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No me lo puedo explicar.
Capítulo uno: La boda
Cerró la puerta de la habitación con un sabor amargo en la boca.
Lily estaba hermosa, suspiró, no había siquiera que decirlo, Lily Evans SIEMPRE estaba hermosa.
Pero había algo en la sonrisa, en la mirada, en la forma de moverse, que la hacía verse preciosa en ese día.
Sirius sonrió, no con verdadera alegría… por ahí sí con cariño, con expectativa, con nerviosismo. Aunque por dentro se sentía terrible.
Él iba a ser el padrino de la boda, justamente él, él, el que no quería ni aparecerse ese día. JUSTO ÉL.
Volvió a suspirar, bien, ya había visto a la novia, ahora tenía que irle con el chisme al novio, para contarle lo bien que se veía su futura esposa.
El sabor amargo seguía ahí.
Cuando entró a la habitación de James, sonrió con más sinceridad, ahí estaba su amigo, nervioso… je ¡Como para no estarlo!
“¡Sirius! Necesito ayuda urgente…”
Al lado de James, estaba Remus, que mas o menos había cambiado y peinado (todo lo que pudo) al novio, que de los nervios no se podía casi mover.
“James, tómate pastillas calmantes, y listo. Lily por lo menos no hace tanto escándalo, y se cambió ella, que yo sepa…”
Sirius puso cara de pensativo, y James hizo que le pegaba en la cabeza.
“Y yo tan confiado de que sí tenías cerebro… Las decepciones que uno se puede llevar de un día para el otro son terribles.”
Remus salió de la habitación, excusando acerca de que le había prometido a Lily ir a hablar con ella.
Sirius se tiró en la cama de James.
“¿Estás seguro de lo que vas a hacer? ¿De lo que te vas a enfrentar cada mañana? ¿Vas a trabajar para mantener la casa de tu familia?” Ahí Sirius se detuvo y pensó “Bueno, ni que necesitaras trabajar… pero el hecho es que…”
“Sirius, estoy seguro…”
Los ojos de James brillaron con orgullo, y Sirius al ver eso, sintió que de pronto el corazón se le rompía, una vez más…
Cerró los ojos intentando contener las lágrimas. Pero más de una cayó, algo que James notó, pero prefirió no preguntar.
De repente la voz ronca, del nudo que tenía en la garganta de Sirius se hizo escuchar: “Se me casa Jamie… ¿Tendré que esperar ahora al casamiento de Remsie, y Pete? ¿Qué he de hacer con mi vida, ahora que mi compañero de aventuras se me va?”
James se sentó al lado de Sirius, y le acarició la mejilla, algo que hizo a éste temblar.
“Nunca me voy a ir, Padfoot, siempre voy a estar ahí cuando me necesites.” Sabía que detrás de las palabras que Sirius había dicho estaba ese significado.
“No, porque dentro de poco vas a tener una familia, y seguro van a tener un hijo o hija precioso o preciosa, y vas a estar tan encantado con tu hijo/a, que ya el viejo Sirius, no va a existir más.”
“No digas eso, ocupas un lugar demasiado importante en mi vida. Más que…”
La puerta se abrió y entró Remus con una sonrisa en los labios… “James la misa ya empieza.”
Agarró a Sirius de la camisa y empezó a sacudirlo al tiempo que decía: “¡¡SIRIUS ESTOY NERVIOSO!!”
Sirius suspiró. Ahí iba su actuación de mejor amigo al rescate.
“Inhala, exhala, Inhala, exhala, Inhala, exhala, Inhala, exhala, Inhala, exhala, Inhala, exhala, Inhala, exhala, Inhala, exhala, Inhala, exhala.”
“Me MUERO”
“Esta bien que Lily no sea tan linda como yo, pero tampoco es Severus.”
James y Remus se empezaron a reír y ese fue el momento en el que Sirius agarró a su amigo de la maga del saco y lo arrastró hacia la mini iglesia que tenía la mansión Potter.
