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Anime/Manga » Beyblade » KisseS
Zhena HiK
Author of 56 Stories
Rated: T - Spanish - Romance - Kai H. & Ray/Rei K. - Reviews: 387 - Updated: 03-19-08 - Published: 12-06-04 - Complete - id:2161810

««KîŠŝэѕ»»

»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»

Ø
.Y al final.
!·!·!· !·!·!· !·!·!· !·!·!· !·!·!· !·!·!·

»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»»

Llevaba un buen rato en aquel lugar, no se podía quejar de la compañía, la cual era buena, pero no tanto como podría llegar a ser. Pensó por un momento.

Un movimiento continuo lograba que el líquido en su copa girara con rapidez, su mirada clavada en dicho acto denotaba los sentimientos encontrados que le turbaban, jamás había sido bueno para expresar sus emociones tal cual lo hacía en esos momentos.

— Regresé. ¿Me extrañaste? – una voz sobre su oído le trajo a la realidad, sonrío de lado de manera altanera.

— ¡Ja! – fue su única burla.

¿Qué rayos hacía ahí y con ese chico?

Fijo su mirada, llevaba un buen rato en compañía de Brian, el rubio hacía de todo por intentar agradarle, por mantenerle ocupado, y en realidad, debía aceptar que si lo lograba, pero justo tenía unos diez minutos que su vista había enfocado algo que le mantendría ocupado quizá por toda la noche.

Sus azules ojos no perdían de vista cualquier movimiento que aquel pelirrojo hiciera, notaba como se le acercaba al pelilavanda, en la mayoría de las ocasiones era innecesaria dicha cercanía, al menos ese era el punto de vista de Yuriy, quien desde el segundo piso de ese lugar tenía unos minutos observándole.

Justo todo había comenzado al ocurrírsele la brillante idea de ir al mismo lugar que aquel par de imbéciles, pero claro, no era que quisiese observarlos, no le importaba en lo más mínimo lo que el estúpido de su ex compañero deseara hacer con el tonto pelirrojo que ahora le acompañaba, mucho menos le ponía celoso el notar como a pesar de todo, Kenryu no era ningún niñito tonto y sin gracia, si no un chico que sabía transpirar sensualidad hasta por el último de sus poros. Cada movimiento seguro era cuidado por él mismo para enloquecer a Bryan, quien muy quitado de la pena, se dejaba seducir.

Bebían, platicaban, escuchaban la música atentos, incluso llegaron a reír, ambos, no solo el de los pelos rojos, sino también el inútil –bueno –para –nada de Bryan.

Pero él, no estaba celoso.

Tan solo era una simple y común, si, común reacción de cualquier persona ante un amigo que esta en malos pasos. Ante un idiota que no sabe lo que está haciendo.

Todo estaba tranquilo, al menos eso parecía, la mesa en que se encontraba sentado se hallaba en el segundo piso, veía todo el panorama del lugar, justo en la parte central de la primera planta se encontraba la pista para bailar, la cual estaba repleta de gente que ya se movía con la música que el DJ estaba mezclando, algunos pasaban junto a él cayéndose de borrachos, y eso que aún era relativamente, temprano.

Justo a su lado, la inconfundible y ahora fastidiosa voz del rubio que fungía como su acompañante, comenzaba a exasperarle de manera desorbitante. El aludido tomó una de sus manos aprisionándola, haciendo parecer un momento románticamente patético a su parecer. Para ser franco, ni siquiera estaba prestando atención a lo que fuera que de sus labios saliera, quizá fue divertido en un principio seguirle el juego y poner por demás celoso al tonto de Bryan, pero ya no era entretenido, el juego se había vuelto contra él.

Exhausto de tanta charla unilateral el rubio americano llamado Brian se puso de pie y jalando la mano que mantenía atrapada entre las suyas, invitó a su pelirrojo compañero a bailar.

— Vamos, que no te de vergüenza, la música esta movida, perfecto para que te diviertas. – Yuriy estuvo a casi nada de rodar los ojos ya más que fastidiado, quiso ponerse de pie, darle un buen golpe al idiota que tan solo se atrevía a hacerle dicha petición como si fuera una clase de colegiala a la que le estuviese pidiendo tal cosa.

Algo le hizo girar la vista a la parte baja, ubicándose justo en la mesa que ahora se hallaba sola, su vista vagó con prisa por el lugar, fijándose justo en la parte central de la pista. Notó como Kenryu tomaba de la mano a Bryan, parecía divertido al ver como el último no se movía a pesar de estar entre los demás que si lo hacían. La cara de pocos amigos del ruso indicaba que no estaba muy contento con la idea de bailar, pero tampoco hacía nada por irse a sentar.

Yuriy se puso de pie casi de un salto, ahora siendo él quien arrastraba de la mano al rubio, iba escaleras abajo, empujando a quien se atravesara para que no fueran a perderse los otros de vista.

◊▪»»▪»»▪»»▪»»▪»»▪»»▪»»

— Siento la tardanza. – se disculpó el bicolor, sentándose frente a Max, quien le observaba atentamente.

— No te preocupes. ¿Cómo te fue? – indagó ante la extraña mirada de Kai. ¿Quién preguntaba eso cuando alguien llegaba del baño? No era muy común que digamos que lo hicieran, a menos que fuera una broma o algo así, pero el rubio no parecía estar diciendo ningún chiste, por lo que intuyó que se había dado cuenta.

— Max yo... – abría sus labios varias veces, intentando responder algo que no fuera una estupidez, pero no se le ocurría nada.

— No te preocupes, ya ordené y ya vienen con la comida. – soltó cortando cualquier disculpa o cosa que le fuera a decir el bicolor.

Rei se había quedado en el baño después de aquel pequeño inconveniente. Luego de que le dijese a Ryan que en un momento más iba con él, que no se preocupara, que volviera a la mesa. Kai se puso de pie cuando lo escucharon salir, verificó que no hubiera nadie y salió a prisa, Rei se acomodó su ropa un poco saliendo tras el chico quien parecía molesto.

— ¿Kai, estás molesto? – cuestionó tontamente algo que era obvio.

— Creí en vano que podríamos recuperar el tiempo Rei. – los pasos de Kai le llevaron hasta el oriental, quien retrocedió, pues aún estaba muy sensible, por lo que si el bicolor intentaba algo, no se negaría. Ambos brazos de Kai le acorralaron entre la pared. – Te amo Rei. – repitió quedamente. – Vine a pedirte perdón por mi torpeza, y mi falta de atención, no creas que no confié en ti para decirte algo tan importante... es solo que yo... – bajó la mirada, manteniendo ambos brazos a cada lado de la cabeza de Rei, quien esperaba expectante lo que el otro fuera a decirle. – Rei, simplemente intenté evitarte una preocupación, no creí que mi enfermedad fuera a salirse de control, y tampoco pensé que me merecía la atención que estoy seguro me hubieras brindado si te lo contaba.

Un par de minutos que parecieron eternos fueron los que prosiguieron, Kai se alejó sonriendo, no sin antes regalarle un beso a Rei, quien lo recibió correspondiendo al nexo.

— Hasta luego Rei. – dijo Kai acomodando su ropa para salir del baño. Dejando a un Rei por demás pensativo, no sabía que hacer o decir. ¿Ahora que seguía?

¿De verdad estaba dispuesto a perder a Kai?. En su pensamiento solo estaban los besos y caricias que le había regalado minutos antes, llegándole una fuerte corriente de electricidad por todo el cuerpo hasta su parte pélvica, por lo que decidió calmarse y olvidar el momento. Tomó agua entre sus manos, mojándose la cara con esta, para enfriarse un poco al menos.

— Maldición. – dijo saliendo nuevamente luego de haberse calmado. – Disculpa la tardanza es solo que... –

— ¿Estás mal del estómago? – indagó el chico recargando su cuerpo mas al frente para acercarse a Rei.

— Yo... este... Mmm. Pues sucede que... – los nervios le estaban matando, para empezar sabía que Kai estaba en alguna mesa, y si le había visto en un principio, seguro que miraba ahora al chico tan cerca de él, cosa que le ponía nervioso pues el bicolor era tan impredecible que no sabía que haría, además que sentía vergüenza por la pregunta que le había hecho el chico. ¿Qué responderle? Ni modo que la verdad.

— No te avergüences. Siento lo imprudente que fui. – sonrió acariciando la mejilla del oriental la cual estaba sumamente roja.

De lejos Kai podía observar dicha escena, sus ojos centelleaban con furia, estaba tomando una limonada que Max había pedido y por encima del vaso su mirada se enfocaba en aquella atrevida mano sobre la mejilla de Rei. Bajó su vaso con fuerza colocándolo en la mesa como si deseara hacer un hueco sobre esta, salpicando al pobre de Max con el líquido que por el brusco movimiento botó sobre él.

— Lo siento. – espetó sorprendido de hasta donde habían llegado sus celos. – De verdad Max, no quise... –

— No, no te preocupes Kai. – mencionó sonriendo afectadamente, varias miradas sobre ellos debido al incidente. Max se sonrojó al instante por ser el centro de atención, mientras limpiaba con una servilleta su ropa.

De pronto la mano de Kai le acarició toda la mejilla hasta posarse sobre la barbilla, obligándole a levantar el rostro, mirándole asombrado. Kai se acercó hasta él, un peligroso acercamiento que le hizo instintivamente cerrar los ojos, sintiendo los cálidos labios del bicolor succionar un poco la piel de su mejilla, cerca de la boca.

— Tenías un par de gotas... –especificó entendiendo el desconcierto del rubio. – lo siento de verdad. – habló cerca del chico, aun sin soltarle el rostro. Max tragó dificultosamente saliva asintiendo únicamente ante las palabras de Kai, ya que no había encontrado nada que decir.

— Kai, mejor vayámonos a otro lugar. – dijo Maxie ya un poco incómodo de las demás miradas.

— ¿Te molesta que te vean conmigo? – cuestionó seriamente Kai, pero sin verse o sonar grosero.

— No, no, claro que no es eso. Es solo que no me gusta llamar así la atención. – mencionó.

— Ignóralos Max, siempre habrá alguien que te mire, eres un chico muy lindo y por eso también lo hacen. – sonrió. El comportamiento de Kai era extraño, sonreía, era amable. ¿Qué sucedía? Además parecía hasta cierto punto triste. Una muy extraña actitud para ser él.

La felina mirada de Rei se había entrecerrado ante la visión, bien dicen que la curiosidad mató al gato, pues giró su mirada hacía la mesa que varios clientes miraban, para ver que les llamaba tanto la atención, topándose con la cariñosa situación que protagonizaban Kai y Max.

— ¿Sucede algo Rei? – indagó el moreno que le acompañaba, topándose con la misma imagen. – ¿Por qué si te gusta no se lo dices? – cuestionó devolviendo su vista al chino.

— De... ¿De que estás hablando? – preguntó tartamudeando un poco al verse descubierto por alguien, que realmente no le conocía bien. ¿Tan obvios eran sus sentimientos?

— Rei, te he notado algo distraído. – comenzó tomándole de las manos con cuidado, y hasta ternura. Le miró directo a los ojos y prosiguió. – Realmente no te conozco, pero tu mirada me dice que el chico de ojos rojos te gusta... y mucho. Yo creo, que las personas deben luchar por lo que se quiere. ¿No lo crees así? – cuestionó acariciando las manos ajenas con las suyas.

— Si, pero, es que tu no sabes como está todo... – dijo bajando la mirada algo pensativo y triste. – Es una larga historia. – finalizó sonriendo.

— Tenemos tiempo... si no te importa, puedes contármela, quizá pueda ayudar en algo. – la intensa mirada del chico parecía querer leerle la mente.

— Verás él y yo éramos pareja. Estuvimos juntos relativamente poco pero sucede que... – La dorada mirada se perdía en un punto y otro, al no sentirse seguro para continuar, no era la falta de confianza para el chico, realmente se veía una persona en la que se podía confiar, pero si le avergonzaba tocar algunos temas, aunque claro que no le contaba todo a detalle. Si no lo esencial. –... eso fue lo que me hizo sentir mal, el hecho de que todos lo supieran de una forma u otra, incluso Bryan con quien ni se lleva. ¿Si sabes quien es no?. El chico de cabellos lavanda. – agregó por si acaso no lo ubicaba.

— Sí, bueno, tu razón para estar molesto es muy valida, pero también creo que todos merecemos una segunda oportunidad, y si dices que te pidió disculpas, además te explico sus razones por las que no te lo había dicho. ¿Cierto? – ante el asentimiento por parte de Rei, prosiguió. – Siempre he sido de las personas que busca conseguir lo que quiere, soy perseverante y no me detengo por nada, eso si, no soy de los que aplasta a quien se atraviese, no me gusta causar mal a nadie. Creo que si realmente amas a ese chico, demuéstralo, perdónale y verás que si te quiere como dice, juntos superarán cualquier cosa. – palmeó un par de veces las manos de Rei, soltándole para tomar quitado de pena un trago a la bebida que habían pedido rato antes. – Aunque eso si, te quiero pedir algo Rei. –

— Tú dirás... – cedió la palabra, un poco extrañado de la petición.

— Hazlo sufrir un poquito antes de que regreses, digo, para que escarmiente¿Qué no? – sonrió divertido. – y si quieres darle celos... yo estoy disponible. – elevó ligeramente una mano, divertido.

La sonrisa se agrandó en el oriental, ante las ocurrencias del chico, bueno, para ser honesto, en realidad le había dejado escuchar lo que él mismo se decía en su interior y no lograba aceptar. Por qué muchas veces necesitamos que alguien mas lo exprese, siendo que nuestra conciencia ya lo había dicho.

— Gracias... – declaró contento. – Seguiré tu consejo y lo haré sufrir un ratito más... – sonrió mirando como los ojos rojos se posaron sobre los suyos un par de segundos, luego ambos desviaron la mirada. – "Solo espero no sea demasiado tarde..." – se dijo para si en su mente.

Tanto Kai como Max se pusieron de pie, habían decidido ir a caminar un rato por la playa, al fin de cuentas, el momento era para disfrutarlo.

La tarde caía, el sol estaba escondiéndose, dando al cielo la apariencia naranja, tiñendo el demás paisaje de un tono sepia muy hermoso, las olas se habían calmado, contrario a unas horas atrás cuando se disputaban los dichosos premios en la ridícula competencia que le había arruinado todo. Aunque no podía culpar a nadie más que a si mismo por dejarse llevar y aceptar tan tonta situación. O talvez no solo eso, si no por haber escondido a Rei sobre su enfermedad.

El toque sutil sobre su rostro le despertó de su ensoñación.

La mano de Max se coloco sobre la mejilla de Kai, moviendo un poco el rostro del mayor para que le viera, ambos pares de ojos chocaron de manera inmediata. Los azules y grandes ojos del rubio se vieron reflejados en los enormes orbes rojizos que le enfocaron.

