Help
Home Just In Communities Forums Beta Readers Search
B s . A A A   full 3/4 1/2   E E   Light Dark
Anime/Manga » Inuyasha » Forjando Cambios
Ruby P. Black
Author of 83 Stories
Rated: M - Spanish - Romance - Reviews: 10 - Updated: 09-25-05 - Published: 12-27-04 - id:2192446

N.d.A: Espero que les guste este fic, ya regresé. Espero que no me hayan extrañado mucho, si ya... sueña Suu-chan, jejeje. Bueno, es un fic pequeño, no durará tanto como el anterior.

Ah... y ya saben, Inuyasha no me pertenece es de Rumiko Takahashi

Forjando cambios

Sumire-chan

Capítulo II: "¿Qué escondes Kagome? ¿Te marchas?"

Kagome pestañeó repetidas veces mirando al sujeto que tenía enfrente.

- Tu eres... el sujeto de mi sueño – murmuró.

Kouga no entendía, le miró confuso y luego también a Inuyasha, quien parecía tan o más confundido que él.

- Eres el que me salvó en mi sueño.

Ella le abrazó repentinamente y una ira intensa reclamó el cuerpo del mitad youkai, subió a su rostro con un tono rojizo y se sintió profundamente herido. Inmediatamente golpeó a Kouga.

- ¡TU! ¿Qué haces? – le gritó Kagome con evidente enojo.

Miroku y Sango, quienes habían estado esperando afuera, entraron a la casita a ver porqué Kagome había gritado luego de encontrarse inconsciente y tan confundida como estaba. Sus caras demostraron confusión al verla frente a Kouga protegiéndolo con su cuerpo mientras le hablaba a Inuyasha cruelmente.

- No se qué me hiciste tu a mí en el pasado. No se quién eres, pero no me gusta que seas tan violento, ¡¿Porqué golpeaste a Kouga!

- Kagome yo...

- ¡No vuelvas a hacerlo! – luego se volvió hacia Sango – Necesito darme un baño, apesto a perro. ¿podrias...?

- Ven.

Inuyasha se quedó tieso, con la cabeza gacha y una aura rara rodeándole.

- Inuyasha la señ.. – pero Miroku no terminó de hablar porque el hanyou salió corriendo hacia el bosque del pozo. Todo era muy confuso, ¡Kagome nunca había hablado así a Inuyasha! Ni cuando estaba muy enfadada, ella era una mujer de un carácter muy amable. Además... ella había hablado del aroma de Inuyasha. Generalmente, ella gustaba de ese olor, le hacía sentir segura, miles de veces le había escuchado contárselo a Sango cuando ambas se bañaban y el las... ¡Cuidaba! Sí, él se escondía y miraba que nadie se acercara y de paso observaba lo bonitas de esas curvas.

Kouga miró su cara de pervertido y tuvo miedo de verdad.

- Oye, monje dile a Kagome que volveré por ella a la noche. Debo hacer unas cosas antes.

- Eh... si... – murmuró el otro perdido en sus ensoñaciones y una gotita resbaló por la sien del lobo, quien salió corriendo hacia los bosques, seguramente a su guarida.

Miroku salió rápidamente de sus fantasías pervertidas y se encontró más sólo que nunca. Se preguntó qué clase de hechizo le habrían puesto a la señorita Kagome para que ella olvidara a Inuyasha y encima se comportara de esa manera con él, quizás había sido Kikyo.

Salió fuera de la casita y decidió esperar a que alguno del resto del grupo regresara, después de todo, tenían que continuar con la búsqueda de los kakeras.

-.-

El hanyou llamado Inuyasha estaba recostado en la rama más alta del árbol... "¡Apesto a perro!" Jamás... nunca ella había renegado de su aroma, ni siquiera cuando él le mentía con respecto a su delicado y delicioso olor a flores. Pero esa era la Kagome antigua, la que le tenía un gran afecto y le recordaba. Esa Kagome que había aparecido de la nada no sabía nada de él y estaba, al parecer, enamorada de Kouga. Unos celos horribles le invadieron y le asustaron a la vez, ¡El no podía estar celoso del rastreador de kakeras! Porque eso significaría que amaba a Kagome, pero él no la amaba... él aún le debía mucho a Kikyo.

Se golpeó con una mano y se insultó mentalmente, se comportaba como un idiota, negando ese afecto que le tenía a la mujer llegada de otras épocas, pero eso era lo mejor; mucho más ahora que ella no le recordaba.