Cuando llegaron al altar. James todavía estaba riendo. Si era de los nervios o de los chistes malos de Sirius. Ninguno de los dos pudo decirlo.
James se sentó en los escalones, y con los ojos llenos de lágrimas se giró hacia Sirius y le dijo: “Sirius, tengo ganas de ir al baño.”
Remus puso los ojos en blanco y lo estaba por levantar, para arrastrarlo hasta el baño, cuando la voz de Sirius lo detuvo.
“A no Potter, tú te aguantas.”
“Pero es que no puedo.” James se empezó a reír más fuerte y Remus pensó seriamente que en el tiempo que los había dejado solos, Sirius le había dado algún trago a James de alguna bebida alcohólica. No era la primera vez que pasaba.
En eso entró Peter a la Iglesia y corrió hacia James.
“Suerte, James…”
“Gracias, Peter, voy a necesitarla.” Peter le dirigió una mirada confundida, y James enseguida añadió: “Para no hacerme encima”
Peter solo miró a Remus quien le devolvió la mirada confundido.
Sirius se sentó al lado de su amigo, y le empezó a preguntar si conocía a todas las personas que estaban llegando.
Para su sorpresa, James le dijo que solo conocía a cinco, y se volvió a reír.
“Chicos, vamos a buscarnos asiento. Suerte James.” Dijo Remus antes de irse.
Cuando la novia dio el primer paso en la iglesia, James todavía estaba sentado. Pero cuando Sirius notó a Lily lo paró enseguida.
Al ver que James casi se cae encima de él, lo dio vuelta y lo empezó a zarandear enfrente de toda la gente, que ya no sabían que mirar, si lo hermosa que se veía la novia, o lo pálido que se veía el novio.
Cuando algo de color había vuelto a las mejillas de James, Sirius lo soltó y se fue a parar a un costado.
Lily estaba hermosa. Con razón le había ganado.
Suspiró, viendo cerca el final de ese amor imposible que tenía desde los 15 años.
Y ahí estaba su amor, haciendo el ridículo, en el mismo día de su boda. Suspiró, sí, ese era su amor, ese desastre que estaba ahí parado esperando a la novia, blanco como un papel y balanceándose de atrás para delante. No entendía como Lily no había salido corriendo de la iglesia. Todavía tenía la oportunidad.
Cuando Lily se paró al lado de James, sonrió. Por lo menos sabía que había dejado a James en buenas manos. Aunque algo dentro de él, le pedía que Lily se hubiese escapado, y que le haya dejado a su James para él solo.
“Lily Evans, ¿Aceptas a James Potter como tu legítimo esposo y prometes, amarlo y respetarlo tanto en la salud como en la enfermedad hasta que la muerte los separe?”
“Sí, acepto.”
Sirius se sorprendió, siempre la mujer iba después del hombre en eso, pero sin embargo todavía no había escuchado a James decir que aceptaba.
“James Potter, ¿Aceptas a Lily Evans como tu legítima esposa y prometes, amarla y respetarla tanto en la salud como en la enfermedad hasta que la muerte los separe?”
A James se le hizo un nudo en la garganta y se giró a mirar a Sirius. Éste suspiró y tragándose su dolor, le dijo solo moviendo los labios: Sí, acepto.
Y eso fue lo que James repitió textualmente.
Cuando James y Lily salieron de la iglesia, con todos atrás de ellos felicitándolos. Sirius se quedó ahí parado, mirándolos yéndose. Mientras que lágrimas rebeldes caían por su rostro.
N/N:
Auch!! Otro fic mío, es que adoro esta pareja, en serio… Aunque haya muchas personas haciendo cola por matarme prometo que este fic no va a tener más de 5 capítulos.
Debe ser terrible estar en esa situación.
Pobre Sirius… siempre lo hago sufrir…
Oky, nnnaaaaaaaaaaaaaaaaaaaada me pertenece.
Gracias por haber leído esta locura mía… XD
Besos,
NBT