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Anime/Manga » Shaman King » IZUMO: UN AMOR DE VERDAD
Itako Ana Tenshi
Author of 9 Stories
Rated: T - Spanish - Romance - Reviews: 37 - Updated: 08-19-10 - Published: 01-17-05 - id:2224017

HOLA A TODOS LOS QUE HACEN, HAN HECHO O HARÁN EL FAVOR DE LEER MI FIC, ME GUSTARÍA PEDIR UNA GRAN DISCULPA, PERO NO TENGO PERDÓN DE DIOS (IMAGINO QUE DE NINGÚN DIOS, BUENO A LO MEJOR DE YOH SÍ), LA TARDANZA A SIDO EXCESIVA, PERO AHORA SÍ LE ESTOY ECHANDO GANAS, BUENO POR FAVOR PERDONEN Y ESPERO ME MANDEN ALGÚN REVIEW, AUNQUE NO LOS MEREZCO ¿VERDAD?

CAP. 14 – FRAGMENTOS BRILLANTES

Sostenía con tal fuerza esa hoja que el papel crujía continuamente mientras leía con incredulidad y rabia cada palabra, al fin la colocó en la mesa con más fuerza de la necesaria, con aquel golpe deseaba borrar lo escrito junto con todo cuanto amargaba su existencia y evitaba su felicidad, deseaba llorar, gritar frustrada, reclamar, rebelarse, estaba desesperada y comenzó a caminar por su habitación pasando sus manos de porcelana por sus dorados cabellos en tanto una idea llegaba a su atormentada cabeza, tomó la carta recibida y la desesperada sacerdotisa salió del lugar.

E – e – E

Ana corría por la ciudad, sabia exactamente a dónde ir aun cuando no sabía si eso le ayudaría en algo, por lo menos deseaba obtener un consejo y el apoyo que tanto le faltaba, al fin después de un buen rato y casi exhausta llegó a un gran edificio de departamentos, la puerta del lugar estaba abierta y entró aminorando su paso y al final se acercó a la puerta buscada con gran lentitud, pero al llegar no se detuvo ni un segundo a pensar simplemente tocó el timbre y esperó impaciente hasta que vio como se abría el umbral dejando ver a una joven un poco más baja que ella, de celestes cabellos y encantador rostro.

-Pilika necesito alguien con quien hablar– dijo la Itako abrazando a la muchacha con gran dolor en su tono, pero sin derramar una sola lágrima.

-Ana– exclamó la muchacha preocupada por la sorpresiva llegada de su amiga, ambas entraron y Pilika le pidió se sentara en uno de los sillones de la pequeña estancia del departamento, la joven de cabello rubio le obedeció en tanto permanecía con su mirada clavada en el suelo.

-¿Qué sucede contigo?, ¿ya regresó Hao? Dime Ana, por favor no te quedes en ese silencio porque no me gusta ver a mi mejor amiga tan abatida.

-Pasa que ya todo se acabó, no puedo estar con Yoh, mañana la realidad me va a alcanzar aunque traté de huir de ella fui estúpida, mira– extenuó dándole el papel que apretaba entre sus manos presurosamente doblado. La peliazul lo tomó y comenzó a leer con gran atención:

MI ANA;

De qué otra manera podría llamarte si pronto lograré hacer valido ese título y esta vez lograré que sea por tu voluntad sin obligarte ni tener resistencia de tu parte, la última vez que intenté poseerte no tenía derecho pues mi fuerte y necio orgullo me había cegado sin dejarme ver mis imperdonables debilidades, pero para nuestro próximo encuentro tendrás ante ti a un nuevo shaman digno de ser tu esposo.

La familia ya está de acuerdo conmigo, mañana me tendrás a tu lado, por ello le pedía a mi abuela te entregara esta carta justo en este momento, además les he pedido arreglen todo para casarnos lo más pronto posible, espero disculpes a la abuela Kino por no decirte nada pero le pedí guardara esto como un secreto hasta mi regreso, así que espero dentro de una semana convertirte en mi esposa.

Por cierto, no creas que estoy ignorante de tu renuencia para conmigo, mi abuela pone como excusa tu juventud, pero siempre me tuviste cierta aversión, sin embargo no te creo tan débil como para desear estar a lado de alguien sin poderes, tu mereces ser la mujer de un shaman poderoso y líder de una familia de puro linaje shamanico como los Asakura, además jamás aceptaría por esposa a una mujer que no fuera digna de mi apellido y por supuesto nunca a una de esas insignificantes humanas.

