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De este fic, sin embargo, me acuerdo muy bien. Se basa prácticamente en un trocito de sueño y de ahí salió toda la idea. Ahora el sueño está más que borroso en mi cabeza, pero al menos el fic sigue intacto, ejejej.
Lo llamé provisionalmente así por ser el nombre del bar donde se desarrolla. Pensé que un nombre así lo recordaría, es el del barquero del Hades.
FIC 4
CARONTE
Resumen: una Hermione recién graduada como Auror y amargada de la vida tiene que proteger a un Draco asustado de las mujeres por haber estado secuertrado durante dos meses por una de ellas.
El ambiente en el “Caronte” hacía semanas que no era tan festivo.
El local estaba lleno a rebosar de estudiantes en diversos grados de ebriedad celebrando el fin de la época de exámenes. La música sonaba alta, estridente, brindada por un grupo de estudiantes de Filología Mágica Clásica, cuyas canciones estaban llenas de arcaísmos lingüísticos de la época medieval. El humo del tabaco se pegaba denso a la ropa nada más traspasar las puertas dobles de roble. Los reservados estaban todos ocupados, no quedaban mesas libres, la barra estaba saturada, la pista llena de gente moviéndose, saltando, cantando, haciendo intentos de bailar y riendo alegremente.
El fin de los exámenes. No habría nada más para preocuparse hasta dentro de un par de semanas, cuando saldrían los resultados y cada uno sabría si sus suposiciones en cuanto a aprobados o suspensos habían estado en lo cierto.
Un grupo de afortunados celebraban por adelantado no ya el fin de los exámenes sino el de carrera. Los aurores sabían de inmediato si sus tres años de estudio habían valido la pena, y se encontraban celebrando por todo lo alto su inminente entrada en el Ministerio.
Harry, por supuesto, había tenido la oferta esperándole desde antes de salir de Hogwarts, un caso parecido era el de Hermione, sus excelentes notas durante el primer curso de Aurorología le habían valido la atención imediata de sus superiores. Ron, por el contrario, no había esperado ser llamado con prontitud, así que tal vez por eso era el más exultante de los tres.
Sus amigos celebraban con ellos su triunfo. Ginny, acurrucada contra Harry, también cursaba Aurorología y sus notas habían sido brillantes. Sus mejillas rojas y sus ojos chispeantes, sumados a su tonta risita continua, decían bien a las claras lo borracha que se encontraba. Harry acariciaba ausentemente su rojo pelo con la misma expresión de boba felicidad que ella.
Neville, sentado a su lado, se encontaba algo celoso de sus amigos. Había empezado a estudiar para Auror, como ellos, pero después del primer año decidió cambiar de carrera y dedicarse a la medimagia, lo que le valía dos años más de estudio y se encontaba pensando, algo pasadito de copas también, si de no haber cambiado de carrera habría estado celebrando el mismo triunfo que sus amigos. De todas maneras la medimagia le atraía más.
Dean Thomas, que había elegido el Derecho Mágico, explicaba a todos una y otra vez que estaba decidido a entrar en una de las firmas de abogados más importantes de Gran Bretaña, amenazando con derramar su firewhisky sobre alguien debido a sus exageradas gesticulaciones. Seamus Finnigan se reía de su amigo y le tiraba de la camiseta para que volviera a sentarse cuando saltaba de su asiento embargado por el entusiasmo. Seamus había decidido dedicarse a la Economía Mágica Internacional después de considerar seriamente la idea de unirse a Dean en la carrera de Derecho.
Ron, tan borracho que casi ni podía pronunciar palabra, abrazaba a Luna Lovegood, quien se dejaba hacer de manera distraída mientras fumaba y hablaba con Hermione sin que pareciera que se daba cuenta de los besitos que el pelirrojo dejaba en su cuello.
Hermione, sentada al lado de rubia, trataba de no reírse por el espectáculo, lamentando interiormente no tener a alguien a quien abrazarse en esa noche de triunfo.
Hacía casi un año que había roto su relación con Justin Finch-Fletchley en unos términos lo bastante malos para que no se decidiese a probar suerte con otra pareja, pero el ver a Ginny y Harry abrazados, a Ron y Luna jugueteando, a Dean y Seamus intentando ser discretos con algo que ya era de dominio público y a Neville alzando la mirada de cuando en cuando para ver si su nueva novia entraba por la puerta... Algo se removía dentro de ella le urgía a buscar con la mirada una posible presa aunque fuese para esa noche.
Hermione se había vuelto bastante fría con los hombres. Los usaba para calmar sus hormonas y poco más, les trataba de manera despectiva y aún a sus amigos de toda la vida les hablaba de manera algo cortante. No era algo que pudiera evitar, se le había torcido el carácter por culpa de Justin y su horrible relación y así se había quedado, algo amargada con su vida privada a pesar de que intentaba autoconvencerse de que todo estaba bien.
Algo atrajo su atención hacia el fondo del local. Hacía tiempo que no veía esa cabellera platino en escena. Había rumores de que había desaparecido luego de un viaje al Tíbet, pero allí estaba de nuevo, haciendo que la gente se volviese una vez más para mirarle.
Aunque, según se dio cuenta, no le miraba como de costumbre. Y es que Draco Malfoy no presentaba el pulcro aspecto al que el mundo estaba acostumbrado. Por mucho que lo odiara, Hermione no pudo dejar de fijarse en lo delgado que se veía, las orejas tan profundas que traía, el pelo largo y enredado, y a primera vista incluso sucio, las ropas arrugadas, desarregladas. Vestía de blanco, algo que nunca hubiera pensado en él, un pantalón y una camisa simples de lino. Debía de hacer al menos un mes que no se había afeitado.
