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¡Konnichiwa!
Hay ocasiones en las que escribo cosas para ciertas personas en particular, mas no me gusta mencionarlo, pero esta vez es diferente. Hai, de todas las personas habidas y por haber en este mundo, nunca me había pasado siquiera la más remota idea (Y no estoy exagerando) de que yo te dedicara un fic Noe, (Ya sabes, no por mala, si no por lo de evitar estas cosas, er... y por la forma tan peculiar en que nos llevamos, con tantas pedradas no sé como es que no hemos terminado con huesos rotos). Pero tú me animaste a hacerlo (Hai, técnicamente se podría decir eso), insististe mucho (No es muy común que alguien me pida hacer un fic con Bakuras, suelo hacerlos por instinto. Esta vez hasta fue desconcertante que me tuvieras que recalcar tanto que tenía que hacer este). Así que espero que te guste, esto es ºparaº(Me sigue sonando un poco rara esa palabra)ti Noe-Chan.
Como siempre tengo que advertir que este fic es un ºShounen Aiº lo que quiere decir amor entre bishies (Er... hai... chicos... miau... lindos), más específicamente de género masculino. Para quienes han leído algunos de mis fics, notarán que la primera parte de este capítulo es idéntica al principio de una historia que tuve que cancelar, y que por eso ahora no se encuentra, pero les menciono que solo esa parte tiene el parecido, el resto del capítulo y de la historia es muy, muy diferente. Hai, hay un motivo para que lo repitiera, pero bueno, para que entrar en detalles, así estamos bien, ne?.
So, también quiero agradecer a aquellas personas que han estado animándome en varias de mis historias, Fly1, Ale-Chan, Ryu-Chan (Dragoncita-Chan), Kida Luna-Rex, Valsed, espero no desanimarlas con esta. Esto es todo por ahora, espero no haber olvidado nada o a nadie. Ya entretuve suficiente, así que nos leemos.
¡Dewa mata!
Objetivo Perdido - Capítulo I
Burbujas brotaban desde lo más profundo del agua, subiendo a una superficie inexistente, todo parte de un sueño...
- Eres muy lento ‘kura - Exclamó Ryou observando a su alrededor, flotando en su irreal ambiente de tonos verdes y azules, claros y oscuros. Muy arriba de él se podía observar lo que aparentaba ser la superficie de ese lugar lleno de agua, simulando el océano, incluyendo lejanos grupos de peces pasando por ahí. Tranquilamente movía sus pies adelante y atrás, uno seguido del otro para mantener estabilidad.
- Espera a que te alcance... Cuando estés entre mis manos desearas no haberte alejado nunca... -. Bakura le seguía el juego, ¿Qué más podía hacer?, tranquilamente salía nadando de un fondo oscuro e irreconocible del que su aibou momentos atrás había emergido.
- ¿Lo prometes? -. El tono burlón del cuestionamiento del menor lo había hecho sonreír, su yami lo observo fijamente, adoraba ver sus cálidos ojos y su relajada expresión; sin ver algún movimiento mas que el que su camisa hacía ondeándose con ayuda del agua, Bakura retrocedió un poco para agarrar impulso y lanzarse, Ryou rió suavemente expulsando más burbujas de aire a la superficie de sus adorables y exquisitos labios, dirigió su vista hacia arriba distrayéndose de su amado para ver el efecto de la luz atravesando el agua, con esos sutiles movimientos difíciles de percibir que el líquido verdeazul hacía, esa parecía la oportunidad perfecta para el mayor.
Un leve movimiento... Su hikari extendió su brazo derecho meciéndolo un poco, esferas transparentes de cristal con reflejos de tonos arcoiris salieron lanzados a su yami con la intención de obstruirle el paso...
Repentinamente sintieron como si todo a su alrededor diera vueltas, desconcertándolos y mareándolos un poco, Ryou perdió la concentración, los tonos de agua se desvanecieron rápidamente, el líquido que los rodeaba, al igual que los rayos de luz que habían sobre ella se desvanecieron en un parpadeo. Las esferas seguían interponiéndose entre los dos albinos.
Bakura no le quitaba la vista a su ahora sorprendido aibou; a pesar de que en esos momentos lo que más predominaba era la oscuridad, no se distinguía arriba o abajo, ni el tamaño del lugar donde podrían estar, Ryou se lanzó apresurado y temeroso a los brazos de su yami. “¿Qué fue eso?”, el mayor sintió como el cabello de su compañero estaba mojado, no sabía porque, si todo en su entorno había sido parte de una ilusión, el otro estaba un poco nervioso, el repentino cambio lo había confundido.
- Alguien se atreve a intervenir con nosotros... La sortija está en manos de alguien que puede que nos esté llamando... O intente reclamar el poder que hay dentro - Dicho esto por el yami, las esferas de Ryou estallaron, parecía que su juego tan interesante se había arruinado.