Cuanto quiero decir es: te amo Ana y serás mía, te entregarás a mí, a quien te merece, probablemente te parezca cruel, altivo y orgulloso, pero es mi manera de ser y mi único deseo es ser digno de la Itako a quien me unieron en compromiso hace varios años atrás, la mujer de la cual obtendré una poderosa descendencia digna de los Asakura.

TE IDOLATRA ASAKURA HAO

Pilika no pudo evitar el impulso que le hizo arrugar la carta hasta convertirla en una bola de papel para después tirarla al suelo en tanto varios insultos escapaban de su boca con rapidez y espontaneidad:

-Pervertido– dijo cuando terminó de arrojar improperios acerca del remitente –además te escribe como si fueras alguna clase de mascota, para él el matrimonio es un título de propiedad, solo eso.

-No Pilika, yo soy la que estoy mal, yo soy la que se olvido de quien era, le debo todo a la familia Asakura y cómo les pago, sembrando la discordia entre sus dos herederos, portándome como una cualquiera, ahora sé que debí hablar con la verdad– dijo con pesar.

-Tu no te puedes casar con Hao– le reclamó su amiga poniéndose de pie.

-Tengo que– respondió con una expresión tan indolente y despreocupada que asustó a Pilika –cumpliré mi palabra y obligaré a Yoh a despertar, a darse cuenta de que no podemos comportarnos como dos ilusos.

-¡Basta Ana, ya basta!– estalló de pronto la peli azul –no te comportes como si no sintieras, no trates de fingir, sé que te sacrificarías con tal de no saber como reaccionaría Hao en contra de Yoh, pero no ves que ese encuentro llegará tarde o temprano, sin importar si destruyes tu vida uniéndola a la de un hombre que detestas, no pretendas que crea que puedes soportarlo sola.

-Sabes lo que quisiera, quisiera decirle a Hao la verdad, para que me matara, para que desquitara en mi todo su coraje y cuantas veces me preguntara el nombre de ese a quien le pertenezco me quedaría callada, aunque hiciera lo que fuera– dijo estallando en llanto, Pilika la abrazó y ambas lloraban desesperadas.

-No digas eso amiga– suplicaba la muchacha –no digas eso, además yo sé lo que en verdad te pasa, y te agradezco tanto que sea a mí a quien te confías, llora Ana te hace falta desahogarte, pero no digas cosas tan terribles siempre vas a contar conmigo y ya verás como encontramos una solución, debe haberla– decía la joven en tanto pensaba en algo para aconsejar a la rubia sacerdotisa.

E – e – E

Faltaba menos de una semana para que terminaran las vacaciones de verano, por ello Len estaba completamente concentrado en el repaso de las últimas lecciones vistas antes del periodo de descanso, ya había verificado que los trabajos encargados por los profesores estuvieran concluidos correctamente, se suponía que Yoh estaba sumido en la misma actividad, pero cualquiera podía darse cuenta de cuan distraído estaba el castaño, con la mirada fija en las hojas de un libro pero sin comprender una sola palabra, al fin el de ojos color oro fijó sus místicas pupilas en su amigo y le habló:

-Deberías dejar de hacerte el tonto– le amonestó con seriedad –en media hora no has cambiado de página, no pretenderás que crea que tardas más de 30 minutos en leer una cuartilla, ¿o sí?

-Tienes toda la razón Len– dijo el aludido cerrando el libro con más fuerza de la necesaria – es que me siento intranquilo, como si algo estuviera mal, este sentimiento no me deja concentrarme en nada, tal vez Ana…

-¿Quieres dejar de alucinar?– lo regañó el chino –sólo veo una cosa mala en todo este asunto, si no le dedicas más tiempo al estudio vas a reprobar el curso, debes subir tus calificaciones, recuerda que este año debemos presentar el examen para la universidad.

-Tienes razón, lo siento– dijo Yoh volviendo a abrir su libro en la página donde se había quedado y esta vez tenía toda la intención de concentrarse en el estudio, sin embargo apenas había terminado esa frase cuando el tono de un celular interrumpió el silencioso ambiente, el oji dorado sacó con rapidez su teléfono y vio que había recibido un mensaje de su novia, lo abrió para leerlo en silencio y le asombró bastante cuanto vio.