¿Hey¿No es ese Malfoy? – señaló Dean, que una vez más se había levantado de su silla y señalaba hacia la figura del rubio que por su postura al estar apoyado en la pared y su mirada medio ausente parecía infinitamente cansado.
- Decían que había desaparecido – dijo Luna levantándose también para verle mejor, quitándose a Ron de encima sin hacer caso de su gruñido de descontento – Se rumoreaba que se había ido al Tíbet, pero nunca hubo pruebas de eso – comentó con el ceño fruncido. Luna estudiaba periodismo así que estaba al tanto de todas esas cosas – Su familia ofreció una buena recompensa por cualquier dato sobre él, pero nunca se supo nada.
- Pues ahí está – dijo Harry mirándole con ojo crítico -. No tiene muy buen aspecto, la verdad.
- Diría que está colgado – dijo Neville echandole un breve vistazo -. Incluso desde esta distancia puedo ver que tiene la pupila dilatada al máximo. Seguramente se volvió toxicómano y escapó de casa para evitar que le encerrasen en alguna clínica.
Hermione le miró con ojo crítico, encontrando que Neville tenía razón. El rubio no estaba en sus cinco sentidos y parecía aturdido por la música, la luz, el humo, el ruido y la gente. Vio que se daba la vuelta con lentitud, como arrastrado contra su voluntad y pudo distinguir una melena morena que le guiaba hasta el baño de mujeres.
Hermione se desinteresó y pidió otra copa.
Un rato después hacía cola junto a Ginny y Luna en la entrada de los servicios. La cola era más larga de lo normal y a pesar de que había dos cabinas independientes solo una era utilizada, la otra permanecía cerrada y se oían gemidos amortiguados. Frunció el ceño con desagrado al pensar en lo antihigiénico del lugar para hacer algo como aquello. La antesala de los servicios era tan pequeña que solo tenía un espejo en la pared así que cuando Hermione pasó al servicio, Ginny y Luna se quedaron retocando su maquillaje como buenamente podían.
Hermione había tenido la mala idea de ponerse una falda larga y llevar su enorme bolso al cuarto de baño, donde no había colgador, así que estuvo forcejeando para intentar subirse la falda, bajarse las bragas y sujetar el bolso mientras intentaba no caerse de sus tacones a causa del alcoholismo. Cuando al fin dio con la posición perfecta sus dos amigas le cortaron la inspiración empezando a aporrear la puerta.
¡Venga, sal ya, que me meo! – gritó Ginny entre risas.
¡Coño, dejadme en paz, que bajo presión no puedo!
¡Eso también lo dice Ron! – dijo Luna provocando las risas de la pelirroja y la castaña, que casi se fue al suelo.
¡Venga Hermione, que llevas un lustro ahí dentro! – Ginny golpeó de nuevo la puerta.
¿No estará Malfoy contigo, no? – preguntó Luna con picardía ¡Yo no lo he visto salir del baño!
Ginny y Luna rieron, pero Hermione escuchó un gemido más alto del cubículo de al lado y un golpe seco. Picada por la curiosidad se arregló la ropa, se acomodó el pesado bolso al hombro y se subió a la tapa del inodoro con cuidado de no resbalarse, algo que sería muy sencillo si se tenía en cuenta su estado y sus tacones. Se asomó con curiosidad por encima de la separacion de los cubículos diciéndose que era una morbosa incorregible, pero lo que vio la dejó pasmada.
Tal y como lo habia supuesto, en el interior se encontraban Malfoy y la mujer morena, pero no en la situación que hubiese esperado.
El rubio estaba sujeto con los brazos por encima de la cabeza, esposado a la tubería de la cisterna y sin la camisa puesta. Hermione se estremeció cuando vio sus ojos grises nublados, suplicantes y llenos de lágrimas dirigirse a ella. Sin poder evitarlo dirigió sus ojos a la mujer, que se econtraba junto al lavabo, lavando con parsimonia un cuchillo en un agua con tintes rosados. Levantó la cabeza repentinamente hacia ella y sus miradas se conectaron, Hermione fijándose en los ojos negros y fríos de la mujer, grabando sin pretenderlo sus rostro pétreo en la memoria, registrando la longitud de su pelo negro, sedoso y brillante.
No tardó ni un segundo en digirir su mano hacia la varita sin apartar los ojos de la mujer, quien con un chasquido de Desapareció.
Hermione maldijo por lo bajo y saltó del inodoro casi torciéndose un tobillo, abriendo la puerta apresuradamente y gritándoles a Ginny y Luna, que aún se reían, que llamasen a Neville. Con un hechizo abrió el cubículo contiguo encontrando a Malfoy desmayado. Temerosa, miró el labavo con agua ensangrentada y un uchillo de mango negro reposando en el fondo. Tomando aire avanzó hacia el antiguo estudiante de Hogwarts y levantó la varita.
- Finite Incantatem – pronunció, y lanzó un suspiro de desencanto al comprobar como había tenido razón. Al deshacerse el hechizo de apariencia la sangre se hizo visible, cayendo sinuosa desde las muñecas de Malfoy para manchar el suelo a sus pies.
Me pareció divertida la idea de que Draco se convirtiese en alguien debil con problemas psicológicos y que se ponía a llorar por cualquier tontería cuando Hermione, más dura de lo normal, le gritaba. Era como torcer los papeles de los fics donde Hermi sale corriendo a llorar cuando Draco la insulta. Creo que Hermione tenía que protegerle porque había visto a la mujer, asesina en serie muy buscada, y el resto de sus guardianes también era mujeres que le acojonaban severamente a él, quien antes había sido un gran mujeriego. Hasta recuerdo como terminaba, pero no os lo voy a contar por si algún día me da por seguirla.