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Minerva en Jaque
04. Assigned
Cuando Squall oyó unos rápidos y potentes pasos fuera del despacho principal, supo lo que le venía encima. No se molestó en contestar a los golpes en la puerta, ya que la persona en cuestión no se molestó en esperar a que él lo hiciera.
- Squall – Quistis entró rígida como un palo vistiendo su impecable uniforme de SeeD – Quiero hablar contigo. – parecía que su pierna mala había curado del todo.
‘Yo también quisiera tener unas palabras con Rinoa’ pensó exasperado mientras trataba de no hundir la cabeza en sus manos. ‘No se de dónde ha sacado semejante y desquiciada idea pero la verdad es que ahora me ha metido en un buen aprieto con Quistis.’ Aún no se podía creer como había aceptado dócilmente la iniciativa de Rinoa de apartar a la SeeD de su puesto de trabajo. Un puesto en el que era muy necesitada, por mucho que sus amigos insistieran en que apuntando a cualquiera de los asistentes conseguirían más o menos los mismos resultados. Squall veía claramente que las cosas iban a ir muy desorganizadas todo el tiempo que ella estuviera fuera.
Pero quizás esa parte no era la peor de la “alocada” idea de su novia… más bien era hasta la parte decente del asunto.
No, lo peor venía después.
- Puedo entender hasta cierto punto que yo te de tantos problemas que quieras tenerme una temporadita fuera… - se veía claramente que se estaba conteniendo por no alzar la voz, mirándolo fríamente a través de sus gafas – pero asignarme a… ¡a ese indeseable como compañero! Eso roza el sadismo.
- Quistis, déjame recordarte que fue él quién te salvó la vida y además… – y apartó la vista de ella para buscar un fajo de papeles - ¿Ves esto? Son las quejas de los compañeros de equipo de Seifer en cada misión que ha hecho. No en todas, ni todos me hacen quejas, pero los valientes que lo hacen, me piden que las guarde top secret para que Seifer no se entere. En la mayoría se quejan de que él los trata como niños de primaria, como gente que no sabe nada más allá del Jardín.
- ¿No se quejan de que los deje tirados? – preguntó ella tratando de ignorar la pulla de la “salvación”. Ese tema debía ser olvidado cuanto antes.
- Te sorprendería saber que ha mejorado en cuanto a trabajo de equipo se refiere desde la última época. Esa fue la razón que le permitió aprobar el examen de SeeD. Él también parece haber aprendido de los errores del pasado, Quistis.
- ¿Toda esta defensa pro-Seifer tiene como fin hacer que lo acepte como compañero? – dijo la SeeD, arqueando una ceja. No era muy común ver a Squall hablando bien de alguien, mucho menos de Seifer. Sin embargo, también sabía que Squall no odiaba a Seifer. Y estaba casi seguro que Seifer no odiaba a Squall. Aunque demostrar todo eso podía llevarle la vida entera.
- Viene a que entiendas que lo asigno con alguien a quién él considere un igual para que vea que no hay tanta diferencia con sus compañeros - respondió, contrariado con las preguntas de Quistis.
‘Delicadísima manera de decirme que estoy al mismo nivel que un SeeD común’ pensó la chica, algo herida. El día que Squall la reconociera…
¡Que mala suerte estaba teniendo últimamente! Primero quedarse atascada en el ascensor, después que le pillaran ese informe y ahora esto...
- Primera noticia de que considero a la ex-instructora como una igual – dijo una voz desde el marco de la puerta que se había quedado abierta – Me parece que esta conversación me interesa… venía a gritarte lo mismo c-o-m-a-n-d-a-n-t-e.
Quistis y Seifer se miraron fijamente unos instantes, como midiéndose las fuerzas. Sabían que ambos querían el mismo objetivo, así que debían esforzarse para olvidar las diferencias para poder reconvencer a Squall de que todo aquello era una locura.
- Mira Squall, insisto que no me importa que me envíes en una misión – la rubia se giró rápidamente a seguir atacando, usando la estrategia ‘vamos-a-ignorar-lo-que-nos-molesta’ – pero es evidente que la compatibilidad de mi supuesto acompañante conmigo es lo suficientemente baja como para replantearse lo de asignarnos juntos.
‘Ni que esto fuera el horóscopo del amor’ pensó Seifer, pero decidió callarse porque sabía que pelearse con la subcomandante ahora no serviría de mucho… ¿o quizás si? ¿podría ayudar a ver a Squall que aquello no tenía futuro?
Squall parecía más que pensativo. Sacarse argumentos absurdos de la manga para hacer creíble una asignación como esa no era definitivamente su fuerte, pero Rinoa ya le había dado una clase obligada de ellos (más un grupo convincente de amenazas si no los usaba) y ahora no podía echarse atrás.