Len pasa algo maol ncsitamos vrnos, invntl algo a Y no lo prcups, t veo afuera dl edif n ½ hr. Bsos TQM.

El chico quedó desconcertado y en un parpadeo planeo una excusa y preparó sus expresivos ojos de oro líquido para disimular la verdad de cuan preocupado se sentía por el inquietante mensaje, sólo cuando se sintió listo para levantar su rostro miró de frente a su amigo:

-Tenías razón, la catástrofe es que olvidé llevarle a Pilika unos libros que me pidió, iré a llevárselos en seguida, ¿me acompañas?– propuso para disimular un poco la verdad, pero rogando a los grandes espíritus que le diera una respuesta negativa.

-No, ve tu, no quiero estorbarte– comentó el chico con una pícara sonrisa –además tal vez así me pueda concentrar mejor– Len salió de su casa creyendo más que nunca en la existencia de los dioses… y en la ingenuidad de Yoh, porque él era malísimo mintiendo y había logrado convencerlo.

E – e – E

Pilika esperaba con impaciencia sentada en el escalón de la entrada del edificio de departamentos donde habitaba junto con su hermano, cuando algún vecino entraba y la veía con curiosidad ella simplemente sonreía y saludaba con espontáneo buen humor, a pesar de cuan mal se sentía sólo le quedaba disimular, miró su reloj, era la hora señalada y como si hubiese aparecido de la nada Len estaba ya frente a ella, la peli azul se levantó velozmente y se arrojó a los brazos del muchacho para besarlo apasionadamente.

Aún cuando la reacción de la ainu lo agarró por sorpresa el correspondió el beso con la misma pasión, hasta que recordó lo incorrecto de su efusividad cuando se encontraban a media calle, lentamente se separaron y él estaba sumamente sonrojado a causa del momento romántico, pero algo lo dejó impactado, los ojos de su novia estaban anegados por grandes lágrimas.

-¿Qué pasa?– cuestionó alarmado –por qué ese mensaje tan misteriosos y preocupante, dime por favor Pilika– terminó suplicando en tanto silenciosas lágrimas continuaban cayendo de los ojos de la joven.

-Es que no sé ni por dónde empezar– dijo entre sollozos que apenas hacían comprensibles sus palabras. Después se llevó las manos a su rostro para tratar de controlarse pero sólo consiguió aumentar su llanto, el shaman estaba un poco apenado pues quienes pasaban no hacían más que quedárseles viendo con desaprobación pues creían que era una pareja haciendo una escena en la vía pública, ante esto Len los miraba con frialdad.

-No sería mejor que entráramos– propuso él para dar fin al espectáculo de los mirones.

-Hao llega mañana Len– dijo ella pareciendo ignorar sus palabras para abrazarlo –Ana está aterrada, no sabe qué hacer, no quiere ni pensar en lo que es capaz de hacerle a Yoh si se entera de lo que hay entre ellos.

-Ella está en tu casa– comprendió al fin el joven la razón de estar platicando en plena calle.

-Sí, no pude dejarla ir, cuando llegó empezó a hablar sobre aceptar el compromiso, después me dijo que dejaría que Hao supiera la verdad pero sin decirle a quien amaba y él la matara, después lloró por horas y cuando pensé que se había calmado volvió a decir cosas terribles, dijo que si Hao descubría todo no dudaría en despedazar a Yoh, lloraba y gritaba que… que… no puedo, no puedo ni decirlo– su llanto ahogo de nuevo sus frases y el muchacho sólo pudo abrazarla con todas sus fuerzas destrozado por ver a quien amaba tan afligida.

-Traquila mi amor, vamos arriba, déjame hablarle, tal vez yo…

-No lo entiendes, sólo habla de suicidarse, dice que no tiene otra opción, no sé porque dice eso, incluso nos amenazó a mi hermano y a mí con irse a donde no pudiéramos detenerla si le impedíamos irse, pero en ese momento se desmayó, no entiendo por qué está así, Len por favor, te lo ruego ¿dime que hago?– pero el sahaman de China se había quedado sin palabras su mente estaba como trabada por aquel impacto, Ana estaba pensando en quitarse la vida, era absurdo, no era lógico pretender una solución así de estúpidamente drástica y loca.

