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Books » Lord of the Rings » De amor en tiempo de PAZ & PIPA
annebaggins
Author of 6 Stories
Rated: K - Spanish - Humor/Romance - Peregrin T. - Reviews: 5 - Updated: 03-14-11 - Published: 01-24-05 - Complete - id:2234425

Nota de la autora: Todos los personajes pertenecen a JRR Tolkien. Y a nadie más que él. Salvo Anne, of course, que es mía, mía, mía. My precious… My precious.

Perdón por tardar tanto en actualizar… ahora tengo toda la historia hecha y en máximo una semana estará subida.

De Amor en tiempos de paz y pipa:

Capítulo .26.

No supo cuándo, pero después de largo rato sin pensar en nada ni en nadie, y sin mover un solo músculo (que ya estaban ocupados en el abrazo que desde tiempo estaba ofreciendo), Peregrin tuvo la necesidad de mirar a su amiga Anne a los ojos. ¿Acaso era cierto todo eso? ¿Ella también sentía lo mismo que él, aunque jamás antes él lo hubiera sospechado de forma seria? Necesitaba preguntárselo, sin dudas. El día había traído muchas sorpresas.

Deshizo el abrazo y ella, al separársele, sólo atinó a sonreírle con vergüenza.

Volteó su mirada, estaba muy nervioso y descolocado, y aunque pensaba fehacientemente que debía concretar todas sus dudas en ese momento, le costaba sobremanera hacerlo.

Comprobó entonces que había dejado de llover y aunque las nubes continuaban en esa escala grisácea tan deprimente todo parecía comenzar a despejarse.

Suspiró mirando por última vez al cielo y tomó valor para comenzar a imitar a las nubes y blanquear sus interrogantes. Posó su mirada entonces en Anne, que no le había quitado los ojos de encima, ya que estaba observándolo con una de sus manos apoyadas en el rostro y apuntando sus ojos al perfil del joven Tuk.

Sin pensarlo ya más comenzó a plantearle sus dudas.

― ¿Quién te dio la carta? ― le preguntó, aunque inconscientemente ya conocía la respuesta a seguir ―. ¿Ha sido Merry, verdad?

Anne no cambió en nada su postura, salvo por una pequeña sonrisa que hizo trastabillar emocionalmente a Pippin.

― ¿Realmente tú crees que podría haber sido otro buen hobbit más que él? ― le respondió Anne entonces, desenfadadamente.

La respuesta no sorprendió a Pippin, quién al oírla se dejó llevar por la risa de su compañera, haciéndolo aún más feliz de lo que ya era.

― Ninguno, de hecho ― reconoció Pippin antes de sumirse al silencio, el cuál duró sólo unos instantes, ya que la hobbit que lo acompañaba volvió a interrumpirlo.

― ¿No crees que nos hemos tomado nuestro tiempo para reconocer que nos gustábamos? ― preguntó con incredulidad y cierto deje de perspicacia.

Pippin le respondió riendo a pata suelta. ¡Cuánta razón tenía con aquella pequeña frase!. Parecía mentira, pero desde el mismísimo instante en el que todo quedó aclarado con ella parecía una nueva persona, más libre, según puntualizaba su propia mente. El que Anne le hubiera contado lo que a ella le sucedía, y que congeniaran aún más que antes lo hizo feliz, y aún más despreocupado. Todos sus temores estaban fuera, muy lejos de allí.

― Una gran cantidad de tiempo, ya lo creo ― le respondió cuando pudo para la risa que emanaba desde dentro, disparatada ―. Pero, ¿sabes algo? ― comentó haciendo que ella lo viera aún más tiernamente en la misma posición de antes ―. Creo que ya no me interesa todo el tiempo perdido… después de todo ya está aclarado y queda mucho por hacer ― resolvió con altitud.

― Gracias a Merry ― enfatizó Anne con una sonrisa torva, que Pippin respondió mientras estiraba sus peludas patas sentado en la roca.

― Hace unos instantes sólo pensaba en estrangularlo cuando llegáramos a Bolsón Cerrado… ― le dijo en tono de broma, mientras recuperaba su posición inicial ―. Ahora creo que reconsideraré todo un poco más ― concluyó, riendo nuevamente.