- Escuchadme bien – dijo cuando el silencio se había hecho en la habitación – La asignación de Seifer a la misión tiene un objetivo bien claro. Sabemos de algunas quejas del comportamiento altamente agresivo de Seifer Almasy durante los días de ‘castigo’ que se le han asignado. Es evidente que es demasiado inquieto para estar dentro del Jardín durante otro mes más, así que se ha decidido que pueda hacer una misión conjuntamente con un Jefe de equipo capaz y con el que haya una relación de jerarquía de antemano. Pero como…
- No se que te has tomado esta mañana, Leonhart – le interrumpió el SeeD con el ceño fruncido – pero no has dejado de soltar estupideces desde que he llegado. ¿Considerarla como un igual? ¿Relación de jerarquía de antemano? ¿Me puedes explicar que tonterías son esas? El día que acepte realmente a Quistis Trêpe como superior mío, será el día en que me dejé el pelo a lo ‘fashion’ como tú. – e ignoró la mirada fulmine que la rubia le lanzó – Acepta simplemente que me necesitáis para seguir haciendo misiones de alto rango y acabaremos antes.
- …es evidente que el castigo debe seguir aplicándosele de alguna manera, - continuó él, impasible una vez Seifer se hubo callado. El gesto hizo reír a Quistis por lo bajo y a poner a Seifer de muy muy mal humor - y conociendo que el rango de la misión de la SeeD Trêpe es C, se ha decidido asignarle como subordinado a la Jefe de Equipo en ella.
- ¡¡¿¿QUÉ??¡¡ - soltaron los dos a la vez en el momento en que absorbieron claramente el significado del discursito del comandante.
- ¿Misión de rango C? – Quistis parecía en shock - ¿Me relevas de mi trabajo como subcomandante – y marcó mucho lo de ‘subcomandante’ – del Jardín para enviarme a una misión de rango C?
- Ha sido sugerencia de Rinoa. – respondió suavemente Squall tratando de calmar los ánimos. Tener enfadada a Quistis no era algo que le conviniera – Y no creo que esté tan mal, de vez en cuando es conveniente repasar los básicos en misiones como estas. Creo que no te habían dicho de que iba, esta es la información primera.
‘¿Los básicos?’ sintió que le subía la sangre a la cara ‘Después de haber peleado contra brujas sangrientas llenas de terrible poder mágico me mandas a repasar… ¿¿los básicos??’. Notando que estaba a punto de empezar a gritar, respiró hondamente y cruzó y descruzó los brazos varias veces, tratando de no arrugar la ficha que Squall le había pasado.
Seifer se puso a reír histéricamente.
- No veo que hay de gracioso - Squall se adelantó a Quistis, que ya se había girado con los brazos cruzados para pedir explicaciones.
- ¡Esto es tan surrealista! – y se tapó la boca para contener la risa – Sinceramente, si guardas algún terrible rencor contra alguno de nosotros, te digo ahora que no cumplirás con tu venganza – calmándose, apoyó la espalda en la pared – Me niego a hacer esta misión, simplemente.
- No puedes – le contestó Squall, flemático.
- ¿Ah no?
- Digamos que si lo haces, te estarás seis meses sin misiones. Y si recibiera más quejas te anularía el rango de SeeD – Decidió volverse a la rubia - ¿Tu también te niegas a hacer la misión?
Quistis parecía pensativa. Había estado mirándose el papel de la misión, y una vez terminado, suspiró, como rindiéndose.
- Nunca me negaría a una orden directa – y miró fijamente al castaño – Está bien. Lo haré.
- Así vas – gruñó Seifer, nada conforme con la manera cómo se habían desarrollado los hechos – Sé que estás deseando que yo sí me niegue para quitarme de tu vista, así que seguiré el camino del cachorrillo obediente de la subcomandante e iré en ese ridículo proyecto de misión SeeD que has montado. Me gustará ver las caras de los Trepies cuando descubran lo que le has hecho a su reina.
Squall permaneció impasible, pero parecía evidente que ni él ni Rinoa habían pensado en ello. Aunque en realidad, ese era el menor de los dolores de cabeza que tendrían con todo esto.
Cuando Seifer cerró la gran puerta de madera roja cuando salió junto a Quistis, sintió ganas de hacer muchas cosas: romperle la cabeza a alguien, tirar cosas por las ventanas y así. Le sorprendía que Quistis no hubiera montado un escándalo ahí en medio. Eso, hasta que recordó que la chica ya había pasado su ‘estapa estrés’ que le hacía saltar a la primera. ¿Volvía entonces a ser la de siempre?