Hubo un abrumante momento en que el pequeño rubio no sabía que hacer o decir, su corazón parecía inquieto, dudaba si en realidad sentía esa clase de atracción por su ex capitán o tan solo era una especie de admiración.

— Kai yo, quisiera que habláramos de algo. – pidió a su manera, bajando su mano, la cual apenas iba en el aire de regreso a su costado cuando Kai la tomó, jalándolo un poco de ella para llevarle un poco mas lejos, un lugar donde tranquilos pudieran hablar.

— Y bien. – fue la escueta manera de Kai de incitar a Max a que continuase, o mejor dicho a que comenzara.

— Bueno yo… – era curioso como tantas veces se imaginó en esa situación y ahora que la vivía, no era ni remotamente lo que él pensó. La boca se le había secado, el estómago parecía inquieto y su garganta se negaba a dejar escapar las palabras. ¿Acaso así de complicado es siempre?

— ¿Es algo malo o te arrepentiste?. Porque si es así no… –

— Platícame como te sientes con Rei. Se que seguro no quieres hablar de eso, pero me gustaría que me dijeras como sabes que estás enamorado de él y no de otra persona. Yuriy por ejemplo. – terminó intentando despistar un poco, pensó que quizás teniendo la información necesaria, entendería entonces que es estar enamorado y comprobaría si es su caso, o tan solo una admiración que él pretende ver como algo más.

— Bueno verás… – la pregunta le había tomado por sorpresa, en verdad no imaginó que el rubio fuese a pedirle tal cosa, pero sabía que podía confiar en él. Suspiró de forma pesada y continuó. – estar enamorado no es en sí, lo que siempre pintan en todos lados, al menos es lo que he aprendido en estas semanas. – comenzó mirando al frente, su voz se notaba un tanto apagada melancólica quizá. – La forma en que al menos yo me di cuenta de lo que siento por Rei, fue simple, su compañía me hacía sentir cómodo, su ausencia me intranquilizaba, si sabía que corría cualquier clase de riesgo me preocupaba, platicar con él para mí era sencillo, no había pared de hielo que no me dejara expresarme, y darle a conocer mi verdadera forma de ser. – hizo una ligera pausa y entonces fue que devolvió su mirada a los azules ojos del rubio que le miraban expectantes. – creo que no te acercas a la persona más indicada, pero si pudiera en unas cuantas palabras definir lo que hasta ahora para mi es el amor… tan solo podría decirte que es la necesidad de estar junto a la persona que te hace sentir tu mismo. ¿Crees haber encontrado a esa persona, Max? – indago luego de aquella larga respuesta en la que ni el mismo pensó decir todo lo que ya había dicho.

— Creí que sí, pero veo que estaba enfocando mal mi atención, algo la desvió. – declaro sonriendo de una forma en que Kai comprendió todo. – ¿Te molesta si…?

Aquella pregunta quedo incompleta ya que el bicolor sonrió como no pensó hacerlo en esa circunstancia y movió afirmativamente la cabeza, Max se puso de pie, no sin antes besar la mejilla de Kai y salir corriendo de ahí con una sola persona en la mente, una dirección ya conocida.

— Me alegro que hayas comprendido que no soy yo… – declaro Kai al aire hallándose solo en aquel lugar. Sonriendo de lado.

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Luego de casi pelearse con medio mundo para llegar hasta la pista, Yuriy les buscaba con la vista tratando de despistar, cuando una canción romántica inicio, estuvo tentado a irse a sentar, algunas parejas así lo hicieron, pero cambio de parecer cuando ante sus ojos se diviso la pareja que hacían el pelirrojo idiota y el aun mas idiota de su acompañante.

— Bryan…– murmuro olvidando al chico del mismo nombre que ahora le acompañaba, quien se dio por aludido.

— ¿Qué sucede? – pregunto el rubio, Yuriy negó en un gesto silencioso con su cabeza, Brian aprovecho entonces la confusión de su acompañante para tomarlo por la cintura y pegar sus cuerpos, siguiendo el lento compás que la misma música estaba marcando.

Yuriy sintió un enorme hueco en el estomago, como si sus piernas temblaran al ver a Bryan con Kenryu, abrazados, y no solo eso, se veía claramente como Bryan disfrutaba de lo que hacían, además que estaban sumamente pegados, comenzaron a besarse, ni siquiera vio resistencia por parte de Bryan, es más, el mismo había iniciado el nexo, claramente pudo verlo.

"Eso es lo que estas provocando Yuriy. ¿Es en realidad lo que quieres?" su mente pregunto sin que si quiera él lo hubiese pensado, pero era realidad, subió sus brazos rodeando el cuello de su rubio acompañante, tratando de detenerse para no caer, en verdad que su sentimiento iba mas allá de los simples celos que hasta ahora le habían provocado esos dos, no, esto iba mucho mas allá, la sola idea de perder por completo al pelilavanda le molestaba, le irritaba, pero lejos de eso. . .

. . .dolía, y mucho.

Hundió su rostro en el pecho del que ahora le abrazaba con fuerza, necesitaba con urgencia una muestra de cariño, y Brian era perfecto para eso, aunque sin meditarlo estaba siendo demasiado egoísta, pero bueno, tampoco es como si el rubio estuviese enamorado de él, tan solo era una maldita atracción que en cuanto él le rechazara, seguro se iría a conquistar a otra persona.

Egoísta.

Su mente una vez más grito sin si quiera proponérselo, parecía cobrar vida propia sin que el mismo lo deseara. Pero esta vez era distinto, sabía a la perfección que el decirse egoísta no era precisamente por lo del rubio, al contrario, esta ocasión su mente hablaba por el otro Bryan, por su compatriota, amigo y ex compañero ruso, su egoísmo los estaba haciendo sufrir a ambos, era obvio que Bryan le quería, y no podía dudarlo, a pesar de la horrible imagen que vio minutos atrás de su Bryan besando a Kenryu, eso era obvio que lo estaba haciendo para hacerle enojar. Maldijo en su mente, la canción termino y pudo ver cómo tanto Bryan como el idiota del pelirrojo salían, parecían ir directo a los baños del lugar, la mirada que ambos se dirigían no era más que de lujuria, acompañada de una sonrisa cómplice en los labios de ambos, eso enojo a Yuriy demasiado, quien sonrió fingidamente a su rubio compañero, diciendo que volvía en un momento más.

Salió casi disparado en la dirección en que los otros habían tomado, entrando de golpe al baño, a simple vista no estaban ahí, en silencio cerró la puerta principal evitando así que otros entraran a interrumpir, y disminuyendo también el sonido tan fuerte de la música, permitiéndole escuchar el sonido de un murmullo dentro de uno de los baños, se acerco y asomándose reconoció a Bryan inmediatamente, la voz enseguida la identifico también, era el pelirrojo.

¿Estás seguro? – la voz de Kenryu sonó como si estuviera riendo un poco.

No te parece excitante hacerlo aquí. – la voz de Bryan resonó en los oídos de Yuriy, quien sin pensar en las consecuencias pateo la puerta, empujando a los chicos dentro. Kenryu quedo sentado en el respaldo del baño y Bryan detenido con las manos sobre las piernas del chico, una rodilla sobre la tapadera cerrada del baño y mirando con sumo coraje a quien fuera el causante de dicha acción.

— ¿Qué demonios te estás pensando? – grito Yuriy en su idioma natal, cuando su enojo llegaba a niveles poco imaginables, cambiaba de idioma sin siquiera darse cuenta.

Bryan arrugo con coraje la frente y miro severamente al pelirrojo, abrió completamente la puerta del baño dándole espacio para ponerse en pie, ambos se enfrentaron en una silenciosa batalla donde el arma más letal que poseían era la furia reflejada en los orbes contrarios. Kenryu no supo ni porque, pero la prudencia se apodero de él en ese instante, dejándole en completo silencio.

— ¿Qué diablos buscas aquí? – soltó con clara molestia Bryan.

Ni siquiera pudo decir nada mas, Yuriy tomo la playera de Bryan por la parte donde estaba su estomago y le acerco sin despegar la mirada del otro.

— ¿Qué pretendías hacer aquí con este?. Contesta. – exigió con coraje, el otro ruso estaba tan molesto que no sabía si golpear a Yuriy o alegrarse por los celos de este. – Tu. – dijo Yuriy mirando a Kenryu. Entrecerró sus ojos con el coraje contenido en días. – Aléjate de Bryan, o en verdad lo lamentaras. – la advertencia ni siquiera había sonado como tal, era más bien una aseveración, una frase dicha de forma tan lenta y segura que Kenryu sintió un temblor interior, la fría mirada de Yuriy le estaba congelando.

Bryan tomo a Yuriy por el antebrazo y lo jalo a la salida sin siquiera decirle una sola palabra al que por esa noche era su acompañante, Yuriy iba renegando e intentaba soltarse, pero solo conseguía que el agarre fuera mayor, lastimándole, dejando marcado su brazo de rojo.

Salieron del lugar y caminaron alejándose de este mismo, ninguno dijo nada a sus respectivas parejas, Bryan intentaba calmar su coraje, aunque la sensación era extraña, por un lado le molesto la forma de irrumpir y amenazar a Kenryu, quien en verdad ni tenía culpa de nada, en todo caso era Yuriy el culpable por terco, y viendo la situación por otra parte, el pelilavanda pudo sentir hincharse su corazón escuchando las palabras del pelirrojo, sintiendo los celos que no podía ocultar y las acciones que realizaba cabezonamente y sin razonarlas, dejándose llevar por el claro sentimiento, que ahora estaba seguro, ambos compartían. Celos y amor.

Ambos sentimientos llevándoles uno al otro, casi tomados de la mano en ese momento, el amor por el otro les había hecho decir o hacer cosas que tal vez en un futuro se arrepintieran, pero no ahora cuando la sensación era tan palpable.

— Suéltame ya. – manifestó molesto Yuriy, soltándose de un brusco movimiento una vez que estuvieron lo suficientemente lejos del local donde estaban.

Yuriy comenzó a caminar con dirección a la casa donde se quedaba, Bryan le seguía en completo silencio, fue entonces que recordó la promesa hecha a si mismo ese día. El pelirrojo caería ese mismo día, le haría confesarse.

Pronto la rapidez del pelirrojo le alejo de Bryan, comenzando a caminar a paso más rápido.

◊▪»»▪»»▪»»▪»»▪»»▪»»▪»»

Por otra parte, Kai había esperado hasta que ya era muy tarde, vio tranquilo como el sol se ocultaba y pensó en demasía todo lo que ese día había traído, no solo para él, pensó en luchar por el amor de Rei, pero, como hacerlo si ni siquiera estaba seguro si el mismo se perdonaría una cosa como esas, en verdad se ponía en los zapatos del oriental, y de ser él quien estuviera en la otra cara de la moneda, nada bueno sería lo que saldría de todo eso.

En sí, una de las cosas que más detestaba, era hacer lo que odiaba que le hicieran, siempre dicen por ahí que hay que empezar por uno mismo antes de criticar a los demás, y justo era eso lo que estuvo haciendo toda la tarde, medito su acción, decidió que todo esto fue por algo y se prometió a si mismo ir al doctor apenas llegara a Rusia, comenzaría el dichoso tratamiento que le dieran y prometió cuidarse, el maldito problema más que nada se desato por la falta de confianza que tuvo para con Rei, y en verdad no había sido la falta de confianza, aunque eso fuera lo que justamente ahora parecía.

Los pasos le llevaron hasta su casa, todas las luces estaban apagadas, dándole a conocer que no había nadie, pensó entonces en que no deseaba estar ahí, siguiendo de largo sin detenerse en un sitio en particular, esa noche reflexionaría todo, lo que en mucho tiempo no había pensado, trataría de entender su actual situación para darle un fin, ya fuera para bien o para mal, pero fin al cabo.

Los pensamientos de Kai eran algo abrumadores, aunque por parte de Rei, estaba contento, era tarde ya y decidió esperar a Kai en su habitación, se hallaba recostado en la cama del bicolor, apenas y se dio la media noche, pensó que ahí estaría y no, contrariando lo que creyó, no llego, así que decidió irse, cuando iba un poco retirado de ahí, vio la clara figura de Bryan siguiendo al pelirrojo testarudo que tantos corajes le había hecho pasar a ambos, tanto a Bryan como a el mismo.

Luego de rato caminando vagamente por toda la orilla de la playa, Kai decidió que tal vez sería momento de regresar, a lo lejos logro ver la figura inconfundible de Rei quien parecía platicar con alguien, no pudo ni quiso enterarse de quien se trataba por lo que mejor se dio vuelta y siguió el camino que ya andaba.

En otro lugar cercano. . .

— Detente ahí maldito cabeza dura. – elevó la voz, siguiéndolo a paso apresurado.

— ¡Ja, No tengo porque hacerte caso, estúpido engreído... – contestó sin siquiera mirar atrás, únicamente subiendo el volumen de su voz asegurándose de esa manera que el otro le escuchase.

— Claro que tienes porque... – gritó. – me interrumpiste, echaste a perder todo. ¿Porque¿Es que te duele verme contento? – mintió ya que era obvio el porqué Yuriy le había hecho aquella escena, pero era el otro quien debía admitirlo.

Insólitamente Yuriy detuvo su camino, cerrando sus ojos y aspirando profundo, cosa que de inmediato fue aprovechada por el otro ruso para darle alcance. Ambos estaban cerca de la casa Hiwatari, que era la que ocupaban en su estancia en Hawai.

— ¿Ahora si vas a decirme que rayos te pasó? – indagó hasta cierto punto contradictoriamente alegre y molesto por los actos de ese testarudo.

— ¿Qué pretendías engañando a ese pobre chico? – devolvió igual una pregunta, evitando con obvia razón la anterior.

— Yo te pregunté primero, además a ti no te importa Kenryu, ni siquiera te cae bien como para que ahora me salgas con que "Pobre chico, lo vas a engañar" – hizo una pausa en la que cruzo sus brazos, manteniéndose parado aún frente a Yuriy. – Contesta mi pregunta. – exigió.

— No tengo nada que decir al respecto, y ya tengo mucho sueño así que apártate de mi camino. – pidió con tono de mando, tomando la pose de Bryan.

— Solo contesta de una maldita vez y te dejo en paz. – descruzó ambos brazos, tomando a Yuriy por los hombros, quedando a una corta distancia. – Dije que no iba a molestarte más, sin embargo, fuiste tú quien acudió de nuevo a mí. – el volumen de su voz había bajado notablemente, sus ojos dejaban entrever un claro brillo y aquel sencillo toque le provocaba cosquillas por todo el cuerpo.

— Yo... – dudaba de sus palabras, solo sentía una fuerte corriente correr a través de su piel, erizando cada pedazo de esta, agachó la mirada al no saber qué decir, sintiendo esa deliciosa cercanía¿Cómo la simple presencia de ese ser podía causarle lo que ni siquiera la pasión de Brian había logrado? – Ni siquiera sé porque lo hice, olvídalo. – aclaró bajando la vista.

