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Author of 16 Stories |
Desde Otra Perspectiva
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Advertencias: El siguiente fic podría contener escenas lemon ysituaciones Yaoi/Slash.
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Parte 1
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Pociones era la clase más detestada de Harry Potter desde que ingresó a Hogwarts, pero aún así debería llevarla si su deseo era ser un auror. De milagro había obtenido la nota requerida en su TIMO para pasar al curso de sexto año con el profesor Severus Snape.
Ahora se encontraba haciendo prácticas adicionales con Hermione. En la otra mesa se encontraban Draco Malfoy y sus dos amigos, Vincent Crabe y Gregory Goyle, intentando hacer la poción reductora.
–Pon atención, Harry – le llamó Hermione de nuevo, vigilando la cocción del adormecedor que les asignaron – Agrega dos gotas de ese extracto de mandrágora a la mezcla y luego hay que esperar a que burbujee.
Harry hizo caso taciturno y agregó lo que Hermione le indicó. Habían varias cosas en su cabeza en lugar de la elaboración de la poción: angustia, por todo lo ocurrido años anteriores; desesperación, por querer saber cuándo terminaría ese sufrimiento; dolor, por la pérdida de Sirius.
–¡Potter! ¡¿Qué cree que hace?! – le gritó Snape.
Cuando Harry volvió a la realidad, se asustó al ver que su poción se convertía en un tornado.
–¡Le echaste muy rápido la saliva de rana! – le dijo Hermione.
–No me di cuenta...
Snape se hizo cargo del torbellino en el caldero con un movimiento de varita. Cuando terminó, volteó muy molesto hacia Harry y Hermione.
–10 puntos menos para Gryffindor – masculló.
Harry pudo notar que Draco Malfoy estaba riéndose de él puestos atrás, lo cual lo molestó aún más.
Esa noche, los muchachos decidieron hacer una reunión en su habitación. Dean Thomas y Seamus Finnigan hablaban como siempre, mientras Neville Longbottom veía si su sapo, Trevor, no estaba convulsionando después de su clase de Transfiguraciones.
Harry y Ron estaban, mientras tanto, descargándose de lo malo que fue su día.
–Aunque me repita que necesito un EXTASIS en Pociones, aún sigo detestando ese curso – renegó Harry.
–Tú sabes que esa bola de grasa que tenemos por maestro será igual de molestoso... – dijo Ron.
–A propósito ¿Cuánto se tardará Hermione? – preguntó Potter.
–No lo sé... se supone que ella iba a venir al cuarto. En primer lugar me sorprende que ella haya propuesto la idea de venir a nuestro dormitorio.
–Supongo que está soltándose... Ya tuvimos suficiente con las reglas del cuando entramos a 5to año... – Harry hizo una mueca de asco al recordar a la profesora Umbridge.
Hubieron tres toquidos de puerta. Dean, Seamus y Neville voltearon a ver y Ron abrió la puerta. Era Hermione, pero no estaba sola. Lavender Brown y Parvati Patil la estaban acompañando.
–Se suponía que ibas a venir tú sola – le dijo Harry.
–¿Qué tiene de malo con que nosotras también quisiéramos verlos a ustedes? – intervino Lavender rápidamente.
–¿En verdad quieren que nos vayamos? – preguntó Parvati, fingiendo estar ofendida.
–No. Quédense. Hay espacio para todos – se apresuró a decir Dean para impedir que Parvati se vaya. Seamus miró de reojo a su mejor amigo al entender a qué se debía esa repentina reacción relacionada con Parvati.
–La pregunta es... – intervino Ron – ¿Qué planeaban hacer al venir acá? Porque no es tan común que las chicas quieran estar en el dormitorio de los hombres.
–No sé... fue idea de Lavender – dijo Parvati.
–Pero fue Hermione la que me dio la idea – respondió Lavender.
–Yo no les insistí para que me acompañaran – respondió Hermione.
Mientras las chicas seguían respondiéndose, Harry optó por lanzar un sonoro silbido para llamar la atención de sus amigos.
–Ahora sí. Bueno, supongo que todos podremos quedarnos aquí... ¿Exactamente qué íbamos a hacer?
–Este va a ser nuestro último año en Hogwarts. Pensaba que podríamos tener una pequeña reunión, aprovechar para conocernos mejor y divertirnos – respondió Hermione.
Tal vez Ron, Harry y Hermione ya eran amigos muy cercanos, pero querían tratar más con Neville, Seamus, Dean, Lavender y Parvati después de haber pasado juntos 6 años de clases.