Sin embargo, seguía sin entender como había podido aceptar tan fácilmente algo como eso. ¡Una misión de rango C! Esas misiones las hacían los inútiles o muy al principio, los novatos, para aprender, y se trataba sobretodo de disolver pandas de matones callejeros que molestaban comercios o espiar a “posibles terroristas” que solían ser viejas solitarias o cambiantes de giles falsos como máximo. Misiones que hasta un SeeD del más bajo nivel vería fáciles.
Y ahí estaba él… un excaballero de la bruja! ¡Un SeeD que había peleado contra armadas! Relegado a lidiar con viejas y niñatos vacilones. Y atascado con su ex-instructora para más inri. ¡Y el listillo del comandante vacilándole!
Cuando estaban esperando el ascensor, viéndola tan callada y resignada, no se pudo aguantar más.
- ¿Me puedes explicar a que ha venido rendirse tan fácilmente? ¡¿Te das cuenta de que te han enviado a una misión de preescolar?! – no podía evitar ir subiendo la voz a la vez que ponía en palabras la realidad de su situación.
Quistis volvió a suspirar, cruzando los brazos para hacer frente a un Seifer furioso. Aún mantenía la ficha plastificada en la mano.
- Me doy cuenta. – Y al llegar el ascensor entró sin mediar palabra, dejando al SeeD muy confundido.
- ¡¿Y?! – Seifer entró rápidamente detrás de ella.
- ¡Pues que lo han hecho por mí! – respondió, moviendo el papel de arriba a abajo – En realidad todo esto es una excusa para que yo me tome una temporada de vacaciones.
- ¿Como lo sabes?
- Es fácil deducirlo viendo las características de la misión. – Y evitando la mirada fija y acusante del chico, empezó a releer la hoja - Hemos de desarmar a un grupillo de mafiosos de poca monta que se han instalado por Tímber. La duración de la misión es de alrededor de un mes, mientras que es evidente que para cumplir con ella nos hacen falta solo un par de días.
- Un par de horas querrás decir. – apuntó él, molesto por que la chica no pareciera hacerle caso.
- Bueno, pero todo el tiempo que esté allí lo he de pasar “comprobando que no haya más disturbios relacionados”, casi una invitación en voz alta.
- ¿Y se puede saber que pinto yo en todo este maravilloso plan? – dijo, con enfado.
- Confían en que esto sirva para entretenerte a ti de paso. – soltó, devolviéndose el ataque. Era evidente que a ella tampoco le entusiasmaba la idea – Parece que no eres lo suficiente mayor como para estar en un lugar sin destrozar nada y me han escogido a mi de niñera. Si a eso le llaman vacaciones…
Seifer hundió la cara en su mano, como desesperado.
- ¿Me estás diciendo que voy a estar atascado contigo un mes en una birria de misión? – sin moverse, suspiró como momentos antes lo había hecho ella – Dios, espero que nadie se entere de esto o mi reputación caerá por los suelos.
- Has de saber que el panel de misiones es público para todos los SeeDs que se conectan a la terminal. – Aunque no era una idea que le gustara mucho, le divertía poner a Seifer aún más nervioso. - En pocas horas todo Balamb sabrá lo nuestro.
- ¿”Lo nuestro”? Primero lo de la compatibilidad y ahora esto… ¿estás tratando de insinuarte o algo? – soltó bruscamente. – No contemos con nuestros románticos encuentros estos últimos días.
Quistis lo miró con los ojos como platos antes de echarse a reír sonoramente.
- Tengo cosas mejores que hacer que tratar de ligarme a un exalumno, Almasy – y le dio una suave palmada en el hombro antes de salir del ascensor – Anda, mira quién está aquí… Buenos días Raijin, Fuujin. Justamente Seifer os andaba buscando.
Al salir del ascensor, vio exasperado como los ojitos de ambos brillaban de esa manera tan terrible y escalofriante. Déjalo todo en manos de Quistis Trêpe para poner a tus amigos en modo ‘vas-a-contarnoslo-todo’.
‘¡Será…!’ pensó con ira mientras veía a la rubia sonreír subrepticiamente mientras abandonaba la escena caminando con su altivez de siempre. ‘Se ha recuperado rápido, la maldita…’
- Zeife’, que eh lo que queríah decinnos? – preguntó Raijin acercándose junto con Fuujin.
El rubio no pudo evitar rodar los ojos.
El silencio de la biblioteca en esos momentos era muy relajante. Había tenido algunos días de asignación de misiones y, como siempre, la gente se había quejado por algo o había puesto pegas. ¡Casi se lamentaba de haber transformado a los SeeDs en máquinas pensantes con voz y voto en sus acciones! ¡Nunca había manera de hacer los trámites suavemente!