— Yuriy, no te entiendo, pensé que con esto te darías cuenta, creí tontamente que me ibas a decir lo que sientes por mí. – el pelirrojo parecía inquieto con el rumbo que estaban tomando las palabras del otro ruso, por lo que se soltó con algo de brusquedad, para comenzar a caminar.

Bryan cerró sus orbes, apretó la mandíbula al igual que los puños con impotencia. ¿Desde cuándo Yuriy era tan malditamente obstinado, Desde siempre era conocido para él que ese engreído ex capitán suyo, era uno de los más tercos en toda la abadía y eso ya era hablar en palabras mayores, puesto que muchos castigos le tocaron debido a esa determinación y terquedad. Aunque también a él le habían llovido castigos al por mayor por sus constantes pleitos, por contestar grosero, por desobedecer, y por muchas cosas más. Pero esta vez, Yuriy le estaba costando mucho trabajo...

Ni siquiera se giró, no movió un solo dedo de su cuerpo, elevó la voz solo para que el otro le escuchase antes de irse.

— Я люблю тебя... Yuriy. – murmuró el nombre del chico, sintiendo como el otro detenía sus pasos, así que volvió a repetir aquello para que quedara confirmado por si acaso. – Te amo y sé que tú también. – fue en ese segundo que giró su cuerpo, avanzando hasta llegar por la espalda del chico, volviendo a tomarle de los hombros.

Comenzó a deslizar hacia abajo sus manos, palpando la tersa piel de aquellos brazos, segundos después giró el delgado cuerpo del pelirrojo, que mantenía sus preciosos orbes azules cerrados, no parecía tener la intención de responder algo a sus palabras, pero no huía tampoco, por lo que aventurándose acercó su rostro al del menor, uniendo ambos pares de labios, un lento pero tierno movimiento, solo se dedicaba a dar pequeños besos, humedeciendo de esa forma los labios ajenos, que no parecían querer contestar a su acto, igualmente no se rehusaba así que era un comienzo.

Envolvió con uno de sus brazos la estrecha figura frente a él, juntando demasiado ambos cuerpos, que como si fueran hechos a la medida se amoldaban uno al otro. Mientras se abría paso con su lengua entre los labios ajenos, degustando lo mayormente posible de la húmeda cavidad expuesta para él. En un inesperado pero delicioso movimiento, los brazos de Yuriy se enredaron sobre su cuello, comenzando a devolver el beso con la misma pasión y parsimonia que él mismo le estaba imponiendo de un principio.

Ambas lenguas enredándose para el gusto y placer de sus dueños, quienes satisfechos exploraban la cavidad del contrario, conociendo quizá por primera vez, cada rincón. Aunque tal vez no era con exactitud la primera ocasión, pero si era la primera vez que lo hacían con esa pasión.

— No... No está bien. – y ante las dudosas palabras de Yuriy, salió corriendo sin ver atrás, Bryan tardó un par de segundos en procesar ¿Qué había pasado? Si todo iba tan bien, pero ahora sí que no se quedaba así, se había prometido que ese mismo día iba a ser el pelirrojo para él y no iba a desistir, sobre todo al sentir la pasión con la que le devolvió aquel beso, lo cual solo quería decir lo mucho que también le amaba.

Corrió tras el terco de su ex–capitán, mientras le gritaba que se detuviera, a lo cual el otro hacía caso omiso, obviamente. Estuvo a punto de alcanzarlo cuando entró a la casa que ocupaban en su estadía, pero la puerta casi azotando sobre su rostro le impidió atraparlo ya que el chico entró aventando la puerta solo para seguir con su prisa. Pero Bryan no fue tan tonto y corrió escaleras arriba por donde el pelirrojo había subido, recibiendo casi otro portazo, pero se dio prisa en meter la mitad de su cuerpo para que no pudiera cerrar.

Yuriy se encontraba recargado en la puerta, con Bryan queriendo entrar, la habitación era la que habían ocupado ambos, claro hasta que el pelilavanda decidió irse.

— Vete ahora Kuznetzov. – la voz de Yuriy sonaba dura, como si de verdad deseara lo que pedía.

— Yuriy no me obligues a aventarte, así que será mejor que te apartes de la puerta para que me dejes entrar. – exigió, fue en ese momento que sintió un poco menos de fuerza ejercida por parte del otro, así que decidió empujar mas fuerte, entrando de lleno, cerrando la puerta detrás suyo, evitando así cualquier posibilidad de escape. – Ahora si eres todo mío, Yuriy. – sonrío mordiendo uno de sus labios, observando como el pelirrojo retrocedía un poco.

En un fuerte y ágil movimiento, Bryan tomó del brazo a Yuriy, arrojándolo contra la puerta, para atraparlo entre su cuerpo y dicho objeto, aprisionando así de una manera un tanto más íntima.

— Dilo ahora, anda… – pidió, o mejor dicho exigió le pelilavanda, apretando con cada palabra el cuerpo del otro. – Di que me amas. – murmuró casi sobre los labios de Yuriy.

— Cállate, no lo voy a decir por qué no es cierto. – dijo Yuriy esquivando la mirada y la cercanía de ese rostro, girando a un costado la vista.

— Si lo es, anda, dilo. – volvió a insistir el ruso sabiendo que estaba en lo correcto.

— No, no lo voy a hacer. – respondió el pelirrojo, sintiendo el cuerpo ajeno atrapando el suyo, con ambas manos sobre el pecho del pelilavanda se zafó, caminando hasta su cama, si no podía huir por completo del chico, al menos una pequeña lejanía de cuerpos no era mala idea.

Apenas y giró su cuerpo para hablar cuando sintió como era arrojado, obligándolo a cerrar sus ojos en un completo acto de inercia, sintiendo de inmediato el peso de alguien sobre sí. En el instante que sus ojos iban a abrirse, los labios de Bryan se apoderaron de los suyos. Un beso brusco, ansioso, le había comenzado a morder sin piedad alguna, lo cual causaba dolor para el pelirrojo, pero no podía negar que de igual modo le hacía sentir fuertes corrientes de placer por todo el cuerpo.

Forcejeaba un poco para quitarse de encima el otro cuerpo, pero solo conseguía ser besado con más furia, e igual con pasión. Segundos que parecían más lentos de lo normal pasaron durante aquel beso desquiciado, cuando Bryan cortó de pronto con el nexo, volviendo a insistir con lo mismo, recibiendo por respuesta la misma que hasta ahora había obtenido de su amigo.

Por lo que se vio obligado a maquinar otro plan.

— Si no lo dices te obligaré a decirlo. –comenzó amenazante.

— ¡Ja, No me hagas reír, no lo haré. –contestó de manera determinante, sin dejarse intimidar.

— Entonces te voy a obligar. –anunció en una clase de advertencia que por supuesto el pelirrojo no tomó. Luego de aquellas palabras Bryan se acomodaba sentándose en el estómago de Yuriy, con sus piernas a cada lado enmarcando las caderas del menor, agacho su cabeza comenzando de nuevo un beso bastante rudo y a la vez lleno de pasión, mordía ligeramente los labios del pelirrojo para de nuevo interrumpir el beso, hablando entrecortado.

— Vas… a responder a mis caricias… lo harás. – aseguró el mayor de los rusos, su mirada parecía muy segura de lo que decía.

— No, no es así. – habló imprimiéndole una seguridad que no estaba seguro de poseer. – Si de verdad te amara lo haría, pero no te amo. –acotó el pelirrojo.

— No es así, me amas¡Dilo! – volvió a repetir el chico mayor, recibiendo de nuevo una negación de Yuriy. Lo cual solo quería decir, que Bryan tendría que actuar, a su modo pero lo haría. – Bien, como prefieras. – soltó paciente y comenzó a besar de nuevo al ruso bajo él.

Bryan comenzó a besar la boca de Yuriy, mientras tomaba las manos de este entre las suyas entrelazando sus dedos, para después subirlas a la altura de la cabeza del pelirrojo, el beso era bastante profundo e intenso, pronto los labios del pelirrojo sintieron un vacío debido a los besos de Bryan, que iban descendiendo por su rostro, llegando hasta su oído, donde comenzó a pasar su lengua por el contorno con lenta sensualidad, una suave caricia que solo rozaba levemente, lo que provocaba un fuerte escalofrío a través del pequeño cuerpo entre sus brazos.

Mantenía sus ojos cerrados fuertemente, sintiendo la boca que recorría con una extraña exactitud sobre su cuello, enviándole corrientes eléctricas desde la punta de los pies, haciéndole sentir malditamente bien. Sus manos entrelazadas con las ajenas, un peso extra sobre el suyo, que para nada era incómodo o sofocante, todo era parte de un raro juego de seducción en el que ni siquiera se daba cuenta, pero estaba a punto de caer.

Abrió sus ojos repentinamente al dejar de sentir tan ansiada caricia sobre su piel¿Qué sucedía¿Por qué Bryan se había detenido tan de pronto? Observó atento al mayor, quien solo se sentó sobre su regazo soltando ambas manos, aquella nítida mirada le atrapaba, le envolvía aunque no lo deseara realmente.

Miró fijamente al pelirrojo, quien no se movía para nada, no parecía molesto con la acción, y tampoco se veía que quisiera escapar, una sonrisa que amenazaba con reflejarse en su rostro fue la que oprimió, era ahora o nunca, un auto–reto se impuso, y este era provocar que el chico perdiera los estribos por él, todo por sus caricias, llevándolo a la gloria.

Colocó sus manos sobre la cintura de Yuriy, comenzando a subirlas en un parsimonioso movimiento, un penetrante contacto visual que parecía hipnotizar a ambos, en tanto con sus manos se llevaba la camiseta del menor, quien en cooperación con aquella acción encorvó su espalda ayudando así a que la prenda saliera por completo, quedando rápidamente olvidada por ahí.

Yuriy había cooperado así que había perdido una. Esto era solo el comienzo, pero todo apuntaba a que Bryan iba a ganar.

Bryan se acerco de nuevo hasta el rostro de Yuriy, quien solo espero un beso, entrecerrando sus ojos para recibirlo, pero solo sintió que el otro pasó de largo su boca y hablo cerca de su oído.

— Lo vez, podrías disfrutar mucho más, si solo lo dijeras. –aclaró sin darle oportunidad si quiera de responder cualquier cosa cuando ya le besaba el oído, descendiendo con lentitud por su cuello, siguiendo un camino imaginario hasta llegar al rojizo pecho, el cual estaba algo quemado por el sol, pero nada de cuidado. En su extraño y paciente recorrido se topó con uno de los pezones ya erectos del chico, el cual comenzó a morder solo con los labios, para luego chuparlo y succionarle, torturando de esa manera al dueño, se desvió un poco del camino llegando al otro pezón que también parecía pedir atención, repitió la misma acción, arrancándole un leve gemido a Yuriy.

Siguió su descendente movimiento dibujando una leve sonrisa sobre su rostro al escuchar el sonido que el pelirrojo intentaba inútilmente de ahogar entre sus labios. Parecía querer resistirse aún. No por mucho. Pensó.

Su recorrido le llevó hasta la altura del cinturón, echándole un vistazo al dueño de este, quien solo estaba atento a sus movimientos, por lo que Bryan comenzó a quitar el cinturón con su boca, una difícil tarea pero con paciencia todo se podía. Su vista clavada sobre aquellos azules ojos que expectantes le apreciaban.

Yuriy se sentía increíblemente bien, quería que Bryan continuara, era obvio que si le amaba¿Para qué negarlo si ni él mismo se lo creía, pero no quería decirlo y no lo diría, no lo haría, o al menos eso pensaba, aunque Bryan era muy bueno en lo que hacía y sería una tarea por demás difícil resistirse a tales actos como los que estaba haciendo. Debía ser fuerte ante sus ya marcados encantos, se mantendría firme sin responder a las caricias del otro chico.

Después de unos momentos Bryan termino de desabotonar el pantalón. Acomodándose sobre el regazo del pelirrojo con ambas piernas alrededor de la cadera, comenzando con un lento movimiento circular sobre la entrepierna del chico, cosa que no era para nada dolorosa, por el contrario, le hacía suspirar, arquear levemente la espalda en busca de un mayor contacto. Aunque había un pequeño detalle, debía disimular se suponía que esas caricias no debían tener efecto sobre él. Mordió su labio inferior ante la frustración que sentía, no pudiendo evitarlo más arqueó su espalda en una clara muestra de que le estaba gustando y mucho.

El notorio placer del pelirrojo fue el detonante para que Bryan se detuviera, comenzando a bajar el pantalón, llevándose con este también la ropa interior, una vez que estuvo en los pies lo jaló fuerte, arrojándolo por ahí, para luego ir subiendo a través del cuerpo de Yuriy, gateando como un bebe, de esa manera ascendía sobre el recostado cuerpo, no perdiendo de vista en ningún momento los azules ojos, observándolo con una mirada llena de deseo y perversión.

Yuriy por su parte no podía apartar la vista de aquellos claros ojos que parecían revelarle mil cosas, cada movimiento le hacía desear más. Mientras su amigo iba subiendo, parecían un depredador que observaba a su presa fijamente, lo cual provocaba en el pelirrojo una creciente excitación. Miró a Bryan llegar a su entrepierna un flash rápido le hizo imaginar muchísimas cosas que el otro pudiera hacer en esa parte, obligándolo a cerrar sus ojos por tal imaginación.

Bryan acercó su boca peligrosamente al miembro por demás despierto de Yuriy, soplando con ligereza, para luego pasar la punta de su lengua sobre aquella parte, siguiendo con su recorrido hacia arriba, arrancando un quejido quizá de frustración por parte del otro. Llegó al ombligo donde depositó un par de lentos besos metiendo su lengua en la pequeña cavidad, ascendiendo por sobre el pecho en una línea recta, chupando o besando cada parte en su camino. Aún con cada acto seguía mirando directamente los ojos de Yuriy.

El pelirrojo se había sentido ansioso de que esos labios probaran y deleitaran todo su ser, pero no debía demostrarlo, había pensado que Bryan se detendría en la parte peligrosa de su cuerpo, pero sorpresivamente este, siguió su camino ignorando las casi suplicas que sus ojos dejaban entrever.

Bryan le había sacado de sus pensamientos al recostarse a su lado, manteniendo una pierna sobre su cuerpo, tan juntos que casi parecían uno solo. El rostro de Yuriy se giró para observar al otro, esperando un beso debido a la cercanía de sus rostros, a cambio solo sintió un dedo sobre sus labios, que intruso se abría paso hasta meterse dentro de su boca.

Los labios de Yuriy le dieron cabida dentro de su boca, donde comenzaron a chupar el dedo ajeno, para luego morder y degustar de aquella parte, una vez que Bryan sintió que era suficiente comenzó a deslizar su dedo hacia abajo en línea recta, pasó por todo el medio de su pecho, y siguió descendiendo hasta llegar al ombligo, donde detuvo su camino un par de segundos, retomándolo inmediatamente después.

