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Books » Harry Potter » La Dama del Amanecer
Revitaa Locatis-Potter
Author of 7 Stories
Rated: K+ - Spanish - Mystery/Romance - Reviews: 8 - Updated: 05-20-07 - Published: 01-15-05 - id:2220684

4. Ubi sunt?

Julie salió corriendo, sus zapatos hicieron eco en las paredes. James, que después del golpe se había sentido algo desorientado, paralizado inexplicablemente, pudo por fin volver a moverse.

Tampoco castaña, sino pelirroja, sino Lily. Parecía ser la única… ¿por qué? Se marchó también él de allí, porque alguien podía haber oído algo.Si era la única, tendría que buscarla, sería a la que buscara. Todo estaba solitario y tranquilo, se oían los búhos ululando, las lechuzas haciendo batir sus alas.

¡Soledad! Eso tendría que cambiar.

Era una noche extraña en la que demasiadas cosas estaban sucediendo. James se había marchado súbitamente y le había echado una mirada muy inquietante. Quizá estuviera molesto o incluso enfadado con ella por algo. Sirius ya le había contado que había pasado por el Bosque y puede que no notar su ausencia le hubiera sentado mal. Era extraño, pero era el único motivo que se le ocurría. No podía dejar que James siguiera así, tenía que buscarlo.

Atenta a cualquier sonido que pudiera delatar dónde estaba, Lily escuchó pasos de alguien que corría, y sin pensarlo los detuvo.

-¡Julie!- susurró, pues no quería sonar muy alto.- ¿Qué haces por aquí?

-¿Qué ocurre esta noche?. ¿Está todo Gryffindor fuera de la sala común o qué?-dijo ella, con sorpresa tanto por la tensión de encontrar a alguien en esas circunstancias como por que fuera Lily.

-¿Por qué lo dices?. ¿Has visto a James?

-¿A James?- preguntó evasivamente.

-Le has visto¿no?- inquirió Lily preocupada.- ¿Te ha dicho si está enfadado conmigo?

-¿Enfadado contigo?- pensando que se estaba repitiendo, Julie vaciló y dijo.- Lily¿acaso os habéis peleado?

-Peleado no, pero creo que está enfadado conmigo. Dime rápido si lo has visto, y lo mejor será que vuelvas a tu sala común. Al final van a acabar por vernos a alguno.

Para Julie ahora tenían más sentido las cosas. Si James estaba enojado con Lily, rencoroso por algo, puede que incluso despechado… su actitud entonces no había sido tan repugnante, aunque seguía sin ser una excusa.

Julie dijo a Lily por donde estaría James, le deseó suerte y tomando su consejo, se marchó a su sala común pensando en la cara de Robert al decirle que su apasionada idea debería esperar a otro día.

-¡James!- susurraba Lily con mucho cuidado.- ¡James! Dios mío, aquí estás por fin… ¡mira a lo que me arrastras, que será milagro si llegamos enteros a la torre! Hay una fiesta por tu victoria y eres el único tontito que se sale de ella.- se acercó a él, mientras James solamente la miraba. En sus ojos había una expresión que a Lily no le gustaba y su boca formaba una sombra oscura en su rostro.- Dime…

-Mi victoria es otra mayor.

La agarró por la cintura para que no pudiera desasirse y la besó con todos sus labios y su ansia, profundamente. James abrió los ojos con un repentino dolor, se separó de ella y cayó fulminado. Como tenía bien cogida a Lily, cayeron los dos con ruido, ella sobre él.

-Oh, James Potter… haber estado en ti ha sido grandioso.- susurró nuevamente ella, apoyada en sus dos manos sobre el suelo, mirándolo con ternura. Lo asió por los brazos y lo arrastró. Hurgó en su ropa, extrajo y se puso la capa de invisibilidad cubriendo también al chico. Un candil empezó a alumbrar débilmente el pasillo, con lentitud.