Aprovechaba para buscar algún libro sobre la historia de Tímber. Había visto a Quistis hacía una hora, documentándose sobre el tema y tenía ganas de ayudarla un poco. De paso, podría enterarse de las noticias en primera mano.
De puntillas, trató de alcanzar el libro en cuestión, pero no pudo.
- ¿Organizadora Tilmitt? – miró a su derecha y se encontró acorralada por tres personas que reconoció como alumnos. El que le hablaba, un chico alto y con gafas mantenía los brazos cruzados y expresión solemne – Querríamos hablar con usted.
- ¿Ah si? – dijo balanceando sus caderas, juguetonamente. Era bajita pero no tonta, y no le impresionaba nada el aire serio y respetuoso que los alumnos querían dar. - ¿De qué, chicos?
- Ha de saber que estamos completamente en contra de la asignación de una misión de rango C a la subcomandante Trêpe. Ella peleó valientemente hace un año, salvando muchas vidas, y creemos que merece...
- Espera... ¿creemos?
- Soy el presidente del club de fans de la subcomandante, Organizadora Tilmitt – y levantó el mentón como si realmente eso fuera un título intimidante. Selphie trató de aguantar la risa – Y hablamos en nombre de aquellos que miran por el bien y la reputación de la señorita Trêpe. Es impensable para alguien de su categoría ir a ese tipo de misiones, y más acompañada por... por ese...!
- Seifer Almasy es Jefe de Equipo de misiones especiales y de rango A – puso los brazos en jarras y frunció el ceño. – Si con alguien puede estar protegida es con alguien como él.
- ¿Alguien como él? – el muchacho hizo una mueca de incredulidad, acompañado a coro por sus dos acompañantes, un chico y una chica. - ¿Quién sabe si no podría dejarla tirada? No creo que sea conveniente que le asigne a alguien con un pasado de traidor como él a alguien tan importante para el Jardín como es la señorita...
- No he sido yo quién lo ha asignado a la misión con ella – interrumpió Selphie y puso cara de inocencia, antes de volver a mirarlo, retadora – Pero si por mi fuera, Seifer sería uno de los primeros en la lista como alguien de confianza.
- No ha sido usted... entonces...?
- El comandante Squall Leonhart en persona les dio la misión a ambos – la simple mención de el nombre del admirado (aunque a él no le hiciera mucha gracia) comandante del Jardín hizo que los tres dieran un paso atrás, aún más sorprendidos. – Y ambos la aceptaron.
- ¡No puede estar hablando en serio! – masculló la chica, olvidándose de hablar en tono bajo.
- L-Le dio... una misión de rango C... – dijo el de gafas, dramáticamente mirando al suelo. Selphie se tapo la boca con la mano. ¡Estaba a punto de reírse en serio! El muchacho la volvió a mirar y se ajustó las gafas con nueva resolución - ¡Sentimos haberla molestado! Iremos a hablar inmediatamente con el comandante, en ese caso! – y con gesto marcial hizo que los dos acompañantes se le pusieran al lado y los tres se giraron al unísono.
- Que tengáis suerteee... – canturreó la castaña divertida, mientras les hacía un burlón gesto de adiós con la mano. Si de verdad creían poder llegar a Squall con esas pretensiones...
- ¿Ya te has divertido bastante? – Selphie se giró y cuando reconoció la persona que le hablaba, escondió las manos detrás de la espalda en un gesto pícaro – Parece mentira que hayan venido...
- ¡Vamos, Quisty! – rió suavemente la castaña tratando de no hacer ruido. Vio como la rubia se ponía de puntillas y alcanzaba el libro que había querido coger antes – Se preocupan por ti, y ellos si pueden quejarse libremente.
- Porque nadie les va a hacer maldito caso – y arqueó una ceja antes de pasárselo – Aunque envidio que tengan esa decisión. Yo no pude decir nada y acepté como una boba.
- ¿Tanto te preocupa que Seifer vaya contigo?
- ¿No te preocuparía a ti? – y cruzó los brazos – Es difícil tratar con él, sabes? No acepta ordenes tan fácilmente, y lo del rango de la misión le ha afectado mucho el orgullo. Temo que se rebele una vez lleguemos a Tímber y no tenga las presiones del Jardín encima.
- ¿Qué quieres decir... rebele? – preguntó Selphie, preocupada.
- No lo que te imaginas – y sonrió para tranquilizarla. Aún, inconscientemente, todos estaban recelosos con Seifer y que no volviera a traicionarlos – sino que vaya por su cuenta y decida acabar las cosas sin mí. Ya lo hizo una vez, y en la misma ciudad.
- Pero ha cambiado, no? Te salvo la vida, no?
- No es que tuviera mucha otra opción – volvió a cruzar los brazos, nada cómoda que se volviera a sacar el tema de su hospitalización – No es tan tonto como para negar ayuda a un compañero de Jardín, sabiendo lo que se juega...
