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»Řēταиdö Ãl άmōя«
Serie: Beyblade
Categoría: Universo Alterno, Yaoi, Lime, Lemmon.
Parejas:
Bryan x Yuriy
Kai x Rei
Un poco de...
Kai x Yuriy
Bryan x Rei
Disclaimers: Todos lo sabemos, Beyblade no es mío, pues si lo fuera Yuriy y Bryan hubieran tenido más participación, sin contar que Kai hubiera sido el campeón mundial…
Summary: ¿Podría un simple reto llevarte a encontrar el verdadero amor?
Notas: Sé que he tardado mucho y lo siento de verdad, aunque ya prometí que este año termina porque termina. Prometido. Otro punto es que ya comienzan a verse las parejas que originalmente serán. Nos vemos en el siguiente capítulo si aún alguien lee esta historia. XD
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Capitulo 6
¿Me Gustas?
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–– No creo que te interese, de ahora en adelante ocúpate de tus asuntos únicamente, pues ayer me dijiste egoísta, y tú demostraste serlo incluso mas que yo. – dijo Kai muy enojado mientras se alejaba de ese lugar, dejando a un solitario pelirrojo que era observado desde un árbol que estaba bastante cerca de él.
–– Maldición Kai¿Por qué me haces esto? Todo por esa maldita y estúpida apuesta es que pasó esto. – se dijo así mismo pues si no jamás hubiera comenzado a hablar con Bryan.
–– "¿Así que una apuesta eh? Tendré que averiguar a que se refieren con eso, pero creo que estoy imaginando algo ya. Pensé que no encontraría nada para doblegarte querido Kai, pero creo que no será tan difícil después de todo." – pensaba aquel chico mientras permanecía oculto detrás de un árbol cerca de donde habían estado ambos chicos discutiendo por lo cual escuchó perfectamente toda la discusión.
Se mantuvo un momento más recargado sobre aquel enorme árbol, el cual proporcionaba bastante sombra. Luego se encaminó hasta el salón pues al ser nuevo no debía faltar demasiado. Sus pasos lo guiaban lentamente mientras pensaba demasiadas cosas, ese desgraciado de Kai le estaba robando sus pensamientos, pero valía la pena, ya lo había comprobado con anterioridad.
–– Volverás a caer, lo sé... – rió mientras entraba justo antes que el profesor, sería su última clase en el día, habían pasado relativamente rápidas, se mantenía sentado junto a Kai, el asiento que generalmente ocupaba el pelirrojo, pero eso iba a cambiar a partir de ahora, giró levemente su rostro, observando al chico junto a él, aprendería a ganarse la confianza de su primo nuevamente. – "Se lo que tu abuelo tiene planeado, pero también sé que puedo evitarlo. Solo tengo que ganarme tu confianza, pues ya tengo la de tu abuelo, increíble pero cierto, ese viejo se dejó engañar por mí". – sonrió por dentro.
La clase pasaba, algunos chicos solo se dedicaban a poner atención, los cuales eran pocos, mientras otros reían comentando secretamente algún chiste o alguna anécdota. Sabían que aquel profesor era muy flexible y no era problema alguno.
–– Kai... ¿Vamos a ir a la agencia? – preguntó inocentemente, había cambiado su tono de voz notablemente. Kai giró su vista hacia él, intentando leer algo en aquellos verdes ojos.
–– Como quieras... – dijo al no poder encontrar nada en aquella mirada.
–– No te preocupes ya será otro día, veo que no estás de muy buen humor. – contestó mientras sonreía. – Bueno ahora me retiro a casa ¿Te espero para comer? – preguntó intentando ser amable.
–– Sabes Brooklyn, no tengo la menor idea de porque rayos te estas comportando tan 'amable', pero no me vas a engañar, así que guarda tu linda carita para otra persona que yo no te creo. – dijo comenzando a caminar rápidamente. – Y te vas a regresar conmigo a la casa, rápido.– exigió caminando a la salida.
Yuriy había visto aquella escena, parpadeó tristemente al notar como Kai al parecer había hablado en serio, quizás aún estaba enojado, talvez mañana se le pasaría el coraje, mientras tanto tendría que ir a su casa, aunque se quedara solo en ella.
Comenzó a caminar pensando en una forma de contentar a Kai, sabía que aquel terco chico podía llegar a ser demasiado empecinado en algunas cosas.
–– ¿Qué sucedió¿Donde es el funeral? – preguntaron a su espalda, volteó rápidamente encontrándose con la mirada lavanda que parecía extrañarse ante su actitud.
–– Nada... No sucede nada. – respondió riendo melancólicamente.
–– Ohhh bueno, si quieres puedo dejarte solo, o si prefieres puedes acompañarnos a comer a mi casa. – dijo sonriendo, entrecerró los ojos preguntándose mentalmente a que otra persona se refería. Cosa que el otro chico entendió. – Rei irá a la casa a comer. Entonces que dices ¿Nos acompañas? – preguntó sonriendo ampliamente, sus manos se encontraban tras su cabeza, mientras se mantenía recargado sobre el marco de la puerta.
–– Pues yo... prefiero ir a mi casa, gracias por la invitación. Será otro día, hoy no me siento muy bien que digamos. – dijo intentando sonreír, fallando por completo. – Nos vemos. – terminó mientras salía corriendo de aquel lugar.
–– Yuriy... Quizás hoy necesites estar solo para poder pensar. – murmuró al viento, soltando un suspiro cuando el otro chico se acercó a él.
–– ¿Quién es el afortunado? – preguntó aquel recién llegado. – ¿Acaso es Yuriy?
–– No Rei, esta vez si te equivocas. – Dijo seriamente para su amigo – Vamos... – habló comenzando a caminar con dirección al estacionamiento donde se encontraba su auto.
–– "Claro que no estoy equivocado, eso es lo que tu quieres pensar... Ya veras" – pensó Rei mientras seguía a paso lento el caminar del otro chico. – Oye Bryan ¿Porque no invitaste a Yuriy a tu casa?
–– Lo invité pero como ya te dije, está pasando un problema con Kai – contestó con un acento diferente e inexplicable hasta para él mismo. – Creo que debe estar solo, al menos este día.
–– Bueno señor terapeuta. Así será... creo. – comentó Rei mientras sonreía al haber escuchado el tono con el que su amigo se refería a Kai. – "Kai" – pensó aquel nombre, el cual le causó un estremecimiento, ahora que lo recordaba no había hablado con este desde aquel incidente, y era obvio que iba a perder. Si tan solo Kai no fuera tan antisocial, se decía él mismo.
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–– ¿Listo? – preguntó viendo al chico junto a él, estaba cansado y harto de ver tantos autos sin decidir alguno.
–– Kai, pero se supone que será para ti¿Por qué me preguntas cual quiero? – preguntó sonriendo ingenuamente aquel chico.
–– Tú solo decídete ya por uno, y no te preocupes por si es para mi o no. De cualquier modo vas a andar conmigo en el, así que escoge uno ya. – ordenó con su 'amable' tono de voz.
–– Claro, bueno me gusta aquel. – dijo apuntando un coche rojo quemado.
–– ¿Le parece ese joven? es un porsche, es estándar y les aseguro que su velocidad es demasiada. –comentó amablemente aquel vendedor, solo para darles la información necesaria de lo que estaban comprando.
–– Claro, ese quiero. –
–– Acompáñenme por aquí por favor. – pidió aquel señor, caminando para hacer los trámites necesarios que aquella compra requería. Cuando el señor se adelantó Brooklyn volteó a ver a Kai, este solo se mantenía serio.
–– Pensé que escogerías un color mas... – pensó aquella palabra para describir la personalidad de su 'primo'
–– ¿Llamativo? – preguntó sabiendo a que se refería Kai. – Pensé en hacerlo solo para molestarte, pero aquel auto tiene el color de tus ojos, por eso me gustó más. – dijo sonriendo tiernamente, mientras por dentro una cínica sonrisa se formaba.
–– Si claro... – contestó con ironía¿Acaso ese maldito engendro pensaba que le iba a ganar con simples palabritas estúpidas? Pues estaba muy equivocado.
Mientras hacían el trámite indicado, Kai prestaba atención a todo, mientras Brooklyn había ido al auto, para mirarlo por dentro.
–– Listo. – aclaró Kai llegando junto al otro chico. Este solo volvió a sonreír y se acercó a Kai, abrazándolo de improvisto.
–– Esta precioso, gracias por escoger el que yo sugerí. – sonrió soltando al bicolor, quien no había tenido ni tiempo para empujarlo, ni siquiera había podido.
Comenzaron a subirse al auto puesto que el chico había exigido que lo quería de inmediato y así había sido, sabían que era uno de los chicos más ricos de toda Rusia y que su apellido tenía peso en cualquier lugar, así que no querían hacerlo enojar. Una vez que ambos chicos iban en camino Kai se decidió y comentó
–– Como sea, no te emociones porque esta a mi nombre. – soltó.