-Sé que estáis por aquí y no deberíais… la noche es larga, puedo colgaros de los pulgares aún mucho tiempo, así aprenderéis…

La señora Norris lo acompañaba, bajo la capa era imposible para Filch verlos. Mas al recorrer algo más adelante el pasillo y acercarse a ellos, la gata erizó el lomo y dándose la vuelta se marchó despavorida por donde había llegado.

-Querida¿los has visto? Condúceme.- interpretó con alegría sádica el celador, y se fue tras ella. No supo traducir el pánico e intuición de su gata.

-Tú quédate aquí, James. Aquí estarás bien… -murmuró a su rostro pálido y desmayado.- Cuando esté saliendo en Sol volverás a tu cama¿verdad que sí? Ese lugar mullido donde nacen los sueños y las pasiones. No olvides ir, no.

-¿No sabéis dónde está Lily?- chilló Alan.- ¿Y por qué no salís a buscarla?

-Bueno, fue detrás de James…- explicó Remus.- En cuanto lo encuentre volverá, Lily no querrá que Filch la encuentre.

-Además, no necesita que nadie vaya a decirle que debe volver a la torre, ella como prefecta lo sabe bien.- sentenció Nick convencida.

-Sí, pero lo mismo lo encuentra y se quedan por ahí de todos modos… Hogwarts de noche se queda romántico…- añadió Sirius.

-Bueno, Lily me dijo cuando salió que volvería enseguida.- intervino Aine.

-Eso también lo dice Sirius a menudo.

-¡Ya está bien!- explotó Alan.- Voy a por ella.

-No seas tonto.- lo detuvo Aine.- Lily lo lamentará si te castigan por ir a buscarla.

-Si en quince minutos no está, no te dejaré retenerme de nuevo.

-Alan, deja de hablar como si te fuera la vida en ello, por favor.- le pidió Nick desde su asiento.

-Cállate, estás borracha.- ofendido, subió hasta su habitación, dispuesto a esperar el tiempo que había dicho.

-¿Borracha?. ¿Yo? No lo estoy¿verdad que no?- se echó el aliento a sí misma.- Bah, no, sólo está enfadado. Cómo me revienta que no se deje a una pareja en la intimidad…

-Y a mí, es muy fastidioso.- agregó Sirius mecánicamente. Cuando Aine comenzó a reírse y Remus y Peter hicieron otro tanto, se dieron cuenta de la situación y se miraron algo vergonzosos.

Nick se rió.

-Lo que es la intimidad¿eh?- dijo, y subió también a su habitación para evitar continuar con la escena.

-Ejem, bueno,- Sirius se levantó- iré a servir tras la mesa, que veo bajos los ánimos. ¡Una cerveza de mantequilla a quien olvide lo que acaba de ocurrir!

-¡Yo creo que vale más de una!- exclamó Peter entusiasta.

Alan bajó algo más tarde de lo que había dicho, cuando ya se habían olvidado de él, y se propuso hallar a Lily. Y si estaba con Potter e interrumpía, casi mejor. El riesgo es que ella podía definitivamente enfadarse con él de por vida, pero no tenía por qué suceder.

Frenó en seco. Retrocedió un par de pasos: allí estaba Lily, asomada a una ventana, contemplativa, etérea.

-Anda¿pero qué haces aquí?

-Hola, Alan. Estaba pensando. Es por el frescor de la noche.

-Es más bien mucho frío.- puntualizó- Te he buscado para que volvamos a la torre.

-¿Por qué?. ¿No quieres que nos quedemos aquí, que estemos solos?

-¿Cómo?- Alan empezó a ponerse nervioso y preguntó.- ¿Dónde está Potter?

-En realidad no sé…

Le tocó el brazo, cerrando la distancia. Cuando más cerrada se encontraba, se bloqueó. De repente no se podía mover.

-Simplemente vámonos a la torre¿de acuerdo? No me voy a ir sin ti… te pongas como te pongas.

La agarró de la mano, y aunque ella sentía que no podía moverse, el chico podía dirigirla.

Las luces del nuevo día comenzaron a brillar y todos los alumnos se levantaron tarde aquella mañana. Algunos ni siquiera podían hacerlo.