A menos que… cuanto empezó a formarse en su mente era la única respuesta al comportamiento de la muchacha, siempre tan centrada solamente espontánea al momento de estar junto a Yoh, junto al hombre a quien amaba, el único capaz de hacerle perder la cabeza, sólo ese muchacho de cabello castaño la hacía actuar sin pensar en nada más que el instante, por eso esa idea cada vez se formaba con más claridad en su cerebro.

-Debo verla Pilika, déjame hablar con ella, alguien debe hacerla entrar en razón.

-No sé si habrá despertado ya– dijo la muchacha de celestes cabellos en tanto secaba el llanto de su rostro –le dije a mi hermano que la cuidara y que si despertaba y continuaba con lo mismo la amarrara si fuera necesario, no supe qué hacer, si Yoh la ve así no sé que sea capaz de hacer y luego si ve la carta…

-¿Qué carta?– Pilika le contó acerca de la misiva que lo había iniciado todo y le explicó a grandes rasgos cuanto decía en tanto se dirigían al interior del inmueble.

Len entró cautelosamente al apartamento y vio a Horo- Horo quien permanecía sentado en uno de los sillones de la pequeña estancia, Len vio hacia donde éste miraba y descubrió a Ana quien estaba de pie frente a una de las ventanas, su mirada perdida en el citadino paisaje se reflejaba en el vidrio, con paso lento tanto Len como Pilika tomaron lugar junto al muchacho peli azul.

-No se comporten como si estuvieran frente a una sonámbula– reclamó con aspereza la rubia sin voltear hacia ellos, había visto todos sus movimientos a través del reflejo en el cristal.

-Estás más tranquila– afirmó más que preguntó Pilika.

-Pienso que no volveré a saber lo que significa esa palabra, porque desde el momento en que me dejé llevar por mis sentimientos no he tenido un momento de tranquilidad, no puedo dejar de pensar en las consecuencias de mis estúpidos actos, ahora me doy cuenta de que sólo he fingido tranquilidad cuando ya ni siquiera la recuerdo– explicó la rubia con frialdad.

-Entonces también has estado engañando a Yoh, por qué él se esfuerza en ser feliz a pesar de todo mientras tu te empeñas en ser desdichada a pesar de todo– reclamó Len con crueldad en tanto se ponía de pie y caminaba hacia ella dejando sorprendidos a los hermanos que sólo lo miraban en silencio.

-Yoh siempre ve lo bueno en donde no lo hay– dijo la de dorados cabellos soltando una amarga y sarcástica risa –el vería el lado positivo de una bomba atómica– continuó ella cuando detuvo su sombría carcajada –pero es inútil continuar discutiendo con ustedes, jamás entenderán la situación en la que me encuentro, lo que estoy provocando.

-Deja de comportarte como una idiota Ana, tu eres quien parece no comprender la cosa más sencilla del mundo– le gritó Len con exasperación provocando que Pilika se colocara a su lado para intentar contener sus palabras pero ya nada ni nadie podría detener cuanto el Tao tenía por decir –es absurdo que pretendieras cumplir un compromiso con el hermano del hombre que amas, nada ni nadie puede obligarte a amar a un ser como Hao, ni una promesa ni el honor, el deber o el agradecimiento, maldita sea somos shmanaes pero esto no es la edad media y por último: contigo o sin ti como excusa Yoh y Hao terminarán enfrentándose, eso no lo evitarás con nada, deja de culparte siempre por todo.

-Es que tuve la culpa, pude detener esta situación cuando había remedio, cuando no había consecuencias…

-Rechazando a Yoh?

-Sí exacto, casándome tal y como lo prometí y no mezclándome en un tonto y absurdo romance de novela de caballeros, tu mismo lo has dicho somos shamanes esto no es la edad media, entre shamanes aun en nuestros tiempos, estamos hablando de cuestiones de honor y por eso me queda sólo un camino

-Crees que hay honor en destruir tu vida, la de Yoh o cualquier otra, incluso una que parece no existir todavía– ante aquel enunciado la muchacha volteó a verlo en sus ojos de color de la noche había una pregunta que contestaban afirmativamente las felinas pupilas de quien tan sabiamente le había hablado. En cuanto lo entendió todo a su alrededor se volvió borroso y la Itako cayó al suelo inconsciente.