- ¿Qué...? ¿Qué pasa ‘kura?. Ya no te veo - La oscuridad que habían tenido en un comienzo había regresado, lejanos destellos de luz parecían alejarse aún más, semejaban relámpagos apenas visibles. Justo como se veía cuando Ryou había entrado a la sortija con su yami por primera vez, la ocasión en la que había perdido su preciosa vida.
- Estoy aquí, contigo... Despertaste de tu sueño, solo eso... Teníamos nuestras mentes conectadas, no te diste cuenta de cuando te quedó dormido, tampoco pareces darte cuenta de cuando despiertas. Recuerda lo que te dije, aquí puedes descansar tu mente, tenerla en blanco, soñar uniendo nuestras mentes o separándolas, o intentar mantenerte más activo con ayuda de alguien que esté cerca de la sortija... Como parece estar sucediendo -.
- Pero yo quiero dormir, estaba muy a gusto... No quiero salir... ¿Y si pedimos que dejen la sortija en paz y descansamos de nuevo? - La manera entusiasta de la pregunta sorprendía a Bakura. - Si claro, deja esa reliquia, objeto mágico, fuente de poder, etc. Por que queremos dormir... Dudo que sea tan simple, la sortija no es de nadie, por lo que cualquiera podría intentar manipularla -.
- Es nuestra... - susurró el menor, no parecía de tan buen humor como hace unos momentos. - Entonces, saldré a ver que está sucediendo, sé manejar estas cosas estúpido hikari - Ryou lo meditó un poco. - No quiero quedarme aquí solo, te acompaño.
En el siguiente instante, los dos espíritus se encontraban fuera de la sortija milenaria, en una oscura y muy elegante oficina. - ‘Kura me gustaba más estar bajo el agua - comentó mirando muy extrañado a su alrededor. - No sé si lo hayas notado, pero no hay nadie por aquí, tal vez la sortija se ha fortalecido, sería lo único que se me ocurre para haber salido sin que nadie esté cerca... Eso o el cretino con cabellos de arcoiris pudo haber no sé, hecho alguna estupidez... Ya que él cuidaba de la sortija... -. En ese momento Bakura recordó como le había gritado de advertencias a Yami la última vez que se habían visto para que tuviera suficiente cuidado al cuidar del artículo milenario, mientras el pelirrojo solo asentía siguiéndole la corriente colocando el objeto en una vitrina junto a otros objetos.
- ¿Puedes mantener una forma sólida? - Interrogó el mayor y consecutivamente se concentró; como un espíritu siempre resentía muchas cosas que no podía hacer como sostener un objeto o algo por el estilo, a su aibou no le resultó tan fácil, no pudo lograrlo en su primer intento. El yami tiró un montón de papeles que estaban en el escritorio, luego e sentó ahí. - Vamos, ya que estamos afuera... Inténtalo de nuevo - Esforzándose más, Ryou logró materializar su aspecto con ropas en un estilo casual como el de su amado. Solamente hubo una pequeña dificultad, no pudo sostenerse de pie, por fortuna su contraparte oscura lo sujetó a tiempo tomándolo por la cintura. El más chico rodeó con sus brazos el cuello del otro. - ¿Por qué peso tanto? - preguntó un poco triste y asustado.
- Toma algo acostumbrarse a pasar de la nada a algo... Para mi fue más fácil por que todo se dio gradualmente. Primero te posesionaba, eso quiere decir que el cuerpo ya estaba, luego solo fue de adaptarse al cambio. Fue eso, creo - El muchacho le vio algo inseguro aún sosteniéndose del otro. - ¿Cómo que crees? - El otro tomó aire y continuó - Pues no lo sé todo... Estúpido hikari - El antiguo profanador de tumbas giró sus ojos desviando la mirada, eso se ganaba por ser tan honesto, falta de gratitud. Retrocedió un par de pasos para apoyarse nuevamente en su escritorio, la verdad era que Ryou si se sentía algo pesado a pesar de que mostrara el mismo aspecto de siempre, era como si se esforzara demasiado en mantener su forma sólida constante.
Meditándolo mejor durante tan solo unos segundos, el yami llegó a una conclusión que lo hizo sonreír ampliamente, especialmente porque todavía tenía a su compañero entre sus brazos. - Te atrape - Recordando el juego que habían tenido dentro del artículo milenario, ambos acercaron sus rostros lentamente hasta que sus labios se rozaron para que luego culminaran en un exquisito beso. - Pero ‘kura, eso fue trampa - El mayor ayudaba al otro para que también se sentara sobre el escritorio. - Eres un mal perdedor Ryou, pero ahora mismo te corrijo eso - Divertidas ideas cruzaban la mente de Bakura mientras jugaba con un par de mechones del cabello de su pareja. Tan concentrados estaban ahora uno en el otro y en su nuevo juego que olvidaron por completo a la importante sortija.