–– ¿Que no debería estar a nombre de tu abuelo? – preguntó
–– ¿Solo porque él lo pagó? – preguntó un tanto incrédulo
–– Sin contar con que eres menor de edad hasta para manejarlo. Y para poder hacerlo necesitas la firma de un adulto que se haga cargo – acertó, Kai sonrió y contestó.
–– Creo que estás olvidando con quien hablas. Soy Kai Hiwatari y eso también lo saben aquí... – sonrió déspotamente, en ocasiones un simple apellido podía tener peso en ciertos asuntos. Este era uno de ellos.
–– Uy perdóneme señor influyente. – comentó sarcásticamente. – De cualquier modo no es necesario que lo pongas a mi nombre para que sea mío.
–– ¿De que hablas? – preguntó exigiendo una respuesta con aquel típico tono 'amable' que solía usar.
–– Solo me refiero a que cuando estemos casados, no habrá necesidad de todo eso, ya que compartiremos todo. Todo lo que yo tengo será para ti, y lo tuyo será mío. – aseguró el chico, mientras se atrevía a rodear el brazo de Kai, al tiempo en que recargaba su cabeza en el hombro de este, quien seguía manejando sin decir una sola palabra.
–– De que rayos estás hablando... ¿Acaso enloqueciste? No nos vamos a casar, ni en tus mejores sueños... – dijo moviendo su hombro intentando que el otro chico se separara al menos un poco.
–– Ohhh claro que no, yo no sueño la boda... – susurró acercando su cuerpo al de Kai, quien se sentía un tanto molesto, aunque no podía evitar sentir nervios. Una vez que estaba a escasos centímetros del oído del bicolor murmuró – Yo sueño la noche de bodas... nuestra primera noche... y no sabes que deliciosa es... –
–– Maldición¿Acaso quieres que choque? – preguntó quitándose casi de encima al otro chico.
–– Aún te pones nervioso ante mi toque... ¿Por qué Kai? – preguntó el chico mientras el otro soltaba un bufido en molestia, apartando bruscamente al pelirrojo junto a él.
No hubo contestación ante aquella pregunta, puesto que fue lo último que dijeron en todo el camino de regreso a la casa, Brooklyn sabía en que terrenos se estaba metiendo así que no insistió más, tan solo al ver aquella expresión, aunada al aparente nerviosismo le era suficiente por ese rato.
Al llegar Kai bajó del carro una vez que lo había metido a la gran mansión, luego decidió subir a su habitación, no sin antes advertirle a su primo que no deseaba verlo cerca, menos dentro de ella. Deseaba estar solo, malditamente solo como siempre debió haber estado. Jamás debió haber cambiado eso, se había acostumbrado tanto a Yuriy que ahora sentía extraño que no estuviera ahí molestándole como siempre, quizás si doblegara su orgullo y pidiera una disculpa todo se solucionara, pero ahí estaba el problema. ¿Doblegar su orgullo? Jamás.
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–– Maldición Kai... –renegaba estando solo en su habitación, estaba prácticamente solo en su casa, aquella era demasiado grande y fría como para permanecer ahí, pero que más podía hacer, su mejor amigo estaba enojado con él, y peor aún no encontraba la forma para que esa estúpida molestia desapareciera, talvez se había acostumbrado demasiado a la compañía, a la presencia de aquel chico, tanto que ahora se sentía por demás solo. Bryan le había hecho una invitación a su casa, pero ahora esa maldita apuesta no le interesaba en lo más mínimo. – ¿Qué hago ahora yo¿Por que diablos eres tan estúpidamente orgulloso¿Por qué? – preguntaba al aire mientras permanecía recostado en el sillón de aquella enorme habitación, observando el techo de la misma. Sus grandes y azules ojos se cerraban cada vez con más pesadez.
»»»»»»»»»»»»Después de una semana»»»»»»»»»»»»
Ya había pasado una semana y media desde que habían hecho la maldita apuesta Kai y Yuriy. Pero llevaban una semana que no se hablaban, ni el pelirrojo, ni el bicolor habían podido doblegar su orgullo, ambos chicos se la pasaban separados, Kai por un lado parecía que tenía una sombra, que era otro chico pelirrojo llamado Brooklyn, y eso era algo que Yuriy detestaba, lo peor era que en varias, demasiadas ocasiones el pelirrojo había escuchado como Brooklyn le decía a Kai que no se preocupara, que se iba a ir solo, o que luego iba a la casa, pero siempre el chico bicolor negaba cualquier cosa, para terminar yéndose juntos. Eso era lo más detestable de todo, puesto que hasta donde Yuriy estaba enterado, Kai no soportaba la presencia del otro chico¿O acaso había cambiado en tan solo una semana de parecer? Eso no podía estar pasando, definitivamente era un error. Pensaba el pelirrojo queriéndose convencer de ello.
Por otro lado Yuriy se la pasaba, solo o con Bryan en otros ratos libres, ese chico era realmente amable con él, lo invitaba a comer casi a diario, y aunque varias veces se negó, pocas fueron las que el pelilavanda aceptaba esa negativa y lo dejaba irse solo, ya que por lo general se lo llevaba casi a rastras. En esa semana Bryan había comenzado a llevar su propio auto a la escuela, además de que pasaba a diario por Yuriy, siempre en las mañanas pasaba por Rei y Yuriy. Otras ocasiones únicamente por el pelirrojo ya que su otro amigo se iba con Kai. ¿Kai? Si, con Kai. Para molestia de ambos chicos. Tanto de Bryan como Yuriy. Ambos por distintas razones pero al final lo que contaba era eso.
–– ¿Nos vamos? – cuestionó imprimiendo un tono juguetón en su voz el chico pelirrojo mientras se inclinaba un poco para ver por sobre el hombro lo que su 'primo' escribía.
–– Si, vamos...– contestó cerrando el cuaderno de métodos de investigación, pues ahí llevaban el borrador de su trabajo. O bueno, los adelantos que tenían Rei y él.
–– Ese trabajo es el que haces junto a Rei. ¿Cierto?– cuestionó mientras tomaba el brazo de Kai, ya que observó de lejos como Ivanov se acercaba. Kai no opuso resistencia al sentir el agarre, únicamente contestó positivamente a la interrogante hecha. – Kai... Quiero pedirte un favor. – pidió poniendo seriedad en sus facciones, mientras se detenía, haciendo que por reflejo el bicolor también detuviera su andar, girando su cuerpo para quedar frente a Brooklyn. Lo miró esperando a que el chico hablase pero parecía no querer decir nada.
–– ¿Y bien cual es? – preguntó un tanto impaciente, ya que los demás ya habían salido, no se veía a nadie cerca de la biblioteca, solo ellos. Al menos Kai no veía a nadie más.
–– Se que quizás es demasiado pedir pero... – hizo una pausa que para Kai fue eterna para luego soltar lo que quería, observando ahora sí la cercanía de Yuriy. – ¿Podrías abrazarme? Ayer me llamaron de Rusia y realmente yo... – calló al sentir los brazos de Kai rodear sutilmente su cintura, mientras el rostro de este se ocultaba entre su cuello. No podía creer lo que estaba pasando, así que únicamente pudo cerrar sus brazos alrededor del cuello del bicolor, aspirando el delicioso aroma que este despedía.
–– Lo sé Brooklyn... se como debes sentirte. – comentó puesto que según tenía entendido era el aniversario luctuoso de los padres del chico. Y aunque era cierto, el chico lo había hecho con doble intención, aunque Kai no se diera cuenta de ello aún.
Por otro lado Bryan había preguntado a Rei si se iría con ellos o a donde iría.
–– Necesito buscar a Kai, solo ayúdenme a buscarlo, debe estar en la biblioteca. Le entrego estas copias y listo, nos vamos. –dijo mientras era seguido de Bryan y Yuriy, quien se juntaba con ellos la última semana.
Cuando divisaron la puerta de la biblioteca, también lograron ver dos figuras fuera de esta, reconocieron inmediatamente a ambos chicos, Yuriy sentía un coraje tremendo de ver a Brooklyn aferrado al brazo de Kai, aunque peor aún se sintió cuando vio como el chico bicolor se giraba y lo abrazaba tiernamente. Definitivamente debía estar teniendo una pesadilla. Pensaba el pelirrojo, mientras Rei sintió por un momento un ligero malestar en su estómago, no entendió del todo porque era, pero siguió caminando hacia el par de chicos que ni siquiera los habían visto, no podía despegar la vista de esa imagen, realmente era algo que no le gustaba para nada. Ahora la pregunta era ¿Por qué? Siendo sinceros no deseaba averiguarlo, prefería pensar que le había caído mal el desayuno, o quizás tenía hambre ya, eso debía ser.