Para comenzar la reunión, se acomodaron en el centro de la habitación. Tenían todo tipo de cosas: dulces de Honeyducks, botellas de cerveza de mantequilla, revistas del mundo mágico, etc.
Habían comenzado rajando de lo molesto que era Draco Malfoy, pasando luego al tema Snape y sobre la disque relación de Pansy Parkinson y Malfoy.
–¿Creen que ellos dos ya hayan llegado a “Segunda Base”? – preguntó Lavender.
–Escuché en el baño de las chicas que Parkinson estaba dando revuelo por su cita en Hogsmeade con Malfoy. Luego se puso a decir que la noche del baile del Yule Ball fue “inolvidable” – les contó Parvati, recordando sobre la fiesta que tuvieron en 4to año.
–En verdad pienso que Malfoy sólo buscaba un reemplazo para Dobby – dijo Harry, tomando otra cerveza de mantequilla.
–Cuando pensaba que las chicas pisadas habían quedado en el siglo XIX, llegó Pansy Parkinson para redefinir el concepto – dijo Hermione.
–Aunque Draco no tiene tan malos gustos que digamos – rió Seamus – Hubiera sido bien rayado si hubiera escogido a Millicent Bullstrode. Comparada con ella, Pansy es un bombón.
–¿Es una chica, no? – Dean soltó una carcajada al visualizar a Bullstrode al costado de Malfoy. La chica le debía llevar unos 15 centímetros – Si no fuera por la túnica de las chicas, la habría confundido por Crabbe o Goyle – bromeó.
–Y hablando de noviazgos... – dijo Ron al darle otro mordisco a su rana de chocolate – Nunca nos contaste cómo fue con Cho, Harry.
–Es verdad... En el dormitorio de las chicas no dejaban de hablar de eso el año antepasado. Decían que ella te choteó – dijo Lavender.
–Fue... complicado – dijo Harry – Se puso a hablar primero de sus ex, después me echó en cara muchas cosas y luego se puso a defender a Marietta luego de que nos delatara con Umbridge. No aguanté más esa actitud y los dos acordamos en que hasta ahí nomás.
–Bueno, así es la vida. Hay chicas mejores... A todo esto ¿Alguno de nosotros ya tiene prospecto? – preguntó Ron.
Esa pregunta fue la necesaria para que todos adquirieran el color de cabello de los Weasley.
–¿Tan fea es la pregunta? – preguntó Ron al ver que todos habían entrado en mutismo.
–Dinos tú primero y de ahí nosotros te decimos – dijo Hermione.
–No voy a caer en ese truco – el pelirrojo se cruzó de brazos.
–Creo que mejor dejamos esa pregunta para después – dijo por fin Neville, quien había estado callado.
–Pues sí... para cerrarla, mejor, pero de ahí nadie se salva – completó Seamus.
Otro tema de conversación de los muchachos fueron los gemelos Fred y George Weasley, dos de los hermanos mayores de Ron. Aún recordaban cuando los dos se escaparon de la escuela en sus escobas. Decían que después de eso estaban saliendo con Angelina Johnson y Alicia Spinet, respectivamente. De ahí fueron comentando sobre cada pareja que pudo haber tenido Hogwarts, incluso Parvati les contó sobre lo que opinaba su hermana sobre la cita a ciegas que le habían arreglado a Ron hacía dos años.
–La verdad es que no sabía bailar ¿Contentos con eso? No era mi intención plantarla – se defendió Weasley.
–Tampoco fue tan malo... Luego de que Harry y tú se fueran a quién sabe dónde, conocimos a dos chicos lindísimos de Hufflepuff.
Al escuchar esa frase viniendo de Parvati, Dean se estremeció. Nadie lo notó, excepto Seamus, pero éste se abstuvo de hacer algún comentario.
Cuando se acabó la comida, Ron estaba buscando si habían más dulces guardados, pero no había nada más.
–No puedo creer que trajéramos tan poco – dijo Ron.
–Eso es porque eres el que come más de entre todos nosotros – le dijo Lavender.
–Creo que tengo algunas cosas... – Neville sacó de su baúl unos muffins de color azul, lo cual no dio buenas expectativas a los demás – Mi abuela las envió con la lechuza... pero hasta ahora tengo miedo de probarlos.
–No puede ser tan malo... Sólo son muffins – Seamus examinó el biscocho que les mostrara Neville.
–Deben tener algún ingrediente que no conocemos – dijo Hermione, la cual no confiaba tampoco en el muffin.