- Vaaaya, no perdonas una, Quistis... – silbó la castaña – parece mentira que seas tan dura con él.
La chica suspiró.
- ¿Crees que me he pasado? – Quistis se rascó la sien, algo incómoda – Es que no quiero que nada me pille desprevenida, sabes? Le di las gracias en su momento, él acepto, todo debe volver a la normalidad, incluidas mis reservas. Fue un acto aislado.
Selphie la estudió atentamente y frunció ligeramente el ceño.
- Pero podría no serlo, verdad? Quiero decir... ¡no lo es! – y se tapo la boca al sentir que lo había dicho con demasiada vehemencia. Como viniera la bibliotecaria, las molería a palos - ¿Por qué no aceptar que quizás él este tratando de cambiar para mejor? Monta líos y peleas como antes, es cierto, pero su carácter es diferente a cuando dejó el Jardín, verdad? Tu misma me lo comentaste una vez. – trató de hacer que la rubia la mirara a los ojos – Yo creo que lo del ascensor es suficiente para que tú le des una mínima posibilidad.
- ¿Por qué solo yo? – le preguntó, bastante impresionada por la pasión de Selphie. Sin duda era toda una defensora de los derechos, y eso a la subcomandante, le gustaba mucho en su amiga.
- Pues porque es contigo con quién va a hacer la misión. Y de alguna manera... – apoyó una mano en el mentón pensativa, un gesto que hizo llamar la atención a Quistis. Una vez convencida de que la rubia estaba atenta, levantó la vista y sonrió ampliamente– pareces ser tú la única a la que él acepte y haga caso.
- Oh-oh, no, no, no, no... – la SeeD frunció el ceño mientras Selphie no podía evitar dejar escapar una risita ante su reacción - ¡No me digas que tu también estás con esos absurdos rumores! Te prohíbo pensar que él y yo...
- ¡Eso si que sería una sensación! – exclamó, divertida – No haríais tan mala pareja. Con ese látigo seguro que... – y calló para esquivar un manotazo suave de una enfurruñada Quistis.
- ¡Selphie!
- ¡¡SHHHHHHH!! – se oyó de lejos, y ambas chicas se taparon la boca, conscientes de que se habían dejado llevar demasiado. Quistis parecía sonrojada, pero más por la posibilidad de que con esos gritos alguien se hubiera enterado de la conversación que no por que le hubieran llamado la atención.
- ¡Mira quién habla! – susurró la rubia fulminándola con la mirada – No debería ser yo con Seifer la próxima pareja del año, sino tu y...
- ¡No lo digas!¡No lo digas! – Selphie se acercó rápidamente tratando de taparle la boca, mientras Quistis reía suavemente - ¡Eres mala!
- Ahahaha... así que hay posibilidades con Irvine, eh? – y le pinchó la nariz con los dedos. – Luego soy yo la que no cuenta nada...
- Sabes que él me gusta – se rascó la cabeza, incómoda. – Pero él siempre parece tener la cabeza en otras partes. ¡El otro día me estuvo hablando durante horas de ti! ¡Y lo guapa que se te veía ahora que te has recuperado! – de repente, dándose cuenta de que estaba volviendo a gritar y de que podía herir a su amiga añadió – Que, vaya, no es que no lo estés, hasta yo estoy impresionada del cambio, pero...
- Selphie, ¿desde cuando Irvine hablando de mujeres es una novedad? – y reprimió los deseos de revolverle el pelo como a una niña pequeña. En ciertos temas, Selphie parecía aún muy ‘naive’ – Es parte de su personalidad, deberías saberlo.
- Ai, si ya lo sé. – suspiró la SeeD – Pero no puedo evitar sentirme, ya sabes... como aislada, como que no me hace suficiente caso y fija la vista en todas las chicas menos en mi, no me gusta, me siento...
- En mi país a eso le llaman estar c-e-l-o-s-a. – puntualizó, pícaramente, sacando a Selphie de su propio discurso mental en voz alta.
- ¡Quistis! – replicó la otra, ofendida.
- ¡¡¡¡¡¡¡¡!!!!!!!!!
Las estanterías metálicas resonaban con el ruido de sus botas al tocar el suelo. Miraba perezosamente entre las filas interminables de objetos útiles mientras mordía una manzana, descuidado. ¡Cuánto había echado de menos venir aquí para coger material!
- A ver... –susurró mientras sacaba la lista de cosas que quería llevarse. No es que tuviera que llevarse mucho material de SeeD para esta misión, pero nunca estaba de más comprobar. – Bombas de humo, conseguidas. Prismáticos D-30 en el tercer pasillo a la izquierda.