El roce era bastante lento y suave, una deliciosa caricia que extasiaba a Yuriy mientras observaba a Bryan, quien solo se lamía los labios, continuando con su recorrido, atento a lo que él mismo estaba haciendo sobre el otro cuerpo, sintiendo la mirada azul puesta sobre su rostro. Yuriy por su parte no sabía ni a dónde dirigir la mirada, si seguir el paso de aquella caricia o ver las expresiones que aquel hermoso rostro dibujaba, decidido miró al causante de aquella caricia, agitándose al notar a donde estaba llegando, soltando un suspiro sin poder evitarlo.

Su agitada respiración denotaba su deseo de que llegase hasta ahí, y se hizo, el dedo de Bryan se deslizo por todo el miembro de Yuriy hasta llegar a la punta, una vez ahí solo formó un pequeño círculo, escuchando al pelirrojo ahogar un gemido en su boca, al tiempo que cerraba los ojos y arqueaba la espalda sin poder evitarlo.

Los ojos sorprendidos de Yuriy se dejaron entrever nuevamente al sentir el abandono sobre su cuerpo, además de sentir menos peso sobre la cama, sus ojos enfocaron el cuerpo de Bryan, quien se dirigía hacia la puerta de la habitación, apagando la luz ya que el encendedor se encontraba junto a la entrada. No logró observar más debido a la oscuridad que reinó de inmediato por todo el cuarto, esperó pacientemente a que el otro volviera, pero nada pasó.

Los pasos del pelilavanda se dirigieron a la cama contigua, la que con anterioridad ocupaba, apenas y había podido distinguir la silueta del otro cuando escuchó su voz.

— Si no te molesta, me quedaré por hoy aquí. – anunció, recostándose sobre la anterior cama suya.

Los pensamientos de Yuriy trabajaron increíblemente rápido, pensando qué demonios había sucedido para que de la nada el otro le dejase así. ¿Pero qué rayos creía? Primero lo acorralaba, le besaba, lo mandaba a la cama seduciéndolo hasta la locura, y le dejaba así de excitado¿Qué maldita locura era todo eso? Ahh! Pero entonces algo le llegó de chispazo a la mente, trayéndole la respuesta consigo.

Aun no había dicho que lo amaba y ahora lo estaba castigando, pero que hombre más terco era, pero de que se quejaba si él era igual, por dios¿Ahora qué haría¿Tragarse su orgullo e ir a su cama y terminar todo? No podía, era demasiado pedir, pero su cuerpo, su mente y su corazón pedían a gritos que lo hiciera, anteponiéndose a su orgullo.

Bryan había hecho lo que deseaba, por supuesto que estaba igual de excitado que Yuriy, pero no le daría el gusto de ganar, no seguiría hasta que el otro chico le dijera que lo amaba, el ya lo había hecho y aún no tenía respuesta, sabía que el chico pelirrojo lo amaba igual que él pero quería escucharlo de su boca¿Acaso era demasiado pedir¡No! solo quería escucharlo y sabía que de este modo no se podría resistir… sabía que vendría y se lo diría, conocía bien a Yuriy o al menos eso pensaba.

Yuriy había decidido ir, pero necesitaba calmar su respiración, tomaba grandes bocanadas de aire, debido a lo excitado que se encontraba, pues Bryan sabía que hacer, era bueno en todo esto… y sabía lo que a Yuriy le gustaba, por lo que espero un momento a tranquilizarse y se levanto, dirigiéndose casi de puntitas a la otra cama.

El pelilavanda se encontraba en el centro de su cama, dando la espalda hacia la otra, de pronto sintió al pelirrojo que se metió bajo la cobija junto a él, y lo abrazo por la espalda, dando un beso a su oído, fue entonces que Bryan volteo a verlo y Yuriy aprovecho rápidamente la oportunidad que se le presento para tomar los labios de Bryan entre los suyos.

El beso se alargó, sin mucho esperar Yuriy se colocó sobre el cuerpo de Bryan, ambas piernas a los costados del chico, mientras le asaltaba con sus besos, dejaba que la pasión se imprimiera en cada movimiento de sus labios, de su lengua, dejando así que el otro viera lo mucho que lo deseaba¿Y porque no? También que le amaba. Dejó de lado los labios del chico, descendiendo con pequeños besos y algunas mordidas sobre el cuello, como si fuera un vampiro sediento de sangre, atacando a su exquisita presa.

Sintió la necesidad de acariciar aquel perfecto pecho que aún se mantenía oculto para él, pero que ya había visto con anterioridad. Puso sus manos extendidas sobre la parte baja del estómago, palpando la completa perfección de su contrario, sus curiosas y deseosas manos subieron por debajo de la playera, levantándola hasta mostrar el bien formado pecho del chico. Se relamió los labios cuando ya acostumbrado a la falta de luz, identificó las facciones de aquel rostro lleno de placer, por lo que copiando la acción del otro, subió la prenda hasta sacarla totalmente del cuerpo, arrojándola a donde fuera, realmente no le importaba donde quedara ese inútil pedazo de tela, lo que en verdad le importaba era lo que tenía frente a él. Más específicamente, bajo él.

Besaba el pecho de Bryan con un sutil roce, como si de otro modo fuese a dañarle, sus manos no paraban de acariciar cuanta piel se presentaba bajo ellas, por lo que decidió que mejor era bajarse, colocándose a un costado tal cual el otro lo había realizado minutos antes, aunque no por ello dejó de besarle, de jugar con su mano, la cual subía y bajaba con parsimoniosos movimientos, hasta que llegó al pantalón el cual desabotonaba con calma para poder entrar ahí. En cuanto el otro chico sintió que esa traviesa mano quería invadir su espacio, colocó la suya sobre dicha extremidad, deteniéndole así el camino.

Yuriy cortó el beso y trató de articular palabra, respirando profundamente, llenando sus pulmones del vital oxígeno que por la creciente excitación que sentía parecía no llegarle.

— ¿Q... que… pasa? –vaciló un poco, mirando a Bryan justo a los ojos, quien sostuvo la mirada limitándose solo a responder.

— No lo has dicho aún. – pero que hombre más terco fue en ese momento el pensamiento de Yuriy pues aun en un momento así detenía todo por una simple frase, pero que rayos le pasaba… ¿Acaso tan importante era para él que se lo dijera?

— ¿No lo demuestro acaso? – cuestionó el pelirrojo esperando que eso bastara para continuar con lo que hacían, iniciando otro beso con el ruso, sintiendo como Bryan le colocaba una mano sobre su rostro, dándole quizá a entender que siguiera, o al menos eso es lo que pensó, por lo que llevó su mano dentro del pantalón ajeno, un lento masaje que fue evitado de inmediato por Bryan, separando la mano de Yuriy de su cuerpo.

—Pe… pero a… aún no lo dices… quiero oírlo, sinceramente. – logro articular Bryan mientras sacaba la mano de Yuriy de su pantalón y entrelazaba sus dedos con los del pelirrojo. Su pecho subiendo con rapidez, demostrando lo agitado que se sentía ante aquella situación, aquella caricia y sobre todo, aquel cuerpo desnudo tan cerca de él.

—…– un completo silencio fue el que le acompañó luego de aquella queja suya. Cerró sus ojos pesadamente ante la completa derrota, no había más que hacer, ya había agotado todo los recursos pero no parecía querer decirlo.

— ¿Acaso te es tan difícil decirlo? – pregunto ya más calmado el pelilavanda, en tanto Yuriy siguió callando por lo que Bryan pensó que tal vez se había equivocado y el pelirrojo no sentía amor por él, tal vez sentía una clase de cariño o algo así, pero no realmente amor, así que eso no tenía caso, por más que él lo quisiese, además estaba agotado, ya no iba a pisotear mas su orgullo, si Yura no le aprovechaba, era su problema, mejor que fuera buscando a otro para sus juegos. Él ya se había cansado.

— Bryan. – murmuro Yuriy al notar que este lo dejo a un lado y se sentó en la orilla de la cama, parecía que si iba en serio, si Yuriy no decía nada Bryan era capaz de irse, pero… era difícil para el decirlo, no podía, no era que no lo sintiera, por supuesto que amaba a Bryan y mucho, al principio fue solo por orgullo y enojo pero, ahora tenía miedo, no sabía a qué realmente, pero tenía miedo de decirlo, aunque tendría que hacerlo si no quería perder al pelilavanda.

Meditó unos segundos, pensando con extrema rapidez lo testarudo que se había portado en esos últimos días y aún así como se había comportado Bryan insistiendo, haciéndole ver, después de todos sus desplantes y berrinches, incluso después de verlo con Brian, y con Kai, como le amaba. Por dios, si él ni siquiera le había visto besarse con Rei y se había negado a dirigirle la palabra, sobre todo cuando le vio junto a Kenryu sintió un sabor amargo en su boca, "Justo como debió sentir Bryan en los momentos que me vio acompañado" ese pensamiento le llegaba una vez más.

Bryan estaba algo triste porque Yuriy permanecía callado por lo que solo se sentó en la cama y después se levanto buscando su camiseta, tenía que salir de ahí, al menos intentar despejar su mente. En ese segundo se detuvo todo cuando escucho lo que tanto deseaba.

— Te amo…– dijo Yuriy en un susurro por lo que Bryan pensó que tal vez era solo su desesperada imaginación con tal de escuchar al pelirrojo diciendo tales palabras, pues Yuriy lo había dicho en un tono casi inaudible, pero al notar que el otro ya tenía su camiseta y había tomado la perilla de la puerta entre sus manos, entreabriendo la misma para dejar pasar un poco más de luz, entonces volvió a decirlo…– BRYAN. ¡TE AMO! – terminó diciendo más fuerte para que el aludido lo pudiera escuchar.

◊▪»»▪»»▪»»▪»»▪»»▪»»▪»»

Dos días después. . .

Rei meditaba con detenimiento lo que el pelirrojo le hubiera dicho el día anterior.

Mira Rei, estoy seguro que si te das a desear, tendrás a Kai comiendo de tu mano en menos de lo que esperas, es cuestión de saber decir no, pero sin herir ni el orgullo ni los sentimientos del otro, dejando así la posibilidad de que vuelva a pedírtelo una vez más. Sencillo – explicó

Bryan arrugo el ceño con molestia, descruzo los brazos y miro desafiante al pelirrojo, quien elevo los hombros y las cejas restando importancia a lo que había dicho, entendiendo la notable molestia de Bryan.

Rei entonces pregunto lo que los otros dos callaban.

¿Fue eso lo que hiciste con Bryan? – en verdad que la pregunta salió mas por curiosidad que por poner a Bryan todavía más en contra del pelirrojo.

Yuriy sonrió nervioso al darse cuenta como solito se había puesto la soga al cuello.

Verás, no precisamente, puesto que con Bryan… – estuvo a nada de mencionar que le había herido el orgullo sin darse cuenta, cuando su sentido común de sobrevivencia le alerto del peligro que esa aseveración le traería. – …Fue distinto. – acabo la frase incompleta, no hallando una mejor manera de acabarla.

— Esos dos… – murmuro Rei aún riendo de la expresión en el rostro de ambos luego de su pregunta tan indiscreta. – Que bueno que ya estén juntos, y vaya que le costó trabajo a Bryan.

En ese par de días estuvo tentado en hablar con Kai, decirle que le perdonaba, que volvieran a iniciar todo, que olvidaran los malos entendidos hasta ahora y que reiniciaran la relación, esta vez, prometiendo ambos ser completamente sinceros con el otro. Sentía la necesidad de decirle tantas cosas al bicolor, quería que este se le acercara para platicar, no sabía ni porque rayos estaba siguiendo el consejo que Yuriy le había dado.

Decidido a ceder y olvidar las ocurrencias del pelirrojo, salió del hotel donde ahora se quedaba solo, ya que Bryan había pasado las últimas dos noches junto a Yuriy, y vaya que bien merecido lo tenía, luego de tanta lucha que le dio el terco del pelirrojo.

Llego a la casa Hiwatari y lo primero que se encontró fue a Yuriy sentado en la cocineta, mientras Bryan estaba parado frente a la estufa, quizá intentando hacer algo de comer.

— ¡QUE! – Grito sin poder creerlo. — Pero no entiendo nada... ¿Cómo que se fue? – preguntaba desquiciado mientras daba vueltas en la habitación, lugar que ahora ocupaban los tres. Sus manos se mantenían sobre su barbilla, caminaba desesperado dando vueltas como loco en aquel cuarto.

— De verdad no pensé que fuera a hacerlo. – se defendió inútilmente, se encontraba sentado en la orilla de la cama, bajó su azulina mirada sintiéndose un tanto aturdido y hasta culpable.

Mientras tanto, Bryan se encontraba sentado en un pequeño sillón individual frente a Yuriy, ambos presenciando la impaciencia y nerviosismo de Rei, quien caminaba desesperado pasando por en medio de ambos.

— Kot, comienzas a marearme maldita sea. Cálmate ya. – ordenó. En ese momento el aludido se detuvo en seco, elevando su dedo índice con una gran sonrisa. – ¿Ahora te volviste loco? – indagó extrañado de ver el cambio de actitud.

— No, seguramente me está jugando una broma, debe estar aquí en Hawai y quiere que lo busque, es eso. – dijo entusiasmado el moreno.

— Claro como no lo pensé. Sobre todo con lo bromista que es Kai. – ironizó el pelilavanda siguiéndole el juego a Rei, quien gruñó por lo bajo, mirándole reprobatoriamente.

— Pues cuando lo vi salir con las maletas lo noté muy decidido. – aclaró pensativo el pelirrojo. Elevó su vista al sentir otras sobre él. – ¿Qué? – preguntó curioso y hasta nervioso de las atentas miradas que le eran dirigidas por parte de ambos chicos.

— ¿Le viste salir? –

El grito de ambos chicos sonó en perfecto coro. El pelirrojo elevó los hombros como si de una tortuga se tratase y quisiera esconder la cabeza, cerrando sus ojos fuertemente ante el grito.

— Pues sí. – contestó inocente.

— ¿Y porque no le detuviste?. Quizá hubieses podido decirle que se esperara, que primero aclarara las cosas. ¡Qué sé yo! – obvia desesperación en la voz del chino.

— No se me ocurrió decirle nada en ese momento. – declaró

— Pero como si tú eres siempre el de las buenas ideas. ¿O no? – indagó irónico el oriental, ganándole las palabras a Bryan quien precisamente iba a soltar una ironía por el estilo.

— Claro que si, y aunque lo digas con sarcasmo es verdad. – aseguró ofendido. – Y no voy a tolerar que me insulten. – dijo levantándose.

— Lo siento Yuriy. Mejor dime¿A donde fue? – cuestionó. – Es claro que a Rusia, ya me lo dijiste, pero a que parte¿A la mansión con su abuelo? – sugirió.