–Son sólo muffins azules. Tampoco es para que le tengan miedo – comentó Ron – Anda, Harry. Pruébalo tú primero.
–¿Por qué yo? ¿No que no había nada de qué preocuparse? – preguntó Harry con una ceja alzada.
–Nunca dije que yo quisiera... Ya estoy lleno.
Harry vio a los demás, los cuales aguardaban nerviosamente a que probara ese raro muffin. Empezó a desconfiar, ya que incluso Neville le tenía miedo a la comida de su abuela. Se repitió varias veces “Es sólo un muffin, no debe de ser la gran cosa. Lo máximo es que podría saber horrible...”
Sacó la envoltura de uno de los muffins, mientras todos lo seguían con la vista. Hermione chasqueó la lengua, Ron y Neville tragaron saliva, Parvati y Lavender arrugaron una sábana y Dean y Seamus comenzaron a hacer apuestas. Entonces Harry le dio una mordida y lo probó. Todos tragaron saliva al unísono mientras veían a Harry probar el pedacito.
–Creí que sería peor... – dijo Harry finalmente.
–Espero que no tenga efectos secundarios – comentó Ron.
–No creo. Si no, ahora me pasaría alg... – entonces Harry cayó de espaldas completamente dormido.
Hermione y Ron fueron a ver cómo estaba Harry, mientras los demás estaban sorprendidos. Neville trató de ver si había algo más dentro del paquete, tal vez alguna carta o algo parecido. Finalmente encontró una nota. Seamus y Dean también la leyeron con Neville.
–“No se olvide de darle a Alice la mitad de uno de estos muffins. A Frank debe darle una entera pero con leche tibia” ¿Qué es esto? – preguntó Dean después de leerla en voz alta.
Entonces Neville chilló de la impresión. Acababa de descubrir que su abuela le había enviado los muffins con tranquilizantes que debían de haber sido para sus padres en el hospital de San Mungo.
–N-no es nada... Mi abuela se equivocó de paquete.
–¿A quién le mandaría muffins con somníferos? – preguntó Seamus.
Neville bajó la cabeza avergonzado, ya que no quería hablar sobre algo relacionado con sus padres, pero Hermione intervino antes de que Neville tuviera que responder.
–Eso no importa ahora ¿Cuánto crees que dure el somnífero, Neville?
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Una alarma de despertador sonó. Harry despertó sobresaltado al escuchar el ruido desde el cuarto de su primo Dudley ¿No estaba él en Hogwarts con sus amigos? Cogió sus lentes de la mesita de noche y trató de buscar su varita, pero no había ni rastro de ella, ni de Hedwig, ni de su baúl de Hogwarts. No podía ser que tío Vernon le quitara sus cosas mientras dormía.
Después de vestirse apresuradamente, fue a la cocina, donde tía Petunia preparaba el desayuno.
–Tía Petunia ¿Has visto mis cosas del colegio? – preguntó Harry.
–Muchacho despistado. Siempre están en tu cuarto. Como si yo supiera – le regañó su tía – Come de una vez tu avena.
No le pareció el mejor momento para preguntar. Decidió sentarse a comer y después le preguntaría a tío Vernon. Después de unos minutos, tío Vernon y Dudley bajaron para comer un gran desayuno.
–Dudley, cariño. Apúrate que tienes que llegar a tiempo a tu primer día de clases – le dijo tía Petunia.
–Sí, mamá ¿Pero tiene que ir él al mismo colegio que yo? – preguntó el gordo señalando a Harry – Voy a tener que negar que es pariente mío.
–Niégalo nomás, Dudley – le dijo su padre, comiendo otra rebanada de pan con mantequilla – Piensa que estará a varios salones tuyo y ni vas a notarlo cerca.
Harry casi se atragantó con la avena ¿Cómo que iba a ir a la escuela de Dudley? ¿Qué pasó con Hogwarts?
Dudley terminó de comer y fue al autobús. Tía Petunia le dio un empujón a Harry para que saliera de la casa de inmediato, cosa que hizo por seguir en shock.
Extrañamente le pareció que el autobús escolar era conducido por el mismo cobrador del Knight Bus (recuerden el bus que sale en PoA). Dudley primero subió al autobús y se vio con sus amigos. Harry entró después y se frotó los ojos al no creer lo que veía. Habían alumnos de Hogwarts ahí, vestidos todos con ropa muggle. Recorrió el pasillo para buscar un asiento, principalmente para calmarse. Entonces escuchó que le llamaban.