Empezó a recorrer el pasillo L cuándo reconoció el parloteo de dos chicas en el pasillo adyacente. Eran las dos cadetes que habían entrado con él en el almacén y parecían muy metidas en una interesantísima conversación ya que ni se molestaban en bajar la voz. Seifer, sin ganas de seguir oyendo sus chilliditos, pensó en pasar de largo hasta que oyó algo que la hizo parar de golpe.
- ¡No sabes que rabia me da ese Seifer! – dijo una con voz aguda – Mira que tratarme de esa manera. ¡Tampoco es que me estuviera insinuando o algo! – Seifer sonrió para sí al oírla.
- ¿No lo hacías? – contestó la otra con voz cáustica. Parecía tener una voz un poco más grave que su amiga – Siempre has tenido un nosqué con los rubios.
- ¡Pues claro que no! – dijo la otra toda ofendida - ¡Nunca le quitaría el ligue a la subcomandante!
La manzana se le quedó atragantada en medio esófago al oír eso.
‘¡Está flipando!’ pensó mientras se agarraba el cuello ‘¿¡Como se atreve a llamarme a MI el “ligue de la subcomandante”!?’
- ¿Estás segura de que esos dos están liados? La subcomandante no parece de esas.
- Bueno, ya sabes, la misma organizadora de misiones estaba hablando de ello el otro día en la biblioteca, y se dice que se batieron en duelo en la zona de entrenamiento, no?
- Si, ¿Y que? – ‘¡Eso mismo pregunto yo!’ pensó Seifer mientras trataba de ahogar los tosidos para sacar los pedazos de manzana.
- Pero... ¿a que no sabes dónde los encontraron peleando como perro y gato? – la chica de la voz aguda le puso un toque misterioso que no le gustó nada al chico.
- ¿Dónde? – la otra parecía completamente absorbida en el relato.
- ¡Cerca del Rincón Secreto! Si, si, ya sé que me dirás, “eso no prueba nada” – ‘¡Es que no lo prueba!’ – pero, ¿verdad que nadie sabe la razón por la que se estaban peleando? ¿Y verdad que vieron al comandante hecho una furia al pararlos? ¿No podría ser que estuviera celoso?
- ¿Celoso? – la otra aspiró aire de repente dejando a Seifer contrariado ‘Niñas, vuestro comandante no siente, ¿cuantos discursitos suyos aburridos suyos tendréis que escuchar para daros cuenta?’ – No querrás decir... ¿por eso?
¿Por eso? ¿Qué demonios significaba “por eso”? Seifer pegó la oreja a la estantería.
- ¡Pues claro, tia! – la de voz aguda se estaba emocionando junto a su amiga – La subcomandante siempre ha bebido los vientos por Squall, verdad? Pero, de repente, su mayor admiradora empieza a fijar su vista en otro hombre... y claro! ¡él se pone celoso!
- ¿¡Pero que dices!? – rió la otra – ¡Todo el mundo sabe que el comandante está loco por la Embajadora!
- Bueno, pero uno nunca quiere que las personas que le admiran dejen de hacerlo! – insistía la otra.
- Eso también cuenta para ti, no? Me dijeron lo tonta que te pusiste cuando Sora dejó de hacerte caso. – como movidas por un resorte, las chicas volvieron a caminar rápidamente por el pasillo.
‘La subcomandante siempre ha bebido los vientos por Squall, verdad? Pero, de repente, su mayor admiradora empieza a fijar su vista en otro hombre... y claro! ¡él se pone celoso!’
‘La subcomandante siempre ha bebido los vientos por Squall’. Esa frase empezó a rebotar por toda la mente de Seifer a velocidad imparable, olvidando rápidamente la conversación que las dos chicas hubieran podido tener. Beber los vientos... ¿¿significaba eso que Quistis estaba enamorada de Squall??
De repente, todas las partes que alguna vez le habían intrigado de la SeeD se pusieron en su lugar. ¡Quistis estaba enamorada de Squall! Siempre había supuesto que en las peleas de ambos, ella se ponía en defensa del castaño porque era Seifer quién lo provocaba para ello.
Y esa reacción después del duelo... Era evidente que Squall le había dicho cuatro palabras dulces y a ella se le había derretido enseguida. Si, era bien claro. Aún cuando recordaba momentos de interacción entre ellos y Rinoa, Quistis siempre se mantenía extraña, como incómoda.
Tanto pensamiento revelador, le había dejado mareado y apoyó su espalda en las estanterías, pensativo. ¡Cuántas cosas acababa de entender! Era increíble... siempre había considerado a la SeeD como una pesada y una mandona, pero era, desde lejos, la que tenía más dedos de frente del grupito. Y sin embargo, había estado “estúpidamente” (y nunca mejor dicho, dado que Squall nunca había visto ninguna chica hasta que apareció Rinoa, y después solo la veía a ella...) colgada del listillo del subcomandante desde hacía la tira de años.