–– Kai... te estaba buscando. – habló Rei elevando el tono de voz, para que el chico se diera cuenta de su presencia. El bicolor giró su vista y miró a Rei, ignorando por completo a los otros dos chicos, ni siquiera los había volteado a ver, cosa que hizo sentir mal a Yuriy, quien solo bajó la mirada tristemente. –Toma, ahí está el resto de información que quedamos sería para el primer bloque. – acotó mientras extendía varias copias.
–– Perfecto, mañana nos ponemos a ordenar y escribir en la computadora lo más importante, ya lo resumí. – contestó aún ignorando la presencia de los otros dos.
–– Claro, como quieras. – respondió
Y sin decir una sola palabra Kai giró su vista buscando la esmeralda mirada que tras él se mantuvo en la corta plática que había sostenido con el chico oriental. Y a juzgar por la mirada de Yuriy al peli naranja le había salido mejor de lo que esperaba, ya que Kai ni siquiera lo había visto, ni de reojo. Eso debió ser doloroso para ese pelirrojo.
–– »»Realmente sé que volverás a mí. Y más pronto de lo que creí.««–– pensaba Brooklyn al sentir la mano de Kai buscando la suya, mientras así tomados de la mano se dirigían al estacionamiento.
–– »»Kai... ¿Por que? Maldito sea mil veces el orgullo, que no lleva a nada bueno, si a ti no te importa nuestra amistad, a mí si.««–– pensaba Yuriy observando melancólicamente aquella escena. Definitivamente necesitaba hacer algo y entre más rápido mejor.
–– »»¿Que es este malestar en mi estómago? Porque me duele ver esa tristeza en sus lindos ojos... ¿Lindos? Si, para que negar, tiene unos lindos ojos azules, pero no entiendo esta molestia¿Acaso él está enamorado de Hiwatari? Pero que puede verle a ese engreído, pedante y además grosero de Kai... Alguien tan hermoso, bueno y sincero como Yuriy no puede fijarse en un hielo como él. Pero que estoy pensando, a mi no debe importarme, y no me importa.««–– se convenció Bryan mientras ponía en blanco sus pensamientos.
–– Pues bien creo que es hora de irnos. Ya es tarde. – mencionó Bryan levantando la voz para sacar a los otros dos chicos de sus pensamientos. Un momento, Rei parecía triste. ¿Por qué? La pregunta formulada en la cabeza del chico lavanda vacilaba por salir de sus labios, pero no debía, al menos no ahora, no era ni el lugar, ni el momento indicado.
–– Si, ya es hora. Yo voy a ir a mi casa. – dijo Yuriy intentando sonar alegre, cosa que para ser sinceros no había logrado para nada. La melancolía se mostraba en sus facciones, sin contar que sus cristalinos ojos no dejaban lugar a dudas.
–– Ah eso si que no, tú aceptaste venir a comer a mi casa y eso harás. – dijo Bryan mientras tomaba a Yuriy de la muñeca, ya que había intentado caminar en otra dirección. Rei observó discretamente a ambos chicos y respondió.
–– Saben, creo que yo si los tendré que ver mañana porque hoy tengo algo muy importante que hacer. – dijo sonriente mientras caminaba en dirección contraria al estacionamiento de aquella institución, escuchó el grito de Bryan, pero solo volteó sonriendo, al tiempo que con su mano hacía una señal de despedida para luego comenzar a correr.
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–– Kai. – mencionaba mientras tocaba la puerta de su habitación sin recibir respuesta alguna de que dentro había alguien. Decidido abrió ligeramente la puerta de aquella habitación asomando primero su cabeza, echando un vistazo alrededor para luego entrar por completo al ver el cuerpo del chico tendido sobre la cama, parecía dormir placenteramente.
Acercándose lentamente hasta el lecho donde descansaba el chico, lo observó unos segundos para luego acomodar un mechón de cabellos que estaban sobre el rostro inexpresivo del bicolor. Después de unos cuantos minutos de contemplarlo de esa manera, no pudo evitar el sentir un fuerte deseo de probar esos labios nuevamente, parecía como si le estuvieran haciendo una invitación, pues se mantenían entreabiertos, debido a la tranquila respiración del chico.
Sin poder ni querer evitarlo, se inclinó hasta besar los labios que tan rojos pedían atención, un ligero y casi imperceptible roce, que después convirtió en algo más profundo, metiendo su lengua a la otra cavidad, buscando probar aún más. El chico abrió sus rojizos ojos al sentir aquella caricia que se le brindaba, y sin pensarlo correspondió por unos cuantos segundos al beso, para luego apartar a la persona frente a él, incorporándose en la cama inmediatamente.
–– Brooklyn. – mencionó observando al chico parado aún junto a su cama.
–– Lo siento, no quería invadir tu espacio, solo que la comida está lista y vine a avisarte. – se justificó y a decir verdad a eso iba desde un principio. – Te espero abajo. – dijo girando su cuerpo para salir de la habitación con una gran sonrisa. –Por que ya no reaccionas molesto Kai¿Acaso ya no te molesta? – se preguntó él mismo mientras caminaba con dirección al primer piso.
–– Maldición, por un momento lo confundí. ¿Pero porque pensé que era él? No tiene sentido, estaba delirando, aún estaba dormido eso es todo. – decía mientras se intentaba convencer el mismo de lo dicho. Incorporándose por completo para luego bajar a comer.
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La tarde había caído por completo en la ciudad, Yuriy miraba por su ventana atento, se había sentado en el marco de aquella, mirando hacia fuera, pensando realmente que debía hacer, no sabía si tenía que ir a buscar a Kai, después de todo la falta había sido suya, pues había preocupado al chico, sabía que el chico realmente lo apreciaba y sin mas ni mas se quedaba a dormir en otro lugar sin siquiera advertirle, aunque tampoco había sido su intención, pero si no iba y arreglaba las cosas, estaba seguro de que Kai tampoco lo haría. Y no estaba dispuesto a perder a un amigo, un hermano, solo por una tontería como lo era el orgullo.
Así que completamente convencido de lo que debía hacer, se levantó y salió de su casa ya decidido.
–– ¿Se encuentra Yuriy? – preguntó un pelirrojo parado en la puerta de aquella enorme mansión, mientras el mayordomo asentía indicándole que pasara.
–– Usted es el Joven Masefield ¿verdad? – preguntó seguro de la respuesta.
–– Claro, soy amigo de Yuriy y primo de Kai. ¿Me conoce? – cuestionó sorprendido.
–– Si, de hecho lo conozco desde que usted andaba en pañales joven.– aclaró el viejo puesto que ambas familias eran amigas desde hacía muchísimo tiempo. – El joven Ivanov se encuentra en su habitación si desea subir, es la del fondo del pasillo. – mencionó sonriente el señor.
–– Gracias. – sonrió alegremente mientras subía las escaleras de dos en dos. Llegó a la habitación indicada por aquel hombre pero nadie contestaba, así que decidió entrar. Cosa que se le estaba haciendo costumbre. Al entrar no había nadie, revisó el baño y tampoco, parecía que Yuriy se les había ido y ni cuenta se habían dado. Estaba por irse de ahí cuando un sonido le llamó la atención, era la laptop de Ivanov, que en el escritorio se encontraba abierta, sesión iniciada y todo, el sonido había sido de una alerta de mensaje.
Volvió sus pasos e ignorando el mensaje comenzó a explorar la computadora, cuando intentó entrar en las imágenes de aquel aparato, este le pidió una contraseña.–– ¿Qué ocultas Yuriy aquí? – se preguntó así mismo, comenzando a teclear varias contraseñas intentando atinarle, una simple contraseña no lo haría desistir.
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Tocaba insistente la ventana que sabía le correspondía a Kai, esta tenía un pequeño balcón el cual siempre se encontraba cerrado, por lo cual no podía entrar, insistió hasta que vislumbró la imagen de Kai, al parecer iba saliendo del baño, pero aún no se había dado cuenta que estaba ahí. Así que sin pudor alguno comenzó a vestirse frente a él. Ante la atenta mirada de Ivanov, quien solo tragó saliva al contemplar aquel perfecto cuerpo que había casi poseído anteriormente.
Dejó atrás sus morbosos pensamientos para volver a tocar, esta vez llamando la atención del bicolor, quien entrecerró los ojos al observarlo ahí. Después se acerco y quitó el seguro a la ventana que asemejaba a una puerta.
–– ¿Se te perdió algo ahí Ivanov? – preguntó sacudiendo con la toalla su aún mojado cabello, estaba únicamente en pantalón pues aún no terminaba de cambiarse.
–– Kai no podemos seguir así. – habló directamente yendo al punto.
–– ¿Así como? – cuestionó mirándolo un poco más interesado en lo que el otro tenía que decirle, pues ni siquiera lo había volteado a ver.