-Ah… estoy hecho polvo de escarabajo.- murmuró Sirius volviendo a tumbarse pesadamente sobre la cama.

-Eso te pasa por no hacerme caso.- le dijo Peter, que estaba tan cansado como él.

-No es culpa mía si aquellas chicas sólo querían que las sirviera yo.

-Lo que es culpa tuya es querer atenderlas a todas hasta que se fueron.

-No me envidies, Colagusano. Soy un buen barman, no podía dejarlas.- se disculpó sonriendo.

-Claro, claro.- contestó Remus irónico.- Te hubieran retirado la licencia oficial.

-¿James aún duerme, o qué?- bajó la voz al percatarse de que aún podría estar durmiendo.

-A saber lo que harías con Evans por ahí.

-¡Canuto!- se rió Remus, mientras agarraba una túnica limpia para vestirse.-Yo no lo oí llegar.

-Quizá lo hizo despacio para no despertarnos.

-Pero¿tan tarde llegó?

-Ni idea. Vamos a desayunar, hay que recuperar energías para sacar luego a éste de la cama.

Y salieron de la habitación con cuidado de no despertar a James.

En el Gran Comedor nadie hablaba mucho, sólo metían más ruido los más pequeños. Cuando acabaron de desayunar, los merodeadores se acercaron a Lorraine y Nicole, que comentaban la plana de El Profeta de la mañana.

-Eh¿qué noticias tenéis de Lily?

-¿A qué viene esa pregunta, Black?

-Porque James está rendido.- respondió sugerentemente. Lorraine hizo una mueca y negó con la cabeza, mientras Nick no reprimía una sonrisa.

-Lo cierto es que hace bastante habrá bajado porque la cama estaba hecha.

-¿Y si no se ha acostado?-inquirió Peter repentinamente.

-No seas tonto¿cómo no se va a acostar?. ¿Qué va a hacer por ahí toda la noche?

-Bueno…

-Nosotros nos volvemos a la torre. Ayer fue imposible acabar Encantamientos.- y tras despedirse, se salieron del comedor.

-Será mejor despertar a James. Él tampoco lo terminó.

-¿Qué les pasará a estos dos?- se preguntó Sirius.- Están descontrolados. Mira que le dije a Cornamenta cuando empezó con Evans que le iba a coger gusto a perderse con ella…- se sonrió.- Fuera de bromas¿le ocurrirá algo?

-No lo sé, pero yo no creo que sea nada para preocuparse.

-Es que tengo la sensación de que le pasa alguna cosa. Espero que tengas razón y no sea nada.

Reabrieron las ventanas y las cortinas. Descorrieron el dosel.

-Arriba, amigo, que se te va a juntar el desayuno con la comida.

Observaron a James, que se revolvía en las sábanas molesto por la luz. En verdad, como apuntó Peter, no tenía cara de tener hambre. Parecía totalmente enfermo, muy pálido y sus ojos estaban aguados como si fueran a desaparecer convertidos en lágrimas. Su cuerpo estaba encogido, aunque luego vieron que se debía a la postura al dormir la que les había dado ese efecto. Peter dio un paso hacia atrás.

-Pero, tío¿qué te han dado?- se asombró Sirius muy sorprendido.

-¿Te encuentras bien, Cornamenta?- preguntó Remus preocupado.

-Es evidente que no.- le respondió el primero con obviedad.- ¿Qué tienes?

-Silencio.-les pidió una voz ronca y esforzada.- Me duele mucho la cabeza. Mucho, mucho…

Sirius volvió a correr un poco la cortina porque a James parecía molestarle la luz.

-Pero¿qué…?

-Vale.- interrumpió.- No sé qué me pasa, pero no me siento nada bien.

-Pues intenta levantarte, y te llevaremos ante la señora Pomfrey.- le dijo Remus cariñosamente.

-No, no quiero ir. ¿Qué voy a decirle? Creo que se me pasará.

-¿Cómo que "creo"?