— No, de hecho me dio los datos de un departamento que había comprado, dijo que para quedarnos. – comentaba en voz alta, pensando en lo que el otro le había dicho.

— ¿Tú y él? – la pregunta venía con un tono muy claro de celos por parte de Bryan, quien solo elevó una ceja demostrando su molestia y confusión al mismo tiempo.

Rei también esperaba ansioso dicha respuesta... aunque no lo quisiera reconocer.

— Claro... que no imbécil. Obviamente todos. – Acotó – pensó que regresaríamos juntos y para alargar nuestras vacaciones fue que compró dicho apartamento.

— ¿Tienes la dirección? – preguntó casi desesperado el chino.

— Sí claro, la guardé por aquí en mi cartera... por, por aquí debe estar. – decía rebuscando entre el papelerío que tenía dentro de la misma. – Mmm no, este es un recibo, un número telefónico, una nota, un papel, tampoco es este, un pedazo de basura, una carta. ¿Una carta? – se preguntó mirando el papel doblado muchas veces con una dedicatoria en la parte de afuera. – Ohhh si, que carta. – declaró sonriendo pervertido.

— La dirección, idiota. – regañó el pelilavanda mirando enojado los gestos ante dicho papel, ya lo leería mas tarde y le daría unas cuantas nalgadas a su pelirrojo por hacer eso frente a él.

— En eso estoy estúpido. – soltó ácido.

— Pues no te veo moverte zorrita. Y sé que te mueves muy bien. – declaró agrandando su sonrisa burlesca.

— Mira bastardo pervertido si yo...

— Yuriy, la dirección por favor... – pidió interrumpiendo eso que ya se convertiría en una discusión lo más seguro. ¿Que acaso ni si quiera reconciliados podían dejar de discutir?

— Ya, ya estoy en eso, por aquí... aquí está. – declaró triunfal mostrando el papel en alto, luego de sacar tantas cosas de la cartera.

— Perfecto, me regreso a Rusia. – anunció con vehemencia el pelinegro, ante la mirada atenta de los otros.

— Pues te acompañamos si quieres... – Yuriy fue el primero en hablar

— No, no es necesario, lo traeré de vuelta conmigo. Y entonces si nos la pasaremos bien, nada de estar peleados. – y ante la firme respuesta que dio, se retiró de la habitación dejando al otro par mirándose fijamente.

— ¿Tengo algo inusual en la cara o que me miras? –

— Miro lo baboso que eres... – declaró Yuriy acercándose hasta el pequeño sillón en el que se encontraba su koibito.

Sonriendo se sentó sobre las piernas de este. Enredando sus brazos por el cuello del pelilavanda.

— No pienses que así me vas a contentar. – advirtió seriamente, mirando la actitud sexy y coqueta que era innata en su pelirrojo.

— ¿Y cómo porque debo contentarte?. No recuerdo haber hecho nada malo. – se dijo en voz alta, mirando al techo como queriendo hallar alguna cosa, fingiendo demencia.

— Hazte el idiota, a fin de cuentas que siempre te ha salido muy bien. – carraspeo colocando ambas manos en la cintura del pelirrojo.

— Sigue así de insolente y tendré que latiguearte esta noche. – amenazó el pelirrojo, rozando sus labios con los de Bryan pero sin besarse.

— ¿Ah, sí?. Quiero ver eso, si no tienes látigo para empezar. – contestó divertido.

— Puedo comprarme uno, o utilizar algún cable que se sienta más dolorosamente rico. – aclaró igualmente divertido por la situación.

— ¿Y me castigarás por insolente?. –

— También por lo bastardo que has sido, por engreído, por arrogancia y ahora hasta por insolencia. Te has portado muy mal y tendré que aplicarte un fuerte correctivo. – habló gruñendo sobre el oído del otro.

Mientras Rei había salido, dirigiéndose con decisión al lugar donde se hospedaba para juntar sus cosas e ir con Kai.

— "Eres un estúpido y un engreído, pero ya verás cuando te tenga enfrente, primero debo golpearte por irte sin siquiera despedirte. Luego veré que cosa hago para que no me mates por atrevido." – pensaba caminando hasta tomar un taxi, no era que estuviera lejos el hotel, pero cuanto antes llegara, sería mejor.

En cuanto estuviera en su habitación hablaría al aeropuerto para preguntar por los vuelos.

— Si, señorita quiero informarme sobre los vuelos hasta Rusia. – exclamó esperando por la respuesta de la joven que le había contestado. – Sí, claro, el más próximo. – volvió a repetir. – ¿Mañana! – preguntó algo desesperado pero sin llegar a sonar grosero. – Está bien, si, a nombre de Rei Kon... – Primero que nada debía tomar un vuelo que hacia escala a Estados unidos, para de ahí continuar con destino a Rusia.

Colgó habiendo dejado todo arreglado para viajar al día siguiente, se desplomó en su cama, miraba el techo como quien no tiene ocupación alguna.

— Te amo, porque le hice caso a Yuriy, si ya sé que siempre sus ocurrencias terminan en problemas... Muy mal hecho Rei... muy mal. – se regañó negando con la cabeza, tocando sus labios rememorando los besos que le había dado en el baño.

Su viaje se había demorado demasiado, ambos chicos habían decidido irle a acompañar.

— Deja de mover el pie de esa manera porque me crispa los nervios. – declaró ya con desesperación Bryan.

— No me importa. Voltéate y no me mires entonces. – cruzó sus brazos, recargando su cuerpo en el respaldo de la silla, mientras movía la pierna como si estuviera desesperado.

Una mano se colocó sobre su rodilla con fuerza, impidiéndole que siguiera con su movimiento.

— Tengo nervios también. – aclaró el oriental, quien ya exasperado por la infantil actitud del pelirrojo le detuvo.

Un gruñido de fastidio fue lo que Yuriy exclamó, no sin antes rodar los ojos cansado de la situación.

El aviso de abordaje se dejó escuchar por todo el lugar, su vuelo estaba próximo a salir y debía despedirse, aunque no fuera por mucho tiempo.

— Listo, al fin. – declaró sonriendo mientras se ponía de pie. – Me voy chicos, nos vemos pronto entonces, no se vayan a matar en lo que no estamos.

— Eso díselo a él. – apuntó con el pulgar a un pelirrojo que le miró serio.

— Muy gracioso Bryan. Rei¿Crees poder entregar una nota a Kai sin leerla antes? – preguntó

— Me ofende tu pregunta Yuriy...

— Obvio que no puede. – le interrumpió el pelilavanda.

— Claro que puedo, no soy ningún metiche.

— Está bien, aquí tienes. – sacó de la bolsa de su pantalón un sobre doblado a la mitad.

— ¿Esto es una nota? – indagó mirando el sobre ahora entre sus manos.

Una tercera mano le arrebató dicho papel.

— ¿Qué demonios dice aquí?. No se puede ir sin supervisión. – dictaminó severo.

— No seas imbécil, ahí dice Kai, no vas a leerlo tú. – y volviéndola a arrebatar se la extendió a Rei, quien la tomó una vez más.

— Ahora si me voy porque si no, me deja el avión. Nos vemos chicos. –

El paisaje poco a poco se iba empequeñeciendo ante la altura que tomaba el avión. Rei miraba por la ventanilla perdido en sus pensamientos. Estaba haciendo lo correcto¿Verdad, Miró varias veces el papel que aún mantenía entre sus manos, en realidad, su naturaleza era curiosa y deseaba poder abrir la nota y conocer su contenido, pero había prometido no leer dicho texto y así sería. Bueno, a menos que Kai quisiese compartir con él dichas palabras.

Lo pensó varias veces y antes de que su curiosidad le ganara, lo guardó dentro de la pequeña mochila que fungía esta vez como un diminuta maleta, colocándola después en la parte superior del asiento, solo para evitar tentaciones. Se dijo mentalmente.

Horas más tarde, la escala que hacían en Estados Unidos duró poco, para luego continuar su viaje.

— ¿Habrá sido correcto? – dijo ya por cuarta ocasión mientras giraba de un lado a otro con la mano sobre sus labios.

El timbre resonó y su cuerpo por acto reflejo se tensó, tragó saliva y miró hacia la puerta, el timbre volvió a sonar, no entendía porque, o mejor dicho, no quería aceptar el porqué se estaba poniendo tan nervioso pero, olvidando cualquier cosa tomó el pomo de la puerta y la abrió de golpe.

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— ¿Crees que vaya a ceder el idiota de Hiwatari? – pregunto Bryan retirando su camisa dispuesto a dormir siendo ya de tarde.

— Estoy seguro que sí. – sonrió de forma petulante.

— ¿Y porque estas tan seguro? – pregunto Bryan sentándose del lado contrario de la cama, Yuriy elevo una ceja.

— Porque los ángeles nunca nos equivocamos. – aclaro plasmando una vez más la sonrisa autosuficiente que hizo a Bryan sonreír, atrayendo el cuerpo de Yuriy al suyo para comenzar a besarle.

— ¿En verdad te creíste lo del ángel verdad? – Yuriy miro con molestia a Bryan.

— No ocupaba que tú lo dijeras… yo ya lo sabía. – declaro recordando el encuentro de hacia unos días, en el cual había tenido los sentimientos a flor de piel, logrando hacer lo que en verdad jamás se espero que le sucediera, mucho menos frente a Bryan.

»Flash Back«

…– BRYAN. ¡TE AMO! – terminó diciendo más fuerte para que el aludido lo pudiera escuchar.

En ese instante Yuriy bajó la mirada apesadumbrado, habiendo escuchado la puerta cerrarse, dándole a entender que el otro se había ido, por lo que se quedo sentado en la orilla de la cama, con su rostro entre las manos, lo había dicho demasiado tarde, Bryan se había ido, seguramente ya no le pasaría esta vez su desplante, todo por su maldito miedo… y su orgullo… maldición.

Un par de gruesas gotas rodaron a través de sus mejillas, sorprendido incluso el mismo llevo su mano a una de sus mejillas, limpiando la lagrima para asegurarse que era verdad lo que pensó jamás le pasaría, esa lagrima tan solo era la prueba de la tristeza que en sus ojos reflejaba, jamás pensó en las consecuencias de sus rechazos para con Bryan ¿Realmente eso era lo que deseaba? No, claro que no, y ahora era lo que había obtenido por su maldita y estúpida terquedad, un sollozo ahogó dentro de su garganta, casi no se había escuchado, pero sentía otro par de lágrimas acompañar a las primeras, recorriendo igual de lentas la tersa piel de su rostro, dejando un húmedo rastro a su paso. El sentir aquella humedad le asusto, no sabía cuánto dolía un rechazo, no había hasta ahora conocido el dolor que traía consigo enamorarse y la rara sensación que el llanto le ocasionaba, no eran nada gratas. Estaba asustado de sus reacciones. Las cuales jamás pensó que le sucederían.

Bryan no podía creer lo que había escuchado¿Acaso Yuriy? Si, lo había dicho y de una manera que nunca creyó podría pasar, se escuchó sinceramente, de verdad lo quería, se mantuvo frente a la puerta unos momentos y comenzó a escuchar a Yuriy sollozar¿Pero por que lloraba¿Por qué?… sigilosamente y sin hacer el menor ruido se acerco hasta él y lo tomó por los hombros. No podía negar su sorpresa al tocar la húmeda mejilla, una sorpresa que se convirtió en cierta felicidad, no cabía duda que Yuriy estaba despertando a la vida al igual que él, ambos encontrarían el camino para acostumbrarse a lo que en la abadía les arrebataron.

La sensación de vivir. . .

Yuriy sin esperar más se levanto, abrazando fuertemente al otro ruso, sollozando aún más, para sorpresa tanto suya como de Bryan. Una agradable sorpresa para el pelilavanda. Parecía una puerta que abierta, ya no podía cerrar, por más que trataba de parar su estúpido llanto, este no cesaba, haciéndole sentir como imbécil.

— ¿Que te sucede? – Pregunto Bryan aun desconcertado por el llanto de su Yuriy, y más aún por el efusivo abrazo. –por que llor…–

Ni siquiera pudo terminar la pregunta pues Yuriy lo había besado, ahora su beso era diferente, estaba lleno de necesidad, como si necesitara tener a Bryan ahí, mostraba el miedo que tenía de perderlo y la necesidad que tenía de él.

El beso estaba lleno de pasión, amor y ternura, ahora si Bryan se sentía en el cielo, era lo mejor que le hubiese podido pasar, nunca había sentido eso en los besos de Yuriy, ese cariño, esa necesidad de él, como si el pelirrojo le pidiera en un mudo gesto que no se fuera… ¿Pero por qué?

Al terminar el beso, Yuriy abrazo con fuerza a Bryan por la cintura mientras escondía su rostro en el cuello de este.

— Yuriy¿Que te sucede? –Indagó dudoso. – te siento diferente, tus besos me saben distinto… ¿Por qué?

— No... No es nada… ven…– dijo mientras lo tomaba de la mano y se sentaba en la cama de nuevo, había algo extraño en el comportamiento de Yuriy, parecía que tenía miedo, iba a sentarse al lado de Yuriy cuando este lo tomó por la nuca y le jalo, cayendo así sobre el pelirrojo, sus rostros quedaron a unos cuantos centímetros de distancia. Siendo el pelirrojo quien iniciara una frase. – Te amo… no me dejes nunca… –pidió para luego iniciar un prolongado y largo beso, lleno de la ternura que les había faltado en su relación, era lento pero delicioso.

Yuriy buscaba jugar con la lengua de su novio, mientras se iba subiendo, para acomodarse bien en la cama, Yuriy solo iba hacia atrás y Bryan gateaba sobre él, acomodándose sin cortar el nexo, ya que ninguno de los dos deseaba hacerlo, cuando estuvieron en medio de la cama siguieron besándose, comenzando prontamente las caricias, pero esta vez era distinto, ahora se sentían más reales, mas llenas de amor… más que un sensual juego, más que un juego de seducción.

Bryan comenzó a acariciar el pecho de Yuriy al mismo tiempo en que besaba sus labios, comenzando a descender con su mano, pasando a través de todo su pecho, hasta situarse cerca del miembro del pelirrojo, separó en ese segundo su rostro, contemplando de esa manera al otro, cuestionando mudamente si estaba seguro.

Hacía unos momentos todo era por que dijera una frase, más exactamente dos palabras, pero ahora todo había cambiado, Yuriy sabía que Bryan lo amaba, pues ya se lo había dicho y ahora Bryan también sabía que Yuriy sentía lo mismo por él, todo había dejado de ser rudo para ser tierno, había dejado de ser lujurioso, para ser apasionado… todo había cambiado.

La azulina mirada contempló la otra que parecía preguntarle algo, quizá un consentimiento para seguir puesto que le notaba algo indeciso, solo atinó a levantarse ligeramente, susurrando algo a su oído, por lo que Bryan se sonrojó notablemente.