–– Kai, sabes perfectamente de lo que hablo. – decía mientras caminaba tras el chico, quien se sentó a la orilla de su gran cama. – Llevamos una semana sin hablarnos, jamás habíamos durado tanto tiempo sin dirigirnos la palabra, es más, ni siquiera volteas a verme, pareciera que no existo, mientras te la pasas divertido con tu primito Brooklyn, quien me quitó mi lugar junto a ti en el salón. Estoy seguro que quiere separarnos Kai. – aseguraba manteniéndose parado frente al chico intentando que este lo mirara de nuevo pues solo le había dirigido su vista unos cuantos segundos.
–– ¿Y que quieres que haga? Quizás lo desaparecemos sin dejar huella. O talvez sería mejor si lo mandara de regreso a Rusia diciéndole que en el siguiente vuelo lo alcanzo. ¿Cuál opción te parece adecuada? Aunque pensándolo bien, talvez estás celoso como un niño a quien le quitaron su maldito juguete. Pero creo que ya tienes uno nuevo con cual divertirte, no me necesitas más – aclaró Kai subiendo su tono de voz al decir la última oración.
–– Kai... – murmuró Yuriy no viendo un buen avance con el chico, quien se había puesto de pie, mirándolo fijamente, su mirada era tan fría y vacía, no entendía como las cosas habían llegado a ese punto. Talvez los demás pensarían que esa mirada siempre era la que tenía para cualquiera, pero él no era cualquier persona y sabía perfectamente las reacciones que tenía el bicolor.
–– Responde Yuriy. ¿O quizás tengas una mejor opción? Puedes contármela con toda calma. – cruzó ambos brazos mientras miraba lo más fríamente posible al pelirrojo frente a él, quien solo bajó la mirada, luego Kai pudo sentir una mano sobre su brazo haciendo presión para luego jalarlo, descruzando así ambos. Ni siquiera tuvo tiempo para reclamar algo cuando sintió como un cálido cuerpo le rodeaba por la cintura, sintiendo cosquillas por el rojo cabello que golpeaba en su cuello. – Yuriy.– murmuró resistiéndose, unos segundos después correspondió el abrazo, rodeando con fuerzas el cuerpo del chico, quien hundía su rostro en la curva del cuello de Hiwatari.
–– Kai yo se que hice mal, pero tampoco es para tanto, creo que ya tuve mi merecido. – decía mientras aspiraba el aroma de su amigo, manteniendo oculto su rostro aún en el mismo lugar.
–– Quizás exageré un poco Yuriy, pero no tienes idea de cómo me preocupé. Jamás lo hagas otra vez. – regaño mientras separaba ligeramente el cuerpo del chico para verlo a los ojos.
–– No volverá a suceder, papá. – dijo Yuriy burlándose de la actitud paternal que el otro presentaba, aunque estaba lejos de molestarle esa actitud protectora, ya que al menos sabía que alguien se preocupaba realmente por él.
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–– Sabía que podría. Aunque no me imaginaba que esa era tu contraseña, que poco original eres Yuriy... Kai Hiwatari – se dijo Brooklyn mientras comenzaba a ver algunas imágenes guardadas en aquel fólder – Uff! Así que no pierdes tiempo con mi querido primo. – dijo apretando la mandíbula al observar aquellas imágenes de Kai atado a la cama, estando completamente desnudo, con los ojos vendados, algunas únicamente tenía una mini toalla tapando su parte pélvica, otras, simplemente estaba como dios lo trajo al mundo. – No voy a negar que lo tuviste como quisiera tenerlo yo, pero me encargaré que no vuelva a suceder. – hablaba para él mismo mientras el enojo se apoderaba de todo su ser.
Como no llevaba nada para guardar las imágenes en ese momento tendría que mandarlas a su correo, solo esperaba le diera tiempo. Pensaba mientras adjuntaba dichas fotos y comenzaba a mandarlas a su correo, la página estaba leyendo, indicando que tardaría unos minutos debido a lo pesado del archivo. Brooklyn solo volteaba a la puerta de la habitación esperando no llegara el pelirrojo en ese momento y lo descubriera.
–– Perfecto. – mencionó leyendo aquel pequeño texto que indicaba que su mensaje había sido enviado, fue a la carpeta de mensajes enviados y borró toda evidencia de que hubiera estado ahí, para luego salir de la habitación, dejando todo como lo había encontrado él antes de su llegada. Ni siquiera el mayordomo se dio cuenta de su salida.
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–– Rei, que sorpresa. Pensé que tenías trabajo que hacer. – mencionó Bryan girando levemente su vista a la puerta de su habitación, hacía varias horas que se encontraba jugando ya que Yuriy se había ido muy temprano.
–– Si, yo también pensé que estaría más ocupado. – dijo soltando un suspiro mientras se tiraba en el sillón. Manteniéndose en completo silencio por varios minutos, ni siquiera ponía atención al juego de Bryan, este último notó la melancolía de Rei ya que siempre que lo encontraba jugando le reclamaba atención, o se ponía a jugar con él. Pero ahora no había sucedido ninguna de esas dos, así que apagó el juego y miró al chico oriental, quien ni se había dado cuenta.
–– ¿Y bien? – cuestionó Kuznetzov.
–– ¿Bien que? – preguntó curioso mirando como el otro chico lo observaba desde su cama. Notó en ese momento que ya había apagado el juego y el televisor. Únicamente lo miraba esperando una respuesta.
–– ¿Qué te sucede Rei? No es normal que estés tan serio mientras yo juego, además que ese 'trabajo' que te salió de pronto, Rei, no soy ningún estúpido sabes... – aclaró seriamente. – Si no estás preparado para contarme que te sucede, está bien, lo entiendo pero no te hagas el que no sabe nada. – acotó
––Bien, bien, definitivamente a ti no puedo esconderte nada. ¿Verdad? – habló sonriendo medianamente, aunque en sus ojos aún se veía cierto deje de melancolía. – Aún no estoy preparado para hablar Bryan, espero no te moleste. – dijo nuevamente para después recibir una negación por parte del chico quien entendió a la perfección, ya que en ocasiones sentimos tanta confusión, negándonos a nosotros mismos lo que sentimos, por lo que menos queremos hablarlo con alguien más.
Así se mantuvieron callados durante un buen rato, ninguno decía nada, Bryan no había prendido el televisor, ni la música, nada, el cuarto estaba en completo silencio desde que Rei había llegado, y a pesar de lo que pudiera parecer, representaba tranquilidad para ambos, no era algo incómodo ni mucho menos, simplemente era una paz ambiental que les permitía pensar y meditar sobre lo que estaban sintiendo.
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Un par de semanas más habían pasado, todo parecía normal ante los demás, Kai y Yuriy habían vuelto a ser tan unidos como siempre, Brooklyn se había apartado un poco, aunque el bicolor no lo dejaba que lo hiciera del todo. Tal y como se lo habían pedido ayudaba con algunas clases al chico, lo único bueno es que siempre había sido de notas muy altas por lo que no fue problemático enseñarle ya que entendía perfectamente y muy rápido.
Por otro lado, había varios secretos entre los chicos, Rei tenía guardado un secreto que no sabía ni como decirle a Bryan, y viceversa. Aunque quizás la definición secreto era demasiado, más bien era un tema del que ambos no sabían como tocar, como comenzar, y mucho menos querían hacerlo.
–– Bien chicos, como les dije hoy se cumple el mes que les di para que me presentaran los avances de su trabajo, así que quiero ver sus trabajos ahora mismo en mi escritorio. – sentenció el profesor que ya había vuelto de su viaje. Varios chicos se levantaron para entregar dicho trabajo mientras otro se acercaba al profesor para presentarse.
–– Buenos días profesor. – dijo sonriente, mientras el profesor admiraba la belleza de esos ojos verdes que se presentaban frente a él.
–– Buenos días. ¿Cuál es tu nombre? – preguntó puesto que ya le habían advertido en la dirección que había un chico nuevo, pero nadie le había comentado lo hermoso que era.
–– Brooklyn Masefield Hiwatari. – habló mientras agudizaba su mirada, ese profesor no estaba del todo mal. Pensó el chico mientras seguía sonriendo coquetamente, los demás alumnos hablaban hasta por los codos ignorando el aparente coqueteo de ambos.
–– Mucho gusto joven Masefield. – respondió el profesor mientras extendía su mano al tiempo en que decía su nombre. – Mi nombre es Hitoshi Kinomiya o Hiro para simplificar. E imparto la clase de Métodos de investigación. – terminó mientras daba un apretón de manos al chico.
–– Lindo nombre. Y profesor quisiera pedirle un favor. No me llame por mi apellido, sin formalidades está bien, solo dígame Brooklyn.
–– Muy bien como gustes, por cierto, tienes algún parentesco con Kai.
–– De hecho somos primos. – respondió inmediatamente.