-No iré. No a menos que comience a agonizar.

-James…- lo riñó Sirius.- ¿Se puede saber qué es lo último que recuerdas?. ¿Qué narices estabas haciendo?

-Estaba entrando en el Bosque. Recuerdo que volví, pero no sé qué hice.

-¡Pues estamos buenos!. ¿No recuerdas lo que pasó por la noche?

-¿Qué pasó?

-Que no se te vio en toda la noche… ya no sabremos lo que ocurrió, estarás contento.

-Sirius, basta de bromas ya.- terció Remus.- ¿Quieres que hagamos algo?

-Ayudadme a que me levante, no quiero seguir en la cama. Quiero ver a Lily.

-¿A Lily?. ¿Ahora?- se preguntaron a la vez Peter y Sirius, mientras Remus, sin decir nada más, le ayudaba a incorporarse lentamente.

-Sí, tengo que verla.

Parecía tan decidido a que nadie iba a cambiar esa idea suya, que ninguno más dijo nada. Cuando bajaron de la habitación y James respiró de forma más limpia y profunda, se fue sintiendo mejor poco a poco, aunque seguía estando terriblemente pálido.

Alan Kent estaba en la sala común, colocado en la mesa, leyendo el libro de Transformaciones. Remus, Peter y Sirius no habían pensado en decirle algo porque no se llevaban bien con él y además sabían que se había alejado de Lily, con lo que el motivo principal para dirigirle la palabra era menor. Por eso se sorprendieron de que fuera además precisamente James quien le dirigiera la palabra.

-Kent, hola.

-Hola, Potter.- respondió él en su tono de siempre hacia James, sin apartar los ojos del libro.

-No quiero molestarte, pero quizá sepas dónde está Lily.

Entonces, rápidamente levantó la vista y cerró su libro. De repente estaba preocupado.

-¿Cómo?. ¿No lo sabes? Yo no sé dónde está. Ayer por la noche fui a buscarla porque no volvía.

-¿Al final fuiste?- interrumpió Sirius, enfadado, pensando que era un le golpeó disimuladamente para que callara, pero aquel no se inmutó.

-Sí.- contestó con voz desafiante.- Pero cuando la encontré, Potter no estaba con ella. No es por preocupar, pero creo que no se encontraba bien.

-¿Qué pasó?

-Nada extraño.- farfulló laxo.- La traje a la torre y después me fui a la cama. Aquí ya no quedaba nadie.

-¿Y estás seguro de que ella subió a la habitación?

Alan comenzó a mosquearse.

-¿Por qué no lo habría hecho? No la vi subir las escaleras si te refieres a eso, pero ¿adónde iba a ir a esas horas?. ¿Se puede saber si le ha pasado algo a Lily o vas a seguir interrogándome sin decirme nada?- James se mareó un poco, y se sentó al lado de Alan.- Qué le habrás hecho… ella antes no hacía esas cosas.

-Siendo muy suave, vete a paseo, Kent. Tú no la has dejado en paz, siempre agobiándola. – agregó Sirius. Remus le golpeó de nuevo.

-¿A ti te importa?

-Eres tú el que no sabe dónde está.

-Y vosotros tampoco. Como sea por Potter que le ha ocurrido lo que sea, va a quedarse mucho más pálido de lo que está ahora. Sólo digo eso.

Agarró su libro, y con rudeza, se levantó de la mesa quedándose muy cerca de darle con él.

-Eso no hace falta que me lo diga.- susurró el chico algo abatido.- Si le ha ocurrido algo por mi culpa...

-¿Vas a hacerle caso al manipulador retrasado?- preguntó Sirius.- Por encima de mi cadáver.- le cogió del brazo.- Vamos a buscarla.

Espero que os haya intrigado el capítulo o algo así, ahora me encuentro agobiada por los exámenes, pero ya los acabo pronto¡tranquis! Quizá entonces pueda estar un poco más activa, cuento con eso.

Gracias por leer el capítulo, y veremos si cae algún review…

Saludos:

RL-P

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