El pecho de Yuriy siguió siendo el objetivo para el otro ruso, acariciando todo lo que podía, cada parte de aquella tersa piel que se exponía bajo su tacto, el cual ya deseoso de explorar más allá bajó hasta tomar el miembro del pelirrojo entre sus manos, estimulándolo con rítmicos movimientos, logrando que el cuerpo del menor se arqueara gustoso de recibir aquella atención.

Pasaron eternos minutos en los que degustó la piel del cuello ajeno, descendiendo hasta probar de nuevo los pequeños pezones ya por demás erectos con sus acciones, succionó de los pequeños y sonrosados botones, mordiendo una que otra vez, no pudiendo evitar imprimir ese toque salvaje en sus caricias.

Luego de un impetuoso movimiento sobre el miembro de Yuriy, este terminó por venirse sobre su mano, brindándole el perfecto lubricante para que no le doliera tanto, por lo que mojando su mano, la llevó hasta la entrada del chico, lubricando con sus dedos, metiendo sorpresivamente uno, el cual inició moviéndose lento, dentro y fuera, repitiendo la misma acción, cuando el chico estuvo dispuesto un segundo intruso se introdujo, volviendo a realizar el mismo acto, así hasta que fueron tres, los cuales se separaban estirando lo más que pudiesen pero sin llegar a lastimar demasiado aquella estrecha entrada.

Bryan sintió que el chico estaba ya preparado, así que se incorporó, abriendo las piernas del pelirrojo para colocarse entre ellas, su miembro en la entrada apenas acomodado, su vista subió hasta los azules ojos de su koi. Un exquisito silencio les envolvía, aunque no por mucho.

— Vamos hazlo. – pidió con ronca voz el pelirrojo ya muy excitado, apenas pudiendo formular una palabra después de tanto placer junto en su cuerpo.

Un ligero movimiento afirmativo fue el que su cabeza realizó ante la petición del pelirrojo. Se colocó en la pequeña abertura, introduciendo la punta de su miembro en completa lentitud, observando al otro tomarse de las sábanas fuertemente al igual que apretaba sus ojos conforme iba sintiendo la invasión adentrarse mas en su ser.

— ¡Ahhhhh! – comenzó a dar pequeños grititos, Bryan salió rápido de Yuriy, al ver la reacción que este tuvo con solo el inicio, solo habían tenido relaciones aquella ocasión en el avión, no lo podía culpar por aquel gesto de dolor, aunque Bryan no lo hubiera experimentado aún, sabía que debía ser muy doloroso.

Yuriy al sentir fuera de nuevo a ese intruso, respiro aliviado y sonrió levemente hablando como pudo.

— P… per… perdón…–dijo a Bryan que intento acercarse al rostro de Yuriy cuando este de un momento a otro se sentó en el regazo de Bryan, cambiando posiciones, mientras colocaba poco a poco su entrada en el miembro ya encendido de Bryan, este solo se quedo estático viendo que haría su Koi, el pelirrojo comenzó a sentarse, lentamente, cada vez lo sentía más dentro, pero eso dolía mucho.

— No tienes que hacerlo…–dijo Bryan notando el dolor en las facciones de Yuriy.

— C…claro…que…s…Ahh si – le dijo mientras entraba por completo– ahhhhhhh! – al sentirlo dentro por completo dio un grito ahogado y abrazo a Bryan mientras le encajo las uñas en la espalda, Bryan para tranquilizarlo un poco, lo comenzó a besar lentamente y con mucha pasión, haciendo que Yuriy se olvidara de el dolor… poco a poco, de un momento a otro ya no fue suficiente tenerlo dentro, ahora Yuriy necesitaba que se moviera, su cuerpo se lo pedía a gritos.

— Ya… ya… puedes moverte. –afirmó el pelirrojo rompiendo el beso, Bryan solo le pregunto si estaba seguro a lo que Yuriy asintió y comenzó a tirarse para atrás lentamente, acostándose de nuevo, mientras Bryan lo siguió y quedo recargado en sus rodillas y sus manos, aun estaba dentro de Yuriy y este lo rodeaba con sus piernas por la cintura.

Bryan pronto comenzó a moverse, muy lentamente, primero saco la mitad de su miembro y volvió a entrar, lento como había salido, ambos estaban disfrutando de esto al cien por ciento, se sentían tan bien así juntos, fue Yuriy entonces quien rompió el silencio. – Mas rápido, lo necesito…– le dijo ahogándose pues su respiración era demasiado irregular por tanto placer, Bryan sin pensarlo accedió a la petición de su amado pelirrojo y comenzó a moverse rápido pero aun manteniendo un compás excitante.

Ahora sus cuerpos estaban llenos de sudor, su respiración era irregular, mientras su corazón casi se salía de su pecho, seguían besándose y acariciándose.

— Y…Ya…no puedo más…voy a…– Bryan cayó a Yuriy con un beso y este se vino mojándolos a ambos nuevamente. El pelilavanda duró un poco mas antes de también terminar dentro del pelirrojo, ambos estaban exhaustos y cuando Bryan iba a salir, Yuriy lo jalo y le dijo que no saliera, le dolía aun, y no quería que saliera, por lo que el otro ruso siguió en la misma posición por un momento más, hasta que finalmente salió y se tiro a un lado de su amante.

Bryan tomo una sabana y comenzó a limpiarlos a ambos, de ahí tiro la sabana al piso y se levanto por otra a la otra cama.

— ¿A dónde vas? – pregunto el pelirrojo, entreabriendo uno de sus ojos.

— Espera. – Espetó Bryan – aquí esta, solo quería una sabana para taparte, mi pequeño ángel. – declaró devolviendo sus pasos para estar con su pelirrojo.

— Si soy un ángel, entonces voy a ser severamente castigado por estar con un demonio – dijo algo alegre por lo que le había dicho Bryan.

— Ahh¿Así que soy un demonio? – Pregunto Bryan riendo divertido – pues aún así pude llevarte al cielo¿O me lo negarás? – cuestionó divertido, conociendo perfectamente la respuesta.

— ¡Jaja!. Un demonio hermoso... pero muy engreído –completó Yuriy – que por cierto amo demasiado…– concluyó.

— Yo también te amo, Yuriy… –dijo Bryan para quedar dormidos todo lo que restaba de noche. Después de un día bastante alocado y difícil. Demasiados problemas en un solo día.

»End Flash Back«

RUSIA 3:30 PM

Los rojos ojos se clavaron en la persona que estaba fuera, se mantenía parado como si esperara cualquier tipo de reacción en la otra persona. Rodó los ojos y con fastidio aclaró.

— Es el 24A. – dijo hastiado de aquellas equivocaciones, pues no era la primera vez que alguien iba a la fiesta que su ahora vecino de arriba preparaba y se estaban equivocando de piso.

— Lo sé. ¿Kai Hiwatari? – indagó leyendo una hoja en sus manos.

— Si. – fue la escueta respuesta, arrugó el ceño y se mantuvo callado esperando por lo que fuera a decir aquella chica.

— Permítame medio minuto, tengo una entrega. – de la bolsa de su pantalón sacó un radio y habló. – Les dije que era aquí. Suban el paquete. – del otro lado se escuchó un enterado. Y la chica guardo el aparato una vez más en su lugar, sonriendo después a Kai, quien no hizo un solo gesto para corresponder al amable acto de la mujer.

No tardaron nada cuando dos hombres iban saliendo del elevador cargando un enorme arreglo de rosas rojas. Pasando dentro de la casa como si nada, el bicolor ni siquiera reclamó debido a lo sorprendido que estaba aún. Hubiera alegado de cualquier error cometido, pero, la chica preguntó por él directamente.

Los hombres preguntaron dónde colocar dicho arreglo, a lo que Hiwatari apuntó una mesa de centro en la sala.

— Bien, si es tan amable de firmarme aquí. – llamó la atención del aún sorprendido bicolor, quien tomó la tabla con la hoja y leyó el papel antes de firmar para luego hacerlo.

Los intrusos se fueron, dejándole una vez más, envuelto en su soledad, soltó el aire contenido en sus pulmones y arrugó la frente no comprendiendo, miró con detenimiento el enorme arreglo de rosas. ¿Quién rayos podría ser?

Se acercó y rodeó la mesa observando minuciosamente cada rosa, una tarjeta estaba clavada en el centro de dicho arreglo, no se animaba a leerla, prefería tirar todo, pero, la curiosidad, según el punto de vista con que se aprecie, es un regalo o maldición para cada ser humano, y él, no era la excepción. Tomó entre sus manos la tarjeta y la abrió, leyendo el contenido.

Kai. Te mando este arreglo esperando que 50 rosas sean suficientes para mantenerme tan presente en tu mente, como tú lo estás en la mía. Te amo.

Su boca se abrió incrédula, mientras su frente se arrugaba sin creer lo que miraba.

— Esto es una maldita broma. – tomó el teléfono y marcó a prisa un número que ya guardaba por desgracia en su memoria. – Vamos, contesta, contesta. – decía cada que escuchaba el tono indicándole como sonaba del otro lado.

— ¿Si? – escuchó una voz adormilada del otro lado.

— Tú fuiste. – regañó sin saludar ni nada.

— Haber, primero que nada. ¿Tienes idea de qué hora es acá? – reclamó la adormilada voz. – Son once horas de diferencia Kai, échale cuenta y después me llamas a horas apropiadas. – estaba a punto de colgar.

— No te atrevas a colgar estúpido pelirrojo. – la por demás calmada voz de Kai le sobresaltó, quitó la mano que envolvía su cintura y se llevó el teléfono fuera de la habitación.

— ¿Qué demonios te traes Imbécil bicolor? – devolvió el apodo con saña y coraje, apenas cerrando la puerta para que Bryan no fuese a despertar.

— ¿Te parece gracioso mandarme un ramo de rosas?. Son babosadas Yuriy. – el tono enojado era evidente y aquellas palabras comenzaban a exasperar al pelirrojo.

— Para empezar, no me hables de esa manera Kai. Y me parece muy presuntuoso de tu parte hablarme a esta hora para decirme que te mandaron un ramo de rosas. – se mantenía agachado junto a la puerta, había quedado en medio pasillo, a fin de cuentas que para esa hora, tanto Takao como Max, estarían más que dormidos ya.

— Ivanov¿Seguro no estás jugando? – indagó ya más calmado. La respuesta positiva que recibió le inquietó.

— Además¿Buscaste alguna tarjeta o nombre?. ¿O se te hizo más fácil culparme a mí? –

— Si hay una nota. – explicó Kai, y ante la insistencia del pelirrojo porque se la leyera, lo hizo, aunque un tanto renuente a ello, pero terminó cediendo.

— Te amo Kai. – mencionó sensual imitando a su manera el tono que según su suposición utilizarían para decírselo en aquella nota.

Escuchó un estruendo en su habitación y se puso de pie abriendo la puerta a prisa.

— ¿Qué sucede? – prendió la luz, observando a un furioso Bryan que desde la puerta del baño le miraba casi con desprecio. – Después te hablo. – tras aquello, cortó la comunicación y dejó el aparato en su lugar. – ¿Qué tienes Bryan? – preguntó confundido.

— No te molestes Yuriy, si lo deseas, sigue hablando con Kai, no le cortes la llamada así. – manifestó entre dientes, su mandíbula se notaba apretada dando un aspecto más enojado del que ya tenía. – Te amo, te amo Kai. – imitó con voz ladina y moviendo las manos ridícula y exageradamente.

— No hable así, mi voz fue más… sen–sual. – al darse cuenta que el reclamo no era de broma, tragó saliva y talló su rostro con una mano. Todavía se ponía a echarle más leña al fuego. – Déjame explicarte antes de que incendies con la mirada toda la habitación. – renegó sentándose a la orilla de la cama, observó como Bryan cruzaba sus brazos sobre el pecho y elevaba la barbilla altivamente. Una vista sin duda gloriosa, sobre todo si consideramos la falta de ropa que su cuerpo presentaba, dejándole como dios lo trajo al mundo. – Ven y siéntate aquí porque si sigo viéndote me lanzo contra ti, y no precisamente para hablar. – renegó en un puchero divertido, pero el aludido, tan solo se sentó lejos del pelirrojo. Estaba molesto y había que evitar tentaciones, y más cuando el pelirrojo está desnudo y pretende ser sexy. Sería una calamidad.

Entre tanto Kai había decidido meterse a bañar, pero sin dejar de meditar lo que el pelirrojo le había dicho, si no era el tonto de su amigo queriéndole jugar una broma. ¿Entonces quien?

— Si solo él se sabe la dirección. – meditaba ya secando su cabello con una toalla para luego enrollar otra en su cintura y salir del baño. – Quien diablos fue entonces. – se quejaba hablando solo, mientras caminaba por todo el departamento para ir por algo a la cocina.

El aviso de que alguien estaba fuera de su puerta le volvió alertar, pero esta ocasión, dicha persona había optado por tocar directo de la puerta, y no utilizar el timbre. Al menos. Pensó al fastidiarle la canción ridícula que tenía por tono.

— Ahora no tengo tiempo.– gritó fastidiado, tomando la cafetera con el líquido ya caliente.

— ¿Ni para mi, Kai? – la voz que se escuchó tras la gruesa puerta le sorprendió logrando que tirara la cafetera, quemándose una mano con el líquido en el proceso.

— Ahhh… maldición. – gritó una vez más, sintiendo el ardor de la piel donde se había quemado.

La puerta se escuchó abriéndose y Rei asomó la cabeza, consternado por aquel grito que sonaba de dolor y no de molestia, o al menos eso percibió, cerró la puerta tras él.

— ¿Kai, donde estás?. ¿Está todo bien? – cuestionó caminando por instinto a la cocina, apenas la voz del aludido llegó a sus oídos, ya se encontraba parado bajo el marco de la puerta. El cuerpo de Kai se enderezó al verle, ambas manos sobre sus costados olvidando el percance por unos instantes.

— Rei. – murmuró viéndole de pie a cabeza, su presencia tan sublime como siempre. – Pensé que estabas en Hawai. – manifestó recordando en ese momento el ardor. Buscó por todos lados y no encontraba nada con que envolver su mano.

— Bueno así era, pero cierta persona escurridiza me obligó a seguirle. – comentó jalando la toalla que Kai llevaba en la cintura para envolver con ésta la mano. – Deberías ser más cuidadoso. – regaño luego de abrir el grifo del agua y jalar al bicolor del brazo para que lo metiera bajo el frío líquido. – Esto te hará sentir mejor por ahora. Iré a la farmacia a comprar una crema para calmarte el ardor. – manifestó. – Hay una a media cuadra. ¿Verdad? – preguntó aún tomando del brazo a Kai, quien apenas y asintió sin creer lo que pasaba. – Perfecto, entonces no tardo nada, no te muevas. – dio unos pasos a la salida y desde su posición anterior agregó. – Y tampoco te cambies, así estás perfecto. – Kai tan solo sonrió una vez que el chico se había ido.