–– Muy bien, imagino que estás aquí por que aún no tienes pareja para tu trabajo ¿Cierto? – cuestionó mientras recibía una afirmación por parte del ruso. – Puedes hacer pareja con Hiwatari si gustas. O bien podrías hacerlo individual y yo mismo te asesoraría. – agregó arrastrando la última palabra.
–– Me parece correcto, lo haré individualmente, no quiero molestar a Kai y su compañero, no me llevo muy bien con él. – terminó.
–– ¿Con Rei? Que extraño, ese chico es de los más amigables del salón.
–– Si, bueno, quizás solo sea mi imaginación pero creo que tiene un poco de celos. Como sea. ¿Que tema prefiere profesor? – inquirió
–– El que te guste estará bien. – terminó el profesor mientras sonreía.
–– Bien, gracias. Es muy amable profesor Kinomiya. –
–– Dime simplemente Hiro por favor, de otro modo me haces sentir muy viejo. –
–– ¿Sería una imprudencia preguntarte la edad? –
–– Tengo 24 años, únicamente siete años más que tu. ¿Te parece mucho? –
–– Para nada, profesor, perdón, Hiro. – aclaró para luego irse a sentar a su respectivo lugar. El profesor comenzó a explicar la razón por la cual estaban haciendo ese trabajo además de preguntar sobre los avances, para comprobar que los hubieran leído y no solo hubieran bajado un tema de Internet para luego imprimirlo.
Las clases pasaron en completa armonía para los chicos, no había ninguna novedad, todas eran siempre iguales. Pensaban los chicos. Bryan mantenía su cabeza recargada en la palma de su mano, manteniendo a su vez recargado el brazo sobre su lugar, denotaba estar bastante aburrido, lo cual notó cierto pelirrojo que sonrió en sus adentros, al ver aquella expresión.
Era la última clase del día y más aburrido no podía estar. Se decía mentalmente el pelilavanda mientras soltaba el aire completamente fastidiado de toda aquella palabrería que el profesor decía, ni siquiera dejaba hablar a nadie con tantas palabras. Estaba por dormirse cuando sintió en su rostro como un pequeño papelito chocaba. Tomó dicho pedazo de papel y leyó lo que este decía.
–– "¿Pensando en mi?"– era la pregunta que ese papelito tenía escrita, giró su vista buscando al que le había preguntado tal locura, seguramente era alguna de las chicas que aún insistían en salir con él, pero no podía, además que todas ya lo habían aburrido. Cuando su mirada chocó con unos intensos ojos azules como el mar, que a dos filas de distancia lo miraban sonriente, supo de donde venía aquel papel, así que sonriente comenzó a escribir una respuesta a la pregunta antes formulada por aquel hermoso chico.
Y vaya que parecía haberle leído el pensamiento ya que además de sentirse aburrido, pensaba en ese pelirrojo que tan presente había tenido las últimas semanas, desde que habían comenzado a trabajar juntos en el dichoso tema de investigación, pensaba que quizás era ese asunto lo que le llevaba a pensar en el pelirrojo. Pero estaba lejos de ser la verdad, y aunque lo sabía se negaba a aceptarlo.
–– "Siempre mantengo mi mente ocupada, por suerte solo en cosas importantes".– fue la contestación que Yuriy había recibido de aquel chico, sonrió para sí puesto que sabía era mentira, así que volvió a escribir algo. Hasta parecían chiquillos de primaria haciendo eso.
Bryan volvió a sentir aquel diminuto golpecillo, ahora en un brazo, leyó el papel y no pudo más que soltar una sonora carcajada, llamando la atención de todos en el salón, incluso del profesor.
–– Señor Kuznetzov, gusta compartir con nosotros el chiste. O prefiere esperar a que la clase termine, allá en el pasillo. –dijo el profesor mientras apuntaba a la puerta para que el chico saliera. Bryan no tuvo mas remedio que salir del salón, aún con la sonrisa impresa en su rostro, vaya que Yuriy era ocurrente, pero más vanidoso que nada.
Tiró a la basura el papelito el cual decía... "Lo sé, a eso me refería". Paseó un rato por la escuela ya que faltaba media hora para que aquella aburrida clase terminara, como no encontró nada interesante, solo compró agua en la cafetería y se fue a tirar en el césped bajo un frondoso árbol el cual daba buena sombra. Mantenía sus ojos cerrados, usando ambos brazos de almohada, mientras sentía como el aire al soplar golpeaba suave y frescamente su rostro.
En unos segundos después sintió la presencia de otra persona junto a él, cuando sus ojos se iban abriendo, pudo sentir unos labios contra los suyos los cuales le sorprendieron mucho. Saboreó unos segundos aquel beso, abrió sus ojos para ver una roja cabellera, Yuriy y sin pensar más lo rodeó por el cuello, saboreando más profundamente aquella calidez, aquel beso que le era regalado. Llevaba días deseando realmente un beso de ese chico, pero no podía permitirse caer, así que la solución más rápida era negárselo, incluso él mismo. Intentando convencer a su mente de lo contrario.
–– ¡Bryan!– escuchó la voz de Rei que le gritaba a lo lejos, interrumpiendo el contacto entre el pelirrojo y él. Abrió renuentemente sus ojos, solo para toparse con una visión que jamás imaginó.
–– ¿Dana? – preguntó incrédulo, mirando a la chica de intensos cabellos azules y lindos ojos verdes. La chica le sonrió sintiéndose satisfecha seguramente, después solo le plantó un diminuto beso en los labios para luego levantarse y despedirse de él. –"¿Porque vi a Yuriy en ella? Ni siquiera tienen el cabello del mismo color... Pero que rayos me está pasando. Maldición." – pensó Bryan mientras elevaba su vista a Rei quien estaba parado frente a él.
–– Así que acá estabas eh... Y muy bien acompañado por cierto. Perdiste. – dijo simplemente disfrutando de aquella palabra, sabía perfectamente que desde un principio él había perdido pues no había sido un 'rompe corazones' como habían quedado, pero para su suerte, su orgullo no era tan inmensamente grande como el de su amigo, quien no aceptaba los errores, mucho menos las derrotas.
–– Rei... tu no entiendes...– dijo aún en shock, no podía recuperarse de la impresión que tenía, su mente realmente le había jugado una broma, y muy pesada para su gusto. Se decía mentalmente mientras miraba a la nada aún sin creerlo. Ahorita la derrota parecía ser lo de menos para el chico.
Luego de un rato, Bryan se estacionaba frente a la casa de Rei, quien le había pedido que lo llevara a esta.
–– Bryan estás raro. ¿Sucede algo? Si es por lo de la apuesta, ya me explicaste que no andas con ella, no importa, es solo un juego no deberías tomarlo tan a pecho. – decía mientras abría la puerta del carro para bajarse.
–– Rei, eso es lo que menos me importa realmente en estos momentos. – aclaró aún mirando al frente.
–– Bien no te pido que me cuentes nada, se que cuando estés preparado lo harás, solo te recuerdo que aquí estoy para lo que necesites. ¿Lo sabes verdad? – preguntó recibiendo una diminuta sonrisa por parte de Bryan, quien dio una respuesta afirmativa a la interrogante del chico. Luego ambos se despidieron. –Bryan... definitivamente Yuriy se está metiendo en tu pensamiento al igual que Kai en el mío ¿Cierto?– murmuró al viento, observando partir a Bryan.
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–– Kai... – resonó aquella gruesa voz tras él, iba llegando de la escuela y lo recibían en su casa con una 'sorpresa'. Genial. Pensaba mirando al viejo que contento saludaba a Brooklyn. – ¿Cómo te ha tratado Kai, Brooklyn querido? Espero ya te sientas bien acá en Japón. – cuestionó sonriendo.
–– Muy bien, es atento conmigo y me ayuda a recuperarme en las clases. Y si, ya me siento cómodo en Japón, aunque no conozco mucho pero Kai se encarga de hacerme sentir bien – decía emocionado como si un chiquillo fuera. Mientras le dirigía una mirada coqueta al bicolor, luego de mencionar aquellas palabras.
–– Me alegra por los dos, sabía que se llevarían mejor. – dijo el viejo mientras miraba a ambos chicos.
Kai por su parte se sentía completamente decepcionado, su abuelo jamás había presentado ese interés en saber sobre sus asuntos, ni cuando era pequeño, únicamente le importaban sus negocios, sus padres siempre hacían lo mismo, realmente se puede decir que no tiene, ni tuvo familia, se crió entre nanas las cuales iban cambiando cada determinado tiempo, algunas se enfadaban de cuidarlo, otras se iban de la ciudad, y unas más decían no poder con él.
Siempre se comportó rebelde para llamar la atención de sus padres y su abuelo, quizás cuando ya no encontraran quien lo cuidara comenzarían a hacerlo ellos mismos quedándose en casa, o talvez lo llevarían de viaje junto a ellos. Pero nunca nada de eso fue efectivo, lo único que consiguió fue aislarse de todos, no tenía ni siquiera amigos en los caros colegios a los que fue, los cuales realmente fueron varios puesto que lo corrían de muchos, de eso se encargaba él mismo con su comportamiento.