Bakura recostó a su compañero en aquel mueble, el menor solo se sonrojó y accedió tímidamente. Los dos albinos comenzaron a acariciarse, hasta que el hikari notó algo muy peculiar. - Mira ‘kura, el logotipo de la Corporación de Kaiba. Esta ha de ser su oficina - Ryou trató de separarse inútilmente después de eso. - Si... Puede que ese arrogante y el enano tengan un fuerte duelo... Y... Este... Pudo haber afectado a los artículos del milenio, por eso pudimos estar fuera... O no me importa... No te distraigas -.
Ryou se sentó apoyándose en su yami, algo no lo dejaba tranquilo. El otro maldijo por lo bajo debido a la falta de atención de su aibou. Al analizar más detenidamente las oscuras paredes, el más chico notó otro hallazgo. - Mira, las cartas favoritas de Kaiba, sus tres dragones están en ese marco... Que extraño, ¿Por qué no estarán en su baraja? - El antiguo profanador de tumbas rodeó por la cintura a su compañero con dulzura. - ¡¿Qué nos importa?! ¡Ponme atención! Tienes a una persona realmente sexy junto a ti, eres un adolescente, ¿Qué clase de adolescente no piensa en sexo? - Rápidamente le arrebató un beso al muchacho, el cual quedó ligeramente molesto y a la vez muy apenado, seguidamente deslizó su mano derecha recorriendo el pecho del más chico. - Pero ‘kura... ¿No te asusta esto? -.
- ¿Qué nos puede pasar?. Noticia de última hora, estás muerto... ¿Te preocuparás por todo para siempre?... Un momento... ¡¿Dónde está la maldita sortija?! -. Bakura se había acostumbrado a que el otro la sostuviera todo el tiempo, a la altura de su pecho, pero esta vez no era así, y como apenas lo notaba, fue que mostró tanta sorpresa. - ‘Kura, me asustas, no la veo por aquí -.
- No te preocupes, se acerca -. Ahora que ponía algo de atención a la situación, notaba como su artículo se aproximaba, no imaginaba quien pudiera estar jugando con algo tan valioso. Ryou abrazó a su compañero, no había buen motivo para que alguien tuviera el objeto, ¿Qué hacían en aquella oficina?, observando de reojo por la ventana, notaba que estaba en un edificio aparentemente alto; su yami también sabía que no era precisamente para hacer una fiesta que alguien tomaría la sortija para pasearse por ahí. - ¿Crees que Kaiba la tenga?. Creo que si estamos en su edificio -. El mayor comenzaba a frustrarse - No seas ridículo, el no cree en los artículos milenarios, no parece importarle mucho, tiene que ser el cretino ese... Ya verá como le va cuando tenga cerca de esa imitación de faraón -.
Las dos puertas de la oficina se abrieron para mostrar la silueta de dos personas, realmente los albinos nunca imaginaron que los encontrarían a ellos. Uno de los recién llegados prendió la luz. - ¡Mis ojos! - gritó Ryou acurrucándose en su amado, sentía como si le ardieran por el repentino cambio de luminosidad, Bakura solo parpadeó un poco tallando sus ojos, no creía lo que veía. El otro de los que entró al lugar aclaró su garganta tratando de llamar la atención de los albinos, pero no le funcionó. - Miren que tenemos aquí. Todavía tenemos cuentas que aclarar, Bakura.
El mencionado seguía poniéndole atención a su querido compañero hasta que de nuevo el interruptor de la luz fue apagado, a Mariku realmente le molestaba que no se le pusiera la debida atención, así que su hikari tuvo que ser el que arregló el problema con algo de fastidio. - ¡¿Qué crees que haces con mi sortija?! - Bakura dejó a Ryou para dirigirse al moreno de aspecto temible. - Espero que hayas tenido un placentero descanso -. Se mofó el yami apuntando con su cetro a la sortija milenaria que portaba - Por que ya no podrás descansar más... No querrás acercarte, te lo aseguro.
El espíritu de la sortija que habitaba en el objeto desde una menor cantidad de tiempo, lo meditó mejor al notar que entre los dos de ojos violeta, portaban los siete artículos milenarios. “Kura, espera un poco, tienen todos los artículos... Malik tiene el rompecabezas de Yuugi” le comentó gracias a su lazo mental, por ahora, al menos por ese minuto, la contraparte oscura de Ryou se mantendría tranquilo esperando una explicación. En ese momento Mariku comenzó a reír. - Ja, ja, ja, tu compañero tiene razón. No solo tengo el rompecabezas que le pertenecía al faraón y los demás artículos milenarios, si no también un pequeño país formado principalmente por cuatro islas llamado Japón. Por lo que creo que ahora me tendrás que poner atención.