-.-.-

Mientras tanto, Kagome y Sango se bañaban en las aguas termales que había cercanas al pueblo, la primera estaba muy callada y una sonrisa tenue iluminaba ese rostro tranquilo; por un momento parecía la antigua Kagome. Sango, sin embargo, sabía que quien tenía al frente no era la misma persona que ella quería como su amiga.

- ¿temes que yo sea una impostora? – preguntó de la nada la muchacha llegada de otros tiempos mientras se miraba su delicada piel.

- ¿A-ah?

- Me miras como si lo fuera. No te culpo, es que no te conozco tampoco. No sé soy yo; si me dejas... podré aprender quién era yo, pero deberás mostrarme, porque yo no se... hay muchas cosas que yo no se.

- Kagome...

- Es un bonito nombre, ¿no crees?

- sí, es bonito.

- Sango también – sonrió Kagome.

Quizás se había equivocado, en esa sonrisa, en esos ojos marrones aún quedaba mucho de la antigua Kagome, que ni ese malentendido podría arrebatar. Lo único importante era que Inuyasha también lo notara.

Se bañaron tranquilamente, Sango le contó muchas cosas a Kagome, entre ellas, le presentó a Inuyasha, y le contó cada una de las conversaciones que ambas habían tenido respecto a él. Al terminar, la muchacha parecía más tranquila de lo que Sango pensaba que ella podría estar, porque le había contado cosas muy fundamentales de la relación.

- Vaya que lo quería...

- Disculpa, ¿tu no sientes nada por el ahora?

- Creo... que ya no.

- Oh – soltó la taijiya – es una lástima.

- ¿Porqué?

- Creo que ahora sí le interesas más que nunca.

- Supongo que es tarde. Si es como dijiste, tuvo bastante tiempo para interesarse, ahora yo ya no estoy a disposición suya como antes.

- Será lo mejor... – suspiró – Ya volvamos, Kagome, se hará de noche en cualquier momento.

- Sí.

Las dos se vistieron y caminaron juntas hacia el casita. Miroku se paseaba en la entrada como si fuera un león enjaulado y su mirada parecía perdida. Sango le miró interesada, ¿qué se escondería bajo la faceta de monje pervertido? En ese rostro serio apareció una sonrisa muy tenue, y a la taijiya le causó más curiosidad todavía, quería saber los secretos de Miroku, y descubrir quién era en realidad él. Quizás Kagome no era la única que tenía cosas para entender.

- Buenas noches, bellas damas. Como tardaron...

- ¡Si no fue más de 1 hora! – comentó Kagome despreocupada.

- Se ha pasado muy lento entonces – dijo él guiñándole un ojo a Sango quien volteó el rostro sonrojándose muy suavemente, sin que nadie se diera cuenta. Pero Kagome si la había visto y sacaba muy por dentro, sus propias conclusiones. – Inuyasha aún no vuelve, y no es recomendable cruzar el bosque de noche, tenemos que seguir con la búsqueda de kakeras pero eso será por la mañana, hoy descansaremos.

- Está bien. Entonces iré a preparar algo de comer, ¿qué les parece? – sonrió ella.

Miroku hizo une extraño gesto y Sango se encogió de hombros.

- ¿Qué pasa?

- Tu no sabes que...

- ¿Qué cosa?

- ¡Kagomee! ¡Querida Kagome!

Kouga apareció en el acto levantando una nube de polvo. La pelinegra soltó una risita muy suave y misteriosa que causó que Miroku entrecerrara los ojos, ¿qué ocultaba Kagome? Sacudió la cabeza, él y sus extraños presentimientos.

- ¿Cómo estás Kouga-kun?

- Muy bien, pero estaré mejor cuando vengas conmigo.

- Oh eso será muy pronto.

- ¡¿Me hablas en serio!

Kagome asintió.

- Pero Kagome, ¿qué dices...? ¿Piensas irte con Kouga? – preguntó Sango sin poder creerlo. Había sacado conclusiones muy rápido, quizás si era ella una impostora.

- Acompañaré a Kouga esta noche, hasta las afueras del bosque y mañana nos reuniremos en el primer río que encuentren. Es muy factible que nos encontremos, ya que Kouga-kun sabe bien cómo seguir sus rastros y también Inuyasha conoce nuestros aromas, ¿O me equivoco Sango?

- No...

- Bien, estaré lista en unos segundos Kouga, pero antes, déjame hacer algo.

- Lo que quieras Kagome...

-.-.-.-

La jovencita caminaba hacia el árbol, cuando llegó le observó y tocó con ternura la corteza dura y áspera mientras una sonrisa se formaba en sus labios.

- ¿acaso recuerdas? – preguntó una voz.

- No. Pero algo muy lindo me transmite este árbol... es muy especial en verdad, ningún otro llena el vacío como este.