Sus tristes recuerdos de la infancia llegaban a su mente en ese momento, al ver como su abuelo sonreía y preguntaba animado a Brooklyn por como se sentía en esta nueva ciudad, puesto que solo la había conocido por venir de vacaciones, pero jamás se quedó por más de una semana, puesto que el pelirrojo siempre había viajado con sus padres, tenía tutores que le enseñaban lo necesario, y puesto que era muy inteligente, no hacían falta muchas clases pues aprendía rápidamente, era muy unido a sus padres, hasta que estos murieron. Al menos los había disfrutado mientras vivían, ya que él no tenía a nadie, cuando sus padres murieron, ni siquiera pudo derramar una sola lágrima, eran un par de personas que solo lo habían engendrado, y si, lo mantenían, con todos los lujos que cualquiera podía desear, pero él solo deseaba amor, no pedía una mansión, solo pedía atención, no pedía tampoco colegios caros, solo buscaba un cálido abrazo.
La única persona que realmente había tenido en todos esos años era Yuriy, él compartía las mismas penas, solo que a diferencia de él, su amigo aún tenía a sus padres, en alguna parte del mundo, viajando en ocasiones junto a su abuelo, pero ahí estaban.
–– Kai– le llamó la voz del chico de preciosos ojos esmeraldas, mientras agitaba su mano frente al rostro del bicolor quien parecía no prestarle atención, hasta que sus hermosos ojos rojos voltearon a verlo fijamente. Parecía esperar a que el otro hablara. – Kai ¿Qué sucede, te sientes bien? – cuestionó intentando sacarle algo al chico que de pronto se comportó muy extraño.
–– No. – fue la seca respuesta que le había dado para luego comenzar a subir las escaleras de dos en dos para alejarse más rápidamente de aquellas personas. Se encerró en su habitación por largas horas, sin desear ver a nadie, únicamente estar solo. De pronto interrumpieron el silencio que reinaba su habitación desde que había entrado en ella. – No quiero ver a nadie. – contestó elevando el tono de voz a quien fuere que llamara a su puerta.
–– No deseaba molestar Kai...– contestó aquella voz, dejándolo completamente sorprendido ya que realmente no se lo esperaba. – Te veo en la escuela. – se despidió aquel chico. Pero antes de que el chico pudiera marcharse, Kai se levantó de su cama como un rayo para abrir la puerta y detener al chico.
–– Entra. – dijo apresurado mientras volteaba su vista hacia ambos lados del pasillo como buscando alguien que lo estuviera viendo en este.
–– ¿Pasa algo malo si estoy aquí?–
–– ¿Quién te abrió¿Quién te dio permiso de entrar hasta acá? – cuestionó apresurado el chico de cabello azulado, mientras cerraba la puerta con seguro.
–– Perdón, si te molesta mi presencia, no pensé que...– mientras hablaba, bajó la mirada pues aquellas preguntas, junto a la actitud tan extraña de Kai, le indicaban que había llegado en un mal momento. Tristeza fue lo que pudo leerse en el singular brillo de sus ojos, los cuales eran siempre tan transparentes. Pero antes de seguir un cálido contacto lo hizo callar abruptamente debido a la sorpresa.
–– No es eso, solo deseo saber quien está en la casa...– aclaró puesto que había notado algo parecido a la tristeza en los preciosos ojos miel, que poseía ese chico tan bello. Ni siquiera pensó el siguiente movimiento que hizo, pues sin darse cuenta, su mano subió hasta la mejilla levemente sonrojada de Rei, para acariciarla con suavidad, una caricia tan superficial, pero a la vez tan profunda en el corazón de ambos chicos.
De inmediato hubo un contacto visual, ambos pares de ojos miraban los contrarios con algo de confusión, no sabían porque ahora se encontraban tan cerca, solo podían responder a los impulsos que sus corazones en esos momentos les dictaban. Kai acercó su cuerpo completamente al de Rei, manteniendo aquella caricia aún sobre su rostro, sus miradas parecían perdidas en la otra, esos ojos tan hermosos, esa mirada tan dulce que poseía el chico oriental, lo tenía bajo una especie de hechizo en esos momentos, un embrujo que le impedía separarse, que le impedía siquiera moverse de su lugar.
En cuanto a Rei, se encontraba impresionado ante aquella caricia, estaba tan cerca del rostro tan suave y pálido que poseía ese chico ruso, que su fuerza de voluntad estaba cediendo por completo, deseaba más que nada en esos momentos besar aquellos labios que entreabiertos se presentaban a unos cuantos centímetros de él. Un maldito castigo, ya se había resistido varias veces a probarlos pero esta vez no sabía si podría ser tan fuerte como hacía mas o menos dos semanas.
!··!· !··!· !··!· Flash Back ·!··!· !··!· !··!·
Llevaba varios días que me la pasaba pensando en clase, eran varios los días que no dejaba de pensar en lo mismo y por más que le daba vueltas y vueltas al asunto, no podía sacarme de la mente, exactamente lo mismo. Cierto chico de preciosos rubíes por ojos, de cabello azulado, finos rasgos en el rostro y una apetecible piel tersa y pálida que a la vista de quien fuera sería todo un manjar que cualquiera sacrificaría lo que sea por probar.
Extrañamente en ese momento me asusté de mis propios pensamientos, pues estos me estaban indicando algo que estaba lejos de asimilar. Mientras las clases pasaban aburridas, podía mirar como Yuriy de pronto le arrojaba un papelito a Bryan, seguido de una amplia sonrisa por parte de mi amigo, mientras que el pelirrojo le devolvía una mirada y sonrisa por demás coqueta. Al parecer eso se había convertido en costumbre para ellos, ya que notaba como lo hacían cada vez más seguido. Mis pensamientos siguieron vagando al igual que mi mirada alrededor del salón, observando los rostros atentos de la mayoría de mis compañeros quienes prestaban atención al profesor, cosa que yo debería hacer pero realmente daba flojera.
Cuando mi mirada se centró en aquel pálido rostro, sin poder evitarlo me quedé mirándolo, estaba a dos filas de la mía, ya que se sentaba tras Yuriy, ambos estaban en la misma dirección de Bryan y mía. Estacioné mi vista por un rato en su hermoso y tranquilo rostro, cuando noté como Brooklyn, quien se sentaba en el anterior lugar de Yuriy, giraba su rostro y sonreía con Kai, luego se inclinó un poco hacía él y le susurró algo al oído que hizo sonreír levemente a mi bicolor. ¿Mío? Vaya, el punto es que me sentí molesto en ese momento, ya que hasta se atrevió a tomar la mano de él. Brooklyn seguía murmurando cosas al oído de Kai mientras yo arrugué el entrecejo por la molestia que ese simple acto me estaba causando, cuando sentí como la rojiza mirada se topaba con la mía, mi estado pasó de enojo a sorpresa, abriendo enormemente mis ojos para luego girar mi atención nuevamente al profesor.
Pasaron las demás clases y aún no le había dirigido la palabra, de cuando en cuando voltee a verlo, ya que mis ojos iban en esa dirección sin que yo se los pidiera, pero al terminar las clases, me pidió que lo acompañara a su automóvil, el cual recientemente había comprado, ahí traía algunas copias que eran necesarias para el primer bloque de nuestro trabajo, me dijo que quería que les echara un vistazo y aunque le contesté que confiaba en su opinión, insistió. Mis nervios aumentaron cuando escuché la voz de Brooklyn.
–– Estaré en la biblioteca estudiando para matemáticas un rato, yo voy más tarde a la casa. – habló mientras tomaba sus cosas dirigiéndose a la puerta al igual que todos.
–– Saca el libro y yo te ayudo a estudiar en la casa, no te voy a dejar aquí. – aclaró mientras salía del salón, yo lo iba siguiendo. – Te espero en el estacionamiento. – volvió a hablar, mientras veíamos como su primo se alejaba en dirección contraria a nosotros.
Caminamos en silencio hasta llegar al carro, cuando íbamos llegando quitó la alarma y los seguros, indicándome que subiera al auto, realmente era hermoso, aunque a mi no me gustaba manejar, más bien soy muy flojo para eso. Con los nervios hasta niveles exagerados, abrí la puerta y subí, el subió también. Ambos cerramos las puertas, un par de minutos estuvimos ahí sin decir ninguna palabra hasta que rompí el silencio.
–– ¿Y bien, que deseas que lea? – pregunté intentando sacar plática. Mientras giraba mi cuerpo sobre el asiento, quedando de frente a él, quien hizo lo mismo.