Anne lo observó sin cambiar ni un centímetro su postura. Estaba claro que no sólo reconsideraría el enojo inicial con su primo, sino que cuando se encontrara con él le daría un abrazo afectuoso en agradecimiento por lo que había hecho. Lo conocía bastante bien como para adivinar su obrar, y eso la puso contenta. Si cabía estarlo aún más.

― ¡Y pensar que ni siquiera me hubiera percatado de lo que te sucedía a ti, o lo que me sucedía a mí, sino hubiera sido por la oportuna intervención de ese hobbit patán! ― reconoció Anne, con un poco de pena ―. Le estaré eternamente agradecida por esto que ha hecho por nosotros ― agregó y dejó que por un nuevo momento el silencio tomara protagonismo. Luego de suspirar un par de veces inconscientemente retomó la palabra ―. Entre tu indecisión y mi despiste, sino hubiera sido por Merry… ¿cuándo nos hubiéramos enterado? ― preguntó, llamando completamente la atención de Peregrin.

Él lo pensó un momento antes de responderle, sin dudas era fácil de resolver pero implicaba involucrar el tema que más le preocupaba de todo aquello: su edad.

― Por mi parte algún día te lo habría dicho, no dudes en ello ― le dijo con seriedad, y eligiendo cuidadosamente todas y cada una de las palabras que pronunciaba, cosa que no hacía muy a menudo ―. Quizás lo hubiera hecho cuando fuera más grande, cuando me sintiera más adulto… por llamarlo de alguna forma ― concluyó, sin muchas aspiraciones.

Pensó que la expresión de Anne se endurecería al escucharlo en ese plan vergonzoso o que con seriedad le explicaría que a ella también le sucedía lo mismo, pero volvió a caer en la cuenta de que era especial y que esa era una de las características que más amaba de ella.

Con cuidado, Anne se desperezó imitando la postura que había adquirido Pippin momentos antes y le sonrió más ampliamente que en ninguna oportunidad anterior.

― A decir verdad… yo también había notado aquello de que somos chicos aún para tomar una decisión tan importante como ésta… ― reflexionó dejando a Pippin sin habla ―. Pero no te preocupes ― dijo luego, con énfasis ―, ya he encontrado la solución.

'¿Encontrar la solución?', se preguntó Pippin sin poder creerlo del todo. ¿Acaso había pergeñado una de sus nuevas ocurrencias? … Tratándose de una muchacha que prefería regalar en los cumpleaños en vez de recibir… era terriblemente probable.

― Esperar ― dijo entonces, fresca y resuelta, haciendo que Pippin dejara de pensar y prestara atención a lo que ella diría luego.

A pesar de lo incompleto de sus explicaciones, Anne no volvió a decir palabra y dejó a Pippin aguardando 'algo' que indefectiblemente no llegaría.

― ¿Esperar? ― se animó a preguntarle luego, al notar que Anne no tenía intenciones de seguir hablando.

Ella lo miró de costado, como no creyendo que alguien pudiera preguntarle algo tan obvio.

― Exactamente, esperar ― repitió la hobbit pretendiendo que eso lo explicara todo. Al notar que la expresión de Pippin pretendía que se explayara aunque sea un poco, tomó aire para hacerlo ―. Tú piensas que somos muy chicos para noviar, aunque estés enamorado de mí ― Pippin se sonrojó como si fuera un tomate, y no notó que Anne también lo estaba, un poco ―. De ese mismo modo yo pienso que somos muy chicos para noviar, aunque en efecto esté enamorada de ti ― prosiguió, consiguiendo un nuevo sonrojo general ―. Entonces, lo más propicio en este caso es esperar a dejar de ser chicos para poder noviar sin problemas… ― explicó con aires de alegría en el rostro ―. ¿Captas mi punto? ― le preguntó al terminar.

Pippin asintió y comprendió que su enamorada tenía cierta capacidad para pasar por normales las ideas bizarras. Habilidad heredada de Bilbo, sin lugar a dudas.

― ¿Crees apropiado que podríamos empezar a noviar dentro de nueve, diez años? ― preguntó la joven hobbit, tomando por sorpresa a Tuk y preguntándolo con la misma ligereza con la que se inquiere sobre el clima o sobre la cena ―. Tú piénsalo ― prosiguió la joven con gran suficiencia ―. Habrá pasado una cantidad prudencial de tiempo y ya casi estaríamos fuera de la veintena, lo que es una ventaja ― concluyó segura de lo que estaba planteando.