- Pensé que te acordabas.

- ¿Hay algo importante de lo que tenga que acordarme?

- No, nada importante.

- ... me iré esta noche.

Un silencio irrumpido por los ruidos de los árboles siendo penetrados por el viento se abrió paso entre ambos; ella agachó la cabeza y algo se resbaló por su mejilla.

- ¿A dónde vas?

- con Kouga – contestó tranquila.

- ¿Por qué lloras? ¿No era acaso que no recordabas nada de lo sucedido?

- Ya te expliqué que este árbol transmite emociones muy fuertes. Sea lo que haya pasado aquí, me involucró y muy fuertemente, por eso siento mucha tristeza, es como si algo de mi se hubiera roto aquí, mi corazón... Y a la vez, siento mucha felicidad porque algo bueno pasó. Tu seguramente, aunque no me quieras decir, sabes de dóne proviene lo que yo siento.

Inuyasha, que estaba sentado en una de las ramas altas del Goshinboku miró hacia otro lado y sonrió con suavidad, como nunca lo había hecho; inmediatamente se sintió confundido, él recordaba esas manos quitando la flecha o el olor a las lágrimas saladas de Kagome cuando lo había visto con Kikyo besándose en ese mismo árbol. Claro que él sabía. Recordaba a la antigua Kagome llegar a verlo y buscarlo en ese lugar para que luego ambos se reunieran con los demás, esos ojitos marrones iluminados, esa sonrisa tan perfectamente adecuada para ese rostro... ¡No, no, no! ¡Inuyasha estúpido! ¡¿Qué pensamientos eran esos!

- No dices nada... de todas formas me conformo con saber que lo entiendes. Nos veremos mañana, Inuyasha, adiós...

Y la vió alejarse. ¡¿Es que acaso él era un idiota! ¿Cómo...? ¡¿Cómo podía dejarla ir así! Era probable que no fuera un idiota, pero realmente no estaba haciendo lo correcto, Kikyo había sido una de las partes más importantes de su vida pero quien había ayudado a conservarla, a respetarla, quien le había demostrado las cosas bonitas de su alrededor, y le amaba, ¡Por dios el lo sabía y aún así no hacía nada para que las cosas fuesen mejores! Era Kagome. Quien llenaba sus espacios era ella... siempre había sido ella...

Pero ya era tarde, Kagome se alejaba con Kouga, muy lejos. Aunque no todo estuviera perdido, por esa noche, él la dejaría en manos del demonio lobo, y prepararía todo, porque ella volvería a ser solamente suya y esta vez, para siempre. Nadie la arrebataría a su Kagome. Era una promesa, un juramento a la luz de las estrellas que bajaron y fueron testigos de la conclusión del hanyou: sí, él, un demonio, se había vuelto a enamorar de una humana, aunque esta vez, todo saldría bien, o moriría en el intento.

-.-.-.-

- Kouga, tengo que confesarte algo... – dijo Kagome bajando la mirada y estirando sus manitos para calentarlas con una fogata que el youkai había hecho.

- Siempre estoy para escucharte, Kagome.

- bueno... es difícil hacerlo, pero quiero que lo sepas...

-.-.- FIN DEL CAP. II -.-.-

Ohhh tienen el permiso de todo el mundo para matarme, he sido muy cruel al hacerlos esperar tanto, sinceramente lo siento. Es que estoy en mi último año de secundaria (no se como le llamarán a donde ustedes viven) es decir el año que viene empiezo la universidad, entraré en la carrera de Psicología, y quizás estudie Francés o algo de Letras, no puedo apartarme tanto del camino, ¿no? Les cuento que acá se hace un viaje de egresados a una ciudad muy bonita del sur de mi país, en otra provincia, llamada San Carlos de Bariloche, donde hay nieve en invierno y se pueden hacer cosas muy divertidas, como excursiones y otras tantas. Mi afición por al anime me ha llevado a querer hacer Snowboard, deporte que practica mis queridos Horo horo y Pilika de Shaman King. Así que seguramente pronto tendrán noticias de mi suerte con ese deporte... el 9 de julio partimos hacia alla, son 11 días y espero retener buena inspiración para escribir. Como verán quiero retomar mis fics que he abandonado, y prometo hacer lo posible por cumplir día a día con los caps.

Ahora contesto los reviews:

Me voy despidiendo y les mando todos mis besitos, les aclaro que haré lo posible por hacer el proximo cap más largo y que se encuentre rapidito frente a ustedes. Los quiero muchísimos a todos y muchas gracias.

Suu-chan

Review this Chapter
Share

Return to Top