–– Ohhh claro... – me pareció un poco sorprendido pero quizás me equivoqué. Giró su vista y su cuerpo un poco buscando en la parte trasera algo, tomó unas hojas y las colocó en mi mano. Sentí su mano tocando la mía, ninguno de los dos hizo movimiento alguno, simplemente nos quedamos mirándonos fijamente, no se ni cuanto tiempo pasó, quizás fueron segundos que parecieron eternos, talvez fueron minutos, realmente no lo sé, lo único que sé es que sentí su cálida mano cerca de mi oído, acomodando un mechón de mi cabello tras este. Al contacto mis ojos se cerraron por inercia. Cuando los abrí pude ver como se acercaba peligrosamente a mi rostro, sabía lo que seguía y me entró un pánico terrible a no poder corresponderle de una manera aceptable, no era que me pareciera repulsivo, todo lo contrario, él es tan guapo, lindo, es simplemente un chico hermoso, tanto de físico como lo que he conocido de su forma de ser, aunque sea poco aún.
Me siento tan enormemente nervioso de no haber aprendido bien con Bryan, él me dijo que lo había hecho bien, pero quizás es solo por que es mi amigo. No supe ni porque hice lo siguiente y aunque fue estúpido, no pude evitarlo, mis manos se movieron.
Levanté las copias que acababa de poner sobre mi mano, y las puse en medio de nuestros rostros los cuales estaban por demás juntos.
–– ¿Entonces es todo? – pregunté refiriéndome a las copias. El se enderezó en su lugar pues se había inclinado hacia enfrente, cuando sentí que tocaban el vidrio de mi lado. Abrí la puerta topándome con Brooklyn que llevaba dos libros en sus manos, me despedí y salí prácticamente corriendo de ahí. Había pasado una vergüenza que no deseaba seguir sintiendo en esos momentos, realmente me sentí mal, pero no se que es lo que me hizo sentir peor, desear tanto aquel beso, o haber hecho esa interrupción de ese modo tan estúpido.
!··!· !··!· !··!· EndFlashBack ·!··!· !··!· !··!·
–– Bryan...– pensó Yuriy mientras suspiraba largamente, se encontraba tirado en el patio de su casa, y vaya que tenía un patio muy grande. Buscó el árbol en el que solía jugar cuando pequeño, era un gran árbol que brindaba una excelente y grande sombra, perfecta como para descansar. Cruzó sus brazos bajo su cabeza, descansó sus ojos cerrándolos, estaba dormitando cuando escuchó que le llamaban.
–– Joven Yuriy... le llaman por teléfono. – dijo el mayordomo mientras se acercaba y le entregaba el teléfono. El pelirrojo lo tomó esperando fueran sus padres, pues ya había pasado el tiempo que había dicho el abuelo de Kai.
–– ¿Son mis padres? – cuestionó recibiendo una negativa por parte del hombre mayor, agachó su mirada un tanto triste, en todo ese mes que habían estado ausentes no había recibido una sola llamada, ni siquiera un mensaje de texto a su celular, nada. Menos un recado de que le hubieran marcado y él no se encontrara en casa, seguro que ni se acordaban que tenían un hijo. – Bien, gracias por traerme el teléfono, en un momento yo lo llevo. – dijo mientras se ponía la bocina en su oído y veía al otro hombre marcharse con rumbo a la casa nuevamente. –¿Si? –
Su voz se escuchaba apagada, triste, había perdido esa chispa que lo caracterizaba, que lo hacía tan sensualmente irresistible, con ese simple monosílabo que había pronunciado, notó como aquella seguridad y prepotencia con que solía hablarle a los demás, se había esfumado, en tan solo un momento. ¿Acaso le afectaba tanto lo de sus padres? No sabía que tuviera problemas con ellos.
–– ¿Se encuentra el señor vanidad? – preguntó intentando que el chico recuperara su acostumbrado carácter.
Yuriy sonrió ampliamente al escuchar aquella voz del otro lado del teléfono. – Bryan.– exclamó notándose alegría en su voz.
–– ¿Estabas ocupado? – preguntó para sacar plática al chico pelirrojo, haciendo de cuenta no haber escuchado lo que el pelirrojo había dicho antes de contestarle. – No para nada. ¿Tú que hacías? – cuestionó volviendo a tomar su despreocupada posición sobre el césped. – Pues realmente no mucho eh de decirte. Estaba adelantando un poco del trabajo, ya que luego se nos juntará todo lo que falta para la hora de entregarlo. – dijo escuchándose divertido. – Ohhh ya veo. Entonces para eso me llamaste. – dijo Yuriy intentando no sonar decepcionado de saber que únicamente ese era el interés en el chico. Pero fracasando por completo en el intento. Bryan entendió a la perfección aquello que dijo el pelirrojo y aclaró con rapidez. – Sabes... Tenía ganas de hablar contigo, realmente necesitaba hablar con alguien y pensé en ti... No se si te haya molestado eso. Y que mejor pretexto para hablarte que el de nuestro trabajo. – comentó con burla, enseguida una sonrisa enorme se formó en el rostro de Yuriy, quien no deseo ni saber el porque de aquella alegría, únicamente quería sentirse así de alegre como en ese momento.
–– No me molesta en lo más mínimo Bryan. Pero dime. ¿Qué te ocurre, en que puedo ayudar? – preguntó afligido hasta cierto punto. – Pues verás... no se como explicarme. ¿Te puedo ir a ver? – el pelirrojo pensó aquello alegre, claro que podía, él mismo lo deseaba pero tampoco quería contestar como si estuviera urgido ni mucho menos. – Si estás ocupado yo lo entiendo, no te preocupes... –Bryan pensó que talvez estaba ocupado o iba a salir y no quería ser grosero con él, pues su silencio no le decía nada. – No para nada, como crees, ven a la casa, si quieres vente directo al patio, hasta atrás de la casa hay un árbol muy grande, ahí estoy... pasa directo. – explicó el chico mientras esperaba una respuesta. – Cuando abra el portón, me dirijo hasta la parte de atrás de la casa. ¿Cierto? – preguntó en espera de una respuesta. – Si, exactamente. – contestó Yuriy. – Entonces estás bajo un árbol, el más grande del patio. – volvió a preguntar, el pelirrojo rodó los ojos ante la insistente pregunta de Bryan como si todavía no terminara de entender. – Eso dije. – contestó más seriamente, exasperándose un poco. Mantenía su misma posición, uno de sus brazos como almohada y el otro deteniendo el teléfono, mientras una de sus piernas estaba sobre la otra. – Ok perfecto, entonces ¿Qué puedes decirme mientras llego ahí? – preguntó Bryan nuevamente. Yuriy no esperaba aquella pregunta por lo que frunció el ceño como pensando algo que decir. – Bueno realmente no se que decir, me tomaste por sorpresa. – contestó espontáneamente.
–– Quizás puedas decirme lo mucho que te gusta estar conmigo. – dijo Bryan, notándose en su voz una leve risa. Yuriy sonrió aún más y contestó. – Bien entonces sería hora que tu admitieras que no dejabas de pensar en mí mientras estábamos en clases... –añadió sonriendo aún más cuando escuchó a su lado.
–– Si bueno admitamos que pensaba un poco en ti, pero tampoco te creas el ombligo del mundo. – dijo sonriendo ampliamente al ver el rostro por demás lleno de sorpresa del pelirrojo, quien se quitó el teléfono del oído y se sentó, mirando al chico junto a él, quien tomaba asiento igualmente.
–– No es que me crea el ombligo del mundo Bryan, simplemente soy realista, se quienes me admiran, a quienes les gusto, quienes están completamente enamorados de mí, y otros que me desean simplemente. ¿Que puedo decir a mi favor? Simplemente soy irresistible, es algo que no puedo evitar. – dijo levantando sus hombros mientras sonreía graciosamente.
–– Jamás pensé encontrar alguien tan modesto como yo, mucho menos imaginé que me superarían. – comentó Bryan mirando entretenido a Yuriy quien únicamente sonreía divertido ante el comentario. – Y dime... – comenzó el pelilavanda. – ¿En cual de esas clasificaciones me incluirías a mi? – preguntó refiriéndose a lo que acabada de decir. El pelirrojo tragó saliva, en verdad no esperaba esa pregunta, solo había sido un comentario, más sin embargo, la pregunta de Bryan le había puesto por demás nervioso, sin contar que el chico se inclinó al frente, acortando de ese modo un poco la distancia., su mirada penetrante sobre sus azules ojos, mientras esa sonrisa encantadora no dejaba de verlo.
–– ¿Me estás coqueteando? – inquirió sonriendo mientras se inclinaba igualmente al frente, saliendo un poco de aquel nerviosismo, o al menos intentando disimularlo un poco. Queriendo evadir la anterior pregunta.
–– Quizás...– respondió respirando cerca del rostro del pelirrojo quien torcidamente sonrió. Aunque lo disimulara bien, sus nervios estaban completamente desechos, estaba por demás hecho una bola de nervios, sentía que si intentaba ponerse en pie, caería ya que sus piernas parecerían atole temblando.