Minutos incontables sucedieron luego de la partida de Rei, Kai cerró el agua y se quitó la toalla de la mano, la dejó de lado y caminó hacia su habitación dispuesto a cambiarse antes de que el pelinegro volviera y le encontrara así, no se trataba de pudor o algo parecido, a esta altura, esas cosas eran ridículas. Pero debía admitir que sería más tentación de ese modo.

— ¿A dónde vas? – cuestionó Rei apenas entrando, observando el trasero del bicolor, quien solo giró la mitad del cuerpo para responder.

— A mi habitación a vestirme. – aclaró para luego seguir su camino. Rei arrugó la boca, en verdad no había bromeado cuando dijo lo contrario, aunque eso se podía solucionar aún. Sonrió para sí mismo y siguió al otro.

Kai rebuscaba en un cajón, llevaba puesto tan solo un bóxer, en tanto buscaba lo demás y vestirse por completo. Pero antes de que eso sucediera unas manos le sujetaron por la cintura, jalándolo y aventándolo contra la cama.

Perdió el equilibrio y cayó sentado, apenas detenido por sus manos para no caer completo.

— Rei… Qué diablos… –

Los labios del pelinegro le callaron de la manera más conveniente para ambos, pronto la lengua del ojidorado exploró la otra cavidad, mientras su cuerpo permanecía sobre el de Kai, acariciando la expuesta piel, sintiendo bajo su tacto la suavidad que ya comenzaba a extrañar. Por otro lado, Kai sentía la carga de pasión y lujuria en ese acto, pero no estaba dispuesto a ceder de ese modo, aunque Rei se estuviera comportando muy activo, él era la parte activa de ambos. ¿Cierto? Aunque en ese momento ya no sabía.

Dio un giro quedando sobre Rei, sentándose en el regazo ajeno, besó ferviente los labios expuestos a su merced, la cálida saliva de ambos mezclándose como días anteriores, trayéndole los viejos recuerdos que pretendía borrar, la idea le pareció tonta en esos momentos. Sencillamente era imposible.

Las manos de Rei recorrían sin pudor todo el pecho de Kai, sus dedos sintiendo cada músculo en su abdomen, descendiendo hasta colarse por el resorte de la ropa interior, la cual poco importó, ante su enorme deseo de estar junto al chico, sentir por completo la piel y tenerle.

Era hasta cierto punto curioso como se suponía estaban separados ya, según el pensamiento de Kai debía olvidar a Rei, según el pensamiento del chino tenía que encontrar al bicolor y volver a estar bien como hasta antes de tantos embrollos y malos entendidos que habían tenido que pasar en los últimos días.

Los besos que ambos se daban demostraban la teoría que se había formulado en la mente de ambos chicos con anterioridad, pensaron que no podrían olvidarse y así fue, así era, y en esos momentos lo estaban comprobando.

La ropa de Rei había sido una molestia que en breves minutos se vio esparcida por el suelo, Kai por su parte no llevaba mucha ropa pero la única prenda que tenia encima fue retirada con la misma pasión e intensidad con que se deseaban, ni siquiera habían hablado lo sucedido, no había palabras que describieran el sentir de ambos en esos momentos, en los cuales ni siquiera recordaban el porqué de su ruptura.

Por primera ocasión en lo que a su relación concernía, Rei decidió tomar la parte activa, quito a Kai de sus caderas dejándole tendido sobre la cama, se posiciono entre las piernas del bicolor quien abrió los ojos sorprendido sin creer lo que su chico estaba pretendiendo, y no es que se fuera a dejar así como así. O al menos eso pensó cuando sintió como sin preparación alguna Rei introdujo tan solo la punta, logrando que Kai cerrara los ojos ante el dolor, además de detener cualquier intento de Kai por oponerse a ser el pasivo.

El chico oriental no se movió, ni salió, ni intento entrar más en aquel estrecho espacio, pero debía admitir que era sin duda gloriosa la sensación de aquella humedad envolverle con tanta fuerza, y eso que ni siquiera estaba por completo en el interior ajeno.

— Estás loco. – declaro Kai apretando con ambas manos los hombros de Rei. – Al menos pudiste avisarme de tus intenciones. – renegó sintiendo apenas invadida una mínima parte de su interior.

Rei sonrió, acercando sus labios al oído de Kai.

— ¿Y acaso me hubieras dejado? – pregunto divertido ante la queja del otro. Una dura mirada fue su respuesta. – Entonces no te quejes. – dictamino. – Ni que doliera tanto.

Dichas palabras hicieron a Kai arquear una ceja con cierto gesto de disgusto en su rostro. Sonrió de lado igual que Rei lo había hecho al burlarse sobre lo del dolor, pensando en algo.

— Si tú lo dices, la experiencia habla, entonces, esto supongo tampoco va dolerte. – ante la clara advertencia, Rei arrugo la frente sin entender por completo, cuando sintió las piernas de Kai envolviéndole, al tiempo en que el ruso levantaba las caderas jalando a Rei hacia su interior en un movimiento tan rápido que fue bastante doloroso para ambos.

Ambos cerraron sus ojos y dejaron salir un gritillo de dolor, a Kai la intromisión ruda le dolió, pero Rei no se quedo atrás al sentir como aquel interior le apretaba, además de que el brusco e inesperado movimiento logro que la piel que envolvía su miembro fuese jalada hacia atrás con esa brusquedad.

— Ahh, mmhf – un sonido que no se lograba distinguir entre señal de queja o goce.

— No seas llorón… ni que doliera… tanto. – exclamo Kai aun manteniendo sus ojos apretados, no sabía qué cosa le dolía mas, si su trasero o su mano que aun ardía, aunque en esos momentos todo su cuerpo parecía estar en llamas por la pasión.

Rei tan solo quiso sonreír, su respiración era irregular y sus ojos al igual que los de Kai estaban cerrados, las manos del bicolor apretaban con fuerza sus hombros, mientras que las propias manos de Rei le detenían para no dejar su peso completamente sobre el chico bajo su cuerpo.

El interior de Kai se acostumbro pronto a la intromisión inesperada, no negaba que aun le dolía, pero quería experimentar el placer que esa conexión significaba. Un movimiento de cadera por su parte fue el pequeño aliciente para que Rei comenzara un ligero pero delicioso vaivén, entrando y saliendo casi por completo de aquella cavidad.

Las manos de Kai no se quedaron quietas, palpando todo lo que estaba a su alcance y que ya había recorrido con anterioridad, siendo Rei quien en esta ocasión impusiera el ritmo a seguir, aumentando la velocidad lo mayor posible, llevándoles a ambos a un estado de éxtasis total.

Los ojos del chino no se abrían, el esfuerzo y la pasión del momento le provocaban dejarlos así, fueron las manos de Kai sobre sus mejillas las que le hicieron abrir aquellos orbes dorados, chocando con los rojo sangre del otro. Un imaginario pero fuerte imán les provoco acercarse poco a poco, cortando el ya de por si pequeño espacio que entre sus rostros había, lo cual sin poder evitar logro que ambos cerraran sus ojos dejándose llevar por el momento, acariciando la boca ajena con la propia, un poderoso pero sincero juego que sus labios hasta ahora no habían conocido, era un extraño sentir, pero que sin duda les llenaba.

— Eso fue inesperado. – decía Kai, quien miraba aparentemente con mucha atención el techo de la habitación, uno de sus brazos bajo su cabeza y su cuerpo desnudo completamente extendido sobre la cama. Rei se había levantado una vez que terminaron, saliendo por la medicina que compro a Kai y que dejo olvidada.

— Esto también lo es… – dijo Rei respondiendo a la anterior aseveración de Kai, mostrando en su mano una pequeña tarjeta, la cual el bicolor reconoció de inmediato y se sentó de un movimiento.

— ¿No fuiste tú quien la mando? – la clara sorpresa se dibujo en las facciones de Kai cuando Rei elevo una ceja y torció la boca, dejando claro con aquel gesto, que no había sido precisamente él quien envió dicho arreglo.

Justo en ese momento el oriental recordó la pequeña maletita que dejo junto a la entrada, en la cual estaba cierta nota que cierto pelirrojo había enviado con calidad de secreto.

Kai sintió en ese momento que la curiosidad le estaba matando, pocas veces había sentido eso en su vida y ahora le estaba poniendo de mal humor el no saber qué rayos ocurría. Juro en ese momento que de ser alguna maldita broma del pelirrojo idiota que estaba ahora en Hawai, le torturaría cada día hasta que uno de los dos muriera primero, y para nada era por el problema que estaba desatando con Rei, no, ese no era el problema, al menos no el mayor de todos en ese momento, sino hacerle sentir tan malditamente curioso y frustrado por no saber quien rayos envió el dichoso arreglo.

Rei salió de la habitación con dirección a la puerta, justo donde estaba la maleta pequeña que llevo, Kai le siguió, ambos aun en completa desnudez.

— ¿Piensas irte desnudo? – indago el bicolor sin conocer en verdad lo que pensaba Rei.

— No pienso precisamente irme. – anunció. – No aún. – determino abriendo su maleta y sacando un pequeño sobre. – Esto lo mando Yuriy para ti, con la expresa petición de que no lo leyera yo antes de entregarlo. – se acerco al ojirojo quien parecía sorprendido hasta cierto grado.

Kai tomo con su mano el papel que el otro le extendía, mirando con sorpresa lo que se le entregaba.

Segundos después…

— Lo voy a matar. – murmuro con coraje, aun mirando el papel en su mano. – lo torturare, lenta y dolorosamente hasta que me canse, o hasta que el infierno se congele, lo que suceda primero. – decía en susurros apenas audibles para Rei, quien entrecerró sus ojos sin entender, olvidando en ese momento la molestia que el dichoso ramo y la nota le habían causado.

— ¿De qué rayos hablas Kai? – se aventuro a preguntar, Kai tan solo le extendió el papel que mando Yuriy, el cual comenzó a leer, captando el motivo del ruso para estar enojado con su amigo pelirrojo.

Hola Kai…

Veamos, si no me equivoco, lo cual creo poco probable (Ya sabes, hasta ahora no ha sucedido tal cosa en mi vida) Para estas horas que estás leyendo mi nota, estoy seguro que las rosas que te envíe ya llegaron, más vale que hayas apreciado la tarjeta que venía incluida porque me esmere pensando en que debían poner. Por otro lado, puedo asegurar que Rei te dio esto con algo de molestia porque seguro no lo ha leído y estará desconfiando del contenido, sobre todo si ya leyó la tarjeta de las rosas, y además, a estas alturas debes estar desnudo (Excelente imagen mental por cierto) porque otra cosa que casi puedo ver en mis premoniciones, es que tú y Rei ya tuvieron su larga sesión del más puro y rudo sexo, bueno, bueno, no tan rudo, eso más bien se lo dejo a Bryan. –Pero no entremos en detalles innecesarios. -

No tienes que agradecerme por mandarte a Rei directo a tu casa y bueno, a tu cama tú te encargaste de llevarlo, pero recuerda que no siempre tendrás a este genio junto a ti para ayudarte, así que reconcíliate con el kot y no lo dejes volver si no vienes con él.

Nos vemos Kai, todo lo hice de corazón ehh, no te molestes en darme las gracias al verme, y por favor, de una maldita vez dile a Rei que rayos dice este papel, pobre chico lo estas torturando demasiado eeeehhh.

Besos.

Atte:

Tu siempre sexy amigo. Yuriy Ivanov.

PD: No creo necesario que me llames luego de leer este mensaje.

Rei cerró sus ojos y no supo si reírse, enojarse o de plano ponerse a llorar, por un lado, no cabía duda que ese ruso pelirrojo estaba en problemas, y no precisamente porque fuera a hacerle algo personalmente, más bien temía por la salud del chico tan solo al sentir la presencia demoniaca que crecía cada vez más a su lado.

Giro su vista hacia Kai, este tenía un brillo intenso en los ojos y mantenía su celular pegado al oído mientras giraba por toda la sala, Rei elevo ambas cejas, rememorando sin encontrar en su memoria alguna ocasión en que hubiese mirado aquella expresión en el rostro pálido del bicolor.

— Maldito Yuriy, estoy seguro que no quiere contestarme. – dijo molesto marcando una vez más.

— Kai, son once horas de diferencia, allá deben ser apenas las cuatro de la mañana.

— Pues no me importa, me va oír ese cabeza hueca de Ivanov, que rayos se cree para usarme de su burla. – decía molesto escuchando como luego de varios tonos, la computadora le mandaba directo al buzón. – Idiota, contesta. – decía enojado.

Rei se acerco dejando caer al suelo el papel, poso la palma de sus manos sobre la cintura de Kai, abrazándole por la espalda, beso uno de sus hombros y luego coloco su barbilla sobre este mismo, mirando la insistencia de Kai por hablar con el pelirrojo.

— ¿No crees que hasta cierto punto si nos ayudo, Digo, sin él no hubiera venido hasta acá, aunque bueno, yo pensaba hablar contigo pero él me dijo que me hiciera un poco del rogar para que tú escarmentaras y fue cuando te viniste para acá. – reflexionó ya notando que en cierto aspecto todo ese viaje era culpa del pelirrojo.

— No estás ayudando mucho... Rei. – hablo Kai entre dientes, cerró con coraje el teléfono y lo arrojó con fuerza, este por fortuna reboto en un sillón y cayó con mas sutileza al suelo.

Ambos se quedaron callados ante lo último que dijo Kai, luego se escucho el largo y aparentemente resignado suspiro del bicolor, quien colocó una mano sobre la de Rei, apretándola un poco para luego comenzar a subirla sin dejar de tocar su piel, un recorrido desde su estomago hasta la parte alta de su pecho. Rei imitó la acción con la otra mano libre, pegando su cuerpo completamente al de Kai.

— Te amo. – susurro contra la piel del hombro de Kai, depositando un suave beso en el lugar, barriendo sus labios desde un hombro hasta el otro, pasando brevemente por la nuca y un costado del cuello, provocando escalofríos en el dueño. Rei sintió como Kai aplicaba fuerza en el agarre a su mano.

— Discúlpame Rei. – el bicolor no ocupo decir o explicar el porqué de aquella disculpa, ambos sabían de que se trataban sus palabras, y aquella sincera forma de pedirlo fue suficiente para el oriental, quien tan solo pego su frente a la espalda contraria y cerró sus ojos, sintiendo un nudo en su estomago, pero esta ocasión era de emoción, de la satisfacción que le causaba estar junto a Kai. Una larga pausa donde tan solo pudieron sentir la respiración contraria. – Yo también te amo. – secundo. – Pero esta vez te mereces un castigo ejemplar.

— ¿Castigo ejemplar? – pregunto soltando a Kai, quien se giro para ver el rostro del chico oriental.