Sin poderse contener, Seifer se puso a reír. ¡Que surrealista era todo el asunto! En realidad... ¿qué parte de todo lo que había pasado últimamente no lo era? Era ya la tercera vez en lo que iba de mes que reía tan fuertemente y hasta él estaba francamente sorprendido.
Y de repente, tan fuerte como le había agarrado la risa, se paró de golpe. Miró su manzana, y decidiendo que ya no tenía nada de hambre la lanzó detrás del hombro mientras se dirigía a la salida.
No la oyó caer al suelo. Se giró.
- ¿Nunca te han dicho que las cosas no se tiran al suelo? – la conocida y potente voz pareció sorprenderlo más que de costumbre.
Quistis frunció el ceño, extrañada. Seifer parecía no estar escuchándola, porque no era propio de él no contestar a una pregunta, aunque fuera con un comentario tonto de los suyos. No, se dedicaba a mirarla como si algo estuviera mal con ella.
Se acercó unos pasos a él, pero no hizo ni un movimiento. Le agarró el brazo haciendo que él se pusiera todo rígido y rápidamente le puso la manzana en la mano. ¿Qué demonios le pasaba? Levantó la cara para mirarlo y sólo hizo que empezar a asustarse.
- Tírala cuando salgas en una papelera. – y pasó al lado del rubio, mirándolo extrañada.
Con brusquedad, Seifer dio un paso al lado, girando todo el cuerpo en un rápido movimiento como para abalanzarse sobre ella. Quistis pegó un salto de la impresión.
- ¡Madre mía! – soltó, nerviosa - ¿Pero que demonios te pasa?
Seifer apretó inconscientemente la manzana, destrozándola y haciendo que un poco de líquido rebosara de su mano. Quistis, también inconscientemente, puso una mano en su flamante ‘Save the Queen’, que había ido a recoger especialmente ese día.
- Con él todo era que si, ¿no? –susurró de repente.
Con otro movimiento brusco se giró y empezó a caminar a grandes zancadas, dejando a la rubia sorprendida y confundida. Su mirada se fijo en la pequeña mancha verde claro del suelo y volvió a mirar la figura que desaparecía entre los pasillos.
¿Qué era lo que acababa de pasar?
“Jardín a punto de aterrizar. Faltan 00.30 horas para finalización. Posición actual: Isla de Nanchucket” la formal voz de Nida se oía por todo el Jardín despertando a los dormidos, y haciendo que alguna cabeza muy concentrada de la biblioteca levantara la vista en el Jardín.
- ¿Sabes cuales son las ordenes? – le preguntó Squall. Hablaba con Quistis, pero parecía más preocupado en mirar que Seifer no hiciera ninguna tontería. Estaban en la rama central del vestíbulo.
- Si, Squall. – respondió ella, sin muchas ganas. – En cuanto aterrizemos, iremos al pueblo de Lotha para coger una embarcación que nos llevará hasta Tímber. Ahí buscaremos a nuestro contacto. Él nos llevará hasta el cliente que nos dará toda la información necesaria y ordenes más específicas – recitó, siguiendo de cabeza el ritual de marcha a misiones.
- Siento no haber podido dejaros más cerca, pero hemos de partir inmediatamente a Centra y después ir a Balamb. – explicó él, y Quistis sólo hizo un gesto para hacer que no se preocupara.
- ¿Llevas todo, Quisty? – Selphie, tan saltarina como siempre, salió de detrás de Squall y se acercó alegremente a su amiga – No te olvides de nosotros y manda información de tu paradero de vez en cuando, eh?
- Diciéndolo así esto cada vez parecen más unas vacaciones, Selphie – sonrió ella con sorna, haciendo que Selphie se sonrojara ligeramente y huyera de su mirada.
Mientras todos los amigos se despedían efusivamente de la rubia, Rinoa se acercó a Seifer y le sonrió.
- ¿Qué tal? ¿Todo preparado? – dijo, divertida de ver a Seifer tan incómodo.
- Sé que todo esto es culpa tuya, sabes? – y la miró de reojo. La diferencia de altura era considerable y Seifer tuvo que ladear la cabeza.
- Oh, vamos, ¡que ganas de exagerar tienes! – rió ella, dándole un puñetazo suave en el hombro – Da gracias que puedes largarte de aquí aún estar castigado. – de repente Rinoa lo miró fijamente. ‘Uh-oh’ pensó Seifer al ver como le brillaban los ojitos ‘Peligro, peligro, miradita suplicante en acción’ – Seifer, quiero que me prometas una cosa...