–¡Harry! ¡Acá! – le llamó Ron.
Aún en estupefacción, Harry fue automáticamente hacia el asiento que le guardaba Ron y se sentó, esperando calmar los nervios.
–¿Te ocurre algo, Harry? Parece que te hubieras comido babosas – le dijo el pelirrojo.
–Ron... ¿Qué pasa con todo? ¿No se supone que debíamos estar en Hogwarts? – preguntó Harry.
–¿Hogwarts? ¿De qué hablas? Ya vamos a llegar. Nunca te había visto tan desesperado para que empiecen las clases.
¿Estaba volviéndose loco? Había pasado 6 años estudiando en el colegio de Magia y Hechicería de Hogwarts y ahora era sólo un muchacho más del mundo muggle.
Todo el camino se la pasó en un extraño estado de mutismo, tratando de comprobar si había perdido la cordura o algo por el estilo. Tal vez soñaba como siempre. En otros asientos, Ginny hablaba normalmente con Luna Lovegood, Neville tenía una pecera con Trevor en ella para una clase de biología.
Ya no sabía si decir algo o Ron y todos los demás en ese bus pensarían que estaba mal de la cabeza.
Al llegar a la escuela, Harry bajó nervioso del autobús. Seguía llamándose “Colegio Hogwarts”, pero todo el campus era completamente muggle. Alumnos que supuestamente eran de alguna casa de Hogwarts actuaban también como adolescentes muggle normales.
Ron lo arrastró al no ver respuesta alguna en él y llegaron hasta los casilleros.
–Sigo insistiendo que estás bien raro ¿Dudley no te ha golpeado mucho en la cabeza? – le preguntó Ron después de marcar la combinación de su casillero y el de Harry, ya que éste no parecía reaccionar.
–La verdad es que no tengo idea de qué pasa a mi alrededor... – fue lo único que pronunció.
Al ver su casillero ya abierto, Harry se sorprendió al ver libros de Física, Química, Matemáticas, Historia, etc. En lugar de un póster de Quidditch, estaba en la puerta del locker un afiche de soccer.
–Muchachos. Estaba esperándoles – dijo una voz femenina.
Al reconocerla, Harry volteó a ver a Hermione, también con ropa muggle. Tenía libros en los brazos, como siempre. Cuando Hermione les iba a decir algo, el timbre de inicio de clases sonó.
–Les tengo noticias, pero tendrá que ser después de clases. Rápido o llegamos tarde a Física.
Harry siguió por inercia a Ron y Hermione, ya que aún seguía algo aturdido por los contrastes.
Al llegar al aula, se sorprendió al ver que el pequeño profesor Flitwick daba las clases de Física. También se fijó en los que estaban en el mismo salón de clases: Seamus, Dean, Neville, Parvati, Lavender, Justin Flinch-Fletchey (de Hufflepuff), Ernie Macmillan, Padma y, por desgracia, Draco Malfoy con Crabbe y Goyle. Por ahí también estaba Pansy Parkinson.
–Miren quién llega – dijo Malfoy al ver llegar a Harry – El cabeza rajada de Potter ya está aquí.
Crabbe y Goyle hicieron unas risas torpes para seguir a Draco, mientras que Hermione y Ron ponían mala cara al ver al rubio.
Harry llegó a la conclusión de que Draco, siendo muggle o mago, seguía siendo igual de molestoso.
–Jódete, Malfoy – respondió Harry por instinto. Nunca se estaba muy confundido como para mandar a la mierda a Draco Malfoy.
Cuando vio que todos llegaron, Flitwick cerró la puerta y se dispuso a comenzar la clase.
–Buenos días, clase. Abran sus libros en la página 200. Continuaremos la práctica de vectores, ya que hoy tendremos una pequeña práctica calificada.
Harry parpadeó y se llevó la mano a la frente como si le hubiera ardido la cicatriz ¿Cómo iba a dar un examen de Vectores si las clases que recordaba de Flitwick eran sobre Encantamientos?
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¿Harry llegará a descubrir lo que está ocurriendo? ¿Por qué ya no hay magos? ¿Cómo hará Harry con su examen de Física? ¿Neville aprenderá a leer notas adjuntas antes de probar la comida de su abuela? Todo esto y más en los episodios que vienen.
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Fin del Episodio
Continúa
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Notas:
–Holas. Acá presento un fic de Harry Potter. De repente se me antojó hacerle un fic preguntándome ¿Cómo serían las clases de Hogwarts en equivalente muggle?
–Sigan mandando reviews y gracias por leer.