E – e – E

Yoh había logrado estudiar un poco, pero conforme el tiempo pasaba se fue inquietando más, el presentimiento de que algo malo pasaba no lo había abandonado y la tardanza de su amigo no ayudaba a su estado de animo, aunque no le cabía en la cabeza que hubiese un problema entre Len y Pilika pues desde que unos días atrás Horo había aceptado la relación entre su hermana y el heredero Tao ellos estaban muy felices, pero esa extraña tardanza no le decía nada bueno, pensó en llamar a Ana al templo, pero un día antes lo había intentado y quien contestó fue su abuelita lo cual casi le provoca un infarto.

Además desde tres días atrás la rubia sacerdotisa parecía demasiado ensimismada, no se sentía tan cercano a ella como antes, algo estaba pasando entre los dos, algo que la muchacha parecía no desear discutir, el imaginaba que se trataba de la próxima llegada de Hao, ya no podía tardar en regresar, porque había pasado más de un mes, eso lo acercaba cada vez más al momento de descubrir su relación con Ana y seguramente tendría que enfrentarse a su hermano, el no renunciaría con tranquilidad a su prometida y menos ante quien consideraba inferior a él.

Pero los pensamientos que resquebrajaban su cabeza se detuvieron de golpe cuando su teléfono celular comenzó a sonar, contestó casi de inmediato para saludar a Len quien sonaba algo preocupado, Yoh pensó en hacerle alguna broma acerca de su solemne tono, pero cuanto escuchó le dejó con las palabras atoradas en su garganta y su rostro lívido decía cuan preocupado se sentían por las palabras dichas por su amigo.

E – e – E

Llegó tan rápido como pudo al departamento de los Usui y vio ahí a sus amigos, Ana estaba en un sillón sentada entre Pilika y Tamao, la primera se había levantado para abrir y sin decir más palabras que "pasa", volvió a su lugar, Len lo miraba serio y silenciosos desde un rincón, en la mesa del comedor estaba Horo- Horo, mirando varias tazas de té intactas, todos estaban callados, Yoh clavó sus ojos en la mujer que amaba y a quien veía bastante tranquila a diferencia de la situación descrita por su amigo, Ana se levantó de entre sus dos amigas, caminó velozmente hasta el portal y abrazó a Yoh quien se quedó petrificado y sólo atinó a abrazar a la joven atrayéndola a él con protectora fuerza.

-Vamonos, por favor, necesito hablar contigo– le murmuró al oído.

-Nos vemos luego– fue lo único que pudo decir Yoh antes de que ambos abandonaran el lugar.

El camino al templo fue un infierno de pétreo silencio, ambos caminaban como por inercia, Ana continuaba abrazada al castaño shaman quien la aferraba de la cintura con delicadeza, pero eso no calmaba su torturada mente, nada les interesaba, ni la gente a su alrededor ni la lentitud de sus pasos, por un momento el joven pensó en si su abuela se habría percatado de la larga ausencia de la Itako y dadas las circunstancias en que pronto estarían envueltos el muchacho casi rogaba ser sorprendidos llegando juntos y acabar de una vez por todas con las farsas y enfrentar cuanto viniera con la frente en alto.

Tardaron como el triple del tiempo normal en llegar al templo y contrario a cuanto hubiese querido Yoh el lugar estaba desierto y en penumbras, acompañó a la rubia sacerdotisa hasta su habitación, esa en donde varias noches se habían unido en amorosas y pasionales horas en las cuales se habían demostrado su amor, por más esfuerzos que hizo el joven Asakura no pudo evitar rememorar cada uno de esos hermosos momentos pasados con la mujer amada.

La joven se separó de él sólo para encender la luz y sentarse junto a la ventana del cuarto, todo sin decir nada, era como un robot insensible e incapaz de producir sonido alguno, era de esos ratos en los cuales la falta de sonido es ensordecedora, el ambiente era tan pesado que ambos jóvenes se sentían aplastados por las circunstancias, jamás habían vivido nada tan desagradable en aquel lugar, ni en todo lo que llevaban de conocerse, ahora ambos deseaban volver a ser niños, envueltos en un amor platónico, incomprensible y sencillo, sin complicaciones.

-Dijiste que bebíamos hablar– dijo al fin Yoh harto de la falta de palabras de la muchacha cuyos dorados cabellos caían en cortina a un costado de su rostro cubriendo sus finos rasgos.