- No lo voy a hacer. –trató de interrumpirla.
- Quiero que te portes bien con Quistis y que cuides de que no le pasa nada. – dijo seriamente.
- Te he dicho... –Seifer la miró fijamente - ¿Qué quieres que haga qué? Oye, puedo recordarte que es ella la Jefe de Equipo? – balanceó la cabeza como para dar más fe a su negativa - Aunque, sinceramente, es totalmente inadmisible que...
- Prométemelo.
- Rinoa, estás siendo tozuda como siempre – soltó él, cada vez más exasperado. Si alguien se llegaba a enterar que era débil ante este tipo de suplicas, estaba muerto. Y ya había pasado bastante vergüenza con las risas de sus dos impresentables amigos – Lo que me pides no tiene...
- Seifer.
- ¡AGH! – soltó, como a punto de perder los nervios, mientras Rinoa le agarraba suavemente el brazo y le echaba la mirada más perdida y suplicante que nadie hubiera podido hacer nunca. ‘Esta chica las entrena, ¡estoy seguro!’ pensó mientras se la trataba de sacar de encima, incómodo ante las miradas que le estaban empezando a echar después de lanzar el grito - ¡Está bien, está bien!
- Dilo – lo presionó ella, esta vez con el ceño fruncido.
- Te lo prometo... – dijo lentamente como si fuera un niño al que le obligan a decir gracias y no quiere.
- ¿Me prometes...?
- ¡Oh, por favor! Teprometoquemeportarébienycuidarédequenolepasenada –dijo en un mini susurro y rápidamente, rogando al dios todopoderoso que nadie a parte de Rinoa se enterará de esa cursilada infame que acababa de salir de sus labios. En estos momentos, recordaba porque lo suyo con Rinoa no hubiera podido llegar a nada. ¡Estas cosas eran insoportables!
La chica, ignorando el gruñido y los movimientos bruscos de él, sonrió ampliamente y se marchó, después de despedirse efusivamente de él, haciéndole pasar más vergüenza todavía. Ya podía notar las miradas fulmines que el comandante le estaba echando y decidió ir tirando hacia la salida sin esperar a Quistis.
Afortunadamente, Rinoa no se había dado cuenta de cómo había cruzado los dedos.
CONTINUARÁ...
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Galleta todos los que NO había deducido correctamente al final del capítulo anterior (así habría más sorpresa! XP), y sé que soy pésima para mantener la tensión entre capítulo y capítulo, ya me lo dicen las amigas XD (Será porque yo no puedo soportar cuando me dejan con demasiada y trato de no hacerlo yo también... ¡es que se sufre mucho!)
Estoy contenta de haber podido ubicar bien el diálogo de Selphie y Quistis en la biblioteca. Lo tenía pensado y estructurado, pero no acababa de encontrar un buen sitio. Me da rabia que traten a la gente alegre y despreocupada como tonta, y me decidí a darle el papel de conciencia a nuestra saltarina castaña ----
Y sé que a veces el canon es malo malo XD ¿Os habéis fijado que pongo a Seifer tan niñato como lo tenemos al inicio del juego? Soy consciente que en la mayoría de los fics nos lo presentan como alguien atormentado y perseguido por su traición, pero yo tengo la teoría de que las personas fuertes no se anclan ni lloran por el pasado, sino que miran siempre al presente. Y si hay alguien que me parezca fuerte es sin duda, Seifer (será capullo, niñato y todo lo que queráis, eso si), así que decidí partir de ese carácter.
Eso también sirve para eso de si Seifer sabía o no que Quistis “bebía los vientos” por Squall. Siempre nos presentan que si que lo sabe, pero decidí que sería más interesante describir el cambio de actitud de él si lo descubriera tardíamente.
Para MaiValentine que me preguntaba el porque del título: Pues verás, el “Minerva” me vino a la mente a partir del nombre de una preciosa web sobre ella. Considero que es un apodo muy acertado, Quistis me recuerda en fuerza y inteligencia a esa diosa romana. Lo de “en Jaque” viene a que durante este fic, Quistis verá su posición, su mente y su vida en amenaza y cambio, como por ejemplo la aparición de Seifer :P De momento ya hemos podido ver como su mente (con lo del estrés) y su cuerpo (con lo del ascensor) han estado “en jaque”. No será la última... U ¡Espero haber aclarado tu duda! (y gracias por todos tus reviews! ;D)
Umi: A mi también me encanta Fuuj XD Me gustaría hacerla aparecer más, aunque no se si podré...
Y.... ¡como se me va la lengua! Ya sabéis que cualquier sugerencia o detalle lo podéis hacer en un review o en mi e-mail, ¡hasta el próximo capítulo!