–– ¿Solo quizás? Y puedo preguntar a que se debe... – cuestionó mientras miraba al chico directamente a sus hermosos ojos lavanda. Los cuales sonreían, un brillo de malicia y coquetería se encontraba plasmado en ambos pares de ojos, pero sobre todo en los ojos lavanda. – Tengo una teoría pero quiero escucharte primero... – declaró.
–– Bueno realmente no es fácil perder la costumbre. – aclaró tirando su cuerpo nuevamente para atrás, hasta quedar acostado como había estado Yuriy anteriormente.
–– Entonces tenía razón. – dijo imitando al chico, su voz había sonado neutralmente, pero dentro había sentido una pequeña punzada en su estómago, quizás aquella molestia era debido a su orgullo que fue herido con ese comentario, debía ganar la apuesta, pero meramente por ORGULLO, únicamente por ello, aunque no hubiera premio alguno para él. – Y dime ¿Qué era lo que me querías decir? – cuestionó para intentar olvidar aquella molestia.
Bryan por su parte se encontraba sumido en sus pensamientos, realmente se había sentido atraído por aquellos labios frente a él, por lo que había optado por recostarse, evitando ver al pelirrojo a los ojos ya que su mirada era tan coqueta que no era fácil resistirse a esta. Ante todo estaba la apuesta que había hecho con Rei y su palabra de cumplirla. Además en estos momentos lo que deseaba realmente no era una pareja que lo dejara en un mes, ahora necesitaba un amigo, alguien que pudiera escucharlo, comprenderlo y sentía que Yuriy podría entenderle. Sabía perfectamente que podía confiar en su amigo chino, pero no deseaba atosigarlo con más problemas de los que el chico ya tenía.
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–– Kai. – murmuró sobre sus labios, finalmente sus labios estaban unidos por primera vez, ya varias veces habían estado muy cerca de ello, pero por sus mismas interrupciones no se había podido.
Sintió el cálido contacto de aquellos rojos labios con los suyos, urgiéndolo a que los abriera. Dejándose llevar por el momento rodeó con sus brazos el cuello del más alto, degustando, saboreando completamente el contacto, sentía los fuertes brazos del bicolor cerrarse alrededor de su cintura como si de un fuerte cinturón se tratara, pero eso lejos de molestarle, le gustaba más. De pronto sintió la lengua de Kai cruzar por entre sus labios, chocando con la suya, comenzando una batalla dentro de su boca, el beso era sumamente lento, pero cargado de un sentimiento que no lograba descifrar hasta el momento, no sabía exactamente que le estaba sucediendo, pero estaba lejos de molestarle, por el contrario, le gustaba mucho sentir al otro chico tan cerca, y más aún le encantaba ese beso. Realmente lo había estado esperando desde hacía días ya, no tenía idea de que tantos pero ya eran varios, de eso no cabía duda.
Renuente a separarse hundió su rostro en el cuello de Kai, aspirando aquel aroma que le enloquecía, que tanto le gustaba. Se había estado negando a si mismo lo que sentía por él, pero ya era suficiente, aquella molestia que sentía al ver a Kai con su primo Brooklyn o incluso con Yuriy, se debía a los celos, no era otra cosa si no celos, el aparente nerviosismo que presentaba cada que se encontraba a solas con el bicolor y la necesidad de verlo, de estar cerca de él, eran el claro significado de la gran atracción que sentía por el chico.
–– Rei yo... – tartamudeó un poco, lo que diría no era exactamente lo que debía decir en ese momento, pero así lo sentía. – lo siento, de verdad que en estos momentos me siento tan mal... tan vulnerable que no se porque... – intentaba explicar el porque de aquel contacto que según él había sido un error, mientras que para Rei había sido tan exquisitamente perfecto.
–– No te preocupes Kai, lo entiendo.– respondió tragándose las ganas de llorar que sintió al momento de escuchar aquellas palabras salir de los labios que acababa de besar. ¿Cómo podía ser un error algo que tanto le había gustado? Le era difícil entender, pero tampoco quería que se diera cuenta, por lo que sonrió, se separó del chico y preguntó. – ¿Quieres contarme? – cuestionó
–– Rei. – murmuró el bicolor notando como aquella sonrisa ocultaba casi perfectamente la tristeza que en sus ojos se reflejaba. Ambos chicos se sentaron, Kai en el pequeño sillón que había dentro de su habitación, mientras Rei se quedó en la orilla de la cama, sus miradas cruzadas, esperando a que el otro dijera algo. – Yo me siento tan solo Rei... – dijo hablando bajito, intentaba sonar neutral como siempre, pero sus intentos eran en vano, pues su voz había sonado entrecortada.
–– Kai.– habló sentándose junto a este para abrazarlo al notar el estado en el que se encontraba. El chico bicolor hundió su rostro en los brazos del oriental, sollozando lo más callado que podía, sus lágrimas mojaban la camiseta de Rei, quien apretaba fuerte el cuerpo del otro, intentando hacerle saber que ahí estaba él y que no se encontraba solo, un contacto que no lastimaba, pero que mucho cariño si le brindaba. Pasó un rato, Kai parecía más calmado, no sabía ni porque había llorado frente a ese chico, pero algo le decía que podía confiar en él.
Un ruido de fuera se escuchó, por lo que ambos chicos se separaron un poco sorprendidos. – Kai... ¿Te sientes bien? – preguntó la voz de su pelirrojo primo. – Kai yo quería pedirte una disculpa, no sabes cuanto siento la actitud de tu abuelo, si yo pudiera hacer algo... – hablaba, Kai giró su vista a Rei, el chico únicamente le sonrió puesto que no sabía a que se refería, lo más seguro era que todo eso tuviera que ver con el llanto del bicolor. El silencio fue la respuesta de Brooklyn, quien volvió a tocar la puerta y suspiró tristemente. – De verdad que lo siento Kai. – declaró para luego marcharse de ahí.
–– Mejor me voy Kai, no quiero ser un entrometido. – dijo mientras soltaba el cuerpo del chico que había tenido abrazado. Kai únicamente cabeceo en acuerdo, mientras aclaraba un punto.
–– No eres ningún entrometido... – aclaró. Rei sonrió alegre y se levantó tomó con ambas manos el rostro pálido del ruso y besó su frente. Volvió a sonreír con ternura y despidiéndose salió de la habitación. Había pasado un buen rato desde que Rei se había ido, y se había quedado dormido en su cama. Intentando olvidar la molestia en su corazón, deseaba llorar, tenía tantos años aguantando aquel dolor dentro de él, que ahora no podía detenerlo. La muralla se había quebrado y ahora no encontraba como sanarla, quizás fuera imposible hacerlo. Con esos pensamientos se había quedado dormido.
–– ¿Kai? – preguntó entrando en aquella habitación, el silencio de Kai desde que llegaron le preocupaba, desde que había llegado de Rusia, únicamente se ocupaba de hacerlo enojar, y encontrar algún tipo de debilidad para doblegarlo, pero realmente le quería, aunque sus celos y su orgullo eran tan fuertes que no podía dejar las cosas así por más que le doliera. Observó la frágil pero imponente figura de su primo que permanecía dormido, se veía tan tierno mientras dormía, sus facciones claramente como eran, sin ninguna apariencia ruda en ellas, era la única manera que se podía ver realmente como era. Se acercó, se sentó junto al chico en la orilla de la cama, deleitando su vista, cuando notó como una lágrima cruzaba el rostro del chico, parecía que hubiese estado llorando. ¿Acaso eso podía haber sucedido realmente? – Lo siento Kai... no lo hubiera querido así, pero así será... – declaró acariciando los azules cabellos que se encontraban regados por la almohada. Depositó después un ligero beso en los labios de este.
–– ¿Qué haces aquí? – preguntó con voz somnolienta Kai, mientras colocaba una mano sobre el rostro de quien lo besaba.
.:Continúa:.
¤Žhёиα HîK¤
"...La conciencia es para muchos hombres una anticipación de la opinión de otros..."
HENRY TAYLOR
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Perfecto, he aquí otra de las entregas antes de irme de vacaciones, si, me iré de vacaciones a mi pueblito natal Jeje me voy a sonora de vacaciones y pues aunque será una semana, del 8 al 16 mas o menos, no lo sé exactamente pero igual aviso. Nos vemos después y espero me dejen sus comentarios para saber que les pareció.
Por cierto, parece que me borra algunas frases, no se porque, de por sí uno que no es tan buen escritor y me borra signos y algunas frases las junta, dejando un mal aspecto, las palabras repetitivas esas son mi culpa, lo siento, hago lo mejor que puedo, igual me gustaría que me avisaran de cualquier cosa, ya sea mía o de la página.
Gracias por sus comentarios, son bien recibidos. Thank you!
Ahora si me despido...
C-you Soon
¡Do Svidaniya!