— Así es, el dolor en mi mano, y en mi… – hizo una pausa y continuo. – Tengo que desquitarme. – rectifico caminando hacia Rei, quien daba pasos para atrás, sonriendo nerviosamente ante la mirada que tenía Kai mientras se acercaba poco a poco a él.

— A mi no me eches la culpa por tu torpeza. – dijo recordando lo del agua caliente en la mano.

— Sigues sin ayudar mucho… Rei. – canturreo con advertencia al oriental, quien soltó una carcajada entre divertido y nervioso al darse cuenta que efectivamente no estaba ayudando para nada a que el otro dejase la idea del castigo ejemplar.

— Vamos Kai, esto podemos negociarlo. – rió breve corriendo hacia el cuarto, al mismo tiempo en que Kai iba tras él a la misma velocidad.

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— No veo necesaria nuestra presencia en el aeropuerto. – decía Yuriy mirando hacia todos lados al parecer un poco nervioso.

— ¿Estoy percibiendo acaso una onda de miedo a tu rededor? – pregunto Bryan burlándose de Yuriy, quien sonrió con falsedad notoria.

— Miedo jamás. – expreso, tanto Max como Takao permanecían a la distancia, al parecer hablaban sobre algo importante, Max mantenía la mano del peliazul entre las suyas y sonreía con alegría. – No sabía que tuvieran una relación. – aclaro el pelirrojo, sin despegar la vista de los chicos.

— ¿Qué solo tú tienes derecho? – indago Bryan tomando la cintura de Yuriy, pasando sus brazos palpando el estomago del pelirrojo, importándole nada aquellas miradas que les dieron algunas personas. Yuriy pego su espalda al pecho ajeno, sonriendo satisfecho de sentir el cariño del otro. Quizá no se dijeran a diario un te amo pero era un hecho que cada momento lo demostraban, aunque fuera con sus aparentes peleas y muchas discusiones, esa era una parte de su relación que por lo visto, nunca iba a cambiar, y por parte de ambos estaban contentos que así fuera, en verdad no se veían siendo cursis toda la vida, cierto era que el amor les cambio, pero todo era para bien.

El pelirrojo sintió una fuerte mirada sobre él haciéndole buscar de donde provenía, una sorpresa se llevo cuando vio venir a Kai y Rei, los chicos se pusieron de pie y esperaron a que los otros se acercaran, por su parte, Bryan giro hasta que vio las tres miradas de sus acompañantes en aquella dirección.

La presencia de Kai parecía envuelta por una especie de aura maligna, Yuriy sonrió medio afectado y quiso dar un paso atrás, recordando el agarre del que era preso por parte de su koibito.

— Kai, Rei¿Cómo están, qué tal el viaje? – cuestiono soltándose discretamente del agarre de Bryan, quien comprendió de inmediato el significado de aquella acción. – ¿Kai? – pregunto al notar la fuerte mirada roja sobre él. Ni una respuesta obtuvo por parte del bicolor.

Dio un paso hacia atrás y Kai dio dos al frente.

— No me digas que tu vuelo fue cansado y llegaste de mal humor. – enfatizó dando más pasos atrás, chocando con una persona, la cual siguió su camino sin detenerse a nada, Yuriy sonrió nervioso aparentemente. – Bryan, ayúdame. – pidió. – No querrás quedarte soltero tan rápido. – manifestó.

— No pasa de que tenga que irte a cuidar al hospital por unos cuantos meses. – soltó Bryan cruzando sus brazos.

— Valiente ayuda fuiste, gracias mi–amor. – recalcó el apodo.

— ¿A dónde vas Yuriy, si tan solo quiero agradecerte por tus actos de bondad. – dijo Kai, sonando tan sádico que Yuriy se hubiera negado a creer si alguien le dijese que su amigo el bicolor poseía ese tono en su repertorio.

— En verdad que no es necesario. – negó con sus manos en rápidos movimientos y al ver como Kai se echaba a correr para atraparle, giro sus pasos y comenzó a correr de igual manera.

No podía evitar sonreír con singular alegría ante lo que estaba haciendo, sintiéndose tan vivo como antes no lo había estado, había decidido desde el momento que acepto sus sentimientos por Bryan, que viviría a su manera cada instante de su vida, y estar corriendo de su mejor amigo, le provocaba una sensación de adrenalina al saber que el otro estaba molesto con él.

— ¿Te dijo Yuriy lo que le hizo a Kai? – pregunto curioso Rei, mientras caminaba al lado de Bryan, quien cargaba el equipaje de Kai.

— Sí, me contó todo cuando lo escuche hablando con Kai en la madrugada. Se tiene merecido lo que Kai le haga, a fin de cuentas, yo seré el enfermero particular, así que me conviene. – dijo elevando despreocupado los hombros, restando importancia al asunto. Rei soltó la carcajada libremente. – Además tenía años sin ver tan entusiasmado a ese par de tontos. Ya les hacía falta. – dijo Bryan en un sincero comentario, girando su mirada conectándola con la de Rei, quien asintió dándole la razón al pelilavanda.

Por otro lado, Max y Takao caminaban juntos, Max colgado del brazo del peliazul, ambos sin creer en verdad lo que sus ojos acababan de ver. "Un sádico–sonriente Kai corriendo tras un nervioso–risueño pelirrojo" sin duda una imagen de miedo.

¤ Óшαяĩ ¤

¤ŽhёиαHî

"…La felicidad suprema en la vida es tener la convicción de que nos aman por lo que somos, o mejor dicho, a pesar de lo que somos…"
Victor Hugo

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Haber primero que nada, odio a ffnet por borrarme y pegarme los signos que con tanto esmero yo acomodo en word... así que a eso, culpen a la página, por mas que lo corregí no quiere. Segundo... ¿Qué puedo decir a mi favor?.

Ya lo acabe! Ahora si es el final definitivo, no hay mas, pensé que nunca escribiría esa maldita palabra u.ú, estoy contenta por un lado y por otro en verdad que me da nostalgia, incluso alego a mi favor que la parte de lemmon entre Bryan y Yuriy estaba escrita desde el 2005, jajaja! Así que si esta medio raro, quiere decir que he mejorado xD o de plano que era un completo asco xDD

Puedo decirles que hice cuatro versiones del final, siempre le cambiaba algo, le quitaba, le ponía, le movía, en fin, todas las demás fueron desechadas, he de confesar que lo que más me costó trabajo fue la parte de Kai y Rei, pensé en dejarles como amigos que tal vez en un futuro podrían volver a estar juntos pero, se que más de una querría matarme por ello, así que así quedo todo, al fin de cuentas, de este capítulo que ya es el definitivo, puedo decirles que en lo personal, me divertí mucho manejando a mi Yuriy, me lo imagine tan ocurrente, no sé, creo que a lo largo del fic fue el más ocurrente de todos y en lo personal me gusto mucho en este capi, sobre el momento en que se puso de llorón, si, se que los cambie mucho de personalidad, pero vamos¿No han conocido a alguien enamorado, Yo sí, y hasta ahora no he conocido a alguien que no se ponga como estúpido, todos mensos y cursis, por desgracia hasta lo viví en carne propia, así que hasta que mis ojitos no vean en algún enamorado lo contrario, entonces puedo decir que estoy bien. Además, no nos hagamos, en toda la historia se derramo miel al por mayor y la última entrega no podía ser el patito feo. xD

¿Qué más? Creo que es todo. Terminado el 19/marzo/2008 a las 5:17 AM si, tal como lo leen, no tengo vida en estas vacaciones, y aunque me dejaron muchísima tarea, no tengo nada de ganas de iniciarla y saben, ya debería dormir y nomás no tengo sueño, u.ú que mal, me provoque insomnio. ToT otra veeeeeeez!

Ahora quiero agradecerles a las personas que me acompañaron hasta este punto, en verdad que los felicito, que aguante el suyo.

Gabz: Preciosa! Al fin lo terminé y mira que siempre estuviste acompañándome. Muchas Gracias.

Keita-sama: Que honor que hayas pasado por aquí. ToT ya lo terminé por fin D espero que te haya gustado el final y gracias por tu review ;D

Lacryma: Jajaja! Niña gracias por leer siempre mis locuras, y esta en especial, je! Me da risa porque cada que veo tu ultimo review, a la primera frase que dices siempre le agrego una palabrita de cuatro letras y que comienza con P y termina con a, no se porque rayos siempre la miro si no esta escrita xD yo creo que es por las mayusculas y eso jaja! Gracias por tu rev.

Ed chan: Mi niña bella, hija mía, gracias por acompañarme también en esto que se supone es un fic. Besitos!

Fenis: Gracias o/o por tu comentario, en verdad lo agradezco, espero que este capi final también te haya agradado. Saludos.

Marpesa-fane: Chiquilla, pues si, era lo más obvio en verdad, solo espero que el final a pesar de que ya era obvio, je! En este capi hubo más celos también, creo que ese debió ser el nombre de la historia y no besos xD. Gracias por tus revs.

Asuka Hao: Se hizo lo que se pudo ninia, y bueno, si tardé –bastante- solo espero haya valido la pena tanta espera. xD Besos y gracias.

Chibi hao: Nena linda, mira que ya no hemos platicado por msn, pero espero estés bien, en cuanto al fic, como vez, hubo mas celos, además de lemmon en este capi, ya por fin no los haré sufrir mas, este es el definitivo, bueno o malo, lo es. Gracias por acompañarme en el fic.

.K: Jaja! Pues no creas, mira que los oídos me zumbaron varios días luego de subir el capi anterior, cuantos no me habrán maldecido, yo creo por eso tarde tanto xD jajaja pretextos, pues ya esta el final definitivo para que no te ahogues mas gritos, hubo mas celos, mas besos y mas de todo, complete el lemmon que les deje sin terminar en el baño. Gracias por tus revs, nos andamos viendo, saludos y besos!.

Cloy: Niña creo que te hice esperar mucho, digamos que de plano la inspiración del KxR no me ayudaba, si no se me hubiera acabado la inspiración en esa pareja, el final hubiese estado varias, varias semanas atrás, pero bueno, ya esta. Gracias.

Catra: Jaja como puedes notar, no se me iluminó el cheeto muy rápido pero acá ya esta el final. Gracias por tus revs.

Mai-Ojitos-Hiwatari: Chica linda, muchas gracias por tu comentario, mira que cuando leí que querías asesinarme me quede O.O pero ya que leí lo siguiente suspire de alivio, ciertamente como habrás visto, Yuriy se hizo también aquí del rogar pero ya no más. Todo se solucionó para bien. Besotes y en vrd espero que te haya gustado el final.

Alexa Hiwatari: Que te dire? Si que es la pregunta del millón, pero como verás, a Yuriy le gusta mucho complicarse la vida y lo demostró todo el fic, y no excluyamos este capítulo. Tnx por los revs. Xao.

NekoT: Mi amor! No me mates ToT bueno, si no lo hiciste con tanto tiempo que tarde O.o creo que ya no lo harás, a menos que no te guste el final ToT, espero en verdad que te guste, a mi me gusto un poco, no puedo decir que es lo que esperaba, pero tampoco quedo tan mal como pensé que quedaría. Gracias por cada review que dejaste y por acompañarme, espero poder hablar prontis contigo. Besotes! TQ

Angy: Muchas gracias por leerla, mira que te admiro por hacer eso de un jalón xD ni yo puedo jaja! Gracias.

Isis: Manis bella, que te puedo decir, se que querías un KxY pero velo por este lado, al final quienes se fueron corriendo, uno queriendo matar al otro? Quedaron juntos al menos en ese sentido xD jajaja! Besos mi pqnia hermosura, no pude ir a verte pero de regalo de consuelo te dejo el final de esta historia ToT

Kizuna: Siento la confusión de los Bryan's, creo que no me explicaba bien, en este capi preferí ponerle el rubio para ver si así se complicaba menos, gracias por tus comentarios, en vrd que son valiosos.

Naru N.H.: Je! Sorry, vaya que tarde, pero ya las voy a dejar en paz, al menos con este fic porque hay otros que no he terminado xD jeje, besitos y muchas gracias por la paciencia, me encantaría saber si el final fue de tu agrado.

Chica Cenicero: Bueno, no entendí mucho que tantas personas lo leyeron pero como que lo imprimiste? No me molesta en lo mas minimo pero… vaya, al contrario, me halaga. Gracias por tu comentario, saludotes chica. Gracias por los dos reviews que me dejaste tanto en el primer capi como en el ultimo que subí. Besos!

Natsu: Muchísimas gracias por tu comentario, en verdad me animó leerlo, y pues, solo espero no te haya decepcionado esa loca inspiración y el final sea de tu agrado como lo esperabas. Besos!

Pastelito: Jeje! Sorry, mira que si parece que había terminado, tambien porque dividí el mendigo final en tres partes, que yo sigo insistiendo en que de verdad no estaba lista para terminarlo pero ya era demasiado y bueno, una mega felicitación para ti por leerte esta historia tan rara, en verdad gracias tambien por tu comentario¿Ultra cursi? Bue, que puedo decir de mi, en persona no lo soy para nada, pero en mis historias derramo toda la miel que no le imprimo a mi vida XD jaja será eso? En fin, no se quienes te hayan dicho que soy buena autora pero vaya, que pena si te decepciono porque como verás para ese título me falta mucho, pero tmb te darás cuenta que si eh mejorado del inicio hasta ahora XD ya que ni yo me atrevo a leer lo primero, luego me asusto. Besos y gracias por leer.

Tutox: Jajaja muchas gracias por los deseos de los profesores xD y mira que no se les rompió nada, sinceramente espero de verdad que te haya agradado el final y realmente haya valido la pena tanta espera, porque leyendo de vuelta tanto review que espera este capi, ya me dio miedo xD jajaja gracias y besos!

¡ESO FUE TODO! Por hoy me despido, pero no crean que se libran de mi, las personas que lean mi otras historias como Retando al Amor y Frío y Cálido –la cual prometo hacerle final lo mas pronto posible- son las siguientes a las que me enfocaré al menos de esta serie, quienes no las lean, pues, esto fue todo para esta historia, ya había olvidado lo que se tardaba uno contestando tanto review xD pero no me molesta, al contrario, me alegra muchísimo saber que tanta gente leía esta historia, quisiera saber si tienen comentarios al respecto de este final, ya saben dudas, quejas, sugerencias para los próximos finales en otras historias, como sabrán uno no deja de aprender, y de los errores nos enseñamos, así que cualquier cosa, hasta felicitaciones¿Por qué no? Jeje también esas las recibo, miren que me lo avente en la noche y me provoqué insomnio jaja ya es casi el medio día y yo no he dormido .o.

Besotes! Y gracias a quienes leen todavía. ToT miren que me da nostalgia y por eso me despido tanto, xD ya estoy como si hubiera ganado un premio agradeciendo al pueblo y a mi mamá y a mi hijo Zeus xD jaja en fin, me voy.

Do Svidaniya.

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