuenta las horas normalmente.”
Los ojos de Sirius pasaron de James al despertador que sostenía. Decía: 17horas, 57 minutos y 24 segundos.
“¿Y esto?”
“Es hace cuanto me dijiste que me querías.”
Las mejillas de James aumentaron su color al doble.
“¿Sabes que James?”
“¿mm?”
“Te adoro.”
Fin.
Uy, eso si que estuvo loco. Y el final me quedó un poco raro, pero me gustó...
Espero que les haya gustado. J
Nada es mía todo es de sus respectivos autores y bla bla bla...
Besos,
NBT