Pippin contempló todo con perplejidad, pero alerta de lo que escuchaba. Anne podía llegar a formular teorías extrañas, pero en el último de los casos, estaba bastante acertada. El tiempo de espera que ella había propuesto parecía azaroso pero estaba bien planteado, ya que a esa altura de las circunstancias ambos serían adultos y no tendrían ya que preocuparse en si su edad correspondía a sus sentimientos, o si se precipitaban a ellos.

La miró y le sonrió, notando así que ella quería volver a hablarle.

― Si nuestros sentimientos entonces no están confundidos y son verdaderos, no cambiarán con el tiempo… ― puntualizó ―. Quizás y hasta los refuercen… ― concluyó sonriéndole vergonzosamente.

Otra vez estaba en lo cierto, y Pippin volvió a sorprenderse de lo madura que era, tan diferente a él. Por un instante ínfimo tuvo un poco de envidia por ello, pero la descartó de inmediato, puesto que a pesar de las diferencias entre ellos, Anne se había enamorado de él y lo hacía feliz. Su madre había dicho un día que los opuestos se complementaban y él no había podido entender por qué lo había dicho. Ahora veía todo con mucha más claridad. Cuando creciera trataría de seguirle los pasos a Anne en ese aspecto, pero por ahora estaba bien así.

Finalmente Anne le preguntó qué opinaba sobre su solución, y Pippin carraspeó adrede para comenzar a hablarle de forma solemne.

― He escuchado todos sus motivos, señorita Bolsón ― le respondió de forma graciosa haciéndola sonreír ―, y debo decirle que comparto su punto de vista ― Rió entre dientes abandonando todo tono ficticio que su voz pudiera llegar a tener.

― ¿Entonces no crees que diez años sea una espera terrible? ― le preguntó ella, sorprendida ―. Pensé que estarías en desacuerdo.

― ¿Creías eso? ― preguntó Pippin ―. Pues debo decirte que estabas equivocada… ― puntualizó ―. Me resulta una espera prudencial. Después de todo… estamos en La comarca, donde el tiempo pasa rápido y donde la vida es tan tranquila como un rebaño de ovejas recién alimentado… ¿qué cosa fuera de lugar podría deshacer nuestro calendario?

Ambos rieron con ganas.

― Nada realmente ― le respondió Anne, secándose las lágrimas que la risa le había ocasionado ―. A menos que la Tierra Media entre en guerra, o que ejércitos de hobbits entren en batallas encarnizadas contra orcos asesinos… pero sería imposible que algo así pasara… ¿no te parece?

― Ya lo creo ― le respondió Pippin, levantándose de un salto ―. El tiempo mejoró, será apropiado que volvamos a Bolsón Cerrado, no vaya a ser cosa que por estar de vagos aquí en el medio de camino la lluvia nos vuelva a sorprender.

― Es verdad ― le respondió Anne, parándose también ―. El agua de la lluvia es terriblemente fría y en verdad no quisiera volver a mojarme el pelo.

Pippin rió y ambos comenzaron a caminar.

― ¿Entonces a partir de ahora seríamos…? ― preguntó éste con picardía, esperando una respuesta extrañamente razonable de parte de Anne.

Ella, mientras marchaba a paso acompasado a su lado, miró de soslayo el cielo, en pose pensativa y después de reflexionarlo un tiempo, dijo:

― Amigos… amigos con ventajas ― aclaró bajando la mirada y contemplando a Pippin con gracia.

Éste rió. Sin dudas estaba esperando una respuesta de ese estilo.

― ¿Con ventajas? ― le preguntó, extrañado.

― Sí, de hecho ― le respondió ella, con simpatía ―. Ya no nos darían vergüenza nuestros pensamientos y podríamos planear cosas… si quieres… ― Pippin la escuchó sin decir nada, a pesar de que la idea de planear parecía haberle gustado particularmente ―. ¡Hasta podríamos considerar proyectar paseos más veces a la semana! ― agregó moviendo el dedo índice con estilo.

― Me parece perfecto ― le respondió Pippin antes de que ambos se rindiera a la risa por última vez antes de dejar que el silencio se apoderara de ellos una vez más.

Continuaron caminando, sin preocupaciones y sin nada más que decir. Al menos por ese momento, puesto que muchas cosas habían cambiado para ellos, y estaba claro que aunque parecido, ya nada sería igual.

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