-Escuché lo que te dijo Len, así que dime qué opinas, mañana llega Hao, ¿qué vamos a hacer? Pero dame una respuesta razonable no basada en sentimentalismos ni sustentada por la excusa del amor verdadero– comentó ella con crueldad.

-Crees que le temo al hecho de que regrese, no Ana, ni a él, ni a enfrentar a mi familia, ni a la verdad, contrario a ti.

-Te equivocas, me he dado cuenta de que no temo a nada de lo que me pueda suceder, sólo temo perderte, temo verte enfrentar a Hao y que a él no le importe matar a su propio hermano con tal de defender su orgullo herido y su mancillado honor, conozco tus límites, pero no los de él y eso me asusta demasiado– dijo rompiendo en un llanto desgarrador, era terrible su forma de llorar porque Yoh jamás había visto un dolor más sincero, se hincó a lado de ella y la atrajo hacia él.

人 夢中で駆け出した/ Futari muchuu de kakedashita

朝焼けの街を/ Asayake no machi o

偽りを全部脱ぎ捨て/ Itsuwari o senbu nugisute

そっと 隠れてきらめくかけらを/Sotto kakurete kirameku kakera o

心に ギュッと 集めながら/ Kokoro ni GYUUTO atsumenagara.

Ambos corremos en medio de un sueño,

esperamos el amanecer

destruyendo y abandonando las mentiras,

tranquilamente ocultamos los Fragmentos Brillantes.

Reuniéndolos en el corazón.

-Ana piensa en todo cuanto hemos vivido desde el día que nos conocimos– le dijo sin soltarla y aún escuchando los sollozos de la joven –cuando nos separamos nos resignamos a guardarlos en nuestra alma, en nuestro corazón, la mente podía olvidarlo, pero no el corazón, los custodiamos como pedazos de un tesoro, eran fragmentos de luz, pero yo ya no puedo conformarme con eso.

-No quiero perderte por mi causa– le susurró ella con desesperación, el comenzó a besar el rostro de la joven rozando con sus labios las humedecidas mejillas.

-Lo sé Anita, pero no es sólo por ti por lo que me he rebelado– le dijo con dulzura entre besos –es que ya no quiero que por ratos nos deshagamos de las mentiras y las máscaras y que vivamos momentos a escondidas, hermosos instantes, pero ocultos, brillantes pedazos de nuestra vida que debemos conservar en el corazón pero no esconderlos, ya no más Ana, quiero una vida luminosa, no pedazos y de esa luz poder guardar algo, para recordar cuando nos sintamos desesperados o tristes, pero no esconderlo como si nuestro amor fuera indigno.

-Tienes razón Yoh, también quiero que todos puedan comprender nuestro amor, y que guardemos lo más maravilloso, también quiero saber lo que es tener fragmentos brillantes– dijo para unirse a él en un apasionado beso que los llevo a iniciar otra noche de sublime amor en tanto una melodía de dulzura rodeaba el momento que algún día se convertirían en FRAGMENTOS BRILLANTES.

CONTINUARÁ…

Bueno, algunas aclaraciones finales, primero sólo tuve un review, el cual agradezco muchísimo a JINETH ROMERO:

Discúlpame por favor por el larguísimo tiempo que te deje en la intriga de qué va a pasar, muchas gracias por tu opinión acerca de mi fic y espero lo sigas leyendo. Bye.

Otra cosa mariposa, el TÍTULO: el capítulo se iba a llamar de otra forma, pero cuando lo estaba escribiendo se me vino a la mente una canción de Shaman King llamada KIRAMEKU KAKERA (Fragmentos Brillantes), la canta Megumi Hayashibara- sama e imagino que ya todos la habrán oído, pero si no se las recomiendo mucho, es una de mis favoritas y además la primer canción que traduje completa de japonés a español, por eso incluí la primera estrofa en japonés y con mi traducción. Espero les guste y haber que opinan.

MUCHAS GRACIAS A QUIENES ME LEEN Y ESPERO YA NO SEGUIRLOS HACIENDO ESPERAR TANTO, PORQUE AHORA SÍ YA SE ACERCA EL FINAL, PERO YA NO PROMETO NADA, POR OBVIAS RAZONES, CUÍDENSE MUCHO Y NOS ESTAMOS LEYENDO MIAU.

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